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El órdago republicano contra la reforma sanitaria lleva a EEUU al cierre

Las claves del cierre parcial de la administración federal de Estados Unidos

       
  • Republicanos y demócratas tienen que pactar un nuevo presupuesto anual

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  • A falta de acuerdo, 800.000 funcionarios han dejado de trabajar este martes

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  • Los republicanos buscan bloquear la financiación de la reforma sanitaria

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  • Además, EE.UU. se acerca al techo de deuda y la suspensión de pagos

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La falta de acuerdo en el Congreso para aprobar un nuevo presupuesto anual para el Gobierno de Estados Unidos ha provocado el cierre parcial de la administración desde el martes 1 de octubre. Además, a mediados de mes, la primera potencia mundial también alcanzará su techo de deuda, por lo que se presenta un panorama complejo y arriesgado. Estas son las preguntas clave para entender la situación:

¿Cómo se aprueba el presupuesto federal?

Las dos cámaras del Congreso de EE.UU. deben aprobar cada año el presupuesto para que el Gobierno federal preste sus servicios. En EE.UU., el año fiscal empieza el 1 de octubre y, a diferencia de otros países, el presupuesto del año que vence no se prorroga automáticamente. No obstante, es posible un acuerdo para un periodo más corto, lo que se conoce como “resoluciones continuas”, que se han aprobado muchas veces. Los republicanos, con mayoría en la Cámara de Representantes desde las elecciones del año pasado, y los demócratas, que conservan la mayoría en el Senado, estaban negociando en los últimos días una especie de prórroga hasta el 15 de noviembre.

¿Qué divide a republicanos y demócratas?

Los debates en los que republicanos y demócratas están alejados son variados en este momento, pero en el caso del presupuesto la discusión se centra en determinadas partidas para financiar la reforma sanitaria, quizá la principal apuesta del Gobierno de Obama que fue aprobada en sus grandes líneas en 2010, ratificada por el Tribunal Supremo y que asimismo fue un elemento central en la campaña de la reelección del presidente el año pasado.

Se daba la circunstancia de que también este 1 de octubre entraba en vigor el nuevo sistema de aseguramiento privado subvencionado con el que se espera que millones de estadounidenses tengan acceso por primera vez a la cobertura médica con unas primas reguladas. Los republicanos ultraconservadores y ultraliberales (en términos económicos) del Tea Party consideran que eso supone una intromisión del Estado en los asuntos personales y que conduce a una “economía socialista” y consiguieron que la mayoría republicana en la Cámara exigiera la retirada de la financiación a esta partida para los seguros, un programa que se conoce como Obamacare (expresión que juega con los términos Obama y salud).

Desde que la reforma se aprobó los republicanos han votado hasta en 48 veces en contra de su desarrollo o financiación, según la BBC.

¿De qué se encarga la administración federal y qué parte cerrará?

El gobierno federal es el que administra los asuntos comunes a todos los ciudadanos estadounidenses, como la defensa y la seguridad nacional, los impuestos y la justicia federales, la inspección alimentaria o la regulación financiera, fundamentalmente. El sector público en EE.UU. tiene menos peso que en Europa y los 50 estados federados también se ocupan de muchas competencias.

En general, todo lo relacionado con la seguridad en sus distintos ámbitos no se verá alterado, pero sí el resto de servicios que no se consideran “esenciales”.

¿Cuántos funcionarios dejarán de trabajar?

Los diferentes departamentos (ministerios) del Gobierno han elaborado sus planes de contingencia, pero no se conoce un balance unificado. Varios medios estadounidenses estiman que unos 800.000 trabajadores han quedado suspendidos de empleo y sueldo desde el 1 de octubre sobre un total de algo más de 2,1 millones de funcionarios. 

Solo las Fuerzas Armadas disponen de 1,4 militares en activo y según el Pentágono, todos seguirán trabajando. Aquí, demócratas y republicanos sí se han puesto de acuerdo para que no se vean afectados por el cierre y sigan cobrando. El resto de funcionarios de servicios esenciales trabajará sin cobrar.

Los que dejarán de trabajar son la mitad de los casi 800.000 civiles asignados al Departamento de Defensa así como la mayoría de funcionarios dedicados a labores de atención al ciudadano y burocracia, los inspectores fiscales o los que cuidan lugares de interés, como los parques nacionales, que estarán cerrados, así como ciertos museos.

Si la situación se alarga, los ministerios reevaluarán la situación y pueden dejar en suspenso más contratos, con lo que otros servicios como la emisión de pasaportes pueden verse afectados.

¿Hay precedentes?

Entre los años 70 y los 90 hubo frecuentes cierres parciales que duraron pocos días. El último hasta ahora había sido bajo la presidencia de Bill Clinton, entre diciembre de 1995 y enero de 1996: duró más de tres semanas y fue el más largo.

¿Y el techo de deuda?

El presupuesto federal no es el único gran desafío al que se enfrenta el Congreso en los próximos días. A mediados de octubre se le presenta un problema aún mayor, porque si antes no hay acuerdo, EE.UU. alcanzará el límite o techo de deuda que tiene permitido, fijado actualmente en 16,7 billones de dólares, y tendrá que declarar la suspensión de pagos, lo que supone en cierto modo la bancarrota del Estado. En EE.UU., no es el poder Ejecutivo (Gobierno) quien decide cuánto se puede endeudar emitiendo bonos, sino que depende del legislativo, aunque algunos interpretan que en base a la 14ª enmienda constitucional, el jefe del Estado podría decretarlo unilateralmente.

La elevación de este límite ha sido una constante en la historia contemporánea del país. Pero en los últimos años, las modificaciones han estado sujetas a durísimas negociaciones hasta el último minuto, hasta el punto de que en agosto de 2011 el solo hecho de aproximarse a ese límite sin acuerdo hizo que una gran agencia de calificación de riesgos retirara por primera vez la máxima calificación a la deuda estadounidense.

¿Vive EE.UU. al borde del abismo?

La expresión abismo fiscal (o precipicio fiscal) fue el nombre que se dio a otro riesgo al que se enfrentó EE.UU. el pasado enero, cuando de nuevo la falta de acuerdo entre los dos partidos iba a haber provocado la entrada en vigor automática de un fuerte aumento de impuestos y un drástico recorte del gasto público. Finalmente, republicanos y demócratas pactaron y lograron evitarlo.

En todo caso, estos episodios frecuentes en los últimos tiempos recuerdan que la política estadounidense está sujeta a un complejo equilibrio de poderes, los denominados contrapesos (check and balances) que moderan el poder del presidente.

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