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La invisibilidad del suicidio, un tabú que impide la prevención de estas muertes

  • Es la principal causa externa de muerte en España, por encima del tráfico
  • En España se suicidan más de 3.000 personas al año, pero son 'invisibles'
  • Este martes se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio

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Prevención del suicidio*

Si estás pensando en el suicidio lo más importante es que hables con alguien. Tienes que buscar ayuda ahora. Habla con la familia o con algún amigo o compañero para aliviar el dolor que sufres. Espera antes de actuar y consulta lo más rápidamente posible a un médico.

Si conoces a alguien que esté pensando en el suicidio lo más importante es que estés a su lado, le escuches y no le dejes solo. Necesitan que se les escuche sin juzgarles, sin reproches y sin dar opiniones. Intenta que les acompañe un profesional lo antes posible.

*Son recomendaciones de la página web del plan de prevención del suicidio en Eixample Dreta de Barcelona puedes encontrar información: www.suicidioprevencion.com.

Teléfono de la esperanzawww.telefonodelaesperanza.org

Asociación de Supervivientes (DSAS): www.despresdelsuicidi.org/

"El suicidio no se elige, sucede cuando el dolor que sentimos es mayor que nuestros recursos para afrontarlo". Es en definitiva un "desequilibrio" entre estos dos aspectos y se puede prevenir encontrando la manera de reducir ese dolor y aumentando los recursos para hacerle frente.

Así lo explica en su web el equipo de psiquiatras del Hospital la Santa Creu i Sant Pau y el Centro de Salud Mental de Dreta Eixample de Barcelona, que en 2005 pusieron en marcha el primer plan de prevención del suicidio en España, uno de los pocos que existen en la actualidad.

Cada año se quitan la vida más de 3.000 personas en España. En 2011, el último año del que el Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene datos, lo hicieron 3.180 personas, 22 más que en 2010, pero 249 menos que en 2009. Son nueve personas al día. La tasa es de 6,9 suicidios por 100.000 habitantes, una de las más bajas de la Unión Europea. La tasa media de Los 27 es de 10,2, según los últimos datos de Eurostat correspondientes a 2010.

Desde 2008 el suicidio es la primera causa externa de defunción en España debido al descenso de los muertos en accidentes de tráfico. En 2011 fallecieron mil personas más por suicidio que en las carreteras, pero este grave problema de salud pública es prácticamente invisible.

Cada año se quita la vida un millón de personas en todo el mundo y por cada uno que lo consigue hay otros 20 que lo intentan, según la Organización Mundial de la Salud. El estigma social y el miedo al efecto imitación han frenado durante décadas que se hable del suicidio.

Los psiquiatras y los familiares piden romper el tabú con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio que se celebra este martes. Darle visibilidad, argumentan, es necesario para prevenirlo. La propia OMS, que lanzó en 1999 su programa de prevención SUPRE, recomienda a los medios informar sobre este problema pero de forma adecuada y huyendo de la simplificación.

Dar visibilidad al suicidio para prevenirlo

El psicólogo clínico Javier Jiménez, que preside la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (Red Aipis), cree que la visibilidad contribuiría "sin duda" a su prevención. "No hay que ensalzar el suicidio. No son héroes ni cobardes. Son personas que sufren", explica a RTVE.es.

No hay que ensalzar el suicidio. No son héroes ni cobardes. Son personas que sufren

El psiquiatra Julio Bobes, catedrático de la Universidad de Oviedo y jefe del Servicio de Psiquiatría del área de salud de Oviedo, señala que "la población tiene que saber que esto existe"  y que "no puede ser ocultado".

"Es totalmente necesario. Primero porque es un hecho contrastable que es la primera causa externa de muerte. Es necesario que tengamos presente que ocurre y que es más cercano de lo que pensamos", señala Cecilia Bórras, presidenta de Después del Suicidio - Asociación de Supervivientes (DSAS), la primera asociación de familiares en España, que nació el año pasado.

El 90% está relacionado con un trastorno mental

El suicidio es un fenómeno muy complejo que no se explica por una única causa, pero existe una estrecha relación con la enfermedad mental. Los psiquiatras consultados por RTVE.es señalan que en el 90% de los casos la persona padecía un trastorno psiquiátrico (depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar...), por lo que el tratamiento adecuado de la enfermedad mental es la mejor vía para abordar el suicidio.

Los dos principales factores de riesgo para el suicidio son las enfermedades mentales y tener antecedentes de tentativa previa, es decir, haberlo intentado ya, según explica Santiago Duran-Sindreu Terol, psiquiatra responsable de la asistencia médica en el Plan Prevención del Suicidio de Dreta Eixample del Hospital de Sant Pau.

Es más frecuente también en hombres (se matan tres veces más que las mujeres aunque en el caso de las tentativas la relación es inversa, ellas lo intentan más), a partir de los 60 años (aunque se está dando un aumento entre adolescentes y población más joven), en personas con bajo nivel cultural, en el medio urbano, y entre solteros, viudos o divorciados. La drogadicción también puede influir.

Que un individuo no se sienta integrado en su comunidad - o sienta dificultades para ello - puede ser un factor de riesgo

También son factores de riesgo sufrir una enfermedad crónica dolorosa o estar en paro, según explica Duran-Sindreu. De momento, los datos estadísticos no demuestran que el suicidio haya aumentado en España con la crisis pero los expertos consultados se muestran cautos y señalan que habrá que esperar a investigaciones futuras.

El sociólogo de la Universidad Pública de Navarra Francisco Javier Gil destaca que también es un factor de riesgo que "un individuo no se sienta integrado en su comunidad o sienta dificultades para ello". Gil, experto en la materia, recuerda que E. Durkheim, uno de los sociólogos más importantes de la historia, relaciona el suicidio con la integración social.

Visión distorsionada de la realidad

El psicólogo clínico Javier Jiménez, de la Red Aipis, defiende que "no todos los suicidas lo son por trastornos psicológicos", que hay una "variedad tremenda", y que lo que sí que existe es un denominador común: el sufrimiento.

Un sufrimiento que se basa, según este especialista, en "dos visiones distorsionadas de la realidad". Por un lado, la persona piensa en matarse porque "no ve futuro ni salida"; y por otra parte, porque "cree que es lo mejor para la familia" ya que se ven como una "carga" y creen que sus seres queridos lo pasarán mal al principio pero que lo superarán, cuando la realidad es que es muy difícil superar el suicidio para los que se quedan.

Tienen dos visiones distorsionadas: no ven futuro ni salida y creen que es lo mejor para la familia

El doctor Bobes destaca también la existencia de esta distorsión de la realidad. "Algunas veces escriben las razones pero muchas veces son irreales". Es el caso, por ejemplo, de las personas que creen que tienen un cáncer sin haber sido diagnosticado y que se quitan la vida diciendo por escrito que era por el tumor que tenían.

En muchas ocasiones se trata de una "situación de desesperación global" no fundamentada en hechos objetivos, pero "subjetivamente" la persona decide suicidarse, señala este psiquiatra.

Las "señales" de alerta

Y ¿cómo se puede prevenir el suicidio? El catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Centro Colaborar de la OMS para la Docencia e Investigación en Servicios de Salud Mental, José Luis Ayuso, explica a RTVE.es que las políticas de prevención tienen que ser específicas para cada país porque existen "enormes diferencias de la conducta suicida" entre ellos.

También hay que diferenciar en función de la edad de la población. No es lo mismo prevenir el suicidio entre adolescentes que entre mayores de 65 años.

En cualquier caso, los expertos consultados por RTVE.es insisten en que no solo es una tarea de los profesionales de la salud mental, ni siquiera del conjunto de los trabajadores sanitarios, sino de toda la sociedad que debe aprender a interpretar las "señales" que nos pueden indicar que una persona está pensando en el suicidio, aunque también hay muertes de este tipo completamente imprevisibles.

La presencia de síntomas de depresión como la tristeza, la apatía, la falta de ganas e ilusión son algunas de ellas. Algunas veces, señala José Luis Ayuso, la persona, sin hablar claramente de suicidio, verbaliza frases como: "Para vivir así no merece la pena vivir" o "ojalá me durmiera y no despertara".

Duran-Sindreu señala también como "alarmas" que la persona deje de tomar su tratamiento y acumule la medicación, que haga cambios en cuentas corrientes o suscriba un seguro de vida. 

Preguntar si ha pensado en el suicidio

Es también muy frecuente que en las semanas previas vayan al médico de cabecera sin un problema específico. Están intentando buscar ayuda. Por eso es importante, señalan los expertos, que se pregunte a la persona si ha pensado en suicidarse y si lo ha planeado incluso.

"Décadas atrás existía la falsa creencia de que el hecho de preguntar hacía más fácil que lo acometiera, pero es totalmente falso", destaca Duran-Sindreu. "Hay que preguntar y tener la capacidad de escucharle para saber por qué está sufriendo tanto", añade Javier Jiménez: "Si no lo sabes, no puedes prevenir". Lo primero es que la persona vaya al médico y retirarle todo aquello con lo que se pueda dañar.

Desde el Hospital Santa Creu y Sant Pau, aconsejan a la persona que esta pensando en quitarse la vida hablar con alguien, es el paso más importante. Compartir lo que piensa con un familiar, amigo o compañero y acudir lo más rápidamente posible a un médico para que le ayude.

El que manifiesta la intención de suicidarse tiene más riesgo que el que nunca lo dice

Existe también el falso mito de que la persona que dice que se va a suicidar no lo hace. Ocho de cada diez personas que lo hacen lo habían advertido. "Siempre vamos a creerlos a pies juntillas aunque parezca que es en plan manipulativo", destaca Jiménez.

"El que manifiesta la intención de suicidarse tiene más riesgo que el que nunca lo dice. Hay que prestarles suficiente atención", señala el Julio Bobes. Este catedrático en Psiquiatría de la Universidad de Oviedo advierte también de que es "excepcional" que alguien intente suicidarse solo para llamar la atención. "La mayoría de las personas que lo hacen tienen la clara intención" de acabar con su vida, subraya.

Por quién merece la pena vivir

"Nosotros tenemos una frase: el suicidio es una solución eterna a un sufrimiento temporal. Les pedimos un margen de tiempo" para ayudarles con el tratamiento, "que lo pospongan", señala Santiago Duran-Sindreu Terol. Siempre podrán tomar la decisión más adelante.

Una persona que ha pensado en suicidarse o que incluso lo ha intentado ya necesita tratamiento farmacológico pero también psicoterapia para aprender recursos para manejar el dolor que le hace pensar que solo existe la salida de la muerte.

"La persona llega normalmente en estado de completo desbordamiento. Lo primero que se hace es poner orden a la hora de dormir, de la alimentación... Se empieza por metas pequeñas que se puedan alcanzar para que vea que puede cumplirlas", explica el responsable de este proyecto. Se trabaja también en la capacidad de pedir ayuda. El apoyo de la familia y de los amigos es también clave para arropar a estar personas y conseguir que superen su dolor

El presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (Red Aipis), Javier Jiménez, señala que hay que "enseñar a encontrar la razón para vivir".

La pregunta clave que hay que hacer al paciente es "¿si todavía no ha decidido matarse por qué es? ¿Por quién merece la pena vivir?" Jiménez explica que hay quien te dice que por su nietecito o incluso por su gato. No importa cuál sea el motivo, lo importante es encontrar esa "palanca de cambio".

La culpa y la vergüenza de los familiares

Se llaman así mismos "supervivientes". Son los seres queridos de las personas que se suicidan. Cecilia Borrás perdió a su hijo adolescente. Su marido y ella no pararon de buscar los porqués para "entender" su muerte y acabaron poniendo en marcha la primera asociación española de familiares: Después del Suicidio - Asociación de Supervivientes (DSAS).

"Tendemos a culparnos de la decisión del otro. Sentimos muchísima culpa y vergüenza. Piensas que no hiciste lo suficiente, hasta que te das cuenta de que no tuviste que ver", explica a RTVE.es.

La presidenta de DSAS explica que cada suicidio afecta a una media de seis personas, por lo que en España hay cada año 18.000 personas que tienen que enfrentarse a este duelo tremendamente doloroso.

Jiménez explica que causa mucho dolor por la "incomprensión social" que existe aún hacia el suicidio porque pueden pensar que no has hecho lo suficiente para evitar la muerte del ser querido. Desde DSAS piden dar visibilidad al suicidio para romper el tabú que hace años existía con el cáncer o la violencia de género.

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