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Natación sincronizada

Exnadadoras de natación sincronizada denuncian las malas prácticas y abusos de Anna Tarrés

  • Quince nadadoras firman un comunicado con fecha del 22 de septiembre
  • Denuncian malas prácticas y abuso psicológico al que les sometía
  • Ponen como ejemplo frases como "Fuera del agua gorda, vete al psicólogo"
  • Resaltan que las medallas no se pueden conseguir a cualquier precio
  • Consulta el texto íntegro del comunicado en pdf

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Una carta de 15 exnadadoras desata la polémica con Anna Tarrés

El mismo día que se da a conocer el nombre de la nueva directora técnica del equipo español de natación sincronizada, un grupo de exintegrantes de la selección española de esta categoría ha redactado un comunicado en el que critican abiertamente los métodos utilizados por la anterior responsable del equipo, Anna Tarrés, informa Efe.

Las firmantes del comunicado, de cuatro páginas, con fecha del 22 de septiembre y avanzado por LaSexta el mismo día en que se filtraba el nombre de Ana Montero como nueva directora técnica de la natación sincronizada, denuncian el abuso psicológico y las malas prácticas de Tarrés.

A su juicio, ha llegado el momento de explicar los verdaderos motivos del cese de la exentrenadora en un texto bajo el título "Cuando se puede evitar un mal, es necedad aceptarlo". Por ello, en buena parte del comunicado recuerdan desagradables experiencias personales vividas por las protagonistas.

Fuera del agua gorda, vete al psicólogo” o "Esta medalla no te la mereces, no has hecho nada por conseguirla. Es para mi hija, que le hace mucha ilusión" (frase dirigida a la nadadora Paola Tirados Sánchez al bajar del podio del preolímpico de Pekín 2008) son algunas de las palabras que Anna Tarrés dedicaba a las integrantes de su equipo, según cuentan en el comunicado las propias exnadadoras de sincronizada.

Ana Violán, una de las quince nadadoras firmantes -tres de ellas suscriben desde el anonimato y una solo da su nombre de pila, Laia- preguntaba en una ocasión a su entrenadora si podía abandonar la piscina en un entrenamiento al sentir náuseas. Y la respuesta de Tarrés, según su expupila fue: "¡Trágatelo que aún te queda una hora y media para terminar! Si no, fuera, te vas a tu casa y no vuelvas".

En el escrito se reconoce, asimismo, que nadie puede cuestionarle a Anna Tarrés los resultados obtenidos (55 medallas ganadas en 15 años de trabajo), pero también se resalta que "el deporte español no debe admitir, ni sentir orgullo de medallas conseguidas A CUALQUIER PRECIO", redactan textualmente.

"Sabemos lo que es ganar y sabemos lo que es perder, nadie se queja del trabajo duro, la máxima exigencia o la disciplina que tiene que ejercer un entrenador sobre su equipo, pero sus formas no han tenido límites y sin límites cayó en un "TODO A COSTA DE TODO" (sic), un método peligroso y perverso, donde el fin justifica siempre los medios".

"Un buen entrenador debe ser capaz de liderar ganándose el respeto y la admiración de su equipo, pero Anna optó por el camino fácil, sembrar el PÁNICO para que nadie le causara el más mínimo problema, negándose a aceptar críticas y opiniones de gran parte de las personas que estábamos implicadas en su proyecto (...) o te conviertes en su marioneta o te olvidas de un deporte por el que has trabajado casi toda tu vida", sentencian.

"Se nos hacía creer que era inamovible"

Las nadadoras argumentan por qué han esperado a este momento para criticar los métodos de la entrenadora. "(...) nosotras mismas tenemos parte de culpa al haber creído siempre que nuestro esfuerzo no serviría de nada, de alguna manera se nos hacía creer que Anna era una figura inamovible, implacable, que siempre tendría poder; o estabas con ella o contra ella, y estar contra ella significaba despedirte de tu carrera deportiva para siempre".

El pasado 6 de septiembre, el presidente de la Real Federación Española de Natación (RFEN), Fernando Carpena, anunció que no renovaría en el cargo a Anna Tarrés, cuyo contrato terminaba el próximo 31 de diciembre, alegando "razones estrictamente profesionales y de política deportiva".

La noticia causó asombro al principio, dado el impresionante palmarés deportivo que ha conseguido la natación sincronizada desde que Tarrés se hizo cargo del equipo nacional en 1997, con cuatro medallas olímpicas (tres platas y un bronce), 25 medallas en Mundiales (un oro, 14 platas y 11 bronces) y 25 metales en campeonatos europeos (tres oros, 15 platas y siete bronces).

Sin embargo, enseguida saltó la polémica con las reacciones de exnadadoras como Paola Tirados o Cristina Violán. Otras nadadoras, como Andrea Fuentes, han defendido el trabajo de Tarrés y han salido al paso de las acusaciones. En suma, tras la destitución de Tarrés, la seleccionadora ha terminado puesta en la picota en su despedida y se han enturbiado las aguas en el inicio de un nuevo ciclo de la natación sincronizada.

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