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La Ministra de Defensa, Margarita Robles, ha recibido con "esperanza" la caída de Viktor Orbán en las elecciones húngaras de este domingo y espera que pueda servir para ayudar a Ucrania, ya que Orbán ha vetado siempre las iniciativas a favor de este país y las sanciones a Rusia. Además, ha celebrado que "es una derrota clarísima de la internacional derechista".

FOTO: EFE

Péter Magyar ha ganado las elecciones en Hungría poniendo fin a 16 años de gobierno del ultraderechista Viktor Orbán. Magyar es de perfil conservador, de hecho militaba en el mismo partido que Orbán, pero tiene un discurso más europeista. Según Ignacio Molina, investigador principal para Europa del Real Instituto Elcano, Magyar no quiere convertirse en "el vetador de Europa" y se puede esperar un cambio respecto a la política europea de los últimos años, con Hungría vetando muchas medidas, entre ellas, la ayuda a Ucranía.

Magyar por delante también tiene el reto de conciliar el país, muy polarizado y también la lucha contra la corrupción. Por otro lado, Molina define las políticas económicas de Orbán como "decepcionantes", con fondos europeos bloqueados.

La derrota de Orbán también afecta a Donald Trump que hizo campaña por él y que para Molina "ha perdido la apuesta". Lo que es menos claro es sí esto puede marcar el fin del auge de la extrema derecha en Europa, porque hay territorios donde pierde apoyos mientras en algunos países siguen entrando en los gobiernos.

El conservador Péter Magyar, líder del partido Tisza y ganador este domingo de las elecciones legislativas de Hungría con mayoría absoluta, ha prometido que el país centroeuropeo será bajo su Gobierno "un fuerte aliado de la UE y de la OTAN". "El lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE", ha indicado Magyar tras confirmarse que ha derrotado al partido Fidesz, del primer ministro ultranacionalista y eurocrítico Viktor Orbán, quien ha estado durante 16 años ininterrumpidos en el poder.

Foto: REUTERS/Leonhard Foeger

Las de este domingo en Hungría son unas elecciones muy internacionalizadas, con varias capitales del mundo en vilo. La primera, Bruselas. Si ha habido un obstáculo estos años para aprobar leyes, ese ha sido el ultraderechista primer ministro húngaro, Viktor Orban. Incluidos los avances para un posible ingreso de Ucrania en la Unión. Así que Kiev también mira atenta a su país vecino. Orban les acusa de no querer reparar un oleoducto bombardeado por Rusia y de arrastrarles a la guerra y hace campaña con ello. A Zelenski le compara con su principal rival en las urnas.

En Moscú interesa la estabilidad. Orban se entiende bien con Putin y con Donald Trump. No en vano, su número 2, JD Vance, ha viajado a Hungría esta semana para apoyar al actual primer ministro. Es, por tanto, el principal punto de encuentro entre Estados Unidos y Rusia. El gran laboratorio de la extrema derecha en Europa, referente para Meloni, en Italia, Le Pen, en Francia o Abascal, en España.

Pero allí, en Hungría, la calle pide cambios. Después de cuatro mayorías absolutas, ahora Orban no es el favorito. Le ha adelantado en las encuestas uno que hasta hace un par de años era compañero suyo de partido, Peter Magyar, que ondea las banderas de la anticorrupción y del europeísmo. Su partido, el Tisza, es de centroderecha. La izquierda, según los sondeos, se quedará fuera del parlamento.

Foto: ATTILA KISBENEDEK / AFP

Mañana domingo 12 de abril votan en Hungría en unas elecciones clave para el país y muy importantes para Europa. Por primera vez en 16 años, el populista pro ruso Viktor Orbán podría perder el poder.

Orbán ha cerrado hoy su campaña electoral en Budapest con el mensaje de que los húngaros tienen que escoger entre él o el presidente ucraniano Volodímir Zelenski como jefe de gobierno, criticando recurrentemente a la Unión Europea. El líder de la Fidesz ha recibido el apoyo de Donald Trump que ha asegurado que Estados Unidos pondrá a disposición de Hungría todo su poder económico si votan a favor de Orbán.

Por su parte, el líder de la oposición Peter Magyar ha recorrido varias zonas rurales en el este del país, esenciales para tratar de ganar en las elecciones, con una campaña en clave doméstica en la que ha hablado del precio de la vida o de la inflación Magyar ha recibido el apoyo del primer ministro polaco Tusk que ha dicho que Orbán se ha arrodillado ante Rusia.

Viktor Orbán lleva 16 años gobernando en Hungría chocando permanentemente con los principios de la democracia liberal. Cambió, por ejemplo la Constitución para controlar a la justicia y creó un Consejo para supervisar a la prensa integrado solo por personas cercanas al Gobierno. De Bruselas ha recibido mucho más que advertencias mientras él defiende un modelo institucional como el ruso.

En su primera reelección expresó con claridad el tipo de democracia que quería: una democracia 'iliberal' propia de Hungría, decía Orbán, como Turquía o Rusia, con sus valores, no los impuestos desde fuera, por los Estados Unidos de Obama y sus brazos civiles en forma de ONG, y la que llama Europa de los burócratas. Y sin inmigrantes, especialmente musulmanes.

A Orbán le jalean las fuerzas ultraderechistas de Europa como la de Le Pen en Francia o Vox en España, la Rusia Unida de Putin, y el Likud de Netanyahu. Y, por supuesto, Donald Trump, que comparte su visión mesiánica de la política y quien define a Orban como "un gran líder".

Los húngaros están llamados a las urnas este domingo en unas elecciones que serán decisivas no solo para el país sino para el conjunto de la Unión Europea. Está en juego la permanencia del primer ministro, Viktor Orbán, al frente del país.

Los últimos sondeos le dan cerca de diez puntos de diferencia, pero hay muchos indecisos. Orbán conserva mucho apoyo en el campo y en estos 16 años de Gobierno ha elevado el peso del voto rural a su antojo con sucesivas reformas electorales.

Péter Magyar lo sabe y prácticamente no ha pisado las principales ciudades durante la campaña electoral, donde tiene el apoyo asegurado. Ha recorrido todo el país para disputar el voto a Orbán en sus propios caladeros con un programa no tan diferente en cuestión de valores conservadores pero centrándose en denunciar la corrupción.

Foto: Marton Monus/REUTERS — El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán

Víktor Orbán podría perder las próximas elecciones de este 12 de abril y quedarse fuera de la presidencia del gobierno húngaro por primera vez en 16 años. Anna Bosch califica a Hungría como "la gran piedra en el zapato que tiene la UE" en lo económico y lo político ya que dificulta toda medida, en concreto las que tienen que ver con los bloqueos a Rusia y las ayudas a Ucrania. Según la periodista, es "la cuña que tiene Putin en la Unión Europea".

Por otro lado, el vicepresidente de Estados Unidos, James David Vance ha acudido este martes a Budapest para hacer campaña por Orbán, incluso ha mantenido una llamada telefónica en directo durante el meeting con Donald Trump, quien ha podido participar aun durante la cuenta atrás del anuncio del supuesto "apocalipsis" en Irán.

La corresponsal en Bruselas, Mariana Gancedo, ha explicado que Orbán "se opone a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea" y ha hablado de las últimas informaciones que se han publicado sobre el supuesto espionaje de Hungría y sobre que el ministro de Exteriores estaría pasando información al Kremlin sobre las negociaciones de Bruselas. Además, Lara Prieto, corresponsal en Moscú, ha afirmado que "el Kremlin considera a Orbán un disidente en positivo de la Unión Europea".

Peter Magyar, el líder de la oposición, era miembro del partido de Orbán hace solo 2 años y su mujer llegó a ser ministra del actual presidente. Su partido, Tisza, tiene una ideología europeísta de derechas frente al antieuropeísmo de extrema derecha de Fidesz.

Por último, se ha hablado del sistema oligárquico de los medios de comunicación húngaros y de cómo las encuestan muestran que Tisza se encuentra tan solo 9 puntos por encima de Fidesz (el partido de Orbán). Mientras que RTVE ha hecho su propio sondeo en el que se muestra que el partido de Peter Magyar tendrá un 58% de los votantes, frente a un 35% que votará a Orbán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha deshecho en elogios hacia el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, al que ha presentado como su amigo, una persona especial, un líder poderoso y querido, al que el resto de mandatarios europeos deberían respetar y del que deberían aprender.

Como muestra de ese trato especial, Trump se ha mostrado dispuesto a hacer una excepción con Hungría y no sancionar al país por seguir comprando gas a Rusia.

Foto: SAUL LOEB/AFP