Ampliar foto 
Montaje con los logotipos de Chrome y Windows... con evidentes similitudes para una gran rivalidad.
MARIO VALLEJO El
nuevo navegador de Google puede suponer una revolución informática, hasta el punto de que los expertos lo definen como todo un sistema operativo: la
puerta de acceso a todas las aplicaciones informáticas de uso cotidiano, como el correo, el procesador de textos o las fotos. Lo que significa en el terreno comercial que Chrome es una seria amenaza para el negocio de Microsoft.
Ya lo advirtió Sundar Pichai, vicepresidente de Google para la gestión de productos, al presentar Chrome en el
blog corporativo de la empresa: "Lo que realmente
necesitamos no es un navegador, sino una plataforma para páginas web y aplicaciones".
Aplicaciones que en la era del vídeo son cada vez son más pesadas, más difíciles de ejecutar en internet, y en las que al mismo tiempo Google ha invertido mucho en los últimos años, como YouTube.
Pero también Google Docs, un
paquete de ofimática gratuito que permite, por ejemplo, trabajar con una hoja de cálculo no importa desde qué equipo; o el bloc de notas y la agenda; o los álbumes de fotos de Picassa y un
largo etcétera de productos bajo el paraguas del buscador.
Para que todo ello
funcione mejor en línea, Google desarrolló un producto
"desde cero", la primera vez que se emprende algo así desde que existe internet, según los expertos.
No obstante también aprovechó el trabajo de todos sus antecesores, fundamentalmente de Firefox (que Google también financia). Y lo mismo que podrán hacer ahora otros, pues Chrome es un programa de
código libre.
Un mercado emergente Los internautas ya han saludado la llegada de un navegador
más veloz aunque esperan que se desarrolle más, gracias precisamente a esa apertura.
Y también tienen claro que "Chrome es un componente de una
estrategia más grande y a largo plazo para tomar control del escritorio en los ordenadores", en palabras de Sheri McLeish, analista de
Forrester Research.
El consultor
Enrique Dans cree que Chrome es el puente a una nueva era, la del "
webcentrismo". Y que es el
"paso previo a optar por sistemas operativos más sólidos y minimalistas", del estilo de los que usan la nueva generación de ordenadores portátiles baratos y simplificados y que se basan en Linux.
En definitiva, más competencia para Microsoft que sigue teniendo en su sistema operativo Windows el pilar de su negocio.
El negocio de la publicidad Desde la propia empresa dan explicaciones menos grandilocuentes, aunque también enfocadas a la rivalidad con la empresa fundada por Bill Gates. El lanzamiento de Chrome "tiene un componente defensivo", ha admitido un ejecutivo de Google al
Finantial Times. "Microsoft tiene una larga historia de favorecer a sus propias aplicaciones", ha añadido.
En concreto, hay quien apunta al
aumento de privacidad en las últimas versiones de Explorer (Microsoft) y Firefox (Fundación Mozilla), "que puede bloquear la recolección de información para publicidad personalizada", según Stifel Nicolaus, analista citado por la agencia Efe.
Y es que
Google genera la mayor parte de sus ingresos gracias a los anuncios que publica en la red y que están
relacionados con los intereses y términos buscados por el usuario.
De momento, el Explorer de Microsoft tiene margen de maniobra mientras prepara el lanzamiento de una nueva versión (la 8.0). Por ahora lo usan tres de cada cuatro internautas, "simplemente porque viene instalado con Windows", dice McLeish. Aunque
en sólo 48 horas, Chrome ya tiene casi el 3% del mercado, según las estadísticas de
Clicky.
En todo caso, se abre una nueva
guerra de los navegadores, que promete ser más encarnizada que la de la primera época de internet, la de Explorer contra Netscape. Y demuestra que
Bill Gates tenía razón cuando azuzó a sus empleados en 1995 porque veía la amenaza de que Netscape podía lanzarse a vender también "el sistema operativo subyacente" al navegador.