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En la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá se ha abierto un nuevo frente: el lago Ontario, o lago América. Un cambio de nombre que Donald Trump ha impuesto por decreto. "Hemos cumplido con todos los requisitos. Y esto es oficial, con efecto inmediato".

Ubicado en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, es uno de los cinco Grandes Lagos de América del Norte. Y, ahora, la nueva conquista del presidente estadounidense.

Así, mediante vídeos generados con inteligencia artificial, lo ha celebrado Trump en sus redes.

La respuesta canadiense no se ha hecho esperar. Ontario ha colocado un enorme cartel con la frase "Lago Ontario: ahora y siempre", en inglés y en francés. "El presidente Trump puede llamarlo como quiera, pero les aseguro que el resto del mundo siempre lo llamará lago Ontario", ha asegurado el primer ministro de Ontario, Doug Ford.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, rechaza el cambio y recuerda que el nombre original procede de una palabra indígena con más de 400 años de antigüedad.

"Es inaceptable", opina el jefe de la tribu Mohawk, que no cree que la medida cuente con el respaldo social de ninguno de los dos países. Aunque en Canadá seguirá siendo el lago Ontario, la plataforma Google Maps ya ha cambiado el nombre para los usuarios de Estados Unidos.

Una batalla que va más allá de los mapas. El 22 de agosto entraron en vigor los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos a Canadá, que responderá con gravámenes similares a partir del 8 de septiembre.

No es la primera vez que Donald Trump hace algo así. En enero de 2025, rebautizó el golfo de México como "golfo de América".

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha defendido el acuerdo petrolero con Estados Unidos frente a las críticas.

Ha confirmado que será por 25 años, se producirán hasta un 1,5 millones de barriles diarios y Venezuela recibirá unos 200.000 millones de dólares, cerca de una tercera parte. EE.UU. pondrá la inversión y la tecnología.

En la calle, los venezolanos escuchan estas promesas entre la esperanza y el escepticismo.

Delcy Rodríguez insiste en que el petróleo seguirá siendo de Venezuela, pero el contrato no se ha publicado y todavía no sabemos cuánto control tendrá realmente EE.UU. ni cómo se repartirán los beneficios. Las críticas llegan incluso desde el chavismo.

La oposición exige conocer los detalles y la letra pequeña. Otros hablan directamente de saqueo y se preguntan cómo un Gobierno interino puede decidir sobre el petróleo venezolano para los próximos 25 años.

Foto: EUROPA PRESS

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha informado que el acuerdo petrolero alcanzado con Estados Unidos tendrá una vigencia de 25 años con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.

"Nuestra meta va más allá con la firma de otros importantes acuerdos que incluyen a grandes empresas como Chevron, Repsol, Eni, Shell, BP, entre otros. Queremos ser una potencia energética", ha dicho la mandataria.

Foto: EUROPA PRESS

"Es el mayor acuerdo petrolero de la historia en el mundo", ha celebrado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha asegurado que aumentará considerablemente la oferta y bajará substancialmente los precios de la gasolina para los estadounidenses.

Pero los expertos no ven ese impacto en el corto plazo. Son inversiones que se necesitan llevar en mucho tiempo, que supondrán un coste financiero alto para las empresas si los tipos de interés siguen subiendo, señalan.

La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha dicho que este acuerdo contribuirá al crecimiento económico del país.

Foto: Getty Images

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleva seis meses repitiendo que la guerra con Irán ha terminado y que la ha ganado, pero ese discurso choca con la realidad.

El 28 de febrero, EE.UU. e Israel bombardearon Irán previendo un conflicto corto y la caída del régimen. Pero la guerra se alarga y los ayatolás siguen en pie. Trump se metió en una guerra de la que no sabe cómo salir.

Foto: ABEDIN TAHERKENAREH RESTRICTIONS/EFE — Manifestación contra EE.UU. en Teherán

Este viernes se cumplen seis meses desde que el presidente norteamericano, Donald Trump, volviera a sacudir el tablero geopolítico mundial al ordenar una serie de ataques contra Irán. El republicano aseguró entonces que la guerra duraría entre cuatro y seis semanas. Medio año después, el conflicto ha dejado 3.400 muertos solo en territorio iraní y continúa sin una salida a la vista.

A Estados Unidos no le han funcionado ni la diplomacia ni las armas. La guerra permanece atrapada en un incómodo limbo: los bombardeos se han detenido, pero tampoco hay negociaciones. Trump ensaya ahora una nueva vía para doblegar a Teherán: redoblar la presión económica y endurecer todavía más las sanciones. Sin embargo, Irán es ya uno de los países más castigados por estas medidas y resulta difícil saber cuánto recorrido puede tener la estrategia.

Mientras tanto, el presidente republicano sigue en el atolladero, con los arsenales estadounidenses mermados, sus aliados sufriendo las consecuencias del conflicto y una guerra cada vez más impopular dentro del país. Las elecciones legislativas se acercan y su partido podría terminar pagando tanto el encarecimiento de la gasolina como una promesa incumplida: la de que su regreso a la Casa Blanca traería la paz.

Foto: AFP

El corazón de Washington se ha convertido en un circuito. Es la primera vez que los coches circulan entre los monumentos a 300 kilómetros por hora, siete veces más rápido de lo permitido.

Trump ha inaugurado la carrera con una vuelta de honor en la 'Bestia', su coche oficial. Fue idea suya celebrar un Gran Premio de Indycar aquí. Es el colofón final a las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de EE.UU.

Trump también presidió el espectáculo pirotécnico con más fuegos artificiales de la historia y celebró un combate de artes marciales mixtas en el jardín de la Casa Blanca, coincidiendo con su 80 cumpleaños. En el Mundial buscó un hueco en la foto al entregarle a España el trofeo.

Hoy los coches recorren una capital que Trump ha transformado en año y medio con obras controvertidas y despidos masivos en los edificios del Gobierno. Es un ejemplo más de cómo Trump acapara el espectáculo, mientras va transformado la ciudad y el país a velocidad de vértigo.

Foto: Jacquelyn Martin/AP Photo

Programa 103. Este programa recupera algunas de las entrevistas realizadas a las distintas expertas y expertos que nos han visitado durante la temporada. Conversamos con el fiscal del Tribunal de Cuentas Carlos Castresana sobre la situación actual de la justicia en España y si existe voluntad de recticación en el sistema judicial. El criminólogo Antonio Sanz nos explica en qué consiste el populismo punitivo y la criminóloga Laura Gómez, por qué no hay consenso sobre la violencia vial. Además, nos adentramos en el origen de maldad con Juan Enrique Soto, psicólogo especialista en análisis de conducta criminal y creador de la Sección de Análisis de Conducta (SAC) de la Policía Nacional y del método VERA.