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Obama asegura que no abandonará a las víctimas del vertido

  • Visita por segunda vez las zonas afectadas del Golfo de México
  • El vertido es la peor catástrofe medioambiental en la historia de EE.UU.
  • Obama asume la responsabilidad última del desastre

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El presidente de Estados Unidos viaja a Luisiana

En su segunda visita a la zona afectada por el vertido de crudo, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha querido lanzar un mensaje a los afectados por la peor catástrofe medioambiental: "no estáis solos y no os abandonaremos".

Tras reunirse en Luisiana con los responsables de la lucha contra la marea negra, Obama ha ordenado que se triplique el personal federal que combate la marea negra. 

Ya hay 20.000 personas trabajando en labores de limpieza. Colaboran 1.400 miembros de la Guardia Nacional. Se están usando 3 millones de barreras flotantes para contener la manchan de crudo.

El Presidente ha reiterado que el Gobierno federal empleará todos los medios a su alcance para paliar la catástrofe y se mantendrán en la zona hasta que el pozo haya sido sellado, las playas limpiadas y la economía de las comunidades, normalizada.

"La responsabilidad termina en mí"

Acosado por las críticas a la gestión del Gobierno, Obama ha vuelto a asumir la responsabilidad última del desastre. "Yo soy el presidente y la responsabilidad termina en mí".

La responsabilidad política va en su cargo. La económica recae en la compañía BP. Obama ha insistido por enésima vez en que la petrolera tendrá que correr con todos los gastos, desde la limpieza a la indemnización de las víctimas. Para ayudarles en las gestiones, la Casa Blanca ha puesto a su disposición una página web.

BP sigue intentando taponar el pozo. Este viernes, ha reanudado la inyección de lodos químicos, goma y otros materiales para frenar el flujo de petróleo. Si son suficientes, se podrá cementar el pozo y sellarlo definitivamente. El presidente de la compañía ha señalado que habrá que esperar 48 horas para saber si la operación tiene éxito. La probabilidad es de dos tercios.

El vertido ya es la peor  catástrofe medioambiental en la historia de Estados Unidos. Duplica con creces la que provocó el accidente del petrolero Exxon Valdez, que en 1989, vertió más de 40 millones de litros en las costas de Alaska.

Ahora, la directora del Servicio Geológico de EEUU, Marcia McNutt, estima que el pozo de BP ha arrojado  entre 71 y 147 millones de litros de crudo al mar desde el  accidente del 20 de abril. El doble de lo que calculaba la petrolera.

El congreso cuadriplica el impuesto a las petroleras

Mientras Obama comprobaba personalmente los efectos del vertido en Luisiana, la Cámara de Representantes ha aprobado cuadriplicar el impuesto a las petroleras con el fin de alimentar un fondo para indemnizar a las víctimas de la marea negra.

El impuesto subiría de 8 a 34 centavos de dólar por barril y su objetivo es recaudar 12.000 millones de dólares durante 10 años para el fondo de compensación que actualmente cuenta con 1.500 millones de dólares (1.200 millones de euros).

Aprobado por 215 votos contra 204, el texto también señala el límite de gasto para cada catástrofe, que oscila entre 1 y 5 mil millones de dólares.