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Italia

Perfil | Mario Draghi, de "salvador" del euro a último derrotado por la política italiana

  • El primer ministro italiano, ahora en funciones, cimentó su prestigio al frente del Banco Central Europeo
  • Draghi se ha visto superado por las diferencias entre los partidos italianos

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Mario Draghi, de "salvador" del euro a derrotado por la política italiana

Mario Draghi ha presentado este jueves su dimisión como primer ministro de Italia ante el presidente del país, Sergio Mattarella, tras perder el apoyo de los partidos que forman la coalición de gobierno. Draghi, que permanecerá aún en el cargo al frente de un Ejecutivo en funciones, pone así fin a su etapa al frente de la procelosa política italiana, uno más de los hitos en su larga carrera.

Casado y padre de dos hijos, Draghi es un hombre discreto, poco amigo de comparecer ante los medios de comunicación y que no tiene redes sociales.

Nacido en 1947 en una rica familia de Roma, quedó huérfano siendo adolescente. En 1970 se licenció con la máxima nota por la Universidad de Roma La Sapienza y en 1976 obtuvo el doctorado en Economía por el Instituto Tecnológico de Massachussets (EE.UU.).

Entre 1975 y 1978 se dedicó a la docencia en diferentes universidades italianas, y entre 1984 y 1990 fue director ejecutivo del Banco Mundial. En 1990 fue nombrado asesor del Banco de Italia y, un año después, director general del Tesoro, cargo que ocupó hasta 2001, donde se abonó a las políticas neoliberales y llevó a cabo importantes privatizaciones.

Entre 2002 y 2006 fue vicepresidente para Europa del banco Goldman Sachs, cuya quiebra precipitó la crisis financiera de 2008.

"Todo lo que sea necesario" para salvar la moneda única

Tras un periodo al mando del Banco de Italia, en 2011, el economista llegó a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) para sustituir a Jean-Claude Trichet.

Fue entonces, en sus ocho años al frente del BCE, cuando cimentó su prestigio en los pasillos del establishment. Una frase, pronunciada en el verano de 2012, lo resume todo: "El BCE hará todo lo que sea necesario para proteger al euro. Y, créanme, eso será suficiente".

Draghi se erigió en el defensor del euro cuando la moneda única afrontaba una crisis sin precedentes. Su política de "dinero fácil", tipos bajos y compra de títulos contribuyó a impulsar la eurozona y a frenar los ataques especulativos, pese a la división que causó entre los socios del norte y los del sur de Europa y las críticas de la banca, que vieron reducidos sus beneficios, como contaba entonces nuestro compañero de RTVE.es Pedro López Manjón.

Solución extrema para la enésima crisis italiana

En febrero de 2021, el presidente italiano, Sergio Mattarella, ofreció el gobierno a Draghi tras la dimisión de Giuseppe Conte. El país afrontaba una situación difícil en plena pandemia, y debía presentar el Plan de Recuperación para recibir los fondos europeos. Draghi era visto como una solución extrema, un "botón nuclear" para acabar con una crisis política en el peor momento.

Draghi decidió aceptar el reto y apoyarse en el Parlamento, donde obtuvo el apoyo de una amplísima coalición integrada por partidos muy diversos, desde el centro-izquierda a la extrema derecha: el Partido Democrático de Enrico Letta; el Movimiento 5 Estrellas de Conte y Luigi Di Magio; Forza Italia, del incombustible Silvio Berlusconi, y la Liga de Matteo Salvini. Quedaron fuera los neofascistas de Hermanos de Italia, capitaneados por Giorgia Meloni.

El nuevo Gobierno funcionó durante algunos meses: puso en marcha el proceso de vacunación, consiguió que Bruselas diera el visto bueno al Plan de Recuperación y recibió 191.000 millones de ayudas europeas. La economía comenzó a rebotar.

Sin embargo, los partidos de la coalición no se pusieron de acuerdo para buscar un sustituto a Mattarella como jefe de Estado, y la guerra de Ucrania acabó por enfrentar a los socios. Mientras Draghi se ha alineado con Francia y Alemania en su apoyo a Ucrania en contra de Rusia, el M5S se negó a que Italia enviara armas a Kiev, desencandenando la crisis que finalmente ha acabado con el Ejecutivo.

Ahora Draghi deja el cargo en medio de la tensión energética y la alta inflación causadas por la resaca de la pandemia y la guerra, y justo cuando el BCE, ahora en manos de Christine Lagarde, ha acordado una histórica subida de tipos de interés de medio punto, que pone fin a una política de 11 años.