El ministro de Finanzas israelí, el ultraderechista Smotrich, lo deja claro: la nueva frontera isralí debe ser el río Litani, en Líbano. De ocuparlo, Israel se quedaría con el 10% del territorio del Líbano, supuestamente para crear una zona de seguridad. Es el mismo pretexto que en Gaza, donde sigue ocupando buena parte de la Franja tras la última guerra. El límite lo marca una línea amarilla, de donde tendrían que retirarse si avanzara -que no lo hace- el plan de paz de Trump. En Cisjordania, Israel sigue expandiendo sus asentamientos, donde vive ya medio millón de colonos y en Siria ha aumentado su presencia militar en la frontera. En su día se anexionó los Altos del Golán.
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