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  • El gobierno de Navarra apoya la producción integrada de leche en contraposición a las macrogranjas
  • En estas instalaciones las vacas viven con todas las comodidades, para evitar un estrés que provoca menor calidad de la leche

Todos hemos aprendido que las hojas de vegetales son verdes porque contienen clorofila, una molécula esencial en la fotosíntesis. En esta reacción se produce el oxígeno que respiramos.

En cambio, pocos saben que en el mar también hay plantas, como la vid. Son las fanerógamas marinas. Evolucionaron a partir de plantas terrestres y ocuparon las aguas someras de muchos mares. En Canarias, abundan las praderías de fanerógamas. Corresponden sobre todo a la especie Cymodocea nodosa, y aquí se conocen como “sebadales”. ¡No hay que confundirlas con algas!

Viven en zonas arenosas hasta unos 40 metros de profundidad. Crean unos ecosistemas que son el hogar de muchas especies .

Las fanerógamas marinas, gracias a sus raíces, estabilizan los fondos y favorecen el mantenimiento natural de las playas, porque las protegen de la erosión por el oleaje. Su presencia es un indicador del buen estado de las aguas costeras.

Uno de sus mayores enemigos es la especie humana. La pesca de arrastre ilegal, que ara el fondo marino con sus aparejos, o los fondeos de las embarcaciones de recreo, suponen una grave amenaza para estos ecosistemas.

Los cetáceos evolucionaron a partir de mamíferos terrestres que regresaron al mar hace unos 50 millones de años. ¿No os parece increíble que delfines, orcas y ballenas tengan cómo parientes más próximos a los hipopótamos, las vacas o los ciervos y que no tengan nada que ver con los tiburones?

Ciertamente, ambos tienen una forma corporal hidrodinámica. Y, también, aletas pectorales y dorsales que cumplen las mismas funciones. Sin embargo, son órganos análogos, es decir, no tienen el mismo origen evolutivo. De hecho, su estructura interna es muy distinta.

Este fenómeno se conoce como convergencia evolutiva; como delfines y tiburones viven en el mar, la selección natural ha llevado a ambos a desarrollar aletas que les permitan desplazarse. En cambio, la aleta caudal, es decir, su cola, delata que no comparten los mismos ancestros. Mientras que en los peces se mueve de forma lateral, los mamíferos marinos la mueven de arriba abajo.

José Luis Viejo es Catedrático de Zoología del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid en 1976, y doctor en Biología por la misma universidad en 1981. Su área de especialización es la entomología; trabaja desde hace cuarenta años en faunística, ecología y conservación de lepidópteros. Ha publicado alrededor de 165 artículos y doce libros, presentado más de 150 comunicaciones a congresos nacionales e internacionales, e impartido decenas de conferencias sobre entomología, conservación, historia de la Biología y otros aspectos afines. Ha participado en más de 20 proyectos de investigación y dirigido ocho tesis doctorales. Imparte docencia de numerosas asignaturas de las licenciaturas y grados de Biología y de Ciencias Ambientales, entre las que están Zoología, Artrópodos, Historia de la Biología y Evolución y Coevolución. Profesor de los másteres de Biodiversidad y de Formación del Profesorado en Secundaria. Director del Departamento de Biología de la UAM de 1993 a 2000. Pertenece al Consejo Editorial de diversas publicaciones, como Graellsia o Shilap. Secretario de la Asociación Española de Entomología de 2001 a 2009. Presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural de 2005 a 2010. Recientemente ha publicado su primera novela. «Gilda y la cabeza del teniente Padilla»

Se pide ayuda a navegantes para buscar a Wally: se ha vuelto a perder la pista de la ballena gris que este jueves recaló en Santa Ponça, en Mallorca. El animal está muy débil y desnutrido porque el Mediterráneo no es su hábitat y no encuentra el alimento necesario.

Sospechan que salió del Pacífico por error y que ese largo viaje puede acabar con su vida.

Las cuevas pueden considerarse, en muchos sentidos, como un ambiente extremo. Sin luz no crecen vegetales y hay poco alimento disponible para sus habitantes. Además, el grado de humedad es altísimo. Hay que tener unas características muy peculiares para sobrevivir en estas circunstancias. No en vano los animales que viven aquí se engloban bajo un nombre propio: ¡troglofauna!

En general, se trata sobre todo de pequeños invertebrados.  Muchos de ellos no ven, ¿de qué les servirían unos ojos en la oscuridad más absoluta? Tampoco tienen pigmentos, ya que no necesitan camuflarse.

La mayoría ha desarrollado hiperestesia, es decir, un sentido del tacto muy fino. En realidad, se mueven a tientas y detectan a sus presas por ligerísimas vibraciones del suelo o del aire. A lo largo de la evolución, estos animales se han ido transformando para adaptarse a este ambiente tan duro. Muchos de ellos ya no podrían vivir en ningún otro espacio que no fuera una cueva.

La población de jabalíes en Italia ha crecido por la falta de depredadores. Este aumento del número de animales ha provocado que no tengan suficiente comida y la busquen en las zonas urbanas. Un grupo de jabalíes ha estado rondando los alrededores de un supermercado en Roma donde hostigan a los clientes a cambio de comida. Los animalistas piden protección mientras otras voces piden reducir la población.

En el marco del Día contra la LGTBI fobia (17 de mayo), compartimos charla con Marina Echebarría, la recién nombrada presidenta del Consejo de Participación de las Personas Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales. Además, hablamos de la violencia vicaria ejercida a través de los animales de compañía, y de la necesidad de integrarlos en los recursos de ayuda a víctimas, objetivo principal de la asociación Feel.

toleranciacero.rne@rtve.es