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Progresos alentadores para controlar el vertido pero el resultado sigue siendo incierto

  • Obama reconoce que no existe garantía de éxito
  • El vertido duplica con creces el del Exxon Valdez

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Los esfuerzos para controlar el vertido de petróleo en el Golfo de México "parece que funcionan", según fuentes oficiales, pero como ha reconocido Obama, "no existe garantía de éxito".

La petrolera BP afronta una jornada crucial. Este jueves se verá si tiene éxito su último intento para taponar el pozo mediante lodos químicos y cemento, una técnica conocida como "top kill".

Nunca se había intentado a esta profundidad, 1.500 metros, pero de momento, BP ha asegurado que la operación discurre según lo previsto y es que muy posible que la fuga ya sólo expulse lodo y no petróleo.

De momento, el flujo que mana del pozo ya tiene otro color, anaranjado y no negro. La Guardia Costera dice que se ha frenado pero la petrolera BP no lo confirma y se limita a decir que los progresos son alentadores pero que el resultado sigue siendo incierto.

Las acciones de la compañía han llegado a subir más del 6% en Londres, después de perder casi una cuarta parte de su valor en las cinco semanas transcurridas desde el accidente.

Obama cierra el grifo ante la peor catástrofe

En 37 días, se han vertido más de 100 millones de litros de petróleo, según el Instituto Geológico de EE.UU. Cuatro veces más de lo que decía BP. El doble de lo que derramó el Exxon Valdez, la que era la peor catástrofe medioambiental hasta la fecha.

El Presidente de EE.UU., Barack Obama, anunciará este jueves la suspensión de las perforaciones petrolíferas submarinas hasta final de año, tanto en Alaska como en el Golfo de México.

La decisión pone blanco sobre negro la moratoria informal que impuso después del accidente en la plataforma de BP el pasado 20 de abril.

Giro radical y ceses

Esa moratoria ya suponía un giro de 180 grados sobre la política de Obama, que hasta entonces apostaba por las prospecciones para reforzar la independencia energética del país.

La catástrofe medioambiental, el compadreo entre petroleras y supervisores, y la indignación pública han obligado a cambiar de opinión al Presidente.

Ahora, la administración Obama cancela los permisos para perforar frente a la costa hasta que se aclaren las causas del accidente y se impongan medidas de seguridad más estrictas.

Además, este jueves ha rodado la segunda cabeza en la agencia de Minas, el organismo que concede las licencias y cobra los derechos de prospección. Su directora gerente, Elisabeth Birnbaum, acaba de dimitir.

A diferencia del primer cese, Chris Oynes, que llevaba 12 años en el cargo, Birnbaum había sido nombrada por la administración Obama.