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Irene Gut salvó a 12 judíos escondiéndolos en la casa de un nazi: La historia real de 'La promesa de Irene'

Sophie Nélisse interpreta a Irene Gut en 'La promesa de Irene'
Sophie Nélisse interpreta a Irene Gut en 'La promesa de Irene'

Durante más de 20 años, Irene Gut guardó silencio sobre lo que había vivido en la Polonia ocupada de la Segunda Guerra Mundial. Al llegar a Estados Unidos, decidió no hablar de su heroico y trágico pasado. Ni siquiera su hija, Jeanne, sabía lo que su madre había hecho por salvar la vida de 12 judíos durante su juventud.

Un día, un universitario negacionista del Holocausto llamó a la casa de Irene como parte de una encuesta para su tesis. "Cuando colgó el teléfono, dijo que había permitido que el mal ganase por mantener silencio. Si las personas que sabían no empezaban a hablar, la historia se repetiría", recordó su hija en una ocasión, según recogía NBC. Irene Gut, Opdyke de casada, empezó a contar al mundo los recuerdos de un pasado que durante décadas había querido olvidar.

La historia real de Irene Gut, la protagonista de 'La promesa de Irene'

Sophie Nélisse como Irene Gut en 'La promesa de Irene'

Su historia se convirtió en una obra de Broadway en 2009, La promesa de Irene, cuando ya había fallecido. La firmaba Dan Gordon, guionista de películas de acción como Wyatt Earp o Huracán Carter, y años más tarde la llevó al cine bajo el mismo título. La canadiense Sophie Nélisse, quien ya había interpretado a la protagonista de la bélica La ladrona de libros, fue la encargada de encarnar la fortaleza y resiliencia de Irene Gut en esta película que puede verse en RTVE Play.

La historia real detrás de La promesa de Irene

Irene Gut tenía 18 años cuando empezó la Segunda Guerra Mundial. Estudiante de enfermería, vivía lejos de su hogar, de sus padres y sus cuatro hermanas. Una noche, cuando Polonia ya había sido invadida, Irene fue atacada y violada por soldados rusos. Estuvo ingresada y, tras su recuperación, comenzó a trabajar en un hospital.

El tiempo pasó, los alemanes la capturaron y la obligaron a trabajar en una fábrica de munición. Eduard Rugemer, un oficial de alto rango de edad avanzada, se fijó en ella después de que se desmayara y la trasladó a un complejo para soldados como ama de llaves. Más tarde llegó a junto a los alemanes a Ternópil, ciudad ucraniana que entonces formaba parte de Polonia. Servía desayunos, comidas y cenas a los oficiales y también se ocupaba de supervisar la lavandería, donde trabajaban 12 judíos. Cuando se enteró de que estaban haciendo planes para asesinar a los judíos, Irene decidió ayudarlos.

Irene Gut Opdyke en diciembre de 1998

Irene Gut Opdyke en diciembre de 1998 Kari Rene Hall/Los Angeles Times via Getty Images

La solución se le presentó poco después. Rugemer le propuso ser el ama de llaves de su propia vivienda y la joven vio en esa oferta la oportunidad de esconder a sus amigos donde nunca los buscarían: en la casa de un oficial nazi. Irene los coló en el sótano y así establecieron su rutina. Los judíos salían del sótano cuando Rugemer no estaba y, cuando él volvía, se ocultaban de nuevo. Así estuvieron durante meses.

Entretanto, una de las mujeres, Ida Haller, se quedó embarazada. Aunque la pareja se planteó el aborto —los lloros de un bebé podrían desvelar su presencia en la casa—, Irene insistió en que no interrumpieran el embarazo. Ya encontrarían la forma de pasar desapercibidos.

Irene Gut con una fotografía que muestra a siete de los doce judíos a los que salvó

Irene Gut con una fotografía que muestra a siete de los doce judíos a los que salvó Kari Rene Hall/Los Angeles Times via Getty Images

Un día, sin embargo, el comandante Rugemer los descubrió. Irene presenció en la ciudad el ahorcamiento de una familia polaca que ayudaba a judíos y, cuando regresó a la casa, se le olvidó dejar la llave en la cerradura, el mecanismo que utilizaba contra posibles llegadas no previstas. Rugemer entró a la casa, vio a las personas que su ama de llaves escondía en el sótano y entró en cólera. Al final, le dijo que guardaría silencio sobre la situación de aquellos doce judíos bajo una condición: Irene tendría que ser su amante. Ella aceptó.

Cuando cambiaron las tornas y los alemanes empezaron a perder la guerra, Rugemer huyó de la casa e Irene acompañó a sus amigos al bosque con la esperanza de que la resistencia polaca les ayudara. Roman Haller, el hijo de Ida, nació en aquel bosque.

¿Qué fue de Irene Gut y el comandante Rugemer?

Irene Gut acabó en un campo de personas desplazadas en Alemania occidental, donde la entrevistó un estadounidense que trabajaba para Naciones Unidas. Le contó su historia. Incapaz de encontrar a su familia, Irene se fue a Estados Unidos en 1949. Seis años después, por casualidad, se reencontró con aquel hombre en la cafetería de Naciones Unidas. Se casaron seis semanas después.

Sophie Nélisse y Dougray Scott en 'La promesa de Irene'

Sophie Nélisse y Dougray Scott en 'La promesa de Irene'

Según la NBC, Rugemer volvió a su Núremberg natal, pero su familia le dio la espalda. Ida y Lazar Haller, agradecidos por que en cierta forma hubiese contribuido a que tanto ellos como su hijo estuviesen vivos al esconderse en su casa, le acogieron en su propio hogar. Roman creció llamando "zayde", "abuelo" en yidis, a un nazi.

Descubre la historia de Irene Gut en RTVE Play, la plataforma de streaming y vídeo bajo demanda de RTVE, donde está disponible hasta el 29 de agosto de 2026. RTVE Play cuenta en su catálogo con distintos títulos ambientados durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos la película danesa Cuando termine la guerra y la británica The imitation game (Descifrando enigma), filme biográfico sobre el matemático Alan Turing.