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Cola de personas que esperaba  para entrar en una oficina pública de empleo en Madrid
Cola de personas que esperaba para entrar en una oficina pública de empleo en Madrid. REUTERS REUTERS/Sergio Perez

Dos formas de medir una misma realidad: Encuesta de Población Activa y paro registrado

       
  • Ahora, EPA y registro público difieren en más de un millón de parados

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  • Ambas estadísticas miden colectivos distintos y usan metodologías diferentes

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  • Desánimo, emigración o reducción de subsidios, posibles explicaciones

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La escalada en las cifras del paro en España llena titulares desde el comienzo de la crisis, pero a muchos les chocan las diferencias entre unos números y otros: ¿Por qué se dice un día que ya hay más de seis millones de parados en España y, apenas unas semanas después, se destaca que el número de parados ha bajado de cinco millones? La diferencia está en la estadística que se consulta: un dato procede de la Encuesta de Población Activa –conocida como EPA- y el otro del paro registrado en las oficinas públicas de empleo, lo que se conocía antes como “las listas del INEM”.

La naturaleza de cada una de esas estadísticas es distinta y también se elaboran de forma diferente. La EPA es una encuesta telefónica realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre una amplia muestra de hogares (unos 65.000, lo que supone alcanzar a unas 200.000 personas) y trata de reflejar las relaciones de los ciudadanos con el mercado de trabajo: ocupados, parados, activos e inactivos. Por el contrario, el paro registrado se obtiene de un acto administrativo: apuntarse en los servicios públicos de empleo (el estatal, conocido como SEPE, y los autonómicos).

De esta forma, los colectivos que mide cada estadística son distintos porque la EPA pretende recoger a todas las personas desocupadas que buscan empleo, mientras que el paro registrado refleja solo a los que se inscriben en las oficinas públicas de empleo. Además, debido a su metodología, este último dato también excluye a una parte de los registrados (ver despiece inferior).

Esas diferencias hacen que la EPA publicada el pasado 25 de abril cifre el número de parados en 6.202.700 en el primer trimestre de este año, mientras que apenas diez días después el dato del paro registrado en abril reduce esa cantidad a 4.989.193 desempleados.

La diferencia es aún mayor si se compara la EPA del primer trimestre con el paro registrado en esos mismos meses: entre enero y marzo, la media de apuntados en las listas de empleo fue de 5.018.748 parados, es decir, 1.183.952 menos que en la encuesta.

Parados desanimados y reducción de subsidios

Aunque esas divergencias siempre se han producido por las razones que distinguen a ambos sistemas de medición (ver despiece inferior), el hecho de que se amplíen o se reduzcan puede reflejar también otro tipo de realidades, como el desánimo de los parados a buscar activamente trabajo por la mala situación del mercado laboral, la reducción de la cobertura de las prestaciones o la escasez de formación para desempleados. Esto se debe a que, si no hay subsidios y/o no hay formación, los parados no se apuntan en las oficinas públicas de empleo, aunque pueden estar buscando trabajo por otros medios.

En función del ciclo económico, pesan más unas razones que otras”, explica a RTVE.es Sergio Jiménez, profesor de Economía en la Universidad Pompeu Fabra. “Por ejemplo, todos los que tienen subsidios están en el registro público y los que no tienen derecho a cobrarlos no tienen por qué estar apuntados, aunque estén buscando trabajo. Al reducirse la cobertura de las prestaciones, se reduce la lista”, añade.

Según explica José R. Pin Arboledas, profesor del IESE, a RTVE.es, “mucha gente desiste de estar apuntado porque pierde la esperanza de encontrar un trabajo. Si los servicios públicos de empleo aseguraran una actividad eficaz de búsqueda de trabajo, se apuntarían, pero eso no está ocurriendo”.

Otra clave: la caída de población activa

Así lo destaca también José Ignacio Pérez Infante, miembro de la Asociación Española de Economía del Trabajo y de Economistas frente a la Crisis, que explica que el desánimo también puede ser uno de los motivos de la caída en la población activa.

“Esa caída de la población activa se debe a que muchos trabajadores -inmigrantes y españoles- se van, y también al efecto desánimo: muchas personas sin trabajo declaran en la EPA que no buscan empleo activamente y se les considera inactivos”, señala Pérez Infante a RTVE.es.

La caída de la población activa se inició poco después del comienzo de la crisis y se ha acentuado desde finales de 2012, con el resultado de que en el primer trimestre de este año había 235.300 activos menos que un año antes, lo que deja la población activa en 22.837.400 personas.

En un comunicado, el Ministerio de Economía explicó ese descenso por la disminución de la población global y añadió que, “tanto el retroceso de la población como el del número de activos, derivan principalmente de la pérdida de población extranjera, dado que la nacional se ha reducido en muy pequeña medida”.

Economía también reconocía en esa nota el impacto del descenso de la tasa de actividad (que bajó una décima hasta quedar en un 59,7%). Esa caída podría reflejar a ese colectivo de personas que pasan de activos a inactivos, según el profesor Jiménez, quien considera que esa reducción de la actividad es “poco significativa”, por lo que el desánimo aún no se ha traducido en datos.

Pin Arboledas también advierte de que el aumento de la distancia EPA-paro registrado puede deberse en parte a que, al publicarse de forma trimestral, la encuesta muestra con retraso la temporalidad que recogen mes a mes los datos del registro. “Ahora, el paro registrado va a ir bajando por la temporada de verano, y va a crecer la diferencia con la EPA. Ocurrirá al revés a partir de septiembre, cuando vuelva a crecer el paro registrado y la EPA empiece a recoger los empleos del verano”, avisa.

¿Qué es más realista: EPA o paro registrado?

A la vista de estas divergencias en las cifras, la pregunta que surge es: ¿Qué estadística es más realista: EPA o paro registrado? Y ahí, la opinión de los expertos varía.

La EPA se elabora según los criterios de medición recomendados por los organismos internacionales –Organización Internacional del Trabajo y Comisión Europea-, por lo que está considerada como la estadística armonizada, la que sirve para comparar con el resto de países.

“Una vez que el modelo de la encuesta está acordado con los organismos internacionales según las reglas del juego, hay que aceptarla”, indica a RTVE.es Sandalio Gómez, profesor de Economía Laboral en el IESE, quien sin embargo considera la EPA poco fiable: “Existe el riesgo de que [los encuestados] contesten bien o no, puede que digan que buscan trabajo activamente y no sea así”.

Pérez Infante piensa lo contrario y cree que el dato de los servicios públicos de empleo “no refleja la realidad del mercado laboral actual”.

“Para mí, no debería darse la importancia que se da al paro registrado y debería publicarse la EPA con periodicidad mensual, como se hizo entre 1992 y 1998. Es lo que está exigiendo Eurostat, porque ahora, para dar sus datos mensuales de paro, la oficina europea lo obtiene con estimaciones: coge la última EPA y la varía en función del dato mensual de paro registrado”, explica el experto de Economistas frente a la Crisis.

Sergio Jiménez también prefiere el dato de la encuesta del INE “porque no es voluntario, como sí lo es el apuntarse en las listas del paro”. Sobre la posibilidad de que los encuestados mientan en la EPA, este profesor se pregunta: “¿Qué interés puede haber en esa mentira? Además, puede haber mentiras en signos opuestos, con lo que se compensarían unas por otras”.

Diferencias metodológicas

Las diferencias entre EPA y paro registrado siempre han existido y son normales debido a las diferencias de objetivos y metodología de cada estadística (ver documentos .pdf metodología EPA y paro registrado).

Habitualmente, la encuesta del INE suele dar un dato de paro más elevado que el de las oficinas públicas de empleo (entre 2005 y el tercer trimestre de 2008 fue al contrario debido a que un cambio metodológico en la contabilidad elevó el paro registrado).

Las razones de esas divergencias son, fundamentalmente, cuatro:

1. No todas las personas desocupadas y que buscan activamente trabajo (consideradas parados por la EPA) están registradas en los servicios públicos de empleo.

2. No todas las personas inscritas en las oficinas públicas como demandantes de empleo se contabilizan dentro del dato de paro registrado. Se excluyen algunos colectivos: personas que trabajan pero quieren cambiar de empleo; personas desocupadas, pero con disponibilidad limitada para trabajar porque lo buscan con unas características determinadas (teletrabajo, trabajo en el extranjero, etc.); parados que cobran prestación por participar en trabajos de colaboración social; desocupados que buscan empleo para menos de tres meses o de jornadas inferiores a 20 horas semanales; parados asistentes a cursos de formación de más de 20 horas semanales; demandantes de empleo que rechacen acciones de inserción laboral; parados que cobren el subsidio agrario (PER); desocupados menores de 25 años que cursen estudios reglados, o personas mayores de esa edad que buscan su primer empleo y están estudiando.

Por ejemplo, en abril, el total de demandantes de empleo registrados era de 6.469.715 y, tras la exclusión de los grupos mencionados, el dato de paro registrado bajó a 4.989.193.

3. Hay personas que están inscritas en los registros públicos de empleo y se cuentan como parados en esa estadística y, sin embargo, no se consideran desocupados en la EPA, Un ejemplo son los prejubilados: están apuntados porque cobran prestaciones por desempleo (es obligatorio estar registrado para poder beneficiarse de cualquier subsidio), pero en la mayoría no buscan activamente trabajo, por lo que no figuran como desempleados en la encuesta del INE.

4. Puede haber personas en las listas de los servicios públicos de empleo que aparecen como paradas en ese dato, pero no en la EPA porque declaren que no ha buscado trabajo de manera activa en las cuatro semanas previas a la entrevista (no ha estado en contacto con oficinas de empleo públicas o privadas con el objetivo de buscar empleo, no ha enviado currícula, no haya buscado a través de relaciones personales, no ha participado en ningún proceso de contratación, o no ha realizado gestiones para instalarse como trabajador por cuenta propia), un requisito imprescindible desde 2001 para figurar como desempleado en la encuesta.

Si predominan las dos primeras, la EPA superará al paro registrado y, si lo hacen las dos últimas, el dato del servicio público será más alto que el de la encuesta.

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