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El Cazador de Cerebros

¿Qué nos enseña la ciencia sobre el arte?

 Noticias   El Cazador de Cerebros  

  • Pere Estupinyà visita al gabinete técnico del Museo del Prado para conocer cómo aplican la ciencia en su labor
  • Técnicas científicas como los rayos X, la reflectografía infrarroja o el láser ayudan a estudiar y restaurar las obras
  • El Cazador de Cerebros se emite los lunes a las 20:00 en La 2 | Puedes ver todos los programas en RTVE Play

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La ciencia que hay detrás de los cuadros

La ciencia y las artes han estado consideradas tradicionalmente como caminos separados e inconexos del saber humano, pero nada más lejos de la realidad. Un ejemplo muy claro lo encontramos en el Museo del Prado de Madrid, donde la ciencia está cada vez más presente.

El Cazador de Cerebros visita esta semana uno de los museos más importantes de Europa para conocer cómo restauradoras, historiadores e investigadoras se basan en estudios científicos para realizar sus respectivas labores.

Radiografías de cuadros para conocer la composición física de las diferentes capas pictóricas y su soporte. Reflectografía infrarroja para escudriñar bocetos anteriores y rectificaciones que los propios pintores taparon posteriormente. Incluso el uso de la dendrocronología, la ciencia que estudia la antigüedad de la madera en función de los anillos del tronco, para conocer el momento y lugar histórico concreto en el que fue realizada una obra.

Los misterios que resuelve la ciencia

Nos paramos también a observar más pormenorizadamente obras concretas del Museo del Prado, como Oración en el huerto, de Colart de Laon, o La flagelación en el palacio de Herodes, de Alejo Fernández, para estudiar, por medio de métodos científicos, los diferentes procesos y cambios a los que han sido sometidas estas pinturas. Y ponemos especial énfasis en la copia de la Mona Lisa más antigua que se encuentra en España. Gracias a técnicas como la reflectografía, se ha sabido que esta pintura fue una copia que, probablemente, realizó un alumno del propio Leonardo da Vinci en su taller, mientras el maestro trabajaba en el original.

En definitiva, en este episodio de El Cazador de Cerebros confirmamos que, muy contrariamente a lo que se puede pensar, ciencia y arte no son polos opuestos. De hecho, la ciencia nos puede ayudar a entender mejor la intención del artista y la historia material de una obra.