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Máximo Huerta: "El cuidado es algo tan poco épico y tan íntimo porque demuestra nuestra fragilidad"

  • Mamá está dormida es la nueva novela del escritor y periodista, que se ha subido a El último tren de RNE
  • El libro es un "homenaje absoluto" a las madres y a quienes cuidan y son cuidados
Máximo Huerta nos propone un viaje por la memoria y los secretos familiares en 'Mamá está dormida'.
Máximo Huerta nos propone un viaje por la memoria y los secretos familiares en 'Mamá está dormida'. EFE
RUBÉN VIDAL

"Un día las madres dejan de ser un seguro de vida. Se da la vuelta al contrato y tú lo eres para ellas", reza la undécima novela de Máximo Huerta, Mamá está dormida (Editorial Planeta), una historia que refleja parte de la vida personal del escritor y periodista valenciano: el protagonista cuida también a su madre, que padece demencia y un día le pregunta por un hermano que no tiene.

"Mi madre me dijo una tarde: Y tu hermano ¿dónde está? Aparte del shock y de intentar no llevarle la contraria, porque llevar la contraria a alguien que está en dependencia le hace sentir mal y yo creo que hay que hacer la vida fácil en un momento tan débil de la vejez, el que se comió el trauma fui yo. Dije: a mí me está desdibujando porque ella quiere hablar con mi hermano, pero yo no tengo hermanos. Y ahí nació la novela", ha contado Máximo Huerta en El último tren, el programa que presenta Isabel Gemio en Radio Nacional.

El último tren - 'Mamá está dormida', la nueva novela de Máximo Huerta

En cualquier caso, aunque se "transparente" su propia realidad, el autor subraya que la novela no es biográfica. En ella seguimos a Federico, un traductor que acompaña a su madre, Aurora, en un último viaje en caravana desde el Mediterráneo hasta Bidasoa que acaba convirtiéndose en un viaje por la memoria y los secretos familiares.

"Hay ratos que son luminosos, que compensan todos esos tiempos ingratos en el cuidado. Entonces quería que la novela tuviera no un tono triste, sino un tono de encontrar belleza en las pequeñas cosas del día a día, sobre todo dentro de esa caravana en la que van los dos", explica Máximo Huerta, que dice haber "heredado" de su madre la pasión por la lectura.

La invisibilidad de los cuidados

Mamá está dormida no es tan solo un "homenaje absoluto" a las madres, sino también a quienes cuidan y son cuidados.

Máximo Huerta ha recordado la rapidez con la que el alzhéimer se llevó a su padre y cómo ese proceso le reveló una faceta propia que desconocía, la del cuidador, cuya entrega no se aprende, sino que se impone. "La paciencia no es algo que yo tenga, pero es un destino al que llegas porque te toca cuando cuidas", asegura.

Cuidar a sus padres ha transformado su manera de mirarse a sí mismo, pero no edulcora la experiencia, "desvastadora" por momentos y sin el reconocimiento social que merece. En este sentido, el escritor denuncia la invisibilidad estructural de los cuidados en España y la soledad en la que quedan quienes los asumen.

"El cuidado es algo tan poco épico y tan íntimo porque nos demuestra la fragilidad que tenemos, nos demuestra que o vamos a estar así o alguien como nosotros va a estar ahí. Y como a todos los gobiernos les ha venido muy bien que esto lo hicieran las mujeres en casa de una manera interna, no ha habido ayuda, no se ha mirado, cuando España es un país que envejece", sostiene el escritor, que pone como ejemplo las listas de espera en las residencias, que colocan a las familias "contra las cuerdas" cuando no pueden recurrir a un cuidador o tienen problemas para ofrecer ellas mismas esa ayuda.