Europa no sólo busca ser independiente en su defensa, también trata de conseguir su "soberanía digital", la autonomía tecnológica. No es fácil reducir esa dependencia exterior pero se empiezan a dar pasos para evitar quedarnos bloqueados si lo deciden terceros países. La Comisión Europea calcula que el 80% de los proveedores de esta tecnología son extranjeros y ha propuesto un paquete de medidas para ganar soberanía digital. Cortar dependencias no es fácil, ni rápido, ni barato. Supondrá más de 450.000 millones de euros en diez años, según Bruselas.
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