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Décimo aniversario del "tamayazo" que impidió al socialista Simancas presidir Madrid

  • Los socialistas Eduardo Tamayo y Teresa Sáez se ausentaron en la votación
  • El PSM sostiene que los socialistas "ni fueron cómplices ni participaron"
  • Para el Partido Popular se debió a la "división interna" del PSM

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El Partido Socialista de Madrid (PSM) ha calificado como un "impacto" para los socialistas madrileños el conocido como "tamayazo" del que este lunes se cumple el décimo aniversario y que impidió al socialista Rafael Simancas formar gobierno con Izquierda Unida. Ese hecho hizo a los socialistas quedarse durante un tiempo "en parálisis", según su actual secretario de comunicación, Enrique Cascallana. Mientras, para el Partido Popular el "tamayazo" se debió a "una división interna" en el seno del PSM por "una pelea por los cargos" y "por el poder".

Simancas no pudo formar gobierno debido a que la ausencia de los diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez impidió a los socialistas tener la mayoría suficiente en la votación, lo que ocasionó una crisis institucional que obligó incluso a repetir las elecciones autonómicas, en las que el PP ganó por mayoría absoluta.

Los populares, según ha explicado el actual portavoz del gobierno madrileño, Salvador Victoria consideran diez años después que el actual líder del PSM, Tomás Gómez, "ha conseguido dividir más aún a los socialistas de lo que estaban hace diez años y ese es el planteamiento que se tienen que hacer", ha añadido.

El "tamayazo" fue "muy turbio"

Por su parte, Cascallana cree que actualmente no volverían a ocurrir unos hechos similares, porque, según él, el PSM es un partido "con cohesión". El secretario de comunicación del PSOE ha insistido en que el "tamayazo" fue un asunto "muy turbio, de cloacas", en el que los socialistas ni fueron cómplices ni participaron, pero sí tuvieron una única responsabilidad: incluir a Tamayo y a Sáez en la lista electoral.

En cuanto a quienes fueron los beneficiados, el responsable de comunicación del PSM ha señalado tanto a Esperanza Aguirre, que accedió a la Presidencia regional, como al actual presidente de la Comunidad, Ignacio González. Por el contrario, según el dirigente socialista, las "víctimas" fueron los madrileños, que no tuvieron el Ejecutivo "que querían" tener.

La tercera fuerza política en liza, Izquierda Unida, que había llegado a un acuerdo de gobierno con el PSM, ha recordado que aún no se sabe "qué animó" a Tamayo y Sáez a alterar "la voluntad del pueblo de Madrid".

El diputado de IU en la Asamblea, Antero Ruiz, ha calificado de "grave" el paso que dieron los dos exdiputados socialistas. Para Ruiz, su grupo parlamentario se mantuvo siempre al margen de lo que algunos han considerado como una "conspiración" contra Simancas y el gobierno regional de izquierdas. "Nosotros estábamos en otra historia, en respetar la voluntad soberana de los ciudadanos", ha concluido el diputado de IU.

Los dos diputados participaron en la reunión previa a la votación

El conocido como 'tamayazo', la "traición" se produjo la mañana del 10 de junio de 2003. El Grupo Parlamentario Socialista tenía reunión de Grupo previa a la sesión constitutiva del Parlamento regional tras las elecciones. En unas horas el socialista Francisco Cabaco iba a ser el próximo presidente de la Cámara autonómica, ya que a pesar de que el PP de Esperanza Aguirre había logrado la mayoría de los votos en las elecciones, la suma de los escaños de PSOE e IU les permitía tener mayoría en el Parlamento.

De la misma manera, iban a conseguir recuperar el Gobierno de la Comunidad que ya llevaba dos legislaturas en manos del PP, en este caso de Alberto Ruiz Gallardón y su equipo. Rafael Simancas era el encargado de presidir este nuevo Ejecutivo y formar Gobierno, en el que también estaría presente IU.

Según presentes en la reunión del Grupo Socialista, los dos diputados que posteriormente se ausentarían del pleno no dijeron nada, e incluso entraron en el mismo. Por lo menos fue el caso de Tamayo, al que el que posteriormente fuera portavoz del PSOE en la comisión de investigación que trataba de esclarecer lo sucedido, Modesto Nolla, vio en la parte trasera del hemiciclo hablando por teléfono.

Mientras tanto, según asegura el propio diputado popular Francisco Granados, en el Grupo parlamentario de su partido se preparaban para pasar cuatro años en la oposición y para la elección de Concepción Dancausa como vicepresidenta de la Cámara.

Comisión de investigación

Sin embargo, durante el verano de 2003 la actividad de la cámara madrileña no paró. Se celebró la comisión de investigación en la que se intentaba esclarecer lo sucedido. La presidía el popular Francisco Granados, cuyo grupo defendía, como él sigue defendiendo ahora, que lo sucedido fue una "traición" interna del PSOE, después de que dos socialistas consideraran que no se había cumplido lo que les habían prometido.

Sin embargo, desde el PSOE, tal y como hoy asegura Nolla, en aquella comisión se puso de manifiesto que había "muchas contradicciones", ya que aunque no hay pruebas determinantes, se vio que había "cosas sucias" y "contactos entre Tamayo" y el abogado Esteban Verdes.

Asimismo, asegura que se conoció que las personas supuestamente implicadas "no eran fiables, que mentían" y, entre otras cosas, que días antes del 10 de junio, Tamayo había hablado con Bravo y Vázquez.

Nolla destaca que la tarea no fue fácil, ya que el PP no les "entregó ni un solo documento" de los que solicitaron y sólo trabajaban con la información obtenidas de las comparecencias.

La exdiputada regional de IU, Caridad García confirma que no tuvieron documentos y considera que la comisión "no sirvió para nada", ya que los populares estaban "implicados hasta las cejas" y no permitían que comparecieran aquellas personas "que consideraban próximas a ellas". En su opinión, "el PP estuvo en connivencia con estos dos personajes".

Quien no lo tiene tan claro es el socialista José Cepeda, que diez años más tarde de su estreno en un cargo institucional del PSOE, cree que el 'Tamayazo' es un "enigma". De hecho, asegura que sigue teniendo una "espinita en el corazón al ser incapaz de haber conocido qué pasó realmente".

Conclusiones

La comisión se alargó 14 sesiones de comparecencias y en agosto se añadieron tres más, por lo que finalmente se llamó a declarar a 29 personas.

De aquel órgano parlamentario, el PSOE concluyó que Tamayo y Sáez actuaron amparados por una trama mientras que el PP, en boca del portavoz en la comisión, Antonio Beteta, aseguró que nada tenían que ver los populares con "las luchas y compromisos internos del PSOE".

Fueron días convulsos en Vallecas, en los que grupos de socialistas que acudían a la Cámara arrojaban monedas a Sáez y Tamayo cuando les veían en alusión a que eran unos "judas".

Cuando acudían a la Asamblea tenían que ser protegidos por seguridad, pero las elecciones de otoño pusieron fin a la aventura de Vallecas de Tamayo y Sáez, esta última una persona que, a día de hoy, Caridad García considera que fue una "marioneta" de su compañero de filas.

Tras este episodio, Simancas siguió en su puesto hasta el verano de 2007 cuando tras perder de nuevo las elecciones, dimitió como secretario general para dar paso al exalcalde de Parla, Tomás Gómez.

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