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La nueva política de desarrollo de Obama: aliarse con los países que 'quieran llevar la iniciativa'

  • El objetivo es crear la próxima generación de economías emergentes
  • Aún así, asegura que no "abandonarán países"

Vert también: Especial Objetivos del Milenio

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Obama anuncia una nueva política de ayuda al desarrollo

"Nos vamos a aliar con los países que quieran llevar la iniciativa". Es la frase con la que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha querido definir cuál va a ser, a partir de ahora, la nueva política de su país en ayuda internacional. Así lo ha anunciado durante su intervención en la cumbre de los Objetivos del Milenio en Nueva York.

"Estados Unidos va a cambiar cómo vemos las cosas. Lo que se necesita es crear las condiciones para que la ayuda ya no sea necesaria, queremos resultados a largo plazo. Estados Unidos apuesta por un desarrollo sostenible y queremos basarnos en la capacidad de los países". ha asegurado Obama durante su intervención.

Eso sí, también ha asegurado que "EE.UU. ha sido, y seguirá siendo, el país líder en aportar asistencia. No abandonaremos a quienes dependen de nosotros para recibir auxilio que salve vidas". De hecho, se ha referido a países como Afganistán o Haití, que seguirán contando con sus aportaciones.

La clave, los países "prometedores"

El objetivo es, ha asegurado, acabar con la dependencia de los países, algo que ha definido como "un ciclo que tenemos que romper" y permitir que los países sean autosuficientes por lo que, ha asegurado, "en lugar de llevarles comida, les enseñaremos como sacar partido a sus tierras".

De este modo, tal y como ya había trascendido en el diario Washington Postse ha referido a lo que la Casa Blanca ha descrito como "selectividad", el encaminamiento de la asistencia a aquellos países que muestren potencial de convertirse en las economías emergentes del futuro.

EE.UU. "buscará socios que quieran establecer su propia capacidad de asistir a su pueblo. Queremos un desarrollo que sea sostenible", ha defendido Obama.

Y, como prueba de que esta nueva política funciona, Obama ha puesto como ejemplo la inversión en infraestructuras en El Salvador gracias al programa conocido como Cuenta del Milenio, lanzado por la Administración Bush para promover la ayuda entre los países que se comprometan a adoptar metas hacia la democratización y el desarrollo.

Éste es el acuerdo al que han llegado, después de una larga batalla que ya dura un año, el Departamento de Estado y la Casa Blanca para mejorar el sistema, considerado por muchos "insuficiente", de ayuda exterior.

Pero, más allá de las críticas de los expertos, Obama también quiere convencer a aquellos que critican que, en tiempos de austeridad, destine dinero al exterior. Por ello, la nueva propuesta incluye que la ayuda constituya una parte central de las estrategias del país junto a la seguridad nacional y económicas.

Recelo hacia la nueva etapa de ayudas

"Lo que queremos hacer es centrarnos en un conjunto de países y regiones y tratar de garantizar que todos nuestros recursos se dirigen a ellos con el fin de maximizar el crecimiento económico", explicaba antes de la intevención del presidente una fuente gubernamental que ha preferido mantenerse bajo el anonimato.

Sin embargo, la opción no convence a todos, tal y como asegura otra fuente experta en ayuda internacional: "¿Cómo se supone que vamos a hacer esto, lo que se está diciendo, y convertirlo en lago real?"

Pero esta discrepancia no es algo nuevo ya que en la política de desarrollo siempre ha existido mucha tensión por el gran control que ha ejercido en la mayoría de los asuntos el Departamento de Estado por encima de la encargada de estos asuntos, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la USAID.

Por ello, cuando Obama accedió al poder lo hizo con el compromiso de impulsar la ayuda y mejorar el programa de asistencia exterior de EE.UU., muy criticado por numerosas ONGs y legisladores estadounidenses. Pero lo cierto es que, tras un año del gobierno del presidente, las críticas no han cesado ya que los sectores más duros con la administración consideran que se está actuando de una forma "muy lenta".

Lo que aún no está claro es cómo Estados Unidos va a determinar sus objetivos. Según uno de sus miembros, esto puede ser una tarea complicada y más para un país como Estados Undidos debido a presiones de algunos países o del propio Congreso.

Con todo, tal y como se esperaba, la sede de la ONU en Nueva York ha recibido a Barack Obama de una forma cálida ya que ha expresado en numerosas ocasiones su intención de "adherirse" junto a la organización en su meta por alcanzar los objetivos fijados para el 2015.