Gisèle Pelicot cuenta su historia en 'Un himno a la vida'
- Un himno a la vida son las memorias escritas por Gisèle Pelicot, con la colaboración de la periodista Judith Perrignon
- En ellas revive su infancia, su primer amor, su carrera profesional, la maternidad y la trayectoria de su matrimonio
Una mañana de noviembre del año 2020 Gisèle Pelicot recibió una llamada de teléfono. La policía la citó en la comisaría. Allí le contaron que, dos meses antes, su marido había sido sorprendido por el guardia de seguridad de un supermercado grabando por debajo de la falda a varias mujeres. En esos dos meses siguientes, los investigadores habían encontrado en el ordenador de Dominique Pelicot cientos de fotografías y vídeos del año 2011 al 2020. Mostraron a Gisèle ese material. Durante ese tiempo, su marido la había estado drogando para violarla, y había invitado a 71 desconocidos a su casa para que abusaran de ella.
El juicio se llevó a cabo cuatro años después, en 2024. Gisèle Pelicot renunció a su derecho al anonimato, y su decisión de una audiencia pública la convirtió en un símbolo global contra el abuso sexual y la sumisión química, con un mensaje claro: «La vergüenza debe cambiar de bando». No era ella quien debía avergonzarse de lo sucedido, sino los agresores. Dominique Pelicot y otros cincuenta hombres fueron encontrados culpables. La máxima condena fue para el ya exmarido: 20 años de prisión.
Resistencia y dignidad
En las memorias Un himno a la vida (Lumen/Ara Llibres) Gisèle Pelicot comparte su historia, partiendo de esa mañana en la que su existencia, tal como la conocía, acabó para siempre. En las páginas también revive su infancia, su carrera, la maternidad, el matrimonio y la búsqueda incesante de alegría, aun cuando esta parezca inalcanzable. La entrevista con Página Dos tiene lugar en París, en una de las escasas entrevistas que se han concedido a medios españoles hasta el momento. La conversación se inicia con Gisèle Pelicot, a solas, y sigue también de forma individual con la premiada periodista que la ayudó en el proceso de escritura, Judith Perrignon.
“Las víctimas no deben sentir vergüenza“
El libro es una historia de valentía y reflexión, con un deseo de permanencia del mensaje. En Un himno a la vida Gisèle Pelicot quiere ser útil a otras personas, demostrar que es posible pasar por dificultades extremas y superarlas. Así lo expresa en la entrevista con el programa: «Todo se desploma cuando veo lo que se es capaz de hacer a una mujer sedada, bajo sumisión química. Me pregunto cómo pudo el señor Pelicot inflingirme todos estos horrores», cuenta a Página Dos. «Yo, de toda esa inmundicia, he querido que saliera algo. He querido escribir este libro para decir que las víctimas no deben sentir vergüenza. Pueden mantenerse dignas, como yo intenté demostrar a lo largo del juicio». El título del libro, puntualiza Judith Perrignon, responde a «una forma de resistencia feroz», de reapropiarse de la historia. Unas memorias sin lugar para el victimismo, escritas con alegría de vivir.
PÁGINA DOS