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Antoñanzas: "Esta crisis se estudiará como el crack de 1929"

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RTVE.es ha conversado con el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de la Rioja, Fernando Antoñanzas, para intentar desentrañar el origen de la crisis de confianza que está sacudiendo los mercados financieros. Una crisis que hunde sus raíces en el mercado inmobiliario.

Tras el estallido de la burbuja financiera de las empresas punto.com, el entonces presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Alan Greenspan, decidió mantener los tipos de interés a un nivel "anormalmente bajo", del 1 al 2% durante varios años, lo que según Antoñanzas "cebó el sistema y fomentó que se concedieran créditos a personas que no tenían garantía de devolverlos".

Las entidades financieras ofrecían hipotecas al 4% y los bancos de inversión las recompraban en paquetes por un 3,5%, con lo que recuperaban antes el dinero y trasladaban el riesgo de impago a otro eslabón de la cadena.

Los bancos adquirían estas hipotecas subprime con emisiones de bonos en los que invertían fondos de inversión que a su vez arrastraban a los fondos de pensiones. Por ejemplo, los bonos de Lehman Brothers tenían la mejor clasificación de riesgo, AAA, lo que significa que los expertos consideraban muy remota la cascada de impagos que al final se ha producido.

Además las compañías de seguros respaldaban todas esas operaciones y las nuevas viviendas en construcción, llegando a tener activos por valor de 460.000 millones de dólares. Una cifra "que cuesta imaginarse" y que supone "la mitad del PIB español".

El castillo de naipes se desploma

Esta escalada financiera se apoya en una hipoteca, en muchas ocasiones, "concedida indebidamente y con un valor de la vivienda sobrevalorado" por lo que el ajuste "no es tan fino" y cuando el propietario no puede pagar, como "todo está basado en un individuo", las pérdidas se multiplican y toda la cadena "se viene abajo como un castillo de naipes".

Las hipotecarias semipúblicas Fannie Mae y Freddie Mac "se habían subido al carro, creando mucho dinero" cuando sólo contaban con un 10% de capital por cuenta propia para responder a los impagos.

Ante la perspectiva de que millones de estadounidenses perdieran su casa, la Fed se vio obligada a intervenir "para proteger a las personas hipotecadas que si que podían seguir pagando", además, al haber sido creadas en los años 30 con el New Deal, se trataba de entidades "gubernamentales" y de no socorrerlas la administración Bush podría haberse enfrentado a un largo litigio en los tribunales.

Caída de Lehman Brothers, salvación de AIG

En el banco de inversión Lehman Brothers que acaba de quebrar, según el catedrático de la Universidad de la Rioja, "han sido más chapuzas que otros, al empaquetar y revender hipotecas, en el segundo eslabón de la cadena, y sacarlas al exterior a los mercados internacionales".

Este banco en sus 150 años de historia no se había dedicado a este tipo de negocios "comenzó a meterse en este lío a partir de la crisis de las punto.com" y en opinión de Antoñanzas, la Fed no acudió el rescate "porque se veían venir lo de la aseguradora AIG, a la que si tenían que salvar, y no había dinero para todo".

La aseguradora AIG contaba con una cartera muy diversificada, entre otras, aseguraba a la industria aeronaútica, las compañías aéreas y reaseguraba a otras compañías de seguros, pero también "tenía muchos huevos puestos en la cesta hipotecaria", por lo que la Fed tenía que intervenir para "evitar el colapso del sistema financiero internacional".

Dejar caer a AIG hubiera supuesto una crisis de credibilidad de grandes proporciones. Antoñanzas recuerda que China y Japón tienen "todos los bonos del Tesoro de EE.UU." y si estos países comienzan a devolver la deuda pública "a ver a quién se la colocan".

Semana negra en los mercados

El catedrático de la UR está convencido de que esta crisis "traerá cola como la del 29" y que al ser "descomunal" será estudiada por economistas e historiadores por lo que ha supuesto de "cambio en las reglas de juego".

Este terremoto financiero se traduce en cambios de la legislación antimonopolio en el Reino Unido para que Lloyds pueda comprar Halifax y "el Estado se ahorre el coste, para no pagar con dinero público la mala gestión" o en trocear entidades para que puedan seguir operando en el mercado.

Para Antoñanzas, Alan Greenspan debería "entonar el mea culpa porque dejó que la banca hiciera este tipo de negocios" que ahora nos han llevado a que la crisis "pase de la parte financiera a la economía real".

El sector de la construcción que en la serie histórica del PIB suponía un 5%, en 2007 se disparó hasta el 18%. Un peso desproporcionado que hace que la crisis se noté más que en países de nuestro entorno como Francia, Alemania o Italia donde el ladrillo contribuye al Producto Interior Bruto con un 5, un 7 o un 8%.

Vivir a crédito

En España ahora mismo "no hay suficiente crédito" porque al solicitar un préstamo, alguien pide que se le adelante el dinero que ganará en el futuro. Si los bancos "se nutren de los depósitos de los españoles las cosas cuadran" pero como en España no hay suficiente dinero "estamos inundando la economía española del futuro y dependemos de otros países".

Esta necesidad de crédito desequilibra la balanza por cuenta corriente que presenta un déficit del 11%, esto significa que "en términos relativos somos el país con más déficit, pero es que, en términos absolutos, estamos los segundos sólo por detrás de EE.UU. que quintuplica la población española".

Ante la falta de financiación exterior "con el grifo cerrado, España paga los platos rotos del crecimiento desmedido provocado por la expansión del mercado inmobiliario".

Las cajas de ahorros en alerta

Las cajas de ahorros españolas están empezando a tener problemas para conseguir dinero en los mercados internacionales porque "no han basado su negocio en el ahorro", además el exceso de dinero ha provocado que "el consumo esté sobredimensionado" y que se hayan concedido hipotecas de riesgo.

En algunas sucursales de las cajas de ahorros comienzan a observarse ofertas de depósitos a plazo fijo con un interés del 6%, algo que, según Antoñanzas, supone "intentar captar los ahorros del que rompe la hucha" porque con la financiación externa casi cerrada "pueden enfrentar dificultades".

Precisamente las cajas de ahorros acaban de recibir una mala noticia, ya que los niveles de morosidad se sitúan en el 2,55% y están en máximos históricos.

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