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La ministra boliviana de Defensa dimite por la represión del Gobierno de una protesta indígena

  • Su renuncia es "irrevocable" por no compartir la decisión del Gobierno
  • Los indígenas protestaban contra la construcción de una carretera
  • La Iglesia informa de la muerte de un niño y decenas de desaparecidos

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La ministra de Defensa boliviana dimite por la represión de un marcha indígena

La ministra boliviana de Defensa, Cecilia Chacón, ha renunciado a su cargo de forma "irrevocable" por la disolución policial violenta de la marcha indígena que defendía un parque nacional.

"Asumo esta decisión porque no comparto la medida de intervención de la marcha que ha asumido el gobierno y no puedo defender o justificar la misma", señala la carta de renuncia, enviada este lunes al presidente Evo Morales".

La Conferencia Episcopal de Bolivia ha confirmado la muerte de un niño  el domingo en la represión policial violenta. Un comunicado de los obispos lamenta el "fallecimiento de otro niño, el  número de heridos, la situación de los que estuvieron detenidos y el  paradero de los desaparecidos".

Es el tercer menor que pierde la vida durante la marcha, pues también  falleció un adolescente al caer de una camioneta y un bebé de ocho meses  que padecía una infección estomacal. Sin embargo, el Gobierno boliviano ha negado que haya niños fallecidos o personas  desaparecidas.

Chacón opina que había otras alternativas "en el marco del diálogo,  respeto a los derechos humanos, no violencia y defensa de la Madre  Tierra".

Según la ministra, las medidas del Gobierno, "lejos de aislar a la  derecha, fortalecen su accionar y manipulación dentro de la octava  marcha con el fin de atacar el proceso de cambio que tanto ha costado a  los bolivianos".

"¡No así! Acordamos con el pueblo hacer las cosas de otra manera", agrega la nota, difundida por el Ministerio.

Cientos de bolivianos se han vuelto a manifestar esta mañana con vigilias, concentraciones y huelgas de hambre en diferentes ciudades contra la violencia con que el Gobierno de Morales disolvió el domingo una marcha de indígenas amazónicos que rechazan la construcción de una carretera financiada por Brasil que atravesará una reserva natural.

Amenaza de huelga nacional

Morales ordenó el domingo la disolución de la marcha, que cumplía 41 días, con resultado de varios heridos y detenidos, un día después de que el ministro de Exteriores boliviano, David Choquehuanca, fuese retenido por más de una hora y obligado a marchar con los indígenas.

 

El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, ex defensor de los derechos  humanos, ha asegurado que la operación policial fue realizada por  requerimiento de un fiscal, con el propósito de impedir que los  indígenas de la marcha se enfrentasen con campesinos seguidores de  Morales que les bloqueaba el paso desde hace más de veinte días.

El ministro ha señalado que poco antes de la intervención un grupo de indígenas con flechas hostigó a los policías, por lo que estos dispersaron la marcha, pero el Defensor de Pueblo, Rolando Villena, dijo que los agentes la disolvieron cuando los indígenas estaban a punto de cenar.

Tras la violenta represión con gases y porras, varias mujeres quedaron separadas de sus hijos, que las acompañaban en la marcha, y dirigentes y activistas fueron detenidos o huyeron a la selva para ocultarse.

Sindicados, asociaciones indígenas, partidos de oposición y grupos ecologistas y de defensa de los derechos humanos han organizado protestas públicas para este lunes y los siguientes días, incluyendo una huelga nacional de la Central Obrera Boliviana (COB), la mayor organización laboral del país.

Los vecinas liberan a los indígenas

La Plaza de Murillo de La Paz, en la que están la Presidencia y el Palacio Legislativo, está cerrada y tomada por cientos de policías desde la madrugada, en previsión de incidentes, mientras empiezan a agruparse manifestantes en varios puntos de la ciudad.

La policía ha intentado esta mañana subir a un avión a los dirigentes indígenas de la marcha, para obligarles a retornar a sus comunidades desde el pueblo amazónico de Rurrenabaque, pero los pobladores del lugar tomaron el aeropuerto, superaron a los agentes y liberaron a los indígenas, según informan medios locales.

La disolución de la marcha fue claramente dictatorial

El líder del Movimiento Sin Miedo (MSM), Juan del Granado, exalcalde  centroizquierdista de La Paz que fue aliado del presidente Evo Morales  hasta hace un año, y el dirigente del partido centrista Unidad Nacional  (UN), Samuel Doria Medina, coincidieron en anunciar demandas contra los  responsables del Gobierno por lo sucedido.

Del Granado ha calificado de "claramente dictatoriales" tanto la disolución  de la marcha como las acusaciones de ministros y el mismo Morales contra  los indígenas amazónicos, a quienes pretenden vincular con Estados  Unidos y conspiraciones golpistas.

Represión con gases y porras

La dispersión de los cerca de 1.500 manifestantes fue "un acto  delictivo, dictatorial", la "culminación de 30 días de una infame  campaña de insultos, de difamaciones,  de adjetivos, de descalificaciones  que desde el presidente hasta el último de sus personeros han estado  desplegando contra los marchistas", ha señalado el líder del MSM a la agencia  de noticias ANF.

Por su lado, Doria Medina ha afirmado que si la orden de disolver la marcha  la dio Morales, de origen aimara, "ha sepultado su liderazgo y ha dejado  de ser el símbolo del cambio y su único sustento es la represión".

Cientos de agentes atacaron el domingo con gases y porras el campamento  de carpas de los indígenas cerca del pueblo de Yucumo, a más de 300  kilómetros de La Paz, y el subcomandante de la Policía, general Oscar  Muñoz, indicó que lo hicieron porque fueron amenazados por nativos armados  con flechas.

En cambio, el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, dijo que tiene  informes de que los agentes actuaron cuando los indígenas estaban a  punto de cenar, y exigió a Morales el "cese inmediato de la violencia"  contra los manifestantes, y lo mismo hizo la oficina de la ONU en La  Paz.

Los indígenas amazónicos rechazan la carretera porque atravesará el  Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) y temen que  esa reserva ecológica sea destruida e invadida por los productores de  hoja de coca,  planta base para fabricar cocaína.

No es la primera protesta en las filas de Morales, de origen aimara, por el tratamiento a los indígenas amazónicos, ya que la semana pasada varios diputados de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), dijeron que empezarían a votar contra el Gobierno si la Policía impedía la marcha.