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Fukushima: mal, pero lejos del apocalipsis

  • En los reactores fundidos la duda es si continúa la reacción de fisión nuclear
  • Una nueva línea eléctrica podría reactivar los sistemas de refrigeración
  • Lo que no cabe esperar en ningún caso es una repetición de Chernóbil

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Según los últimos datos recibidos cabe temer que se hayan producido fusiones, siquiera parciales, de los núcleos de los reactores 1, 2 y 3.

No se conoce el estado de las vasijas de los reactores 1 y 2, pero hay signos de que en el 2 puede haber una pérdida de contención.

Se sabe que partes del sistema de contención del reactor 2 han perdido su estanqueidad, ya que consta una fuga en una cámara inferior usada para purgar vapor.

En cuanto al reactor 3 el humo blanquecino que emite esta zona de la planta podría significar que el núcleo fundido se ha derramado fuera de su vasija y ha alcanzado el suelo de la contención primaria; en este caso el humo provendría de altas temperaturas sobre hormigón.

En los reactores fundidos la gran duda es si continúa o no la reacción de fisión nuclear tras la fusión de los elementos del núcleo, que depende en gran parte del orden en el que se hayan ido derritiendo unos y otros.

El resultado sería una masa inerte, caliente pero en enfriamiento, y altamente radiactiva

Lo más lógico es que al hacerse líquidas las estructuras internas del núcleo las barras de control se hayan mezclado con los elementos de combustible, contaminándolos y haciendo imposible el mantenimiento de una reacción en cadena: el resultado sería una masa inerte, caliente pero en enfriamiento, y altamente radiactiva, depositada en la parte inferior de las vasijas o en la cimentación (en el caso del reactor 3).

En el peor de los casos los elementos fisibles quedarían separados de los componentes de las barras de control y la reacción se descontrolaría, recalentando de nuevo el material, lo cual llevaría a una evolución difícil si no imposible de predecir.

Un caso similar

En el único caso similar conocido, el de la central de Three Mile Island en Harrisburg, EE UU, la mezcla de elementos durante la fusión contaminó tanto el combustible nuclear que la reacción se detuvo.

No hubo penetración de la vasija, a pesar de tratarse de una estructura mucho más débil que las de Fukushima debido al diferente diseño del reactor.

El reactor 4, que en principio estaba completamente detenido, en proceso de inspección y recarga y con todos sus sistemas operativos, tiene sin embargo el riesgo de la piscina donde reposa el combustible usado, que podría haberse quedado sin agua. Esta sería la fuente de la elevada radiación que parece bañar la planta.

La piscina estaba llena de residuos de alta actividad procedentes de la descarga planificada de este reactor, residuos que pueden sufrir procesos de combustión si la piscina se vacía. En este momento es el factor que más preocupa a los especialistas.

En el escaso apartado de buenas noticias, una nueva línea eléctrica debería proporcionar el suministro necesario para reactivar los sistemas de refrigeración que estén aún intactos en el interior de los núcleos.

¿Cuál es, en este momento, el futuro más probable?

Es seguro que la planta de Fukushima y sus alrededores van a quedar seriamente contaminadas con radiactividad.

Los reactores 1, 2 y 3, donde se ha usado agua de mar como refrigerante, no es probable que vuelvan a funcionar incluso si la fusión del núcleo no se hubiera producido: las sales del agua marina la hacen corrosiva, especialmente a elevadas temperaturas, y además depositan restos de sales.

Los complejos sistemas de tuberías que constituyen los sistemas de refrigeración han quedado por tanto seriamente comprometidos con el agua del mar.

Las inspecciones y reparaciones necesarias harán antieconómico reparar estos reactores antiguos, cercanos ya a la edad de desactivación. Una vez controlada la situación lo más probable es que sean desmantelados.

El reactor 3 es en estos momentos el más preocupante, debido a las sospechas de que a la fusión del núcleo se haya sumado una ruptura de las contenciones.

En este caso elementos fundidos del núcleo podrían estar en contacto con el hormigón de los cimientos, lo que estaría provocando la humareda blanquecina que corona esta zona. Esto podría suponer una severa contaminación por isótopos de gran actividad y longevidad en el área inmediata y una reducida dispersión.

En el reactor 4 todo dependerá de si las explosiones del 3, que han afectado a su edificio, han dañado sistemas clave, y de la contaminación derivada de los problemas con la piscina de combustible agotado.

Las piscinas de los reactores 5 y 6, si quedan secas, aumentarían la contaminación y la elevada radiación que ahora se detecta en la zona inmediata.

Nada que ver con Chernóbil

Lo que no cabe esperar en ningún caso es una repetición de Chernóbil con dispersión a gran distancia de los peores radionucleidos, ya que en Fukushima no hay un mecanismo que inyecte este material a gran altura en la atmósfera.

En el accidente de la planta ucraniana el estallido de la tapa del reactor, dejando desnudo el núcleo, y el fuego del moderador de grafito provocaron una 'tormenta de fuego' que actuó como una chimenea.

Así se creó una columna de humo que se elevó a gran altura arrastrando consigo fragmentos del núcleo que se desplazaron a grandes distancias arrastrados por los vientos. El mecanismo clave aquí fue el fuego, que hizo ascender los radionucleidos.

En Fukushima el único factor que puede arrastrar isótopos es el vapor de agua, que al enfriarse se condensa y cae al suelo: la contaminación será local.

Cabe esperar que la zona quede gravemente afectada, y que algunas áreas de la planta sufran durante años (o siglos) elevadas concentraciones radiactivas.

Algunos contaminantes serán dispersados por el viento, pero a pequeña escala; podrán detectarse limitadas cantidades de radiactividad incluso muy lejos, pero la mayor parte se quedará allí. En ausencia de un proceso de inyección atmosférica de la radiación no puede haber contaminación a larga distancia.

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