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Objetivo Igualdad

Mujeres al frente de negocios exportadores: "Exportar es patearse el exterior, entender los mercados"

  • Las empresas que exportan son más competitivas y resilientes, según el ICEX
  • La maternidad supone un freno para muchas mujeres, que dejan de viajar
  • 'Mujeres exportadoras' en Objetivo Igualdad, domingo 14,25h en Canal 24 horas

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Mujer empresaria en el extranjero
Mujer empresaria en el extranjero

Cada vez hay más empresas lideradas por mujeres que se lanzan en España a exportar. Según los datos del ICEX, hay un 38% de mujeres en el sector exterior, todavía con mucho margen para aumentar su participación. Y es que exportar es interesante para las empresas: generan más puestos de trabajo, son más productivas y competitivas y más resilientes. "Si tenemos en cuenta una estadística aproximativa, de las empresas que quebraron en la primera crisis financiera de 2008-2010, sólo un 5,5% estaban internacionalizadas. Podemos deducir que son más resilientes y competitivas", explica Elisa Carbonell Martín, consejera delegada de ICEX España Exportaciones e Inversiones.

Un trabajo que gira en torno a los viajes

Si preguntamos a mujeres que han lanzado sus empresas a conquistar mercados exteriores, no tienen duda: Lo mejor de esta actividad es viajar, conocer países nuevos, sus costumbres, sus gentes. Esos viajes para conocer los mercados en los que se pueden (o no) vender sus productos son imprescindibles. "Hay que estar en los países para hablar con los periodistas, para hablar con las clientas, sobre todo también para visitar los almacenes, para ir a ferias...", nos cuenta Pepita Marín, CEO y cofundadora de "We are knitters" una empresa que comercializa ovillos de lana y algo más, una nueva cultura del tejer. Marín reconoce, de hecho, que a ella y su socio les dio la idea de este negocio el ver a una moderna joven tejiendo en un trayecto del metro de Nueva York. Esta empresa tiene dos almacenes: uno en Alemania, que sirve producto a toda Europa y otro en Estados Unidos, que distribuye en ese país y Canadá.

La frase de que el buen paño en el arca se vende es una mentira

Rosa María Bañó, directora comercial de exportación y marketing de Castillo de Canena, lo describe con entusiasmo: "Exportar es viajar, patearse el exterior, entender los mercados, ver cómo son los lineales, ver cómo funciona tu precio... Si en los cocinas de los países a los que exportas tu productos tienen cabida. Cómo funciona la restauración, cómo funciona el lineal... La famosa frase de que el buen paño en el arca se vende es una mentira como la copa de un pino". 

Esta empresa familiar de producción de aceite de oliva premium y gourmet exporta a 60 países. Rosa María y su hermano lo tuvieron claro desde el principio, había que salir, porque el mercado español ya estaba muy saturado. La oportunidad es también un valor que destacan. Pepita Marín subraya que es fundamental llegar en el momento justo al lugar adecuado: "En nuestro caso, nuestra ventaja era una marca que relacionaba lo cool y joven con tejer, no podíamos llegar los terceros, porque si hay dos o tres marcas, ya es mucho más difícil diferenciarse".

La maternidad, un freno también aquí

Elisa Carbonell explica que según los datos de la Comisión Europea, las empresas exportadoras lideradas por mujeres suelen ir a los mismos mercados que las dirigidas por hombres, pro son de un tamaño medio más pequeño y se concentran en industrias con un potencial internacional un poco menor. "A través del ICEX, proporcionamos inteligencia de mercado, informes de acceso al mercado y contactos que hacen disminuir el riesgo. Hacemos que la internacionalización sea más barata y menos arriesgada para las empresas".

Proporcionamos informes de acceso al mercado y contactos que hacen disminuir el riesgo

Esa información, esa ayuda son muy valoradas por las pequeñas y medianas empresas que no tienen el suficiente personal especializado para, por ejemplo, estudiar y adaptarse a la fiscalidad o los trámites de cada país en el que van a trabajar, algo que sí tienen las grandes empresas.

No obstante, cuando el negocio ya está en marcha, la maternidad puede frenar la actividad empresarial de las mujeres. "Todo se complica. Tienes que tener apoyo de tu pareja o familiar. Muchas lo que hacen es no viajar tanto y eso al final penaliza", reconoce Pepita Marín, que añade que a ella la maternidad la ayudó a aprender a organizar mejor su tiempo.

Rosa María Bañó recuerda una experiencia difícil con tres hijos pequeños, a los que tuvo que "abandonar" para no sentir el hándicap de ser madre. "Los niños, cuando son pequeños tienen una relación más cercana, como de protección, con la madre que con el padre.... Luego ya cuando son mayores, más adultos, te entienden y te apoyan mucho más y están más orgullosos y felices porque tú haces lo que quieres", afirma.

Las barreras para las mujeres

Otro de los inconvenientes es el machismo que puede imperar en los países donde quieren implantar sus negocios. Un ambiente hostil a la presencia de mujeres que puede encontrarse también en países que no identificamos directamente con la discriminación de la mujer. "Me he sentido pocas veces discriminada, pero como realidad, Japón es un país muy machista", responde Rosa María Bañó.

Tenemos fichas muy útiles sobre cómo tratan a las mujeres en los mercados, las reglas sociales no escritas a la hora de hacer negocios

Elisa Carbonell explica que en el ICEX son conscientes de esas barreras: "Generalmente, las empresas envían a personal masculino para negociar en esos mercados. Nosotros estamos desarrollando ahora toda una parte de inteligencia económica y comercial desde la perspectiva de género. Tenemos fichas muy útiles que nos dicen cómo tratan a las mujeres en ese mercado, tanto las reglas sociales, las no escritas a la hora de hacer negocios, a la idiosincrasia. Me parece fundamental a la hora de atacar un mercado".

Pepita Marín también incide en la mayor dificultad que tienen las mujeres para acceder a la financiación. Es una barrera que encuentran muchas mujeres emprendedoras, que se ven frente a mayores pegas a la hora de que se les concedan los préstamos bancarios que necesitan. De hecho, según un estudio publicado por el Instituto Español de Analistas, las empresas dirigidas por mujeres que solicitan un préstamo en el año de fundación tienen un 11% menos de probabilidades de obtenerlo que las dirigidas por hombres, y un 8% en el siguiente. Una brecha de género más que todavía queda por cerrar.