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La lección que aprendió el inspector Pelayo Gayol en los "años de plomo" del terrorismo | La Revuelta, completo

La Revuelta - Pelayo Gayol y Cristina Lora (07/01/2026)
CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)

Pelayo Gayol pasó del anonimato absoluto de un inspector de Policía Nacional a convertirse en una figura conocida para el gran público como instructor del Grupo Especial de Operaciones, a raíz del documental G.E.O., más allá del límite. Y, ahora que presenta una especie de segunda temporada, en la que narra en primera persona su experiencia en la lucha contra el narcotráfico en Colombia, se ha visto obligado a dejar atrás lo que le fue inculcado durante los años de plomo del terrorismo: "Que nadie sepa quién eres ni lo que haces". Aunque, según sostiene en su entrevista con David Broncano en La Revuelta, merece la pena "pagar el peaje de que se vea mi careto" con tal de "visibilizar la tarea de servicio público" de su unidad. Una "lucha contra los malvados" en la que evita admirarlos y "glamourizarlos" al estilo Hollywood: "Pensamos que son unos genios que escuchan música clásica, pero la mayoría son unos mataos".

Ni siquiera ser uno de los policías más reconocidos y respetados del país iba a librar a Pelayo Gayol de Las preguntas clásicas del programa, pero el inspector ha recordado que quien pretenda "hacerse millonario" como funcionario público "está equivocado", subrayando que su profesión le ha dado "una forma de vida" y "suficiente para mantener a mi familia". Y aún más tajante ha sido su respuesta a la cuestión de las relaciones sexuales, que ha incluido una reflexión: "¿Quién lleva la cuenta de eso? Cuidado con la gente que conteste un número concreto, porque está cucú".

"Preparados día y noche para lo que haga falta"

"No hay nada que ocultar, pero no estamos acostumbrados a que se hable de ello", reconoce el inspector sobre las reticencias iniciales a la propuesta de grabar un documental mostrando las pruebas de preparación y selección para el GEO. Sin embargo, después de que "lo viera todo dios", ha podido analizar el cambio con perspectiva y concluir que "ha sido bueno, porque damos una buena imagen, la ciudadanía sabe dónde van sus impuestos y que estamos preparados día y noche para lo que haga falta". Y es que la dureza y exigencia de las pruebas, como aguantar media hora desnudos en el río, en plena noche de invierno, no son "un puteo gratuito", sino que tienen "una aplicación táctica". Por ejemplo, en la detención del violador de Ciudad Lineal, "hicimos una espera táctica en un sitio metálico, durante mucho tiempo, con el calor de finales de agosto".

Aun así, Pelayo Gayol asegura que "el físico es lo de menos", mientras que uno de los aspectos más valorados es "el aguante psicológico" y "la estabilidad, que es fundamental". En este sentido, el inspector e instructor apunta que "en todas las profesiones, en general, no se da la importancia suficiente a la salud mental", aunque el Cuerpo Nacional de Policía cuenta con un servicio de ayuda psicológica para sus agentes y, en particular, los GEO se cuidan entre sí y se conocen tan bien que "no hacen falta preguntas chorra" para saber cuándo uno de ellos atraviesa un mal momento. Especialmente en una profesión tan exigente como la suya, en la que deben "estar pendientes del teléfono todo el día, que es lo que más pesa en esta vida".

La Revuelta | Pelayo Gayol: "No me gusta glamourizar a los malos"

La apuesta del inspector Pelayo por el deporte

No es el único factor importante en su preparación, pero sí es primordial un buen estado físico. Por ello, el inspector Pelayo Gayol entrena "todos los días, como debería hacer todo el mundo, por salud", y el gimnasio es su mejor forma de entretenimiento y desconexión, junto a la lectura. Y no se trata solo de estar en buena forma física, sino también de los valores que transmite el deporte, algo que ha querido enfatizar en su "minuto de gloria" en La Revuelta: "Todo el deporte base que no sea fútbol lo sostienen y solventan las familias", apuntaba el inspector, por lo que ha reclamado una mayor inversión estatal en la materia. "Luego queremos que España tenga medallas olímpicas", pero el deporte base supone "muchísimo sacrificio económico" para las familias, "y muchas no pueden". En definitiva, sería una apuesta con doble vertiente positiva: "Si ganas medallas, genial. Si no, encaminas a los jóvenes".