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100 años del mito del cine español

Las películas de Fernando Fernán Gómez que puedes ver en RTVE Play

Por
Centenario de Fernando Fernán Gómez.

El 28 de agosto el actor y director de cine Fernando Fernán Gómez hubiera cumplido 100 años. Para celebrar el centenario de su nacimiento, Somos Cine ha preparado una programación especial. En RTVE Play tienes disponible seis de sus películas, en las que o bien ha participado como actor o ha dirigido. En el catálogo puedes ver gratis ‘La lengua de las mariposas’, ‘El viaje a ninguna parte’, ‘Pesadilla para un rico’, ‘Abuelo’ y ‘Así en el cielo como en la tierra’ y ‘Siete mil días juntos’.

Además, RTVE Play ha preestrenado el documental Fernando Fernán Gómez; el último gran conversador, con el que Imprescindibles abrirá su temporada en La 2 en septiembre y que está disponible (hasta el 3 de septiembre).

La lengua de las mariposas (1999), de José Luis Cuerda

Historia de nuestro cine - La lengua de las mariposas - Ver ahora

La historia pasa en 1936. El profesor Don Gregorio enseña a su alumno Moncho con dedicación y paciencia toda su sabiduría sobre literatura, naturaleza, y hasta sobre mujeres. Pero Don Gregorio es considerado un enemigo del régimen fascista. Así se irá abriendo entre estos dos amigos una brecha, traída por la fuerza del contexto que los rodea. Fernando Fernán Gómez, Manuel Lozano y Uxía Blanco encabezan el reparto de ‘La lengua de las mariposas’.

El viaje a ninguna parte (1986), de Fernando Fernán Gómez

Para todos los públicos Historia de nuestro cine - El viaje a ninguna parte - Ver ahora
Transcripción completa

# No, ya no debo pensar # que te amé.

# Es preferible # olvidar que sufrí. #

Hay que recordar.

Hay que recordar.

Estos que cantan son el Trío Calaveras.

Y el bolero se llama "Caminemos".

No. Son Los Panchos.

Han pasado ya tantos años...

A los Calaveras los vi en una sala de fiestas muy lujosa.

Después de cerrar, nos quedamos unos cuantos.

En aquel tiempo, obligaban a cerrar estos sitios muy pronto.

Cosas de Franco. Como él no sale de noche...

Estaba María Asquerino,...

...Jorge Mistral,...

...Lola Flores, Rabal...

Yo, en persona, no conocía a casi ninguno.

Porque hasta hacía poco no había salido de los pueblos.

"Acababa de descubrirme Miguel Mihura.

Descubrimiento tardío, pero al que debo mis mayores éxitos.

Y los años más felices de mi vida.

Pero no es eso lo que quería contar.

Sino cuando se presentó, de repente, mi hijo.

Zangolotino.

A veces me falla la memoria".

Así que tu madre te ha mandado que vengas.

Claro.

Pues... Pues no sé qué decir.

Yo tampoco.

Como nos hemos visto pocas veces... Nunca.

Yo te vi en fotos que me mandaba tu madre.

Tú crecías y crecías... Y crecías...

Claro.

Bueno, pues...

¡Abrázame, hombre! ¡Abrázame!

"En lo que permanecimos abrazados, no pensé más que lo que he dicho:

que era un zangolotino".

¡Carlos!

¡Carlos!

¡Carlos!

Nos vamos.

Así que te llamas... ¿Cómo te llamas?

Carlos, como usted. Ya lo sé, digo de apellido.

Piñeiro López, como mi madre.

Pero tutéame. No se llama de usted a los padres.

Le llamo de usted porque no le conozco.

Carlos, que sale el autobús. Un momento, papá. Es mi hijo.

Tu nieto. Ah. ¡Eres tú!

Vaya pinta de galán joven que tienes.

Podrás hacer carrera. Ven a mis brazos, nieto.

¡Qué emoción!

¡Qué emoción!

Y es más alto que tú.

Y todavía te queda un estirón.

Porque tienes...

17 años.

¡Joder, cómo pasa el tiempo!

¿Te gusta el teatro? Gustarme... No sé.

¿Has visto alguna comedia? "El príncipe y las blusas".

(Claxon)

¿No has visto otra? Vi una de asuntos familiares.

También una ridiculez.

Pero iban bien vestidos.

Algunos vestidos parecían ridículos.

Vámonos, Carlos. ¿Y mi hijo? Tu nieto.

Que se venga también. Anda.

¿Y qué?

¿Cuándo te vuelves a Galicia? No me vuelvo.

Díjome mi madre que me quedara.

¿Conque te dijo que te quedaras?

Que se había ocupado 17 años de mí y no estaba mal que te ocupases tú.

A veces mandé dinerillo. Alguna cosilla.

Mi madre me lo apuntó.

Aquí lo traigo.

A los 2 años, 50 pesetas.

A los 4, 125.

A los 12, de aguinaldo por Navidad,...

...3 kilos de chorizo y una botella de valdepeñas.

Y te hizo las maletas.

No, maletas no traigo. Una caja.

Me la regaló mi madre, metió dos mudas.

¿Eso es todo? Y medio queso de teta.

Y lo puesto. Sí.

¿En qué trabajas? En nada.

Ya estás en edad. Estuve de mecánico.

¿Y Juanita? Tendrás que decírselo a Juanita.

Déjame ahora.

Los que están tomando la copa o jugando deben marcharse.

Va a empezar la función, hay que tomar una consumición.

"Mi hijo Carlitos se quedó sentado, impasible,...

...sin mover un músculo, hasta que acabó la comedia".

TARTAMUDEA: "Aunque yo sea po...

...po... popó...

...popó...

...pobre, me sobra lo que hacen hasta....

...para man...

...para man...

...para man..."

¿Para mantenerla?

¡Para mandar a tu familia al cuerno!

¡Grosero! ¡Mamá, le quiero!

Me ma...

Me ma...

¡Me mataré! No me insultes.

Me mataré si te veo con este desgraciado.

Me había contagiado.

(Risas)

Déjale, mujer.

Déjale.

Que cuando se unen dos corazones,...

...tienen más fuerza que todas las razones.

Se han reído mucho.

Danos tu opinión.

¿No te da vergüenza?

¿Qué te ha parecido?

Ridículo.

Vosotros estabais muy graciosos, pero veros con las caras pintadas...

Es que a mí el teatro... No sé.

No sé.

"Yo ahora sí sé lo que le pasaba.

Me había conocido allí, con nuestro telón de casa rica,...

...con aquel público.

Otra cosa opinaría de mi profesión si me hubiera conocido después.

Por ejemplo, el día del Premio del Círculo Cinematográfico Español".

Y ahora, el premio al mejor actor secundario.

Por su interpretación en "Flores para mamá", Carlos Galván.

Entrega el premio el jefe del Sindicato Nacional del Espectáculo.

Lo recoge el propio Carlos Galván.

A tu abuelo le convendría que trabajases con nosotros.

No tengo vocación. ¿Sabes qué es eso?

Sí, un amigo se metió a cura. ¿De qué tienes vocación?

De administrativo. ¿De administrativo?

Sé hasta dividir.

La vocación se despierta viendo trabajar a otros.

Un amigo de Vigo llevaba las cuentas de una papelería.

¿Y por qué te gustaba eso?

Mi amigo Pepiño tiene dos papelerías suyas, un coche.

Y va siempre bien vestido. ¿Cómo consiguió el dinero?

Casose. Ah, casose.

Con la hija del dueño. Así cualquiera.

Casose con ella porque era administrativo.

Aquí, ese puesto está cubierto.

Maldonado, además de actor, es el gerente.

Tú eres cómico.

Juanita, tengo que hablarte. Claro. Largo y tendido, se dice.

Si te pones así antes de empezar...

Para mí no resulta fácil hablar contigo de esto.

Es facilísimo. Tienes un hijo del tamaño de la catedral de Santiago.

No me dijiste nada porque eres un cerdo.

Estas cosas no se comentan. ¿Se comenta la Liga?

Lo del niño es una cosa lejana, de hace bastantes años.

Por su pinta, debe hacer 40. Verás...

Suéltame.

Fue un olvido.

Tenemos tantas cosas de que hablar:

nuestro amor, el trabajo...

Lo del otro te lo conté.

¿Lo de Marianito? Ese vive con su madre.

Pero este niño, el nuevo,...

...¿con quién vivirá? Pues durante unos días...

...tendrá que dormir conmigo.

Vaya una gracia. ¿Y con quién duermo?

Cállate, porque podría hacer cualquier cosa.

Cualquier cosa.

Ahora tenemos muchos días de parada.

Los peliculeros que van de pueblo en pueblo nos hacen la competencia.

Y eso que traen películas viejísimas, casi todas rotas.

Rosa es algo así...

...como prima segunda tuya.

No somos nada.

Es hija de Julia, que es prima segunda mía.

No. Rosa es tía de Carlitos porque es hija mía.

¿Te enteras, Carlitos?

Vástago ilustre, pero también anónimo, de los Galvanes.

Don Arturo, tu abuelo, el primer actor.

Doña Julia, tu tía abuela.

Rosa, tu tía.

Juanita,...

...una compañera. Déjate de bromas, Maldonado.

No bebas tanto.

Y Maldonado, otro compañero.

Propongo un brindis por el nuevo galán.

Que te coronen mañana los laureles de Talía...

...sin que por eso olvides los pámpanos de barro.

Salud. TODOS: "Salud".

Curiosa situación esta.

Serviría para una de esas comedias que hacen llorar.

¿Por qué?

Dos hombres que, hasta ayer, eran unos desconocidos,...

...durmiendo juntos en la misma cama.

Y esos hombres, Carlos Galván y Carlos Pinero...

Piñeiro. Carlos Piñeiro.

Son padre e hijo.

Buena situación, ¿eh? Sí, buena.

Yo para ti, aunque durmamos apretados,...

...sigo siendo un desconocido. Claro.

¿Sabes qué es la voz de la sangre?

Oí decir algo. ¿A tu madre?

No, en una película.

¿Ahora oyes la voz de la sangre? No.

Yo tampoco. Es demasiado pronto.

Si la oyeras,...

...te diría que tienes que ser cómico.

Me moriría de vergüenza. ¿Por qué? Es un trabajo normal.

Hay que tener caradura. Aquí solo hay ese trabajo.

Pero ¿no ves que no puedo trabajar de cómico?

¿Por qué? Porque tengo acento "galego".

Te ha venido de repente. No, papá.

Lee. ¿Ahora?

¡Ahora!

No, papá. Lee. aquí.

Es una función que hacemos. Tú eres Luis.

Hasta ahora, ese personaje no salía.

Sacábamos una carta con lo que decía porque somos pocos.

Pero mañana saldrás tú y lo dirás.

Lee.

Señor...

...conde.

Hoy mismo...

...dejo Caramona.

Caramona no. Carmona.

Carmona.

Voy a...

...Portugal.

Léelo antes, a ver si le cojo la intención.

Señor conde, hoy mismo dejo Carmona.

Voy a Portugal, desde donde embarcaré para África.

Lo que intentaba hacer era una felonía.

Que Marta sea muy feliz.

Qué deprisa lees. Me lo sé.

Señor con...

Esto me lo salto.

Léelo entero.

Hoy...

...mismo...

...dejo...

...Carmona.

Voy a Portugal, desde donde...

...quizá me embarque para África.

Comprendo que lo que intentaba...

...hacer...

...era...

...una...

...felonia.

Felonía.

Felonía.

¿Qué es?

¡Qué importa! Sigue.

Deseo...

...a Marta que sea muy...

...feliz.

¿Así lees?

Sí.

¡Cómicos, apagad ya la luz!

¡Es demasiado tarde!

Entonces, tú quieres que le ponga cachondo y nada más.

¡Qué lenguaje usas! Tú me entiendes.

Necesita algo que le estimule.

La voz de la sangre no dice nada. Si no ha visto comedias...

(Trompeta)

Hoy, a las 6.30 de la tarde,...

...en el Círculo Castellano,...

...la gran Compañía...

...de Comedias Iniesta Galván...

...representará...

...el divertidísimo juguete cómico...

..."Cuidado...

...con la marquesa".

Silla, 4 pesetas.

Bancos, 250.

A las 6.30 en el Círculo Castellano.

No es la misma función del mes pasado.

Hay que bajar el bombo y los platillos a la cueva.

Los bancos hay que ponerlos frente a la tarima, como siempre.

Ayer hubo baile.

Cuidado con la cabeza. Eres muy alto.

¿Y el bombo? Al pie de la escalera.

Está muy oscuro. Hay una bombilla.

¿Dónde se enciende? Ahí está la llave.

No la encuentro. A la derecha, hacia abajo.

Perdona que te haya tropezado. Tranquilo, es natural.

Ya la tengo. Enciende.

No hay luz. ¿La has dado?

Estará fundida. Se habrá aflojado.

Acércame una silla. ¿Cómo?

A tientas.

Perdona. Ni que fuera adrede.

Cuando te mueves, me tropiezas. Está oscuro.

Pon aquí la silla.

Sujétame, que voy a subir.

Sujétame a mí, no a la silla.

Bueno, bueno.

¿Por dónde te sujeto?

¿Por aquí?

¿Te sujeto por aquí?

Sujétame por donde quieras.

Es para no caerme. ¿Encuentras la bombilla?

Sí, ya la he encontrado.

Puedes sujetarme más arriba.

¿No te importa? ¿Por qué?

Bueno, ya luce.

No me mires tanto.

Mírame a la cara.

Es que... Es que...

Bájame las faldas, que pueden venir.

Anda, agárrame fuerte, que voy a bajar.

¿Por dónde te agarro?

Por donde quieras.

No te caíste, te tiraste tú. Te tiraste tú.

Te tiraste tú.

¡Carlitos!

¿Dónde se ha metido Carlitos? Le dije que arrimara el hombro.

Estará en la cueva, con Rosa. -¡Carlitos!

¿Me llamaba?

¿Qué cojones hacías?

Bajé el bombo y los platillos y ahora voy subiendo las sillas.

Pues sigue subiéndolas.

Papá, papá.

¿Qué te ocurre? Cálmate.

No te lo vas a creer, pero escuché.

¿El qué? La voz de la sangre.

Hijo mío.

¿Quieres decir que vas a ser cómico?

Al menos, quiero probar. Me ayudarás, ¿verdad?

Claro que sí. Lo intenté la otra noche, pero te daba vergüenza.

Ya no me da. Todo cambió de pronto.

¿Estás dispuesto a aprenderte aquel párrafo?

Sí.

Usted toca muy bien el piano, pero de zarzuela no sabe nada.

No, está equivocado. "La tabernera del puerto" es de Solozábal.

Hágale caso al maestro. -Don Carlos.

Don Carlos. ¿Qué quiere, sor Martirio?

Debería haber más de un televisor, porque los del fondo no ven nada.

Don Carlos, ¿qué día de la semana es?

¿Hoy?

Miércoles.

¿Y qué pasa los miércoles?

De verdad, es la memoria.

Vaya, que le esperan en el despacho principal.

Ponte ahí. Sí, sí.

Empieza. Entra Luis y dice:

S...

Se...

Se...

Se...

Dame la novela.

¿Qué novela? Eso, lo de leer.

No es una novela. ¿Cómo se llama?

El libreto, el ejemplar. Pero no te lo doy.

Señor conde, hoy mismo...

Señor marqués, hoy mismo... ¡Señor conde!

Eso. Es que se me ha metido en la cabeza "marqués".

Señor conde, señor conde... Vale, vale. Vale.

Tú escúchame a mí.

Señor conde, hoy mismo... Señor conde,...

...dejo Carmona, voy a Portugal. ...dejo Carmona y Portugal.

¿Qué dices? ¡No te oigo! Hablamos a la vez.

Vale. Vale. Vale. Sigue.

Dejo Carmona y voy a Portugal,...

...desde donde... Quizá me embarque para África.

Quizá me embarque para África. ¡Sácate el dedo de la nariz!

Sí, papá.

¿Pensabas hablar con el señor conde haciéndote pelotillas?

Me picaba. Y si te pica el culo, ¿te rascarás?

Hombre...

En este oficio, si nos pica algo, nos aguantamos.

Qué oficio más esclavo.

No somos solo nosotros.

También se aguantan los curas cuando dicen misa.

Y los abogados, y los profesores de orquesta, los agentes de seguros...

...y los militares cuando juran bandera.

Qué oficios. Qué oficios.

Vamos a seguir.

Comprendo que lo que intentaba hacer era una felonía.

Comprendo la felonía que... Que la felonía que hacía...

Es que... No, vale.

Deseo a Marta que sea muy feliz. Deseo a Marta que sea muy feliz.

No lo digas con ese aire de zangolotino. ¡Más galanura!

¿Más qué? Galanura.

¿Qué es?

Esa postura, ese atractivo para las mujeres.

Sácalo a relucir.

Mete la tripa.

¡Estira las piernas!

¡Sube los hombros!

¡Recoge el labio!

Solo nos quedan dos días libres. -Sí.

Y en Tres Cuevas, cuatro días.

No está confirmado. Queremos tener hasta fin de mes.

Como a Solís le va muy bien...

Me molesta alegrarme de los éxitos del peliculero, pero me alegro.

Mira quién se baja de esa furgoneta.

¡Si es Solís! Solís, el "jodío" peliculero.

Hombre...

Los Galvanes. ¿Cómo estáis, amigos?

¿Qué le pasa, don Arturo? -¿A mí?

¿Puedo sentarme?

¡Camarero! ¡Una ronda por mi cuenta!

Para mí, un chinchón. Vengo destrozado.

Pensaba quedarme en Zarzamala, pero quizá hago unos días en Tres Cuevas.

¿En Tres Cuevas?

Vosotros vais el lunes. Quizá haga martes, miércoles y jueves.

¿Tantas películas traes?

Solo dos, pero puedo traer otra. Claro. Como tienes la furgoneta...

Pero bueno...

¿Qué os pasa?

Que no se diga. Haced como yo.

¿Qué haces tú? Tomar chinchón en vez de café.

¡Camarero! Chinchón para todos.

Como no sea en escena, o como ahora, en familia,...

...desde que llegó el niño, no hemos hablado.

Pensaba echar una instancia. Compréndelo, Juani.

Hay que prepararle. El lunes sale. Falta poco tiempo.

A mí me falta menos para irme. ¿Qué quieres decir?

Si te lo cuento ahora, después no tiene efecto.

"El señor Ceferino, empresario del Salón Olimpo,...

...no quiso saber nada del peliculero Solís.

Dijo que al público no le gustaba el cine en las fiestas...

...porque estaba muy oscuro".

"Señor conde, hoy mismo dejo Carmona, voy a Portugal,...

...desde donde embarcaré para África.

Lo que intentaba hacer era una felonía.

Deseo a Marta que sea feliz".

¿Cómo quedó? Me pareció oír un silbido.

Alguien que llamaba a un amigo. ¿Qué te pareció?

¿Quieres la verdad? Claro.

Pero ¿la verdad, verdad?

Sí. Pues te encontrado...

Te he encontrado ridículo. Ya. No pude hacer más.

El acento gallego no creo que te lo notaran.

¿No?

No. No te oyeron.

Ahora vuelvo. Voy a hacer de cuerpo.

¿No te gustaría ser artista? Me gustaría, pero no puedo.

No lo digo por ofenderte, pero a artista se dedican los pobres.

Mi padre es de los más ricos. ¿Sí? No lo sabía.

Soy hija del Sr. Ceferino. ¿El empresario?

¡Qué casualidad! Entonces, lo pasarás muy bien.

No lo paso mal, pero lo que tú haces es más emocionante.

Te advierto que no soy artista, soy administrativo.

Hoy has hecho de artista. Por hacerles un favor.

¿No te gusta ser artista? No mucho.

Pero si las artistas fueran como tú, sí me gustaría.

¿Pelando la pava?

No, acabamos de conocernos.

Eso no tiene nada que ver. He visto pelar pavas desconocidas.

Seguid. No estorbaré.

Los cómicos. ¿Dónde se han metido los cómicos?

Estamos aquí, Ceferino.

Bebiendo, como siempre.

Pues hala, coged vuestros bártulos y a casa.

¿Qué dice? -¡Que os larguéis!

No volváis. -¿Por qué?

Ni por Hinojera ni por Rubalcaba. -Hemos gustado mucho.

A mí no me habéis gustado. -¿Y la de mañana y pasado?

Mañana hay película. Y pasado.

-¿Por qué?

No lo sabe, ¿verdad? Yo se lo aclararé.

¿Cómo se llama esa lombriz con bigotes que salió al final?

Es mi hijo. Se llama Carlos.

¿Carlos? ¡Pues vais a ver!

¿Qué pasa?

¡Carlos!

¡Carlos!

¡Engracia!

¡Carlos!

¡Esa es mi hija!

¡Es mi hija!

¡Te voy a matar, hijoputa!

No toque a mi hijo. ¡Carlos!

No le mato aquí mismo porque está lleno de testigos.

Si le toca, le parto el alma.

Quiere dar un braguetazo, ¿eh?

Que lo dé en su pueblo, que no somos gilipollas.

Papá...

Papá... Cállate.

Cállate y no hables si no quieres que te parta la boca.

Os debo una explicación.

No tienes nada que explicar. Nos has hecho la puñeta.

Si no atiendes a razones... ¡Cállate!

El energúmeno ese, Ceferino, ¿te ha dado lo nuestro?

Ya vio que no quise meterme. Yo no vi nada.

Ese puñetero zangolotino será nuestra ruina.

Hablé con Ceferino cuando ustedes desmontaban.

Le dije que no era cosa de dejarnos sin comer.

¿Te ha pagado? Me lo tiró.

Esta brecha es de una peseta. ¿Recogiste el dinero?

Sí, pero no se haga ilusiones. Tardé poco en recogerlo.

Al menos, hoy nos ahorramos la cena.

¿Y para comer mañana? Justito.

Carlitos dice que Solís le vio con la hija.

¿Y qué? Fue a contárselo enseguida.

Se lo ha inventado para que nos echen.

¡Claro, para quedarse él estos días!

¡Eso! Me cago en el "jodío" peliculero.

Le mato. -¡Qué vas a matar!

Cuando lo encuentres, te invitará a unas copas y luego tan amigos.

¡Que no! Esta vez le mato.

Le enrollo al cuello sus películas y le estrangulo.

Así, difícil lo veo.

Debemos arreglar las comedias porque las escriben muy largas.

Tu abuelo y yo suprimimos los personajes que sobran.

Si salen muchos, el público se marea.

Será difícil hacerlo.

Ponemos algunos hablando por teléfono.

Otros los sustituimos con una carta.

O de dos, hacemos uno. Queda mejor.

¡Mañana, pasado y otro en Navaseca! ¿Tres días?

¡Tres! Mañana no puedo ir.

¿No puedes? No.

Estaba yo...

Sí, me acuerdo muy bien. En el Teatro Lara de Madrid.

Estrenábamos aquella obra de Víctor Ruiz Iriarte...

He olvidado el título. Es que ahora no me acuerdo,...

...pero lo tengo en recortes de prensa, porque guardo todos.

Luego lo miro. Pero me acuerdo muy bien.

En el tercer acto, utilicé mi recurso de la voz gangosa.

Tuve un éxito... Pero no solo por ese recurso,...

"...sino porque le puse mucho corazón.

La Durán decía un monólogo muy gracioso y yo repliqué:"

(Estornuda)

La primavera no es una estación muy dichosa.

Tengo alergia al polen.

(Estornuda)

Te mandaré una postal desde Logroño.

(Aplausos)

"Cuando acabó, vinieron a felicitarme...

...Antonio Vico, Rivelles, Closas...

Pero lo que nunca olvidaré es el abrazo de Daniel Otero,...

...la primera figura de nuestra escena".

Sr. Galván.

Sr. Galván.

¿Qué? ¿Era eso lo que estaba recordando?

Sí. Bueno... Siga.

¿No era eso? ¿Cuando estaba en el Teatro Lara?

Yo acabo de anotar:

"Al día siguiente trabajo en Navaseca".

Sí, es verdad.

La cabeza se me ha ido, pero ya recuerdo.

Tienes que empaquetar los trastos y barrer la tarima.

Y ayudar a colgar los telones.

¿No podéis dejarlo para pasado mañana?

¿Qué te has creído? Antes os arreglabais solos.

Ahora parezco imprescindible. ¡Sujétame, Maldonado!

¿Qué cojones tienes que hacer?

Tengo partido.

¿Partido de fútbol? Sí, claro.

¿Eres futbolista? No, pero le doy bien.

¿Crees que puedes dejar el trabajo? También es un trabajo.

Quizá no va descaminado.

Quizá fuera mejor entrenarlo y que formáramos un equipo.

Julia, de portera... Cállate.

Mañana juegan en Cabezales el Cabezales contra el Castiñuelo.

Al Castiñuelo le faltan tres porque jugaron contra el Poblacho...

...y se lesionaron muchos.

Los de Castiñuelo me vieron dar unas patadas y me lo propusieron.

¿No te das cuenta? El fútbol es la competencia.

Es peor que las películas, peor que las novelas de la radio.

Y tú, un hijo mío, no quieres trabajar...

...para ponerte en calzoncillos....

No lo hago por "oby". ¿Cómo?

"Oby".

¿Qué dices? Que no es por afición.

Entonces, ¿por qué?

Me dan la merienda.

¿A qué hora es el partido? A las 15.30.

Cuando acabes, tienes tiempo de llegar a Navaseca.

Empezamos a las 20.00. Podías ayudarnos.

Alguien me acercará. Si no me lesiono.

Hombre, no te pongas en lo peor.

"Llegaron malos tiempos.

Para ser más exactos, llegaron peores tiempos.

A veces, íbamos a un pueblo sin estar apalabrado...

...porque otra cosa más segura no teníamos.

Nos dejaban hacer la función.

Para mí, aquellos malos tiempos tenían solo una cosa buena.

Esa única cosa buena era Juanita.

Su amor.

Como ya le había aclarado a Carlitos la situación,...

...Juanita y yo hacía tiempo que volvíamos a dormir juntos.

Su cuerpo alegraba mis noches. ¿Qué si no?"

Si no fuera por ti, Juana,...

...porque te tengo cerca...

Estoy muy cansada, cariño.

Yo también.

No se te nota. Descansa.

Este es mi único rato bueno.

Estoy deshecha.

Lo comprendo.

Cuatro kilómetros hasta el cruce y luego el autocar.

Me ha destrozado más el autocar que lo que hicimos aquí.

Sí. Estos autocares...

Descansa, Carlos. Estoy descansando.

Yo descanso así. Cada uno descansa a su manera.

Sí, es verdad.

Habrá gente en otro lado, no sé dónde,...

...que esté descansando mejor. O que no esté tan cansada.

Seguro que la hay, pero ¿eso qué nos importa?

Ahora estamos tú y yo aquí. Tú y yo.

Yo estoy contigo, con tu boca.

Con tus senos.

Pero, Carlos...

¿Qué hago? ¿Me quito?

No.

No.

Si quieres... Claro que quiero.

Quiero porque...

Porque te quiero.

Yo también te quiero, Carlos.

Yo también te quiero.

Abrázame, Carlos.

Abrázame más.

Más fuerte.

Más fuerte.

Como si no pudiéramos separarnos nunca.

Ya digo. Recuerdo que esos eran mis únicos ratos buenos.

Mis únicos momentos de felicidad.

Porque, por lo demás...

Mi hijo, el zangolotino, significó muy poco para mí.

Era tan distinto...

Y aunque mi trabajo me gustaba,...

...el hambre no me dejaba disfrutarlo.

Pero me consolaba la voz de Juanita.

Así,...

...en la noche.

Su carne.

"Sus caricias".

Carlos.

Carlos.

No te duermas. ¿Qué?

No te duermas.

No me había dormido.

Tengo que hablarte. ¿Ahora?

Sí, ahora.

Escucha, Carlos.

Ha sido la última vez.

¿Qué dices? Que ha sido la última vez.

Que me voy.

Pero... Sí, has entendido bien.

Estás despierto y has entendido bien.

Juanita...

Me voy.

No puedo más.

Me voy.

¿Qué le sucede, Sr. Galván?

¿Ocurre algo en el jardín?

No.

No hay nadie.

¿Entonces?

¡Qué curioso! Me he quedado en blanco.

No recuerdo nada.

No siquiera de qué estábamos hablando.

¿Está seguro? Seguro. ¿Por qué le mentiría?

Solo sé que estamos ahora en 1973.

Su hijo Carlitos, ¿cuántos años tiene ahora?

Digo yo que... más o menos, unos cuarenta y tantos.

Nació antes de la guerra civil, en el bienio negro.

¿Cómo se llama el otro? Mariano, el de La Uceda.

Y debe tener alrededor de 30.

Nació al acabar la segunda guerra mundial.

# Insistiendo en tu amor, # que se perdió en la nada. #

No.

No.

Quite esa música.

Gracias.

Gracias. Hoy me duele.

Me hace daño escucharla.

Tiene usted razón. No me he quedado en blanco.

No se me ha olvidado aquello.

Más quisiera yo.

Con su permiso. ¿Puedo fumar un cigarrillo?

Claro.

"¿Por qué, Juanita? ¿Por qué te vas?"

Son muchas cosas, Carlos.

No es una sola.

Con el chico, has cambiado tu trato conmigo.

Pero desde que se lo he explicado, volvemos a dormir juntos.

Durante el día no estás como antes. No me hablas igual.

Te da vergüenza hacerme una caricia delante de él.

O llamarme vidita, corazón...

Pero yo lo echo de menos.

Mi situación es muy difícil.

No estoy acostumbrado a ser padre y delante del chico me corto.

¿Te habla de su madre? No, nunca.

No puedo evitar pensar en ella. Y eso nos separa.

Ni siquiera la has conocido. Me la imagino cuando le veo.

Seguro que no aciertas cómo era. ¿Cómo era?

¡Yo qué sé! No me acuerdo.

Solo estuve con ella 15 días. ¿La has olvidado?

Del todo. Te lo juro. Igual me olvidarás a mí.

No compares. Lo nuestro dura ya más de tres años.

Tres años de amor. De trabajar juntos, de vivir juntos.

De tener las mismas costumbres...

...y las mismas ilusiones.

A mí ilusiones ya no me quedan.

Parece como si no quisieras decirme...

...las verdaderas razones que tienes para marcharte.

Tengo hambre, Carlos.

¿Ahora? Aquí no tenemos...

No solo ahora. Siempre.

Desde hace algunos meses. Y también el año pasado.

Y aunque nos iban mejor las cosas, el otro.

Algunos días no hemos comido; otros, un poco de queso y chorizo.

Son malas rachas, ya sabes.

En este oficio hay malas rachas.

Esto no es un oficio.

Somos vagabundos.

Pero para ti no es nada nuevo: vienes de familia de cómicos.

¿Con tus padres te iba mejor?

No, pero esperaba que cambiase.

Tú y yo no lo hemos pasado mal.

Siempre no.

La vida no es solo comer.

Nos hemos divertido, nuestro trabajo nos gusta...

Pero estás preocupada por cómo nos va últimamente.

Si no hubiera sido por la canallada de Solís...

Nuestro enemigo no es Solís. Es el cine.

A la gente le gusta más ver películas.

A mí también. No tiene nada que ver.

Sí tiene. Son formas de divertirse.

¿Recuerdas cuando no trabajamos porque se nos adelantó Los Harwitt?

Sí, nos quedamos a verlos.

Luego fuimos a ver la película de Solís.

¿No recuerdas la diferencia que había?

Son cosas distintas. No hay por qué compararlas.

Pero la gente las compara.

Y prefiere las películas, el fútbol...

El teatro se muere, Carlos.

Sobre todo, el teatro de vagabundos.

Yo no quiero que me entierren con él.

En eso tienes razón.

Esto que hacemos está en las últimas.

Pero...

¡Pero en las ciudades sigue habiendo teatro!

Tú sabes que Maldonado, cuando volvió de la División Azul,...

...se metió de extra en el cine.

Se defendió bien. Hizo papeles en el teatro.

¿Por qué vino aquí?

Antes en los pueblos era más fácil comer que en Madrid.

Pero dice que quizá se vuelve.

Él está relacionado.

A veces he pensado decirle a mi padre que nos vayamos a Madrid.

A buscar trabajo.

Aunque no tengamos compañía propia.

Eso será dificilísimo.

¿Por qué no tienes ilusiones?

¿Por qué no tienes esperanzas?

Las tenía, pero es difícil que duren.

Es cuestión de suerte. Sabemos hacer nuestro trabajo.

En Madrid, si Maldonado nos mete de extras,...

...pueden darnos papeles.

¿Alguno de ustedes ha trabajado antes en el teatro?

Sí, yo soy actor. Y mi mujer también.

¿Podría decir: "Hace mucho que no te veía, Nicolás"?

Ya lo creo.

Y usted, ¿podría decir: "Ponme otra copa, Elías"?

Si no me falla la memoria...

Sigue. Sigue con el cuento de la lechera.

Estás llorando. ¿Por qué lloras?

Porque yo...

Yo no quería dejarte.

¡Pues no me dejes, coño!

Yo pensé que estaríamos toda la vida juntos.

¡"Callarse" de una vez, cómicos!

¡Menos cháchara!

No puedo, Carlos.

No quiero.

¿Qué harás? ¿Volver con tu familia?

No.

Una amiga trabaja en un bar de Rota.

Me voy a trabajar con ella. ¿Qué bar es ese?

No sé, pero se hace mucha caja. Van muchos americanos de la base.

¿Un bar?

¿Un bar de camareras?

Sí, eso creo. Estás loca. Es peor que esto.

Seguro que se pasa menos hambre. Y hay trabajo todos los días.

Te arrepentirás.

Echarás de menos los viajes por los caminos.

Los papeles, los ensayos...

Las funciones.

Quédate, Juani.

Quédate solo un mes, unos días.

Haré menos caso a Carlitos y te volveré a tratar como antes.

Por favor, yo te quiero como siempre.

¡Te deseo y te necesito! Estate quieto. No seas bruto.

Me haces daño. Es que te quiero.

Te quiero. Yo también te quiero.

Sabes que te quiero.

Unos días, solo unos días.

Bueno, cálmate.

Pero solo unos días.

¿Cuántos?

Muy pocos.

No quiero comprometerme.

Gracias.

Me porto mal.

¿Qué dices?

Sí.

Me porto mal conmigo.

Lo de Juanita fue cuando la muerte del presidente Kennedy.

Se declaró luto y cerraron todos los teatros y los cafés.

Kennedy antes había venido a España a decirle a Franco dos cosas:

que no vistiera de legionario y que quitara la censura de los teatros.

Que nos hacía la puñeta.

Lo primero que hizo Kennedy fue visitar la Allanada.

Era un entusiasta de la arquitectura popular castellana.

Y gran lector del "Quijote". No lo sabía.

En todos aquellos pueblos hubo fiesta.

"Tres días seguidos. Y nosotros hicimos función.

Por eso no se me olvida".

¡Eh, cómicos! ¡Estáis invitados a una ronda!

"Tiene algunas fechas cambiadas".

Lo miraré en los recortes.

¿Los guarda aunque no sean de teatro?

Guardo recortes de todo.

Escuche.

(Música)

Esa música.

Es "El camino verde". No, no es esa.

Tiene razón.

"Caminemos".

¿Cómo voy a olvidarla? Kennedy murió bastante después.

Más de diez años. Y nunca visitó España con el Caudillo.

Es verdad.

Y el Caudillo quitó la censura de los teatros.

"Caminemos".

Usted bailó una vez este bolero. Muchas veces.

Pero una más especial. En Portones.

Con Juanita. Sí.

Durante cerca de cuatro años lo pasamos muy bien.

Pero al cabo de ellos se cabreó por lo del niño.

"Por lo que fuera".

¿Me puedo tomar otro vaso? ¿Otro?

No copies a Maldonado.

Casi nunca bebo, pero hoy...

Pon otro vaso.

Hoy necesito beber.

Vaya hombre. ¿Amores contrariados?

Para mí es muy serio.

¿Qué te pasa? Rosa me contó todo.

¿Qué te contó?

Que era mentira. Que no le gusto.

Pero yo de eso no sé nada. Lo sabes todo.

Le pediste que me pusiera cachondo. Pero me lo creí.

Y cuando remiendo los telones, ayudo a Maldonado,...

...soy cómico y apuntador, no me deja tocarla.

Le dije que te tratara bien.

Que te hiciera la vida más agradable.

Me la hizo, pero solo tres o cuatro veces.

Comprendo que lo hiciste por mi bien.

Pero con alguien tengo que hablarlo.

Y como con esto de moverse siempre no se hacen amistades...

No le gusto.

Lo de que soy un galán joven, ella dice que no.

Como ve esas películas...

No sé qué aconsejarte.

Las mujeres... Estamos bien los dos, ¿verdad?

¿Los dos? ¿Qué dos? Tú y yo.

¿Yo qué tengo que ver? Juanita está muy rara.

Me pareció. Hace tiempo.

¿Regañasteis por mi culpa? No, ¡qué va!

¿Cómo piensas eso?

Quiere hablar contigo el de aquella mesa.

Aquel del aspecto repulsivo.

Quiere hablar con el director,...

...pero en ausencia del padre, quiere hablar contigo.

¿Quién es?

El mayor usurero de estas tierras. Todos están empeñados con él.

Tenemos que aprovechar la ocasión.

Se deben seis meses y el peluso ya no aguanta.

¿Qué quiere? Ahora lo verás.

Espéranos, Carlitos.

El Sr. Zacarías... Perdóneme, ¿cómo dijo?

Carpintero. Zacarías Carpintero.

Carpintero, Carlos Galván.

Mucho gusto. Siéntense.

El Sr. Zacarías es autor teatral. No, no exagera, amigo.

Yo he escrito una función en los ratos perdidos.

Pero de ahí a ser un Muñoz Seca...

Lo que no quisiera es que la echaran los del pueblo,...

...sino cómicos de verdad.

Las funciones echadas por cómicos ganan mucho.

No son lo mismo que leídas en voz alta.

Eso es todo.

Quería saber si ustedes podrían echar mi función.

Pues no sé... En principio...

No es fácil. Ya, ya sé que no es fácil.

Hay mucho que trabajar, mucho que estudiar.

Y echar una función nueva lleva consigo unos gastos.

Claro. Claro.

Y si ustedes, de momento, tienen caja...

Pues no... Para un nuevo empeño, no.

Ahí tropezamos con dificultades.

Porque yo, si bien soy hombre de posibles,...

...aunque me esté mal decirlo,...

...debo llevar una administración muy restringida de mis bienes.

Para eso solo dispongo de 15 000 pesetas.

Bueno, verá... Ya le digo que, en principio...

Esa cuestión habrá que posponerla a la lectura del texto.

Pues aquí está la función.

Díganme lo que les ha parecido mal. Ustedes, que tienen práctica.

Yo suprimiría los bailes. -No, eso sí que no.

No, algunos. Ha puesto dos en cada página.

-16 en total.

No he visto ninguna, ni en Madrid, que tenga menos música.

"La Cenicienta", "Yola"... Todas de 16 para arriba.

Pero convertir "Canuto, no seas bruto" en una revista será difícil.

¿Convertir? Es una revista.

Sí, desde luego.

Pero sería dificultoso para nosotros ponerla en escena.

Solo tenemos esto. Muy ingenioso, por cierto.

Y muy bien escrito. -Sí, lo copió el señor cura.

Tiene buena letra.

¿Y la música?

Aquí dice: "Se juntan todos y bailan".

Pero ¿qué?

¿Ustedes no saben músicas?

Sí, sabemos. Sabemos varias, las de moda.

Y algunas antiguas.

¿Entonces? -¿Y las chicas?

Ustedes traen dos mozas que valen la pena.

Y eso que las sacan de trapillo.

Ya quisiera yo verlas con menos ropa.

Y lentejuelas y pluma...

Quizá dos sean pocas.

Pues se traen más. De Segovia...

Si ahora todas las chicas quieren ser artistas.

Nosotros necesitamos la vedette,...

...la segunda vedette, que las tienen.

Doce chicas para el conjunto. Y luego cuatro modelos.

Con unos cuerpos de la hostia, claro.

Aunque no canten ni bailen. En el Martín sacan menos.

Está usted enterado.

Afición. Afición, nada más.

Todo eso resultaría carísimo.

¿Carísimo?

¿En qué pensaban ustedes gastarse las 15 000 pesetas?

Aún no lo sabemos. Hay que hacer un presupuesto.

De ustedes depende.

Si con las 15 000 pesetas hay revista, vamos para "alante".

Y si no, es perder el tiempo.

Luego, si la función tiene éxito, yo le echaría más dinero.

Para que quedara más bonita. Y la echábamos en Madrid.

Sí, eso es posible.

Mi meta de verdad es codearme con Celia Gámez.

Y si llego a Madrid como autor y como empresario...

Claro que podría codearse.

Montemos la revista como las montan en Madrid.

¿Cómo las montan?

Cuando se estrenan, no tienen tantos números musicales.

Pero usted las ve en la representación 200 ó 300.

Pero al principio tienen muchas menos.

Sí, claro.

Alguna revista al principio solo tenía un número.

¿Sí? Como lo oye.

Si gustan, se van añadiendo.

Usted recuerda... No, gracias.

Recuerda que "Doña Mariquita de mi corazón" tenía un número.

Claro que me acuerdo.

Al principio era una función religiosa.

Solo tenía ese número.

Ya me parecía que ese número pegaba poco.

No estrenan todo a un tiempo. Van probando.

Nosotros podríamos comenzar con dos números musicales,...

...que los podían interpretar Juanita Plaza y Rosa del Valle.

¿Sin conjunto?

-En alguno podían salir las dos juntas, con vestidos de revista.

-Hombre, claro.

Si tiene éxito, se añade más: música, vestidos, chicas...

No me parece mal procedimiento. Y si dicen que así se hace...

¡Claro!

En ese caso, las 15 000 pesetas no hacen falta.

¿Cómo que no? Siempre hay gastos.

¿No lo sentirá?

No, señor. Sintiéndolo mucho.

¡Qué ingenio!

Yo suelto el dinero si es para la revista, chicas y decoraciones.

Y hala, camino de Madrid.

Pero si la cosa es de probatura,...

...doy un dinero de probatura. Pero no los 3000 duros.

Necesitamos tres vestidos para las actrices y uno para cada uno.

Y otros tres para la apoteosis. Y repintar los telones.

A todo eso me alargo hasta 3000 pesetas, pero no más.

¿3000? ¿5000 y nos damos la mano?

4500. Y aquí tienen la mía. -No se hable más.

Que no sea más que el principio.

Podría ir a algún ensayo y a las pruebas de la ropa.

# He venido a buscar...

# ...una buena costurera...

# ...que cobrando lo que quiera...

# ...me lo pueda remendar. #

¡Zacarías, cuánto te gustan las tías!

# Por aquel viejo verde, # el viejo verde...

# ...que era mi tío,...

# ...casi sin darme cuenta, # perdí de pronto...

# ...lo que era mío.

# Al notarlo mi novio, # el buen muchacho...

# ...se quedó frío.

# Por aquel viejo verde, # el viejo verde...

# ...que era mi tío. #

¡"Moveros" más, chavalas!

# El viejo...

# El viejo verde. #

(Aplausos)

¡El autor! ¡Que salga el autor y le apedreamos!

No cuaja.

No cuaja.

No cuaja.

Le falta espectáculo.

Más adelante, cuando se vayan añadiendo escenas y chicas y música.

Me parece que no habrá más adelante.

Es demasiado pronto para abandonar.

¿Qué quiere que le diga?

Usted es un hombre corrido, que ha viajado.

Se han reído de mí estos días.

¿Nosotros?

Y el mocerío, no digamos.

Lo tengo merecido, por salirme de lo mío.

Le daré un consejo, Galván.

Siga en lo suyo. No haga como yo.

¿Qué más quisiera yo que poder seguir?

Que tenga usted mucha suerte.

Usted y toda su familia.

(Silbido)

¡Fuera! ¡Fuera!

Camarero, chinchón para todos.

¿Te atreves todavía a ponerte delante de mí?

¡Quítate de mi vista, cabrón! -¡Cuidado, tío!

¡Arturo, por favor! ¡Vete de aquí, Solís!

Estese quieto, Arturo. ¿A qué viene esto?

Sujetadle.

Pero si es un mierda. Suéltame, Juan.

Pero hombre, Galvanes, ¿a qué viene este recibimiento?

Vengo con buenas noticias: mañana hay trabajo para vosotros.

Podéis trabajar en una película. -¿En una película?

Vienen unos cineastas de Madrid para tomar unas escenas.

Para mañana han convocado a los extras.

¿Cobrando?

Cobrando. ¿A qué hora termina?

Cuando se va la luz del día. Tenemos función a las 19.00.

Si os retrasáis, yo podría dar película.

Económicamente, es mejor lo de los cineastas.

¡Solís! ¡Solís!

¿Cree que los estoy enredando?

Sí, exactamente. Eso creo.

Por favor. Esos días los doy por perdidos.

Creo que deberíamos hacer caso al heredero de los hermanos Lumière.

¿De qué están hablando?

¿Nos metemos nosotros en sus cosas?

Sí se meten. -Hablaban de quitarnos el pan.

¿Quitarles el pan? Déjelos, están borrachos.

No me llame borracho. -Ningún forastero nos quita el pan.

En la película no trabaja nadie que no sea del pueblo.

O se largan o se armará una buena.

Mi consejo es que se marchen.

¡Cómicos, que se verán las navajas!

Solo nos iremos si la autoridad...

Estás hablando con la autoridad. Es este.

¿Es usted?

Sí, señor. Yo soy el alcalde. No tiene derecho a quitarnos el pan.

No hables más. A correrlos por la carretera.

Si no se avienen, no podré contener al mocerío.

Hay que razonarles. ¿Razonarles?

Decirles algo que les llegue.

Si se avienen, pueden dormir aquí para no hacerlo en el descampado.

Ustedes nos habéis hecho reír, que buena falta nos hace.

Pero no tiene que ver con lo otro. Si mañana veis a los cineastas...

Sacaremos las navajas.

Escuchadme.

TODOS: "¡Al río!" Yo os he escuchado.

Y me habéis convencido.

Aquí, el tío Práxedes, vuestro alcalde,...

...tiene razón en todo.

Tenéis derecho a comer cuando alguien trae un pedazo de pan.

Sí, muy bien.

Este pedazo de pan es vuestro antes que de cualquier otro,...

...aunque esa persona también tenga hambre.

Los cineastas han venido aquí, en vez de ir a Tres Cuevas.

No solo hay hambre en Cavaluenga.

O en la Allanada.

La hay en toda España.

Y, seguramente, en muchos sitios del mundo.

Pero el pan que caerá mañana,...

...como cayó el maná sobre el pueblo elegido,...

...es vuestro.

¿Por qué? Porque cae sobre vuestra tierra.

La que, cuando el cielo no manda lluvia,...

...regáis con vuestro sudor. Y con vuestras lágrimas.

Y, a veces, con vuestra sangre.

¡Sangre, sudor y lágrimas!

(Aplausos)

Pero ¿dónde está el maná de los cómicos?

¿En qué tierra caerá que sea nuestra si no somos de ninguna parte?

Somos...

...del camino.

Cuando el pueblo del Señor iba hacia la tierra prometida,...

...ni siquiera iba por un camino. Iba por un desierto.

Por eso no salió nadie a decirles: "Ese maná es mío.

Ese pan de los cineastas es mío".

Nosotros venimos a trabajar a vuestro pueblo.

Pero ahora queréis dejarnos sin nuestro pan.

Y digo nuestro porque este trabajo es cosa nuestra, de los cómicos.

¿Y vosotros nos queréis dejar sin él?

Porque no somos de ningún pueblo.

Pero... ¿Por qué somos de los caminos?

Porque, como ha dicho muy bien vuestro alcalde,...

...la gente necesita reírse.

Y nosotros les llevamos la risa.

La sequía os ahoga.

También nos ahoga a nosotros, que vivimos del poco dinero que os sobra.

Cuando hay hambre en Cavaluenga, en España, en el mundo,...

...hay otros que no la sienten.

¿Por qué arremetéis contra nosotros y no contra ellos?

Perdón, alcalde, ya sé que esto no puede ser.

Estoy desbarrando. No me lo tenga en cuenta.

Pero ya que no vais contra ellos,...

...que no sienten hambre ni cuando el agua cae a destiempo,...

...no vengáis contra nosotros: somos vuestros hermanos en el trabajo.

O en la falta de trabajo.

Y en la falta de pan.

¿Dijo eso en un pueblo de la España de los cincuenta?

Así lo recuerdo, aunque han pasado muchos años.

Y los convencí. ¿Lo dijo usted solo?

Sí, claro.

Bueno...

También habló...

Sí, también habló Juan. Pero menos.

¿Qué Juan? Juan Conejo.

Era el verdadero nombre de Sergio Maldonado.

Pero se ponía Sergio Maldonado porque quedaba mejor.

Habló un poco él y otro poco yo.

He tratado de hacer una síntesis.

¡Hasta la vista, Galvanes!

A ver, atentos. Los mayores. Ahora no quiero mozos.

Los de 50 para arriba, pónganse ahí separados.

Anda, Nicasio, que llaman a los viejos.

Entonces, vente tú también. Padre, ponte en aquella fila.

Ya voy.

Magdalena, pecosa, que nos llaman a nosotras.

Solo los hombres.

En las películas salen muchas mujeres y bien descaradas.

¿Quién se atreve a decir un párrafo corto?

¡Anda ya, cómicos! -¡Vamos, Galván!

Este es tu trabajo.

Yo...

Yo puedo decirlo.

Soy actor.

Apréndase esto.

"Estaba deseando que viniera usted para decirle una cosa delicada.

El Colás es una mala persona. O él o yo".

Así, de repente...

Aquí lo tiene escrito. -Ah.

Tiene tiempo hasta después de comer. -De sobra. Es poca cosa.

Le pagarán dos mil.

"Confieso que tuve envidia de él.

Pero me faltaba algún tiempo para que me ocurriese algo parecido.

Fue años después, cuando actuar de extra era mi pan de cada día.

Me dieron tres frases. Usé el truco de la voz gangosa,...

...que me había hecho popular en toda la Allanada".

Acción.

¿Tiene algo de harina? Sí, señor.

Pues deme cuatro kilillos. ¿Le ha tocado la lotería?

No, pero tengo fiesta en casa.

¿Por qué habla así ese hombre?

No sé, cuando hemos repasado, hablaba normal.

Pensé que así resultaba más gracioso.

Guarde esas gracias para casa, para los niños.

Vamos a ensayar. Pero hable normal. Normal.

"Hablé con voz normal y el director me felicitó.

Poco después se me acercó un extra que trabajaba en la misma escena".

Muy graciosa esa voz de imbécil. Voz gangosa.

Muy graciosa.

Pero los directores de cine son unos mendrugos.

Usted es actor profesional, ¿verdad?

Desde niño.

Pero está usted lampando, como yo.

¿Le importaría venirse a unos bolos? A ver qué sacamos.

¿Ha trabajado así alguna vez? No he trabajado de otra manera.

Usted y yo hacemos buena pareja.

De momento, solo tengo unos pueblos de la provincia.

Pero hay posibilidades de venir a Madrid en verano.

"Llegamos a Madrid y me vio Miguel Mihura".

Y me dio un papel corto.

Después llegó Ruiz Iriarte y el estreno con la Durán.

Y el cine, los premios, los festivales... La gloria.

Pero no estábamos ahí. No habíamos llegado a eso.

Estábamos en lo de Cavaluenga.

Motor.

"Bandoleros de hoy", 128, 1 primera.

Acción.

Buenos días, Jesús.

Estaba deseando que viniera usted por acá,...

...señorito,...

...para decirle una cosa un tanto delicada.

¡Corten!

Le dije que hablara más bajo, que no lo dijera a voces.

Otra. -Todos a primera.

"Bandoleros de hoy" 128, 1 segunda. -¡Acción!

Buenos días, Jesús.

Estaba deseando que viniera usted para acá, señorito,...

...para decirle una cosa un tanto delicada.

El Colás es una mala persona.

En esta casa no hay sitio...

...para los dos.

O él o yo.

¿De dónde habéis sacado a este monstruo?

¿No puede usted hablar seguidito?

Pensé que como la situación era dramática....

Que hable seguidito. -Cuidado con el texto.

Ha dicho "casa" y es "finca".

Sí, es verdad.

Otra. ¡Motor!

Rueda.

"Bandoleros de hoy", 128, 1 tercera.

¡Acción!

Estaba deseando que viniera usted por acá, señorito...

Corten. Pero deje hablar al otro, leche.

Sí, es verdad. Perdón.

Motor.

Estaba deseando que viniera usted por acá, señorito...

¡Corten! ¡O me corto yo los huevos!

¿Quién ha sido el soplapollas que le cogió?

¡Somontes! -Se presentó a la convocatoria.

Lo habréis buscado con una lupa colgada en los cojones.

¡Me cago en el padre de los hermanos Lumière!

¿Quién de ustedes puede decir este párrafo?

Esto del cine es una mierda.

No tiene nada que ver con el teatro.

Tengo que darte un recado. Es de Juanita.

¿Dónde está?

Se ha ido.

¿Que se ha ido? Dice que lo habíais hablado.

¿Se ha marchado así, de repente? Se ha ido con uno de los del cine.

¿Se ha ido a Madrid? No.

El del cine la lleva a Rota.

No te deja una carta porque escribir no se le da bien.

¿Cuándo se ha ido?

Cuando terminó la función. Ya estaba de acuerdo con el otro.

No se ha llevado nada.

No tenía casi nada. Por eso.

Tenemos un problema gordo: hay que sustituir a Juanita.

Esta tarde habrá que suspender. ¿Suspender?

¿Qué dice? -No.

¿Cómo se te ocurre? Suspender, nunca.

Perdóneme, pero ya se lo he dicho varias veces. No es profesional.

Tiene razón, pero en caso de fuerza mayor...

Usted en la División Azul pasó meses frente a Stalingrado.

Nevaba, helaba, se les congelaban los pies, bombardeaban los rusos,...

...morían los hombres sobre la nieve, los víveres no llegaban...

¿Suspendieron alguna vez?

Solo una, pero yo ya no estaba en la compañía.

Solo una, pero por fin de temporada.

Esta tarde, la Compañía Iniesta Galván representará en Cavaluenga...

..."Los claveles de Margarita" sin Margarita.

Y quizá sin claveles.

¿Qué tomarán?

Pon dos vinos, Vicentita.

¿Los hemos pedido para bebérnoslos o para charlar con Vicentita?

Para charlar con Vicentita. La otra vez la tomaron a cachondeo.

Porque hizo de monja.

Vicentita...

Ya sabéis.

Mañana, en Medineja, es importante causar buena impresión.

No digo en el trabajo, sino desde la mañana temprano.

Lo primero, ir a misa. Como es domingo...

Para luego hacer de alcahueta.

Cuando sales de alcahueta, ya han pagado.

Mira hacia allá. No hables aquí.

Es importante, mira hacia allá. ¿Ves lo mismo que yo?

Aquellos.

¡Coño! -¡Chist!

Son los Calleja Ruiz.

Oye, Miguel. -Calla, mujer.

Mira para atrás.

¿Qué dices? -Que mires para atrás.

Junto a la puerta.

¡Leche!

Esto es intolerable. En el recinto sagrado...

Son forasteros. -Como si son astronautas.

Los Iniesta Galván.

Han venido a lo mismo que nosotros. A lo mismo.

Todos lo habéis oído: blasfemando mientras leían el Evangelio.

Con todos mis respetos, "coño" no es blasfemia.

Eso pienso yo. "Leche" tampoco.

En el recinto sagrado, sí.

El alcalde. ¿Dónde está ese inútil de Amadeo?

Que le saquen de la taberna. Hay que detener a esos blasfemos.

Hay que lapidarlos. Son rojos, rojos, rojos.

Dejad al niño ya.

¡Deteneos, cómicos!

He convencido al cura y a doña Florentina. Habrá función.

¿Quién rendirá culpa a Talía?

Aquí está Galván, la Calleja Ruiz...

Tendréis que hacer lo que otras veces.

Jugárnoslo al tute. -Digo yo.

"Chupao" lo tengo.

# Hoy he vuelto a pasar...

# ...por aquel camino verde...

# ...que por el valle se cierne...

# ...con mi triste soledad.

# Hoy he vuelto a rezar...

# ...a la puerta de la ermita...

# ...y pedí a tu virgencita...

# ...que yo te vuelva a encontrar. #

Sea usted campeón de tute para esto.

¿Qué pasa? El cura y la madre del cura.

No te vayas.

¿Estabas enterado de esto?

Hablaste con doña Florentina y con el cura.

Hice de intermediario.

Le dije al cura que la tranquilizase.

¿Sabéis por qué no nos han metido presos?

¿Por qué nos han dejado hacer la función?

El cura convenció a doña Florentina de que la dejara echar...

...diciéndole que los ingresos se dedicarían a obras de caridad.

Y se lo ha llevado para el cepillo.

Cálmate y vamos al baile. Venga, vamos.

El baile de San Vito voy a bailar yo.

Qué solo estás. Los demás andan por ahí.

¿Sigues bailando con el chico de Ruiz?

He perdido la buena fama. Ya no me podré casar.

No des muchas facilidades. Tengo que divertirme.

Pero luego nos ponen de vuelta y media.

Sé lo que te pasa. Debes divertirte.

¿Bailamos? No.

Hijo, ni que hubieras visto al demonio.

Lo he visto.

Pero estarás aquí, viendo pasar parejas.

Ya que no sé consolarte, me voy a bailar.

Pero no con el chico de Ruiz. No me ha tirado los tejos.

Me hablaba de trabajo. Es un rollazo.

Me decía que Arturo está demasiado viejo...

...y que sin Juanita igual nuestra compañía se deshace.

Pero que en la suya tengo un puesto.

Tendrías unos papeles estupendos.

Todas las damas jóvenes y alguna primera actriz.

Y estaríamos siempre juntos, como ahora.

# La fuente se ha secado,...

# ...las azucenas # se están marchitando.

# En el camino verde...

# Camino...

# Camino verde. #

Gracias, buenas noches.

Por cierto...

Tú me quieres quitar mi empleo de gerente.

Y no sé si sabrás que yo tengo pistola.

Yo no... ¡Sí, me cago en tu padre!

No me hable... Te hablo como me sale del carné.

No te pongas así con él.

Y tú no te cabrees con él. Está borracho.

¿Por qué crees que me aguantan tu papá y tu abuelito...

...con lo mal cómico que soy y con lo que robo en las cuentas?

Porque tengo pistola y carné. No le hagas caso.

Está borracho y no sabe lo que dice. Yo...

La única botella que queda en esta región vinícola está aquí.

Y nos la vamos a beber los tres.

Y patéticamente.

Bueno.

Tú me quieres quitar el empleo, Carlitos.

Rosa ya no te quiere.

A tu padre se le ha marchado Juanita.

Pues todo eso lo vamos a celebrar con una gran juerga.

Carlos, ¿en este pueblo hay putas?

No, hace años hubo una.

La cazaría a perdigonazos doña Florentina.

¿Vais mucho de putas? A un padre no se le pregunta eso.

Perdona, estoy borracho. Siendo así...

Sí, vamos, en las plazas importantes.

Yo no fui nunca: en Vigo es carísimo.

Nosotros vamos gratis. ¿Gratis?

Les echamos versos.

Les gustan mucho. ¿Les gustan?

¿Quién hay en ese portal?

Una pareja. Están de retozo.

¡Abominación!

¡Corred al lecho si os urgen vuestras carnes...

...y estáis unidos en santo matrimonio!

¡Pero no os entreguéis a los placeres a la vista de la multitud!

Acordaos de doña Florentina,...

...sacrificándose por todos, allí en la cama...

...con su don Florentino.

No nos metemos con nadie.

Os metéis conmigo y con mis amigos...

...ofreciéndonos este bello y provocador espectáculo.

Hemos advertido vuestros rítmicos movimientos.

¿No te excita eso a ti, Carlitos, pobre varón solitario?

¡Cómo no va a excitarnos esa redonda grupa, cuyos prietos glúteos...

...ceñías con tus manos ávidas!

Por cierto, muy prácticas me parecieron.

Pues una de ellas se iba a la hendidura.

Son cómicos. -Están borrachos como cubas.

Vosotros sois pecadores ardientes como brasas.

Como brasas del infierno al que iremos con vuestra tentadora imagen.

Porque... ¿cómo apartar la mirada de esos muslos,...

...que descubría la remangada falda?

De la desabrochada blusa.

De la obscenamente abierta.

Déjenos marchar.

¡Amor, provocador!

Mujer lasciva.

¿Pretendéis dejarnos a media función, en el entreacto?

Déjalos en paz. ¡Siéntate, Galván!

Siéntate.

Y aprende,...

...Carlitos.

Te hace falta.

Vamos, mozo.

Se acabó el magreo.

Ahora, el último acto.

¡Que nos dejen marchar!

Tengo pistola.

Tengo pistola.

¡Basilio!

Guarda la pistola. Ya basta de bromas.

¡Me han puesto cachondo y la culpa es suya!

Basilio, levántale las faldas para ver los muslos...

¿Cómo te llamas tú?

¡Sin mentiras!

Casilda.

Me llamo Casilda.

Vamos.

Queremos ver la hermosura de los muslos de Casilda.

Pero hasta las ingles.

Por favor.

¡Arriba las faldas, he dicho!

No, tú no, Casilda.

Que te las levante él...

...y poquito a poco.

Levántamelas, Basilio.

Así.

Así.

Y vuélvela un poco más hacia la luz.

Que veamos más esos muslos que están diciendo: "Muérdenos".

Preséntanosla un poco más todavía...

...para que, cuando le bajes las bragas,...

...corran nuestras miradas como gazapos...

...hacia el jardín de las delicias.

¿Se las vas a bajar?

¿Y tú eres un hombre?

¿Tú, que no estás dispuesto a morir a los pies de Venus?

¡No bajes más esas bragas, bellaco entre los bellacos!

Mis amigos y yo estamos viendo el vello del pubis.

Y el deseo de abalanzarnos nos arrebata.

Bueno, ¿qué hago?

¿Se las bajo o no?

Ya es cosa tuya.

Por no avergonzarte más, no le preguntaré a esta moza en llamas...

...qué quiere que le hagan ahora...

...ni quién quiere que se lo haga.

Voy a dejar que os marchéis.

Porque Baco sólo en los preliminares se lleva bien con Afrodita.

¿Podemos irnos?

Sí, pero bájate los pantalones y corre.

Y que Casilda se baje las bragas y corra.

Quiero ver cómo se alejan vuestros culos a la luz de la luna.

¡Eh, volved!

¡Volved!

Quiero que corráis cada uno para un lado.

Tú, para Levante.

Tú, para Poniente.

¡A correr!

¡Abajo!

¡Más abajo bragas y pantalones!

¡Oh, qué hermosura!

¡Qué pena, Galván!

¡Qué pena, Maldonado!

¡Corre por ella! ¡Corre, Basilio va por otro lado!

¡Casilda!

¡Casilda!

(Se ríen)

Papá, me caí. Ya lo hemos visto.

Se me escapó la Casilda. Me caí y me di un golpe.

No miraste por dónde ibas. No, yo miré el culo.

Soy un desgraciado, ¿verdad? No eres desgraciado.

Tienes una gran toña.

Apóyate en mí.

Y usted, Maldonado, ¿todo lo que sabe lo aprendió en Rusia?

Yo no sé casi nada. No le hagas caso, sabe mucho.

Lo lee en los libros.

Sé que en Rusia nevaba, que a muchos amigos los mataron,...

...que al volver me metieron de extra en el cine, que me casé,...

...que mi mujer me puso los cuernos y que borrachos estamos.

Las mujeres son un peligro. No lo sabes tú bien.

Pero no debe importarnos, ¡oh, Fedón!,...

...mientras existan el vino y la amistad.

La amistad no es lo mismo que las mujeres.

Es algo mucho mejor.

Y duele menos cuando se pierde.

¿Puedo haber alguien más feliz hoy en el mundo que nosotros tres?

Y eso que acaba de ocurrir un acontecimiento desgraciado.

¿Qué ha ocurrido? Se acabó la botella.

Pero el vino ya lo tenemos dentro.

Échame un brazo por el hombro, discípulo amado.

Echa el otro por el hombro de tu amigo Galván.

Anda con inseguros pasos.

Haz unas eses lo más grandes que puedas.

Y canta con nosotros.

# Asturias, patria querida.

# Asturias de mis amores.

# ¡Quién estuviera en Asturias...

# ...en algunas ocasiones! #

(Trompetilla)

¡Hoy, a las seis y media de la tarde...

...en el salón...

...del Círculo Castellano,...

...gran velada teatral!

¡Entrada gratuita!

Lo siento, hoy no pueden echar función.

Trabajan los estudiantes.

Los manda el Gobierno.

¿También el Gobierno está contra nosotros?

¿Qué le hemos hecho al Gobierno?

No vocifere tanto. Está ahí el sargento.

¿Qué mierda de obras traen?

De autores famosos, según han dicho.

Ahí tiene usted el programa.

Lope de Rueda.

Juan del Encina.

Torres Naharro.

¡Quién coño son estos!

¿Dónde han estrenado estos cabrones, si puede saberse?

Estos son de Falange, seguro.

De Falange.

Papá.

Pensé mucho en mi situación aquí con vosotros.

Le di muchas vueltas.

No os sirvo más que de estorbo.

Si no hubieras venido, no nos iría mejor.

A vosotros no, claro.

Yo a lo vuestro no le veo solución.

Lo pensé y lo pensé.

Yo me marcho, papá.

¿Que te marchas?

¿Adónde vas a ir?

Escribió mi amigo Patiño.

Puedo trabajar en una de sus papelerías.

No sabe si llevaré paquetes o despacharé o fregaré el suelo.

Yo le dije que lo que fuera.

Me acordaré de ti, papá.

Y de Rosa.

Y de Maldonado.

Pero ¿cómo te vas a marchar? Yo para el tren no...

Uno me lleva al cruce y allí haré autoestop.

Los que están con la copa o jugando deben irse.

Va a empezar la función.

Para verla deben tomar consumición nueva.

Si llegáramos a tiempo a Pedrales, daríamos función por la noche.

Oye, Carlos.

La última vez que coincidimos con los Calleja Ruiz hablé con ellos.

¿Sabes que se les murió la Fernanda Machado?

Sí, la enterraron en San Macario, creo.

No, creo que fue en Cabezales.

Puede ser.

Pues hablé con ellos.

Yo soy mayor que la Machado.

Pero podría hacer alguno de sus papeles.

¡Tía, tú eres una primera actriz!

¿Vas a dejarnos? Si nos dejas, se acaba la compañía.

Este teatro nuestro de los caminos está dando las boqueadas.

Sin ti no somos nadie.

Tu padre no puede más, Carlos.

Está muy viejo.

Miguel Ruiz es mucho más joven que tu padre.

Y puede que sus boqueadas sean más largas.

Tía.

¿Qué?

No sé.

No sé qué puedo decirte.

¿Qué vamos a hacer los demás?

Tú eres joven, Carlos.

Yo no he visto nunca más vida que esta.

Pero todos sabemos que hay otras.

Lo malo es lo de tu padre.

Por eso te pido el favor...

...de que seas tú el que le hables.

Pero díselo con cuidadito.

Me lo esperaba.

¿Tú crees que si yo le digo a Miguel Ruiz que me lleven con ellos,...

...me admitirán?

Yo ya no quiero hacer los primeros papeles.

¿Por qué no te van a admitir?

Ellos también van a partido como nosotros.

Y yo con un punto me conformo.

El director es él.

Me libro de hablar con empresarios y dueños de bares.

Sí, ya es hora de que descanses.

Y si se rompen los decorados, que se rompan.

Y si una actriz se larga con un americano o un patán, que se largue.

¡Y a misa que vaya Ruiz!

Total, que vas a estar en la gloria.

Nací en una carreta de cómicos.

Tú lo sabes.

Hace ya una pila de años.

Me habría gustado morir en una cama de esas que salen en las películas.

Pero veo que ya no es posible.

Si muero en la furgoneta de los Calleja Ruiz,...

...en el infierno verán que en este país...

...los cómicos hemos adelantado mucho.

Estás muy gracioso, padre.

Y muy animado.

¿Y tú?

¿Tú qué vas a hacer, Carlos?

Lo pensé hace tiempo.

Vi que esto ya no daba más de sí.

Me voy con Maldonado.

¿Otra vez a Rusia, qué pasa allí ahora?

No, padre, no.

Me voy a Madrid a trabajar de extra en el cine.

¡Me cago en el padre de los hermanos Lumière!

¡Échame una mano!

Con lo de extras nos ahorraremos esto de ir de un lado para otro.

Yo lo echaré de menos. Yo no.

Estaba deseando dejar esta vida.

Alguien me dijo una vez que no éramos ni cómicos,...

...que éramos vagabundos.

Hermosa profesión.

Yo echaré de menos muchas cosas.

Otras no.

Pero estar en Madrid me apetece mucho.

¿Qué piensas encontrar allí?

En los estudios de cine veré a las artistas.

Valdrán menos que en las fotos. Y tendremos más dignidad.

¿Más qué?

Dignidad, he dicho.

No sé si es eso lo que quiero decir.

Pero supongo que a los extras a veces...

...los llevarán a trabajar a un pueblo.Sí, a veces.

¿Y los llevan como vamos ahora?

No. Pues eso digo:

dignidad.

Dignidad.

Como se llame.

Se llama confort.

Bueno, eso.

¡Ay, Galván, Galván!

¡Hijo y nieto de Galvanes, de cómicos, de vagabundos!

No reniegues de tus ancestros.

¿Quieres ir en vagón lit y no en esta camioneta y comer ostras?

Bien, pero ¿para qué quieres la dignidad?

Antes a los cómicos nos perseguían.

Nos marcaban con hierros candentes. No nos enterraban en sagrado.

Ahora nos soportan, nos dejan vivir a nuestro aire.

Aunque no sea el aire de ellos.

A algunos les premian y salen en los papeles.

A los de Madrid.

Allí vamos, hombre.

En eso digo yo lo que Maldonado:

eso de la dignidad casi no sé lo que es.

Quiero que en Madrid me vaya bien.

Pero ¿me irá bien?

¿A ti?

# Cuando vayas a Madrid, # chulapa mía,...

# ...vas a hacerme # emperatriz de Lavapiés...

# ...y a alfombrarme # con claveles la Gran Vía...

# ...y a bañarme # con vinillo de Jerez. #

¿Cómo está la buena gente?

¡Pero si es don Juan Conejo!

No pasan los años por usted.

¡Leona, Leona!

¡Es don Juan Conejo!

Pasen, pasen ustedes.

Pasad.

¡Conejo, Conejo!

¡Juan Conejo!

Sabía que volveríamos a verlo.

¡Huy, madre, cómo lo han dejado!

¿En esos pueblos de Dios no se come?

Unos comen a diario.

Y otros no.

Estos son dos compañeros. Buscan habitación.

Don Carlos Galván la compartirá conmigo.

Necesitan otra para Rosa Chamorro. Rosa del Valle.

El nombre artístico.

¿Cómica? -Sí.

¿Y usted es cómico?

Sí, señora.

¿Conejo no les advirtió?

No os advertí de que en Madrid hay sitios de hospedarse...

...en los que no admiten cómicos.

Uno es el Hotel Ritz y otro, esta casa de huéspedes.

¿Aunque sean actores como Guillermo Marín o Daniel Otero?

Ni a esos.

El señor Conejo no vivió aquí en calidad de actor,...

...sino como ex divisionario.

¿Por qué no quieren a los actores?

Una cosa es quererlos y otra, alojarlos. -¿Por qué?

El Hotel Ritz no sé por qué será.

Aquí se hace para dar categoría.

¿Por qué nos has traído aquí?

Doña Leonor va a hacer una excepción.

No la voy a hacer. Sí la va a hacer.

No la voy a hacer. Doña Leonor.

Yo he vivido 2 años aquí.

Siempre pagué. Algún retrasillo.

Si he llegado tarde, he entrado sin hacer ruido.

Siempre me he emborrachado fuera.

¿Y he traído a alguna mujer a mi habitación?Sí.

Sin darme cuenta. Sí...

¡Dice que sin darse cuenta!

¡Qué hombre!

Ténganos 15 días a prueba.

Y le recitamos versos. Le recitamos versos, como antes.

Con usted me basta, que es una gloria oírle.

Es la verdad.

¿Recuerda la marcha triunfal? Sí.

Le gusta la marcha triunfal.

¿Y ha oído a Galván recitar "La chata"?

No, acabo de conocerlo.

Pues le va usted a oír.

En Madrid no se cena, no es costumbre.

Se comen tapas en sitios como este.

Y si te las ingenias, pagas menos de las que te comes.

Y la película esa a la que os han convocado...

...tiene muchas escenas de conjunto.

Y lo importante es que os pongáis donde menos se os vea.

¿Donde menos se nos vea?

Sobre todo que no os vea la cámara. ¿Entonces?

Si os ve, es malísimo. ¿Y si a uno lo ven y queda bien?

Te ven desenvuelta y te dan un papelito.

Ni papeles ni nada. Lo importante es que te llamen para otro día.

Si la cámara te ve en la fiesta del duque,...

...no te llaman para la cena de los mendigos y te joden una sesión.

Si no te ven, te llaman para la escena del duque,...

...la de los mendigos, la de los frailes, para todo.

Trabajé 4 años en esto y no me vio nadie.

Nos pagan para que se no vea. Y, además, conviene.

¡No, nos pagan por hacer bulto!

Y se puede hacer sin que nos vean la cara.

¿Cómo van a verme a mí y a mi cara no?

La tapas con un pañuelo como llorando o secándote el sudor.

Hay muchas formas.

Pero hay que taparla.

Hay que taparla.

Si todos los extras hacen eso, las películas quedarán raras.

A ti no te van a dar un Oscar.

En los ensayos sí, que os vean.

Pero poneos cerca de una columna o de un árbol o de otro extra alto.

¡Motor! -¡Rueda!

"Teresa", 31, primera.

¡Acción!

Ya que lejos de mí vas a estar,...

...guarda, niña, un gentil pensamiento...

...al que un día te quiso contar...

...un cuento.

¡Ay, qué bonito es ese verso, Galván!

¡Y qué bien lo recita usted!

Bueno, a mí ese Rubén Darío es que chifla.

(Gritos)

Calla. -¡Déjeme!

Es Rosa. ¿Qué le pasa? ¡Ha sido ese cerdo!

¡Ese cerdo, ese zurullo!

¡Ven aquí, no te escapes!

¡No te escapes! -Un tropezón.

¡No te escondas! -¡Un tropezón!

¡Guarro! -¡No seas bestia, leona!

Déjame. -¡Tarugo!

¡Guarro!

¡No tienes vergüenza!

¡Cierra, no quiero oírle!

¡El tío guarro! ¡No tienes idea, primo!

Me ha pillado en el pasillo.

¡Me ha arrimado contra la pared, me ha sobado!

Echa agua ahí en la palangana, que me refresque.

No tienes idea de cómo me ha puesto de caliente el muy cerdo.

¡Cómo me ha puesto!

Rosita... Sí.

Me ha puesto caliente.

Échame agua por la nuca.

Yo no quería escandalizar.

Debías haberte quitado la ropa.

Claro.

Delante de ti.

¡Buena estoy yo ahora para andarme con esas!

Ya sabes lo que nos pasa a las mujeres si se nos toca.

¡Yo me enciendo!

El asqueroso me ha metido la mano en la entrepierna.

Me ha tocado las tetas.

Me ha llenado de saliva el cuello.

De pronto se lo ha sacado todo y ahí no he podido contenerme.

Y es cuando he gritado.

Dame la toalla, Carlos.

Toma.

Ya te digo.

Me acarician, aunque sea a lo bestia y un tío repugnante como ese,...

...y me pongo...

Yo no lo sabía.

Claro.

¿Por qué ibas a saberlo?

Bueno, ahora estoy más calmada.

O por lo menos más fresca. Ya es algo.

Necesito tranquilizarme del todo. ¿Qué podemos hacer, Carlos?

¿Salimos a dar un paseo? No, salir no.

Estoy empapada y no quiero cambiarme.

¿Jugamos a la brisca? Si eso te va a tranquilizar...

Así dejaré de pensar en ese tío guarro.

Pensaré en qué trampas hacer para llevarme el duro.

Yo también procuraré pensar solo en las cartas.

Anda, saca la baraja.

"Cuando estábamos solos, jugábamos a la brisca.

Siempre en el comedor.

Lo malo fue que en mi cuarto no había muebles.

Solo la mesilla de noche, el lavabo y la cama.

Eso fue lo malo.

Porque tuvimos que jugar en la cama.

Y aquel cerdo la había puesto tan caliente...

De todas formas, no fue eso lo malo,...

...sino que en el cuarto no hubiera una mesa y unas sillas".

¡Cuánto te quiero, Carlos, y qué guapo eres!

¡Estate quieta, Rosi!

¡Ahora no, la Leona está suelta!

No vengo a violarte.

Vengo a que me saques a paseo.

¡Anda, anda, arriba! ¿No te parece mal lo del paseo?

Vamos al Café Gijón a ver a los artistas.

Es carísimo. Yo te invito.

Con lo de la sesión de ayer. Bueno.

Pero no invitas, es un préstamo.

Estarán todos hablando de películas que se van a hacer,...

...de compañías, de estrenos...

Y se pondrán verdes unos a otros. También, es natural.

Me gusta mucho este sitio.

Oye, nosotros, tú y yo, ¿vendremos alguna vez?

Hemos venido, estamos aquí. Pero yo no quiero decir así.

A los extras ya los conocemos a casi todos, ¿no?

Yo creo que sí, llevamos en esto dos años. ¿Por qué?

¿Tú aquí ves a alguno? No, por aquí no vienen.

Por eso. Hoy hemos venido tú y yo.

Pero estamos aquí, en esta mesa, solos los dos.

Porque hemos venido a verlos a ellos, a los artistas.

Pero lo que yo pregunto es:

¿vendremos alguna vez con ellos?

Ya.

Ya te entiendo.

¿Y sabes lo que te digo? Me da la impresión de que sí.

¿Por qué?

¿No te parece que podíamos formar compañía?

¿Para trabajar aquí, en Madrid?

No. Me he enamorado de ti, pero no he perdido el juicio.

Para trabajar en pueblos.

¡Qué dices!

¡Te has vuelto loco!

¡En pueblos, como antes!

En los pueblos de Madrid, así no seríamos solo extras.

Yo de extra no me quedo. Pues eso.

Es mejor lo que he pensado yo. ¿Has pensado algo?

Sí, pero por el lado del cine.

Pedir una frase, suplicarlo, dar la tabarra.

Hacer lo que quieran por un papelito.

Pero ¡Rosa!

Lo que quieran y no tiene nada que ver con lo nuestro.

¡Joder, que no! ¡No tiene que ver!

Lo uno son cosas nuestras.

Lo otro son cosas mías.

Mira, mira.

Ha entrado Daniel Otero.

-Pero ¡qué pasa!

-Pero ¡hombre! ¡Hombre!

-¡Es verdad!

¡Daniel Otero!

Se ve que aquí vienen todos.

Todos.

"Querido primo: Yo soy muy joven. Tenías razón al decírmelo.

Pero no por nuestra diferencia de edad.

Sino porque sé poco de la vida y confundo mis sentimientos.

Creí que lo que sentía por ti era amor y no lo era.

Quererte, te quiero mucho desde niña, pero eso es distinto.

También es distinto lo que me llevaba a ti estos días.

Era porque soy muy ardiente y a ti te tenía cerca.

He conocido a otro hombre y sé que lo que sentía por ti no era amor.

Tengo que pedirte muchas veces perdón.

Mientras yo soy muy feliz, te hago sufrir.

Pero pienso que tú tenías razón y es culpa de mis pocos años.

He preferido decírtelo por escrito, temía no saber hacerlo de palabra.

Por favor, no me busques. No sabría qué hacer.

Perdón, perdón, perdón.

Te ha querido siempre y te seguirá queriendo, tu prima Rosa".

"Nunca había tenido un amor que me durase tan poco tiempo".

(Puerta)

Don Carlos, quería verle un momento.

Pase, doña Leonor.

Tómese una copita de anís, don Carlos, le sentará bien.

Muchas gracias.

Preferirá bebérsela solo, ¿no?

Sí, claro.

Pues mire, se la va a beber conmigo.

Por usted y por mí y a los demás que los zurzan, don Carlos.

Por usted y por mí, doña Leonor.

Llámeme doña Leona, como cuando no estoy. Me gusta más.

¿De verdad le gusta? Claro.

Así me llama Meléndez.

Don Carlos, cuando se acaba un amor, parece que se acaba el mundo.

Pero el puñetero mundo no se acaba.

¿Usted sabe lo de esta carta? ¿Usted qué cree?

La chica salió con la maleta, me pagó y me dio la carta.

Pero usted no sabía...

¿Que se habían liado? Pero ¡hombre!

¡Con el ruido que hacían algunas noches!

Una o dos veces me acerqué a escuchar.

Me recordaba a los buenos tiempos.

¿Otra copita?

Los hombres nos ven fondonas y creen que no sabemos nada de estas cosas.

Yo también he vivido lo mío.

Después de casada tuve mi gran amor. Más de un año me duró.

Pero se enteró Meléndez, agarró sus tijeras,...

...fue a la taberna del otro, se fue para él...

...y ahí acabó mi gran amor.

Ni lo volví a ver ni se lo volvió a ver...

...por el barrio.

Pensé, como usted, que el mundo había acabado.

Y ya ve, he olvidado hasta su cara.

Se daba un aire a Tyrone Power.

Pero del que me acuerdo es de Tyrone Power.

"Seguí trabajando de extra, recitando versos a doña Leona.

Hasta aquel día en que Luis Vaques, otro extra como yo,...

...me felicitó por mi voz gangosa y me propuso hacer bolos por pueblos".

Coño, Galván, ¿qué te pasa?

¿A mí? Nada.

Pero si estás como un flan. Cálmate, hombre.

No se lo he dicho a nadie, Vaques, a nadie de la compañía, pero...

Nunca he actuado en un teatro. ¿Qué dices?

Te dije que tenía mucho repertorio. Te sabes las comedias de memoria.

Mis padres eran cómicos y recorrí España.

Sí, ¿y qué?

No te he dicho que solo he trabajado en cafés, bares, plazas,...

...casinos, patios, almacenes, cuadras.

Nunca he visto levantarse un telón.

¿Es posible?

Nunca.

Y nunca lo he visto caer al terminar.

Y esto de hoy aquí, en Aranjuez...

¡Es un teatro!

¡Toma, claro!

¡Y tiene telón! ¡Anda, coño!

¡Y luces! Y todo eso impone.

Fúmate un pitillo, métete en el camerino...

¡Hay camerinos!

"Saqué la voz gangosa y se troncharon de risa.

Un día, no recuerdo en qué pueblo, antes de la función..."

¡El 13 de julio debutamos en Madrid!

¡Qué dice! ¡En un teatro!

"Mi vida dio una voltereta...

...en la que yo siempre pensé, pero siempre me pareció imposible".

Una noche, vino al teatro Miguel Mihura.

Y me descubrió.

¡Lo que son las cosas!

A mis años, me descubrió.

Me dio un papel...

...corto, pero muy lucido.

"Después estrené la comedia de Ruiz Iriarte que fue mi consagración.

A partir de entonces, la popularidad, el dinero...

Justo con lo que soñaba mi prima Rosa.

No sabe ella, ni Juanita, ni mi hijo, lo que se perdieron.

¡Qué vida tan distinta!

¡Qué lejos los pueblos de mala muerte, las posadas,...

...los caminos con los bultos al hombro.

Estuve en el Festival de Venecia y en el de Cannes.

En cada uno con una chica distinta.

Todavía recuerdo aquella semana en el Lido con Mabel Gaynor.

Me instalé en un piso de lujo y traje a vivir conmigo a mi padre.

Ya estaba harto de patear caminos y muy achacoso.

Murió allí, sin que le faltase de nada.

Murió bien".

Pero todo aquello fue un relámpago.

La fama.

La felicitación de Daniel Otero una noche de estreno.

Los elogios de los críticos.

Los trajes elegantes.

¿Cuánto duró aquella época?

Pues más o menos ocho años.

¿Son algo ocho años en una vida que va hacia los setenta?

Un relámpago.

Nada más.

De pronto, empezaron a llamarme menos para el cine.

Además, los críticos la habían tomado conmigo.

Decían que me repetía y otras cosas que no recuerdo.

Están arriba, en los recortes.

¿Guarda esas críticas?

Guardo igual lo bueno que lo malo.

Un año, no me ofrecieron ningún contrato.

¿De qué vivió?

De los ahorros.

Luego vendí el piso y me fui otra vez de pensión.

Me resigné a aceptar papeles más pequeños y peor pagados.

Pero llegó un momento en que hasta esos me faltaron.

"Son rachas", decían los compañeros.

Y en aquella racha me trastorné. Usted lo sabe.

Sentía unos dolores en el pecho...

...que se trasladaban a la cabeza y a los riñones.

El médico dijo que eran imaginaciones o algo así.

Tuvo un ligero brote de amnesia.

No recordaba bien algunas cosas.

Estuvo tres meses en una casa de reposo.

Pero me curé.

Lo malo fue que no volvieron a llamarme para el trabajo.

Es natural que si un actor se olvida de las cosas,...

...los demás se olviden de él.

Y vaya usted a explicarles que ya está curado.

En nuestro oficio, un pasado glorioso cuenta poco.

"Los éxitos de las noches de estreno,...

...las cartas de las admiradoras, los programas...

...sirven para ver los recortes, no para que le llamen a uno a trabajar.

Tenía que marcharme de la pensión y no se me ocurría adónde ir.

Le pedí ayuda a Juan Conejo.

Llevaba años sin verlo, pero supe que tenía una librería de viejo".

¿Y qué crees que puedo hacer?

Digo yo que esos amigos tuyos de Falange, de los viejos tiempos...

Pero ¿cómo te vas a jubilar a tu edad?

¿Cómo te van a meter en una residencia?

¿Por qué no? No valgo para nada.

Porque eres jovencísimo, Galván.

No me vengas con cachondeos.

Soy viejo para trabajar y joven para ir a un asilo.

Una paradoja, pero así es.

Comprendo que estés preocupado, pero no sorprendido.

Porque en tu venerable oficio,...

...desde el carro de Tespis hasta los estudios de Hollywood,...

...eso es moneda corriente.

Ahí tienes a Daniel Otero.

¡Qué comparación, ojalá estuviera en su piel!

Un día le dan una función benéfica porque no tiene una gorda.

Pero si ganó fortunas.

Ya, pero el hombre tenía un vicio:

el juego.

Yo creo que algo le quedaba para un buen pasar.

Su caso es muy distinto del mío.

A mí, el triunfo me llegó tarde.

Y acabó pronto.

Pero él... Toda su vida ha sido un triunfador.

Y ahora, porque al hombre le gustaba el póquer...

El póquer y la ruleta y el frontón.

Consuélate pensando que su caso es peor que el tuyo.

Porque a él encima le regañan.

"Se portó como yo esperaba.

Por unos amigos suyos, me encontró una plaza...

...en esta residencia y aquí sigo desde hace unos años".

Don Miguel, don Carlos, hoy ingresa en la residencia otro artista.

Un amigo más para charlar.

¿Es músico?

No, músico no.

Lo he apuntado aquí.

Se llama...

...Daniel Otero.

¿Daniel Otero?

Pero ¿ese hombre no es rico?

No, yo ya sabía que no, pero...

Aquí, en el asilo...

Es muy famoso.

Muy famoso.

Mucho.

Daniel Otero y yo vamos a organizar una velada teatral.

¿Tienes "Los piropos", de los Quintero?

Yo no trabajo literatura dramática, Galván, tiene poca salida.

Ya, pero por la amistad...

Veo que estás en la gloria. Hasta compañía propia tienes.

No estoy mal, no.

Aunque mi mejor amigo, Salcedo, el pianista, se ha vuelto contra mí.

Dice que miento mucho.

Quería hablarte de eso, Juan.

¿Tú crees que miento?

¿Y eso qué importa?

Me tiene preocupado.

Pero ¿tú no lo sabías?

¿El qué? Que mentías.

No.

¡Ay, Galván!

¡Galván!

¡Hijo y nieto de Galvanes!

¡Mentiroso!

Escucha.

Tu oficio es mentir.

No comprendo lo que te preocupa.

Dice Salcedo que sabe que no he ido a Venecia.

Nunca.

Y que siempre he vivido en pensiones de mala muerte.

Siempre.

Pero ¿en el asilo no te han puesto un psicoanalista?

Es un psicólogo. ¿Y qué dice?

Que el que tiene que hablar soy yo.

Y tú le cuentas mentiras. No.

No, yo le digo la verdad.

¿Lo de cuando conociste a Ava Gardner?

¿Y lo de la gira por América?

¿Y lo del piso lujoso?

Sí.

Pues muy bien.

¡Ay! ¿Y de mí qué quieres?

Pues que me expliques por qué dicen que todo eso es mentira.

Tú eres muy inteligente, Juan.

Y eres mi mejor amigo.

Sí.

En las dos cosas tienes razón.

Tú sabes mejor que nadie que vives en un mundo de fantasía.

Mentira...

Verdad...

¡Yo qué sé!

Dicen los que entienden que las fantasías son verdad.

Pero sí lo sabes, Juan.

Tú sabes cómo empecé yo, cómo empezamos los dos.

Y a lo que yo llegué.

Tú sabes... No, Carlos.

Yo te quiero mucho.

Y tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma.

A ti...

...nunca te dieron un premio.

Ni a mí tampoco, por supuesto.

No podían dártelo: nunca hiciste un personaje importante en el cine.

Ni secundario, ni terciario. Pero ¡qué dices!

Cuando trabajábamos de extras, cuando me vio aquel director...

En los estudios... Me acuerdo muy bien.

Sí, cuando te oyó hablar con la voz gangosa, se divirtió mucho...

...y le dijo a su ayudante que diera las frases a otro.

¿Por qué me dices esto?

Porque es así, Galván,...

...compañero, amigo,...

...hermano.

Tú nunca has estrenado una comedia con Gloria Durán en el Teatro Lara.

¡Que sí, la de la secretaria!

La de las...

Nunca has interpretado un personaje que tuviera más de una frase.

Ni te ha descubierto Miguel Mihura.

Entonces, ¿por qué lo recuerdo?

Juan...

Son cosas que les han pasado a otros que tú conoces,...

...con los que has charlado en cafés y en estudios de cine.

Y cosas que has leído en los periódicos,...

...en las revistas.

Pero nunca has estado en el Festival de Venecia.

¿Que yo no...?

Con Berlanga. ¡Con Berlanga!

No, Galván, no.

Ni has tenido nunca una crítica.

Ni buena ni mala.

Me parece...

Me parece que estás borracho, Juan.

Ni has recibido cartas de admiradoras.

¡Cientos!

Ahora no, pero antes...

No te has tirado a Mabel Gaynor ni a otra por el estilo.

Todo lo más, a alguna extra, como tú.

Bueno, y a Juanita Plaza allí, en las posadas.

Luego a tu prima...

¡Pero yo he sido...!

Tú has sido amigo de Rabal,...

...de Mistral y de algunos otros, es verdad.

Te has dejado invitar, has ido a diario al Café Gijón...

...a ver si caía alguna sesioncilla.

Pero nada más.

¡Estás borracho, no me cabe la menor duda!

"In vino veritas", compañero.

¿Que yo no he compartido reparto con Arturo Fernández o Tony Leblanc?

¿Ni me ha abrazado en un estreno Daniel Otero?

Acabas de conocerlo.

¡En México, el presidente...! Galván...

Galván.

Galván, ¿quieres...?

¿Quieres desahogarte?

Dos ginebras, Ernesto.

Baldomero, Jesús. Carlos Galván. Os he hablado de él.

Yo hablo de ti, Carlos. Soy tu panegirista en este bar.

Sí.

Que él os cuente lo que queráis.

El actor más famoso de España en el cine y en el teatro.

Triunfador del Festival de Cannes, de Venecia y Chicago.

No, en Chicago no estuve.

Preguntadle.

¿Trató a Carmen Sevilla?

¡Huy!

Cuenta tus amores con Carmen Sevilla y Sara Montiel.

Hombre, Juan... Para esto es un caballero.

Preguntadle algo profesional.

No tuve que ver con ninguna de ellas.

Y no por falta de ganas.

En aquellos tiempos, lo que más cuidaban...

...las estrellas de cine españolas era su virginidad.

Otra cosa era...

...si salías de España.

En México... ¡Qué facilidad para todo!

¡Y qué mujeres!

Dolores del Río ya tenía años, pero era un monumento.

Y María Félix.

Y Columba Domínguez.

¿Y esa quién era?

Vivía en casa del Indio Fernández, un palacio de piedra.

Iba vestida de blanco.

Llevaba los pies descalzos.

Y los mariachis...

¿Conoció a Cantinflas?

¿A Mario? ¡Ya lo creo!

En Acapulco.

Un paraíso.

¿Fue amigo de él?

¿Amigo?

¡Amigo!

¡Su cuate, me llamaba!

Fue cuando el presidente me entregó el diploma.

Katy Jurado, que había trabajado con Gary Cooper y Grace Kelly,...

...la princesa de Mónaco, en "Solo ante el peligro",...

...no se separaba un momento de mí.

Entonces me propusieron...

...una temporada de teatro clásico español en Nueva York.

Pero como conocí a Luis Buñuel y se interesó en mí...

(Puerta)

Adelante.

¿Cómo van esos ánimos, Galván?

Si no fuera por estos dolores...

Tan pronto me dan en la espalda, en el estómago o en la rodilla.

Ya los tuve en otra ocasión. No es nada grave.

Solo necesito un poco de reposo.

A mí me vienen bien estos días sin ensayar.

Estaba un poco harto de echar piropos a las viejas.

A usted no le va el teatro de los Quintero.

En cambio, yo lo domino.

Y no solo lo hice en la compañía de mi padre,...

...sino años después, en Madrid, con muchísimo éxito.

Y me esperaron un año en el Teatro de la Comedia para "La de Caín"...

...porque estuve en el Festival de las Naciones de París...

...haciendo el protagonista de "La venganza de don Mendo".

Yo en París nunca he actuado.

Casi voy con el María Guerrero a hacer "El castigo sin venganza".

En ese teatro le vi yo a usted. "Macbeth".

¡Qué prodigiosa interpretación!

"Macbeth" lo hice en el Español. En el María Guerrero, lo recuerdo.

Está en los recortes en las maletas. Búsquelo.

Galván, ¿cómo puede usted recordarlo mejor que yo?

Abra las maletas y busque.

Seguramente estará en la de arriba.

Pero abra la otra por si acaso.

Pero aquí...

No es posible.

Sí, tiene usted razón.

Están todavía un poco desordenados.

Si no, le daría a usted el gusto de leerle las críticas...

...que le dedicaron por "Macbeth".

¡Qué críticas tan merecidas!

Yo, fíjese usted,...

...nunca hice nada de Shakespeare.

Lo clásico lo toqué poco.

A lo más que llegué fue a unas pocas representaciones de "El avaro".

¿Usted ha hecho "El avaro"?

Yo lo hice en Buenos Aires con la idea de hacerlo luego en Madrid.

Pero ¿sabe usted?

No me salía bien. ¿Es posible?

Sí, se lo digo ahora que no nos oyen ni los empresarios ni los críticos.

Me faltaba vis cómica. Yo lo notaba.

Pues puede ser.

Yo lo hice en París.

En el Teatro Sarah Bernhardt.

Porque después de "La venganza de don Mendo" exigieron...

...que al año siguiente interpretara un Molière.

Entraron a felicitarme Luis Buñuel, Charles Boyer,...

...Jean Cocteau, Chevalier.

Todos.

No se imagina qué éxito.

Me hago una idea, porque el público de París...

Bravos, ovaciones, salidas y más salidas.

En América, el público es muy efusivo.

Más que el de aquí, ¿no cree?

El de aquí es más frío.

En Buenos Aires, con "Otelo", ovacionaban muchos minutos en pie.

Luego entraban en el camerino los actores argentinos,...

...los escritores, las fuerzas vivas.

Y en la calle, las admiradoras aplaudían y pedían autógrafos.

Exacto.

Exacto.

Cuando yo hice allí "Los intereses creados", ocurrió lo mismo.

Entraron con un grupo de compañeros de profesión y de espectadores...

...dos productores a ofrecerme contratos para el cine.

Yo cine he hecho muy poco.

Por cierto, que el que me quedara en Argentina haciendo películas...

...fue una tortura para mi amante de entonces,...

...Mabel Gaynor.

Porque allí, si se trabaja en el cine,...

...los periódicos le inventan a uno...

...aventuras amorosas sin el menor fundamento.

Y no hubo forma de convencerla de que eran inventadas.

¿Y eran inventadas, Galván?

Ya tengo la música de "Los piropos". Va a venir un amigo guitarrista.

Yo acompañaré en "El puñal del godo".

Galván, para mi papel se me ha ocurrido imitar a Miguel Ligero.

Hacía muy bien el acento andaluz.

¿Qué opina usted?

"No le llamo de usted porque sea mi padre, sino porque no lo conozco.

¡Cuánto te quiero, Carlos, cuánto te quiero!

¡Y qué guapo eres!"

Don Carlos, ¿es que no nos oye?

(Música)

¿Baila?

(Música)

Somos vagabundos.

(Trompetilla)

(Trompetilla)

¡Hoy, a las seis y media de la tarde,...

...en la residencia de ancianos...

...San Carlos Borromeo...

...ha fallecido el cómico...

...Carlos Galván!

¡Se suplica...

...a cuantos le han conocido...

...tengan para él...

...un piadoso recuerdo!

Historia de nuestro cine - El viaje a ninguna parte - Ver ahora

Franquismo, años cuarenta. En una compañía de cómicos medio emparentados entre sí, aunque no recuerdan con precisión cuál es su parentesco, surgen amores y desamores. Hay separaciones dolorosas y encuentros felices; el trabajo se entremezcla con el amor y los problemas económicos con los familiares.

El mundo sigue (1963), de Fernando Fernán Gómez

No recomendado para menores de 12 años Historia de nuestro cine - El mundo sigue - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música)

(Tráfico)

(Tráfico)

(Tráfico)

(Bullicio)

(Bullicio)

(Bullicio)

Buenos días, doña Eloísa, ¿cómo está usted?

Ya ve usted, tirando.

-¿Qué? ¿Ya de la compra? Ya.

Hacía días que no nos tropezábamos.

He tenido 10 días de descanso y fui a Soria con mi tía.

¿Va para su trabajo? -Sí, cada uno a su obligación.

Ayer hubo estreno en El Español y debo entregar la crítica.

Dicen que en el Maravillas harán una función de usted.

No, a última hora se estropeó todo.

La Soriano no formó con Rafael Menéndez

y se marchó a provincias.

Aquella de usted que hicieron hace nueve años,

cuando se casó mi Elo, era muy bonita.

Es usted muy generosa, doña Eloísa.

-Y a Elo, ¿cómo le va? Pues, ¿qué quiere que le diga?

-Otro destino merecía esa muchacha. Ya sé por dónde va usted, ya.

Pero ¿qué quiere, don Andrés? La vida.

No se entretenga más conmigo que lo de usted es muy importante.

Bueno, ya subiré en cualquier rato a echar una parrafada.

Cuando quiera. -Adiós, doña Eloísa.

Buenos días, don Andrés.

(Puerta)

Son muchos escalones, ¿verdad, señora Eloísa?

Y muchos años, hijo, muchos años.

-Cómo te estás desarrollando, guapa. -Tócale a tu tía, imbécil.

Traiga que le subo el capacho, señora Eloísa.

Dios te lo pague, hija.

(HOMBRE) Señoritas, continúa el concurso "Ganar dinero es fácil"

con una pregunta difícil,

difícil si no han escuchado las conversaciones de su novio.

¿En qué equipo jugó el delantero Belmar?

Esto mío, Luisita, va en serio. No es por trabajar juntos,

si quieres, en primavera nos casamos.

No seas pesado. -Algún día te pesará.

No creas, en España no se casa una más que una vez.

Esto no es como Hollywood.

Yo aún no he pensado en eso. Mejor cambia de blanco.

¿Qué desea, señora?

Algo para un regalo de boda.

Bolsos o carteras o estuches de fichas de juego...

o tabaqueras.

Usted dirá por dónde van sus gustos.

-Es para una sobrina segunda. Para una sobrina segunda...

Vamos a ver...

Del tipo de unas mil pesetas, no más de mil pesetas,

-se casa a disgusto mío. Por eso debe ser más generosa.

Entre dos mil y tres mil pesetas tenemos unos bolsos preciosos.

Señorita, repare usted que tengo 22 sobrinos segundos.

¿Aún sin casar? -Aún.

(Timbre)

Llaman, madre.

Hola, madre.

Buenos días, Eloísa.

¿Qué? Sigue sin aparecer.

¿Y Arturín? -Ahí está en la plaza jugando.

No le he visto al venir.

Idos a la terraza, Fausti.

Ya no sé qué hacer.

Ya es momento de que vayas a la policía.

Si lo traen a la fuerza, ya no le quiero.

Pues entonces, resígnate.

¿Y estos hijos? Espera a ver qué dice tu padre.

¿Qué te han dicho en el trabajo? Que faltó sin avisar.

Me huele que se escapado a ver algún partido de fútbol.

Con hoy lleva tres días que falta. ¡Cállate!

Habrá seguido a su equipo al extranjero.

Eso cuesta muchísimo.

Empeñaría las propinas de todo el año.

Así no podemos seguir.

Eso dices siempre que te falta o no te trae dinero.

¿Qué quieres que haga? Si no fuera por la carga de los hijos...

Ahí está tu padre, a ver qué se le ocurre.

Hola, hija, nada, ¿eh? Si te he visto, no me acuerdo.

Andarás sin un clavo, ¿no?

Hoy casi no hemos comido y anoche...

Es que si le cojo por mi cuenta al Faustino ese, no respondo.

Espera que venga tu hermana,

a ver entre todos cuánto podemos darte.

Para vivir de caridad.

¿Y qué quieres? Se sale adelante como se puede.

Tú, Rodolfo, a ver si entre todos hacemos algo por esta.

Llevo dedicando estos días mis oraciones por ella.

No se trata de oraciones, se trata de...

Que conste que este no es el camino de la resignación.

Pero será el camino de que cenen los críos esta noche

y puedan comer mañana.

A ver cómo te arreglas con esto hasta que...

Ahí está el torbellino.

Buenas.

Uy, cuánta cara larga, pero ¿no ha llegado a Madrid ese guaja?

¿Llegar de dónde? Pues de París.

Fue a ver la semifinal del Campeonato de Europa

entre el Madrid y el "Somerlandoy" de Bonn.

¿Y tú cómo lo sabes?

En el café donde trabaja hay una peña del Madrid

y Faustino, que es su camarero, no podía faltar.

Si no tenía dinero.

Pero cara sí tiene y con cara se llega hasta París.

Escucha, Luisi, hija, anoche se quedaron los chicos sin comer.

Pues con el sinvergüenza de papá que disfrutan

tendrán que seguir alimentándose de aire.

Calla, asquerosa,

un hombre así quisieras tú para los ratos de nerviosidad.

Hombres así retiro yo cada día con el zapato.

Yo no soy una aparvada como tú, pico alto.

¡Fresca! Mi hombre es muy hombre y libre de ir donde quiera.

¿Y por qué vienes a mendigar?

No lo hago por mí, lo hago por mis pobres hijos.

Pero ¿ya estamos?

Vamos, Eloísa, estate quieta.

Eloísa, suéltala.

En vez de excitarla

lo que tendrías que procurar es que estos pobres nietos...

Que los mantenga el vago de su padre.

Echa una mano, Rodolfo, que no es hora de rezar.

Hija. -Por Dios y los santos.

Estas hermanas mías están tocadas por todos los demonios.

Y esto pretende ser una familia cristiana.

Déjate de comentarios.

Vamos.

Ten. Y no vuelvas por aquí si no vienes más mansa.

No quiero ni un céntimo, Dios sabe cómo lo habrá ganado.

¡Desgraciada!

Deja uno de los niños.

Ten ese dinero que te doy yo, ¿te enteras?

No hay ni un céntimo de tu hermana.

A comer, Luisita.

Así no podéis seguir, más que hermanas parecéis dos fieras.

Parece mentira que llevéis la misma sangre.

Qué sangre ni qué niño muerto, la odio.

Me da asco ser su hermana.

Que no te lo vuelva a oír más porque te mato.

Que el Señor no oiga tus palabras o tu castigo sería horrible.

¿Por qué cuando te enfrentas con tu hermana

te vistes de tan espeluznante maldad?

Vete a paseo, sacristán, que ni para cura serviste.

No soy sacristán, Luisita, tú lo sabes.

-Soy empleado administrativo. Bueno.

Dejé el seminario porque me puse enfermo.

Porque te pusiste imbécil y esos no aguantan un pelo.

-Dile que se calle, padre. -Cállate, hija.

-¿Y esa comida? Ahora va.

Bendice, Señor, estos alimentos.

Que esta casa y los que la habitan sea mansión de amor y paz.

Bendícela y bendícenos a todos.

En nombre del Padre, del Hijo...

Qué señora asoma por ahí.

Es mi señora. -Enhorabuena.

¿Qué quieres? Primero verte. Estoy en mi derecho.

No es la hora de salida. Esa no la recuerdo,

pero la de entrar en casa la has olvidado tú.

He llegado de fuera a la hora de trabajar y me vine derecho.

A ver, ¿qué tripa se te ha roto? Te lo puedes suponer.

Te tengo dicho que no vengas al trabajo.

Dame dinero, necesito ropa para los hijos

y devolver a la familia su caridad.

No tengo nada. Anda, lárgate que no sabes más que pedir.

Tú verás, pero así no podemos seguir.

Vete, anda, vete. Veré si esta noche puedo llevar algo.

Ha de ser ahora, sino ya veré de dónde lo saco.

Bueno, tú verás.

¿Dónde va? ¿A dónde va usted?

Venía por mi marido.

¿Qué necesita?

Venía a que me diese dinero para una ropa de los hijos.

Venga por aquí.

-Trataré de cobrárselo a él. Gracias.

Qué vida esta.

Adiós, señor.

Esta pareja no carbura.

Oye, panoli, cuando necesites ropa para los niños,

dile a tu mujer que hable conmigo, que no moleste a don Acisclo.

-Déjale, es de broma. Qué mala pata tiene ese tío.

Qué callado y guardadito te lo tenías, Faustino, vaya mujer.

Es una quiniela de pleno.

No la dejes salir mucho que Madrid está lleno de donjuanes.

Entiendo por qué te das a la quiniela con frenesí.

Usted dirá.

Para comprarle a tu hembra un palacete

y ponerle un coche con un chófer negro

y llenarla de alhajas y últimos modelos.

Pero ¿han visto ustedes la jaca que tiene este despistado?

(Música regional de fondo)

¿Qué te pasa?

¿Y tú me lo preguntas?

No te entiendo. Es fácil entenderme.

Tú dirás. Asqueroso, más que asqueroso.

Solo vienes a mí cuando ves que me desean,

que se asombran al verme. ¿Qué dices?

Ahí recuerdas que tienes una hembra que no te mereces.

Ven acá y no me seas brava que no sirves para mujer brava.

Déjame. Baboso.

Más que baboso.

(Trompeta)

Ahora impondrá la banda de honor a la ganadora

el gran escritor, periodista y crítico teatral

y, lo que es más importante, vecino y amigo nuestro,

don Andrés Fernández Coello.

Enhorabuena, Eloísa, te mereces esto y muchísimo más.

Y que seas muy feliz

aunque para ello los demás tengamos que ser desgraciados.

Gracias, don Andrés, pero no diga usted esas cosas.

No me opongo a que llenes alguna quiniela,

pero aquí estoy yo, ¿me oyes? Estoy yo que soy tu mujer.

Tan mal no estaré, los hombres me comen con los ojos.

Y está la casa y los hijos

y debemos ser para ti lo primero de todo.

Calla, torete, calla.

Conque ya lo sabes, que sea la última vez que...

Sí, lo primero tú y los hijos y la casa,

pero todas las semanas me llenas una quiniela.

Estoy seguro contigo de los 14 aciertos

y ese día, mi chiquilla, ese día...

Lo tuyo no tiene arreglo.

-Adiós, don Guillermo. -Adiós, Julia.

Me olvidé el paraguas.

-¿Llueve mucho? Sí.

Espere y la llevaré en mi coche.

¿Qué pensarán si se enteran los demás empleados?

-Como no se lo diga usted. Pero si nos vieran...

Le advierto... -No me advierta.

No hay como vivir en la ignorancia.

Pensarán que hay algo entre nosotros y tengo novio.

Déjelo enseguida.

Buenas noches, don Guillermo.

No me debió haber traído aquí.

-¿Dónde quería haber ido? A mi casa.

Es temprano, ya iremos, le conviene airearse un poco.

Qué delicia.

Luisita, yo quisiera decirle que...

Déjelo para después del postre.

¿Puedo pedir salmón?

Me gusta bailar así mirando al cielo.

Parece que las estrellas bailan también.

-Eres muy romántica. Tal vez.

Guillermo, ¿no te cansarás de mí?

No tengo ninguna experiencia.

La adquirirás enseguida, no te preocupes.

Lo malo de los hombres es que os cansáis enseguida

y necesitáis una cada día. -Eso si no acertamos.

¿Tú crees que has acertado? -Eso espero, ya no soy un jovencito.

Aún estás muy bien. -Muy amable.

No te lo digo por amabilidad.

Cuando hago un viaje, por corto que sea,

me gustaría no llegar nunca.

Sobre todo como ahora que debo inventar algo

para que mi padre no me sacuda.

¿Con una mujer como tú emplea tu padre esos medios?

No consigue olvidar que es autoridad.

-Caray, dónde me he metido. No lo sabes bien.

¿Y tú cómo eres?

Violenta y un poco ambiciosa.

Me gustan las cosas por la tremenda.

Pero para ti seré como un río de miel.

Vaya, menos mal.

Pero no me agrada trabajar, sobre todo de pie,

como en la tienda.

-¿Te llevo a tu casa? No, por Dios. Déjame en la placita.

Luisita se ha liado con el dueño de la tienda

y nos deshonra a todos.

¿Oyes, Aga? Con el dueño de la tienda. ¡Ay!

Me va a dar algo.

Pero esta chica, no será por los ejemplos que ha visto en casa.

La que se deshonra es ella.

Pero tienes razón, hija, la deshonra es como el aceite,

se extiende y acaba manchando todo lo que está cerca.

Déjate de frases, con frases no vamos a ninguna parte.

-La mato. No te pierdas, Agapito.

Por Dios, no te pierdas.

Una hija mía, ¿dónde se ha visto cosa igual?

Por Dios, no te pierdas.

Después de todo, entre los pobres y entre los que no lo son,

esto se ve con más frecuencia.

Sí, ahora discúlpala. Dios me libre de disculparla.

Pero ¿estás ya bien segura de lo que dices?

Todo lo tolero menos una hija así.

¿De dónde vienes?

De trabajar. -¿A eso le llamas tú trabajar?

¡Toma!

Por Dios y lo santos, padre, repórtate.

Es que ha puesto en entredicho el honor de todos.

Purgará su pecado y se corregirá.

¿Me lo prometes?

No tengo nada que purgar ni nada de qué corregirme.

Lo has largao tú, ¿verdad? No te morirás, mala pécora.

Golfa, más que golfa. Te come la envidia, fracasada.

Que eres una fracasada. ¿Envidia yo de ti?

¿Con ese aire de barata que tienes?

Tú eres la Grace Kelly,

la señorita Mariquí, la guapa del barrio,

Miss Maravillas... Un callo es lo que tú eres.

Mírala madre, es ella la envidiosa

porque todos los chicos estaban por mí cuando ella era un escuerzo

y porque yo encontré un hombre que se ha casado.

Y tú si no piensas cambiar de vida, puedes ir largándote.

Sabré lo que tengo que hacer, descuida.

Es tu hora, Luisita. Tu padre ya se ha marchado.

No voy a ir al trabajo, no me encuentro bien.

Ese padre tuyo tiene la mano muy larga.

Anda, hija. No, no me levanto.

Voy al mercadillo a ver qué os pongo para comer.

Bien. Enseguida vuelvo.

Trae la sopa, Elo.

Te ofrezco señor los alimentos de esta comida.

Bendícela y bendícenos a todos.

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

-Amén. -Un padrenuestro por la ausente.

Padre nuestro que estás en lo cielos santificado sea tu nombre,

venga a nos Tu reino,

hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo,

El pan nuestro de cada día dánosle hoy.

Perdona nuestras deudas

como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Oye, Faustino, tengo a los chicos desnudos.

Pues vístelos. No sé con qué.

Déjame en paz.

Si trajeras a casa todo lo que ganas...

Traigo lo que puedo. No dice eso tu amo.

Que meta la lengua en...

Esto se tiene que arreglar, no puedo seguir así.

No me incordies más y haz lo que quieras.

-Buenos días, Luisita. Hola.

-Hola, Luisi. Hola.

Hay qué disgusto, Rafa, no sé cómo decírtelo.

Pero lo tienes que saber.

Qué vergüenza, Dios mío.

Creo que voy a tener un hijo tuyo.

Pero ¿así? ¿Con tanta facilidad?

Claro, los hombres sois unos brutos.

Os empeñáis y... -Es mío, ¿claro?

No va a ser el limpiabotas del bar.

-¿Y estás segura? Segurísima.

Qué responsabilidad. ¡Dios mío, qué responsabilidad!

Si pusierais un poco de malicia,

pero vais solo a lo vuestro y luego es ella.

Sí, tengo yo la culpa, toda la culpa.

Te voy a acercar a casa.

Ahora quiero estar solo, pensar un poco,

aconsejarme de quien me debo aconsejar.

Mañana al anochecer te espero en el bar.

(PIENSA) Este Rafael es demasiado bueno.

¿No habré ido yo demasiado lejos?

Mañana será otro día y ya veremos.

(Música)

(PIENSA) Iremos hasta el fin.

Le diré que me dé dinero para que a tiempo me lo hagan desaparecer.

Si le saco los tres mil duros, le daré el pescantazo

porque tipos así, tan rectos y tan buenos, no me convienen.

Lidiar con hombres delicados y escrupulosos

a la larga resulta un engorro.

¿Y si pica de verdad y me propone legalizarlo todo casándonos?

Dios mío, ¿cómo salgo yo entonces del enredo?

-¿Qué hay, pequeña? Hola, ya ves. Siéntate.

-Señor. -Un bloody Mary.

¿Qué miras?

-¿Cómo va eso? Pues creciendo.

Vaya por Dios.

Escucha, tenemos que andar listos,

precisamente ahora es el mejor momento.

-¿Para qué? Pues para evitarlo.

Qué horror, no consiento que se haga eso con un presunto hijo mío.

¿Por qué? -Me parece un crimen.

Habla bajo, que se fijan mucho los de las otras mesas.

Me niego a consentirte que hagas eso.

¿Y te parece bien que por un capricho tuyo me encuentre yo así?

Claro, tú eres un hombre.

Saciaste tus deseos y lo que venga, ¿qué te importa?

Porque me importa me niego.

Yo sabré lo que tengo que hacer y solo tú serás el responsable.

Porque esto de hacerlo mal a hacerlo bien hay un abismo.

Cuando desgraciadamente ocurren estas cosas,

solo podemos aceptarlas con nobleza y eso intento hacer yo.

No veo la nobleza por ninguna parte.

Ya la verás.

¿Qué va a ser de mí, Dios mío? ¿Qué va a ser de mí?

Lo primero es ir a un especialista.

Además de lo que has hecho quieres que se enteren todos.

Quiero partir de una base cierta, eso quiero.

Tú no crees en mí.

Creo en tu palabra, pero no tienes experiencia en estos casos

y puedes equivocarte.

Lo que pasa es que tú no crees en mí.

Anda, vamos.

Si no me das el dinero para lo que debo hacer, alguien me lo dará.

No demos aquí un espectáculo.

No puedo hacer eso con un posible hijo mío.

Me moriría de vergüenza y horror, sería un desgraciado.

Pues solo a ti hago yo responsable de lo que pase.

-Ten calma, Luisita. ¡A ti!

Ten calma y no pierdas los estribos.

Qué bonito recomendar calma después de hacerme esto.

-Me hago responsable. Eso es decir muy poco.

Para mí es decirlo todo, ¿me entiendes?

Primero quiero la certeza de que es verdad, ¿me entiendes?

Y como sea verdad, te mato como intentes destrozarlo.

Déjame.

Como intentes hacer algo contra él, te mato.

¡Te mato!

Suelta, animal, que me haces daño. -Es lo que quiero.

Como intentes algo en contra, te mato.

¡Socorro!

(PIENSA) Para una vez que da una con un verdadero hombre,

es mala suerte que no sea verdad

porque se casaría conmigo, lo vi en sus ojos.

Se hubiera casado y me hubiera hecho feliz, muy feliz.

¿Por qué no tendré un hijo suyo?

Sería como su padre, un hombre limpio, todo un hombre.

¡Rafa! (LLORA)

¡Rafa! ¡Rafa, mi vida!

¡Mi bien!

(PIENSA) Se hubiera casado, se hubiera casado.

(Timbre)

¿Por qué no tengo aquí, Señor, un hijo de él? Sí, de él.

¡No!

¿Le ocurre algo, Srta. Luisa?

Señorita.

Tranquila.

Quieta, quieta.

Señorita Luisa.

Ay, Señor, qué vida esta.

¿No tiene ojos en la cara o qué?

-Discúlpeme si me acerco. ¿Qué quiere?

Tiene gracia, ¿qué voy a querer?

Váyase y déjeme en paz, soy casada y tengo tres hijos.

Pues no lo parece.

Retírese, haga el favor.

Estúpido, ¿quién le ha animado a seguirme?

-Usted. Sí. ¿Yo?

Tendrá cara. ¡Guardia!

¡Guardia!

Su marido se acaba de ir, ¿quería usted algo?

El dueño, ¿dónde está el dueño?

Pase si quiere hablarme.

Siéntese.

Usted dirá.

Supongo que habrá descontado a mi marido lo que me dio.

¿Lo que le di? Ah, sí, las 500 pesetas.

Pues no, pero eso no tiene importancia.

Esas y otras muchas cosas más tengo yo para ti, reina.

Te tendré como una sultana de bien puesta y alhajada,

pero tienes que ser suave conmigo.

No puedo.

Te daré todo lo que deseas,

te tendré en un pisín confortable como una princesa.

No puedo. ¿No ve que no puedo?

¡Que no puedo!

-He coincidido hace unos días... ¿Con Luisita?

No me diga más.

¿Y cómo está esa hija de mis pecados?

Pues muy hermosa y acordándose mucho de ustedes.

Y queriéndoles más que nunca.

Yo, desde que se desgració y se echó a la vida ancha,

la recuerdo y la quiero más, si cabe,

pero su padre, con el aquel de que es autoridad,

y, sobre todo, por los años, está muy intransigente

y con un puntillo de honor que ya no se lleva.

Añada que su hermana la odia,

bueno que se tiran a degüello las dos,

no sé cuál de las dos se tiene más tirria.

Escuche, don Andrés,

dígale que por mí, puede venir cuando quiera

con la seguridad de que la recibiré con los brazos abiertos.

Lo de su padre, yo lo iré poniendo mollar.

¿Y la hermana?

Esa está en su casa y yo ahí no me meto.

La una frente a la otra son dos furias,

dos basiliscos.

Si viera la alegría que le voy a dar con esta noticia...

Ella desde hace algún tiempo debe estar bien situada

porque se la ve contenta y satisfecha,

y viste bien y con buenas alhajas.

Después de todo, peor sería que anduviese arrastrada.

Oh, por las apariencias, todo lo contrario.

Y yo me alegro, porque yo la quiero a la chica.

Pero no como a la otra, ¿verdad?

No como a la otra.

No hablemos de eso.

A Luisita la quiero.

La he visto corretear por la plaza cuando no era más que una cendolilla

que se movía entre la comba y los barquillos.

Si viera lo hermosa que está.

-Se ha hecho una mujer de bandera. Ay, qué alegría me da usted.

Cierre, mujer, si no quiere que muramos de una pulmonía.

De vez en cuando este frío como puñales con estos ahogos que tengo

me sienta muy bien.

¿Ve usted? Ahora parece que respiro mejor.

¿No será por la noticia que le he traído?

Seguramente.

Y dígame, ¿estará muy bien relacionada?

Conocerá buena gente. -Supongo.

Creo que estuvo bastante tiempo con un transportista,

uno de esos que tienen muchos camiones.

Cada camión vale un millón de pesetas.

Válgame Dios. -Sí.

Trabajaba para los americanos y tenía un fortunón.

Pero, por lo visto Luisita habló de casarse,

es una idea que ella tiene metida entre ceja y ceja,

-y el hombre dio la espantá. Claro.

Dígala que venga cuando quiera. -Muy bien.

Pero que no lo haga muy exagerada,

que no delate los trotes en que anda metida.

Su hija es lista y sabe el terreno que pisa.

Bueno, doña Elo...

Me ha traído una alegría muy grande.

¿Con qué se lo pagaré yo?

Estoy pagado con haberle dado esta alegría.

Es usted muy bueno

y eso que nunca me han parecido buena gente los de su oficio.

¿Por qué?

Eso de traer y llevar chismes no me gusta.

No son chismes, son noticias, noticias importantes.

Serán más o menos importantes para ustedes, pero chismes.

Los chismes necesarios para la vida de relación de los países.

No lo crea, si hubiera menos periódicos,

viviríamos más felices y tranquilos.

Eso sí. Tal vez menos nerviosos.

¿Ve como me da la razón?

Ya, pero ¿de qué viviría yo?

En ese caso, que haya los más posibles.

Muchas gracias, doña Elo, y hasta pronto.

Adiós, don Andrés.

Cierre, cierre.

¡Luisita, toma la merienda!

¡Hija mía! ¡Mamá!

Pero, hija, si estás hecha una reina.

Ay, cuánto he sufrido por ti.

Pero ahora ya no te perderé. Por Dios, nunca me habías perdido.

Anda, siéntate y cuéntame.

Porque tendrás que contarme tantas cosas...

¿Y ese agente de la autoridad serio qué hace?

¿Me ha olvidado? Qué va a olvidarse.

Mira lo que le traigo,

sé que era su ilusión tener una sortija de estas.

Se lo oí un día.

El comandante Carrasco que fue su jefe la tenía.

Y para ti este relojito para que no andes siempre preguntando la hora.

Pero, hija, ¿por qué te has gastado nada?

Con nosotros estabas cumplida.

¿O es que crees que por los regalos...?

No te pregunto cómo estás porque ya te veo.

No me he olvidado de los hermanos, sobre todo de Elo.

Si la vida es corta y el querer de la gente tan escaso,

¿por qué emperrarme contra mi hermana que merecía mejor suerte

y más ánimo para aguantar sus penas?

Tú lo dices, hija.

Yo te daré unas pesetas para que como cosa tuya

la vayas ayudando.

Ten, para los dos, tú veras cómo lo repartes.

No vayas a desnudarte tú por ellos, tampoco merecen tanto.

A mí me sobra, ¿y a quién darlo mejor que a ellos?

Pues guarda, ¿me oyes? Guarda.

La vejez viene para todos, hasta para las mujeres hermosas.

No pienses en eso.

¿Y cómo está el padre? ¿No me odiará?

Yo, ahora, después de lo que he luchado,

os quiero más.

Él, ya sabes cómo es,

rascándole un poco un cordero que ladra.

Y ahora, con los años, sus ladridos más parecen quejas.

Es mejor que te marches

porque por primera vez no quiero que te encuentre nadie.

Sí, es mejor.

Escucha, si tuvieras necesidad de llamarme, hazlo a este número.

Nunca supuse que llegarías a ser tan...

tan hermosa.

Desde que entraste por la puerta, no sé,

me parece estar ya más segura para todo.

Qué tranquila me voy, no me parece ser ya como una pieza suelta.

Vete, hija, vete, y ya sabes que...

Bueno, ya te llamaré yo.

Hola. -Buenas tardes, Luisi.

¿Me has esperado mucho? -Hora y pico.

Pero no te preocupes, aquí hay con qué entretenerse.

Bah, no me da miedo la competencia.

El amor es ciego y estás enamorado.

Sí, por eso sufro cuando no sé dónde estás.

Fui a ver a mi madre. Ya sabes que me tira mucho la familia.

¿Hacemos una tú y yo? Qué preguntas, tú ya tienes otra.

Pero soy hombre de posibles.

Entonces pídeme un güisqui. -Eduardo, un güisqui.

No me gusta que puedas hacer lo que quieras

y yo no tenga derecho a preguntarte.

A mí me gusta. Lo que ha traído el banquerito.

Y en cuanto vuelva a Barcelona, andarás con unos y con otros.

Anda, ¿quieres una exclusiva? -¿Por qué no?

No te conviene, me gustaría más que nada,

pero soy muy mujer de mi casa, muy absorbente.

Si hubiera divorcio... -Eso es otra cosa.

Para mí no, banquerito.

Mejor es que sigamos como hasta ahora

y no que dividas por dos la herencia de tus hijos.

Yo con caprichitos me conformo. -¿Por ejemplo?

Llevo tres meses suplicándote un visón de segunda mano.

¿Qué son para ti 30 mil duros? -Si es por eso...

Qué pena que tengas tres hijos

y estés casado con un guardia civil celoso.

-¿Te encuentras mala? Sí, de alegría.

¿No te figuras quién ha estado aquí?

Si tuvieras olfato, solo entrar por la puerta lo hubieses notado.

-La Luisita. Calla, no digas nada.

Si supieras por qué ha venido, no pondrías esa cara.

Le habían dicho que estabas muy grave

y venía la pobre hecha un mar de lágrimas.

¿Quién es el miserable...?

Como se acordaba que el viernes es tu cumpleaños,

te traía un regalito.

¿La Luisita se acordaba de que era mi cumpleaños?

Zulú, más que zulú, que tienes una hija que no te la mereces.

Toma y mira si se acordaba.

-Vaya anillo, ¿es para mí? No, para el gato.

Si tiene mis iniciales. Es mejor que la de mi comandante.

Esta tiene más oro y es más sortija, vamos, más fina.

Aquí en este dedo no luce, vamos, como lucir, luce,

pero luce más sola.

Ha perdido el aliento para presentarse aquí.

Cuando supo que era filfa que estabas enfermo,

le entró una alegría que para qué. Es que la sangre tira.

Anda, ahora enséñame lo que te ha traído a ti, supongo que...

Lo menos es de 18 quilates este oro.

Tú que sabes tanto de quilates, ¿este de cuánto es?

La verdad es que con esta hija nos hemos equivocado.

¿Lo dices por los regalos?

Por lo que suponen los regalos, que son unos señores regalos.

Porque supongo que no habrá dejado sin nada a los hermanos.

Pues no.

Siempre me pareció que la Luisita tenía buen corazón.

Y vista y saber ir al toro.

Porque con el corazón solo... -No profundices.

Ahora, quiere que la abraces y hacer las paces contigo.

No digo yo que se pase aquí la vida,

pero saber de ella y si nos hace falta..

Y pelillos a la mar.

Vivimos dos días y después de todo los hijos son los hijos.

Y el oficio de los padres es perdonar.

No sé si podré usarlo en el servicio,

tengo que consultarlo.

En cuanto a eso de hacer las paces,

no voy a dar el brazo a torcer enseguida por un anillo.

La dignidad es la dignidad.

-¿Cómo está de aspecto? No la vas a conocer de hermosa,

de señora, de elegante.

Una vez que se lanzó a lo que se lanzó,

esta hija nuestra, que no es tonta, no iba a alternar con gentuza.

Y por lo visto y lo oído... -Sí, sí, no sigas.

Tiene más clase y señorío que la otra.

Y luego tiene, ¿cómo te diría?

Más gancho para los hombres, más picante.

Te entiendo.

Después de desgraciarse como se desgració,

peor sería que no hubiese tenido suerte

o que se habría encanallado con un chuleta,

pero, por las muestras, lleva bien su aguja de marear.

Y no me extrañaría que acabara casándose.

-Siempre me pareció la más lista. Y la más cariñosa.

La otra es más metida dentro, más seca, más amargada.

Es que con el aldoba que le ha caído en suerte...

Ahora, a ver si lo llevamos con un ten con ten

que uno es un padre serio y por ascender de nivel de vida

no estoy dispuesto a sufrir ningún menoscabo.

Por Dios, ya me conoces.

¿Doña Lina?

-¿A quién anuncio? Una compañera.

Estuve de maniquí en casa de... Dígale que soy Eloísa.

Pase.

Venga por aquí y espere un momento.

Espere aquí, por favor.

Tú, Eloísa, preciosa.

Yo, sí, y en qué estado. -En harapos seguirías preciosa.

No te preocupes, todo se arreglará.

Con ese palmito y el cuerpo que tú tienes que te veas así.

Miss Maravillas, aún me acuerdo.

Tengo ya tres hijos. -Feliz tú.

Yo no tuve ninguno.

Claro que los hijos para ciertas colocaciones son un estorbo.

¿Al taller, de modelo no pensarás volver?

De modelo no, pero quiero algo, lo que sea.

Necesito llevar a casa un sueldo para sacar a los hijos adelante

porque mi marido es cosa perdida. -Eso ya se le veía entonces.

Menos a ti, a todas nos parecía un golfo.

Y perdona.

Estate tranquila, yo te ayudaré si necesitas algo inmediato.

Luego ya veremos.

No sabe cuánto le agradeceré lo que haga por mí.

Mientras se pueda, ayudarnos mutuamente es lo principal.

¿Y Marujita y Violeta y las amigas de entonces?

A Marujita la verás ahora, creo que vendrá enseguida.

Violeta abandonó el taller.

Por cierto, ¿sabes quién suele venir a visitarnos de cuándo en cuando?

¿Quién?

Aquel señor tan distinguido de Córdoba que estaba separado

y que bebía los vientos por ti.

Ah, don Julián.

Mira como te acuerdas.

Y siempre me pregunta por ti.

¿Quieres que le llame y le diga que has venido?

Elo, lo que menos me esperaba era encontrarte aquí.

Estás hermosísima. -Sí, no estoy mal.

Hasta que te decidas a tener güisqui que Rosa me traiga coñac con sifón.

Si lo tengo precisamente para ti.

-Pero si no te digo eso no lo sacas. -Eres el demonio.

¿Qué haces ahora?

Aprender francés con un fonógrafo.

Dice mi novio que en cuanto sepa desenvolverme algo

me lleva a París.

¿Te hace ilusión París?

Por ir a desbastarme que aún soy bastante cerrera.

Vaya, menos mal que lo reconoces.

Preguntan por la señorita Maruja.

Ahí está ese.

-Te casaste, ¿eh? Sí.

Y tengo tres hijos.

Siempre me pareciste demasiado buena para andar entre hombres.

¿Qué quieres? Una es como es.

No, si no me parece mal, pero ¿eres feliz?

Bueno, guapa, me marcho. Tengo muchas cositas que hacer.

Adiosito.

Yo me voy a ir, no se me haga tarde.

No, gracias. -Es un préstamo.

No podré devolvérselo.

Ahora te será muy fácil devolverlo, voy a llamar a don Julián.

Si quieres hablas tú con él y le dices cuándo puedes verle.

(MARUJITA) (RÍE) ¡Animal!

(PIENSA) ¿Cómo hay mujeres

a las que este dinero no les quema en el bolsillo?

¿Cómo hay mujeres que al hacer eso no se mueren de asco?

No le veré nunca, nunca, ni volveré nunca a casa de Lina.

Aunque mis hijos lo necesiten y se coman los codos de hambre.

(RADIO) Habiendo anotado dos tantos...

¡Los 14!

-¿Qué le pasa a ese panoli? -Que tiene una quiniela de 14.

(RADIO) Repetimos: Gijón 0 - Indaucho 2.

El Faustino tiene una quiniela de 14 resultados.

-Con 14 resultados. -14 resultados.

-Será un millón. -Serán unos dos millones.

¿A dónde va?

¡14! ¡14 resultados!

¡Los 14! ¡Los 14!

¡Los 14! ¿Qué traerá ese a esta hora?

¡Los 14 resultados!

¡Los 14, Eloísa!

Pero ¿qué estás diciendo? Abrázame.

Somos millonarios, Eloísa, millonarios.

Pero ¿estás loco? Los 14.

Mira. Ay, Señor. ¿Estás seguro?

Segurísimo. Pero, lee, mujer, lee. Si tú me lo aseguras.

Somos millonarios.

Calla, calla y no digas eso. Pero ¿por qué?

Porque no será verdad, no puede ser verdad.

No hemos nacido para ricos.

Y si no naces para rico, te quedas en tu pobreza.

No se nace para pobre o para rico,

la riqueza te puede llegar de repente, como un rayo.

Por caridad, no hagas que me ilusione y luego...

¿Te ríes de mí, granuja?

No sé de qué me río ni por qué me río.

Un millón de pesetas,

aunque haya varios acertantes, nos tocará por lo menos un millón.

Ahora seremos más felices. No digas esas cosas.

Sin dinero no hay nada que hacer.

Y como podré rellenar muchas quinielas,

el dinero nos llegará a paletadas. No seas ambicioso, Faustino.

Un millón o millón y medio fijo.

Si fuera verdad... por los hijos.

Ya no tendrás que preocuparte por la comida.

Les pondrás lo mejor. Tenemos ya casi cuatro.

¿Cómo cuatro? Son 14 los resultados.

Vas a dar en loco, digo hijos.

Sí, hijos. Podré vestir un poco mejor.

Y adecentar la casa que parece una pocilga.

Pero ¿no serán estos los sueños de la lechera?

¿Qué lechera ni qué niño muerto? Lee.

Esta es mi quiniela, esta.

Y este el resultado de los partidos.

La cantidad a percibir se sabrá dentro de dos o tres días.

Y el jueves por la mañana, a cobrar se ha dicho.

Vístete y vamos por ahí a dar una vuelta.

Tengo que ir a ver a mi madre.

Habrá cuatro o cinco boletos de 14 y el mío.

Alrededor de un millón.

Con bastante menos me contentaría yo.

(PIENSA) Mira que si hay 80 o 90 máximos acertantes,

pero esta quiniela es un poco extraña

y no creo que seamos muchos.

Seremos diez o doce cuanto más.

Tal vez 15 o 20.

A todo tirar, 25 o 30.

Quítate eso ya de la cabeza, vienes sonámbulo.

-Hija, Eloísa, qué alegría. Hola, padre, ¿cómo estáis?

-Ya ves. Buenas, don Agapito.

Pasad, pasad, está tu hermana.

Os vamos a dar un notición, en pocas horas seremos millonarios.

¿Para qué esperar unas horas?

-¿Las quinielas? Tiene 14 aciertos.

Anda la órdiga, eso son milloncejos si no sois muchos.

Eso esperamos.

Hijo, eso es la riqueza, para vosotros la riqueza.

Ya vendrá el tío Paco con la rebaja, el dinero más sucio es el del juego.

Siempre tan oportuno.

Al dinero no hay que mirarle el origen,

sino su cantidad y su poder adquisitivo.

Pues enhorabuena y que os dure muchito.

¿Y qué pensáis compraros?

Yo lo primero que me compraría es un coche.

Con que llegue para ropa para los hijos, arreglar la casa

algo para mí, un abrigo para este...

Un millón da para más.

Sí, para un palacio en la Castellana.

Los palacios exigen mucho servicio y el servicio está muy mal.

Te llevamos de ama de llaves y todo arreglado.

No me ha llegado la edad para eso.

Pero te llegará y quién sabe si lo necesitarás.

Bueno, tengamos la fiesta en paz.

Pido a Dios que haya innumerables acertantes

para que no os vicie ese dinero.

¿Qué estás diciendo?

Si preguntasen a quienes tiran el dinero

cómo lo han conseguido, sería espantoso.

De las quinielas o de dónde sea, bienvenido.

Se acabaron los sufrimientos, hija.

-Esto es muy serio. Sí, mucho.

Quizá dos millones.

Además, que este, como todos los juegos, tiene su busilis,

-y tú se lo has tañado. Eso, eso. Ya es coser y cantar.

Si todo fuera verdad, pero luego resultan 100 o 200 acertantes.

Faustino, di que eres un tío, siempre pensé que llegarías.

Esto que has hecho es coger el toro por los cuernos.

Eso, eso, por los cuernos.

Adiós, mamá.

Tengo un taxi esperándome y siento su tic-tac en el corazón.

Adiós, papá. -Adiós, hija.

Adiós, millonaria.

Ganado limpiamente, no como otras.

¿Qué entenderás tú por limpieza?

Al parecer, lo contrario que tú.

No sé cómo te atreves a venir aquí, guarra.

Calla, víbora. No sabe lo que dice.

¿No sé lo que digo? Mejor que tú. Vamos, mujer, precisamente hoy.

Desde mi pobreza de mujer decente te lo digo,

eres una golfa, una redomada golfa.

Calla o te parto la boca, envidiosa.

¿Envidia? Eso que tú haces pude hacerlo antes y mejor pagado.

¡Mejor pagado! Que te crees tú eso.

Tú te vas cada día con uno.

Precisamente hoy con los 14 resultados.

A mí me pagan como no soñarías jamás.

Para eso hace falta servir y tú no sirves ni para tu marido.

Es más fuerte que vosotras. Os ponéis como dos bestias feroces.

Fue ella la que empezó. -Sois las dos.

Sois culpables las dos.

Tiene envidia por no hacer como yo.

Eso no es cierto, tu hermana es decente porque sí, como respira.

Y en el fondo quiere a ese tipejo de Faustino.

Que no, todo esto la pasa porque es tarde para ella.

Pues que se jorobe, ya es tarde.

Calla, hermana, por Dios.

Está podrida de envidia contra mí porque ya es tarde.

¡Bruja! Calla.

Habiendo en este mundo tantas tinieblas y lazos como hemos dicho,

¿qué se puede esperar sino caídas y pecados?

¡Calla y déjanos de liturgias!

Si es mucho ¿dices en serio lo del auto?

¿Tú qué quieres hacer?

Primero, alimentar mejor a los hijos,

pintar la casa y comprar muebles. ¿Y después?

Algún trapillo para mí que estoy desnuda y después...

Dejar una cantidad fuerte para jugar cada semana.

¿Ha habido muchas jornadas con más de 100 acertantes?

Algunas.

Si esta jornada hubiera 100 máximos acertantes, ¿cuánto os tocaría?

No sé, ¿a qué pensar ahora en eso?

(PIENSA) Más de 100, de 400, y no saldrás de pobre nunca.

Hace un tiempo espléndido.

Y qué poco pido yo a las quinielas. ¿Qué les pides?

Poderme sentar contigo las tardes así

en las terrazas de la glorieta

y darle al camarero dos pesetas para que me despida diciendo:

"Gracias, señorita". Pides bien poco.

Ya ves.

(PIENSA) No pararé hasta matarte de sufrimiento.

Hasta matarte, hasta matarte.

Me protegeré, me ayudaré como sea hasta que te mueras de asco.

Hasta que te mueras.

Me haré rica solo para vengarme, para humillarte, so sapo.

Ahora vas a ver quién soy yo puesta a ser mala.

¡Ahora vas a ver!

Anda, duérmete.

(Música clásica de fondo)

Ah, oye, Faustino, se me olvidaba,

lo primero que necesitamos es un buen colchón de lana para nosotros

que este da asco.

Y unas almohadas de miraguano. Y dos camas.

Una sola cama ya no se lleva en los matrimonios.

(Radio de fondo)

Ay, cómo sois los hombres.

Fausti, duérmete. Déjame ya, qué más quisiera.

Ven acá.

Hola. Un vino.

(PIENSA) Lo de millonario será para otra vez.

Será, porque como dice mi suegro, tengo acorralada la suerte.

Y los acertantes que surgirán hasta el miércoles por la noche.

Siempre caerán unos miles de pesetas

para jugar la semana que viene.

Chata, ¿cómo sales de la cama tan temprano?

Faustino, ¿vienes para allá?

¿Qué hora es? -Las 8:30.

Es una gaita esto de tener que trabajar.

¿Ya pensabas dejarlo con esta quiniela?

Hombre, no tanto. -El que la sigue la mata.

El dueño pensaba disponer de tu puesto.

Que no se apresure.

Salen máximos acertantes a patadas.

El ABC les calcula en unos 300.

-¿No era millonario? -Hay caprichos.

Te compro la quiniela por cinco mil pesetas.

¿Has dicho cinco mil? -Cinco mil.

Te había oído, marrajo.

Echa una mano, no se te van a caer las sortijas.

Voy en serio.

Mañana te compro la caja en 20 mil duros.

A plazos.

-Hombre, ¿usted aquí? A ver qué vida, don Acisclo.

Atienda, le llaman allí.

Un café doble y dos ensaimadas.

Ay, qué gaita es la vida.

Yo lo primero que hacía era comprarle el negocio a D. Acisclo.

Para contemplar desde su puesto de mando

como sudan los desgraciados de tus compañeros.

Si necesita un mecánico, aquí me tiene.

Lo tendré en cuenta.

Faustino, si necesita una secretaria, no me olvide.

¿Qué se dice de la quiniela por tu periódico?

Pasarán de 400 acertantes. Lo siento, Faustino.

Era una quiniela de entendidos,

y en España de toros y fútbol entendemos todos.

-Hay más de 400. Anda a paseo, piojo de los tacones.

A hacer puñetas.

¿Qué? ¿Llegará para unas chucherías para los chicos y el colchón?

Sí, creo que sí.

¿Muchos acertantes? Lo menos 400.

Si esto te sirviera de lección.

¿Lección? La tengo cogida por los cuernos, ya no se me escapa.

¿A quién? A la suerte.

¿Aún insistes? Lo tuyo no tiene arreglo, Fausti.

Con el dinero que cobre ahora tengo un plan.

Déjate de planes, trae el dinero y ya veremos qué agujeros se tapan.

No querrás que lo deje ahora que lo tengo mollar.

No conseguiría nada, eres un vicioso,

un miserable jugador y lo serás hasta que te mueras.

Y Dios quiera que no acabes de mala manera.

Anda, come, ahí tienes, que me haces perder los estribos.

Otros sabían menos de fútbol y se han hecho millonarios.

¿Cuántos pobres desgraciados como tú

tiran parte del jornal que necesitarían sus mujeres

para atender la casa y los hijos? ¿Cuántos?

No entendéis de esto. Entendemos lo otro.

La casa, los hijos, el sueldo, las apreturas y las miserias.

¡Calla si quieres o si puedes!

Espero me avises lo que cobres para ver en qué se emplea.

Habrá que esperar a mañana.

Tú eres capaz de jugártelo todo.

Arturito, Faustinín, aquí está la merienda.

Todo no, pero parte sí.

Toma, hijo.

Pues vamos dados.

No soy un pipiolo, sé qué debo hacer.

No, esto se ha acabado. ¿El qué?

Hacer lo que tú quieras.

¿No soy amo y jefe de la casa?

No grites que te oigo bien. Grito porque puedo y me da la gana.

No aguanto más, tiraré por la calle del medio.

¿Es una amenaza? Tómalo como quieras.

Para una vez que te tocan dos pesetas,

te las quieres fumar por ahí. ¡No y no!

Si aún no sé lo que me corresponde, ¿a qué viene esto?

¡Faustino, Eloísa, dejadlo ya!

Por si acaso. He de saber lo que cobres, tú verás.

Haz lo que quieras.

Te doy cuatro mil leandras.

Me ofrecías cinco mil esta mañana y ahora bajas mil.

Porque van saliendo más.

-Por ahora seguirá usted aquí. Por ahora sí.

¿Salimos o no salimos de pobres?

A ese las quinielas le gustan más que su mujer.

Su mujer, sus hijos y todo.

De sábado a lunes, esperando los resultados está como borracho.

Uno de jamón. -Ahí va, millonario.

Menos, ¿eh? Menos.

Le he pedido una manzanilla. ¿Está usted en la luna?

Perdone, ahora mismo se la traigo. Perdón.

¿Es cierto que vas a comprarte una torre en la Costa Brava?

Para colmo está ahí ese borde. No le tengas miedo.

Debíamos mantearlo entre todos y que se ría de su madre.

-Cuánto bueno por aquí. -Saludos a discreción, señores.

Aquí tiene la manzanilla, fue una confusión.

Faustinito.

Ahí le tiene usted, poseedor de una quiniela de 14 aciertos.

¿Le creen ustedes, señores?

Es verdad, don Gervaiso, tengo una quiniela de 14.

Anda, botarate.

Lo que cobres me lo paso por la cruz del pantalón.

Como no te lo lleve a casa tu mujer...

Esa sí que está de quiniela de 14 resultados.

(Pasodoble)

Tenga, yo me voy.

(PIENSA) Cuánto cacho cerdo hay en el país.

¿Por qué no le puse la bandeja por la cabeza, por qué?

Para golfa su difunta mujer que se los ponía a pares.

Pero no dije nada, callé como un muerto.

Soy una basura, una basura.

¿Qué miras tú, gilí? -Anda, tu madre.

Voy a volver y le rompo la cabeza de un silletazo.

Le rompo... ¡Mire por dónde va, cacho imbécil!

Qué grosería.

El próximo día que lo vea, lo mato.

¡Abre, Elo! ¡Elo!

(Golpes)

¿Estás loco?

¡Ese canalla! ¿Por qué no lo he matado? ¿Por qué?

Este infierno sacas con el juego. ¡Déjame en paz!

¿Con quién has reñido? ¿Por qué vienes así?

¿Qué te importa a ti? Debí haberlo matado.

Si hubiera tenido pelo, lo debía haber matado.

¿Es que quieres perderte de una vez y perdernos a todos?

¿A quién debías matar? ¿A ti qué te va en todo esto?

Cuando lo coja lo mato. Ese hijo de...

¿No vienes a cenar? ¡Cállate, imbécil!

Mi padre me ha dicho que sois unos 500 acertantes

y que os corresponderá unas 5.000 pesetas.

¿Quiénes sois vosotros para meteros en mis asuntos?

Ya lo sabes, él y yo estamos sobre aviso.

Ni él ni tú sois quién para venirme a coaccionar.

Haré con mi dinero lo que quiera. Que te crees tú eso.

Eso harás tú, cobarde.

Dar a tu mujer lo que debiste darle al animal de don Gervasio.

¡Cobarde, más que cobarde!

¡Cobarde! Que no eres hombre ni eres nada.

¡No eres hombre!

¡Elo, Elo!

Eloísa, cariño.

Soy yo, cariño. Mi vida, mi pequeña.

Es tu Faustino quien te llama.

Papá.

¡Eloísa! Miserable, zarrán.

Perro que eres un perro. Merecías que te los pusiera.

Te juro que de esta te los... Vete de aquí, so cobarde. ¡Vete!

¡Vete! Calla ya, veneno.

Que no tienes más que veneno.

Dame cuatro mil para la casa y los hijos o verás.

Solo tú serás el responsable de lo que haga, ¿me oyes?

No tienes valor para irte con otro, no vales para eso.

Verás si valgo y me iré con todos tus amigos, ¿me oyes?

Para que se rían de ti.

Que bien me lo piden, sí, me lo piden.

Sí, vete, vete y no vuelvas.

Yo sacaré a los chicos adelante como sea.

Como sea. Calla o te mato.

Qué vas a matar si para eso se necesitan agallas

y tú no las tienes, cobarde, más que cobarde.

¡Cobarde, más que cobarde!

¡Cobarde!

¡Cobarde, cobarde!

¡Cobarde!

¡Cobarde!

¡Chico!

Chist, chaval.

¡Paleto! ¡Despistado!

(Sirena)

(PIENSA) De esta no se me escapa la suerte.

No se me escapa.

¡Cuidado!

La culpa ha sido de él, yo iba por mi derecha.

No ha sido nada, no me ha pasado nada.

-Si está echando sangre. ¿Sangre?

(NIÑOS) Eh, eh, eh.

¿Qué os pasa? ¿Por qué os metéis con el chico?

Se ríen de mí porque voy así vestido.

Vamos, no seas tonto, no te enfades por eso.

¿No ves que estos no entienden? Es un traje muy bonito.

-¿Te lo ha comprado tu mamá? -Me lo ha regalado mi tía Luisa.

Mira cómo te han puesto, te han manchado de barro.

Anda, sube a limpiarte y no les hagas caso.

Zánganos, dejad en paz al chico.

-Vamos, chicos, al garaje. -¡Marica el último!

¿Cuántas representaciones le dieron

a la comedia que estrenó el año pasado?

Aquella sobre la jubilación de los catedráticos.

Quince, bueno, nueve.

Se anunciaron quince, pero fueron nueve.

-Más bien pocas. -Sí, muy pocas.

-Como fue en pleno verano. -La crítica le trató muy bien.

Sí, sobre todo el ABC.

Sí, lo recuerdo, se deshacía en elogios.

Usted cuando se dedicó a esto de las letras,

-¿no aspiraría a hacerse millonario? -No, no, claro.

Aspiraría a que reconociesen su talento

y todo le mundo lo reconoce. Todos lo reconocemos.

-¿De qué se queja entonces? -No, si yo no me quejo.

Pues, ¿qué le pasa a usted?

Pues no lo sé, eso me pregunto yo.

Tómese unos días de descanso,

olvídese de que hay actores y teatro y dese un garbeo.

Si se arreglara con eso.

A mí me da igual que encuentre usted deplorable o no el teatro actual,

pero en una de sus últimas críticas

se ensañó con "El conejo y la madriguera de seda"

del señor Junco Alpuente, hijo de uno de nuestros consejeros.

Es una obra petulante y sin enjundia.

Los hijos de nuestros consejeros todos tienen un enorme talento.

No se enfade que no vale la pena.

Yo creo que lo que le pasa es que se encuentra usted un poco solo.

Ahí tiene a Fariña, el de cine,

va siempre a los estrenos con una gachí estupenda

y todas las películas le parecen buenísimas.

Usted debe buscarse algo así y marcharse unos días a Benidorm.

Hace ahora allí muy buena temperatura.

No sea usted quijote y deje las cosas como están.

Y no olvide esta regla áurea:

los hijos de los consejeros y los consejeros

y los amigos y los parientes de los consejeros

tienen siempre muchísimo talento.

Pues apañados estábamos sino.

Bueno, no quiero verle por aquí hasta después de dos semanas.

Le daré ese gusto.

Es don Andrés, el de abajo.

Sécate esas lágrimas.

Pase, pase, don Andrés.

Pero ¿qué veo?

A Eloisita con cara larga y triste

como si le hubiera ocurrido alguna desgracia.

La de siempre, que no acaba nunca y no se le ve salida.

No lo crea, todo tiene arreglo, todo tiene salida.

Hoy he visto a mi director

y me ha convencido de que uno mismo puede buscarse soluciones para todo.

Pero, Elo, hija. ¿Qué pensará don Andrés?

Y tú quítate ahora mismo ese traje de payaso.

No puedo verlo así. Hija, ¿qué haces?

No quiero verlo vestido con el dinero que la guarra de su tía

saca a los hombres que encuentra por ahí.

Por Dios, Eloísa, no se ponga usted así.

Elo, Elo...

Pero, hija, si Lusita lo hace de buena fe.

(NIÑO) (LLORA)

No llores, hijo. Anda, ven.

Cómo eres, Elo, cómo eres.

(Silencio)

(Trompeta)

No resisto más, don Andrés.

Ya casi no le veo nunca.

La casa para él solo es un apeadero.

Viene cuando quiere y me exige la comida puesta.

Y se le pido dinero,

me grita que lo busque donde quiera que está harto de mí.

Hace un mes que no le veo.

¿Y qué hacemos?

Sí, claro, ahora ya es tarde para todo.

Debía haberlo visto antes, Eloísa, todos lo veíamos.

Me pondré a servir.

Usted que es tan bueno y tiene tantas amistades, podrá ayudarme.

¿Usted se va a poner a servir?

Antes que morirnos de hambre y de asco.

Porque yo para venderme, para eso no sirvo.

Además, ¿qué iban a dar ya por mí si soy una miseria?

Cuando me veo en una foto de antes, me doy lástima.

Ese golfo me ha dejado en el chasis.

Ya no sirvo ni para venderme, ni para venderme.

Es una pena que tengas hijos y que estés así,

ni casada ni soltera.

Sino podías estar de doncella en cualquier buena casa.

Los hijos no los cambio por nada.

Flores, si no hablaras tanto, no dirías muchas inconveniencias.

-Mujer, ella ya me entiende. -Por eso te ha contestado bien.

Dices que soy muy habladora, pues hablando es como se entera una.

Elo ha sido Miss Maravillas y reina de la belleza de Madrid

y ahora tiene que venir de asistenta.

-Así es la vida. -Ay, cómo están los hombres.

No deben estar tan mal cuando tú tanto andas detrás de ellos.

Os voy a enseñar unas fotos.

Son preciosas.

En esta de reina, verdaderamente pareces una reina.

Eras monísima.

Lo que no sé es como después no te dedicaste al cine

o a seguir siendo famosa.

Pues porque era buena y seguramente tenía novio ya

y estaba enamorada y se casó y...

Lo de siempre o lo de casi siempre.

Sí, tenía novio.

Y estaba enamorada.

Y me casé.

Y...

Tenemos que enseñar esas fotos a la señora,

que las vea la señora.

¿Para qué?

Para que no crea que eres una cualquiera.

Da lo mismo ya. -Hala, comer, comer.

Señorita, juegue, le va a tocar, usted tiene suerte, llévelo.

Para que le dé algo para la niña, que tiene suerte usted, señorita.

Mire qué número tan bonito.

¿Me compra un boleto, guapa?

Dame la bolsa, yo la subiré.

Abuela, aquí está la merienda.

Ahí está la Elo. Me voy, mamá, no quiero verla.

Si sales ahora, te tropezarías con ella.

Aquí está la bolsa, abuela.

Hola, tía.

Está tu hermana. Supongo a lo que ha venido.

Que espere que la voy a contestar.

Tú no sabes nada porque nada has oído, déjame a mí hablar.

Esa, como presume ahora de señorona,

se queja de que no está bien que una hermana suya

ande fregando y lavando las camisas de otro

ganándome el pan para los hijos de asistenta.

Y la generosa dice que lo que gane allí me lo dará ella.

Es tu hermana y tiene que sufrir al verte en ocupaciones...

Lo honroso es que comamos de los hombres que ella liga.

Vivo con un hombre como si estuviera casada

y pronto lo estaré.

Si sabe que mi hermana vive así, me reñiría por no haberlo evitado.

Consiento que me compadezca todo el mundo menos las mujeres como tú.

Tú no has sido lo que yo porque no valías.

Para eso vale cualquiera, así es fácil ganar dinero.

Elo, no seas tan soberbia, es tu hermana.

No es por ella,

me desespera ver a mis sobrinos chuparse los dedos de hambre.

No es por ella, es por los chicos.

Si le sobra porque se lo da un hombre con quien va a casarse

es natural que desee aliviar tus apuros.

Que se lo meta donde la quepa, valiente guarra.

Sucia, más que sucia.

No está contenta si no empuerca a toda la familia.

Siempre lo has llevado en la sangre.

Al Faustino lo tiene aparcado la Alpujarreña,

por eso no se deja caer por casa.

Y bien puesto y bien tenido.

Ella es la reina de la limpieza, tienes que conocerla.

Creo que no. -Sí.

Ella no hace sino dirigir a las que frotan para ella.

Tiene dos oficinas, un cine y un banco con muchísimo fondo.

Tienes que conocerla y ella te conoce a ti, seguro.

No la conozco. Anda vete y déjame en paz.

Bueno, hija, bueno.

Hay Celta, cerillas, Chesterfield.

Para que me contemples bien y a tu gusto.

Anda, toma un poco de esto, te hará bien.

Toma, anda, mujer.

Tómatelo.

Ahora estate quieta y no pienses en nada.

Bueno, vosotras largo de aquí.

Si supieras lo que lo siento, te juro que lo siento en el alma.

¿Por qué una tantas veces no puede ser dichosa sino a costa de otra?

Me partes las entrañas, no llores.

¿Me perdonas?

¿Verdad que me perdonas?

Necesito que me perdones.

Anda, mujer, dime que me perdonas.

No puedo, no puedo.

Lo comprendo, haces bien.

No me perdones, ¿me oyes? No me perdones nunca.

Que menuda cruz me queda a cuestas para toda la vida.

Menuda cruz.

Vuelve a casa.

Los chicos preguntan por ti. Déjame en paz.

Estaba yo tan ricamente con mi Alpujarreña

y desde que tú fuiste llorándole todo se ha deshecho.

Estarás tranquila. Vuelve a casa, anda.

Yo nada te exigiré, nada te pediré.

Es por los hijos, les estás dando un mal ejemplo.

Bastante te importan a ti los hijos y los ejemplos.

Tú quieres que vuelva por ti, por tu orgullo de hembra pateada.

Sobre todo ahora que ves que las otras me buscan.

Pero no volveré contigo aunque me muera de hambre.

Lo tuyo es envidia y orgullo de exguapa oficial.

Te tengo tañada. Faustino, mi vida, escúchame.

¡A paseo!

Oiga, Faustino.

Aquí no quiero jaleos.

Usted, perdone, don Paco, es que las mujeres...

¿Y por las mujeres lleva dos días sin afeitarse?

No he tenido tiempo. -Va usted hecho unos zorros.

Oye, Faustino, necesito aquellos 20 duros.

Usted perdone, pero esta semana, ni una gorda.

Tengo cuatro hijos, usted lo sabe

y la parienta ya la ha visto, no hace más que pedir.

¿Qué van a tomar?

Marchen dos cañas de cerveza, un vermú, un bocadillo de anchoas.

Con los partidos de Italia me hago un lío.

En una de esas acerté yo los 14.

Si desempataran en Barcelona...

Y la dije: "Loca, pedirme a mí 500 pesetas".

Sábado, sabadete...

Ya sabe, Miguel, el lunes, lo primero, llevar esto al banco.

Sí, señor.

Faustino, esta semana no cobra nada.

Ya, ya. -Ni la que viene.

No se preocupe, me voy a buscar algo para los ratos libres.

Voy a cortar el pelo, a afeitar... Antes fui barbero.

(CANTAN) Adiós con el corazón

que con el alma no puedo...

Hasta mañana, don Paco. -Adiós, Faustino.

Diez pesetas, señora.

Adiós, tú. -Hasta mañana, adiós.

(HOMBRES) (CANTAN) ...De sentimiento me muero.

Tú serás el bien de mi vida,

tú serás el bien de mi alma,

tú serás el pájaro pinto

que alegre canta por la mañana.

(HOMBRES CANTAN DE FONDO)

(HOMBRES CANTAN DE FONDO "ASTURIAS PATRIA QUERIDA")

(HOMBRES) (CANTAN) -Vamos, señores, ya es la hora.

No es por mí, ya han visto que ha venido el policía.

(Silencio)

(Silencio)

Buenos días, Sra. Encarna. -¿Qué tal ha dormido?

Como un bendito. ¿Está el desayuno? -Ya lo tiene.

Oiga, Faustino, ¿todavía no puede darme nada de los atrasos?

Sí, algo la puedo dar, pero muy poco.

Dos semanas, ya sabe usted como ando.

¡Faustino!

-¿No te has enterado? Hola, Miguel. ¿Qué pasa?

Han robado la caja del bar.

¿Qué me dices? ¿Y cuánto ha sido? -22.000 pesetas.

Me pasaré por allí, bueno estará don Paco.

Figúrate.

Me he enterado por Miguel,

si me necesita para algo, aunque me toca libre...

No, gracias, cuanta menos gente aquí ahora, mejor.

¿Qué quiere usted?

Es un empleado de la casa.

¿No le he dicho que ya puede marcharse?

Adiós, don Paco, y lo siento.

Pues yo no sé, no puedo explicarlo, aquí no se queda nadie.

¡Chuta! ¡Chuta!

¡Sigue! ¡Lanza ya!

Está acabado, está acabado.

El ladrón quedó escondido dentro del local para cometer su fechoría.

La puerta no ha sido forzada

y la ventana del patio, por dentro, está llena de huellas dactilares.

El ladrón es algún pinche, alguna mujer de la limpieza

-o algún camarero. -¿Y un cliente?

Tal vez alguno que se quedase rezagado, pero es menos probable.

Pues no sé.

Tengo uno, Faustino de vida un tanto irregular,

chalado por las quinielas que anda siempre lleno de trampas,

pero él vino en cuanto lo supo a ofrecerse para lo que fuera.

Me da muy mala espina.

¿Faustino Cáceres?

Servidor.

Queda usted detenido.

Es maravilloso, Anselmo.

-¿No te parece un poco excesivo? Que se chinchen los demás.

Los de impuestos me van a hacer la vida imposible

-a cuenta de los signos externos. Les torearás, eres muy listo.

Que se joroben, los cuartos los has ganado tú con tu trabajo.

Que revienten los que tienen que ir a pie.

Que se mueran los pobres.

Este coche, verás, parará la circulación.

¿Y qué más puedes desear que llamar la atención?

No lo creas, no están los tiempos para ofender a los demás.

Eres demasiado bueno.

-¿A qué hora estarás en casa? Hacia las 7, voy de paseo.

Hasta luego, cariño.

La radio, Mauricio. -Sí, señora.

(Música)

¡Señora Eloísa!

Viene su hija, la Luisita.

Bueno, mujer, ¿y eso? ¿Le ha pasado algo?

¿Qué le va a pasar? Menuda. ¿Y por qué te pones así?

Viene en un coche que no cabe en Madrid.

Es el regalo de aniversario, su marido iba a comprarle un coche.

Viene saludando a todo el mundo. ¡Arma un alboroto...!

Se había parado con Juana la verdulera.

¡Ahí viene! Ya llega al portal.

¡No quiero verla!

¿Qué dices, hija? ¡No quiero verla!

¡No quiero! -¡Eloísa!

Eloísa, chica.

¡Déjame! ¡No quiero verla! Pero, hija, ven aquí.

¡No quiero verla!

¡Hija! ¡Hija!

¡Hija! ¡Hija!

¡Hija! ¡Hija!

(HOMBRE) Se ha tirado de un balcón.

¡Dios!

¡Dios!

¡Dios!

Es la Eloísa.

-Se ha tirado desde el cuarto. -Yo no he visto nada.

Perdóname, Eloísa, perdóname.

¡Eloísa!

¡Perdóname, Eloísa!

¡Eloísa!

(Música)

Historia de nuestro cine - El mundo sigue - Ver ahora

En los años sesenta, una familia vive en el barrio madrileño de Maravillas. La madre es una eficiente y abnegada esposa. Su marido, guardia municipal, resulta más autoritario en casa que de servicio. El hijo es un mojigato que se pasa la vida estudiando y rezando para expiar todos los pecados de su familia. Eloísa y Luisita, las dos hermanas, viven obsesionadas por el dinero. Son dos polos completamente opuestos que, en cuanto pueden, no dudan en pegarse o lanzarse amenazas de muerte. La rivalidad y la envidia entre ambas se convierte en un odio cainita. Su obsesión ciega por la riqueza y el lujo, el orgullo y el odio desmesurado, acabarán convirtiendo sus vidas en una auténtica tragedia.

Pesadilla para un rico (1996), de Fernando Fernán Gómez

Historia de nuestro cine - Pesadilla para un rico - Ver ahora

 Álvaro representa el arquetipo del triunfador. Tras una brillante carrera está a punto de conseguir la presidencia de una de las entidades bancarias más importantes del país. Como es lógico, su vida es un modelo de orden y equilibrio donde todo ocupa el lugar que le corresponde, incluso la amante dócil en el apartamento de lujo que él paga, pero que generosamente ha puesto a nombre de ella. Un buen día, en medio de este mundo geométrico, aparece Mané, una adolescente medio heavy y la impecable estructura en la que Álvaro tenía montada su vida, se tambalea. Esta película está dirigida por Fernándo Fernán Gómez.

Así en el cielo como en la tierra (1995), de José Luis Cuerda

Para todos los públicos Historia de nuestro cine - Así en el cielo como en la tierra - Ver ahora
Transcripción completa

# Aleluya.

# Aleluya.

# Aleluya.

# Aleluya.

# Aleluya. #

¿Quién va?

El alma de Luis Matacanes.

¿Y de dónde viene usted?

¿Del mundo?

Yo no diría tanto. De Peñascosa, de la provincia de Albacete.

Vengo porque el apocalipsis me ha pillado.

¿Tan pronto?

No me diga.

A mí es que me ha ahorrado enseguida.

Sería que estaba flojo, falta de vitaminas

o el mismo alcohol que me gusta una gotica.

¿Y usted quién es?

Yo soy San Pedro.

Hombre, San Pedro, tanto gusto. Me alegro de conocerlo.

No, no, no. No cruce todavía.

Antes tiene que decirme cómo ha sido su tránsito

a esta vida.

Pues sí, señor. Yo se lo cuento todo.

Yo estaba borracho cuando oí por mis adentros:

"El apocalipsis, el apocalipsis".

Y como ya no tenía un duro para beber, me dejé llevar.

Y eso es todo.

¿Puedo pasar ahora?

Antes tiene que decirme si has sido bueno o no

en la otra vida.

¿Yo bueno? Un alma bendita.

Bebía por lo que beben todos los pobres,

ya sabe, pues por la injusticia,

por la incomprensión, por la propia mujer de uno.

Pero yo no he hecho daño a nadie.

Entonces, venga para acá y me cuenta con detalle

lo del apocalipsis, que no lo tengo yo del todo claro.

(Himno de España)

(Himno de España)

Usted me va a perdonar si es que falto,

¿pero es que se nota que es usted San Pedro? Vamos a ver.

Mire, mire, mire, mire.

¿Y ahora qué?

¿Por qué habré dudado yo? Me cachis en la mar.

No se preocupe, alma de cántaro.

¿Quién no duda alguna vez?

Oiga, otra cosa.

¿No estará por aquí el que te dio eso por casualidad?

Es que yo tendría ilusión de verle.

Es una tontería.

Mire usted, aquí...

¿Y este es el cielo de verdad? Sí, señor.

Hombre, tanto hablar del reino de los cielos,

del reino de los cielos...

A mí me parece un poco exagerado visto lo visto.

Hombre, este es el cielo que queda justo encima de España.

¿Me entiende?

Si quiere, un fin de semana nos acercamos al cielo de al lado,

al de Francia.

Ya verá usted qué comercio y qué mujeres tienen allí.

Es muy distinto.

Y esta es la Plaza Mayor.

No es que tenga mucho mérito, pero a los de aquí nos gusta.

¿Y de cuándo es el cielo?

¿Del tiempo de los moros?

Yo llevo aquí casi 2000 años,

pero los del Antiguo Testamento llevan más.

Últimamente hemos puesto alumbrado eléctrico,

alcantarillado, agua en las casas.

Lo que pasa es que como Dios se empeña

en que los ricos pasan por ojos de agujas

antes de entrar aquí,

pues nos llegan muy pocos.

El ayuntamiento anda sin un duro.

No le gusta a Dios que hagamos estas cosas así

a lo tonto, pero es que me da rabia que piense usted

que la plaza está siempre tan sosa.

Este es el mercadillo de los jueves.

Lo que más se vende son piononos, huesos de San Expedito,

estampas también muchas y reliquias.

Por ejemplo, los santos compran estampas

o reliquias de las santas y al revés.

Luego se la regalan unos a otros.

Una vez vino un santo a comprar una reliquia suya,

de él mismo para presumir, se supone y lo mandamos al purgatorio.

Por chulo. Bien hecho.

Me gustaría presentarle a Dios cuanto antes,

pero a estas horas está todavía echado

porque por las noches duerme fatal, ¿sabe?

Bueno, puestos a hacer tiempo, lo mismo hay un bar.

Cerrados.

Yo lo decía por tomar algo

porque en todo el camino es que no había ninguno.

Ande, venga conmigo,

que le voy a hacer ahora una salida de misa de 12:00,

que también es muy bonita.

La misa de 12:00 es la que dice nuestro señor Jesucristo en persona

y tiene un éxito...

Ese es nuestro señor Jesucristo.

(TODOS) Haznos un milagro.

Las cosas no hay que malgastarlas.

Anda que no tiene delito.

Tenían que verlo los que dibujan las estampas.

Demetria.

Señor Menéndez.

Vamos, este es muchísimo mejor.

Este que hacen las cosas estas...

Las malas lenguas, que también aquí las hay,

menos que en el mundo, pero las hay,

dicen que aprovechó la resurrección para quitarse años,

pero eso es mentira.

¿Pero él no es eterno?

Hombre, lo que pasa es que uno puede eternizarse

a los 30 o a los 60 y muchos como me pasó a mí.

Ahora sale la Virgen María,

María Magdalena y la mujer del Zebedeo,

que es la madre de San Juan Evangelista

y de Santiago El Mayor.

Todo esto es maravilloso, magnífico, de primitivo y de todo,

de nuestra historia...

En fin, estas personas. Oye, yo estoy seco.

Por favor, lo juro.

No, no. El bar no lo abro yo con estas manecillas.

Se entera Dios de que gastamos milagros

con esas cosas y se nos cae el pelo

y menos estando como está de los nervios esta temporada.

¿Dios está mal de los nervios?

Ah.

Dios Padre había fijado su aguante ya cuando la creación

en un cupo determinado de blasfemos, otro de ateos y otro de agnósticos.

Pues bueno, en 1815, año más o menos,

los tres cupos se habían colmado con creces.

¿Y sabe lo que hizo Dios?

Tragar. Dios tragó.

Pero en los últimos tiempos están pasando cosas,

lo del Opus, por ejemplo, el papa este

o el hecho de guste Julio Iglesias sin ir más lejos.

Total, que una mañana decidió cortar por lo sano.

Vale, venga.

Se ha terminado el pleno de este Excelentísimo Ayuntamiento.

Vayan levantando el campo que se hace tarde.

¿Quiere usted algo de mí, padre? Nada, hijo. ¿Comes con tu madre?

No, como con un amigo.

Hace tiempo que no nos vemos. Dale recuerdos si le conozco.

Pero hazle caso a María de vez en cuando.

Siempre que me ve, se queja de lo abandonada que la tenemos.

Muy bien, padre. ¿Y usted qué tal anda?

¿Quiere que me pase luego por su casa y le haga una visita?

No, te lo agradezco mucho, pero esta noche he dormido fatal

y me voy a meter en la cama en cuanto despache

las cuatro cosas urgentes que quedan.

Ah, por cierto, que no se me vaya el Arcángel San Gabriel.

¡San Gabriel!

Ven un momento, que quiere hablar contigo mi padre.

-Te esperamos en "La Vizcaína". -Pago unos chatos.

¿No te ibas?

Ah, sí.

Hasta luego. Adiós, hijo.

Hasta luego.

Ya te habrá llegado porque aquí todo se sabe

que tengo un disgusto enorme

y estoy dispuesto a tomar medidas para que la cosa no llegue a más.

Pues la verdad, ahora mismo no caigo.

¿Cuánto tiempo hace que no bajas al mundo, Gabrielito?

Uy, la tira.

1962 años, Padre Eterno.

Sí, hace mucho tiempo.

Pues aquello anda manga por hombro, un desastre

y yo tengo la sensación de haber hecho el tonto,

pero el tonto, tonto a conciencia.

¿Pero qué cosas dice?

No es por consolarlo, pero creo que no es para ponerse así.

Al fin y al cabo usted les dio el libre albedrío

y si ellos no saben usarlo... ¿Qué libre albedrío ni qué puñetas?

No vengas con filosofías, Gabrielito.

Si supieras la de sandeces que han inventado

con lo de la creación.

Que, si hice al hombre así o asado, que si la luz se hizo

de no sé qué manera y claro, luego llegan los científicos,

les echan por tierra todas las teorías

y a mí me ponen a caer de un burro.

O sea, queva todo fatal.

Pero fatal, fatal.

Así que voy a darte trabajo.

No se preocupe, usted a mandar.

¿Tú te has preguntado alguna vez de qué me valió a mí

mandar un hijo al mundo?

Le tuve 15 o 16 años predicando de la Ceca a la Meca,

se hartó de hacer milagros,

inventó no sé cuántas parábolas, preciosas, por cierto,

dio de comer al hambriento, dio de beber al sediento

y a última hora me lo ponen hecho un ecce homo,

se lo cargan y me lo devuelven que daba lástima verlo.

¿Y de qué ha servido todo esto?

Dime tú, Gabrielito.

Pues la verdad que no sabría qué decirle, Padre Eterno.

Claro, ¿tú qué vas a decir?

Tú ya tienes bastante con pasear el palmito

por la Plaza Mayor, ¿eh?

Y presumir para que te vean las santas

y las muertas, que te he visto yo.

Yo le pido perdón, pero es que...

No te preocupes, hombre.

Estás en la edad.

Yo lo que quiero es tener otro hijo.

Menudo disgusto que se va a llevar Cristo

cuando se entere.

Pobre hijo.

La verdad es que no hemos parado de meter la pata con él.

Tenía que haber nacido en Roma, pero nos dio miedo.

Una ciudad tan grande con tantos dioses.

Queríamos algo más recogido, más familiar.

Y nos pasamos.

De viaje, en un pesebre

y después, pobre de pedir,

sin una mujer que lo animase en su carrera.

Y se defendió como gato panza arriba el chaval.

Menuda labia.

Menudos milagros más bien hechos.

Y a última hora,

no sé,

un despiste

de exceso de confianza.

Esta vez voy a tener el hijo aquí.

Lo voy a educar a mi manera.

Voy a estar más encima de él.

En realidad, esta vez voy a ser yo el que se ocupe de todo

personalmente.

Buenos días. Hola.

Hola, buenos días.

Aquí le tienes.

Se creía tu padre putativo que se te había olvidado

lo de la comida. No, qué va.

Si he estado un poquillo liado. Bueno.

Pues yo me voy.

Quédate a comer si quieres, hay de sobra.

-He hecho migas para un regimiento. -No, no puedo.

Tengo que ensayar con la banda a primera hora de la tarde.

Además, así habláis de vuestras cosas.

Otro día. Hala, hasta luego.

Adiós.

Siéntate un segundo y dale un tiento al porrón.

Ahora mismo comemos.

¿Traes hambre?

Ninguna.

¿Y eso? Tú que eres tan comiente...

¿Te pasa algo?

Que Dios quiere tener otro hijo.

¡no me digas! No es posible.

Pues conmigo que no cuente. A mí no me pilla dos veces,

de eso nada.

Bastante he pasado yo con lo que he pasado.

Mira, tú, este es el primero del apocalipsis.

Hombre, ¿ya van llegando? Este nada más.

Pero no lo digas hasta que no hablemos con Dios.

Yo mutatis mutamis.

Venga, ¿qué se bebe?

Vermú con ginebra es lo que tomo yo.

¿A estas horas?

Cuando invitan, como esto no depende de uno...

Aquí de alcohol vino o cerveza, no hay más.

Pues me voy a tomar unos vinitos

que, en el fondo, es lo más sano.

No lo entiendo, padre, de verdad.

Si ahora va a tener otro hijo,

¿para qué bajé allí y me dejé la vida?

¿Este es el pago por andar yo diciendo por ahí

que si Dios es amor, que si es el padre

de todas las criaturas.

El del Antiguo Testamento, ese es el que es Dios.

No hay derecho, hombre.

¿Y tu madre?

Menudo papelón para tu madre también.

Mira, chico. No me lo tomaría tan a lo tremendo.

A los hombres es que enseguida os entra el orgullo.

Pero madre, que hay una civilización entera

basada en que yo soy el hijo único de Dios.

Que me crucificaron, que resucité y que salvé a la humanidad.

La redimiste del pecado.

Bueno, para ti la perra gorda.

La redimí.

Pero duró muy poquito.

Durase lo que durase.

A mí me clavaron, me escupieron, madre,

me dieron vinagre, me dieron hiel.

Y al que venga le harán lo mismo, ¿qué te crees?

En cuanto se descuide Dios.

Por cierto, ¿te has leído el Apocalipsis?

¿El Apocalipsis dice usted?

Oye, San Juan Evangelista, vamos a ver.

Tal y como está el texto del Apocalipsis,

¿yo se lo doy ahora mismo a mi padre y tú crees que lo entiende?

Yo creo que sí. Pues yo creo que no.

Las entendederas de Dios a su edad no son las de hace unos siglos.

-¿Qué les parece la paellita? -Excelente, majo.

Vale, pues ahora les sirvo unos platitos

y a comer.

Que aproveche.

Si Dios está harto de su creación, lo que tiene que hacer

es quitársela de en medio, el apocalipsis, esa es la solución.

Y tú, Juanito, ¿podrías ponerme el dichoso libro en prosa

para que lo entienda mi padre?

No, no puedo, no puedo.

Es poesía y la poesía si la tocas...

Mira, Juan, no me fastidies.

¿Te has parado a pensar que ese otro hijo

podría ser el famoso Anticristo engendrado, además,

por el mismo Dios?

¿El Anticristo?

Tú hace tiempo que te tienes muy creído

eso del Evangelista poeta

y más que lírico, estás resultando un poco novelero,

¿no te parece? Pero sí...

A-po-ca-lip-sis.

Seguro que le gusta,

pero si luego no entiende lo que dice el libro...

Lo del Espíritu Santo se entiende mal

porque ¿qué necesidad hay del Espíritu Santo?

Ninguna, un gasto más.

Que Dios está viejo, doctor.

Está solo, se aburre.

Cree que nadie le hace caso y no sabe qué inventar.

Otro hijo.

Menudo disparate.

¿Ahora qué vamos a ser, el cuarteto divino?

Eso si no me despiden a mí.

Bueno, nosotros habíamos superado claramente

los problemas del hijo único,

pero claro, no estábamos preparados para asumir los del primogénito

ya mayor al que le viene un hermanito.

Anda, ¿y tú qué haces aquí?

¿Que qué hago?

Ahora te lo digo.

Dios te salve, Lola Fajardo, llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Ah, no, no. A mí no me anuncias tú.

¿Pero qué dices, insensata? Si esto es cosa de Dios.

-No puedes... -Anda que si puedo.

Ya lo estás viendo. Soy muy joven para anuncios.

-Pero si Dios quiere... -Lo mismo me da.

Mira, Lola, a mí no me líes.

Yo soy un mandado

y lo de que el Espíritu descenderá sobre ti y todo eso,

tengo que decírtelo. -Di lo que quieras.

Cierro los ojos, me tapo los oídos, digo la, la, la, la, la

y como no te veo ni te oigo, se acabó el anuncio.

¿Pero de verdad no quieres ser Madre Santísima

del Segundo Hijo de Dios? -Ni por pienso.

Bueno, bueno, chica. Me dejas de piedra.

¿Qué tal esa cena?

Muy bien, madre. Aquí está.

Es que me han entretenido.

¿Sabe usted que querían hacerme Madre Santísima

del Segundo Hijo de Dios?

Qué poca vergüenza.

¿Quién ha sido, el ángel?

Como le pille un día...

Aunque hay que reconocer que no todo eran dificultades

y negativas para Dios.

Mariví, hija, muévete un poquito para que te vea

el Arcángel San Gabriel.

Haz un "deboule" con gracia, hija.

Vale. Pues ahora toca un poquito el piano.

No va a encontrar otra así, se lo digo yo.

De orden de Dios Padre se hace saber

que lo mismo que se está buscando virgen,

a lo mejor pudiera hacer falta buscar un San José

y que lo primero de todo esto sería de entre los que lleven más tiempo

apuntados en el paro.

Después, con los jubilados y luego ya, con los demás

de los que queden por aquí.

A mí me han ofrecido ser la Santísima Madre

del Segundo Hijo de Dios y he dicho que no.

-¿Que has dicho que no? -Dios te va a castigar.

¿Os parece poco castigo vivir en este pueblucho?

¿Es que nadie os contó lo que se hace en el cielo de Francia

o en el purgatorio sin ir más lejos?

Oye, Mariví, perdona.

Vengo todo el camino dándole vueltas a un asunto.

¿Tú eres virgen de verdad?

Conceptualmente, sí.

¿Conceptualmente?

No me jodas, Mariví.

San Isidoro se empeña en que yo mire por aquí

para vigilar el mundo y yo por ahí no veo nada.

Bueno, vamos a ver qué nos ha traído esta mañana Gabrielito.

¿Y esto?

Le traigo dos, Padre Eterno. Es que habría que elegir.

A ver si me explico,

las virtudes que no tiene una, las tiene la otra.

Pero qué cosas dices.

Todos sois distintos.

Esa es la grandeza de mi creación.

No querrás ponerme en un dilema.

Sería absurdo.

¿Tú cómo te llamas, criatura?

Mariví Cifuentes, Dios Padre.

¿Y qué problemas le ves tú a Mariví?

¿Problema?

Ningún problema.

¿Entonces?

Esta otra chica se llama Amparo.

Anda, saluda a Dios.

Hola, hija. Tanto gusto en conocerte.

¿Podéis salir un momentito para que hable con el amigo Gabriel?

¿Se puede saber qué puñetas está pasando aquí?

¿Quieres que te sustituya el Arcángel San Rafael?

La verdad, Padre Eterno.

Si es que estoy encontrando muchas dificultades

para traerle el género que usted se merece.

Algo que me guste a mí.

¿No está a tu gusto la Mariví?

Sí, claro.

Pero si es que esta chica veranea con su familia

en el cielo de Francia a la altura de Biarritz

y bueno, en resumen,

que ha vuelto de allí virgen, pero solo conceptualmente.

Qué barbaridad. Pero qué disparate.

¿Y no hay más vírgenes en todo un cielo?

Si no quieren que las anuncie, Padre Eterno.

¿Cómo que no quieren?

¿Quién no quiere?

Coño, el otro día la Lola Fajardo sin ir más lejos

empecé a anunciarla y me dejó con la palabra en la boca.

¿La Lola?

¡Lola!

¡Lola!

La Lola no puede salir.

Está en la cama.

Me da lo mismo, dígale que baje.

Uy, buena es.

Como para irle con exigencias.

Usted dígale que está aquí la ira de Dios.

-¿Quién? -La ira divina.

Ah, la ira divina, perdóneme, no la había reconocido.

Voy a ver qué dice.

Que suba usted si quiere, pero que ella no se mueve.

¿Pero no ve que, si subo, tengo que romper los cacharros,

tirar los muebles y pegar patadas a las paredes?

Que soy la ira divina, señora, ¿no se da usted cuenta?

Mira quién está ahí.

Que no os voy a pegar, so memos. Hoy no va la guerra con vosotros.

¿Crees que le puedes decir a Dios que no, así como así?

¿Quieres ver que te arreo dos guantazos?

¿Pero en qué estáis pensando las mocitas de hoy en día?

¿Por qué le dijiste a Dios que no si se puede saber?

-Porque soy muy joven. -¿Y qué?

Que Dios está muy mayor, que no me gusta.

¿Que no te gusta Dios?

¿Pero qué pasa, que aquí no se puede hablar con sinceridad?

Baja inmediatamente.

Donde esté una persona mayor, chica,

y luego la posición que tiene este hombre,

que es que es Dios, criatura.

Ya, pero no sé.

Por eso, porque no sabes, me tienes que hacer caso a mí.

Mira, tú le dices que sí a Dios, te anuncia el Arcángel

y tienes al crío.

Lo demás ya lo hace la historia sagrada.

No sé, de verdad.

Es que no sé.

Bueno, pero en el caso en el que dijese que sí,

el San José me lo busco yo.

¿De verdad no te importa?

Hombre, padre, claro que me importa.

Es una decisión que pone patas arriba

toda la historia sagrada.

Habrá que hacer arreglos en la trilogía,

ver cómo se resuelve lo de la Santísima Trinidad,

establecer si se le crucifica o no.

No, este no va a tener nada que ver contigo.

De entrada, va a nacer aquí y lo voy a educar yo.

Solo cuando esté maduro...

Caerá a la tierra por su propio peso,

dará una conferencia en la ONU

y convencerá a todos los hombres de que sean buenos.

Algo así.

¿Qué te parece?

Correcto.

Chico, no sabes la preocupación que me quitas de encima.

¿Y cómo se llamará el crío?

¿Lo va a bautizar también San Juan?

Hasta ahora no tenemos madre.

San Gabriel no encuentra. No me diga, qué disparate.

¿Cómo es posible que no haya nadie en todo el cielo para madre de...?

Porque será también Dios igual que yo.

Bueno, eso...

Tiene que serlo.

Fíjese si yo siéndolo le fallé como le fallé,

cualquiera manda a uno que no lo sea.

Tú no fallaste en nada, hijo.

No, claro.

Por eso, tiene que mandar ahora a otro,

porque no fallé. Que no, de verdad.

Fui yo el que metió la pata. Lo hice todo mal.

Hombre, no tan mal como ha quedado en los escritos

desde el Génesis para acá,

pero mal, muy mal.

Mire, padre, usted no tiene por qué cargar con el mochuelo.

Bastante hace con pagarme el psicoanálisis.

No me salieron las cosas bien y punto.

¿Por qué no me salieron bien?

No lo sé.

O no supe explicarme o fui poco diplomático.

Aunque también hay otra manera de verlo.

¿Cuál?

Echarles las culpas a los hombres.

¿Qué? ¿No son libres?

Libres... Mira.

Mira, hijo, hay palabras que no... Libertad.

Bueno, sí, aceptemos que son libres.

Pues entonces, si hacen las cosas que hacen

siendo libres, la culpa es suya.

No seas injusto, hijo.

¿Tú no crees que podríamos haber evitado

el mal y el dolor del mundo?

¿Por qué sufren los niños, por ejemplo?

Por el pecado original, padre. No le dé vueltas.

Si quita el dolor, ¿cómo se distingue el placer?

Si quita el mal, ¿cómo se sabe dónde está el bien?

Mira, hijo, yo a estas horas no tengo ya la cabeza

para estas exquisiteces.

Un buen apocalipsis no hace mal a nadie.

¿Un qué?

El apocalipsis, padre.

¿No leyó usted el libro que escribió San Juan Evangelista?

Uy, sí, hace mucho tiempo.

Me lo regaló alguien por mi cumpleaños.

Pero creo recordar que un buen apocalipsis,

un apocalipsis como Dios manda costaba un dineral.

Aquí no tenemos presupuesto para eso.

Que sí, hombre.

Tampoco hay que seguir el libro al pie de la letra.

¿No ve que es poesía?

Aparte de que cuando se escribió, eran otros tiempos

y el ser Dios no digamos, el acabose.

Con decirte que yo cenaba casi todas las noches

de restaurante.

No le dé más vueltas.

Un buen apocalipsis es la mejor solución que hay.

Los buenos a disfrutar de nuestra presencia eternamente,

los malos, al hoyo, a quemarse. Muerto el perro, se acabó la rabia.

¿Ve qué fácil?

Claro, visto así...

Nunca sabré por qué metí a mi padre en lo del apocalipsis.

Venganza por el calvario que me hicieron vivir.

Miedo a que otro Mesías lo hiciera mejor que yo.

Terror a que los nuevos capítulos de la Biblia

me dejasen por ahí arrumbado como a Baruc, Nahum o Habacuc.

A lo hecho, pecho.

(SUSURRA) Menuda biografía la mía.

De orden de Dios Padre a los muertos y las muertas,

los santos y las santas, los ángeles y todo el que lo oiga.

Que hay que empezar a prepararse para el apocalipsis.

Que como el libro donde viene el apocalipsis

se entiende mal, San Isidoro lo va a explicar en la escuela

para los hombres.

y Virgen María, nuestra madre, para las mujeres.

Y no hay más que rascar.

O sea, ¿que ya no quiere Dios tener otro hijo?

No, señorita, ya no quiere.

Yo venía a decirle que sí, que podía anunciarle el ángelus.

A buenas horas, mangas verdes.

Es un honor para nuestra asociación de muertas recientes

tener hoy aquí a la Santísima Virgen María,

Madre de Dios y madre nuestra,

que ha tenido a bien dirigirnos la palabra.

Me alegro mucho de estar aquí porque ya sabéis que por H o por B,

que si la casa, que si los críos,

terminamos los domingos viéndonos en misa y poco más.

Quizá pueda asegurarse

que las mujeres siempre hemos sido más inclinadas

al apocalipsis que los hombres.

Ya sé que no tendría que estar aquí al no ser muerta reciente,

pero como ustedes conocen mejor el género de ahí abajo,

quiero que me aconsejen.

Yo había hecho ya el ánimo de tener un hijo de Dios,

pero él se ha echado atrás a última hora

y ahora me ha entrado el gusanillo y no sé si cargar con alguno de aquí

o a esperar a ver lo que viene del apocalipsis.

¿Ustedes qué opinan?

Así que empezamos a hacer todo lo necesario

para sacar adelante un apocalipsis.

Vamos a ver si nos aclaramos, San Pedro.

La res es colorada, eso salta a la vista.

Y las blasfemias esas que tiene que llevar por el cuerpo,

esas se las pinto, no hay ningún problema.

Ahora bien, si usted me dice que el bicho tiene que tener

siete cabezas y diez cuernos

y que tiene que subírsele encima una puta, eso, mi sargento,

ni esta cabra ni ninguna de las del pueblo.

Porque vamos a ver, ¿qué tamaño tiene la puta?

Si es que además las siete cabezas tienen que ser siete montes.

Solo los tiene una ciudad.

Babilonia, creo y los diez cuernos son diez reyes.

No me preguntes cómo, pero son diez reyes.

Lo que yo le digo, eso no lo encuentran.

¿Dónde encontrará usted eso?

Venga, id afinando.

Los que más interés ponían en los ensayos

eran los angelitos, los pobres.

Como sabían que el grueso de la batalla caería sobre ellos.

Ya estoy con vosotros.

Por ejemplo, ¿tú qué papel haces?

Yo el del trompeta número cinco.

O sea, que tienes que tocar de tal manera que,

escúchame bien:

"Luzbel abre las puertas del infierno,

sale un humo espantoso que se convierte en langostas

que pican como alacranes,

que parecen caballos y tienen dientes de león,

cabellos de mujer y cabeza y cara de hombre".

Hala, anda. Toca.

Deja, deja, deja.

¿Y tú crees que tocando de esta manera

abrirás las puertas del infierno y saldrán langostas como caballos?

El infierno me lo pueden abrir antiguos compañeros que tengo allí.

Que no, que hay que abrirlo con una trompeta.

Que esto es el apocalipsis, hijo.

¿Y por qué no te pasas a los que vierten cálices?

Señor mío Jesucristo, perdone.

¿Queda algún puesto libre aquí?

Vengo de ensayar con la trompeta, pero no consigo abrir el infierno

y que salgan langostas como caballos con dientes de león

y no sé qué más. Es que no sé si hay plazas.

El sexto a última hora no ha venido, Señor.

¿Quieres tú ser el seis?

El número me da igual, ¿qué es lo que tengo que hacer?

La prueba es:

tienes que derramar el cáliz en el río Éufrates,

entonces, se seca para abrir camino a los reyes que vienen del oriente.

Después, de la boca del dragón, de la de la bestia

y de la del falso profeta, salen tres ranas

y estas convencen a los reyes de todo el mundo

para que entren en batalla.

No voy a poder tampoco.

Me va a pasar lo mismo que con lo de la trompeta.

No, porque mientras encuentro o no encuentro el río Éufrates,

seguro que se me cae la mitad de lo que lleve en la copa.

Y luego pongamos que encuentro el río.

Que acierto desde lo alto a echarle lo que quede del líquido

y que el Éufrates se seca.

¿Pero qué sé yo si las ranas convencerán a los reyes, oiga?

El que elija la rueda de molino tiene que agarrarla,

llevarla en volandas hasta el mar y allí tirarla.

¿Voluntarios?

Los que no queráis la rueda de molino,

os vais a ir con San Miguel Arcángel a luchar contra el dragón.

Lo advierto.

Tú, por ejemplo, ¿qué prefieres?

No, no se preocupe por mí.

Yo vengo a mirar nada más.

# Apocalipsis.

# Apocalipsis.

# Fin de la historia.

# Fin de la historia.

# Juicio Final y carne resurrecta.

# Juicio Final y carne resurrecta. #

No sé lo que quiere decir resurrecta,

pero sí sé lo que quiere decir prostituta.

Venga ya, hombre.

# Que al fin todos # estemos reunidos

# y de una vez los buenos # de los malos separar. #

Ahora todos.

# Apocalipsis.

# Apocalipsis.

# Fin de la historia.

# Fin de la historia.

# Juicio Final y carne resurrecta.

# Juicio Final y carne resurrecta. #

Lo siento, buen hombre, pero estoy ensayando el apocalipsis,

que no crea usted que es fácil.

Y aquí de uno en uno me apaño divinamente,

pero cuando sean miles y miles, ya me dirá cómo abarco.

Con "El Himno a Cristo Rey" interpretado por la banda,

pusimos fin a los ensayos.

La cosa está en que esta dice que, si a 49 le quitamos 13,

nos quedan 36 y yo digo que no lo sé.

¿Y?

Si una de las dos sabe restar y la otra no,

las dos están diciendo la verdad.

¿Dónde está el litigio?

Que no sabemos si hacemos bien diciendo esas cosas

porque ella asegura que lo mío es orgullo,

que por qué tengo que decir que, si a tantas le quitamos tantas,

nos quedan tantas.

Y yo digo que lo suyo es falsa modestia.

Tanto no sé.

Ah, bueno.

Ustedes lo que quieren es que contemplemos

el aspecto moral.

¿Todo listo?

Todo preparado, Padre Eterno.

Y bien preparado me imagino.

Lo mejor que se ha podido.

Espero que salga bien.

Bueno, es que si no...

¿No pueden esperar ahí fuera un segundo?

Pero no se vayan,

que el suyo es un caso de mucha sutileza moral

y quiero resolverlo.

En confianza, Simón Pedro.

¿Hay garantías de que esta vez no meteremos la pata?

Hombre, garantías...

Usted sabe mejor que nadie que nos han faltado medios.

Pero si eso le tranquiliza,

el mismo San Juan Evangelista nos ha dicho

que no hay que seguir el libro al pie de la letra.

No iremos a hacer el ridículo.

No creo, no.

¿No sería mejor ensayar más?

Que no, hombre, que no.

Ya hemos ensayado bastante.

Lo peor es pasarse porque si se pasa uno de ensayos,

entonces, todo queda falso.

Es mejor así, en vivo, de verdad.

Valeriana. Tómatela toda, verás qué bien duermes.

¿Qué miras? Una araña.

Está ahí.

Meticulosa y precisa tejiendo su tela.

Qué asco, por Dios.

Ten.

Vamos a ver esa arañita. A mí me entretiene, fíjate.

Vas a dormir como un tronco.

Y no seas dengue, que ya verás como todo

va a salir sobre ruedas.

# Duérmete, hijo, duerme, mi amor.

# Si yo te velo, no habrá temor.

# Duérmete, hijo, podrás soñar

# con mercaderes para azotar,

# con Magdalenas a quien perdonar

# y el primo Juan sin decapitar. #

Mañana nos la jugamos otra vez, amigo mío.

Sigo pensando que era más seguro lo de un segundo hijo,

educado como Dios manda.

Quizá menos hablador que el primero, todo hay que decirlo.

Más eficaz, más moderno.

Porque si esto nos sale mal,

¿qué podemos hacer?

Nada.

Morirnos de vergüenza.

Qué calvario, Jesús.

Pocas noches más verán los siglos.

Habrá que pensar qué hacemos con este amasijo de estrellas

y planetas que se nos vendrá encima.

Buscarle alguna utilidad, vendérselo a alguien.

Hala, sal a darte un bureo, que estarás harto de jaula.

Qué calvario, Dios mío.

Me muero de vergüenza solo de pensar que esto pueda salir mal.

Menuda encerrona.

Padre.

¡Padre!

Aparta de mí este cáliz.

Estoy pasando una noche toledana.

A la mañana siguiente, a las 8:15 en punto,

a la hora que yo había dicho empezó el desfile

de los que se iban al apocalipsis.

¡Guapo!

¡Viva!

# Que se lo llevan.

# Que se lo llevan.

# Ay.

# Ay.

# Al Cristo de los gitanos.

# Prendidito. #

Yo no creo que sea el momento para eso.

¿Verdad que no?

# Prendidito y golpeado. #

¿Decimos algo?

¿Y qué vas a decir?

Que no me parece bien una saeta ahora.

Lo mismo es orgullo malsano significarse así, Evangelina.

Bueno, pues no diré nada.

# Y golpeado se lo llevan. #

¡Guapa!

(TODOS) ¡Viva!

Mira, esa señora es prostituta.

Que te lo has creído. Esa señora lo que es es puta,

so tonto y resurrecta es latinismo,

el participio pasivo del verbo "resuscitare",

que significa "resucitar".

-¡Date una vuelta por casa de tía Antonia!

-¡Vivan los cuatro jinetes del apocalipsis!

(TODOS) ¡Viva!

¡Viva la peste!

(TODOS) ¡Viva!

¡Viva la Virgen de los Llanos!

(TODOS) ¡Viva!

Que Dios me perdone, pero ahí no va suficiente personal

para hacer todo lo que hay que hacer en un fin del mundo.

-¡Y a las mujeres ni catarlas, eh!

-¡Viva Dios!

(TODOS) ¡Viva!

¡Viva su santa madre!

(TODOS) ¡Viva!

¡Viva Paquito Morales Villanueva y viva su madre!

(TODOS) ¡Viva!

Y así empezó el lío, pero un lío gordo, gordo.

¡Ni se te ocurra!

Estate quieto, Moisés.

Te voy a romper el callado, ¿lo sabes?

Te lo voy a romper, te lo voy a tirar a la basura.

¿Cuántas veces te hemos dicho que eso es soberbia?

Que no hay que hacerlo y menos hoy,

que andan los nuestros con el apocalipsis en danza.

¿No te das cuenta de que se lo puedes estropear?

Qué pesadito se pone el Moisés este. Antes esto era un mar estupendo,

pero le dio a Moisés por abrir las aguas

y cada dos por tres se le olvidaba cerrarlas.

¿Se acuerda usted de las inundaciones de Bangladesh?

Un retraso de un cuarto de hora en juntarlas,

así que Dios dijo:

"Fuera mar, un río.

El que quiera pescar, que pesque barbos".

Entonces, dije yo: "Nanái de barbos" y me metí en la Guardia Civil.

Bien hecho. Sí, pero me han salido juanetes

por el calzado.

(Truenos)

Fuese una venganza del viejo Moisés y su manía con las aguas

o fueran llantos que nos subían del mundo

ante su inapelable final,

en el cielo no paró de llover en varios días.

Eso sí, en cuanto clareó,

doña Asunción vino al despacho de Dios

a plantear sus quejas.

Y me va a decir usted ahora mismo qué tiene de malo mi Mariví.

Señora, aquí no se grita.

¿Quiere que intervenga?

Usted no se meta donde no lo llaman.

¿Quieren estarse quietos los dos?

No sé si usted sabe, señora, que desde que estuvieron en el cielo

de aquí al lado...

Aquello sí que es un paraíso, el reino de los cielos

y huele a gloria.

Como usted diga, señora.

Pero que sepa que desde que volvió de Biarritz el verano pasado,

su Mariví es virgen solo conceptualmente.

No sé si me entiende.

Por ir tanto a Francia.

Esta vez pónselo con sifón.

Mucho sifón y poco vino. ¿Y eso?

No querrá usted ir a ver a Dios bebido.

Pero qué va, hombre, si estoy acostumbradísimo,

lo que pasa es que el sifón a mi no...

Ya está puesto. Verá qué bien le sienta.

Sigo explicándole.

Usted a poco listo que sea se dará cuenta

de que con el apocalipsis se nos venía encima

la resurrección de la carne también, o sea, que esta vez los espíritus

no iban a venir mondos y lirondos, sino con sus chichas y sus mantecas.

Resumiendo, teníamos que hacerle sitio,

meternos en obras en el pueblo.

Las peores caídas son las de burro, te lo digo yo.

Las mulas no te las dejes atrás.

Cuando le agarras las orejas y te tira por encima,

te pegas un cacharrazo.

Las de burro serán malas,

pero las de mulas tampoco son buenas.

Buenas tardes, señora.

Buenas tardes.

Usted dirá.

Quiero pedirle perdón por si fuimos muy bruscos

en el ayuntamiento.

No se preocupe. Vengo de familia de militares.

Ya sé cómo son ustedes.

También quería pedirle que dejase que me sentara

porque le voy a explicar una cosita un poco larga de contar

y tengo problemas con los pies.

Juanetes, ¿sabe? Cuando era pescador, no me pasaba,

como andaba descalzo...

Siéntese, siéntese. Gracias, doña Asunción.

Una vez terminado el apocalipsis y celebrado el Juicio Final,

todo esto, el cielo, vamos, tiene que ensanchar mucho

y convertirse en la Nueva Jerusalén.

¿A que es bonito?

Sí, puede estar bien. ¿Y eso en qué consiste?

De entrada, volveremos a ser de carne y hueso

porque, como usted bien sabe,

nos toca la resurrección de la carne.

No sé yo si eso va a ser práctico, fíjese usted,

porque, ¿para qué quiero yo la carne a mi edad?

Mujer, a su edad...

Qué cosas dice. No sé, para...

El caso es, querida doña Asunción, que como no quiero molestarla más,

bueno, el caso es, querida doña Asunción,

que para construir la Nueva Jerusalén,

para construirla como Dios manda,

¿ha leído usted El Apocalipsis?

No, yo tenía el misal del Padre Riera.

Ah, muy buen misal, estupendo.

No, esto, no.

El Apocalipsis es este otro libro.

Si quiere leer aquí donde le señalo. No, no.

Si yo sin gafas no veo. Léalo usted si quiere.

Aquí está.

Capítulo 21, versículo 19 y siguientes. Leo.

"Los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados

con toda suerte de piedras preciosas

y las doce puertas son doce perlas y el pavimento de la ciudad,

oro puro".

Aquí lo dice.

Nosotros somos más humildes.

Ya sabemos que no podemos conseguir todo ese material.

Hoy en día tanta alhaja vale un capitalazo.

Así que, en eso, como en todo, vamos a actuar por aproximación.

¿Usted nos daría sus joyas, señora?

No, quiero que oigas esto.

¿Podría usted repetir lo que ha dicho?

Es que necesitamos unas cosas para construir los fundamentos

de la Nueva Jerusalén

y le he pedido a tu madre sus joyas.

Por aquí, San Pedro.

Házselo tú también, Mariví.

Por aquí le vamos a dar las joyas, San Pedro.

Doña Asunción no nos da sus joyas.

No podemos cimentar la Nueva Jerusalén.

En verdad os digo que no os entiendo.

¿Pero no os dais cuenta de que todo esto

que estáis haciendo es un puro sarcasmo?

¿El qué? Todo.

¿Cuántas veces os dije que El Apocalipsis es poesía

y que es imposible tomarlo al pie de la letra?

Hasta que esta mañana llegó usted.

Pues el Kennedy ese no sé si está aquí o no.

Comprenda usted que es imposible que me quede con los nombres

de todos los que entran.

Oiga, ¿y la Parilín no le suena?

¿Parilín?

No sé. Sí, hombre.

Entonces, según usted, ¿cómo está funcionando?

¿El apocalipsis?

Como un trueno.

Si de lo que se trata es de que nos manda a todos para acá,

ya ve, yo ya he llegado.

Pero siéntese, buen hombre, que me da no sé qué verlo ahí

de rodillas.

Perdone, padre,

pero me he enterado que había venido este señor

del mundo y me interesaba saber.

Este es mi hijo, Jesucristo.

Hombre, hombre.

El famoso Jesucristo.

Yo tenía que haber traído una estampa para que se viese.

Menuda diferencia.

Siéntese, siéntese.

¿Y el apocalipsis cómo lo ha visto usted?

¿Funciona? De eso estaba hablando con su padre.

Bueno, y con el Apóstol San Pedro.

Que el apocalipsis va muy bien.

A mí es que me borró enseguida.

y oí una voz por dentro que dice: "El apocalipsis, el apocalipsis"

y aquí estoy.

¿Y los demás?

Ya llegarán, no se preocupe.

Es que a mí me pilló un poco flojo

porque tengo que reconocerlo, es que yo bebo un poco.

¿Le preparamos el Juicio Final?

No, vamos a esperar a que se junten unos cuantos por lo menos.

Mejor cuando estén todos.

A mí me parece que el que haya venido este señor

del mundo y mucho antes de lo previsto

es buena señal, ¿no, padre?

Pitas, pitas.

Que sí, que es verdad, que ha venido uno.

Un señor, un señor, pero el Juicio Final no se hará

hasta que no estén todos para que no haya tanto gasto.

Y tampoco se sabe si van a ir llegando de uno en uno,

en grupos ni a qué hora llegan.

De todas maneras, lo vamos a sacar antes de comer a darle una vuelta

por si queréis verlo.

Ahora está hablando con Jesucristo y con su Padre.

(TODOS) Ah.

Ven, ven a verlo.

En mi vida me han tratado tan bien.

Aquí está uno en la gloria.

Allí abajo o tienes cuartos o no te comes una rosca.

Quiero decir con la rosca que el vino ni lo catas.

¿Ha visto usted a mi Julián que iba en lo del apocalipsis?

No, señora, no lo he visto. Lo mío fue mayormente oír.

Oí unas cosas así por dentro, ¿sabe usted?

Es que mi Julián iba en un mulo haciendo de jinete, de peste,

de los cuatro que iba, el más apañado.

Moreno él, fuerte, pero como hacía mucho

que no se montaba en caballerías,

tengo miedo de que pueda pasarle algo.

¿Qué le va a pasar, señora? Vaya usted tranquila.

Oiga, buen hombre. ¿Vienen chicos majos?

Busquen ustedes por ahí.

¡Por allí viene gente!

¡Es verdad, que viene gente!

¡Deprisa!

¿Me voy para la tribuna o para los carros?

No, usted, buen hombre, se va para los carros.

¡Vamos!

Vamos, por el amor de Dios. Venga, hombre. ¿Y ese cuello?

¡Cada uno a su sitio!

Vamos, a ver, ustedes.

Ustedes por este lado y ustedes, por este.

Como hemos ensayado.

Vamos, Leticia, vamos.

# Apocalipsis.

# Apocalipsis.

# Fin de la historia.

# Fin de la historia.

# Juicio Final y carne resurrecta.

# Juicio Final # y carne resurrecta. #

Buenas tardes.

(TODOS) Hola, buenas tardes. ¿Qué tal hemos hecho el viaje?

Muy bien, gracias.

¿Y por aquí qué tal estamos?

Bien, tirando, bueno, esperándoos.

Oye, ¿qué tal está yendo el apocalipsis?

¿Qué tengo que contestar a eso?

Lo que pienses sinceramente.

Sin miedo.

La verdad es que no tengo ni idea, para qué mentirte.

Ahora, si quieres hacerme otra pregunta...

Mira, para que te hagas una idea de las preguntas

que sabemos contestar,

la mayoría terminamos el bachillerato.

Ciencias todos, bueno, luego hay tres chicos

que estudiaron Económicas y una chica, Medicina.

¿Estabais en la Universidad cuando llegó el apocalipsis?

A eso sí se contestarte.

No, no estábamos en la Universidad, ¿cuándo qué?

Perdona, soy la de Medicina. Yo soy Jesucristo.

No, quería decirte, Jesucristo, que donde estábamos era en el baile

y entonces, fue cuando se desplomó el suelo

y que es por eso por lo que estamos tantos años

en el Purgatorio, por el baile y por el desplome.

¿Se puede saber a quién demonios se le ocurrió soltaros

del Purgatorio precisamente hoy? Al encargado.

Don Eusebio me parece que se llama. Don Eusebio, don Eusebio.

Un ganso es el don Eusebio ese, un simple, un Gedeón.

Dame el palomo.

¿A que en el Purgatorio también se baila mucho?

¿Y qué estabais bailando cuando se hundió el suelo?

¿Agarrados?

Pitágoras, que está allí en el Purgatorio,

se sabe de memoria los teléfonos de toda la cornisa cantábrica

pueblo por pueblo y se salta los de las casas de prostitución

y los que terminan en seis.

Pero Pitágoras no canta y San Isidoro, sí.

Cante usted el "Romance del gato" de Manolete.

No, por favor, pero si es una tontería.

Venga, maestro, no se haga de rogar.

Bueno, pues allá va.

# Ay.

# Manolete.

# Manolete tuvo un gato. #

Aquí se dice que como a más se goza, más que en el baile

es con la presencia de Dios,

que en latín es "conspectu Dei".

Lo que menos me han dicho es que si con la "conspectu Dei"

gozan más las muertas o los muertos.

# Llamó tres veces al gato

# y el gato a las nubes sube.

# Ay.

# Ay. #

Sí, señor.

Y a mí que me emociona esta copla.

Ya sé que es una tontería, pero no lo puedo evitar.

Yo también estoy muy emocionado.

Me llevaron a casa de San José a comer y a conocerle.

Enseguida llegaron a tomar un cafetito

Jesucristo y su madre. ¿Cómo?

¿La Virgen María en casa de San José?

Y me hicieron una foto con toda la Sagrada Familia

al completo y quedamos mucho mejor.

Es que Jesucristo la revela en un periquete.

La mira así un rato y ya está.

Perdona, señor. ¿Qué queréis?

Veníamos este y yo hablándolo por el camino.

¿Cómo era aquello tuyo de: "Yo soy no sé qué no sé cuánto"?

Será lo de "Yo soy el pan de la vida y el que viene a mí,

no tendrá hambre" o "Yo soy la luz del mundo.

El que me sigue, no caminará en tinieblas".

¿Vas tomando nota?

Pero si me acuerdo de memoria, ¿cómo olvidará estas cosas?

También hay otra muy buena que dice: "Yo soy la puerta.

Si alguno entra por mí, se salvará.

Entrará y saldrá y encontrará paz".

Nos vamos a ir, maestro, que no queremos entretenerte.

¿Queréis alguna más?

No, te buscamos si nos hace falta, gracias.

¡Ahora sí que están aquí! ¡Que vienen de verdad!

¡Y traen a todo el mundo, venga, vamos a la plaza!

Bueno, ¿dónde hemos venido a caer?

¡Lo mismo que el otro día! ¡Venga, vamos!

¡Venga, cada uno a su lugar!

¡Vamos!

Oye, aquí no hay nadie.

Será que ha hecho efecto aquí también el apocalipsis.

A ver si nos los hemos cargado.

Yo lo que tengo es sed, chico.

(Aplausos y ovaciones)

# Aleluya, aleluya. #

¿Cuándo llegan los otros?

No hay más.

¿Cómo que no hay más?

Lo que yo le diga.

¿Pero qué ha pasado?

Que no hemos podido con ellos. Eran un montón y bien armados.

Con el pertrecho adecuado, munición moderna,

los últimos adelantos.

Se reían de las trompetas, nos han quitado los cálices.

Con lo bonitos que eran.

¿Se puede saber dónde está el resto? Se han quedado abajo, jefe.

¿Pero cuándo suben?

Pues cada uno cuando le llegue su hora, digo yo.

¿Que no han muerto?

De muertos, nada. Vivitos y coleando se han quedado allí.

Al dragón me lo cargué, eso sí. Yo por mi parte he cumplido.

¿Y qué ha pasado con los demás? Que no hemos podido con ellos.

Les dijimos a los curas y a los frailes

que nos echaran una mano y han dicho que nones.

Que lo nuestro lo mismo era cosa del diablo.

O sea, que tome usted nota.

Y los otros eran más y mejor preparados,

con armamento actual.

Si viera usted qué cosas han inventado...

Lo hacen todo con ordenadores.

Le dan a un botón y te machacan a 1000 kilómetros.

Tú ni los ves.

O sea, que una escaramuza como la nuestra

no te vale ni para cogerle rabia al que te dispara.

Como no sabes quién ha sido...

Y nosotros allí, con las espaditas, las trompetas, los cálices.

Que, por cierto, los cálices nos los han robado.

Entonces, ¿el fin del mundo...?

Eso ya depende de la consideración e importancia que quiera darle

al lance, pero haber, haber, esto es lo que hay.

¡No es justo!

Interpreto que usted es Dios.

Yo soy Esteban Ruiz del Río y afirmo que no es justo.

Y no lo es porque si lo que se pretendía

con este hecho de armas era acabar con la vida en la tierra,

el tal hecho de armas ha sido un fracaso rotundo.

Bueno, no tanto, no te pases tú.

San Pedro, pégale una patada en la boca al tío ese.

¿Quieres que intervenga, Dios?

Silencio.

Dejadle hablar.

No se puede perjudicar a una parte del género humano

exiguo, además, cuando el mal previsto

era para todos porque de hacerlo así,

se estaría cayendo en un agravio comparativo

indigno de la divinidad.

Pico de oro, cállate.

Elocuente, que eres un elocuente.

¡He dicho que silencio todo el mundo!

¡O desalojo!

Yo el Juicio Final lo hacía.

No podemos andar con nuestra gente para abajo y para arriba

cada dos por tres.

La próxima vez dirán que naranjas de la China.

Sobre todo, después de lo que contó el Arcángel San Miguel.

Lleva razón el compañero. ¿Qué pasa?

¿Que esto del fin del mundo será ahora que al que le toque,

le toque? Ya está bien.

Esto va a ser lo que Dios quiera.

Nosotros estamos para hacer Su Santa Voluntad.

Muy bien, amigo botarate.

Pero la Santa Voluntad de Dios no puede querer nada injusto.

La Santa Voluntad de Dios puede hacer lo que le dé la gana.

¡No, señor!

Y usted que parece dárselas de exégeta,

en el fondo es un ignorante y un pelota.

¿Yo, un pelota? Y un tonto.

¿Y Jesucristo dónde está?

¿Es que no va a dar la cara?

Aquí estoy.

Yo estaba preparando una oposición a registradora de la propiedad,

que, de hecho, la tenía ya preparada.

Y ya en la vida más íntima, así las cosas más personales de una,

la verdad, llevaba tres meses sin ver a mi novio

y hoy que habíamos quedado, el apocalipsis me cogió a mí

y a él no, o sea, que la cita...

Hable usted ahora si quiere.

No mío es más simple.

No voy a estar a gusto aquí, eso es todo.

Bueno, me llamo Norberto y he venido obligado.

Soy ateo y me importa un bledo ver ahí a toda la directiva.

Voy a seguir de ateo porque me da la gana.

Con su permiso, señor presidente.

Principalmente, lo que quiero es una aclaración.

O sea, a mí me pilló el toro, el cuarto,

un manso pregonado por arrimarme

y lo que no sé es si eso es por cuenta del apocalipsis

o cosa del toreo nada más.

A mí interesarme, me interesa el toreo, claro,

para que diga en los libros: "Angelino Camuñas,

muerto en la plaza de toros por un toro de Concha y Sierra

de nombre Relojero, negro, meano, veleto y manso pregonado.

Con dos cojones, como un figura, madre".

(TODOS) Olé.

Y no que vayan a decir luego que morí del apocalipsis

como todo el mundo.

Ahora, si estos del apocalipsis volverán a la otra vida,

en ese caso, por poner un ejemplo, a lo mejor a mí me conviene más

que lo mío sí sea del apocalipsis, no sé si me explico.

¿Qué pasa?

Jesucristo, cuéntales una parábola.

No, déjate de parábolas que no estamos para parábolas.

Tampoco hace falta que diga nada.

Lo que queremos es que hagas algo.

¿Y qué queréis que haga?

Pues que nos sueltes. Me llamo Norberto.

Acuérdate, Norberto.

¿Qué hacemos? Yo qué sé.

El Juicio Final, ¿qué vais a hacer?

¿Pero qué Juicio Final ni qué gaitas?

¿Qué tiene esto de final?

¡No ves que son cuatro gatos?

Haz el Juicio Final,

que es para lo que se juntó aquí todo el pueblo

y el pueblo lo que quiere ver es como condenas a todos esos.

¿Pero qué disparates dices? La madre de Dios.

No, las señoras cuando se os calienta el pico,

sois peor que los tíos.

¿Pero no ves que se están riendo de todos nosotros?

No se están riendo de nadie, María. Déjalo ya.

Y llevan razón en muchas cosas.

¿Qué hacemos?

Si quieres que te diga la verdad, a estas alturas me da lo mismo

ocho que ochenta, el ridículo está hecho.

Y ahora no penques con toda la culpa,

que parece que te gusta.

¿Cómo estás?

No sé, bien.

Hablaré con el psicoanalista.

No sé, yo creo que estoy bien.

No sé.

¿Acabamos ya con los secreticos?

¿A alguno se le ocurre algo?

Lo que sea. Si me permiten hablar...

Yo creo que tengo una solución.

Me explico:

Nosotros ya le hemos visto las orejas al lobo

y a nadie se le escapa que allí abajo hay mucho indiferente,

mucho incrédulo, mucho agnóstico, mucho ateo.

Pues bien, nosotros desde el torero a la opositora,

desde el obrero, que debe de ser este matado,

hasta el empresario y yo mismo me pongo como ejemplo,

nosotros, todos, repito, nos comprometemos solemnemente

a difundir, eso sí, con los medios y fuerzas a nuestro alcance

que hay otra vida, que hay que ser buenos,

que Dios, su familia y toda la corte celestial

son gente misericordiosa que no desean más que el bien

el género humano y que han querido con esta prueba, doble prueba,

de exterminio y perdón demostrar a cuantos habitamos en el universo

que, si quieren, pueden,

que lo mismo nos hunden que nos levantan

y, sobre todo, y, sobre todo, repito, nos aman, tienen compasión

de nosotros.

No vamos a encontrar mejor solución.

Ni mejor ocasión. ¿Qué te parece?

Que se haga tu voluntad, padre.

Hombre, más vale tarde que nunca.

De eso hablaremos tú y yo.

Vaya desastre de apocalipsis ese que habéis organizado.

Yo me limité a cumplir órdenes, o sea, que...

Órdenes, órdenes.

Un momentito, San Pedro, por favor.

Porque güisqui no tiene entonces, ¿verdad?

No, señor.

Cerveza, vino, gaseosa, mistela y refresco de naranja.

-Eso es lo que hay. -Pónganos usted dos cervezas.

Muy frías, por favor.

Me pagará un vinito para reconciliarnos.

A mí no me importa celebrar su éxito.

En otro momento, amigo.

¿No ve que estoy con la señorita?

Perdone que le diga, San Pedro, pero eso del apocalipsis

no es en lo que habíamos quedado.

Yo, chico, ¿qué quieres que haga? Donde hay patrón no manda marinero.

Cumplí órdenes.

Es todo lo que podía hacer.

Ya, todo lo que usted quiera, pero al que le saldrá la bebida

que traje por las orejas va a ser a mí. Menudo estoque tengo.

Padre, ¿qué hace usted aquí a estas horas?

Leyendo. Venga, lo acompaño a su casa.

Ya lo leerá mañana.

No, mañana no puede ser. Son libros prestados.

Me los ha dejado uno del apocalipsis.

Son libros de ateos, de Nietzsche, de Sartre.

Dicen que he muerto, que no existo.

Bueno, que no existo yo, ni tú, ni nada que huela a divino.

Son interesantísimos.

No tienes ni idea la de vueltas que le dieron a la cabeza

para escribir esto.

Tiene mucho mérito, no creas.

Padre, no lea eso, no vaya a ser el diablo

que termine gustándole.

¿Y me haga ateo?

Si no fuera una idea tan retorcida, me lo pensaría, fíjate.

A lo mejor era una solución.

Venga, padre, vámonos, que no son horas de estar aquí

de charleta y menos, leyendo.

Que se va a pillar cualquier mal.

No hay Dios que pueda conmigo.

Sartre es más lioso, pero este, Nietzsche es divertidísimo.

Parece que escribe a gritos, lanza las ideas como trompetazos,

con gran elocuencia

y no carece de profundidad.

Los empresarios machacan que machacan como siempre

y nosotros, los obreros, aguantando y aguantando.

¿Qué hace usted aquí, doña Asunción? Buscando a mi Mariví.

Por cierto, usted que, teóricamente, mantiene el orden

en este pueblo, ¿por qué no me dice dónde está?

Creo que fue a hacer de vientre, señora.

Para que se entere,

a ustedes el apocalipsis les ha quedado como el culo,

señor mío. ¿Y a mí qué me cuenta?

Eso dígaselo a los responsables.

Ya me has negado otra vez, Pedro.

Más o menos.

¿Tres veces también?

Tres no, cuatro.

Es que no hacen más que meterse conmigo.

Venga, no seas tonto, no llores. No les hagas caso.

Estás estupendamente y muy guapa.

No creas.

Últimamente se me agrió mucho el carácter, fíjate.

Me he dado cuenta hoy.

De repente, se me ha metido en la cabeza

que le tenía que hacer el Juicio Final a todos esos

y no sabes la perra que me entró.

Irá en días, como todo el mundo.

También creo que ya tendrían que estar juzgados,

pero los tiempos son los tiempos.

Antes ya estarían juzgados, condenados y ardiendo, pero todos.

¿Has visto qué manera de hablar y de decir impertinencias?

San José, ¿y no será que nosotros estamos un poco anticuados?

Yo sí, desde luego.

Pero tú no, qué va.

Ese traje te sienta divinamente y como siempre fuiste un poco pálida,

el gris es lo que tiene.

Ay, madre mía.

Esto aquí es un disparate como la copa de un pino

y una temeridad.

Pero tú aquí durarás muy poco, niña.

¿Pero qué estás pensando, loco?

Te vienes conmigo mañana de vuelta al mundo.

¿Para casarnos?

Para lo que haga falta, criatura.

De entrada, te colocaré al frente de la sección de corsetería

de mi comercio.

¿Quién sabe si con el tiempo lo mismo te haces cargo

de toda la tienda?

¿Qué te parece?

Mira que me juego el no poder volver aquí.

Pero vas a vivir.

A vivir, ¿entiendes?

Y al lado mío, ahí es nada.

Como una reina.

Pero qué canalla eres, Ruiz del Río.

Dios.

¿Qué quieres, hija?

¿Sabe usted quién soy?

Pues así con esta luz...

Soy la Lola, la que no me dejé anunciar.

Hombre, la Lola.

La que no quería saber nada de mí.

Es que he cambiado de idea.

Si a usted le apetece, en vista de cómo salió esto del apocalipsis,

a mí no me importaría tener un crío suyo.

Y si usted me da.

Este sería mi San José.

Que es que no vivo en Madrid, que vivo en Móstoles

y usted no se hace idea de lo que es eso.

Calle.

Mire, usted se acerca a la Corredera Alta,

de las dos, a la alta y pregunta por Anselmo.

Anselmo es mi cuñado, mi hermana se llama Iluminada.

El nombre se lo puso la abuela porque se empeñó.

Y les dice que yo no vuelvo.

Y a mi cuñado que deje el coñac y que se acostumbre a tomar vino,

que aquí no hay otra cosa.

¿Pero cree de verdad que bajaré desde Móstoles

a dar semejante recado?

Al final la decisión la tomó San Isidoro.

Me dijo: "Mira, vuelves allí y lo aclaras todo con los médicos".

Y a eso voy, a que me digan ellos de qué he muerto.

Vamos, denos algo, señorito.

Me vais a dar el viajecito.

¿Pero por qué no os quedasteis ahí, que estabais en la gloria

En vez de volver al mundo aquel, miserable, lleno de injusticia?

Yo que vosotros... Vamos, vamos.

Me ha dado pereza volver otra vez allí con la mujer,

con la miseria.

Y que le ha cogido gusto al cielo. Si es natural, hombre.

Y algún fin de semana nos vamos a ir a Francia.

Allí tienen una cosa que se llama "Pennau".

Lo va a probar usted.

Y hablando de...

No se debe hacer ni son horas, pero un día es un día.

Pero hombre, San Pedro, usted sí que es un gran amigo.

Y hablando de extraordinarios,

¿no podía haber hoy vermú con ginebra?

Usted mismo lo ha dicho, un día es un día.

Estoy seguro de que los angelitos se han liado.

Si el cabezón de San Juan Evangelista

hubiera hecho una versión más sencillita

del puñetero Apocalipsis...

No sé, como un manual para la cría de champiñones,

por ejemplo.

¿Qué salida le damos a esto, doctor?

¿Un diluvio?

¿Y tú, palomo, qué miras?

El alpiste.

Historia de nuestro cine - Así en el cielo como en la tierra - Ver ahora

Matacanes muere y al llegar al cielo descubre que éste no era como él esperaba, y que todo el mundo allí se encuentra revolucionado últimamente. San Pedro le explica que Dios estaba preocupado por la marcha del mundo, y decidió mandar un segundo hijo a la Tierra. Sin embargo, Jesús se entera y no está de acuerdo, ya que habría que reescribir la historia, por lo que convence a su Padre de que lo que el mundo realmente necesita es el Apocalipsis. Convencido por su Hijo, Dios hace todos los preparativos para celebrar el Juicio Final.

Siete mil días juntos (1994), de Fernando Fernán Gómez

No recomendado para menores de 18 años Cine - Siete mil días juntos - ver ahora
Transcripción completa

No entiendo nada. ¿Y tú, Petra?

¿Entiendes algo? Debe de ser un espíritu extranjero.

¿Quién será?

-Cualquiera sabe. -Mamá, ¿cuándo nos vamos?

-¡Niña, no empecemos! (SUSURRA) Callad.

¡Petra!

¡No se puede pasar, señora! -La conozco.

Quiero poner una denuncia. -Eso en la comisaría.

Llevo tres días llamando a Petra Montes y nada:

O no cogen el teléfono o comunican.

Y como Petra y yo hablamos todos los días, esta mañana tomé una decisión.

"Como Olga tiene una llave de la casa de Petra,...

...entramos a mirar...

...por si le había pasado algo".

-"La verdad es que no sé si hicimos bien entrar así a la casa".

-"Pero por una amiga en peligro se hace lo que sea".

"Sobre todo sabiendo, como sabemos todas,...

...la clase de hombre que es su marido".

"En su dormitorio el armario estaba vacío".

"Pero me llamó la atención que estuvieran todas sus medicinas".

"Y Petra no se separaría de ellas ni en el fin del mundo".

-Además él se ha echado una amante. -Una mujer joven.

-Mi hija y yo los vimos en la calle haciendo de todo.

Tuve una sensación como de ahogo.

Se me puso mal cuerpo y todo.

-¿Saben algo más sobre...? -Matías Rodríguez y Petra Montes.

-Su marido se cruzó con él en el portal.

-¿Por qué no ha venido?

-Porque no se acuerda de nada. -¿No se acuerda?

-Solo recuerda que se los cruzó en el portal a altas horas.

-¿Solo de eso?

-Solo. Me lo dijo a la mañana siguiente.

-¿No hablaron? -Sí, pero no recuerda lo que dijeron.

-¿No?

-El señor López a veces no recuerda las cosas.

-¿Amnésico? -No. Dipsómano.

-Ah, ya.

-Pero después de despedirme de estas amigas...

...me iba ya a casa cuando veo un tumulto,...

...me acerco, y veo a la pobre Petrilla...

...muerta ahí en el contenedor.

La he reconocido por la ropa.

Señor López, parece ser que se cruzó hace unos días...

...en el portal de esta casa con el matrimonio Rodríguez.

Quizá sea la última persona que vio a Petra Montes.

-No sé. No sé. Puede ser.

-¿No recuerda lo que hablaron? Por qué salían tan tarde, adónde iban...

-No, ni una palabra. -A veces olvida las cosas.

-Ya, ya lo sé.

-Es por exceso de trabajo. -Sí, por el exceso.

-Ese día hice muchas horas extra. Teníamos balance.

-Pero recuerda...

...que se cruzó con ellos y que llevaban bolsas.

-"Puede que también el contrabajo. Pero de lo que hablamos, ni idea".

-"¿No puede hacer un esfuerzo por recordar?".

-"Ya lo he hecho, pero nada".

"Ni una palabra".

¿Matías Rodríguez Puerto? Policía. ¿Puede acompañarnos?

¡Adiós, Matías! -¡Hasta mañana, Matías!

Hasta mañana, no. Hoy es sábado. Hasta el lunes.

-Hasta la semana que viene. -Hasta el lunes, Matías.

Buen fin de semana, Matías. Que te diviertas, Luis.

Buenas noches, Matías. Buenas noches, Gregorio.

-Hola, Matías. ¿Qué hay? Nada nuevo.

Hasta mañana.

¡Petra!

(LORO) Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo...

¡Petra!

(LORO) ...siete de julio, San Fermín.

Hola, Petra.

¿Te pasa algo? Cállate.

Hola, Fermín. (LORO) Hola, Matías.

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido el día? ¿Bien?

Hola, Matías.

¡Eh! Hola, Matías.

¿Qué tal? ¿Tenemos de todo? Tenemos pipitas...

Oh, un poquito de agua. Un poquito de agua.

Hola, Matías.

¿No te levantas?

¿Quieres algo de cena?

Prepárate lo que quieras. Yo no tengo hambre.

¿Te encuentras mal? ¿Tienes fiebre?

No me toques. Pero mujer...

Qué habrás tocado hoy. Lo de siempre.

Pero uso guantes. ¿Y qué?

Dejará de ser un trabajo repugnante.

Madera crujiendo

Flamenco

¡Mis folletos! ¿Qué haces?

Me vas a volver loca con tanto flamenco y tanto loro.

Me gusta el flamenco. Eso ni es flamenco ni es nada.

Pues te aguantas, que yo lo hago cuando te pones a tocar el violón.

No es lo mismo. Eso es un trabajo. Mi trabajo.

¿Cómo no me voy a enterar? ¡Llevas 20 años repitiéndome lo mismo!

Es mi trabajo.

Mamá, ya han empezado los del segundo.

-Pobre mujer. ¡Pues toca en el café!

Pero no me des la murga en casa. Siempre igual.

¿Oyes, Rocío? -¿Cómo no voy a oírlo, Olga?

Las hay con suerte negra.

(SUSURRA) Es mi trabajo. ¡Estás histérica perdida!

No grites. Grito porque me da la gana.

Vete a la mierda. ¡A la mierda te vas tú! ¡Tú!

Buenos días, Petra. Buenos días.

No se olvide del día 14. Tenemos una fiesta, como todos los años.

No se me olvida. Subiremos un retito. Y muchas gracias.

Un potente zoom...

...con macro y velocidad variable.

Menú a pantalla y fundido a negro y a mosaico.

Muchísimas gracias. Hasta luego.

¿Desea usted algo?

Estaba mirando.

Mire lo que quiera.

Disculpe, señorita. Quisiera comprarme una cámara de vídeo,...

...pero hay tantas que no acabo de decidirme.

Depende del precio.

Supongo que cuanto más cara, mejor será.

Sí, eso es lo normal.

Me gusta esta.

La obra cumbre de Sony. Un prodigio tecnológico.

Lleva incorporado el estabilizador de imagen de prisma activo.

Que es lo que mantiene la calidad de la imagen inalterable...

...aunque las condiciones son sean óptimas.

¿La conoce? No.

Tiene un zoom de 10 aumentos con macro y velocidad variable.

Tres looks de iluminación mínima y sistema de enfoque rápido.

¿Y código de tiempo?

Claro. Y fundido a negro, a mosaico, menú en pantalla,...

...función edit y micrófono composición win.

¡Qué bien se lo sabe! Me ha costado aprendérmelo.

¿Le digo la última frase?

Sí, por favor.

Si usted es un perfeccionista de la imagen, esta es su cámara. Tenga.

Sí. Se ve que es muy completa.

¿Entonces se la queda? Sí.

No.

No sé. ¿Cuánto cuesta?

259 900. Es un poco cara.

Para eso están los plazos. Pero se acaba pagando mucho más.

Tenemos fórmulas muy cómodas. O bien a tres meses sin recargo...

...o nuestra tarjeta de cliente, con la que abonarlo en 60 días.

Prefiero los tres meses. ¿A cuánto saldría?

Un momentito.

A 86 600. ¿Me la puede guardar?

Sí, pero poco tiempo. Solo tenemos dos de estas.

Estoy deseando volver. ¿Hasta qué hora está usted por las tardes?

Hasta las 21.00. Tráigame su carné y el nombre de su empresa.

Soy asistente en la escuela de anatomía.

Pues mañana me lo trae todo.

Hasta mañana. Adiós, hasta mañana.

¿Este casete?

Su cambio, señor.

Van 180 000. Con esto, 190 000.

Tienes suficiente para el viaje y para la inscripción.

-Yo nunca he ido a un congreso. -Este es diferente. Es el primero.

-¿El primero?

-Primer congreso de esoterismo trascendente.

-¿Eso qué es? -Ya te lo explicaré.

-Repíteme el nombre de la ciudad. -Ollantaytambo.

O-llan-tay-tam-bo. -¡Vaya nombrecito!

¿Y dónde está eso? En el valle sagrado de los Incas.

-¿En Perú? -Sí, cerca del Machu Picchu.

-¿Van a ir muchas brujas? -Cállate y no interrumpas.

-Siempre quise ir a Perú. De pequeña imaginaba ser una princesa maya.

-Esos son otros. -Bueno, precolombina.

-¿Va gente de otros países? -Es un congreso mundial.

Buenas tardes, señoras. (TODAS) Hola, muy buenas.

¿Qué has hecho, maldita? Nada.

¿Cómo que nada? ¿Y eso? (SUSURRA) Lo necesito.

Son sus ahorros. No tienes derecho. ¿Qué?

Son bienes gananciales. Es de los dos.

¿De los dos? (SUSURRA) No grites.

¡Ni gananciales ni leches! ¡Este dinero es mío!

¡Quieta! ¡Mío, es mío!

Aquí.

Eso es.

Si te quieres ir de viaje a una reunión de brujas...

¡Congreso de esoterismo trascendente! ¡Pues te alquilas una escoba!

-¡Qué carácter! -Es un ogro.

-No sé cómo puedes aguantar.

-Pobrecita.

Vamos a hacer una práctica de embalsamamiento...

...con una bomba de perfusión.

Si conocen esa técnica, pueden retirarse.

Inyecte la cánula, Rodríguez.

Una cánula se inyecta en la arteria carótida...

Flamenco

12 este fin de semana. Algunos nos llegarán a nosotros.

¿Qué vas a comer? Esta hamburguesa y un tinto.

Pues tres menos que la semana pasada.

Como todos se los queda el Clínico...

El tráfico es un negocio. Solo pierden las compañías de seguros.

Algo sacarán Llegaron dos por aplastamiento,...

...una apuñalada y tres por sobredosis.

Por cierto, que había dos que estaban buenísimas.

¡Qué obsesión la tuya!

¿Tú qué? ¿Sigues sin tirarte a una muerta?

¡Anda, anda! Pues no sabes lo que te pierdes.

Lo único malo es que los que llegan a la escuela...

...suelen estar estropeados.

Pero la que le han llevado a tu profe... ¡Qué tía!

¡Quién la pillara! Está en el frigo.

¿Ah, sí? ¿Cuándo la cortaréis?

En un par de días. Antes de dos días me la tiro.

Está embalsamada. Así no huele.

¿A ti no te basta con tu mujer? Quita, se mueve demasiado.

Habla y a veces hasta grita. Es muy rara.

¿Sabe que se la pegas con muertas? No, hombre, no.

No creo que le importara. ¿Y eso?

Dice que no le importa que vaya con otras mujeres.

Sin embargo, lo que no soporta es que las otras me vean la cara...

...y que escuchen mis suspiros cuando me corro.

Como las muertas ni ven ni oyen... Sí, sí.

Eso es. Y yo tan contento.

La verdad es que a mí esas aficiones tuyas no me caben en la cabeza.

Yo me he criado siempre en este ambiente.

Y en él he vivido toda mi vida.

¿Tu padre era asistente en la escuela? No lo sabía.

Era el sepulturero del pueblo. Ya.

Mi madre se pasó la vida cosiendo mortajas y vistiendo muertos.

Y yo de niño asistí a 35 entierros.

De monaguillo, claro. Y a mi mujer la conocí en un funeral.

¡Joder! Después entré...

...en el anatómico forense y ahora aquí,...

...en la escuela de anatomía.

Pero igual pido el traslado al tanatorio.

¿Por qué?

Mi mujer dice...

...que es limpio y se respira otro ambiente.

Eso es verdad. Y es más alegre.

Aquí nunca les ponen flores.

¿Y allí hay las mismas oportunidades para...?

¿Qué quieres, información para ver si te tiras a una muerta?

¿Qué dices? Ni loco haría yo una cosa así.

Tú te lo pierdes.

(SOFÍA) ¡Petra!

¡Petrilla!

¡Petrilla!

(MEGÁFONO) "Don Matías Rodríguez, al teléfono".

"Don Matías Rodríguez, al teléfono".

"Don Matías Rodríguez, al teléfono".

¿Sí? Sí, soy yo.

¿Es grave?

No, ahora no puedo.

Está bien, lo intentaré. Sí.

Sí, adiós.

¿Pasa algo grave? Mi mujer, que se ha desmayado.

Pide permiso y vete a casa. Se desmaya todas las semanas.

Tendrá la tensión baja. ¡Yo qué sé!

¿Trabaja mucho?

Al contrario. Ayer terminó el contrato...

...con el quinteto del Café Industrial.

Que haga ganchillo, que relaja. ¿Ganchillo? Hace espiritismo.

Se pasa el día rodeado de brujas. A ti no te gustarían ni muertas.

A mi mujer la donaré a la escuela. ¿Por qué?

Porque cuando se muera y la traigan puede ser glorioso.

Donde esté una mesa de disección, que se quite la cama de siempre.

¿Un café y una copita? ¿Y tu mujer?

De esta no se muere.

Buenas tardes. ¿Puede atenderme? ¿Qué desea?

¡Hombre! ¿Ya se ha decidido? ¿Me recuerda?

Usted es difícil de olvidar. Muchísimas gracias.

Le he guardado la cámara,...

...pero debe decidirse porque hay gente tras ella.

¿Podría verla? Claro.

Decía si podría verla a usted. Ya me está viendo, ¿no?

Hágalo con la cámara. Algo disimulará.

Si me ven intimando con los clientes, imagine la que me cae.

Claro, claro.

He decidido quedármela. ¿Ah, sí?

¿Se la lleva ahora? ¿Cómo la va a pagar?

En tres meses.

Acompáñeme al departamento de crédito.

Quisiera antes pedirle un favor. Si está en mi mano...

¿Por qué no se lleva la cámara a su casa y yo paso a recogerla?

¿Y eso por qué? Le voy a decir la verdad.

Mi familia no ve con buenos ojos que gaste tanto dinero en caprichos.

Tendría que preparar el terreno.

Y si usted se lleva la cámara a su casa...

Tendríamos que vernos otra vez. Por mi parte no sería inconveniente.

Pasado mañana te espero en casa a esta misma hora.

Es mi día libre. Allí estaré.

Ahora vamos al departamento de crédito.

Donde tú quieras, Angelines.

¿Te pongo unas gotitas en la infusión?

¡No, no te molestes!

¿Cómo no ha venido tu marido aún?

Se le habrá amontonado el trabajo. Hace cuatro horas que llamé.

Sin ti, me las hubiera arreglado como hubiera podido.

Te pasas el día sola y eso no está bien.

Sofía, vete a casa. Bastante guerra te estoy dando.

No digas tonterías. Tu marido no te hace ni caso.

Eso una mujer buena y sensible como tú y con el organismo débil lo nota.

La naturaleza es muy sabia.

Matías es bueno.

Sí, ya lo vimos el otro día.

Se puso hecho una fiera y casi te mata por una hucha.

Un momento de ofuscación lo tiene cualquiera. Es un sentimental.

¿Un semental?

Ríen

Hablando de sementales. ¿Cómo se porta tu marido en la cama?

¡Sofía! Como veo que dormís...

...en habitaciones separadas...

Por los ronquidos. Ya ha venido.

Loro cantando

¿Y cómo lo sabes? Por el loro.

No he podido venir antes. ¡Vaya horas!

¿Qué te ha pasado? No lo sé. Un mareo.

Tengo que irme. Se me ha hecho tarde.

Mejórate.

El jueves no puedes faltar. No faltará.

Trátala con cariño, ¡está tan sola...!

Como tantas.

El numerito te ha dado resultado.

Has tenido a tu amiga la bruja pendiente.

He estado a la muerte. Ya será menos.

Te gustaría que me muriese. No digas eso. A ver el pulso.

¡No me he desinfectado! ¡A mí no me engañas!

No te importo nada.

Estás perfectamente. ¡Menos teatro! (SUSURRA) Habla más bajo.

¿Le molesta el todo? ¡No todos tenemos alma de artista!

¡Estoy harto de ti, de tu violón y de las brujas de tus amigas!

(BURLÁNDOSE) ¡Me voy a morir! ¡Me voy a morir!

¡Ojalá te murieras!

Lamento conocerte.

¡Pues nos divorciamos! ¡Sin hijos no hay problema!

Eso quisieras, pero no lo verán tus ojos.

¡Por lo menos no me amargues la existencia!

Hay que ver.

Con lo felices que podríamos haber sido si no tuvieras ese carácter.

Y lo bien que lo pasábamos al principio.

Hace tanto tiempo ya que ni me acuerdo.

¿Quieres que lo recordemos?

¿Quieres que volvamos a empezar?

Petra... Petrilla...

No me toques. Petrilla.

Antes lávate las manos y ponte colonia.

¡No me pegues, Matías, no me pegues!

¡Basta, no me pegues más!

¡Matías, te lo suplico! ¡No sigas! ¡No me pegues más!

¡No me pegues más!

¡Por Dios, no me pegues! ¡Para, para!

¡No me pegues más, Matías!

Grita

Hola, Matías.

Hola, Matías.

Escucha flamenco

Hola, peque.

Creo que me he equivocado.

No, no te has equivocado. Pasa.

Es mi hijo, Iván. No sabía que...

No hemos hablado de él.

¡Qué bonitas! ¿Son para mí? Si quieres, me las quedo.

Tienes una casa preciosa y moderna. ¿La decoraste tú?

Me gusta decorar. Tienes buen gusto.

Le estoy agradecida a la empresa. Tengo una buena casa.

Me ceden los muebles y con lo que saco, salimos adelante los dos.

¿Qué quieres tomar? ¿Qué tienes?

De todo. Pues dame aguardiente de rata china.

Eso no tengo. Pues algo que tengas.

¿Cerveza? ¡Estupendo! Nunca la he tomado.

¡Qué tonto!

¿Cómo te llamas?

¿Cómo te llamas? Iván.

¿Como Iván, el Terrible? No, Iván Elgorriti.

¿Vas al colegio? Sí.

¿Te gusta? No.

¿Cómo que no? En el colegio se pueden aprender muchas cosas.

Ganarás dinero y te comprarás lo que quieras. Un coche.

¿Te gustan? No.

¿Qué te gusta? ¿La música? ¿Los libros?

Ya lo tengo.

Te gustan los dibujos animados. No.

¿Qué serás de mayor? ¿Astronauta? No.

¿Yupi? No.

¿Caballo? No.

¿Entonces? Neonazi.

¿A que tengo un hijo encantador? Con grandes aspiraciones.

Espero que seáis amigos. No suponía que...

Un desliz. Pero ahora estoy encantada.

Es lo mejor de mi vida y me hace compañía.

Tienes suerte de tener una casa tan bonita y a alguien que te acompañe.

¿Tú vives solo? Solo, sí. Con mi mujer.

Casado. Pero como si no lo estuviera.

¿Te llevas mal con ella?

¿Qué quieres que te diga?

¡Qué mala suerte! Solo se me arriman los casados.

Por poco tiempo.

¿Te vas a divorciar? ¡Por mí...! Pero ella no quiere.

A lo mejor sigue enamorada de ti. Pues qué bien lo disimula.

Aquí tienes tu cámara. ¿Te importa quedártela de momento?

¿Por tu mujer?

Ella no comprende esta afición mía.

Vale. A mí no me importa.

¡Que a gusto se siente uno en esta casa!

Donde cenan dos, cenan tres.

¿No se enfadará Iván?

No. Es de buen conformar.

Mi mujer me mata.

Grita

¿Me buscas? ¡Imbécil!

Ríe

Hola, Fermín. Buenas noches. Vamos a dormir.

¿Qué tienen las mujeres, que nos vuelven locos?

Yo qué sé. Fíjate qué manera de caminar.

¿A ti no te gustaban las difuntas? Sí.

¿Cómo prefieres a una mujer: vestida o desnuda?

Depende. Ya.

Pero si ves a una mujer vestida, te la imaginas desnuda, ¿no?

Luis, ¿cuántos años llevas de casado?

Va para 30 años.

Si encontraras una mujer que te gusta, ¿dejarías a tu mujer?

Es muy difícil vivir con una difunta, ¿no te parece?

No digo con una difunta. ¿Con una viva?

Una viva, sí. Pues no lo sé, no lo sé.

Supongo que no porque mi mujer cocina muy bien.

No creo que encontrara a alguien que lo hiciera mejor.

Es verdad. No merece la pena cambiar.

¿Has encontrado algo interesante? No, no, no.

Prueba, hombre. Y si te gusta, cambia.

No creo que sea fácil después de tantos años.

Más fácil de lo que crees. ¿Ah, sí?

Hay dos tipos de cambio: el radical y el de a medias.

El bueno es el primero. El otro tiene un problema.

Y es que siempre tienes que estar a medias.

O sea, dos mujeres. Medio hombre para cada mujer.

Dos casas, dos presupuestos. Mejor el radical.

El radical, el radical.

Hoy no, se me ha ido. Bueno, cariño. Hasta mañana.

Hasta luego. Hasta luego, Iñaki.

¡Matías!

¿Qué haces aquí? Quería verte.

¡Qué sorpresa! ¿Te apetece tomar algo...

...o tienes prisa? No, no. Vamos.

Mira, mamá. Mira.

-Ay, Dios mío de mi vida.

¿Qué te pasa? ¡Maldita casualidad!

¿Tu mujer? No, pero como si lo fuera.

No te preocupes. Le dirán que me han visto con otra.

Pero puedo ser una conocida del trabajo...

...o chica de la limpieza o vendedora.

Para esas brujas eres la otra. No las insultes.

Es lo que son. Están siempre con las cartas invocando a los espíritus.

¿Tu mujer el médium? Yo qué sé lo que es.

Me gustaría conocerla. Lo que faltaba.

¿Por qué no? ¡Por favor!

¿Ha pasado algo entre nosotros? ¿Cuántos besos nos hemos dado?

Nos hemos visto dos veces: en mi casa y en la calle.

Nos hemos encontrado y nos han visto.

¿Y qué? Tú vives en un mundo maravilloso.

Puedes hacer lo que quieras sin que pase nada.

No tienes que dar explicaciones. Los que tienes cerca no te las piden.

En cambio yo... A mí no me importa, cariño.

A mí me encanta ser la otra. Es como ser la protagonista de un culebrón.

¿Sabes lo que me encanta a mí? ¿Qué?

Haberte conocido. Porque nos ha unido el vídeo.

Tenemos que estrenar la cámara.

Para mí lo más bonito es tener recuerdos de muchas imágenes.

Para mí también. Me gusta fijar las cosas:

Los ambientes, los rostro... Rendir culto al recuerdo.

Donde esté una imagen... Pero a mi mujer esto no le importa nada...

...porque es música y solo le gusta el ruido.

¿No querrá estrenar la cámara? No sabe que me la he comprado.

¿Sabes qué?

La vamos a estrenar en el parque de atracciones con Iván.

¿De verdad? Es lo que más le gusta: ir al parque de atracciones.

Ruido de tazas

No sé quién era, no la había visto. Me avistó Julita.

-Mamá estaba distraída mirando un escaparate.

-Viendo cómo te trata, uno se da cuenta...

...de que puede hacer cualquier cosa. -¿Se besaron?

-Y porque estaban en la calle.

-¡Qué sinvergüenza! -¿No es del barrio?

-Yo no la conozco. -Y no vale nada.

Ya que te pones, que sea con algo decente.

-Parecía cualquier cosa.

-Debe de ser una de los almacenes porque la esperaba a la salida.

-Pues una dependienta. ¿No te parece, Juliana?

-¡Qué bien! ¡Toca algo! -A mí el violón me parece triste.

-A mí sí me gusta. -Pero es algo monótono.

-Os he dicho mil veces que es la base de la orquesta.

Suena "La española cuando besa"

¡Mira!

¿Estás a gusto? Claro que sí. Demasiado a gusto.

Estás temblando. ¿Te encuentras bien?

Estoy preocupada, Matías. ¿Por qué?

Estoy muy bien contigo y somos muy felices. Esto no puede salir bien.

Eso ni se te ocurra decirlo.

Contigo todo es tan distinto y tan...

Pero te vas a ir a comer con ella. No, no.

Ahora le digo que no me espere. ¿De verdad?

Sí. ¿Me lo prometes?

¿Me lo juras? Sí, claro que sí.

Teléfono

¿Dígame?

(LORO) Hola, Matías.

Hola, Matías.

¿Has pasado miedo? Sí, muchísimo. ¡Qué guay!

Los monstruos eran de mentira y me daban risa.

Fermín.

¡Eh!

Manifiéstate, Atahualpa. Manifiéstate.

¿Qué ha pasado con Fermín?

¿Qué ha pasado con Fermín?

¿Cómo que qué ha pasado?

Sí, sí. ¿Qué ha pasado con Fermín?

Que me lo has asesinado. ¿Yo?

¿A tu loro?

¿Cómo puedes pensar que yo haría una cosa así?

¡Deja de llorar y dime por qué en vez de agua tiene lejía!

¿Cómo quieres que yo lo sepa?

Eres tú quien se ocupa de él.

¿Qué daño te hacía el pobre animal?

Pero si me tienes prohibido que me acerque a él.

Eres una maldita desgraciada.

Te habrás equivocado y en lugar del agua con las vitaminas...

...le habrás puesto otra cosa.

Yo no he hecho nada, os lo aseguro. Nunca haría una cosa así.

Tú eres capaz de eso y mucho más.

Pero esta...

Esta me la pagas.

¡Qué humos! ¡Señor, Señor, Señor!

-¡Qué modales! ¡Vaya fiera de marido!

Con todo lo que sabes, no sé cómo se lo permites.

-¿Cuándo nos vamos a casa? -¡Qué poco espíritu tienes!

-Tengo miedo. -Aprende: así es la vida.

No, no.

No le juzguéis mal.

Debe de ser la pena, que le ha trastornado.

No te hagas ilusiones.

No pienso devolverte la libertad, como dices. Nunca, ¿lo oyes?

Nunca. Quítatelo de la cabeza.

Ni lo sueñes. Ni divorcio ni nada.

Dejarme plantada a mi edad. Eso no lo verán tus ojos.

¿Hasta cuándo vamos a seguir así?

Eres un egoísta. Te importamos un pito y yo menos.

Después de haberte entregado los mejores años de mi vida.

Me tiras como se tira algo después de usarlo.

¡Nunca me has entregado tus mejores años!

¡Solo dices que soy inaguantable! Te aguantaré hasta que me muera.

No creo que tenga fuerzas. Pues las sacas de donde sea.

¿La mantequilla?

Se ha terminado. Además, menudo escándalo.

Piensa en mi familia. ¿Qué diría?

¿No hay mantequilla? Mañana.

Ya veo lo que te importa nuestro matrimonio.

¡Hipócrita!

Me vienes de víctima cuando aquí la única víctima soy yo.

¿Crees que no sé que te ves con una pelandrusca...

...que te calienta los cascos?

Ella te ha insistido en lo del divorcio.

No puedo hablar contigo.

Todo el mundo puede hablar conmigo menos tú.

Te quedas mudo cuando se te dicen las verdades.

No puedo hablar porque estás loca. Y tú eres una fiera.

Un salvaje.

¡Está frío!

Pues te lo calientas tú. Piensa en lo que te he dicho.

Lo tengo pensado: antes muerta, ¿me oyes?

¿Esto qué es? ¿Un castigo? ¿Una venganza?

Antes muerta. Es una venganza, ¿eh?

Antes muerta. Antes muerta.

Y pensar que cuando la conocí era una chica encantadora.

No te preocupes. Las personas cambian. Todos cambiamos.

Igual luego yo te parezco una bruja.

No, mi amor. Tú no.

Ni en 20 años ni nunca. ¿Cuántos años llevas casado?

Casi 20.

Poco. Si lo cuentas en siglos, la quinta parte.

Y en días, ni con calculadora. ¡Iván!

¡Iván!

¿Qué quieres, mamá?

¿Tienes ahí la calculadora? Sí, mamá.

¿Cuánto es 365 por 20?

Ahora te lo digo, mamá.

Menos mal que le has preguntado. Si multiplico yo, me sobran ceros.

365 por 20 son 7300.

¿7300?

¡7300 días con Petra!

¡Llevo 7300 días con Petra!

7300 desayunos con Petra y todavía estoy vivo.

Tú has dicho que al principio era una chica encantadora.

Así lo recuerdo.

Con el tiempo todos cambiamos.

¿Yo he cambiado en estos 12 días? 12 días no son nada.

Si lo cuentas en minutos... ¡Iván!

¿Qué quieres, mamá?

¿Cuántos minutos son 12 días?

Ahora te lo digo, mamá.

¿Te hace también la cuenta de la compra?

Desde luego.

12 días son 17 280 minutos.

Gracias, Iván.

¿Ves? En 17 000 minutos se puede cambiar.

Me han parecido tres o cuatro días.

El Día del Padre era día dos. Hoy es 14. Pues ya está.

Matías.

¿Qué te pasa? Te has quedado pálido.

Toma, bebe un trago.

Calla, qué horror. Se me había olvidado.

Nos casamos un 14 de abril de hace 20 años.

Es nuestro aniversario. ¿Nuestro aniversario?

El de Petra y mío. Habrá invitado a las amigas, a los maridos...

¿Tiene más maridos?

Los maridos de las amigas que los tienen, que son dos.

Vale, perdona.

Y habrá invitado al portero y a su mujer.

Y habrá pastelitos y licorcitos.

¡Qué horror! Se me había olvidado. Maldita sea mi estampa.

¡Madre mía!

¡Madre mía!

¡Felicidades, Petra!

¡Gracias por los 7300 días de felicidad que me has dado!

¡Ya está aquí! -¿Ves? No podía faltar.

-El tráfico, ¿verdad? ¡Petra, Petrilla!

-El marido pródigo.

-El marido perdido y hallado en el pasillo.

-Creí que te habías librado. -¿No me digas que es un brillante?

Para la reina de la casa.

¿Pero esto qué es? Ábrelo, mujer.

-¿Un dulcecito? ¿Por qué no?

¿Chocolate, crema o merengue? Lo que tú elijas.

Crema pastelera. Crema pastelera.

-¿Cómo prefieres envenenarte? Coñac, anís, jerez, cava...

Tómate un chinchón. Por aquí huele a aguardiente.

Julita, un chinchón para el anfitrión.

Ríen

-No me imagino lo que puede haber. -¿No es usted adivina?

Ríen

Debe de ser un balón de fútbol.

-¡Qué salidas tiene usted!

-Debe de ser algo de vestir.

-¿Algo de vestir en esa caja? -Ahora veremos.

-Puede ser una cámara fotográfica. -¡Es una cámara de vídeo!

¿Este es mi regalo de aniversario?

No te gusta.

Ya quisiera yo un regalo así.

No es simplemente lo que parece.

Es una máquina para recordar.

¿Tú qué me has regalado a mí?

Una caja de puros de la mejor calidad.

Tengo prohibido el tabaco.

Fumar es un placer...

Ríe

Nosotros también tenemos cámara, aunque un modelo peor.

Te habrá costado un huevo. Y la yema del otro. Ya lo creo.

Petrilla, te voy a enseñar el funcionamiento.

Es sencillo. Poneos todos ahí, detrás del sofá y en fila.

Voy a hacer una panorámica. Detrás del sofá.

Atenta, Petrilla, que la cámara es tuya.

Le das a este botoncito. Y luego enchufando...

...este cable en este agujerito,...

...lo que veas por aquí...

...lo verás también en el televisor. Atentos.

Eso es.

Vamos a verlo. Déjamela.

Déjame la cámara, por favor. Yo sé manejarla.

Hay mucha luz, ¿no?

Canal siete.

-¿Habrá salido algo? -Claro, mujer, una película.

-Sí: "Lo que el viento se llevó".

-¿Podéis creer que estoy de los nervios?

-Yo ya me he visto muchas veces.

Ríen

Ya sabéis que la televisión engorda. No sabía que erais tan graciosos.

-¡Qué vergüenza!

Yo creo que el campeonato de feos lo gana mi marido.

-No, el campeonato de feos lo gana ese, Gregorio.

-¡Qué salida! ¡Qué salida! -Vamos a comprobarlo.

-¿Me puedo sentar?

-Y hasta tumbarte.

-¡Pero no hagas trampas!

-Rebobino, que quiere decir "retoro", "revaca"...

Ríen

-Mira, Julita, el parque de atracciones.

-Es verdad.

¡El parque de atracciones! -¿Qué es?

-Eso no es lo de ahora. ¡Qué raro!

-Yo he rebobinado y... -Será una cinta usada.

-Sí, puede ser. -Claro, y al rebobinar...

Nosotros ya nos marchábamos. -Nosotros también.

No, no, no. Quedaos, quedaos.

Nos vamos. Me he retrasado en cerrar el portal.

Buenas noches y muchas gracias. -Buenas noches.

Llora

El ambiente está muy cargado. ¿No lo notáis?

¿Os parece que abra la ventana para que se vaya el humo?

Sobre todo, el del puro de López.

Llora

No te pongas así, Petrilla. Si es un cerdo.

No lo puede disimular.

Ha sido una gran sorpresa en nuestro aniversario.

Déjame la cámara, López.

¿Cómo dices que funciona?

Es muy sencillo.

Verás, pones la manita aquí.

Eso es. Le das a este botón y miras por aquí.

Ríe

Grita

¿Pero qué has hecho, hija de puta?

¿Qué has hecho?

¿Qué has hecho? ¿Qué has hecho?

¡Te mato, te mato!

Gritos

Vamos, tranquilízate.

Estabilizador de imagen de prisma activo. Funda variable...

...de diez aumentos con macro. Ha sido sin querer, ¿eh?

Ha sido sin querer. Ha sido sin querer.

El otro día me decías que para dejar a mi mujer,...

...aunque yo no lo piense,...

...para dejar a la mujer había dos procedimientos.

El de a medias y el radical.

Eso es. Y el de a medias era el menos aconsejable.

No es desaconsejable, pero de hacerlo, hay que elegir el radical.

Y si tú tuvieses, por poner un ejemplo,...

...que ejecutar el radical, ¿cómo lo harías?

Hay varias formas. Yo tengo dos.

Pensadas desde hace mucho tiempo, no te vayas a creer.

En uno de esos ratos en que nos quedamos solos...

...yo buscaría algo apropiado entre los frascos que hay perdidos...

...y que nadie sabe lo que tienen.

Ya sabes que el orden y la clasificación...

...no son características destacadas de nuestro país.

Y eso lo mezclaría con azúcar o con miel, o con anís dulce...

...o pacharán o chocolate, por ejemplo.

Con todo aquello que consumiera con frecuencia la persona molesta.

Y de lo cual yo estaría, naturalmente, enterado.

¡Eh!

¿Qué te parece?

¿Te imaginas el resto?

Las dos cachas del culo. El vientre, tan fresquito.

Las tetas como de cera y el coño...

Absorbe

El coño como un sorbete.

Me estoy poniendo malo. ¡Pero qué bestia eres!

Pues no me provoques. Oye.

¿Y después de que la persona molesta...

...consumiera la mezcla?

Después la embalsamaría.

En horas fuera de clase, naturalmente.

Bueno, por último me la tiraría por última vez.

Y luego, con la documentación de aquí, de la escuela,...

...la mandaría por correo a Australia, por ejemplo.

O a cualquier otro país que estuviera más o menos lejano.

¿Y si te preguntan por el contenido del paquete?

Comida para perros, abonos para plantas o impresos.

Además, son mucho más baratos.

Luego está el otro procedimiento. ¿El cambio radical?

Para hacer desaparecer el cuerpo del delito, que es lo fundamental.

Es el procedimiento del asesino francés.

Lo puso en práctica hace más de 60 años.

En lugar de facturar el cadáver de la persona molesta,...

...llenas la bañera de ácido sulfúrico.

"Bueno, mejor que llena, mediada...

...para que no se derrame porque sería un desastre".

"Y metes dentro el cadáver teniendo cuidado de que no te salpique".

"Si no llevas puesta la mascarilla".

Y procurando cerrar puertas y ventanas...

...para que el olor no llegue a los vecinos.

Puede haber estudiantes de química o alguna vecina...

...que crea que se te ha estropeado la nevera...

...y que se está pudriendo la carne.

"Y una vez introducido el cuerpo de la persona molesta en la bañera,...

...se remueve constantemente con un palo...

...y se cuida de que ninguna parte...

...quede fuera del ácido".

"Y hay que seguir removiendo"...

...hasta que aquello se convierta en una masa informe.

"Esto es lo más importante del procedimiento, Matías".

"Remover hasta obtener esa masa". "Pero se tardará bastante, ¿no?".

"Sí, el proceso es un poco lento...

...porque los huesos son muy recalcitrantes a disolverse".

Por el calcio. Pero no desesperes,...

...porque si se remueve, acaban por disolverse.

Notarás que las gachas, poco a poco,...

...van adquiriendo una consistencia como de papilla.

Aquellas papillas de harina tostada que comíamos cuando éramos niños.

Y que eran tan ricas.

Todavía me vuelve ese sabor a la boca de vez en cuando.

Ahora es lo mismo, solo que mayor cantidad, claro.

Y no tan apetecibles.

Luego a la persona molesta, bueno, mejor dicho, a la masa informe,...

...la tiras por el retrete para no atascar...

...el desagüe de la bañera.

Pero cuidado, Matías,...

...procura no precipitarte en esta operación.

Hazla con cuidado. Asegúrate de que la carne y los huesos...

...y las vísceras se han disuelto.

No te vaya a ocurrir lo que le pasó al francés por no ser profesional.

¿No era un asesino profesional? No, no.

No era un profesional de la medicina, como nosotros.

Y por eso metió la pata.

Era un abogado. Imagínate.

Echó en el retrete un hueso...

...que todavía no se había deshecho del todo y el retrete se atascó.

La casa empezó a oler a huevos podridos...

...y se descubrió el pastel; la papilla, vamos.

Pero si lo haces todo...

..."con meticulosidad, con cuatro veces que tires"...

...se habrán ido donde corresponda...

...la masa informe y todas tus preocupaciones.

Y después de detienen. No. No, no, no.

No creas que es tan sencillo.

Tu pregúntale a un bedel de la facultad de derecho...

...o del tribunal dónde está el cuerpo del delito.

Si no hay cuerpo del delito, no hay proceso.

¿Y tú cómo sabes tanto?

Hay que estar preparado para todo. ¿Qué vas a hacer?

¿Cómo que qué voy a hacer?

Que cuál de las dos soluciones tomarás.

¿Tú qué estás pensado?

En nada.

Que estás hasta la punta de los pelos de tu mujer,...

...que has conocido a otra y quieres cambiar de vida por la vía radical.

Ríe

¡No puede ser!

Anda, baraja de nuevo.

Esto está muy negro.

Petrilla, a ti no te puedo engañar.

Aquí sale la muerte y bien claro que está.

¿La muerte?

Qué extraño, ¿no?

Ah, claro.

Fermín, el loro.

¡Qué horror! ¿Cómo puedes pensar algo así?

¿Por qué no? Un cadáver no es tan terrible.

Ni extraño. Es, simplemente, una cosa. Eso es, una cosa.

Como esta cama y estos pantalones. No sé cómo eres capaz de decir eso.

Todo depende del oficio de cada uno. Los policías, los militares...

He oído que los policías vomitan cuando ven un cadáver.

Será el primer año. Un militar, por ejemplo.

¿Te imaginas a un coronel diciendo: "Qué horror, un cadáver"?

"¡Qué penita! ¡Qué de cadáveres, madre mía!".

O un sacerdote. En el momento de dar la extrema unción...

...llora porque el enfermo va a morir.

Los estudiantes de medicina se tiran cadáveres...

...para quitarse el miedo.

O para convencerse de que es una cosa.

O los sepultureros. O los asistentes.

Los asistentes de la escuela de anatomía. ¿Y qué soy yo?

Dime, ¿qué soy yo?

Un asistente de la escuela cíclica de anatomía.

No sé qué pensar.

No sé qué decir.

Se ahoga

¿Matías Rodríguez Puerto? Sí.

Policía. ¿Puede acompañarnos?

¿Conoce a Petra Montes? Sí, señor.

¿Tiene algún parentesco con ella? Sí, es mi mujer.

Se ha presentado una denuncia acusándole de hacerla desaparecer.

¿Quién ha sido?

¿Sabe dónde se encuentra su mujer? De viaje.

¿Adónde ha ido? A Perú. Aún no he tenido noticias.

¿No sabe dónde está?

En el Perú, supongo.

¿No le parece extraño no saberlo?

Si la conociese, no le sorprendería.

Señor Rodríguez Puerto, don Matías,...

...ha aparecido un cadáver que podría ser el de su mujer, doña Petra.

¿Dónde?

En un contenedor de escombros.

Así que díganos dónde está su esposa.

En el Perú, se lo aseguro.

Mi esposa tenía ilusión en asistir...

...al congreso de esoterismo trascendente en Ollantaytambo.

Yo le dije que fuese.

"La ayudé a preparar el equipaje".

"Mi mujer, cuando hace la maleta, todo lo divide y escoge".

"No termina de decidirse. Es una maniática. Pero se lo llevó todo".

"Sacó la ropa de los armarios, la dobló con esmero...

...y la colocó en las bolsas de viaje que había preparado".

¿Toma muchas medicinas? Sí, es una hipocondríaca.

¿Se fijó en si se las llevó?

No. No se las llevó porque me dijo que pensaba visitar...

...a un curandero del altiplano que, según ella, hace milagros.

Prosiga.

Lo que sí se llevó fue su contrabajo. No se separa de él.

¿Se cree que cuando va a Salamanca a ver a su familia...

...solo por dos o tres días también se lo lleva?

Bueno, ya está todo.

Toma, ponte este abrigo. ¿Es de ella?

Claro.

¿Y esto? Abajo, en el trastero del sótano.

Buenas noches, López.

(EBRIO) Buenas noches. ¿Qué? ¿De viaje?

Sí, mi mujer.

¡Qué suerte! ¡De viaje! ¿Y adónde va?

Pues lejos.

Bastante lejos.

¡Qué suerte! Y además lejos.

¿Por dónde cae eso?

Como de aquí a Lima.

¡Lima! Lima, capital del Perú.

Perú, Perú...

¡Buen viaje!

"Qué bien se sentía mi mujer al comprobar que por fin...

...podía realizar su viaje eterno". "¿Por qué eterno?".

Porque llevaba toda la vida queriéndolo hacer.

"No era la primera vez que colocábamos el bajo en la baca".

"Lo hacemos cuando toca fuera de Madrid".

"Pero la verdad es que pesa como un muerto".

Todo se desarrollaba conforme a lo previsto.

Colocamos el equipaje...

..."y nos dirigimos a la autopista".

"Ella iba muy contenta".

¿Te apetece un poco de música? ¡Por Dios, Matías!

"Al llegar comprobamos si habíamos perdido algún bulto en el camino".

"Aparqué mientras ella vigilaba el equipaje,...

...no fuera que algún desaprensivo se lo llevara".

"¿Temía que un descuidero agarrara el contrabajo y echara a correr?".

"No, me refiero a los bultos de mano, naturalmente".

Fuimos al mostrador...

..."y facturamos el equipaje".

Tengo miedo. No temas, no pasará nada.

¿Había gente? ¿Les vio algún conocido?

Estaba casi vacío porque es temporada baja.

Conforme se acercaba la hora,...

..."mi esposa comenzó a sentir el nerviosismo que le produce volar".

"Fuimos a la cafetería para que tomase una infusión".

¿Tú trabajas aquí?

Sí.

¿En todos los cuartos hay cadáveres? En todos no, en algunos.

¿No te da miedo?

No. La costumbre.

"La cafetería estaba animada".

"Había mucha gente". "¿Les vio algún conocido?".

"No, no. Tampoco".

"Casi todos eran extranjeros".

Tuvimos problemas para encontrar sitio.

A mi mujer la infusión le sentó de maravilla.

Incluso le cambió el color.

Todo va saliendo según lo previsto.

Igual puede venir alguien.

A estas horas no viene nadie. ¿Cómo lo sabes?

¡Matías, estate quieto! ¡Estate quieto!

¡Ya eres mía para siempre! Respeta a los muertos.

Los respeto, pero yo estoy vivo. ¡Vivo, Angelines!

Matías, por favor. ¡Vivo!

Lo malo de los aeropuertos, ya se sabe, son las esperas.

Así que nos pusimos a jugar al veo veo.

Bueno, pues esta ya está lista.

"Cuando fue a embarcar, la acompañé hasta el control de pasaportes...

...y la ayudé".

"Ya sabe usted lo pesados que son los trámites de aduana".

"Hay que hacer colas y corres el riesgo de que un funcionario...

...te eche atrás porque le falta un sello a tus papeles...

...o porque no le gustas".

¿Tuvieron inconvenientes?

"No, no. Pasó todos los controles sin el menor problema".

"Busqué un lugar apropiado para ver cómo iniciaba su viaje".

"Mientras esperaba,...

...traté de imaginar lo que sentiría entrando en el túnel...

...que conduce al avión. Poco después despegó".

"Yo miraba cómo se elevaba con gran satisfacción".

"Imaginada que por fin...

...iba a ver su sueño hecho realidad".

Era la primera vez que no viajábamos juntos.

En la lista de embarque Madrid-Miami-Lima...

...del 17 de los corrientes...

...no aparece ninguna señora Petra Montes Berdejo.

Un fallo.

Puede. Los ordenadores se equivocan.

Sí, por los virus.

Bien, señor Rodríguez. Tengo que pedirle un favor.

Durante unos días no salga de Madrid. Si sale, avíseme.

No pensaba ir a ningún lado.

Mi relación con Matías es comercial. ¿Les apetece tomar algo?

No, gracias. Se ha portado bien conmigo.

Me ha tratado como a una persona y se lo agradezco.

Hay otros que para qué les voy a contar. ¿Una cerveza?

No, gracias. El otro día vino uno...

...que venga acosarme y venga acosarme.

Casi subo a la dirección. ¡Qué manera de acosar! ¿Un vinito?

No, gracias. ¿Y usted?

-No, gracias. Pero yo sí puedo, ¿no?

-Sí, cómo no. Don Matías llegó,...

...le enseñé lo que pedía, le expliqué las condiciones,...

...aceptó y ya está.

No saben lo que agradecemos nosotras la buena educación.

¿Qué hacía en el coche de Matías la tarde que fue detenido?

Esperarle. ¿Para qué?

Para enseñarle cómo funcionaba la cámara de vídeo.

¿No podía enseñarle allí?

No, en mi sección hay exteriores.

Matías es muy respetuoso con todo el mundo.

Yo le considero incapaz de matar a nadie.

Usted tendría que ver, señor inspector,...

...con qué delicadeza trata a los muertos.

Tiene una gran sensibilidad y si usted viniera un día por aquí,...

...podría ver lo que se puede hacer con un muerto.

Se puede convertir en filetes si lo trata un carnicero.

O ser perfectamente...

...perfectamente diseccionado...

...si el que lo hace es un artista.

¿Es su amigo Matías un artista de la disección?

Sí, sí. De la disección y del fijado.

Él introduce las cánulas con una gran precisión...

...y entonces fluye la sangre,...

...el formol invade el cadáver,...

...las vísceras se fijan,...

...el color desaparece...

...y surge por toda la superficie un blanco cerúleo...

...con matices y tornasolados indescriptibles.

Y esa frialdad marmórea de la carne...

...produce, al tocarla,...

...una sensación imposible de olvidar.

No ocurre nada. Ayer el presidente de la comunidad...

...me riñó porque se coló una vagabunda.

Debí impedirle pasar, pero la vi saliendo con bolsas.

Iba pidiendo ropa usada y algunas vecinas le daban lo que iba a tirar.

El óbito se produjo por causas naturales.

La muerte le sobrevino por un paro cardiaco.

Intoxicación etílica, falta de aire, asfixia.

-El cadáver del contenedor ha sido identificado.

Se trata de Amparo Ruizafa Piquer, mendiga valenciana.

Gritan

¡Paren esto! ¡Paren esto!

¡Paren esto!

¡Paren esto!

Timbre

Hola, guapo. ¿Está tu papá?

-Yo no tengo papá.

-¿Hay alguien en casa? -Sí, venga por aquí.

Puerta

Llama a jefatura.

(CONTACTA)Qué pareja de estúpidos.

Cine - Siete mil días juntos - ver ahora

Petra y Matías forman un matrimonio mal avenido. Él trabaja como bedel en la escuela de anatomía. Allí tiene un amigo inseparable, Luis, un hombre de inclinaciones peculiares. Petra tiene un carácter agrio e intransigente, de modo que sus discusiones con Matías son constantes, pero ella se cuida mucho de no levantarle jamás la voz. A él, sin embargo, le tiene sin cuidado el que dirán y grita sin contemplaciones. Las vecinas, que son unas cotillas, están al tanto de todo lo que ocurre en casa de Petra y Matías.

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