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Benedicto XVI abre el Año de la Fe con el recuerdo de los 50 años del Concilio Vaticano II

  • Miles de personas asisten a la misa en la plaza de San Pedro del Vaticano 
  • Juan XXIII abrió el concilio el 11 de octubre de 1962
  • Cambió la Iglesia y la adaptó a las realidades del siglo XX

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Se cumple 50 años del Concilio Vaticano II

El año de la fe que se abre este jueves está ligado con el camino emprendido hace medio siglo en el Concilio Vaticano II. Así, Benedicto XVI  ha unido los dos acontecimientos que hoy se celebran en la Iglesia católica. "Una manera de profundizar en sus postulados", asegura el pontífice.

El Concilio Vaticano II no quiso  introducir un documento específico de la fe pero es ésta la que  lo animó para proponerlo al servicio del hombre contemporáneo.

Benedicto XVI ha recordado una palabras de Juan Pablo II en las que,  el beato papa alemán, calificó el Concilio  como  el sagrado depósito de la doctrina católica.

El concilio no propuso nada nuevo en materia de fe, ni quiso sustituir lo antiguo sino que  se ha preocupado de que se siga viviendo la misma fe hoy en un mundo en continuo cambio.

Joseph Ratzinger ha recordado que  durante el Concilio había una emocionante tensión con relación a la tarea de hacer resplandecer  la verdad y la fe en nuestro tiempo.

El actual papa participó en las sesiones en calidad de perito. Junto a él, 15 de aquellos padres conciliares han participado en la celebración en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Obra de Juan XXIII

La eucaristía ha comenzado con una procesión con la que se ha querido rememorar la entrada de los padres conciliares en la basílica de San Pedro hace medio siglo. Cuatrocientos cardenales y obispos han participado en la liturgia. Entre los invitados se encontraba el líder de la Iglesia Ortodoxa, Bartolomé I a quien el papa ha agradecido su presencia  dedicándole un afectuoso saludo.

Durante la celebración, el pontífice entregará el mensaje de aquella  asamblea a representantes de diversos colectivos: artistas, científicos,  jóvenes, mujeres, trabajadores… El último  de los 33 mineros chilenos  que fueron rescatados de una mina en 2010 será el representante de los  trabajadores en recoger el mensaje.

El Concilio Ecuménico Vaticano II lo convocó Juan XXIII en enero de 1959. Fue la asamblea de la Iglesia que contó  con una mayor representación de lenguas y razas. Actualizó el discurso de la iglesia promoviendo el desarrollo de la fe católica con una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.

Pero sobre todo, adaptó la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de los tiempos. Y todo ello con el propósito también de mejorar la interrelación con las demás religiones.

El 11 de octubre de 1962 empezaron las sesiones de trabajo. Juan XXIII pensaba que  la labor podría terminar para la Navidad de aquel año. Sin embargo fueron 3 años de trabajo y discusiones. En  el transcurso de ese tiempo murió el papa Roncalli y fue el pontífice Montini quien lo terminó y lo desarrolló.

Material inédito

Hace medio siglo, por la noche, la luz en las calles era escasa. En la via de la Conciliazione, la avenida que lleva desde el Tíber a San Pedro, miles de velas  pugnaban contra la oscuridad. Eran peregrinos que se acercaron en manifestación improvisada hasta la residencia del papa  con la esperanza de que el cónclave recién comenzado ese día sirviera para  colocar a la Iglesia en el siglo XX.

Juan XXIII estaba descansando pero  sus colaboradores le animaron a asomarse a la ventana. Así pudo ver la muchedumbre e improvisar uno de los mensajes históricos de la Iglesia: el discurso de la luna

Con motivo de la efeméride, el diario Il Osservatore romano publica una edición especial. Dentro de  pueden leer algunos textos que han guiado el Concilio, fotografías inéditas y otras históricas de aquellos días.

A la celebración se ha invitado a 70 padres conciliares. Algunos de ellos no podrán asistir por problemas de salud derivados de su elevada edad.