Nunca una película en blanco y negro tuvo tanto color: así es 'El apartamento', la obra maestra de Billy Wilder
- La cinta está encabezada por las interpretaciones de Jack Lemmon y Shirley MacLaine
- En este enlace puedes ver El apartamento, ya disponible en RTVE Play
"En cuanto a películas, ¡nunca ha habido nada como El apartamento! En cuanto al amor, la risa o cualquier otra cosa". Con este eslogan se publicitaba la cinta de Billy Wilder, estrenada el 15 de junio de 1960. Es más que un clásico, es una obra maestra, una comedia que ha envejecido muy bien, gracias a unos diálogos inteligentes y las espléndidas interpretaciones de sus protagonistas, Jack Lemmon y Shirley MacLein. Hablamos de una película original que sentó las bases de la llamada comedia de situación, una película que utilizó el humor para hablar de las diferencias sociales, la soledad, la despersonalización del individuo en las grandes empresas y las grandes ciudades, del machismo y, leyendo entre líneas, de un feminismo a veces radical.
Billy Wilder se enamoró de uno de los personajes de Breve encuentro, la película de David Lean estrenada en 1945 y protagonizada por Celia Johnson y Trevor Howard, pero no fue ninguno de los dos protagonistas. Wilder quedó prendado del amigo que presta su apartamento para que la pareja pueda tener sus encuentros sexuales. Ahí está el origen de El apartamento, cuyo guion escribió en colaboración con I.A.L. Diamond. Ambos venían de trabajar en Con faldas y a lo loco y su trabajo juntos fue un gran éxito, logrando para la película seis nominaciones al Oscar, entre ellas a Mejor guion adaptado.
Una comedia con mirada social
La historia comienza con la voz en off del protagonista, que se presenta al espectador describiendo su trabajo en una empresa de 31.259 empleados. Cuenta que trabaja en una gran empresa, la quinta del país, en el piso 19 de un bloque de oficinas, en el departamento de pólizas. Dice que se llama C.C. Baxter, "la primera C de Calvin y la segunda Clifford, pero todos me llaman Bud".
De Bud sabemos que gana 4 dólares y 70 centavos a la semana, y que hace horas extra, pero no por dinero. Tiene que 'matar' el tiempo porque no siempre que quiere puede entrar en su apartamento. Ahí radica la genialidad de Wilder: Bud alquila su apartamento a jefazos de su oficina para que se citen con sus amantes: hombres felizmente casados que se divierten con chicas de extrarradio. "Pero por qué todas vivís tan lejos", le dice uno de ellos a la joven que quiere volver a casa tras el revolcón.
Pocas veces puede Bud cenar en su apartamento, y cuando lo hace toma una cena ligera en el salón, sentado en el sofá frente al televisor. El presentador anuncia la película Gran Hotel, con Greta Garbo, pero antes, dice, un consejo publicitario. Bud zapea y 'pasa' de las películas de indios y vaqueros, pero cuando vuelve al canal en el que van a emitir Gran Hotel escucha que "antes, un consejo sobre las encías" y apaga el televisor. ¿Te suena de algo?
Cinco Oscar para una obra maestra
Pero Lemmon no es el único protagonista. Junto a él brilla Shirley MacLaine, la ascensorista de la empresa. Ella es una mujer de armas tomar, sobre todo cuando uno de los jefazos le toca el trasero, pero luego vive enamorada de un hombre casado, un hombre que la ve tan solo como una conquista más. Wilder combina con acierto, y una estupenda banda sonora, los momentos divertidos con los momentos dramáticos, algunos tan tristes que se te encoge el corazón. En uno de esos momentos, Fran presta a Bud el espejo que lleva en el bolso. Está roto, "pero me gusta, es así como me siento", dice.
"Una de las mejores películas de la historia del cine y una radiografía de la condición humana", decía el crítico Eduardo Torres-Dulce en Qué grande es el cine. Juan Cobo, en el mismo programa, decía que "la película no fue comprendida en su momento y fue atacada desde el punto de vista moral, pero refleja todo lo que iba a ser la década de los 60". Javier Rioyo la tilda de obra maestra y dice que la película pertenece a Nueva York, pero pertenece a cualquier otra ciudad menos Moscú". Coincide con todos en que es una obra valiente, "incluso un obsceno cuento de hadas". José Luis Garci, remarca la idea de Juan Cobo, y califica la película como bisagra, aunque subraya la presencia de Shirley MacLeine. "Es una película poliédrica".
La recepción de la Academia fue, en esta ocasión, estupenda. La cinta llegó a la gala de los Premios Oscar con diez nominaciones y se llevó cinco estatuillas: película, dirección, guion, montaje y dirección de arte. Lemmon y MacLaine no tuvieron suerte y tuvieron que aplaudir a Burt Lancaster y Elizabeth Taylor cuando escucharon sus nombres.