María Hughes y Cristina Bertrand diseccionan el odio en internet: "Hay gente que vive de que hablen mal de ellos"
- Las dos actrices hablan de su última obra, Redess, una experiencia interactiva en el teatro
- No te pierdas el videopódcast Mi persona favorita en RTVE Play
Pocas introducciones pueden ser mejores que hablar sobre las moscas de la fruta. El cómico Dani Rovira cuenta que han conseguido reproducir su cerebro y, claro, hay una cuestión muy clara en el aire. "¿No se puede enseñar a una mosca a no molestar?", se pregunta Arturo González-Campos. A este barco se apuntan también las actrices María Hughes y Cristina Bertrand, las invitadas de esta semana al videopódcast Mi persona favorita. Pese a su odio común, hay una especie mucho más molesta que la mosca. "No hay peor paloma que la paloma madrileña", sentencia Arturo.
Una vida sin internet parece muy lejana, pero Hughes y Bertrand la conocieron. A ritmo de "Rhapsody In Blue", dirigida por Leonard Bernstein, las dos artistas tiran de memoria. "Yo me acuerdo de mi vida sin internet y era maravillosa", recuerda Cristina Bertrand. "El Messenger lo he trabajado mucho, y el Tuenti", añade María Hughes. Era de esas aplicaciones en las que sí o sí se debía ofrecer una respuesta inmediata, a diferencia de lo que ocurre en WhatsApp, donde las conversaciones se quedan en stand by. Si no, te veías obligado a recibir los zumbidos continuos de los amigos.
Redess, la obra sobre el odio en internet
Después de Messenger y Tuenti llegaron Facebook, Instagram, Twitter... y un sinfín de herramientas más. El aterrizaje de las redes sociales ha traído cosas buenas, pero también otras muy malas. El insulto, por ejemplo, está a la orden del día. "Son cosas que tú no dirías a nadie por la calle", reflexiona Bertrand. No había día en que, hablando con su compañera y amiga, no se sorprendieran de hasta dónde se estaba llegando. "Nos llamaba la atención la de casos que iban en aumento: ciberacoso, cosas muy locas que estaban ocurriendo sin que ocurriese nada al respecto", expone Hughes.
De estas experiencias y de sus vivencias juntas —en alguna ocasión les han preguntado si eran pareja— poco a poco fueron creando Redess, la obra de teatro interactiva que ahonda en temas como la educación y el bullying en línea, el acoso o la desinformación. En clave de humor —"Te descojonas", confiesa María Hughes—, las dos van "colando" sus mensajes para llegar a la audiencia. Al final, el público no sabe muy bien cómo reaccionar, corrobora Cristina Bertrand. Rovira, que sí fue a verlas, reconoce que "a mí me dejó el cuerpo muy revueltito".
¿Todo el mundo debe opinar de todo?
Las dos actrices admiten que muchas de las críticas que reciben son positivas, aunque de vez en cuando se cuela alguna negativa. María cree que son como croquetas, seguramente de boletus, y que poco a poco se irán convirtiendo en unas de jamón. "Seguimos aprendiendo", comenta Bertrand, un argumento que molesta mucho al veterano Arturo González-Campos. "Todas las opiniones son válidas... mentira". Para él, no es necesario que todo el mundo comente todo. En realidad, lo único para que se sirve es para que las empresas comercialicen con nosotros. "La de datos que le he has dado a la big data con lo de los Pokémon", expone Dani Rovira.
Lo que más repercusión genera en redes, tal y como han demostrado Bertrand y Hughes, es el odio. Y no solo da relevancia social, sino también económica. "Cuanto peor hablen de mí, más dinero ganaré" es el lema que muchos, sobre todo hombres, esgrimen en Internet. Estos comentarios, inocuos en muchos adultos, condicionan a los jóvenes, aún muy vulnerables. De hecho, dos empresas han sido demandadas como responsables de negligencia por crear plataformas adictivas que dañaron la salud mental de los menores.
Entre helados, Verano azul y croquetas, las dos reciben de Dani Rovira y Arturo González-Campos dos libros muy oportunos. El primero es Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz, una obra con la que poder encontrar un propósito de vida con cuatro elementos esenciales: lo que amas, en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y por lo que te pueden pagar. El otro es El valor de la atención, de Johann Hari, sobre cómo recuperarla en la era de la inmediatez.