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Quevedo adelanta una retirada prematura de los escenarios: "No me veo girando toda la vida" | La Revuelta

La Revuelta - Quevedo (27/04/2026)
CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)

Una ovación cerrada recibía a Quevedo a su entrada en el escenario de La Revuelta, incluida una espectadora que le gritaba que su hija quiere casarse con él. El abrumador cariño del público canario no es casual. El jovencísimo artista ha colado las 15 canciones de su nuevo disco, El baifo, en el top de las más reproducidas de Spotify en apenas unos días desde su lanzamiento. “Yo siempre he sido la cría de la cabra en las islas”, aseguraba al explicar a Broncano el significado de la palabra baifo. Pero ese éxito tan arrollador lleva consigo un nivel de exigencia y actividad que puede llegar a ser agotador física y mentalmente, y ha llevado a Quevedo a plantearse una retirada prematura de los escenarios. Tal vez, incluso, mucho antes de lo que sus seguidores puedan imaginar.

¿Cómo se ve Quevedo en 15 años?

Pedro Luis Domínguez Quevedo no ha cumplido aún los 25 años, pero su carrera ha sido tan vertiginosa que ha atravesado ya los picos y valles más pronunciados. Desde los récords de cifras y la apabullante popularidad de sus mayores hits, como la sesión con Bizarrap, “Cayó la noche”, “Punto G” o “Columbia”, hasta su retiro temporal a principios de 2024. Quizá por eso, ahora que acaba de publicar su tercer disco, El baifo, no tiene confirmadas aún las fechas en las que lo presentará en directo, ni tiene prisa por anunciarlas. Y quizá también sea ese el motivo por el que, aunque asegura que seguirá haciendo conciertos en los próximos años, no descarta seguir el camino de The Beatles: “Todavía me queda, pero en un futuro creo que me cansaré de girar. De repente, a los 35 digo: ya está, quiero estar más tranquilito”.

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Y es que la vida de la estrella del pop es tan frenética que no tiene "un hogar" y nunca puede "estar un año entero siguiendo una rutina”. De hecho, aunque “estos últimos meses he estado más que nunca en Las Palmas”, reconoce que, en ocasiones, “se echa de menos levantarte tranquilo. Repetir días es la leche”. Sus seguidores pueden respirar tranquilos, porque subraya que no dejará de “hacer cosas relacionadas con la música”, pero sí considera que “una parte de mí querrá una estabilidad, un día a día. No me veo girando toda la vida. En 15 años lo veremos”. De momento, podremos seguir disfrutando de él como él ha disfrutado escuchando la voz de Lucía, becaria del programa: “Ya me gustaría a mí, sinceramente”, confesaba tras su interpretación del standard de jazz “Fly me to the moon”.

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El mayor temor de Quevedo cuando era niño

Esa vida de viajes constantes sería mucho menos llevadera si Quevedo no hubiera superado, con el paso del tiempo, uno de sus grandes temores de la infancia, los aviones y las alturas. Y, más concretamente, las montañas rusas, ya que “no me gustaba nada la adrenalina”. Algo tan aterrador como una de sus pesadillas más recurrentes, muy común entre la población, “la típica de que se te caen los dientes y no paras de escupirlos”, o ese otro en que “intentas correr y no puedes moverte”. Quién sabe si ese miedo a las alturas y ese sueño habitual con la inmovilidad estarán relacionados de algún modo con su admiración por el salto del pastor, una técnica de pastoreo autóctona de Canarias que se practica con una especie de pértiga para subir y bajar rápidamente por los riscos de las islas.

Lo que es seguro es que tanto este tipo de saltos como la música de Quevedo tienen mucho que ver con la identidad canaria, al igual que el “naife”, un tipo de cuchillo que ha regalado a David Broncano antes de interpretar en directo en La Revuelta un popurrí de canciones de El baifo: la que da título al disco, “Al golpito”, junto a la formación femenina La Nueva Línea, y “La Graciosa”, junto al icónico cantante de merengue Elvis Crespo.

La Revuelta - Quevedo - "El baifo", "Al golpito" y "La Graciosa"