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Somos Cine - Al final del túnel

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Al final del túnel (2016)

Reparto: Clara Lago, Leonardo Sbaraglia

Un thriller trepidante que cuenta la historia de Joaquín, un hombre en silla de ruedas, parece estar mejorando desde el día que alquiló una de las habitaciones de su casa a Berta y a su hija Betty. Hasta que una noche trabajando en su sótano, Joaquín se da cuenta que un grupo de ladrones liderado por Galereto está construyendo un túnel que pasa por debajo de su casa para robar un banco cercano. Joaquín comienza a ejecutar un plan contrarreloj con el fin de intentar frustrar los propósitos de Galereto y sus secuaces. 

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La estrategia del pequinés (2019)

Reparto: Kira Miró, Unax Ugalde, Jorge Bosch

El Rubio dejó de delinquir hace años, pero la grave enfermedad de su mujer le hace replantearse las cosas cunado Junior, un distribuidor local de droga, le propone atracar al testaferro de sus jefes en Gran Canaria. Para organizar el asalto, Tito “El Palmera”, un desempleado cuyo sueño es abrir u bar y a Cora, una prostituta de lujo.

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - La estrategia del pequinés - Ver ahora
Transcripción completa

No, no.

No pude hacer nada para evitar que lo abrieran.

¿Qué cojones querías que hiciera, que me liara a tiros?

¡Marcos no ha pasado a recoger el paquete, joder!

(Golpes, móvil)

"¡Marcos, me cago en tus muertos, abre la puta puerta!".

(Móvil, golpes)

(Música intriga)

(Móvil)

Será hijo de la madre...

¡Despiértate, hijo de la gran puta! ¡Despierta de una puta vez, joder!

-¡Míralo, si el cabrón está como una cuba!

(SE QUEJA)

-Tira.

-¡Esta vez sí que la has cagado pero bien!

(Música intriga)

¿A la cantera?

(Música acción)

(Para la música)

(Ladridos)

En pie, Rata. (TOSE DÉBILMENTE)

¡En pie, coño! (GIME) Perdón.

(TOSE)

Dos kilos había en ese contenedor, Rata.

Dos putos kilos y tú durmiendo la mona en casa.

Perdón. En vez de pedirme perdón,

¿por qué no me devuelves el dinero que me has hecho perder?

Yo no tengo nada, te lo juro. (LLORA) No tengo nada.

¡No!

(SE QUEJA)

(TOSE Y LLORA)

No le hagas... No le hagas nada a mi familia, por favor.

No le hagas nada.

Con tu familia no tengo nada, Rata.

(LLORA) ¡No, dejadme, no!

¡Dejadme!

(GRITA)

(Golpe)

¿Qué vas a hacer?

(Música tensión)

(Trinos)

(Ladridos)

(SUSPIRA)

Vamos a ver.

(SUSPIRA)

Aquí faltan dos taquitos.

Ya. Pero no pude traer más.

¿Cómo?

Nada, un accidente.

El estibador que tenía que haber sacado el pedido del contenedor,

que se retrasó, hubo una inspección aleatoria

y la madera lo encontró. Junior,

lo que pasó nos importa una higa.

Ellos dicen que cada mes es una cantidad y eso tiene que ser.

Ni más ni menos.

¿Lo tienes o no lo tienes?

No.

Joder.

(CHASQUEA LA LENGUA)

(SUSPIRA) Ay, Dios.

¿Te parece que llame al Gordo?

(SUSPIRA)

A ver si coge.

(Tono de llamada)

"¿Qué puedo hacer por ti, Larry?". -Hola.

Estoy aquí con un amigo.

Junior. Ya sabes quién es. (GORDO ASIENTE)

-De fiesta, unas birritas, barbacoa... Tan ricamente.

-"¿Qué tal, Junior?

(RÍE) Joder, qué bien os lo montáis, leche".

Hola.

A ver, estoy con lo del hielo para la barbacoa.

Y, bueno, que aquí el míster ha traído dos bolsas menos.

Y con toda la gente que tengo aquí, pues...

-"¿Me oís los dos ahora mismo?". -Sí, sí, alto y claro.

Te tengo en manos libres. -"Bien. Eso no puede ser, Junior.

Tú sabes que la gente no puede estar sin hielo

para los cubatas, rey". Ya, ya.

(CARRASPEA) Pero es que no pude traer más.

"¿Por qué no buscas? Algún amigo te ayudará.

Pero me traes todo el hielo.

Además, como la fiesta es dentro de dos semanas,

me lo traes entonces.

Pero me traes cuatro bolsas en lugar de dos.

Es una de las ideas que se me ocurre".

¿Y la otra? "Bueno, pues que alguien va por ahí,

se encarga del hielo y tú te quedas sin barbacoa".

Bien, bien. En dos semanas no te faltará el hielo.

"Me alegro. Me alegro.

Bueno, chicos, tengo que dejaros.

Echaos una a mi salud, ¿OK?". (GORDO RÍE)

-Hecho. -"Venga, un abrazo".

-Ahí lo llevas.

Entonces nos vemos dentro de dos lunes.

OK.

Yo tengo que ir a Lanzarote a recaudar...

¿Vale? De ahí saco pasta seguro.

Venga, te voy contando.

(Música intriga)

Mierda, mierda, mierda, joder.

(RESOPLA)

(JADEA)

(Música intriga)

(SUSURRA) Hola, mi niña.

Mira lo que te traje.

Necesito ir al baño.

(TIENE ARCADAS)

(Móvil)

(TOSE)

(Cisterna)

(Móvil)

Sí, Junior.

Sí, sí, sí que hace tiempo.

¿Qué quieres?

No, hoy lo tengo un poco complicado.

(CARRASPEA)

(SUSPIRA) ¿Mañana?

Sí, mañana sí podría.

Por la mañana.

OK.

(TOSE Y VOMITA)

(Música suave)

Buenas, Pilar.

Hola.

(Música intriga)

(SUSPIRA)

¿Todo bien?

Siéntate, Rubio.

(SUSPIRA)

Quiero saber más cosas. Sobre el Larry ese, por ejemplo.

Ese pollaboba es un putero de mierda y un subnormal.

Bueno, y tiene dinero, que es lo que importa.

Pero cuanto menos te cuente de él, mejor para ti.

Bueno, eso depende. Hay cosas que tengo que saber.

Bueno, pregunta.

Si no tiene gente de seguridad, tendrá alarma.

Claro que tiene, y de las buenas. Seguridad, sí, con su código y todo.

Además, cuando está en casa, quita la alarma, claro.

Lo que sí tiene es un chorro de cámaras.

Por eso se roba el disco duro y listo, sin problema.

Te voy a ir apuntando la dirección de su casa.

(ESCRIBE)

Y la del restaurante y el bar donde se pasa cada noche.

Es un animal de costumbres.

Todavía no te he dicho que sí.

Bueno, tampoco dijiste que no.

Rubio, necesitas pasta, ¿verdad?

Me he enterado.

¿Está mejor?

¿Cuánto tiempo tenemos para hacerlo? Tres días como mucho.

(SUSPIRA)

Un poco urgente, ¿no?

Es lo que hay.

Necesitaré gente.

Mientras lo resuelvas, por mí como si llevas a tu abuela.

(SUSPIRA)

(GOLPEA EL PAPEL)

(Música intriga)

(Ladridos, gaviotas)

(Música intriga)

Cora. (GIME)

Cora, cielo. ¿Ah?

Que son las cuatro.

¿Ya? (ASIENTE)

(RESOPLA)

Ah, me he quedado frita.

Me voy ya. ¿A dónde?

A Tánger, con los jeques. Ay, es verdad.

Pásatelo muy bien. Gracias, cariño.

Oye... Dime.

Si uno de esos jeques se encapricha contigo,

acuérdate de tu amiga, ¿eh? Claro que sí, mi niña.

(RÍEN)

Nos vemos muy prontito, ¿vale?

"I love you".

(SUSPIRA)

(Puerta)

Ah.

Ah.

(SUSPIRA)

(Música suave)

(Llaman a la puerta)

Hola, Cora.

No esperaba esta recepción.

Estás preciosa.

¿Qué pasa, Rubio? ¿Qué haces aquí?

Necesito 10 minutos de tu tiempo.

Qué va, no puedo.

Tengo curro. Mira, de hecho, iba a tu hotel.

Me temo que no.

Te compensaré.

Si es una broma, no tiene puta gracia.

Esto ha sido una cabronada, Rubio.

Había quedado con dos clientes de toda la vida.

Bueno, que esperen. Así te haces querer.

¿Dónde te has metido todos estos meses, Cora?

Me lié con un tío que parecía honrado

y resultó ser un traficante.

Me llevó a Madrid y le dejé.

¿Cómo está Estela?

Mal.

Creí que te habías retirado.

Ahora hago de agente.

Llevo a varias chicas y les consigo curro.

Me llevo una comisión.

Iba a eso ahora, pero me jodiste el negocio.

Como sé de maquillaje y de vestuario,

pues... les enseño trucos.

Estoy pensando en hacerme youtuber: "Maquillaje para putas".

(RÍE)

Pues mira, no estaría mal.

Pero creo que tengo algo mejor para ti.

¿Algo mejor? (ASIENTE) Un curro sencillo.

¿De qué va?

Un palo. Importante.

¿Importante cómo qué?

Como para solucionarte la vida una buena temporada.

¿Sin sangre?

¿No me estás dando demasiada información?

Te doy la que puedo, Cora.

Vale.

¿Y hoy qué?

Me jodiste el negocio, lucro cesante.

(RÍE)

¿Algo así?

¿Por dos clientes?

Rubio... Cora...

Mucho mejor.

Bueno, tengo que volver al trabajo. Muy bien.

Te llamo mañana. Nos vemos.

No te quiero ver por el hotel. No, no, no, claro que no.

Te estoy viendo.

(Música suave)

(Móvil)

Está cerrado el bar todavía. Qué gracioso.

Anda, ponme un café. Sin azúcar, como siempre.

Mira, Tito...

¿Cuándo me pillas el local?

Pronto, Marcelo, pronto. Todavía estoy buscando las perras.

No voy a poder aguantar mucho más. Ya, lo sé, lo sé, lo sé.

Bueno...

¿Qué pasa, Rubio?

Cara de culo. (RÍEN)

(SUSPIRA)

¿Qué? ¿Cómo va la cosa?

Bueno, ahí vamos, tirando.

¿Tirando solo? Sí, tirando solo.

¿Y Carmela cómo está? Ya. Es una larga historia.

Básicamente, me mandó al carajo.

Estamos con los papeles del divorcio.

Lo siento, Palmera.

(RESOPLA)

Hacía siglos que nadie me llamaba así.

(RÍE) Palmera.

¿Y el curro? ¿Qué curro?

Estoy cobrando el paro y solo me quedan dos meses.

A lo mejor yo te puedo ayudar con eso.

¿Ah, sí?

Hola, buenos días.

¿Cómo estás, Marcelo? Bien, muy bien.

¿Te pongo algo? No, gracias.

Cuéntame.

Tengo un asunto entre manos. Es para ya.

Pero, si te lo cuento, no puedes decir nada a nadie, claro.

Pero puedo decir que no, ¿verdad? Puedes.

Pero me vas a decir que sí.

Bueno, venga, va, cuéntame.

(Música suspense)

Rubio.

Cora, este es Tito.

Hola.

¿Os conocéis?

Sí, sí, de hace mucho tiempo.

Y tanto.

Cojonudo.

No, aquí no, Palmera. Perdona.

¿Y Estela? Está en quimioterapia.

Le lleva siempre tres o cuatro horas.

Bueno, vamos a empezar.

Eh... ¿Y qué que hago? ¿Me acuesto con él?

Tú verás.

Con que lo tengas entretenido, nos basta.

Ahora, si te lo quieres tirar, tú misma.

¿Y si no soy su tipo?

Cora, si no eres su tipo, es que es maricón.

¿No?

Bueno, ¿y qué pasa si la cosa se complica?

Chocho, ¿qué haces, Rubio?

Me dijiste que sin sangre, no me gustan las armas, ya lo sabes.

Así es, nada de pipas.

No va a hacer falta.

Solo por si las moscas. Para intimidar.

Ya está. ¿Mm?

Tranquilos.

Bueno, te he puesto un chándal, pasamontañas... Esas cosas.

Otra cosa.

Contacto por mensaje. Es de tarjeta, luego lo tiras.

Solo tiene mi número.

Entonces, ¿cuándo? Pasado mañana.

Un poco apurado, ¿no?

(RESOPLA) Sí, pero es lo que hay.

Mañana por la mañana cierro detalles

con el tipo que me ha hecho el encargo.

¿Quién es? No te lo puedo decir.

Ah, pero ¿él sí sabe quiénes somos nosotros?

No, no. Solo sabrá vuestros nombres y que sois de fiar.

Nada más.

Pues a por él.

Oye, eh, ¿dónde vives ahora?

En casa de una amiga, por Ojos de Garza.

Vamos, te acerco.

¿En serio? Es un poco lejos, ¿eh?

No tengo nada mejor que hacer ahora.

Va, vamos. Vale.

¿Hace mucho que conoces al Rubio?

Pues sí, años.

Él me conseguía clientes

y yo le daba una parte de las ganancias.

Tenemos un pacto de no agresión.

¿Y tú? Sí, de toda la vida.

De pequeños hicimos mucho el loco. De vez en cuando,

me conseguía algún trabajo de transportista, de...

Bueno, sus cosas, ya sabes. Ya.

(Música radio)

¿Y qué piensas hacer si todo esto sale bien?

Que saldrá bien. Eso.

Pues mira, un amigo quiere traspasar su bar

y yo se lo quiero comprar.

¿Vamos? Venga.

(RÍEN) No te creo.

De verdad, no, me lo regaló mi amiga Iovanna.

Me encanta, lo llevo siempre conmigo.

No sé, me da... fuerza.

Ah. Sí.

¿Quieres que te lo ponga?

Sí.

A ver si puedo.

(MURMURA) A ver...

¿Te apañas?

(RÍE) Eso intento. No me pongas nervioso.

Ahí está. Mira.

Guapísima. Gracias.

Vamos a mandarle un selfi.

Vale. Venga.

(Obturador)

Mi padre siempre me decía que el agua de mar lo cura todo.

(RÍE) Sí.

Cuando salía con su barca, yo le esperaba allí,

en aquellas rocas, a que volviera. Ah.

Sí. Por eso, cuando tengo algún problema, me vengo aquí.

Sí, este sitio me relaja.

Me siento en algún banco de estos y, bueno,

es como si los problemas se esfumaran.

(Gaviotas)

(Mensaje móvil)

Buenos días. Buenos días.

Me tengo que ir. No.

No. No.

Sí.

Quédate. Tito...

Que tengo que prepararlo todo.

¿Estás bien? (ASIENTE)

(SUSPIRA)

(Ducha)

(SUSPIRA)

Este es Felo. No te preocupes, es mi hombre de confianza.

El tuyo, no el mío. Tranquilo, Rubio, no muerdo.

Siéntate, que te explico.

¿Por qué cojones sabe cómo me llamo

y por qué hostias me está viendo el careto?

Porque al reparto no voy a ir yo, sino él.

A tomar por culo. Quietito ahí con la prisa.

La cosa es que necesito una buena excusa para mañana,

por eso me voy a Lanzarote.

Además, que yo tampoco quiero que tus colegas

me ven el careto a mí ni sepan que soy tu contacto.

Está bien.

Pero que quede clara una cosa,

solo él, ni colegas, ni novias,

ni tu primo el de Fuerteventura que vino a visitarte.

Si veo por allí la cara de alguien que no sea la de tu perro...

Eh. ¡Chis!

Arraso con todo y me llevo todo el pastel.

¿Está claro? Claro.

Claro que sí, mi niño. Además, es lo justo, ¿no?

Tranquilo, solo Felo.

Va a salir de puta madre.

(CHASQUEA LA LENGUA)

"¿Y si no lo hacemos?".

¿Y si llamamos al Rubio y decimos que nos lo hemos pensado mejor?

Mira, Tito,

yo ya tengo mucho camino recorrido,

ya estoy harta de comer mierda.

Estoy harta de estar con... con tíos asquerosos que no se lavan,

que me tratan mal, que me pegan,

y yo, encima, les tengo que poner buena cara

aunque me estén reventando por dentro.

Yo quiero salir de esto, Tito.

Quiero poder decidir mi vida.

Y esa libertad solo me la va a dar el dinero.

Podemos ganarnos la vida de otra manera.

¿Cómo?

No te engañes,

no se gana mucho dinero honradamente.

Mírate tú,

te has matado toda tu vida a trabajar y ¿qué tienes?

¿Un piso alquilado? Te tengo a ti.

Ay, Tito.

Yo estoy malacostumbrada.

Tengo gustos caros.

No creo que aguantemos mucho tiempo juntos siendo pobres.

"Pero todo va a salir bien".

"Es el final. Lo sabes, ¿no?".

(CHASQUEA LA LENGUA) No digas eso.

Es la verdad. (SUSURRA) No.

He visto lo que miras en tu ordenador,

pero no hay curas mágicas.

Ya han hecho todo lo que podían hacer por mí

y no ha servido de nada.

Tienes que hacerte a la idea.

No.

(CHASQUEA LA LENGUA) No puedo.

(SUSURRA) No puedo.

No quiero.

(SUSPIRA)

(CANTA) "Duérmete,

mi niño chico.

Duérmete, que viene el coco,

preguntando por los niños,

los niños que duermen poco".

(Música tensión)

¿Listo? Listo.

¿Y Cora?

Está arriba esperando a que la llamemos.

(Motor)

(Música)

(Continúa la música)

(RÍE) No te recordaba tan gilipollas.

(RÍEN)

Pudo haber pasado algo parecido.

Un tipo en un club de alterne allí en un... Bueno...

Había que darle un escarmiento.

Y no salía. Y no salía.

¿Y qué pasó?

Que entré yo. (RÍE)

(RÍE) Qué sucio. (RÍEN)

¡Chist, eh!

Bueno...

No me jodas que es ese.

(Motor)

(Motor)

(Continúa la música)

Cora, cambio de planes. Estamos en el mercado del puerto,

bar La Intriga, ¿lo conoces?

Ok. Vente para acá.

(Música)

Siempre lo mismo. (RÍE)

Mira ese.

(Alarma policía)

¿Te importa si...? No, por Dios.

Es un placer, claro, claro. Gracias. Soy Mabel, ¿tú?

Yo, Larry. Con y griega.

Encantada, Larry. Igualmente.

(ININTELIGIBLE)

(SUSPIRA)

Tú sabrás,

pero de una puta solo puedes esperar putadas.

(Motor)

¿Y ahora?

Nos vamos.

¿No te podías esperar?

Siempre pensando con la polla.

No te preocupes, lo tengo claro. ¿Vale? Lo tengo claro.

No voy a perder la cabeza. A ver si es verdad.

(Música)

Detrás mío. Sí.

No te preocupes, no voy a pensar solo.

Vale.

Todo el rato detrás tuyo. Detrás tuyo...

(Continúa la música)

Ahora, toca esperar. Sí.

Así que eres abogado, Larry. Sí.

¿Dónde?

Pues el bufete lo tengo aquí en Vegueta,

y el chalet, en Tafira. ¿Tienes un chalet en Tafira?

A mí me encantan los chalets. Siempre quise tener uno.

Pues si quieres, te lo enseño.

¿Me quieres enseñar tu chalet, Larry?

Ajá. Cojo el Mustang y subimos en un momentito.

Ah, ¿que también tienes un Mustang? (ASIENTE)

Me encanta.

(Mensaje móvil)

Llegando.

(Música)

(Mensaje móvil)

(Coche)

(RÍE)

Ya estamos en casita. Qué bien lo vamos a pasar, papi.

(RÍE) Vamos.

Vamos...

(Grillos)

¿Te gusta? ¡Sí!

Ponte cómoda. (RÍE)

¡Qué guapa eres! (RÍE)

Qué ganas tenía de quitarme algo.

Un momentito y ya vengo.

(Botella, vasos)

Ya estoy aquí, cosa bonita. Ven aquí, mi amor.

(RÍE)

(JADEAN)

¡Uy! ¡Qué fogoso, papi! (RÍEN)

Tú, ¿qué cojones haces? (GRITA)

¿Qué?

Nada, nada.

Pero... Dame una hostia a mí o algo. O átame.

Es que si no no va a colar. Con atarte tenemos. Yo no te toco.

No vaya a ser que tu amigo me hostie a mí también.

Qué hijo puta, tiene aquí todo el Banco de España.

Vamos, vamos, santurrón.

(GRITA AHOGADAMENTE)

Mabel, ¿estás bien? (MURMURA)

Me has roto la nariz, joder. Que no hay nada, "pringao".

A ella no le hagáis nada.

O te callas o te meto otra hostia.

Ese dinero no es mío,

es de gente importante y muy poderosa.

No sabéis lo que estáis haciendo. Os van a matar.

Si no te callas, te mato yo. Da igual, ya estoy muerto.

¿Y esto qué coño es?

Te vamos a dejar aquí bien amarradito, ¿de acuerdo?

Cuando te desates, no llames a la Policía. ¿Estamos?

Nos vamos a llevar a tu amiguita.

Si en dos horas tenemos problemas o nos sigue alguien,

te saltamos la tapa de los sesos.

No, por favor. No me hagas nada, no me hagas daño, por favor.

Te lo suplico, no voy a hacer nada, te lo juro, por favor.

(LLORA)

Vale. (GRITA)

¡Coño!

Joder. ¿Ahora qué hacemos? Llevarle su parte al cliente.

¿Te fías de él? No.

¿Qué haces? Ponerle un mensaje.

(Mensaje móvil)

Felo, van para allá, en cuanto acaben,

me mandas un mensaje. Suerte.

"¿Dónde es el reparto?". "En Arinaga".

"Mejor pasamos por mi casa y recogemos mi coche".

"¿Para?".

"Más faros, más luz, contra más luz, mejor.

En la oscuridad pasan cosas feas".

(Grillos)

¿Qué te dije? Un curro sencillo.

Bueno, espérate, que todavía no hemos terminado.

420 000 E. (RÍE)

210, para mi amigo, 210 para nosotros.

70 para cada uno. ¿Y esto?

Esto nos lo quedamos. Si estaba en la caja fuerte,

será por algo, ¿no? Supongo.

Oye, ¿seguro que has mandado el mensaje bien? Conociéndote...

¿Qué? (RÍE)

(Coche)

Ahí está.

Cora. ¿Qué?

Quédate en el coche. Vale.

Y no salgas. No.

(Música suspense)

(Teclas)

(Tono llamada)

(TELÉFONO) "¿Qué pasa contigo, Larry?".

-Perdona que te moleste a estas horas, pero...

He perdido las llaves. -"¿Mm?".

-Las llaves del coche.

-"Está bien".

(Tono fin llamada)

Lo siento.

(Música suspense)

(RESOPLA)

¿Cómo fue la cosa, amigos?

De puta madre. Esto es para mí, ¿eh?

¿Y esa cacharra? ¿Qué pasa? ¿Que no te fías?

Claro, es un instrumento de trabajo.

Si fuera fontanero, llevaría una llave inglesa.

Hola. Felo.

Hola, no te interesa cómo me llamo.

Esto es lo de Junior, ¿verdad?

Supongo que estará todo. Supones bien.

¡Cuidado, Rubio, Tito!

(Música tensión)

(GRITA)

(JADEA)

¡Rubio!

(JADEA)

Sube, me cago en la puta.

No me jodas...

(LLORA)

¡Cora, sal del coche!

¡Sal del puto coche!

(LLORA)

Coge la bolsa y métete en el mío.

¿Dónde tienes el puto móvil?

Vamos. ¡Vamos!

(LLORA)

(Música suspense)

(Motor)

(Música animada)

(Agua ducha)

(Llamada móvil)

(Continúa llamada móvil)

¿Qué cojones pasa?

(Teclas)

¿Qué es?

No tengo ni idea.

Parece como la contabilidad de alguien, ¿no?

Son nombres, cantidades... Eso son cuentas bancarias.

(Música)

(Continúa la música)

(SUSPIRA)

(Cremallera)

(SUSPIRA)

Tito...

¿Qué?

En este mundo solo hay ganadores o perdedores.

La gente como nosotros siempre pierde.

Nosotros no somos como la demás gente.

Confía en mí, sé lo que hago.

El que preparó el palo, el amigo del Rubio,

sabe quiénes somos y nosotros no sabemos quién es él.

Solo sabe nuestros nombres, nada más.

Además, nosotros también conocemos el suyo, al menos, su apodo.

(RÍE) Junior.

¿Cómo?

Sí, Felo lo nombró antes de que se liara.

El tal Junior llamó a su móvil luego.

Junior, ¿en serio? Sí, ¿qué pasa?

¡Joder! ¡Joder, joder! ¿Qué pasa?

¿Que qué pasa? ¡Que lo conozco! Bueno, habrá muchos "Juniors".

No, mi niño.

Junior que pueda hacer algo así en esta isla solo hay uno,

¡y es muy chungo!

Era vecino mío del barrio, le he visto crecer,

le he visto joder a mucha gente. ¡Ya, coño!

Pero si a una yonqui que le intentó robar para meterse,

le quemó la cara con salfumán por 200 E de mierda, Tito.

¿Tú sabes lo que nos puede hacer a nosotros por algo así?

¡Vámonos, vámonos de aquí! No, no.

Si el tal Junior es como dices, nunca dejará de perseguirnos.

Tenemos que...

Tendremos que negociar con él.

Sí, hay que hacerle entender

que tiene mucho más que perder persiguiéndonos

que quejándonos tranquilos. (SUSPIRA)

(Megafonía)

(Vibración llamada)

¡Felo, joder! ¿Qué coño pasó? ¿Dónde te metes?

Hola, Junior.

¿Y tú quién cojones eres?

Te voy a dar pistas. Si no soy Felo, ni el Rubio,

ni ninguno de los otros dos, ¿quién soy?

Eres el Tito. A raya o te humillo, Junior.

¿Qué pasó? ¿Dónde está el Rubio?

El Rubio, pedazo de hijo de puta, está donde tú querías que estuviera,

junto a los otros dos. (RÍE)

O sea, que te lo montaste por tu cuenta, ¿no?

No, no, eres tú el que ha decidido montárselo por su cuenta, ¿me oyes?

¡Pero te ha salido mal la jugada!

¿Qué quieres? Negociar.

Repartimos. "Fifty fifty" y tan amigos.

No, no, no corras tanto. A repartir solo quedamos dos, ¿no?

Error. Cuatro.

La piba, tú, yo, y la viuda del rubio.

¡Coño! ¿Ella también está metida? No, ella no tenía ni idea de nada,

pero ya ves, esta mañana se ha levantado sin marido, qué putada.

Digo yo que tendrá que llevarse alguna compensación.

Ya... ¿Y quién me dice a mí que le vas a dar su parte?

Como quieras. Si quieres, cuelgo y me lo llevo todo.

¿Eso es lo que quieres? No, no. ¡Espera!

(RÍE) Chacho, tú no sabes con quién te la estás jugando.

Sé perfectamente con quién estoy hablando.

Fulgencio Mendoza, el hijo de los Mendoza, de Schamann,

un tipo asqueroso.

El que no tiene ni idea de con quién está hablando eres tú.

¿A qué voy a tu puta casa y te jodo la vida?

¡Vente, vente aquí a casa! ¡Aquí te espero!

¡Te voy a partir la cara según entres por esa puta puerta!

¿Me oyes? Vale, cuatro partes.

Pero eso no era lo que hablamos.

Era la mitad para mí y la otra mitad para ustedes, tres.

Eso era ayer. Antes de que intentaras matarnos.

Ok.

¿Cuándo y dónde quedamos? Yo te llamo.

(Música tensión)

(GRITA)

Pero ¿tú quién coño te crees que eres?

¿Clint Eastwood?

¡Que el Junior es un asesino! Cora, Cora, Cora.

(RESOPLA) Escúchame.

A mí me trajeron a esta isla con 11 años, a vivir con mi viejo.

Vivíamos ahí, en San Juan, en la ladera alta.

Mi padre se pasaba todo el día fuera de casa

y yo me buscaba la vida por el barrio.

Y por allí había un perrito chico abandonado, un pequinés.

Pero ¿a qué viene eso ahora? ¡Espera!

Por el barrio había otros perros callejeros,

"dóbermans", presas canarios, mucho más grandes que él.

¿Sabes qué hacía el pequinés cuando se encontraba con ellos?

En cuanto veía a un perrazo cerca, se le enfrentaba.

En vez de darse media vuelta se le enfrentaba, como un loco, ladrando.

Y si el perro grande se despistaba, se le colgaba de los huevos.

O del cuello. Te lo juro, lo vi con mis propios ojos.

Así es como aguantó un montón de años.

Es que no sé qué me quieres decir. Junior es un perrazo.

Y nosotros lo que tenemos que hacer

es adoptar la estrategia del pequinés,

ir siempre por delante de ellos, ser imprevisibles, plantar cara.

Y si podemos, meterles una buena chascada en los huevos.

Cora.

Junior ya no lleva la delantera, la llevamos nosotros. Y lo sabe.

Ahora solo le queda esperar nuestra llamada.

Y nosotros no vamos a quedarnos quietos.

(SUSPIRA)

Tito.

¿Y qué pasó con el perro ese? Con el pequinés.

(Música tensión)

¡Cora! Claro, joder, yo a ti te conozco, puta.

(Continúa la música)

¿Estás seguro?

No, pero mientras no encontremos un mejor sitio...

¿Dónde tenemos las grabaciones de las cámaras de seguridad?

-No las tenemos. Se llevaron el disco duro, no hay nada.

-Joder... No son aficionados.

¿Cuando llegaron la chica estaba contigo?

Y no has vuelto a saber nada de ella. -Nada.

-Y no fue a la Policía, claro, habrían venido ya.

-Se habrá asustado.

-¿A ti no te parece un poco extraño que tú salgas una noche de fiesta

y se te eche encima así una piba a las primeras de cambio?

Es que no eres demasiado guapo, tío. No te ofendas, es lo que hay.

Esto no lo han hecho un par de yonquis, Larry,

no es una puta casualidad.

-Entonces, tú me dirás.

-Puede haber sido alguno de tus testaferros.

-Imposible. Son gente seria y con dinero, no necesitan hacer esto.

Yo les he hecho ricos, además.

-Alguien que sepa que tienes la caja fuerte dentro de casa, no sé.

Algunas de estas putas que te follas.

-No, joder, Pepe. Yo soy un tío discreto.

(RÍE) -¿Discreto? ¿Discreto? ¡Discreto los cojones!

Mira este puto chalet y el cochazo que tienes ahí fuera.

¿Quién puede haberte vaciado la caja fuerte, Larry?

¿Quién? ¡Piensa, joder! -No lo sé, joder.

Alguno de los distribuidores. -¿Traes aquí a los distribuidores?

Pero ¿a qué? ¿A presumir, mamapollas?

-Meterles en el bufete sería muy cantoso. Son chandaleros, tío.

-Joder...

Algún distribuidor con problemas de pasta, venga, que te deba dinero.

-¡Qué hijo de la gran puta!

-Veo que ya te viene alguien a la cabeza.

Bueno, eso lo hablamos luego. Y otra cosita importante.

¿Qué hacía tu contabilidad en un "pen"

en un sobrecito en tu puta caja fuerte?

-Es mi copia de seguridad, por si se estropea el ordenador.

Así sé quién paga, quién debe y esas cosas.

Casi todo está puesto en siglas, para que solo lo entendamos nosotros.

Ah, y los nombres de los bancos también.

-¿Los nombres de los bancos? ¡Subnormal de mierda! ¡Joder!

Estamos jodidos. ¡Me cago en la puta! (GRITA)

¡Estamos jodidos, la hostia! Sabía que nos traerías problemas.

Y el puto jefe se pensaba que serías la gran pomada.

Sí, ¡y una mierda!

Puta mierda de país, enchufar a los familiares...

Mira, cuando esto acabe, te recomiendo que te cojas un billete,

te vayas a un país que yo no sepa que existe

y te quedes allí hasta que veas la puta esquela de mi muerte

en un periódico, ¡subnormal de mierda!

Me cago en la puta madre. Joder, venga.

A este tío me lo cargo. Venga, venga.

Me cago en la puta. ¡Me cago en la puta!

¡Me cago en la puta! (GRITA)

¡Todo lo hemos hecho mal! (GRITA)

¡Joder, me cago en la hostia! Me lo he cargado...

Dame tu móvil. (JADEA) -Toma.

(Teclas)

Venga, venga, coño. Hostia...

¿Cómo se llama? -¿Quién?

-El que te debe dinero. -Junior.

Me dijo que se iba a Lanzarote y yo no pensé...

-¿Y te lo creíste? El puto Junior, el famoso Junior, el de la cagada.

Mira, no te mato ahora porque vas a empezar a pedir

a todos tus testaferros que te devuelvan el dinero ya.

Y luego, veremos. ¿Ha quedado clarito?

-Sí. -¿Sí? ¿Entendido?

-Sí, sí. -Bien.

Pues ayer volví de Tánger, fui a una fiesta de unos ricachones.

Me alegro, mi niña. Oye, no es que no me gusta verte,

es que andaba buscando a Cora. ¿Tú sabrías dónde puede estar?

Yo hace mucho que no la veo. ¿Quieres algo de beber, cariño?

(GRITA)

Empezamos de nuevo. (GRITA)

¿Dónde está Cora?

(Golpes)

(Música)

(JADEA)

Un gusto verlo.

Ya saben, cuando gusten...

Disculpa, ¿puedo ayudarte?

Sí. Sí.

Vine buscando a un colega, Tito. ¿Le suena?

Tito... Sí, claro.

Ah, me llamo Fran. Marcelo.

Disculpa... Mira, me pidió que lo avisara si encontraba

un curro para él. Como están las cosas hoy,

es un regalo.

La cosa es que no me acuerdo donde vive.

Ah... Yo tampoco lo tengo claro.

Sería una pena, ¿eh?

Si no lo encuentro hoy, seguro, seguro que cogen a otro.

A ver, déjame pensar un momento. Vive por aquí cerca.

Ah, Ripoche. Eso, vive en Ripoche.

¿El número no lo sabe? No, no.

Hasta ahí no llego, pero bueno...

Para empezar algo es algo, ¿no? Sí... Sí, sí.

La verdad es que sí. Gracias.

Si no nos ayudamos entre nosotros...

(Sintonía informativo)

(TV) "Esta es una isla tranquila y es normal que haya... alarma social

cuando pasa algo así, pero creemos que se trata

de un hecho aislado, un ajuste de cuentas

entre traficantes de bajo nivel, posiblemente, drogadictos.

-¿Algún sospechoso? -De momento, no".

(Móvil)

Marcelo, dime.

¿Qué?

¿Cómo era el tipo?

Vale, vale. Gracias, viejo. Gracias.

Junior ha estado preguntando por mí en el Amigo Camilo

y Marcelo le ha dicho donde vivo.

(RESOPLA) Estamos muertos.

No, tranquila. Le ha dicho en qué calle vivo, no el número.

No es lo mismo.

(RESOPLA)

(JADEA)

Busco a un tal Tito en esta calle. Habla con tu gente

a ver si lo controlan y que nos avisen.

Hecho.

Espérame aquí, vuelvo enseguida. ¿Qué haces?

Voy a por la bolsa, no podemos dejar el dinero en mi casa.

¿Y si te ven? No... Tendré cuidado.

Voy contigo. No... No, no, no.

Dejo las llaves puestas. Si tardo más de 20 minutos,

te piras. ¿A dónde?

¡Tito! ¡Tito!

(Portazo)

Te dije que iba contigo, igual no me escuchaste bien.

Al final, poco a poco, con los colegas...

Me avisaron desde allí, vinieron aquí...

Le avisamos y salimos locos... Si no, ni de coña.

(Chirrido)

(Tráfico)

(JADEA)

(Golpe)

(Murmullo)

¡Eh! ¡Nos vamos!

Espérame aquí tú.

(Timbre)

Mensajero.

(Portero automático)

Ah...

Tú la llevas. Sí.

Mantente alejada de mí, pero no me pierdas de vista.

Vale. Vale.

Tito...

Ten cuidado.

Nos vamos, reina.

¿El famoso Tito?

El famoso Junior.

No te muevas, ya sabes... Vamos a lo que vamos, la pasta.

Se lo ha llevado ella. No cuela.

Inténtalo otra vez. Es la verdad.

Por eso no volví a llamarte. Me ha dejado tirado la muy perra.

Venga ya, corta el rollo.

Y dámela ahora mismo o te reviento una rodilla.

Haz lo que te salga de la polla.

Pero no hay dinero.

Eres un pobre imbécil.

¡Ah! Ah.

(JADEA)

¿Y ahora qué? ¿Rezo algo? Ahora te vas a tomar por el culo.

Pues ya lo has oído.

¡Ah!

(TOSE)

Seguro que hay más gente fuera, espérame en el coche.

(TOSE)

(Chirrido)

¡Eh! ¿Qué es eso? ¡Tira la navaja!

¡Que tires la puta navaja!

¡Ah!

A tomar por el culo.

(Ladridos)

(JADEA) Mierda...

(Chirrido)

(JADEA)

(Frenazo)

¡Sube, sube!

(JADEA)

¡Corre!

Te dije que me esperaras en el coche.

No tengo paciencia. Gracias.

Espera.

Marcelo...

Necesito que me hagas un favor. Un favor de cojones.

(Música intriga)

Gracias por los regalitos para los niños.

Por cierto, estás enorme. ¿A quién te has comido, cabrón?

-Vete al coño, Beltrán. -No te piques, hostia,

que te lo digo con cariño. -Por si acaso,

guarda tus mimitos para tu puta madre.

-Venga, al asunto. -Venga, vamos.

-Bueno, resulta que tenemos los tres fiambres.

Dos de ellos son delincuentes de baja estofa, el Garepa y Felo.

El tercero es Carlos Ortiz, alias el Rubio.

Los dos primeros son currantes de Junior.

-Si es que tenías razón, fue él.

-Supongo. -¿Qué coño crees que pasó allí?

-El juez es un tío joven y no quiere meterse en líos,

así que lo más probable es que acepte la versión de la Científica,

pero es un poco inverosímil. El Rubio y Felo se mataron a tiros

y a apuñaladas, es decir, que uno de los dos ya estaba muerto

cuando mató al otro. Y el tercero ni te cuento.

-Que había más gente. -Eso es. Y arreglaron el escenario.

Claramente, el Rubio estaba contratado, les tendieron una trampa.

Al menos, un cuarto tipo. -Como mínimo.

Y saben lo que hacen.

-Joder...

A mí lo que realmente me tiene preocupado, Beltrán,

es el puto "pendrive" que robaron de la casa de Larry.

Si esta información sale a la luz, estamos jodidos...

jodidos de verdad. Para decirte que la pasta,

en comparación, deja de tener importancia, imagínate tú.

-¿Qué había en ese "pendrive"? -Todo, tío, todo.

-Me cago en la puta.

¡Me cago en la puta!

-Lo sé... Estamos jodidos.

(Música intriga)

Pilar, ahora no, por favor. Pilar nos ha dejado entrar.

Tranquilo, no te vamos a robar mucho tiempo,

ya sabemos que eres un hombre muy ocupado.

-Bueno, al turrón. Creemos que nos has hecho una putada,

una putada de las gordas, tan gordas como este señor.

Yo no me puedo creer que haya alguien subnormal

que quiera robar a la gente a la que le debe dinero,

pero mi amigo insiste en que sí, que hay subnormales así

en el mundo. ¿Qué opinas, Junior?

-¿Ninguna opinión al respecto?

No, si no has hecho nada, pues tan amigos.

Pero si nos has jodido...,

te vamos a llenar de mierda tu puta boca y eso... para empezar.

(Claxon)

(SUSPIRA)

¿Qué ha pasado, Tito?

(SUSPIRA) No te puedo decir mucho, pero necesitaba dinero

y me metí en un asunto sucio. ¿Drogas?

No, no, viejito, no soy tan tonto.

Si me pasa algo, necesito que me hagas un favor.

Dime.

Mira, esto contiene información valiosa,

información comprometida. Quiero que lo hagas público,

que lo mandes a los medios, televisión, periódicos...

Y a la policía, sobre todo a la policía.

Cuenta con ello. Si en 12 horas no te he llamado,

publícalo, por favor.

No me falles. No, no te voy a fallar. Tú tranquilo.

Lo sé.

(Alerta)

Ah. ¡Ya tenemos los billetes, Cora!

(SUSPIRA) De lujo, vámonos.

Suerte. Gracias.

Doy por descontado que no me vas a comprar el local de momento.

No, por el momento no.

Adiós, Marcelo. Adiós, Cora.

Gracias. Nos vemos.

Cuídate. Aún me tienes que ganar al ajedrez.

Cuenta con ello.

(Puerta)

(Música intriga)

¿Y ahora qué pasa?

Es un control.

¿Será por nosotros? No, seguro que no, tranquila.

Joder... Nos van a coger. Que no, ya verás, confía en mí.

(CARRASPEA)

(Continúa la música)

Gracias. ¿Ves como no pasaba nada?

Acaban de pasar.

¿Qué pasó al final con el perro aquel que me contaste?

El pequinés. No terminaste la historia.

Pues nada.

Al final, lo cogieron entre dos "pitbulls"

y lo partieron en dos.

Acabó en un cubo de basura.

(Graznidos)

¿Sabes qué?

Nos vamos a dar un homenaje. Al carajo con todos.

Conozco el sitio perfecto. ¿Ahora?

Sí, ahora, ¿por qué no?

¿En serio?

Sí, tenemos tiempo. Va, vamos.

(Música intriga)

(Portazo)

(Tráfico)

(Llaves)

¡Ah!

(Trinos)

(Portazo)

Ya lo sabemos todo o casi. -Pues tú dirás...

-Déjame, que yo conduzco. -Vale.

(Motor)

Bueno, pues resulta que el Tito este es un prenda.

Durante una época, fue un delincuente de poca monta,

pero lo dejó pronto. Después, empezó a trabajar

en temas de seguridad, apenas algo de trapicheo,

un par de veces en la trena... Por lo demás, está limpio,

como que se enderezó. Está medio separado,

ella vive en Madrid, Pero lo más importante

es que estuvo años trabajando en el hotel Hespérides del puerto...

¿a las órdenes de quién?

-A estas alturas ya no estoy para acertijos, joder.

-Del Rubio, el del disparo en el pecho,

él debió de subcontratarle. Son amigos desde críos.

Y lo más importante es que sabemos donde está.

-¿Dónde?

-Esta mañana los pararon en un control camino del aeropuerto

y se ve que debieron de arrepentirse porque hace poco les han visto

tomar un desvío hacia Bandama y ahora están por allí.

Tan tranquilos, comiendo en un restaurante.

-¿Están locos... o nosotros estamos idiotas?

¿Sabes lo que jode realmente a este país, Beltrán?

-¿El qué, Gordo? -La mediocridad.

La ineptitud, la traición...

Ah, sí. Y la puta subcontratación también.

(RÍE)

La puta subcontratación...

Por nosotros.

¿Todo bien por aquí? Sí, todo perfecto.

Bueno, no, tráiganos otra botella, por favor.

Han llegado un par de señores preguntando por ustedes

hace un par de minutos. Son esos de la barra.

Ah...

Olvídese de la botella, tráiganos tres cervezas,

las mismas que están tomando ellos. Muy bien, ahora mismo.

Cora...

¿Qué? Cuando vuelva la camarera,

quiero que salgas por la puerta de atrás,

vayas al coche... y me esperes en casa de Marcelo.

¿Por qué? Yo sola no... Vámonos juntos.

No, no puede ser. No nos dejarían llegar

ni al aparcamiento. Uno de los dos

se tiene que quedar atrás, es importante

que no encuentren el dinero. Tito, me da igual el dinero,

yo solo quiero estar contigo. No me voy a ir sin ti.

Confía en mí. Todo va a salir bien.

Que no, Tito. Vete.

¡Que no, Tito! ¡Vete!

Perfecto. Gracias.

(SUSPIRA)

Por favor...

Joder...

Los tienes bien puestos, no te has molestado ni en esconderte.

-¿Y la chica?

Olvídense de ella. Está fuera de juego,

solo ustedes y yo.

¿Y la pasta?

La pasta está a buen recaudo, ya les diré dónde.

Me caes bien, tío. De verdad, me caes bien.

Cojones tienes, eso está claro. Me quito el sombrero.

¿O estás loco... o eres muy tonto?

¿O quizás demasiado listo?

Eso... lo valoro, pero hasta aquí hemos llegado.

Quiero que sepas que si yo no veo el dinero,

vas a ser el último al que mate. Primero, mataré a tu chica.

Luego, a tu exmujer.

Y luego, a toda tu puta familia.

Si te cargas a mi ex, me haces un favor.

En cuanto a esa puta, haz con ella lo que quieras.

El coche no está.

Creo que hay algo importante que deben saber.

Si me pasa algo,

la información del "pendrive" llegará a donde tenga que llegar.

¿Entendido?

Me parece correcto.

Un hombre debe contar siempre con un buen seguro de vida.

En cuanto al dinero,

la pasta está donde siempre estuvo. Cogimos un poco para ir tirando,

pero todavía no se ha hecho el reparto.

¿Qué quieres decir con... "donde siempre estuvo"?

Pues eso, en casa de Larry, dónde va a estar.

Alto, alto, alto. Me estoy perdiendo algo.

(RÍE)

Ese Larry es un cabronazo.

Todo es un montaje. Pero qué coño dices...

¡Fue Junior! No...

En principio, Junior era el que nos quería dar el palo.

Pero el Rubio lo vio venir de lejos y, por eso,

llegamos a un acuerdo con Larry.

¿De verdad os creéis que es tan fácil entrar a robar

en una urbanización privada? ¿Y la chica?

La chica no tiene nada que ver. Además, ya cobró lo suyo.

Nos vas a acompañar a casa de Larry. Vamos a solucionar esto ahora.

Si no queda otro remedio...

Conduce tú.

Seguro que sabrás llegar, ¿verdad?

(Motor)

(Música)

¿Larry?

Soy yo. Estás en casa, ¿no?

Yo me vuelvo, pero antes debo dejarte una cosita.

¿Entendido?

Estoy en camino.

(Golpes)

(GRITA)

¿Dónde está la puta pasta, Larry? ¡Coño! ¿Dónde está?

-Eso es mentira, Gordo, te lo juro por Dios.

-Larry, creo que es mejor que cerremos esto.

Podemos arreglarlo, nos das el dinero, te vas

y no te volvemos a ver. -Es mentira.

Yo no sé quién es ese tipo, no le he visto en mi puta vida.

Te lo juro por mi madre, Pepe. -Me cago en la puta, Tito.

No me está gustando nada todo esto.

-Estás muerto, Larry. ¡No la jodas más!

-Yo no he robado a nadie, os lo juro por mi vida.

-Larry, tranquilo, baja el arma y hablemos, ¿vale?

-No... Me vais a matar.

(SOLLOZA) Yo no quiero morir.

Nadie quiere matar a nadie, eres el primo del gran jefe.

Eres familia. Si la has cagado, los resolveremos y ya está.

¡Baja alarma, tío! -Y una mierda...

-¡Ah! -¡Hijo de puta, cabrón!

(Tiro)

(FORCEJEAN)

(Tiro)

Uh.

(Cristales rotos)

Ah, ah, ah.

(JADEA)

(Música lírica)

(Golpe)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(TOSE)

(Música)

Ah, ah.

(Continúa la música)

# Quisiste hacerme volar...

# sin ni siquiera saber caminar.

# Quisiste hacerme soñar

# mirando al cielo y navegar.

# Pero una mala decisión.

# Te fuiste adulterando. #

(SOLLOZA)

Lo siento.

(Claxon)

(Música)

(TOSE)

(Continúa la música)

# Siempre hay un antes

# y un después.

# Un punto de inflexión.

# Te busco en playas

# y desiertos.

# Y ya no estás. #

(Gaviotas)

(Música suave)

(Golpe)

"Tito".

"¿Qué?".

"En esta vida, solo hay ganadores o perdedores.

Y la gente como nosotros siempre pierde".

"Nosotros no somos como la demás gente".

(Música)

(TV) "Sigue el misterio sobre los tres cadáveres

aparecidos en el polígono de Arinaga.

Tras meses de interrogantes se ha cerrado el caso

de la supuesta trama de blanqueo de dinero

con la declaración de nulidad de toda la causa.

El juez tiene razones para creer que los datos publicados

hace unos meses fueron falsificados.

Los responsables de bancos y constructoras implicadas

se han mostrado aliviados tras la decisión judicial.

Los cinco políticos, supuestamente implicados en la trama,

harán una declaración conjunta mañana. Todo esto abre

un nuevo debate sobre la seguridad de los datos personales

que será abordado urgentemente por el parlamento autónomo".

(Sintonía informativo)

(Música créditos)

Somos cine - La estrategia del pequinés - Ver ahora

Sweet home (2015)

Reparto: Ingrid García Jonsson, Bruno Sevilla

Alicia ha preparado una sorpresa para su pareja, Simón: una cena de cumpleaños romántica en el apartamento de uno de los edificios semi abandonados que ella inspecciona como parte de su trabajo. El plan empieza de forma idílica, pero de pronto la pareja es testigo del asesinato del único inquilino del edificio, a manos de tres encapuchados. Cuando Alicia y Simón intentan escapar, descubren que están encerrados en el edificio. Todas las salidas están bloqueadas y los encapuchados tienen una nueva misión: no dejar ningún testigo vivo.

No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - Sweet Home - Ver ahora
Transcripción completa

(Música de Navidad)

(Música de Navidad)

(La música para)

Hola, enano.

¿Esta noche?

No lo sé, estoy agotada.

¿Podemos dejarlo para otra noche?

Te estaba tomando el pelo.

¡Feliz cumpleaños!

Te he llamado 27 veces y no me lo has cogido.

No.

No vamos a ir a tu casa.

Tengo una sorpresa.

Simon.

Es tu cumpleaños.

Vale.

Bien, cancelaré la reserva.

Puedo comprar unas medias noches y algo de beber

¿o eso también te hace sentir incómodo?

Lo siento.

Por supuesto que lo entiendo.

Solo estoy intentando animarte.

Por lo menos convence a tus compañeros de piso

para ir al cine.

Oye lo siento.

Voy a quedarme sin batería.

Luego me pasaré a verte.

Te quiero.

Cumpleaños..feliz.

La gente cree que lo de la renta antigua

es un privilegio.

Pero es cuestión de justicia.

La locura es los precios que tienen los alquileres ahora.

Dímelo a mi.

Les he pedido mil veces que lo arreglen.

Pero no hay tu tía.

No me hacen caso.

Pues es un peligro se le puede caer encima.

¿Ya no queda nadie más aquí?

No.

Nadie.

Hace poco una pareja intentó arreglar el bajo.

Para vivir aquí,

pero los de la inmobiliaria les cortaron la obra.

Diciendo que estaban construyendo un dúplex ilegal.

¿Por qué se pararon las obras de rehabilitación?

Confiaban en que sí me iría.

Pero están muy equivocados.

Hasta me enviaron unos ocupas.

Para hacerme la vida imposible.

¿Quiénes?

Pues quién va a ser.

Los de la inmobiliaria.

¿No ha oído lo que le he contado?

Quieren que me vaya.

Para poder tumbarlo todo.

Compran edificios destartalados echan a los viejos.

Transforman los pisos en 4 ó 5 apartamentos.

Los alquilan por una fortuna, negocio redondo.

Pero yo no.

Usted no se piensa ir.

No.

Mire.

Ramón.

Tiene la ley de su parte.

Yo voy a hacer un informe favorable del edificio

porque la estructura no está dañada.

Pero creo que debería ceder.

Creía que también trabajaba para ellos.

Como en este país ya no queda nadie honesto.

Sé que no quiere oír esto

pero es probable que la situación no mejore.

Esto ya no parece un hogar desde esa puesta para afuera.

Pues no pienso irme.

Espere.

Quería darme su tarjeta.

Por si se me ocurre contarle algo más

o me sucede algo.

Si pasa algo don Ramón a quien tiene que llamar

es a la policía.

Se agradece.

Asegúrese de que quede bien cerrada la puerta de abajo.

Por favor.

Está estropeada y podía entrar cualquiera.

Buenas tardes.

Te asustas hasta de tu sombra.

Serás idiota.

Para.

He intentado convencerles pero prefieren descargarla.

No importa.

Iremos a otro sitio.

No me ha costado nada.

Vale.

Feliz cumpleaños.

Tienes que ponerte esto.

Estás de coña.

Es mi sorpresa de cumpleaños y hablo en serio.

Vale.

Vale.

Ali, ¿qué estás haciendo?

Vamos.

Estoy empapado.

Ven conmigo.

Por aquí.

Espera.

Sigue caminando.

Eso es.

No me fío de ti.

Tranquilo, yo te guío.

Un paso.

Otro más.

Sorpresa.

¿Qué es esto?

Romanticismo coste cero.

¿Te gusta?

Claro que sí.

¿Dónde estamos?

He cogido unas llaves prestadas.

¿De quién es esta casa?

Esta noche es nuestra.

Nada de preguntas.

Es lo más bonito que alguien ha hecho por mi.

Si.

He puesto raquís.

De verduras low cost.

¿Sabes lo mejor de la comida japonesa?

Que no se enfría.

¿Qué estás pensando?

En nada.

Llevas unos días de bajón.

¿Algo va mal?

Nada va mal.

En serio.

No me gusta verte así.

Ya lo sé, lo siento.

Es solo que..

estaría bien retroceder y hacer las cosas de otra manera.

No puedes continuar así.

Estoy intentando ser positivo.

Tengo demasiado tiempo para pensar necesito un trabajo, dinero.

No es demasiado tarde.

Te lo he dicho mil veces deberías volver a estudiar medicina.

No es tan fácil.

Serías más feliz.

Tengo que asumir la realidad, soy enfermero.

No está tan mal.

No, pero no es lo que quieres.

Hoy no es el mejor día para hablar de esto.

Ahora no quiero pensar en ello es tu cumpleaños.

Feliz cumpleaños.

Te lo dije, nada de regalos.

Creía que teníamos un trato.

Ya sabes que no me gustan

ya me has organizado esta fiesta.

Joder.

Soy todo un capullo, lo siento.

(Suena teléfono)

Tu madre,

Ahora no.

No pararás hasta que contestes.

En serio.

Lo siento.

Mírame.

Me llevo esto para ver por dónde voy.

Ali.

Lo siento.

Imbécil.

Oye

¿qué haces tú aquí?

Hola.

Estas temblando.

¿Quieres subir?

Yo te llevo, pero entra tú solito.

Iré a ver si encuentro el recogedor.

¿De dónde lo ha sacado?

No lo sé.

Ramón.

Mierda, esta en el coche, joder.

Por favor Simon, no salgas.

Ali.

Ali.

Ali.

Ahí dentro no hay nadie.

Tú quédate aquí, estate alerta.

Ali.

Cógelo.

¿Qué cojones está pasando?

Nos dijeron que sólo estaría el viejo

¡Esto es una puta mierda!

Cálmate.

¿Y tú qué coño haces aquí?

Quién más está contigo.

Nadie.

Estoy yo solo.

No me vaciles.

Estoy solo.

Y una mierda, ¿quién es Ali?

Mi gata, la estaba buscando.

Los gatos no tiran móviles por las escaleras.

No seas idiota.

¿Quién es y dónde está Ali?

Por favor, ayuda.

¿Hay alguien?

¡Socorro!

No podemos salir.

Cada vez está peor.

Tu gato, ¿verdad?

No vuelvas a mentirme

Tenemos que hacer algo, no respira bien.

Es médico.

Este cabrón, es médico.

Haz algo.

Levanta, tienes una emergencia.

Levanta.

Joder.

Podría tener alguna clase de lesión en la médula espinar.

Moverle sería muy peligroso.

¡Qué coño estás diciendo!

Esperad.

Mirad.

Necesito esto.

No siente nada.

Hay que inmovilizarle y llevarle al hospital.

Nada de hospitales.

Ya le has oído, llámales y cuéntales lo que ha pasado.

No vamos a llamar a nadie.

Nos dijeron que sólo estaría el viejo.

Esta mierda ya no es nuestro problema

¿Por qué no usas la cabeza por una vez gilipollas?

Pues claro que es nuestro problema.

Si envían a alguien imbécil.

Estamos jodidos.

Si no hacemos nuestro trabajo ¿para qué coño nos necesitan?

Si no solucionamos esto no vamos a cobrar una mierda.

Hacer el curro y luego la pasta.

Ese fue el trato.

Vale.

Ya lo pillo.

Voy a echar un vistazo.

No le pierdas de vista.

¿Algún problema?

No.

No hagas ninguna estupidez.

Emergencias, ¿en qué puedo ayudarle?

Oiga.

Mi novia y yo estamos atrapados.

Hay tres hombres que intentan matarnos

tienen que enviar a alguien.

Cálmese señor, le ayudaremos.

Dígame dónde se encuentra.

Necesito que me diga dónde está

No lo sé.

No puedo ayudarle si no sé dónde está.

Señor.

Gracias por ocuparte de mi hermano.

No.

¿Estás bien?

Sí.

¿Y tú?

No lo estoy.

¿Quién coño son estos tíos?

Creo

que son de la agencia inmobiliaria.

Han matado al viejo.

¿Qué cojones dices?

Tenemos que irnos de aquí.

No, espera.

La puerta está cerrada y las ventanas tapiadas.

No podemos salir de aquí.

(Golpes en otra habitación)

Ya vienen, vamos.

¿Qué pasa con el otro tío?

Está muerto.

Ah.

¿Qué estás haciendo?

Tengo las llaves.

Date prisa.

Vamos.

Cierra.

Tenemos que cerrarla.

Dios.

Me cago en la puta.

Es que la mato.

(Golpes en la puerta)

Puta Alicia.

Hola.

Lo siento, no quería llamar.

Pero tenemos un problema.

Pues que había más gente en el edificio.

Sí, no lo sé, aparte del viejo había una pareja.

No tenía ni idea

Se deben de haber colado.

Aquí estaré, le espero.

Muchas gracias, lo siento.

Vale, adiós.

Deja que le eche un vistazo.

Joder.

Estás perdiendo mucha sangre.

Necesitamos una farmacia de guardia.

(Golpes en la puerta)

¿Y si nos olvidamos de todo?

¿Qué vas a hacer?

Estas dan al patio interior.

Y el piso del viejo, sus ventanas no estarán tapiadas.

¿Cómo llegamos?

Déjanos en paz.

¿Qué coño está pasando?

Simon.

El dúplex,

estamos en la parte de arriba.

Los planos del edificio están en mi bolso.

Tiene que haber alguna salida.

¿El sótano?

Ya lo había pensado

podríamos salir por ahí pero no tengo las llaves.

Esto es una puta ratonera.

¿El tejado?

Lo he comprobado, está tapiado.

Podríamos salir por abajo y salir al piso del anciano

para pedir ayuda.

¿Cómo vamos a ir al tercer piso sin que nos vea ese tipo?

Cruzando por el montacargas.

No estoy para excursiones.

Quédate aquí.

Iré más rápido yo sola.

No creo que sea buena idea.

Tú haz todo el ruido que puedas e intenta que no se fije

en el montacargas.

No lo sé.

Confía en mi.

Ten cuidado.

Os he dicho que salgáis.

(Golpes)

(Golpes)

Hijo de puta.

Hijo de puta.

Te falta vocabulario.

¿Eso es todo?

Tu puta madre.

Joder.

Ah.

Vamos Simon, suéltame.

Eres un tipo duro.

Vamos.

¿Adónde crees que vas?

Estás atrapada.

¿Qué tal ha ido?

Fatal.

¿Qué ha pasado?

Cállate, nos oirán.

¿Quién va a oírnos?

Los refuerzos.

(Abren una puerta)

¿Qué es eso?

El viejo del piso de arriba.

¿Cómo ha llegado hasta aquí?

No preguntes

Estoy aquí arriba.

No puedo moverme.

Eh.

¿Quién coño es ese tío?

No lo sé, vamos arriba.

Ya era hora.

Llevo media hora.

Uno está dentro, la otra no sé por dónde está.

Puedes darte más prisa, si quieres.

Yo flipo.

¿Qué haces tío?

(Golpea con el hacha la puerta)

¿Qué está haciendo?

Corre, abajo.

¿Cómo vamos a salir de aquí?

Joder.

Ha encontrado las llave del sótano.

El montacargas tiene electricidad.

Quizás el interfono de emergencias funcione y podríamos pedir ayuda.

Estaríamos en mitad del edificio.

Nos vería.

¿Y si le robamos las llaves?

Seguro que así no nos vería.

No puedo subir trepando.

Puedes.

No

No hacer nada, no es una opción.

Si nos quedamos aquí, es solo cuestión de tiempo

que nos encuentre.

Treparemos por el hueco del ascensor y pediremos ayuda.

Nos encerraremos en el tercer piso

así ganaremos tiempo hasta que vengan a ayudarnos.

¿Y si no funciona?

(Un aspirador funcionando)

Tengo esto.

¿No había en otro color?

Si no voy pronto a un hospital no habrá más cumpleaños.

Vamos a salir de aquí.

Te lo prometo.

Cuando empiece a tirar la puerta abajo salimos

Lo siento.

Por esta mierda de cumpleaños.

Siento haber sido tan capullo, gracias por el regalo.

Bastante útil.

Te quiero.

Yo también.

Vamos.

Joder.

No funciona.

Vámonos.

Espera.

Va a encontrar la trampilla

Todavía tenemos tiempo.

Tiene que haber algún cable suelto.

No funcionará.

Espera.

Si esto no funciona nos vamos.

Date prisa.

Vamos.

No puedo moverme.

Vete.

Vete.

No pienso irme sin ti.

Vamos

Lo siento.

Tienes que irte.

Te quiero.

Vete.

Te quiero.

(Gritos de lucha)

Por favor no me hagas daño.

Simon.

¡Auxilio!

(Música)

No te muevas.

Lo siento.

Vamos a salir, Simon.

(Golpes)

(Un objeto cae por el hueco de la escalera)

(Grita)

Mierda.

¡Qué asco!

(Grita)

¡Joder!

Púdrete en el infierno, hijo de puta.

(Grita)

Somos Cine - Sweet Home - Ver ahora

El jugador de ajedrez (2017)

Antes de que estallase el boom por el ajedrez, generado por la serie Gambito de dama, el director de cine Luis Oliveros ya se adentro en este fascinante mundo de casillas en blanco y negro. El jugador de ajedrez, ganadora del Festival de Málaga en 2017, cuenta la historia, ambientada en 1934, de Diego Padilla, ganador del campeonato de España de ajedrez de aquel año y su historia de amor con la periodista francesa, Marianne Latour, de la que se enamora. Marianne convence a Diego para que junto con la hija de ambos se vayan a vivir a Francia, donde poco tiempo después Diego será acusado de espía por los nazis y encerrado en una prisión de las SS. En la prisión, Diego intentará sobrevivir en un entorno hostil gracias a la afición al ajedrez del coronel Maier, el oficial al mando, un hombre hierático, hedonista e imprevisible. 

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - El jugador de ajedrez - Ver ahora
Transcripción completa

(ACENTO FRANCÉS) ¿Cuál es el vigente campeón?

No has hecho los deberes.

Vas a contemplar un momento histórico.

(HABLA EN FRANCÉS)

Moreno, el campeón,

es el que parece que acaba de dictar una sentencia.

Juega con blancas

y le valen tablas para revalidar el título.

Creo que tiene acorralado al que tiene pinta de empollón,

el aspirante,

Diego Padilla.

"Merde!". Entonces, no estoy en el buen sitio.

Es el lado del perdedor.

Eso creen todos.

Padilla sabe que Moreno solo necesita tablas,

pero también sabe que el vigente campeón

no se puede resistir a una victoria...

y que su ambición será también su tumba.

(Reloj)

(Murmullos)

Esto es malo para el empollón.

A veces, es necesario hacer sacrificios.

¿Padilla va a ganar?

(Reloj)

Mate en seis jugadas.

(Murmullos)

(Murmullos)

(Aplausos)

¡Bravo!

(Conversaciones y risas)

Vamos a brindar.

Gracias. Toma.

Por el campeón.

¿Y de dónde eres, Marianne?

Pensaba que la entrevista era a él.

Diego es el mejor jugador del mundo, un fenómeno.

Es todo lo que necesitas saber. ¿París?

(RÍE)

¿Qué piensa de la situación actual de su país?

No soy político ni me interesan los políticos.

Pero tendrás una opinión de lo que está pasando.

Los mineros de Asturias, Cataluña...

Solo soy un jugador de ajedrez. Siento decepcionarte.

Ustedes, los apolíticos, son muy útiles para los más conservadores.

Les valen para llegar al poder.

Si pretendes despertar en mí una conciencia política,

no lo vas a conseguir.

Vamos a por otra ronda, ¿eh?

Vamos.

Dos daiquiris. Sí, señor.

La vas a espantar.

Tranquilo, que ya me voy. No, me voy yo.

¿Tú? ¿No te gusta Marianne?

¿Y a ti no?

Pues claro, no me va a gustar...

Pero yo me enamoro todas las semanas y a ella le interesas tú.

Eso es imposible.

Deja de pintarte más aburrido de lo que eres.

Ve, cuéntale algo que parezca interesante.

Igual, algún día, me lo agradeces.

¿Y Javier?

Ha tenido que irse.

Es un tipo muy ocupado.

¿Por qué viniste a trabajar a España?

No hay un solo motivo para cambiar de vida.

¿Escapabas de algo?

O, quizá, lo que me esperaba no me convenía.

(Aplausos)

Además,

me gusta tu país.

(Música lenta)

Aquí no es la costumbre.

Vamos, que no me gusta que me rechacen.

-Pero ¿qué dice? -Hablo de derechos fundamentales.

-¿Qué derechos? ¡Sois comunistas!

¡Queréis traer el comunismo y no sabéis lo que es!

-¡Señores! -¡Fascista de mierda!

-¡No quiero aquí discusiones, y menos de política!

Vamos a otro sitio.

-Nos vamos.

(Trueno)

Vamos.

(Trueno)

(Trueno)

(TARAREA)

(TARAREA)

(TARAREA)

(Música lenta)

(Campanadas)

Poneos para la foto.

(Campanadas)

Sácanos bien guapos. Y que no salga movida.

Muy quietos.

(Campanadas)

Ya.

(Campanadas)

¡Enhorabuena! Gracias.

(Campanadas)

¿Cómo están las cosas?

(Campanadas)

Muy mal. Esto es una olla a presión.

¿Se alzarán los militares? Cualquiera sabe.

(GRITA)

Dame un trapo. (GRITA)

-¡Empuja!

(GRITA)

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? Soy yo.

(GRITA) ¿Y bien?

De momento, nada.

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

¡Vamos, empuja, empuja!

(GRITA) ¡Vamos!

¡Vamos! (GRITA)

(Llanto de bebé)

¡Oh!

(Llanto de bebé)

Es una niña, tan sana y fuerte como su madre.

Tu ahijada.

¿Cómo estás?

Bien.

Es preciosa.

Mate.

Le ofrezco tablas.

¿Está seguro? Sí.

Comandante, la situación admite tablas.

Entonces, es un honor para mí.

Tablas.

Comprenda mi entusiasmo, Padilla.

La primera vez que le hago tablas y llevamos jugando meses.

Hay diferencia entre cómo jugaba al empezar y cómo ha jugado hoy.

Gracias a usted, profesor.

De todas formas, no renuncio a ganarle algún día.

Todo puede llegar. Bueno, bueno.

No soñemos con imposibles.

Padilla.

Me gustaría que jugara por el Campeonato Nacional,

que nos represente por el mundo, que gane premios para España.

Sería un honor, comandante.

Sé que puede hacernos sentir muy orgullosos.

Solo hay algún problema burocrático,

pero lo solucionaremos.

(COMANDANTE) Dame una cajetilla.

Bueno, hasta mañana.

-Enhorabuena por las tablas. -Gracias, Juanita.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

Así que el comandante Hernández te ha hecho tablas.

Las noticias vuelan.

Para que ese fascista te haga tablas debe volver a nacer.

No me tomes el pelo, hombre. Te has dejado.

Tú sabrás lo que haces, pero yo le humillaría en todas las partidas.

Al enemigo, ni agua.

Hernández no es mala persona.

Será contigo.

Vamos, te invito a un vino.

(Claxon)

Gracias, Paco.

Esta tarde, vamos a la tienda de Martín.

Os la estáis jugando.

Hay que actuar. Esto no puede ser.

Habrá gente importante. Pásate.

Javier, déjalo. Ya sabes cómo pienso.

El local es seguro y necesitamos gente como tú,

personas sin antecedentes, que no sean sospechosas.

La guerra ha terminado. Convéncete.

¿No vas a hacer nada?

En esas reuniones, se dicen tonterías.

Todo es fantasear sobre Rusia y la revolución del proletariado.

Y yo no soy comunista.

Yo tampoco lo soy,

pero la oposición al fascismo debe estar unida.

Allí también hay socialistas, anarquistas, liberales.

Se trata de hacer causa común.

Me gustaría ayudaros

y ver esa sociedad libre de la que tanto hablas,

pero antes de la guerra ya se perdió la ocasión.

No empieces con lo del 34. La lucha ahora es muy distinta.

Algunos de los que van a las reuniones buscan revancha.

Hay de todo, ya lo sé,

pero el objetivo es restaurar la democracia.

Y, cuantos más seamos, más fácil será sacar a los extremistas.

Eres demasiado idealista.

Por los apolíticos.

Por los cabezotas.

Este es el rey.

Como es muy viejecito, solo puede dar un paso cada vez.

Pero, como es el que más manda, lo da para donde quiere.

Esta es la torre.

Es muy muy muy fuerte.

Y este es mi preferido,

el caballo.

Es el único que salta al resto de las piezas.

¿A todas?

A todas. Mira, ¡eh!

(IMTA EL TROTE DEL CABALLO)

¡Ay, ay, ay! Margaux, ¿vamos al parque?

Y dejamos que papá piense nuevas jugadas.

Dile adiós a papá.

Adiós. ¿Y en francés?

"Au revoir, papa". "Au revoir".

Y pórtate bien con mamá.

"A toute a l'heure".

(Puerta cerrándose)

(EN FRANCÉS)

A veces, creo que hago infeliz a Marianne.

No digas tonterías.

Marianne te adora, aunque tú nunca te lo hayas creído.

Temo que piense que con Pierre le habría ido mejor.

¿Por qué dices eso?

Todavía le escribe.

Es normal. Son buenos amigos.

A lo mejor, no estoy a la altura de lo que espera.

Eso son bobadas.

No te tortures.

No deja de pedirme que nos vayamos a Francia.

No me extraña.

Esto es una ratonera.

Aquí solo caben los que piensan como ellos

y los cínicos que pueden fingir.

¿Sabes que han detenido a Julián?

No, no lo sabía.

¿Y de qué le acusan?

Poca cosa, estraperlo.

Le soltarán. Tendrían que detener a medio Madrid.

Quizá, podrías interceder por él.

¿Al comandante Hernández?

No es un buen momento.

Me ha pedido que me afilie a Falange

para jugar el Campeonato de España de Ajedrez.

¡Te has atrevido a negarte!

Ven a cenar a casa esta noche.

Así ves a la pequeña y le damos una alegría a Marianne.

Esta noche, no puedo.

¿Otra reunión?

Hay que hacer algo, Diego.

¿Y tienes que hacerlo tú?

Sois muy pocos, Javier.

La guerra ha sido larga y las familias están rotas.

No habrá revolución.

No puedo rendirme ni someterme. No quiero vivir así.

A mí solo me preocupas tú.

Si te detienen, te pueden fusilar.

Tengo que marcharme.

¿Le puedes dar un recado a Marianne de mi parte?

Dime.

Nada importante.

Por si es verdad lo que cuentas y se cansa de ti.

Que ya sabe que yo sigo soltero.

Hasta mañana, donjuán. Hasta mañana.

Y esa niña, que era tan guapa y tan rubia como tú,

le dijo a su padre que no podía dormir porque tenía miedo.

Y su padre le dijo:

"Si sueñas con papá, ya no te podrá pasar nada malo".

Y lo hizo y ya nunca más tuvo miedo.

Te quiero.

Buenas noches.

Ya se ha dormido.

Ha estado toda la tarde preguntando por ti.

Al menos, una de mis dos mujeres se preocupa por mí.

Ya verás cuando tenga 15 años.

¿Qué pasará entonces?

Que no te hará ni caso.

Eso ya lo veremos.

Y, además,

siempre te tendré a ti.

(Campanadas)

(MURMURA)

Pensaba que éramos amigos.

No le comprendo.

¿No me he portado bien con usted?

Claro que lo ha hecho.

Conmigo y con mi familia.

Y, si es así, ¿por qué me ha ocultado su amistad

con Javier Sánchez?

¿Con Javier? Es un amigo de la infancia.

Y un revolucionario, ¡un rojo!

No sé de qué me habla.

Que me gane al ajedrez no le da derecho a insultar mi inteligencia.

Su amigo murió ayer en una redada.

Intentó huir y le dispararon.

Ahora, en algún despacho, estarán atando cabos.

Tarde o temprano, irán a por usted...

y yo no podré ayudarle.

Por cierto,

usted y yo hoy no nos hemos visto.

(Puerta cerrándose)

(Puerta abriéndose)

(ACENTO FRANCÉS) El sacrificio de la reina.

Es un honor, señor Padilla, recibirle aquí,

en nuestra federación. ¿Qué puedo hacer por usted?

Necesito trabajar,

jugando, enseñando... Lo que sea.

Ya ve que no... pasamos por nuestro mejor momento.

Media Europa está en guerra y la otra media, esperando.

Acepto cualquier cosa.

Lo lamento, maestro.

Tal vez, si las cosas cambian...

En ese caso, no le quito más tiempo.

Ha sido un placer.

Aquí, en la federación, hemos estudiado mucho esa partida.

Gracias.

"Au revoir".

¿Vamos a buscar a mamá a la salida de su trabajo?

Así le damos una sorpresa.

Sí. ¿Sí?

(Claxon)

"Bonne matinée". "Ça va?".

(Radio en francés)

(Música en la radio)

Hola.

Hola, "ma puce".

Hola.

Ya pensaba que no venías.

Me he entretenido al salir del colegio.

He ido a tomar un café con las compañeras.

Además, no tiene nada de malo que me esperéis.

Así tenéis más ganas de verme.

¿Y estas rosas?

Hemos dado un paseo esta mañana y las he comprado para ti.

He estado con Pierre... en un café.

Me ha venido a buscar a la salida.

Le he dado las gracias por conseguirme el trabajo.

Ponlas en un jarrón.

Sin agua, se marchitan enseguida.

(Claxon)

(Voces en francés)

(HABLA EN ALEMÁN)

(Puerta abriéndose)

(Puerta abriéndose)

¡Ñam, ñam, ñam, ñam, ñam, ñam!

No quiero juegos en la mesa.

Mañana podríamos ir al Campo de Marte.

Hará un día precioso.

Como quieras.

No pareces muy entusiasmado. ¿Te pasa algo?

Digamos que... que estoy sorprendido.

¿Lo dices por los alemanes? ¿Qué han hecho ahora?

Lo digo por ti.

¿Por mí?

¿He hecho algo que te haya molestado?

Tu doble moral.

Yo no tengo doble moral.

La tienes.

Como el anticuario que me preguntó si era comunista o judío...

o como esas chicas que se sientan a tontear con los alemanes.

Estáis invadidos y hacéis como si no pasara nada.

Tú me pediste salir de España para no vivir en un régimen fascista.

Y ahora estás cómoda entre los nazis.

Estás muy equivocado.

Los franceses odiamos a los nazis y nos avergüenza la situación,

pero no podemos hacer nada.

A veces, no se puede hacer nada.

Siento ser menos valiente de lo que pensabas.

(Golpes en la puerta)

(EN FRANCÉS)

(Golpes en la puerta)

Vuelvo enseguida.

No te preocupes. Lo tengo todo en regla.

(Murmullos)

(HABLA EN ALEMÁN)

Ponga sus pertenencias en la mesa.

También el reloj y el anillo.

Desnúdese.

"Monsieur Lambert".

(HABLA EN ALEMÁN)

Nombre, nacionalidad, profesión.

Diego Padilla, español, jugador de ajedrez.

"Schachspieler".

"Schachspieler!".

¿Con qué mano juega?

Con la derecha. "Die rechte hand".

Jugar al ajedrez no es una profesión.

También trabajaba como encargado de almacén.

(TRADUCE)

¿Por qué abandonó su país?

Mi mujer es francesa. Quería trabajar aquí.

¿Es usted un espía?

No. "Nein".

Dígale que no soy espía.

¡Por favor!

¡Dígaselo!

¡Por favor!

¡Por favor!

¡Por favor!

(TOSE)

(Golpes)

(Puerta abriéndose)

(HABLA EN ALEMÁN)

Y, entonces, la mamá ardilla...

le dice la ardilla hija:

"No te subas a este árbol, que es muy alto".

"Puedes caerte".

¿Y cuándo viene papá?

Pronto, "ma puce".

Vamos a dormir, ¿eh?

"Bonne nuit".

"Allez".

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLAN EN ALEMÁN)

(Puerta abriéndose)

Eres español, ¿verdad?

Sí. Somos los únicos españoles.

Los demás son franceses acusados de espías o saboteadores.

¿De dónde eres?

De Madrid. Yo, de Toledo.

Estaba en las Milicias Populares. ¿Y tú?

Perdona.

Perdona, pregunto demasiado. Llevo tanto sin hablar con nadie...

¿Quieres?

Gracias.

Cuando se perdió todo, me escondí en el monte.

Luego pasé a Francia para luchar contra los nazis,

pero no pude ni pisar la calle.

No habías tenido bastante.

Parece que tú tampoco.

¿Y a ti por qué te han detenido?

No lo sé.

Con la paliza que te han dado, cualquiera lo diría.

Me llamo Pablo.

Diego.

En tu vida, hay una mujer, una tal Marianne.

Debes de quererla mucho.

¿Cómo lo sabes?

Hablas de ella en sueños.

¿Y tenéis hijos?

Una niña de cuatro años.

Se llama Margaux.

¿Tú estás casado?

A mi mujer la mató una granada. No nos dio tiempo a tener hijos.

Lo siento.

No.

¿Y qué les has hecho a los nazis para que te encierren?

No lo sé.

En serio, no tengo ni idea.

Ni siquiera sé qué clase de cárcel es esta.

Es el feudo de las SS en París.

Se supone que tenemos información que les interesa.

Nos apretarán hasta que hablemos o hasta que nos maten.

Somos enemigos oficiales del III Reich.

(Megafonía en alemán)

Nos vamos a ir.

¿Y papá?

Mañana seguro que sale.

(Megafonía en alemán)

(Claxon)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

Robert Andrezowski.

Arthur Belvezet.

Alfred Thiebault.

Raoul Manesse.

Raoul Manesse.

Raoul Manesse.

¡Raoul Manesse!

(Puerta cerrándose)

Con estos cabrones solo vale obedecer.

¿Adónde se los llevan?

Al paredón.

Buenas noches, mi amor.

Buenas noches. Voy a soñar con papá.

(Timbre)

(Timbre)

Alan Herbert.

Jacques Leconte.

Ralph Ardoun.

Maxime Fondant.

(Puerta cerrándose)

Cuando salga de aquí, me voy a América del Sur.

A Chile o a Argentina.

Iré de polizón en un barco mercante adonde nadie me conozca

para empezar de nuevo lejos de esta Europa de fanáticos.

Allí montaré un negocio,

una sastrería.

Mi padre me enseñó el oficio y fui buen aprendiz.

Confecciones Mérida.

¿Qué te parece?

Todo llegará.

Ya verás como sí.

Yo adoraba a mi padre.

Él me enseñó a jugar al ajedrez cuando era muy pequeño.

Siempre me decía:

"Llegarás a ser un campeón".

Pero no pudo verlo.

Murió cuando yo tenía 12 años.

Ahora solo quiero volver a casa y estar con mi mujer...

y ver crecer a mi hija.

Ya ves que no soy hombre de grandes planes.

Hay algo extraño en ti.

Algo que no comprendo, pero creo que eres buena persona.

Demasiado bueno para estos tiempos.

(Puerta abriéndose)

¿Diego Padilla?

Diego.

No les des ninguna satisfacción.

"Feuer".

(Disparos)

(Disparo)

(HABLA EN ALEMÁN)

Nombre, nacionalidad, profesión.

Diego Padilla.

Español.

Encargado de almacén.

¿No es usted jugador de ajedrez?

Para ustedes, eso no era una profesión.

Mueva.

Parece que la partida es suya.

(HABLA EN ALEMÁN)

Todavía no ha perdido.

"Hoch!".

Muy bien, veamos cómo.

Tenía usted razón.

Reconozco que me ha sorprendido.

Tablas.

(Pasos acercándose)

¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? Sí.

¿No te han hecho nada?

Me han vuelto a interrogar.

¿Sin torturas? Eso es muy raro.

¿No me crees? Solo digo que es muy raro.

No quiero llevarme una sorpresa contigo.

Querían que jugara al ajedrez.

¿Al ajedrez?

¿Tienes otro?

El rey se mueve de uno en uno.

Claro, porque tiene gota.

Lo que no entendí ayer es lo del peón pasado.

Es un peón...

que no tiene ningún peón enemigo que lo pare.

¿Un peón prófugo?

Camile Gerard.

Jean-Phillipe Margaux.

Marcel Gandriaux.

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLAN EN ALEMÁN)

(HABLAN EN ALEMÁN)

"Zielen".

"Laden".

"Feuer".

(Disparos)

(Teléfono)

(Teléfono)

(HABLA EN ALEMÁN)

(Bruckner "Sinfonía N 9")

Anton Bruckner.

El más grande sinfonista después de Beethoven.

Ese pequeño gran austriaco solo tenía un defecto:

su religiosidad.

¿Es usted religioso?

Hace mucho que no voy a la iglesia.

No tenga miedo a contestar.

Es solo una conversación entre dos hombres civilizados.

¿Cree usted en Dios?

Sí, soy católico.

Así que usted piensa...

que tiene un alma inmortal...

y que, si actúa conforme a los mandamientos,

tendrá un premio en el cielo.

La fe es difícil de explicar.

Y más difícil aún de comprender

cuando es un hombre inteligente quien la tiene.

Yo no creo en Dios.

Ni en el suyo ni en ninguno.

Pienso que los dioses son una invención de hombres primitivos

desconcertados ante los misterios de la naturaleza,

y que su Biblia, tan llena de incestos,

de milagros y de asesinos,

es la mayor falacia literaria que hay en Europa.

El pueblo es ignorante y debe ser educado,

pero no en la repugnante coacción de la moral judía.

Siéntese, por favor.

No le he hecho venir para ofender sus convicciones.

Me debe usted una revancha.

Me va a permitir el privilegio de volver a jugar con las blancas.

Jaque mate.

Vuelva a colocarlas.

Jaque mate.

Desde mañana,

me dará usted algunas nociones teóricas que impidan estas...

humillaciones.

Moviendo el alfil, pone en riesgo su rey.

Jaque mate.

¿Cómo que jaque mate? Si estamos empezando.

Es el mate del pastor. Pues vaya.

Juegas peor que mi hija de cuatro años.

Otra partida.

(Puerta cerrándose)

¿Puedo pedirle un favor?

Adelante.

Me gustaría poder demostrar mi inocencia.

Si quiere conservar la vida, limítese a obedecer.

En este edificio, mueren personas todos los días

por acusaciones menores que la suya.

No cometa el error de pensar...

que está en su mano cambiar el curso de los acontecimientos.

(Puerta cerrándose)

¡Pablo!

¡Pablo!

¡Pablo!

¿Qué le pasa hoy?

¿Ha dejado de tener fe?

¿Ya no cree en Dios?

(HABLAN EN ALEMÁN)

Kauffman.

(HABLA EN ALEMÁN)

Tú, muerto.

(Puerta cerrándose)

(Bruckner "Sinfonía N 9")

Moviendo el caballo, pierde el centro del tablero.

Su posición general se debilita.

(Puerta abriéndose)

(HABLA EN ALEMÁN)

(TOSE)

"Laden".

(Arma cargándose)

"Zielen".

"Feuer".

(IMITA DISPAROS)

(HABLA EN ALEMÁN)

Ahora, Alemania está en guerra con Rusia.

Es la decisión más importante que ha tomado el Führer,

pero no había otra opción con los perros rusos.

El comunismo es la forma más irracional de gobierno.

¿Quiere una copa de coñac?

No, gracias.

Tal vez, prefiera otra cosa.

Me gustaría escribir a mi mujer y a mi hija.

Podrá escribir a su familia una vez al mes,

con los sobres abiertos para que sean inspeccionados por mí.

Pero no pida que le contesten.

No podrá recibir correspondencia del exterior.

"Queridas Marianne y Margaux:"

"Hoy hace un año de mi detención...

y, por primera vez, me permiten escribiros".

"No dejo de pensar en vosotras".

"El recuerdo de nuestro amor me da las fuerzas para poder resistir".

"A veces, creo que Dios me pone a prueba...

o que se ha olvidado de mí".

"Pero os prometo que nada ni nadie

podrá evitar que volvamos a encontrarnos

y que recuperemos el pasado".

(SILBA)

Eh.

"Ese pasado que no es solo lo que hemos vivido,

sino lo que no hemos podido vivir".

(HABLA EN ALEMÁN)

(Explosión)

(Disparos)

(Explosión)

(Disparos)

(Puerta abriéndose)

Acompáñeme.

¡Vamos!

(HABLA EN ALEMÁN)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Hoy no le he traído para jugar al ajedrez.

Las cosas están cambiando.

Ya no son como hace cuatro años.

Hace algún tiempo que los americanos

desembarcaron en Normandía.

Y ahora están a las puertas de París.

El Führer ha decidido...

ejecutar a todos los prisioneros...

y dinamitar este edificio.

Sin embargo,

no estoy dispuesto a mandarle a usted a la muerte.

Hace ya mucho tiempo que sé que usted...

no es un espía.

Usted sabía que yo era inocente. Así es.

Pero su vida valía muy poco en la calle.

Podría decirse que le he estado protegiendo.

Aunque no lo sepa, tiene enemigos influyentes.

Yo no tengo enemigos en Francia.

Todos tenemos enemigos.

Pierre Boileau. ¿Le conoce?

Era un amigo de mujer.

De su mujer, quizá, pero no parece que lo fuese suyo.

Pierre Boileau lo denunció acusándole de espionaje.

¿Por qué no me soltó cuando supo que era falso?

Por egoísmo.

La vida en esta prisión me parecía muy tediosa

y la posibilidad de jugar al ajedrez

contra alguien con su talento...

fue un extraordinario alivio para mí.

(Voces en alemán)

Estas son mis cartas. Sí.

Nunca salieron de aquí.

Le permití que las escribiera para mantener su moral,

pero nunca salieron de mi despacho.

Cójalas.

Reinke.

Deje a este hombre libre.

Espero que entienda la excepción que estoy haciendo con usted.

(Voz en alemán)

(Disparo)

(Voces en alemán)

¡Lárgate de aquí!

(HABLA EN ALEMÁN)

(Avión)

(Música de Alejandro Vivas)

(HABLA EN ALEMÁN)

(Disparo)

(Sin sonido)

Marianne.

Marianne.

"S'il vous plait".

(Explosión)

(Voces infantiles)

Usted, español, ¿eh?

Le reconocí por su acento.

¿Hasta dónde piensa ir?

¿Hasta su país?

Hasta Burdeos. Ah.

Son solo 40 km.

Ande, suba.

Yo también voy a Burdeos.

(HABLAN EN FRANCÉS)

(GRITA)

¡So!

¿Por qué les hacen eso?

Son colaboracionistas.

Es el castigo del pueblo por haber estado con un alemán.

La casa que busca está al final de ese camino.

"Merci, mon ami".

Si se queda en Burdeos, venga a verme.

Le prometo darle un poco más de ese vino.

"À bientôt". "À bientôt".

"Allez". ¡Eh!

Hola, Marianne.

Me dijeron que habías muerto,

que te habían ejecutado los nazis.

¿Dónde has estado todo este tiempo?

En la cárcel.

Perdóname, Diego.

No estoy sabiendo cómo reaccionar.

Dame tiempo, por favor.

Margaux está preciosa.

Ya es toda una mujercita.

Con este aspecto, le he parecido un mendigo.

Ven.

Te voy a dar ropa limpia y podrás darte un baño.

Toma.

Mientras, te prepararé algo de comer.

Gracias.

Siéntate, por favor.

Han pasado muchas cosas desde que no nos vemos.

Es para mí muy difícil explicártelo.

¿Tú sabes por qué me arrestaron?

Me dijeron que te acusaron de ser comunista.

Nunca comprendí por qué te encerraron.

Alguien me denunció con mentiras,

alguien influyente.

Pero tú no tenías enemigos.

Eso creía yo, Marianne,

que no tenía enemigos.

¿Eres feliz con Pierre?

Se porta muy bien conmigo.

Es un buen padre para Margaux.

¿Y Margaux?

¿Se acuerda de mí?

Era muy pequeña cuando te arrestaron.

Los primeros meses preguntaba mucho por ti.

Yo no sabía qué decirle.

Detectaría que sus preguntas me entristecían

y, al cabo de un tiempo, dejó de hablar de ti.

Quizá me he equivocado, pero...

creía que lo mejor era que te olvidara cuanto antes...

y que no hubiese nada en la casa que le recordara a ti.

He venido para saber si todavía tengo una familia.

Las cosas ya no pueden ser como antes...

y cambiar, así, de repente.

Al principio, me resistí a sacarte de mi vida, pero...

Han pasado cuatro años...

y tú estabas muerto.

No he venido a quitarte a Margaux, pero no voy a renunciar a ella.

Sé que ahora no tengo nada que ofrecerle,

pero las cosas cambian.

La niña es feliz aquí.

Y, algún día, heredará la fortuna de Pierre.

Entiéndelo, por favor.

Y contigo...

Mírate, Diego.

Lo siento.

¿Cómo se llama tu caballo?

No tiene nombre.

¿Le ponemos uno?

¿Cuál? Rocinante.

Rocinante.

¡Qué nombre más raro!

¿A ti te gusta?

Está bien para un caballo.

De acuerdo.

Estás más guapo sin la barba

y te queda muy bien la ropa de mi padre.

¿Sabes jugar al ajedrez?

No,

pero sé cómo se mueven las piezas y cómo se llaman.

El caballo puede saltar.

Y el rey, como es más viejecito, solo avanza de uno en uno.

¿Y sabes quién te enseñó eso?

No me acuerdo.

Lo sé desde pequeña,

desde que vivía en Madrid con mi papá.

¿Con tu papá?

Ahora tengo que irme,

pero podríamos vernos otro día.

Sí. Podrías venir a jugar conmigo.

Prometido.

Adiós, Margaux. Adiós.

Pórtate bien con mamá.

Creo que me acuerdo un poco de ti.

(Música de Alejandro Vivas)

Somos Cine - El jugador de ajedrez - Ver ahora

Mi querida cofradía

Esta Semana Santa puede ser una buena oportunidad para ver una divertida comedia cofrade. La cinta, dirigida por Marta Díaz, estuvo nominada a mejor película (Comedia) en los Premios Feroz.

Protagonizada por Gloria Muñoz (en el papel de Carmen), una mujer convencida de que nunca será Hermana Mayor de su cofradía mientras exista un hombre dispuesto a llevar el bastón dorado, tiene la oportunidad de presidir la procesión si en lugar de pedir una ambulancia para el recién elegido presidente, inconsciente en su casa, hace justicia.

Para todos los públicos Somos cine - Mi querida cofradía - ver ahora
Transcripción completa

(Música de procesión)

Hasta luego, Carmen. Hasta luego.

Encarna, ¿cómo está tu madre? Ya sabes... Delicadilla, la pobre.

Dale recuerdos de mi parte. Gracias.

Qué arreglada va siempre esta mujer.

-Yo no sé cómo tiene tiempo

para su casa, la iglesia y para estar en todos los meneos.

(Móvil)

Beatriz, hija. ¿Cómo estás?

¿Cómo que habíamos quedado?

Pero si hoy son las elecciones.

¿De verdad dijimos hoy?

Chica, pues no sé.

No, no. Hoy imposible.

Bueno, pues si no pasa nada, lo hablamos otro día.

Ay, Carmen.

Contigo quería yo hablar.

Que al niño se le ha antojado salir en la procesión.

¿Habría algún problema? No, mujer.

Tú llévamelo temprano y ya me apaño yo

para hacerle un hueco. Gracias. Pues nos vemos luego.

Hasta luego.

No, que te digo... Qué apañada es esta mujer.

Y una devota de toda la vida.

-Hombre, claro.

Por eso llegó a ser vicepresidenta de la hermandad.

-Que he oído que la van a hacer presidenta.

-Anda ya. ¿Una mujer presidenta de una hermandad?

¿Eso cuándo se ha visto?

Beatriz, que te dejo.

Que tengo a Adolfo revolucionado.

¡Ay, hija, qué pesada estás!

Venga, hasta luego. Un beso.

Están todos esperándote. ¿Cómo vas con esa pachorra?

Mira, Adolfo, por favor.

No me pongas más nerviosa de lo que estoy.

Si eso es buena señal.

Estoy deseando llamarte "señora presidenta".

Anda, calla. Tú dime cómo estoy.

Impecable. ¿Cómo vas a estar, si lo elegí yo?

Toma, ponte la medalla y para adentro.

Venga, va.

(Murmullos)

Eh.

¿Dónde se habrá metido esta mujer? -Ignacio, serenidad.

Yo estoy muy sereno, padre. Mucho.

Pero ¿y si gana ella?

Los horquilleros están dispuestos a votarla, y las mantillas.

Ignacio, ¿tú me ves nervioso a mí?

Si no fuera porque todo está atado, ¿yo estaría así?

Estate tranquilo.

¡Eh! ¿Nervioso, hijo?

(NERVIOSO) ¿Yo? ¿Nervioso? No. ¿Por qué? Estoy bien.

Bien. Que se note, hombre.

Y alegra esa cara, que pareces un alma en pena.

(Puerta abriéndose)

(Murmullos)

Bien. Pues como ya estamos todos,

vamos a dar comienzo

a la elección del nuevo hermano mayor

de la Hermandad de Nuestra Señora de la Santa Cruz,

la Caridad y la Esperanza,

tras la renuncia de don Jesús Gómez, que ha decidido

no renovar el cargo por motivos de salud.

Don Jesús. Bien.

Pues el elegido para presidir

la Hermandad de Nuestra Señora

de la Santa Cruz, la Caridad y la Esperanza

es... don Ignacio de Herrera Becerra.

(Aplausos)

Muchas gracias.

Gracias.

Tienes que ir a felicitarlo.

Gracias. Gracias.

Luego hablamos.

Hijo. -Ignacio, enhorabuena.

Muchas gracias.

Enhorabuena, Ignacio.

Gracias, Carmen.

Bien jugado, ¿eh?

Lo único es que unas veces se gana... y otras se pierde.

Vamos, Pablete.

Hoy las cervezas corren de mi parte.

Muchas gracias. Gracias.

Venga, no perdáis esta oportunidad,

que no voy a pagar siempre.

Qué increíble, Carmen.

Qué increíble.

Bueno, la próxima vez será, hija.

No habrá próxima vez, Adolfo.

Y lo sabe.

Déjame sola, por favor.

Bueno, señores... Salud. Venga.

Será mamarracho el tío.

Carmen toda la vida dejándose la piel y eligen al que acaba de llegar.

Mira cómo se ríe el mamarracho.

-Es que no me lo explico. ¡No me lo explico!

-A mí no me salen las cuentas. Lo pienso y no me salen las cuentas.

Todas las mantillas votamos, y... -Es una injusticia.

Se mire por donde se mire. -Una muy grande.

Y yo que convencí a las niñas de que con Carmen todo cambiaría.

Para ellos, el largo de la falda es la Biblia.

Ay, Carmen, hija. Cuánto lo siento, de verdad.

Las mantillas estamos contigo.

Muchas gracias, Isi. Carmen.

Ven a tomar una cervecita, que pago yo.

Será mamarracho. De verdad.

Yo me voy, que no quiero verle la cara.

-Vámonos nosotros también, Carmen.

Yo no tengo que esconderme de nadie.

Esta es mi hermandad.

Y si mi hermandad ha elegido a su nuevo hermano mayor,

yo voy a celebrarlo.

Qué bien puestos los tiene esta mujer.

-No sé qué decirte. Cuando se pone así...

-Ya. Pues yo la admiro mucho. Mucho.

Eso tenedlo claro. Siempre.

Carmen.

Adolfo.

Bueno, vamos a brindar.

Por nuestro hermano mayor. Por Ignacio.

-Y por Nuestra Señora de la Santa Cruz,

la Caridad y la Esperanza. Sí.

Por Nuestra Señora lo primero. -También.

-Perdonen que les moleste. Carmen, menos mal

que te encuentro. Necesito hablar contigo.

¿Qué es lo que pasa, Asun?

Es que estoy muy nerviosa,

y mi madre no te puedes imaginar. ¿Qué ha pasado?

Esta mañana ha escuchado en la radio

que la procesión no va a pasar este año por nuestra calle,

y está que no hay quien la aguante.

Ya sabes que ella está segura

de que el año que no le cante la saeta se muere.

Tú dile que no debe preocuparse. Bueno, señora.

Permítame presentarme.

Ignacio de Herrera, hermano mayor de la hermandad.

Sintiéndolo mucho, su madre tiene razón.

Tuvimos que recortar el recorrido... Ignacio, creo que te confundes.

En la última junta se decidió mantener el recorrido.

¿A que sí? -Por supuesto que sí.

¿Cómo que sí? Pues sí.

¿Y por qué no estoy al tanto?

Igual porque no viniste a la última junta.

Ni a la penúltima. Es que Ignacio

es un hombre muy ocupado

y no es muy asiduo a las reuniones de la hermandad.

Asun, ¿sabe lo que pasa realmente?

Carmen se presentó conmigo a las elecciones a presidente,

y como perdió, está un poquito... Que estoy un poquito ¿qué?

-Bueno, eso está muy bien.

Pero entonces ¿la procesión pasa o no pasa?

Claro que pasa. Si eso ya está decidido.

Carmen, a ver si te queda claro. A partir de ahora decido yo.

¿Tú qué vas a decidir?

Si no sabes ni por dónde viene el aire.

-Vámonos, Carmen. Tienes que ir a las reuniones.

Y a misa. ¿Desde cuándo no vienes a misa?

¿Tú me vas a decir lo que debo hacer?

¡Deja de meterte donde no te llaman!

¡Esto se va a acabar! ¡Aquí no pintas nada!

Ah, ¿no? ¿Y dónde pinto yo, si puede saberse?

En la junta de gobierno no. A ver qué haces ahí.

Lo mejor será que vuelvas con tus mantillas

a organizar las cenas de navidad, que es lo que mejor se os da.

Las cenas de navidad. ¡Sí!

(GRITANDO) ¿Tú qué te has creído?

¡Carmen! ¡Sujétame, Adolfo!

¡Sujétame, porque como me sueltes, lo mato!

¡Eso es una amenaza!

(SUSURRA) Uy, uy, uy.

(Móvil)

Lo has visto ya, ¿no?

Sí, Adolfo. Acabo de ver el vídeo.

Ya, ya.

Sí.

Pues no sé qué decirte.

Ya. Se me fue un poco de las manos.

Bueno, mucho.

¿Que lo ha visto quién?

¡Anda ya! ¿Eso cómo va a ser?

No seas exagerado.

Sí. Si ya sé que tengo que disculparme. Pero hoy no.

(Timbre)

Hoy no quiero ni verle.

Te dejo, que llaman a la puerta.

¡Voy! Pues claro que voy a evitarlo.

Es que es pensar en su cara y se me llevan los dem...

Hola, Carmen.

Oye, te dejo. Luego te llamo.

¿Puedo pasar?

Sí, claro. Pasa.

Siento haberme presentado así aquí, pero es que debo hablar contigo.

Verás: no dejo de pensar en lo que pasó ayer.

No puedo quitármelo de la cabeza.

Sí, yo también quería hablar contigo y disculparme.

No, por favor, Carmen.

Tú no debes disculparte por nada.

Bueno, lo que pasó ayer está completamente fuera de lugar.

Sí, sí. Eso fue una cagada.

Sí, admitámoslo.

Sí. Mira, yo sé que piensas que no me merezco este puesto.

Que no me he esforzado tanto como tú.

Y tienes razón, ¿eh?

Yo te he visto a ti darlo todo por esta hermandad.

Tienes que comprender que yo llevo toda la vida en esto

y sé cómo funciona todo. Si yo

hubiera sido tú, cuando le dan el mando a alguien como yo,

es que... De verdad

que no sé qué habría hecho. A ver, no es eso, Ignacio.

Pero el hermano mayor debe estar presente.

Todo esto es un poco injusto, la verdad.

Injusto. Totalmente. Eso es verdad. Eso es como para cabrearse.

Además, que sé que no hay una mujer

con más cojones que tú en esta hermandad.

Y también sé que serías una hermana mayor como Dios manda.

Muchas gracias, Ignacio.

Te lo digo de corazón.

Pero ¿sabes lo que pasa aquí, Carmen?

Nada, esto no es nada nuevo.

Lo que pasa aquí es que por mucha experiencia que tú tengas,

por mucho que te esfuerces,

por más talento, tiempo y ganas que dediques a esta hermandad,

tú eres una mujer... y yo soy un hombre.

Y mientras haya un solo hombre en este puñetero pueblo

dispuesto a llevar el bastón dorado,

tú en tu vida

presidirás esta cofradía.

Bueno. Y ahora que ya está todo claro,

mira a ver si puedes servirme un buchito de coñac,

que de tanto hablar tengo seca la garganta,

y aún hay alguna cosilla

que tengo que decirte.

(SUSURRA) Un buchito de coñac.

Un buchito de coñac.

Yo a este tío lo mato.

Lo mato.

(LEE) "Ante la ira por un daño practica la paciencia

sufriendo con paz y serenidad".

¿Todo bien, Carmen?

Sí, Ignacio. Perfectamente.

Tranquila, Carmen. Este tío no puede contigo.

Por lo pronto, el coñac va a ser del de cocinar.

De a euro la botella.

A ver si puede ser que le dé un cólico.

(SUSPIRA) ¿Dónde tengo yo los Diazepam?

Este se va a cagar.

Muchas gracias.

Excelente paladar.

Verás, Carmen.

Como ahora el hermano mayor soy yo, y nosotros no es que seamos

muy buenos amigos... No. La verdad es que no.

...pues eso es un problema, Carmen.

Un hermano mayor y su mano derecha deben ser uña y carne.

¿Dices que me quieres quitar

del puesto en el que llevo casi 10 años?

No, no es eso.

Quiero decir que llevas toda tu vida en la hermandad,

y necesitas unas vacaciones.

Esto es lo que me faltaba por oír. ¿Tú qué te has creído?

Te juro que como intentes quitarme de en medio,

te vas a acordar de mí. ¡Que ni se te pase por la cabeza!

¿Me estás escuchando? ¿Y el baño?

Pero ¿qué dices? ¡Que dónde está el baño!

Ah...

En... el pasillo. La puerta de la izquierda.

No tiene pérdida. Voy.

(Puerta abriéndose y cerrándose)

Pero bueno, este hombre...

(Campanadas)

Ignacio. ¿Estás bien?

Dime algo, que me estás preocupando.

Ignacio, si no me dices nada, tendré que entrar.

Ignacio, voy a entrar.

(SUSURRA) ¡Virgen santísima!

¡Virgen santísima!

Ignacio.

Ignacio...

Ignacio. Ignacio, despierta.

Ignacio...

Esto no puede ser.

¡Virgen santísima!

Virgen santísima...

Aquí está.

Aquí está.

Ignacio.

Ignacio, despierta.

¡Despierta ya, que tienes pulso!

Adolfo, necesito hablar contigo ahora mismo.

(Timbre)

(Timbre)

Sí, Adolfo. Luego te llamo.

Sí, sí, todo bien.

¿Qué haces, mamá? ¡Que soy yo!

Beatriz, hija. ¿Qué haces aquí?

¿Se puede saber qué te pasa? Ábreme, anda.

No seas antipática. No, que...

acabo de fregar y no quiero que pises.

Déjate de tonterías.

Mira cómo vengo. No, anda, anda...

¡Mamá! ¿Me quieres abrir de una vez? No.

¡Que me pones nerviosa!

¡Coño! Hay que ver cómo eres.

¿No habías fregado? Pues ya se ha secado.

Con este calor... ¿Y esa maleta?

Que se ha acabado para siempre.

¿Qué dices? ¿Qué se ha acabado?

Mi matrimonio, mamá. Anda...

¿Qué pasa? Julián. ¡Ni me lo nombres!

¡No lo aguanto!

No le importo, mamá. Así de triste es.

Mira, Beatriz. Yo ahora mismo no puedo.

Si supieras la mañana que llevo.

Dando vueltas por ahí con la maleta, con el calor que hace.

¿Cuándo se ha visto este calor en Semana Santa?

¿Por qué no dejas aquí la maleta, te bajas al bar,

que tiene aire acondicionado,

y te tomas un cafelito, y luego ya vienes más tarde?

¿Tú también, mamá? Pero bueno, ¿qué pasa aquí?

Mi marido me tiene abandonada y mi madre me echa.

No es eso. Seguro que no es para tanto. Eres muy exagerada.

Que te conozco. Claro. Es que soy muy exagerada.

Siempre lo he sido.

Pero ¿qué haces?

¿Qué haces? ¿Has perdido la cabeza?

¡Sí, estoy loca! ¿No lo ves? Para, Beatriz.

Haz el favor de parar, que ya está bien. Tranquila.

Vamos a tranquilizarnos las dos. Venga.

Vamos a hablar.

Mamá, ¿a estas horas?

De buena mañana, ¿coñac del malo?

Que no, mujer. Que esto es... de anoche.

Y no te desvíes, que ese no es el asunto ahora mismo.

Pues que no me quiere, mamá. Que este hombre no me quiere ya.

No digas tonterías. Siempre estáis igual.

Pues esta vez no. Esta vez se acabó.

¡Está insoportable!

Que no me ve, mamá. Últimamente me mira y no me ve.

Como si me da por raparme al cero. Él no se da cuenta.

Solo le importa le trabajo.

Ya ni hablamos, ni estando solos.

¿Qué tienes ahí?

¿Dónde?

Chiquilla, ahí.

Ah, ¿esto? Lo has traído tú. Será de Julián.

Esto de Julián no es. Esto no le cabe.

Pero será del otro pesado que tengo siempre ahí.

Ya no tenemos intimidad con el tonto de Miguel Ángel

todo el día en mi casa.

¿Miguel Ángel? Sí. El escolta de las narices.

¿Escolta?

¿Por la alcaldía? No me digas que está amenazado.

¿Qué va a estar amenazado, si solo ha puesto dos estatuas?

Sí. Que por cierto, la del parque

es de un feo que no se puede ni ver.

Espantosa. No será que no se lo dije.

Pero es un cabezón. Desde luego,

si le han amenazado, será por eso. Esa estatua es criminal.

Que te digo que no está amenazado. No seas pesada.

Entonces ¿por qué lleva escolta?

Pues eso digo yo, que para qué.

Están todo el día de bares, con las tapitas, las cervecitas,

que ya tiene al tonto de turno que le dice que sí a todo.

Porque esa es otra: el escolta es tonto, mamá...

Pero tonto...

Que vuelvo yo de la compra

y el muy imbécil se pone en plan Kevin Costner

a revisarme las bolsas del súper, como si llevara una bomba,

y a mi propia casa.

Lo que estoy aguantando con él no tiene nombre.

¿Y Julián qué dice? ¿Qué va a decir Julián?

Él está encantado. A él todo esto le hace sentirse importante.

¿Es que no lo conoces ya?

Y yo me siento muy sola, mamá. Muy sola.

Beatriz.

Es que yo tengo un problema muy grande.

¿Tú?

¿Qué problema tienes tú?

Es Ignacio. Ay, calla.

No me digas más. No te lo pensaba decir.

Mira el vídeo que me han mandado hoy.

"¡Sujétame, Adolfo! ¡Sujétame, porque como me sueltes...!".

Que no es que no tuvieras razón.

Pero te pasaste siete pueblos. A ti se te calienta el pico

y una cosa es una cosa y otra es amenazarlo de muerte.

¿Que le amenacé de muerte yo? Sí, tú.

No te hagas la tonta. Lo ha visto todo el mundo.

¿Cómo todo el mundo?

Todo el mundo, mamá. Estos vídeos corren como la pólvora.

Voy un momento al baño, que no me encuentro bien.

A ver, mamá. Que te perdieron las formas.

Pero no te pongas mala por eso. Te disculpas y ya.

(Timbre)

Abro yo. (SUSURRA) No...

Hombre, Juana.

¿Qué pasa? Ay, no sabía que estabas aquí.

Me voy, que no quiero molestar. No. ¿Qué pasa?

Tienes cara de agobiada. Carmen, estoy muy apurada.

No me digas. Yo no.

¿Qué traes ahí? Torrijas.

Por favor. Ahora no es el momento. ¡Mamá!

Probad una, por favor. ¿Qué les pasa?

¡Probad una! ¡Déjate de misterios!

¿Qué te pasa con las torrijas?

¡Que no me salen!

¡Es la cuarta tanda y las puñeteras no me salen!

Como tú tienes tan buena mano con la cocina...

Dios. Sí que están asquerosas, Juana.

Esto yo ahora para ponerme a hacer torrijas.

Mamá, ¿tú te estás oyendo?

Anda, Juana, pasa. Que no. Me voy.

Que no quiero importunar. Por Dios.

¡Ven aquí! (SUSURRA) ¡Mamá! Con lo fáciles que son.

Yo te ayudo. Yo tengo buena mano. ¡Pero Beatriz!

Es que tengo cena hoy, y están asquerosas.

Bien lo puedes decir. Pasa. Y a mi madre, ni caso.

Que está hoy de un impertinente...

Tú no te vayas a agobiar.

Esto no me puede estar pasando.

Echamos leche...

(SUSURRA) Adolfo. ¡Adolfo!

Necesito que me ayudes, que estoy muy agobiada.

¿Qué flores? ¿Qué dices?

Pero... ¡Que no, escúchame tú a mí!

Te voy a decir una cosa, pero no vayas a ponerte a gritar.

Tengo a Ignacio en mi casa completamente inconsciente.

¡Ese uniforme con tanto calor es un crimen!

-¿Qué os habéis creído?

Tenemos un contrato, y la procesión sale en unas horas.

¿Esto cómo va a ser?

-¿...las flores ahí con este calor?

-Esto no puede ser. Es un desastre. Estas flores están chuchurridas.

Hay que comprar otras. -¿E Ignacio?

Necesitamos su aprobación para proceder.

Alguna se podrá salvar.

Pero ¿qué ha pasado aquí?

¿Tu madre?

Venga, manos a la obra.

Que... se me ha roto esta mañana

limpiando el polvo. No, mujer.

No tienes que explicarlo.

Faltaría más.

Es que esto es una urgencia. Nos va a venir muy bien.

Porque yo también estoy nerviosa y solo me relaja la cocina.

Es que cenamos con la familia, y se ha apuntado mi cuñada.

La de mi hermano mayor, la estirada.

Ya sabes cómo es. ¿Y cómo es, hija?

Muy buena, pero una petarda con la comida.

Ella siempre hace más y mejor que nadie.

Es que a ti la cocina tampoco se te da...

Ya lo sé, pero me lo restriega delante de todos, y eso está feo.

Eso está feísimo. Me dijo mi cuñada

que iba a hacer merluza con reducción de algas de...

¡yo qué sé! Y yo pensé: "Pues hago torrijas".

Les gustan a todos y son fáciles. Claro que sí.

Y que es Semana Santa.

Pero no me salen. No sé qué leches pasa.

No sé para qué te metes en esto. Bueno,

pues esto se acabó.

Esta noche se le caen las bragas a tu cuñada.

¿Dónde tienes un plato hondo, mamá?

Pues en el escurridor hay uno. ¿No lo ves?

Hija mía. Qué susceptible está hoy. Pues sí.

Mucho, porque yo también tengo muchos problemas

ahora mismo. Pero ¿qué te pasa, Carmen?

Qué le va a pasar.

Lo de Ignacio. Calla.

No he dicho nada porque me daba no sé qué,

pero mejor que lo sepas por mí.

Mira lo que me han enviado.

A ver. Uy, pero este es otro.

"¡Sujétame!". Desde este ángulo se ve mejor.

No me lo puedo creer.

"¡Me estás amenazando!".

(Móvil)

(Continúa la llamada)

¿Lo vas a coger o no? No es el mío.

(Continúa la llamada)

No. El mío lo tengo aquí.

(SUSURRA) ¡Ay, quita, que...! Es mío.

Es mío, que ayer le cambié la musiquita.

Cómo tiene la cabeza hoy.

(Continúa la llamada)

(Notificación sonora)

"Ignacio, ¿dónde estás?

No sabes el lío que hay aquí montado.

Que no salimos hoy. O coge alguien el timón o nada.

Espero que seas tú, porque como venga la urraca esa de Carmen,

la vamos a tener. ¡Ven para acá echando leches!".

Adolfo, cógelo. Por Dios, cógelo.

¡Adolfo, por fin! ¿Has escuchado lo que te he dicho?

Que no. La cosa no puede seguir así.

O vienes tú o voy yo y te traigo como sea.

"Que no".

Que te quedes ahí.

Y estate muy atento a todo lo que pase,

que ya voy yo para allá. "Pero ya, ¿eh?. Vuela".

"Carmen.

¿Carmen?".

"Empapuchas" así, bien, con cuidado de no romperlas.

Y una vez las tienes, a la sartén.

¿Ves qué fácil?

¿Por qué me salían tan mal?

Juana, porque para todo hay que tener arte.

Y otra cosa no, pero con la cocina tengo mano.

No es por echarme flores.

¿A que tengo mano? Sí, sí.

Lo mismo hago torrijas que callos.

Y el rabo de toro. ¿Cómo me sale? ¿Te vas?

Sí. Tengo que ir un momento a la iglesia.

Ah. Pues tranquila, que yo me ocupo de esto.

Y una cosita:

no me entréis en el baño, que lo tengo roto

y echa una peste horrorosa.

Bueno, pues si tenemos una urgencia,

vamos donde Juana, ¿no? Sí.

Me tiene preocupada tu madre.

¿Tú crees que está bien? ¿Cómo va a estar bien? ¿No la ves?

Me juego el cuello a que está ahí.

Como me haga quedar mal con el delegado provincial, me va a oír.

-¿Y qué le importa si está su mujer,

señor alcalde?

-De verdad, a veces pareces tonto.

¿Qué quieres, que parezca un solterón?

Un alcalde debe ir con su mujer, y punto.

¿Mamá? ¿Eres tú?

Sí. Sí, soy yo.

¿Y cómo has vuelto tan pronto?

(Timbre)

Carmen, soy Julián.

Que se vaya. No quiero verlo. Beatriz, te escucho.

¡Ábreme la puerta ya! ¡Vete por donde has venido!

No te pienso abrir. ¡Ábreme y hablamos! ¡No seas así!

¡Que no quiero verte, Julián!

Julián, no es buen momento. Vuelve más tarde.

Dígale a su hija que me abra ya,

o Miguel Ángel echa la puer...

(Golpe a la puerta)

¿Te lo has traído?

¿Te has traído al tonto ese? ¿Quién es ese?

El escolta. ¿El escolta? ¿Le han amenazado?

No. Todavía no, pero dame tiempo y verás.

¡Cuento tres! ¡Una, dos y tres! ¿A qué huele aquí?

Sí que huele raro, sí. Nada, que no abre.

¡Las torrijas!

¡Ay, Dios mío!

¡Ay! ¡Fuego!

¡Julia, no te vayas a quemar! ¿Qué hago?

¡Coge un trapo!

Pero ¿qué haces? Me he puesto muy nerviosa, Carmen.

Ay, Juana, ¡qué medieval!

Pero ¿y si llega a haber alguien abajo?

Mamá. Pero ¿qué ha pasado aquí?

Ha sido un accidente, señor Alcalde.

Al final has abierto.

Pensaba que se te quemaba la casa.

Pero vaya, que ya te puedes ir. ¿Qué habéis hecho?

Nada. Torrijas.

Qué lástima. Las únicas supervivientes.

Vamos a probar una.

Perdonadme, pero ahora que estáis todos desayunados,

os agradecería que fuéramos despejando esto un poco,

que estoy muy liada.

Tu madre tiene razón.

¿No sería mejor que nos fuéramos a casa y lo hablásemos a solas?

Que no, Julián. Que siempre me haces lo mismo.

Me camelas y luego siempre es igual.

Todo el día sola en casa esperándote y luego nada.

Eso está muy feo, alcalde. Si lo sé.

Pero es que tengo mucho trabajo. Pero esto va a cambiar ahora, ¿no?

Claro. Claro que va a cambiar.

Vamos, por supuesto que va a cambiar. Esta noche.

A ver, Beatriz.

¿Qué te parece si después de la procesión

nos vamos tú y yo solos a cenar a Casa Mateo?

Cenita romántica. Anda, no seas rencorosa.

Pon un poco de tu parte, hija. Ya nos apañamos las dos

con las torrijas.

Mira, me voy a ir...

por no montarla aquí, pero esta conversación no ha terminado.

Por supuesto.

No me convences con una cenita de "chichimosca".

Claro que sí, cariño.

Ahora nos vamos a casa y lo hablamos tranquilamente.

Pues hala, circulando.

Venga, vamos.

Voy a entrar al baño, que me meo. ¿Cómo al baño?

Al baño, que me meo vivo.

No. No, no. Que lo tengo roto,

y no se puede entrar. Es verdad.

Pero eso lo mira Julián ahora mismo.

Bueno, que tampoco me meo tanto. Que no. De eso nada.

No seas antipático, que no te cuesta.

Pero ¿cómo voy a arreglarlo ahora? Claro, Beatriz.

Que se va a manchar el traje el hombre por mi culpa. Ya llamo yo

a un fontanero. ¿Se va a quedar con el baño roto

estando tú aquí?

¡Julián, por favor! ¡Ea, no se hable más!

Vamos.

Está bien. Pero... dame un minuto, que...

Es el baño de una mujer, y...

Voy a recoger un poco. Sí, claro, claro.

Está un poquito rara tu madre, ¿no? Calla, calla.

No me hables.

Llevamos un diíta... Será la edad.

¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?

Pero en cuanto lo arregle nos vamos. Que sí.

Qué prisa te ha entrado. (SUSURRA) Hay que ver.

¿Cómo me haces esto?

Con lo mucho que yo te quiero.

No sabes lo que es entrar en casa y que tú no estés.

Se me coge aquí un pellizco... Menos lobos, Caperucita.

Que tú mucho darle al pico y luego nada. Que nos conocemos.

Ya hablaremos tú y yo bien luego.

¿Te quieres ir para allá, cansino?

¿Otra torrijita?

Eres José Miguel, ¿no?

Miguel Ángel.

Tu trabajo debe ser muy peligroso, ¿no?

Yo nunca he conocido a un escolta.

Mi primo es policía, pero de los de poner multas por ahí.

Qué le gusta comer al tonto.

(SUSURRA) Por favor...

Pero ¿tú lo ves normal? Míralo, cómo come.

¿Quieres dejarlo ya? ¿No ves qué fuerte está? Tendrá que comer.

¿Tú también, con el colesterol por las nubes?

(BALBUCEA)

(SUSURRA) Ay, Dios...

Hala, todo vuestro.

Juana, por Dios. No hace falta.

Anda, vete tranquila a casa.

Te crees que te voy a dejar esto así. No.

Esto es culpa mía, así que yo apechugo.

Mamá, es Adolfo.

Quiere hablar contigo.

Adolfo, no me digas nada. Voy para allá ahora mismo.

Carmen. Carmen... -Adolfo.

-Pablo, qué susto me has dado, coño. -¿Hablabas con Carmen?

¿Te ha dicho algo de mi padre? -¿Y por qué iba a hablarme ella

de tu padre? -Es que no sé dónde se habrá metido.

Con el follón que hay montado. -Tranquilo, que ya aparecerá.

Estará tomándose unas cañas.

Todo el mundo me pregunta a mí, como si supiera dónde está.

No está preparado para tener tanta responsabilidad.

Como al final aparezca y haya estado de cachondeo, me va a oír.

-Hombre, tanto como de cachondeo no sé, hijo. Si se retrasa,

tendrá sus razones. -Sí, sí, sus razones.

Me voy a buscarlo. -¿A buscarlo? ¿Dónde?

-Pues yo qué sé, donde sea.

Al menos me voy un rato.

Aquí se está liando, y al final cobro yo.

Tú, cualquier cosa que sepas, me dices.

-Claro. No te preocupes.

Vete tranquilo.

-Muchas gracias, Adolfo. -De nada.

(Campanadas)

Menos mal.

Pablo me acaba de preguntar por su padre.

¿Y tú qué le has dicho? Nada, Carmen. Que ya aparecerá.

Ay, por Dios.

Adolfo, qué follón más grande. No sé qué voy a hacer.

Follón el que tenemos ahí. Oye,

¿qué pasó con lo de Ignacio? Pues un accidente.

Un accidente que yo no quería. Te lo juro por lo más grande.

Luego te lo cuento.

¿Qué pasa ahí dentro? De todo, Carmen.

Pero entra y compruébalo tú. Vale.

(Alboroto)

¿Qué te dije?

¿Has visto qué liada?

¿Qué hacéis vosotras aquí?

¿Ha pasado algo con la mantilla?

No, pero como representante de ellas, debemos estar cuando hay crisis.

Y esto es una crisis en toda regla, Carmen.

Ya, ya veo.

(Continúa el alboroto)

¡No, hombre! ¡Por Dios!

¡He dicho que no!

De esta hermandad no sale un duro más hasta que esté el hermano mayor.

-¡Que estás manchando el manto! -A mí me han dicho que arregle esto.

-¡Bájate de ahí!

-Hay que soltar dinero... para las flores.

Y dicen que no sueltan dinero. -¿Cómo no?

¡Silencio!

-¡Chis! Esto no puede seguir así.

La procesión sale en menos de cinco horas y mira cómo estamos.

Pero ¿dónde está Ignacio?

Yo qué sé dónde está Ignacio. Pero hay que organizarse ya.

-¿Y qué hacemos? Estos desgraciados no salen.

-¿Desgraciados? ¡Yo me voy a cagar en...!

Bueno, ya está bien.

Vosotros vais a salir sí o sí. Idos haciendo a la idea.

Miguel, las flores.

-Las flores están sequitas.

Llama a la floristería La Rosa

y dile a Salva que me devuelva el favor.

-Pero Carmen, ¿sabes cuántas flores necesitamos

para llenar el trono? No llegarán a tiempo.

300 claveles blancos,

200 rosas y 150 gladiolos.

Ese fue el primer pedido del año pasado.

En el segundo se añadieron 200 rosas y 150 lirios.

-Dios mío, qué cabeza tiene esta mujer.

Increíble. -Yo lo siento mucho, Carmen,

pero no doy mi aprobación a ningún gasto más

sin que lo diga Ignacio.

-Eso es. Debemos respetar

las competencias de nuestro hermano mayor.

-¿Y dónde está el hermano mayor? Con todo este follón, ni la vergüenza

de presentarse. -Eso es.

-Pues le habrá pasado algo. -Padre, Isi tiene razón.

Que después de haber sido elegido, ha tenido que venir Carmen

a dar la cara. -Es una falta de respeto total.

Yo voté por Carmen, y no me equivoqué.

La propongo como hermana mayor.

-Muy de acuerdo. -Y yo.

-Que las cosas no se pueden hacer así.

Hemos hecho un acto oficial, una votación,

y no podemos dar marcha atrás. -Pero si estamos todos de acuerdo,

aquí tenemos al fiscal, que puede darle carácter oficial

a lo que decidamos. (ISI) Sí.

¿Estamos de acuerdo? Pues no perdamos más tiempo.

(Alboroto)

-En ese caso, como fiscal de esta hermandad, doy fe de lo ocurrido.

Y debido a esta situación excepcional, queda nombrada

doña Carmen Ruano nueva hermana mayor de la hermandad

por abandono de sus funciones

por parte de Ignacio de Herrera.

¿Todos de acuerdo? -Totalmente.

(AMBOS) De acuerdo.

-¡Viva Carmen! -¡Viva!

-¡Grande! -No todos estamos de acuerdo.

Como párroco... (MIGUEL) Don Fermín.

Lo siento muchísimo,

pero una votación es una votación.

(Murmullos)

Bueno, pues... no sé qué decir.

Será para mí todo un honor

continuar sirviendo a la hermandad

como he hecho todos estos años.

Pero vamos a lo que vamos, que no tenemos tiempo.

¿Podemos aprobar el gasto de las flores?

Por supuesto. Pues venga.

Cada uno a lo suyo.

Bueno, pues esto ya está.

A ver si nos vamos de una santa vez.

(Cisterna)

-Pero... ¿qué hacemos con esto?

-Trae "p'acá", leche.

Vamos.

Carmen. Perdona, hija.

Lo siento, pero ¿qué hago con lo del manto?

No te preocupes. Vete a ver a Milagros, la del Pipi,

y le dices que vas de mi parte. No hay mancha que se le resista.

Voy volando.

Ay, María Auxiliadora.

Si no fuera por mujeres como tú y como yo,

yo no sé qué sería de todo esto.

Niña, recoge, que nos vamos.

Vete tú. Me quedo con Juana a ayudarle a terminar.

Pero ¿cómo que te quedas? Beatriz...

Es que entre las quemadas y las que se han comido, tengo dos torrijas.

Que yo necesito que te vengas conmigo ahora.

Quítate de encima, que estamos muy liadas.

Esto es increíble.

Vengo a pedirte perdón, arreglo el baño de tu madre

y ahora te quedas aquí.

-Señor alcalde. -¿Qué?

-Vamos tarde, y el delegado...

-¡Chis!

¿Qué has dicho?

¡Que qué has dicho, Miguel Ángel!

Beatriz, que llegamos tarde. Y es verdad.

¿Adónde llegamos tarde, Julián?

Joder, que tenemos que recibir al delegado provincial.

¿Dónde tienes la cabeza?

Te lo vengo diciendo toda la semana.

Debo causar buena impresión.

Mi futuro en la subdelegación depende de él.

Pero tú a lo tuyo, ¿eh?

Ya.

O sea, que yo pensando que habías venido

porque me querías... y resulta

que me necesitas ¡para tus chanchullos políticos!

A ver, Beatriz. No saquemos los pies del tiesto.

¿Los pies del tiesto? ¡Sinvergüenza!

¡Que tengo que dar la cara! Pues dala.

Y dile al delegado

que la primera dama está haciendo torrijas.

¿Te has vuelto loca? ¿Cómo le voy a decir eso?

Soy el alcalde, y tengo obligaciones. Y tú eres mi mujer.

Y tú eres mi marido. Y hace mucho que no cumples

tus obligaciones. ¡Mucho tiempo! ¡Pobrecilla!

Por favor... Porque trabajo demasiado.

Me sacrifico por mis ciudadanos, y eso estresa mucho.

No me vengas con discursos, que nos conocemos.

Os pasáis la vida de cañas. Me lo dice la gente.

¿La gente? Sí.

¿Qué gente?

Pues tus ciudadanos. Esto es increíble.

Como llegue el delegado provincial y no esté allí por ti,

me voy a cagar... ¡Silencio!

¡Silencio todo el mundo!

Hombre, ya está bien.

Juana, pon otra vez la sartén al fuego.

A ver si puede ser que acabemos con las torrijas

de una puñetera vez. Y tú, Julián,

está claro que así no podéis hablar.

Haz el favor de marcharte, y ya hablaréis más tranquilos.

¿Y qué le digo yo al delegado provincial?

Que tienes una mujer maravillosa que está muy ocupada.

Un alcalde sin mujer. ¿Dónde se ha visto eso?

Pero...

¿Podéis sentaros un momento?

Mamá, ¿tú estás bien? Porque yo te noto

un poco así... No, Beatriz. No estoy bien.

Hay algo que no os he contado.

Sabía que le pasaba algo. ¿Te lo he dicho?

Que le pasa algo, porque ella no... Beatriz, por favor.

Quizá la culpa es nuestra, por no preguntarle antes.

Y también por enseñar el vídeo otra vez. Qué cansina...

¡Calla ya, por Dios!

Oye, que nosotras también tenemos nuestros problemas.

Que mi matrimonio está por fracasar, si no lo ha hecho ya.

Y Juana tiene lo suyo, que es una inútil cocinando.

No sé hacer torrijas, pero otras cosas sí.

Que sí. Por eso. Que nosotras también tenemos lo nuestro.

Anda, tráeme una torrija.

Me hace falta azúcar. Me está dando un bajón...

Juana, trae torrijas para todas, que nos van a hacer falta.

Qué buenas me han salido.

Tengo a Ignacio completamente inconsciente

debajo de mi cama.

Pero qué chapuzas

que es Julián.

Ahora la que necesita una copa soy yo.

Pero ¿qué ha pasado, Carmen?

Ya os lo he dicho: un accidente.

Estábamos discutiendo,

y en un calentón le puse un Diazepam en el coñac.

¿Y lo amordazaste

también por accidente, mamá?

¿Cuándo ha pasado, y cómo no lo dices antes?

¿Tú has visto el día que llevo?

Si no me has dejado. No he encontrado el momento.

Yo me voy a casa, que tengo torrijas para dos meses.

¿Cómo te vas a ir ahora, mujer? Las vecinas estamos para ayudarnos.

Ya. Una cosa es pedirte que me riegues los geranios

y otra esto, que es un delito. Oye,

de delito nada. No te confundas. Todo ha sido un accidente.

Además, que nadie ha ido a la cárcel por unos Diazepam.

¿Unos? Uno.

Mamá, ¿cuántos? Dos.

Ay, Dios mío. La Virgen. Vale, tres.

Pero solo tres. Os lo juro.

¿En qué pensabas, Carmen? ¿Cómo has podido hacerlo?

No me entra en la cabeza.

Me amenazó con echarme de la cofradía.

A mí, después de tantos años

de esfuerzo y de sacrificio.

Me ofusqué, y luego no sabía qué hacer.

Entonces, lo de ayer...

La amenaza.

Lo amenazaste, literal.

Juana, por Dios, no digas tonterías.

Que mi madre tiene mala leche, pero no es una asesina.

No está muerto, está dormido.

Juana, aquí pasa lo de siempre: que mi madre tiene un problema

por culpa de un hombre, como nosotras. Relájate.

Pero si mi Paco es un santo. Es mi cuñada...

Bueno, tampoco te tomes las cosas al pie de la letra.

¿Tú tienes un problema o no?

¿Y a quién le has pedido ayuda?

A mi madre, ¿no?

Pues ya está.

A ver, mamá. ¿Tú qué quieres hacer?

Digo yo que algo habrás pensado, ¿no?

(DUBITATIVA) Bueno,... sí.

Algo. Bueno... Pues si quieres ayuda,

tendrás que contárnoslo. No me gusta nada por dónde vamos.

Pero ¿os dais cuenta de lo que va a pasar

si este hombre se despierta aquí?

¿Qué va a decir la gente?

Habéis dicho que todos nos vieron discutir.

Amenazarle. Bueno, lo que sea.

Al final me echan de la cofradía. Y no es justo.

Y menos ahora que soy la hermana mayor.

¿Eres la hermana mayor? Hay muchas cosas injustas

y no por eso vamos intoxicando a la gente.

¡Pero que ha sido un accidente!

Pues llama a la ambulancia.

No, Juana. Es el momento de hacer justicia.

Es mi única oportunidad de salir en la procesión como hermana mayor.

Es ahora o nunca. ¿Desde cuándo

has querido ser la hermana mayor?

Te digo una cosa, Juana.

Es difícil querer ser algo que nunca has visto.

Di que sí, mamá.

Y yo te voy a ayudar.

Porque eres mi madre, y punto. Lo que me faltaba.

Esto es una locura.

No quiero escuchar ni una palabra más.

Me voy, ¿vale?

Me voy ahora mismo. Pues vete, Juana.

Vete. Pero ¿qué dices, mamá?

Tú eres mi hija, pero Juana... Juana es solo una vecina.

No le puedo pedir que haga algo así.

Pues me voy.

(Puerta cerrándose)

(Puerta abriéndose)

¿Solo una vecina? ¿Eso soy, solo una vecina?

Llevo media vida en este edificio.

Te conozco de hace más de 30 años y ahora soy solo una vecina.

Como si solo nos pidiéramos sal.

Yo no he dicho eso. No me voy.

Ahora me quedo. Parece mentira.

Y si hay que ocultar un cuerpo, se oculta.

A ver, ¿cuál es el plan?

A este ritmo llegamos mañana.

Encima con exigencias. (SUSURRA) ¡Parad!

¿Qué pasa? Ay, Dios. Que si es mi Paco,

nos quedamos sin plan. ¿No decías que volvía a las 18:00?

Así es, pero hoy puede pasar cualquier cosa.

Es que he escuchado algo.

Ay, mamá. No nos des esos sustos.

A mí hoy me da un infarto. ¿Y si viene alguien?

¿No ves que nos falta para llegar? En tu casa no hay nadie, ¿no?

No. Pero una cosa te digo:

cuando se despierte en mi casa, le da algo.

Lo básico es que no se despierte aquí.

Ya, pero de aquí al piso de arriba, sospecharán.

A ver. Entre lo desorientado

que él estará y lo que nosotras nos inventemos...

¿Qué quieres, que le paseemos por todo el pueblo?

No, gracias. Pues ya está. Venga.

Hay que ver lo que pesa que una mujer llegue al poder.

(SUSURRA) Venga, venga.

Ay, cuidado. Espera. Yo te coloco.

Empuja de ahí.

Dale otra vez, mamá.

Ahí, ahí. Ahí.

(Telefonillo)

¿Esperas a alguien?

No. ¿Entonces?

¡Y yo qué sé! Tampoco esperaba a nadie esta mañana y mira.

Mira a ver quién es.

¿Sí?

¡Ay, María!

¿María? Ay, Dios mío... Hija.

¿Cómo estás? ¿Qué haces, Beatriz?

¡Que es mi hija María! Ah...

¡Que no nos puede ver aquí! ¿Y el trabajo?

¡Que no! ¡"P'adentro"!

Ya, hija. Es que ya sabes cómo están las cosas ahora.

¿Eh? Hombre, claro que lo podemos hablar ahora.

¿Aquí? Claro que sí.

¿Tu madre? Sí, está aquí. (SUSURRA) ¡Joder, mamá!

Que dice que si te prepara un cafelito.

Claro que te voy a abrir.

Es que tengo las manos sucias... ¡Que se vaya!

...y no quiero manchar el cacharro este.

Sí.

Que estamos haciendo torrijas.

¿Mal? No, no va nada mal. Espera, espera.

Estupendamente. Ponte con las torrijas.

¿Cómo? ¡Yo no quiero más torrijas! ¡Que te pongas!

Pero Juana, ¿es momento de ponerse otra vez con eso?

¡Que yo no quiero más torrijas! ¡Callaos y disimulad!

¡Hola! ¡Ay, María!

¡María, qué guapa!

¡Qué guapa estás y qué luz tienes! Gracias, abuela.

Oye, mamá, ¿qué pasa?

Llevo todo el día llamándote y no contestas.

Pues es que estamos muy liadas,

que Juana necesitaba ayuda. Tiene cena hoy.

No, si eso ya lo veo.

Pero ¿vais a hacer cena o enterraros con las torrijas?

Con un plato me apañaba,

pero ya sabes cómo son de exageradas.

Qué me vas a contar. Si está bien,

pero podías haberme contestado.

No podía dar contigo, y con papá ya...

Menos todavía. En otro momento hablamos,

que ahora me es totalmente imposible.

Mamá, es que tengo que hablar contigo ahora.

¿Ahora?

Pero ¿ahora, ahora? Ajá.

La madre que te parió.

Pero ¿qué os pasa?

¿A nosotras? ¿Qué nos va a pasar?

Déjalo. En algún momento tendrá que enterarse.

Pero no tiene que ser ahora, que no está bien. No es el momento.

Vamos a sentarnos un poquito.

¿De qué habláis?

De nada. No, de nada no.

Abuela, es que es importante. Tampoco es para tanto.

Es más exagerada... Me estáis poniendo muy nerviosa.

(Rechinar)

¿Qué pasa? Que esto parece un culebrón.

Abuela, Pablo y yo estamos juntos. ¿Pablo?

¿Qué Pablo? Pablo, el hijo de Ignacio.

¿Tú lo sabías?

Mamá, tampoco pasa nada. Míralo por el lado bueno.

La niña no está embarazada. Bueno, "la niña".

Que tengo casi 30 años. 26.

Además, hay otra cosa que tengo que contaros.

No. No me lo digas. Ay, por Dios.

No me lo digas.

Que yo lo decía de broma.

Ay, Virgen santísima. Un momento,

que yo ya tengo una edad. Os ponéis como si fuera un drama.

Dime que es una broma, María. Ahora sí es un culebrón.

¿Me dejáis explicarlo? Y mamá, ¿podrías escucharme

antes de ponerte como loca?

¿Estás... embarazada... de Pablo?

A ver, si no me equivoco con esto,

yo creo que sí.

Coño, el abuelo. ¡Que Ignacio es el abuelo!

¡La madre que me parió! Abuela, por favor.

No te lo tomes así. Sé que Ignacio y tú no os soportáis,

pero Pablo es diferente. Me quiere, y... Abuela.

Abuela, por... María, déjala.

Ahora no es el momento.

Déjala un ratito.

La rayita roja es que sí, ¿no?

Ahora resulta que tú y yo vamos a ser familia.

No vayas a creer que esto cambia algo.

Esto no cambia nada.

Esto es una cosa entre tú y yo y nadie más.

(Móvil)

Adolfo. No te puedes imaginar lo que me ha contado María.

¿Que si me lo imagino?

A la perfección. "No".

No te lo puedes imaginar.

He hablado con Pablo y me lo ha dicho.

Pero ¿qué más puede pasar hoy?

Aquí la cosa se está poniendo muchísimo peor.

Pero ¿qué...? No. No me digas nada.

Es que tenía que estar yo allí.

Voy para allá.

Ahora soy la hermana mayor y tengo una responsabilidad.

(Música instrumental)

Chiquillo, ponte recto. -¿Más, señor alcalde?

-Como si fueras un palo.

Debemos dar buena imagen al delegado provincial.

-Señor alcalde, me informan de que ya está aquí.

-Pero ¿cómo...? ¿Cómo va a estar aquí?

Si no hemos visto ningún coche oficial.

¿Tú has visto algo? -Negativo, señor alcalde.

(Moto)

Eh... ¿Julián?

-¿Y usted es?

-Javi. Encantado. -¿Javi?

-El delegado provincial. Me esperaban.

Cómete una torrijita. No, no.

Me da asco solo de olerlas. No puedo.

Siempre te han encantado mis torrijas.

Pues será por... Pues hija, están buenísimas.

Mamá, ¿te vas?

Sí, me tengo que ir a la iglesia.

¿Ahora? Sí.

Ha debido pasar algo grave.

¿Qué ha pasado? No lo sé.

Adolfo no ha podido contármelo bien. Abuela.

¿No podemos hablar? Quiero explicarte...

No, ahora no, María.

Después de la procesión hablamos de todo esto.

Pero ¿y qué hacemos con...?

El pollo tiene que ir al corral.

¿Qué dices, Carmen? Juana...

Que el abuelo pollo debe ir al corral. No es tan difícil.

Pero ¿de qué pollo habláis? Mira, déjalo. Mamá, vete tranquila.

Yo me ocupo de todo.

¿Seguro? Sí, seguro. Vete ya.

Gracias, hija.

¡Coño, el pollo! ¡Ahora lo entiendo!

Pero ¿qué pollo?

¿Qué pasa hoy aquí?

Pero ¿qué ha pasado? ¿Qué es esto?

Es... Ignacio.

Eso ya lo veo. ¿Por qué está aquí, y así?

Es que es largo de contar,

la verdad. Que se ha tomado algún Diazepam

de más. Pero por accidente. Un Diazepam ¿cómo?

Poco a poco, que Asustas a la niña. ¿La niña?

Si dice que ya no es una niña.

María, ya sé que todo esto es muy raro,

pero tu abuela necesita ayuda,

y para eso debemos subir a tu suegro a mi casa ahora mismo.

Pero... ¿está vivo?

Por Dios, claro. ¿Tú qué te has pensado?

Solo está dormido. Tiene pulso.

Mira, toca. Toca, sin miedo. Déjala en paz.

Tú confía en nosotras.

¡Ay, Pablo! ¡Que le está buscando!

¡Tengo que llamarlo! A ver.

María, entiendo que quieras ayudar a tu novio,

pero tampoco hay por qué darle un disgusto al muchacho.

Ya tiene el disgusto: no encuentra a su padre.

Mucho peor sería que lo encontrara así.

Claro. Y no querrás tú sembrar más odio entre las familias.

Y con ese niño en camino. Una cosa es que se lleven mal,

y otra, que tu futuro marido sepa que tu abuela envenenó a su padre

y aprovechando la situación

quiera quitarle su puesto en la hermandad.

¡Mamá! Pero ¿eso es lo que ha pasado?

Pues sí. A grandes rasgos, algo así.

Y no querrás que tu hijo nazca odiando a su bisabuela.

Mejor que nadie sepa nada

y que el niño nazca entre mucho amor e incienso.

Pues ya está.

(Alboroto)

¿Qué vais a hacer con lo de Ignacio? Nada. No vamos a hacer nada.

Hombre, la cosa ha cambiado. Es el abuelo de tu bisnieto.

Es un familiar, joder. Eso no lo dirás ni en broma.

Cuando nazca el niño ya se verá,

pero a día de hoy, de familia, nada.

(Continúa el alboroto)

-¡Sinvergüenza!

-Por fin ha llegado nuestra hermana mayor.

-Carmen, menos mal.

A ver si tú pones cordura, porque ellos llevan...

-¿Cordura? Pero mira cómo vienen. Mira cómo se han presentado.

Esto se ha discutido ya muchas veces.

Las reglas están en los estatutos. -Sí, pero los estatutos

pueden cambiar si ella lo pide.

-Claro. -Y solo pedimos algo de flexibilidad.

-Se trata de tener respeto y decoro a nuestras imágenes.

-La falda, por debajo de la rodilla, de siempre.

¿Qué es esto, una procesión o un carnaval?

-Oye, no nos vamos a faltar al respeto. Que estamos hablando

del dobladillo. No queremos insultar a nadie.

-Estáis insultando a nuestras tradiciones, y a todos nosotros.

-Y os presentáis aquí así, a pocas horas de la procesión, presionando.

-Estamos hartas de que nos digáis

cómo debemos vestir.

Somos tan hermanas de la hermandad como vosotros.

(ISI) Di que sí. Efectivamente.

Y más desde que Carmen es hermana mayor.

No queremos ofender a nadie, y ella lo sabe. ¿Verdad?

Es que no me puedo creer lo que hago. Esto es...

Muy pesado, sí. Es el segundo paseo que le doy hoy.

Dejaos de cháchara, que ya casi estamos.

Que no, mamá.

Yo no puedo seguir con esto. Que este hombre es mi suegro,

y lo transporto como si fuera... ¡Que no está bien!

María, deja de pensar eso,

que ya no queda nada. ¿Que no piense en eso?

¿En qué pensáis vosotras?

Porque no lo entiendo.

¿Y cómo voy a mirar Pablo a la cara? ¡Que es su padre!

Y mi madre, tu abuela.

¿Cuándo has visto tú a la abuela así?

Yo la llevo viendo toda mi vida en esa hermandad,

que lo es todo para ella.

Tú y yo no podemos entenderlo porque no lo sentimos como ella lo siente.

Pero tengo ojos, María.

Y sé que si ella fuera un hombre,

hace ya mucho que sería hermana mayor.

Cariño, yo...

Sé que quieres mucho a Pablo, y que esto es muy difícil para ti.

No tienes por qué hacer esto.

Mamá...

Y ahora que estamos toda de acuerdo, ¿seguimos con el viacrucis?

-¿Usted qué opina, padre?

-Esta es una decisión que debe tomar la hermana mayor.

Yo mejor que nadie sé lo que es salir de mantilla.

Pero Isi, tú mejor que nadie

sabes que la tradición es la tradición,

y que hay cosas que no pueden cambiar.

Esos labios están fuera de lugar.

(SUSURRA) ¿Qué está diciendo?

Y ese escote es excesivo.

-Pero ¿qué te crees que estás haciendo?

Isidora, sabes perfectamente que el vestido tiene que ir

por debajo de las rodillas.

Ir a vestiros como Dios manda,

o será la primera vez que nuestra Virgen salga sola,

sin sus damas de mantilla llorando su pena.

Qué pronto olvidan algunas, ¿eh?

Bueno, ¿y ahora qué hacemos?

Yo, bajar a por mis torrijas.

Pues sí. Solo faltaba que te quedases sin torrijas.

Yo te acompaño y cojo mi bolso.

¿Puedo coger la fuente de tu madre? Yo aquí sola no me quedo.

La buena, la grandota, ¿no? Esperad, que bajo con vosotras.

(Puerta cerrándose)

(Móvil)

¿Sí?

Ah. Ah, Fermín.

Sí.

¿Cómo?

No entiendo.

¿Cómo...? ¿Cómo que dónde estoy?

Pues... no sé dónde estoy.

Eh... No entiendo nada.

Yo estaba... esta misma mañana en casa de Carmen...

¿Qué hora es?

(CARRASPEA)

He hecho lo que tenía que hacer, Adolfo.

Si tú lo dices...

Lo digo.

Entonces ya está.

Lo que usted diga va a misa, señora presidenta.

¿Cómo no van a estar buenas? Son iguales que las de antes.

¿De la primera o de la segunda...? De la...

Ay, Dios. Hay que avisar a la abuela.

Ya me he quedado sin torrijas.

Por favor, a este paso no llegamos ni de broma.

Mi hija tiene razón, Juana.

Un poquito más de alegría. ¿Alegría?

A mí esta cuesta me tiene "humillaíta".

María, por favor,

llama a tu abuela y pásamela.

¿Qué estáis haciendo ahora? Pues avisar a mi madre.

Pues le va a dar un infarto.

No sé esta mujer para qué quiere el móvil.

(Puertas abriéndose)

¿Cómo vamos a llegar hasta la puerta?

Tiene razón. No podemos entrar.

¿Cómo que no? Eso vamos a verlo.

Perdón. Señora.

¡Por Dios! A ver, por favor.

-¡Eh! ¿Qué hace?

Por favor. A ver... -¡Paco!

-¿Qué pasa, que no ves bien?

¡Miguel Ángel!

¡Miguel Ángel!

Debes ayudarnos a entrar en la iglesia.

-Vigilo al señor alcalde.

Miguel Ángel, por Dios, que no llegamos.

A ver, ¿para qué sirve un escolta?

Para escoltar, ¿no? Pues demuestra que puedes hacerlo.

Seguidme. Por aquí.

¡Fuera! -¿Dónde va?

¿No es esto lo que queríamos?

¿No es lo que estábamos esperando?

¡Adolfo, mírame!

Si lo que quieres es que te mire, yo te miro.

Pero no te reconozco.

Es que una mujer no puede llegar y ponerlo todo patas arriba.

Una mujer puede hacer lo que quiera.

Todo el mundo confiaba en ti, Carmen.

Y ahora vas... y traicionas a todos los que estuvimos contigo siempre.

Se empieza por un dobladillo,

y después ¿qué? ¿Qué es lo que viene después?

Esto es lo último que yo me esperaba de ti, hija.

La verdad es que... para que las cosas sigan igual,

yo prefiero que las haga el otro. Las cosas como son.

Tengo que arreglar esto.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Ya era hora.

Padre, tengo mucho que contarle.

¿Y ahora por dónde empezamos? ¡Mira, ahí está papá!

A lo mejor él sabe dónde está la abuela.

-Señor Delegado. -Javi.

Javi. -Le presento a mi hija María.

-Encantado. -Ella es Juana, vecina de mi suegra.

Y Beatriz, mi esposa. No por mucho tiempo.

Perdone que no haya ido a recibirle.

Estaba con algo importante: haciendo torrijas.

-No me diga. Me encantan las torrijas.

Pero no sé cómo, siempre me quedan un poco secas.

Pues no se preocupe.

Yo le doy mi secreto para que quedan "empapuchaditas".

Por favor. Con lo que me gusta la cocina,

y a las torrijas no les cojo el punto.

-Juana, el mundo se ha vuelto completamente loco.

No lo sabe usted bien, señor alcalde.

Y lo que nos queda por ver.

¿Y a ti qué te pasa?

-No sé.

(Murmullos)

Isi.

Tengo que hablar contigo.

Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

Siento mucho lo que ha pasado, Isi.

Da una vergüenza...

Yo no quiero ningún cargo aquí si no es contigo a mi lado.

Si no es con todas vosotras

a mi lado.

Además, tenéis razón. Lo hemos hablado muchas veces.

Lo importante no es el largo de las faldas.

Lo importante es que seguimos normas impuestas por hombres,

y nosotras llevamos las faldas.

Nosotras siempre hemos estado contigo.

Por eso.

Estas normas van a cambiar ahora.

-Pero no tenemos nada aquí,

y necesitamos un costurero o algo para...

Adolfo va a traerlo todo. -Y un poquito

de maquillaje tampoco vendría mal.

-Ojú, qué alegría. Pues manos a la obra.

# Tengo una alegría que me corre por las venas,

# y no sé por qué motivo. Y no sé por qué razón.

# Será el amor.

# Será el amor.

# Será el amor.

# Amor.

# No es mejor el día ni llegó la primavera,

# pero escucho melodías dentro de mi corazón.

# Será el amor.

# Será el amor.

# Será el amor.

# Amor.

# Yo quisiera saber... #

Ay, mamá. ¿Qué hacéis vosotras aquí?

Tenemos que decirte algo.

No. Ahora no, que estoy muy ocupada con esto.

El pollo se despertó. Se ha escapado y está por aquí revoloteando.

Por fin lo has entendido.

En cuanto te fuiste. Que Juana tiene razón, abuela.

Por eso hemos venido a avisarte.

No sé cuándo se nos ocurrió dejarlo solo.

Pues no pasa nada. Mejor, así estamos todos.

¿Tú qué haces aquí? Con lo que tienes.

Ya, pero... Abuela, yo te ayudaré en todo lo que haga falta.

Mamá, te veo muy tranquila, y lo que te digo...

Beatriz, sé perfectamente lo que estoy haciendo.

Confía en mí. Ya que estáis aquí, ayudadnos con esto.

# ...ni tampoco yo me entero de lo poco, de lo mucho que me quieres.

# Pero cuando estoy contigo yo me olvido de mis penas

# y no sé por qué motivo. Y no sé por qué razón.

# Será el amor.

# Será el amor.

# Será, quizá,

# tu amor.

# Será...

# tu amor. #

Carmen, sabes que te juegas el puesto con esto, ¿no?

Isidora. Si me quitan el puesto, no va a ser precisamente por esto.

¿Qué me quieres decir?

Venid conmigo.

(Murmullos)

Hola, Carmen. No esperabas verme por aquí.

Pues la verdad es que ya me habían avisado.

Ya veis por dónde se pasa

nuestra hermana mayor los estatutos. -¿Qué ha pasado, Carmen?

Habías decidido... Un momento.

Un momento. Ella decidió porque yo no estaba aquí.

Pero he vuelto. -Exacto, no estabas.

Debías estar aquí y no estabas. -¿Qué pasa? ¿Se sale o no?

Tengo al delegado provincial esperando.

Y la gente de fuera se pone nerviosa.

Lo que Ignacio está deseando contaros...

es que yo lo he envenenado. -¿Que lo ha envenenado?

(Murmullos)

Esta mañana

Ignacio se presentó en mi casa para echarme de la cofradía.

Y yo, en un momento de arrebato, le puse laxantes en un coñac.

-No puede ser...

-¡Chis! ¿Unos laxantes?

¡Venga ya! Si casi me mata. Porque me equivoqué.

Suena estúpido, pero me equivoqué.

Y en vez de laxantes te eché Diazepam.

(Murmullos)

No puedo hacer otra cosa

que pedirte perdón por todo lo que ha pasado

y pediros perdón a todos por habéroslo ocultado.

Estoy muy avergonzada por traicionar a la gente que me quiere.

Y por haberme traicionado a mí misma.

(DON FERMÍN) Hay que ser sinvergüenza.

Y también me da vergüenza haber aceptado el cargo esta tarde.

Era como cumplir un sueño que nunca me atreví a tener.

Ser la hermana mayor... de la hermandad.

Ser la persona en la que confiéis para que la guíe.

Pero está claro que no confiáis en mí.

Así que lo mejor es que me vaya.

La procesión tiene que salir.

(Murmullos)

(ADOLFO) Carmen, yo sí que confío en ti.

-Yo también confío en ti, Carmen.

-Yo voté por ti. -Y yo.

-Yo confío en ella. -Y yo.

-Y yo, Carmen.

-Sí, claro, claro...

-Yo también, Carmen.

Y voté por ti. -Yo también

voté por ti. -Y yo, Carmen.

-Y yo.

Pero ¿estamos de broma o qué?

-¿Qué estáis diciendo? ¿Os dais cuenta de lo que ha dicho?

(MIGUEL) Lo hemos oído todos perfectamente.

Hemos oído a una mujer valiente

que ha confesado sus pecados.

Y yo la perdono.

-Yo también. -Y yo.

Y yo, Carmen.

¿Qué dices? Yo qué sé. Es todo tan bonito...

(MIGUEL) Bueno, vamos a ver.

¿Quién se opone a que Carmen siga siendo

nuestra hermana mayor? -Eso.

¿Quieres levantar la mano, Pablo? ¡Joder!

¿Tú eres tonto, niño? -Que no. Que yo no quiero votar.

Yo solo estoy aquí por ti. A mí no me gusta la Semana Santa.

-Carmen, yo creo que está claro. (DON FERMÍN) ¡Esto es inaudito!

¡Esto es una vergüenza!

-Lo que es una vergüenza es que habiendo votado todos por Carmen,

saliera elegido Ignacio. -Nos habéis mentido.

¡Mentirosos! (JULIÁN) Ya está bien.

A ver, Carmen. ¿Se sale o no se sale?

Se sale.

(Música de procesión)

...el Señor es contigo.

Bendito es el fruto...

Enhorabuena, señora presidenta.

Todos para arriba. ¡Ar!

(Campanada)

(Aplausos)

Somos cine - Mi querida cofradía - ver ahora

Las furias

Reparto: Bárbara Lennie, Alberto San Juan, Pepe Sacristán

Marga, una mujer de casi setenta años, anuncia a sus tres hijos que tiene la firme intención de vender la casa familiar de verano con el propósito de emprender un largo y misterioso viaje. Los invita a pasarse por allí para elegir los muebles y recuerdos que quieran conservar antes de la venta.

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Las furias - Ver ahora
Transcripción completa

(GRITA)

Vamos, María, que el abuelo te está esperando.

Venga, cariño.

(Risas)

-¡Hola, María!

(CHARLAN AL FONDO)

(MARÍA) Tío, has estado muy bien. -¿De verdad, bonita?

¿Me has reconocido entre los figurantes?

-Déjate. Cuando ha dicho: "Habla, Edipo."

Los pelos como escarpias. -Tienes una visión...

-El tío Héctor y la tía Ana.

¡Hola, María!

-La abuela, que se ha puesto muy guapa.

-¡Eh, aquí está!

(APLAUDEN)

-¡Bravo! -¡Bravo!

(MARÍA) ¡Oye, dejadme pasar! ¡Dejadme pasar!

¿Estabas nervioso, abuelo?

No, porque sabía que si tenía algún problema,

tú podías sustituirme.

-Déjame la cámara que te grabe con el abuelo.

(RÍEN)

¡Yupi!

Se sabe el texto de cabo a rabo.

Y no solo el texto.

María, cuéntales a todos quiénes son las Furias.

Ay, papá, cuando esta noche se despierte con pesadillas

te voy a llamar a ti para calmarla.

Bueno. Aki, atiende, que se lo sabe mejor que tú.

-Gea, la Diosa Tierra, estaba tan harta

de que su esposo, Urano, Dios del Cielo,

estuviera encima de ella de noche y de día

que le dio a Cronos, uno de los hijos

que habían tenido juntos,

una hoz para que le cortara a su padre... ¡los huevos!

¡Hala, toma! Testículos, cariño.

Deja a la niña. Sigue, mi amor, sigue.

Las gotas de sangre de la herida

cayeron sobre la madre tierra,

¡Y de ahí nacieron las Furias!

Tisífone. Tisífone, Alecto y Megera.

Cabeza de perro, ¡guau!,

¡alas de murciélago

y serpientes en lugar de cabello!

¡Quita, quita, abuelo!

¿Las Furias existen?

No, las Furias no existen.

Claro que existen.

Cuando alguien hace algo contra la familia

se introducen en su mente como un veneno

hasta obligarlo a expiar sus culpas o enloquecerlo.

Por eso hay que tener mucho cuidado

con lo que uno hace con los suyos.

Nunca sale gratis.

(Gentío)

-¡Ah!

(SUSURRA) Paso a paso.

Paso a paso...

(RESOPLA)

(RESOPLA)

¿Qué, ya? Sí, ya.

Marga, dale.

No puedo, Julia. No puedo más. No puedo ni abrir esto.

(RADIO) "Los enfrentamientos, las faltas de respeto...".

¿Qué estás...?

# Hablar no es tan difícil. #

(RÍE)

Es muy básico, pero está bueno.

Dijo ella mientras se tragaba una mierda.

(RÍE)

(RADIO) Respira para calmar la furia.

Visualiza a tu hija.

Visualiza la conversación que tenéis pendiente.

Es casualidad, te lo juro.

(RADIO) Visualiza cómo quieres que acabe esa conversación

y lo que tú puedes hacer para que eso suceda.

Y recuerda:

# Hablar no es tan difícil.

# Hablar no es tan difícil. #

¡Marga! ¡Dale, vení!

(Sintonía del programa)

Seguimos recibiendo llamadas en "La visión de Casandra".

También atenderé vuestros comentarios,

dudas, preocupaciones y cualquier otra cosa

que queráis compartir a través de nuestra página Web:

"www.lavisiondecasandra.es".

Ya os he dicho alguna vez que las palabras

que elegimos para definirnos son importantes.

Amarga.

No es una buena elección

ni siquiera como seudónimo, amiga.

No es idea mía.

Así es como me llama mi hija.

¿Y crees que tiene alguna razón para hacerlo?

Seguro.

Las razones por las que queremos hacer las cosas

son tan limitadas como nuestra imaginación.

Otra cosa es que sean verdad. Marga.

Tu verdad no, la verdad.

Y ven conmigo a buscarla.

La tuya guárdatela, que diría Machado.

Me cuesta quedar con mi hija para tomar café

como para citarla en busca de la verdad.

¿Qué pasó entre vosotras para que os alejarais tanto?

La vida, que no es poco.

Pero no estoy aquí para hablar de mi hija,

Sino de mi nieta.

No, no, no. No serás de esas abuelas

que tratan de enmendar en sus nietas

lo que no hicieron con sus hijas.

No, soy de esas abuelas capaces de ver cómo su hija

se está equivocando con la suya.

Pará, pará, Marga. No, no...

¿Casandra?

¿Casandra?

Estoy aquí.

¿Y cuál es ese gran error que crees que tu hija

está cometiendo con tu nieta?

Mi nieta ha tenido un episodio psicótico.

Pero ahora está bien.

Está controlada, medicada.

Y siente la necesidad de tomar las riendas de su vida.

Entiendo que su madre esté asustada.

Pero no le hace ningún bien tratándola como una incapacitada.

Tú pareces saber muchísimo sobre el tema.

Algo sé. ¿Y tu hija no?

También, pero...

Es tarde.

No voy a llegar. Hala, listo.

Nuestros oyentes no saben tanto

como tú pareces saber sobre estos episodios.

Antes de juzgar me gustaría que todos

se hicieran una idea de lo que una madre,

en el caso de tu hija, puede haber vivido.

Seguro que todo el mundo se la hace.

Seguro que no.

Es verdad que los episodios psicóticos son cada vez

más frecuentes en una sociedad como la nuestra, tan estresada.

Pero nadie que no los haya vivido

puede saber lo que sucede.

Porque hay que estar ahí

para ver a tu hija...

perder completamente el control

sobre sí misma y poner en peligro su vida.

Hay que estar ahí cuando una madre puede leer

en los ojos de su hija terrores inimaginables.

Hay que estar ahí cuando tu hija te mira

como si fueras su peor enemigo...

y por más que hagas, no puedes llegar a ella.

Hay que estar ahí.

Casandra.

Y ahora un poquito de música antes de la siguiente llamada.

Hija puta...

Hola, Héctor, soy yo.

Oye, he dejado que la niña saliera a dar una vuelta.

Me dijo que lo mismo pasaba a verte por el despacho.

Si está por allí dame un toque. Estoy un poco preocupado. ¿Vale?

Chao.

(Puerta)

¿Leo?

¡Leo!

(GRITA)

(Gentío, semáforo)

María. -María...

Eh, María.

Cielo, estamos aquí. -María.

Ya está, ya está. -¿Qué pasa?

Me han...

Me han robado el... -Ya, cariño, ya.

Ya pasó, ya pasó. -Los cascos.

Ya está, vamos a casa. María, vamos a casa.

Se está equivocando con María.

Y vos sentiste de pronto la necesidad de decírselo.

A ella y a todos los oyentes.

Hablar no es tan difícil...

(SUSPIRA)

Sé que lo de mañana te asusta,

pero lo que acabas de hacer

no es la mejor manera de afrontarlo.

A lo mejor estás haciendo todo lo posible

para no tener que hacerlo.

¿Ese es su diagnóstico, doctora?

No, no lo es.

Pero si quieres podemos convertir esto

en un diagnóstico profesional. Lo tengo claro.

No te pedí nada de esto.

No lo hago porque nadie me lo pida.

Tengo 65 años.

Me parece que puedo hacer lo que me dé la gana

sin tener que pedir permiso a nadie.

He asistido a todas las malas decisiones de mis hijos

sin poder decir ni mu.

¿Vos me estás equiparando con las malas decisiones

que tomaron tus hijos?

Julia.

No voy a llegar.

No...

Es tarde, no...

No voy a llegar.

¿Papá?

(TOCA EL CLAXON)

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

No voy a llegar.

¡Leo!

Es tarde, no voy a llegar.

Ya, papá, pero tranquilo que no hay función.

No pasa nada. Se me ha escapado.

¿Qué es tan gracioso? ¿Me lo explicas?

(Silbido)

¿María?

María, ¿qué ha pasado? Nada.

He salido y me he encontrado con los tíos.

¿Has salido sola? ¿Pero tú en qué piensas?

Que no ha pasado nada. María,

el doctor dijo que con tranquilidad

hasta terminar la medicación.

Jolín, mamá. ¿Es que sólo lo oí yo?

Casandra, tranquila, no ha pasado nada.

Pero podía haber pasado. No ha pasado.

Héctor, mañana nos vemos en casa de mamá.

Casandra. Mañana, Héctor. Mañana.

(RECITA) Mañana y mañana dando pequeños pasos

hasta la sílaba final del tiempo.

La vida no es más que una sombra fugaz,

un pobre actor que se agita en el escenario

y al que nunca volverá a escucharse,

un cuento narrado por un idiota lleno de ruido y de furia...

(LOS DOS) Que no significa nada.

Magnífico, papá, los pelos como escarpias.

Id a tomar algo. Nos quedamos con papá y con María.

-No necesito que nadie se quede conmigo.

Gracias por traerla.

Nos vemos. -Vale.

Anda, súbete a casa con el abuelo.

La cena está preparada. -He estado bien, papá.

Ya lo sé. Venga, súbete. Nosotros vamos enseguida.

Tu hermana está superada por los acontecimientos.

En cuanto Gus encuentre trabajo todo irá mejor.

Ojalá. No creo que ayude al estado de tu sobrina

que su madre esté... -Yo la veo mucho mejor.

Un pequeño empujoncito y todo estará en su sitio.

(ELLA RÍE) -¿Qué?

Nada, me admira que la misma información genética

pueda producir individuos tan diferentes.

Me acabas de hacer sentir

como un documental de "National Geographic".

"El Ponte Alegre adulto, un hermoso macho dominante,

se abalanza sobre la hembra."

Eres un payaso.

Herencia genética.

La genética de tu familia es puro drama, cariño.

¿Los Ponte Alegre? -Los Ponte Alegre.

-Podía ser peor, yo tenía una compañera en el colegio

que se llamaba Isabelita Macía Pajas.

La pobre se pasó todo el bachillerato

intentando honrar sus apellidos.

-Deberían haberos puesto nombres de cómicos

para honrar vuestros apellidos.

Mi padre decía que los personajes cómicos

gustaban mucho pero nadie los tomaba en serio.

¿Qué estaba recitando? -"Macbeth".

¿Cómo puede recordar los textos si no sabe ni quién es?

Pequeños pasos hasta la sílaba final del tiempo.

¿Vas a decírselo mañana?

¿A quién, a mi madre y a Casandra?

Ni muerto.

Venga, Cas, la niña necesita probarse,

que empiece a tener el control.

Le han reducido la medicación. Ahora conocemos los síntomas.

Duerme bien, yo creo que ya... Ya ¿qué?

¿Te estás sacando la carrera de psiquiatría

ahora que tienes tiempo libre?

Estarás muerta de hambre.

¿Qué te apetece? He preparado croquetas.

¿O quieres un gazpacho fresquito? ¿Qué te apetece?

¿Qué me apetece?

¿Qué me apetece?

Me apetece que nos separemos.

Vámonos a casa.

Cas.

No pienso moverme de aquí hasta que no me digas

que esto que has dicho es porque estás muy cansada.

No pienso moverme. Muy cansada, Gus.

Muy muy cansada.

Mucho.

Cansadísima.

De todo.

No quiero hablar.

Me vale con las pastillas.

¿Quieres estar dopada el resto de tu vida?

Sí. El resto de mi vida...

El resto.

La pasta que se ha tenido que gastar en la reforma.

Y, bueno, ahora la verás a ella.

Creo que también ha aprovechado y se ha alicatado la cara.

Oye, por favor. Acabo de tener una regresión infantil.

¿Infantil? Cuando mamá empezó tú ya peinabas alguna cana, guapo.

Parece que fue otra vida.

Era otra vida.

Y cállate, que no oigo.

Hablar nos obliga a ordenar, a cuestionarnos.

Encontrar nuevas perspectivas para averiguar

qué es lo que nos produce el dolor y poder sosegarlo.

Siempre que oigo a mamá hablar con sus pacientes

me acuerdo de Mari Carmen y sus muñecos.

Por favor. Es que es imposible

que ese tono comprensivo y cariñoso salga de ella.

Seguro que tiene a alguien haciéndole voces.

Las pastillas...

¿Pero es que usted se cree que de verdad sirve de algo

que yo me ponga a hablar de mi vida a estas alturas?

¿Qué alturas? La altura de saber que esto

que estamos haciendo es completamente ridículo.

¿Por qué te parece ridículo que intentemos...?

¿Qué? ¿Eh, qué?

Usted es tan vieja como yo.

Y si lo sabe, ¿para qué vamos a hablar?

Nos quedaremos en silencio usted y yo

hasta que se consuma el tiempo.

Yo solo vengo aquí porque mi hija se empeña y es muy pesada.

Pero no quiero hablar.

No, no quiero hablar.

Solo quiero las pastillas.

Y que se calle.

¡Cállate! Te va a pillar.

Vos deberías saber que esas conversaciones son privadas.

Es parte de mi terapia.

Solo escuchar las sesiones de mi madre

me permite saber que tiene

cierta empatía con el ser humano.

Solo cuando cobro.

Hasta luego. Hasta luego.

Julia.

No te vayas.

Tengo consulta, Marga.

Tranquila.

Sí, va a ir todo bien.

Chao.

Muy interesante tu programa de ayer.

¿Sí? No pude escucharlo.

Ah, no te perdiste nada, una abuela delirando.

Dispara mamá, tengo prisa.

Mamá, tengo que ir a la radio. Sí, ya, ya.

Bueno, pues...

(SE ACLARA LA VOZ)

Que lo que quería deciros...

Mamá, estoy empezando a preocuparme.

¿Estás enferma? ¿Parezco enferma?

No, de hecho estás guapísima. Gracias.

Pero un poco rara. Di ya lo que tengas que decir.

Es que no sé cómo.

Eh... quería deciros que...

Es que yo...

voy a vender Casa Alegre. ¿Qué?

¿Qué? ¿Por qué?

Porque es mía, porque puedo.

Y porque necesito dinero. También es nuestra y de papá.

No, la casa es herencia directa de mi padre.

Ni siquiera se planteó cuando me separé de tu padre.

Aki está viviendo allí. ¿Has hablado con él?

Su teléfono no está operativo.

Vamos todos los veranos.

Voy a cerrar la consulta y quiero viajar. Necesito dinero.

Un poco tarde para comerte el mundo, ¿no?

Es lo que me faltaba.

Repartirás lo que saques, claro. Claro.

Pues no voy a repartir. Solo quería que lo supierais.

Forma parte de nuestra vida.

Hemos crecido en esa casa.

¿Pero qué estás haciendo? Está hecho, Casandra.

Viajar ¿adónde? ¿Con quién?

No puedes hacer esto y pretender no dar

ni la más mínima explicación.

¿Tengo que darte explicaciones a ti?

No te habrás liado con alguien. Sería el colmo, vamos.

¿El colmo? ¿El colmo de qué?

Te has liado con alguien. No...

No es asunto tuyo.

¿Cómo que no es...? ¿Cómo que...?

¿Cómo que no es asunto mío? Espera, mamá.

Mamá, por favor, no me dejes con la palabra en la boca.

Te exijo una explicación. Haz el favor.

-Dile a tu madre que podemos ajustar el precio.

Tú tienes mucho talento. -Si no consigo tocar nada.

Porque una cosa es el talento y otra la ejecución.

Eso es lo que vamos a trabajar ahora.

Es que prefiero el fútbol. -Ya, ya.

Y dice mi madre que las dos cosas no puede ser.

Mira, no te cobro las clases.

En cuanto tu madre te escuche, seguro que busca el dinero.

Es que tampoco me gusta mucho.

Pero si te encanta tocar la guitarra.

No.

Pues va a tener razón el de la oficina del paro.

Voy a tener que reciclarme.

Aprovecha si quieres que cambie algo como padre.

Si puedo dejar de ser músico,

también puedo convertirme en otro padre, digo yo.

Llevo menos tiempo ejerciendo.

Papá.

Ey, ey, ey. No pasa nada, cariño. No te preocupes por nada.

De verdad, cariño.

¿Qué pasa? No pasa nada, de verdad.

¿Qué pasa?

Hola. No pasa nada. No pasa nada. Todo está bien, ¿verdad, cariño?

Sentaos, por favor. Tengo que hablar con vosotros.

Cariño, tranquila, ¿eh?

Papá y yo... Déjame hablar, mamá.

Sin interrumpirme, por favor.

Yo estoy bien. -Ya, ya, ya...

¡Papá!

Esto que me ha pasado ha sido duro para todos.

Pero ya está.

Me tomo unas medicinas,

voy a mis sesiones y siento que vuelvo a estar en control.

Sí, cariño... Déjame, mamá.

Pero no conseguiré estar en control si no me dais un poco de espacio.

Nosotros... -¿Queréis escucharme?

Yo necesito espacio. Y vosotros también.

Tú no vas a encontrar otro trabajo si solo estás pendiente de mí.

No es culpa tuya. -Sí que lo es.

Por lo menos en parte. Sé que la situación laboral

es dura, pero tú no te mueves por mi culpa.

Que no, María. Y yo estoy bien. ¡Sí!

Papá, no te concentras en lo que te tienes que concentrar.

Y tú, mamá, te concentras

en lo que no tienes que concentrarte.

Hija, yo estoy como siempre.

De casa al trabajo y del trabajo a casa.

Bueno, pierdes tiempo por el camino.

No sé a qué te refieres. Sí que lo sabes.

Y yo sé que es por mi culpa. Por eso necesito que comprendáis

que estoy bien y podéis dejar de hacer cosas que no necesito.

María, no sé de qué hablas. Mamá, no me lo pongas más difícil.

Sé lo que vi y sabes lo que haces. No es eso de lo que quiero hablar.

¿Qué viste? Últimamente has visto cosas

que no son verdad. Como estoy loca, alucino.

Yo no he dicho eso. Sí lo has dicho pero no es el tema.

¿Qué viste? -No es el tema.

El tema es que yo estoy bien. Pues no lo parece, hija.

A mí tampoco me parece que estéis bien

y no paráis de decirme lo bien que estáis.

Yo estoy bien.

¿Sí? ¿Con papá o con tu compañero de trabajo?

No es eso de lo que quiero hablar.

Hola. -Hola.

No tengo mucho tiempo. ¿Comemos en la cafetería?

¿Pescadito congelado y seco? Qué rico.

Prefiero un bocadillo en el quiosco del parque.

¿Qué quería tu madre? -Decirnos que va a vender

Casa Alegre. -¿Y eso?

Bueno, quiere jubilarse, viajar... -¿Y qué le has dicho?

¿Qué le voy a decir, Ana? Es su casa.

Bueno, le he dicho que antes de que dé la llave podíamos

pasar un fin de semana juntos y aprovecharlo

para que tú y yo nos casemos.

¿En la casa? -En la casa.

¿Con todos allí...? -Con todos allí.

O sea, una boda, boda. -Una boda, boda.

No es lo que habíamos hablado... -Ya.

Bueno, vale.

¿Vale? -¿Qué?

Nada. Vale. -¿Por qué lo dices en ese tono?

¿Qué tono? Has dicho: "vale", yo he dicho "vale".

¿No vale mi "vale"?

Puedo decirlo porque, aunque seas un capullo

después de 20 años eres mi capullo.

Entiendo que te quieras casar en la casa, y más ahora

que tu madre ha decidido venderla por su cuenta.

Mi padre no va a venir. Está muy mayor para viajar

y el contacto con tu familia le harán saltar los baipases.

¿Y ahora podemos irnos a comer? Tengo una colonoscopia a las 4.

¿Una colonoscopia? -Sí.

Me has puesto muy cachondo.

(OYENTE DEL PROGRAMA) Y no sé si es porque se sentía amenazado...

(Mensaje)

Casandra, no te puedes imaginar. Es que no te puedes imaginar.

Al principio estaba tímido pero después se fue viniendo arriba

y fue flipante no, lo siguiente.

Así que he pesado

que si las reconciliaciones van a ser así...

Ahora unos segundos de publicidad.

¿Cómo publicidad? No he terminado. ¡Gus!

(OYENTE) ¿Casandra? ¿Qué?

¿Qué dices?

¿Hay alguien ahí? Es que no sé qué has dicho...

-Ha dicho que nunca pensó que pudiera dejar de amarte.

Pero que a partir de ahora va a poner todo de su parte

para aprender a hacerlo.

Gus, por favor.

Voy a ir a la boda porque tu hermano

es mi amigo del alma.

No me puedo marchar inmediatamente pero lo haré en cuanto pueda.

Hasta entonces, aléjate de mí. Escúchame, fue una tontería.

¡No quiero oírlo, coño!

No quiero saberlo, no quiero verte.

No te quiero.

¿Hola?

¿Hola?

Hola. ¿Qué pasa? ¿No me oíste?

¿No habíamos quedado en cenar juntas?

Sí, ya sé. Perdón. Se me hizo medio tarde.

Me encontré con unas amigas... Y el plan era más divertido

que cenar con la abuela. Oh, bueno...

Ya veo que fue rebién la conversación con tus hijos.

Si hubieras estado aquí lo sabrías.

Tenía pacientes, Marga.

La verdad, no sé si tiene mucho sentido que me jubile

para viajar con mi pareja

cuando mi pareja tiene cada vez más trabajo.

Es que tu pareja no está en edad de jubilarse.

Ni te pidió que te jubiles.

Ni que les digas a tus hijos nada que no les quieras decir.

Tú pareja lo único que quiere

es que decidas lo que te haga más feliz.

No he podido.

Me han hecho sentir como si tuviera siete años.

Mira, yo creo que lo mejor es que mañana los llames,

vuelvan a venir, dejamos la puerta abierta

y que nos agarren cogiendo.

A lo loco.

Yo pago por ver la cara de tu hija.

Les he dicho que iba a vender Casa Alegre.

¿Cómo?

Es lo único que se me ha ocurrido cuando no pude...

Y cuando mi hija empezó a hablar ya me cerré en banda.

El espíritu Ponte Alegre...

Y de pronto Héctor nos dijo que nos fuésemos todos juntos

un fin de semana para celebrar su boda allí.

¿Su boda? ¿Se casa?

Sí, se casan. ¿Qué quilombo armaste? ¡Para!

No te puedo dejar sola.

No. No.

¿Por qué no me acompañas?

¿Como tu asistente?

Como...

Como...

No voy a quererte nada.

No, no... Mira, Julia, por favor...

No, no. Bastante tengo con lo que tengo. No.

Si voy es como tu pareja, que es lo que soy.

Si no, me quedo en casa.

Ven conmigo, por favor.

Ve entrando si quieres. Voy a aparcar ahí.

(GRITA)

¡Nunca! ¡Nunca...!

Yo también me alegro mucho de verte.

Pareces un náufrago. Eso es exactamente lo que soy.

Date una ducha. Quítate esto, anda.

Te recordaba más guapo.

La memoria no es de las cosas que mejor funcionan en esta familia.

Mamá, siento mucho lo que te dije el otro día por teléfono.

¿Y no sientes las barbaridades que escribiste en ese capítulo?

¿Si las siento o si me arrepiento de haberlas escrito?

(RÍE)

¿Cómo va tu libro?

Como la familia sobre la que escribo:

con mucho esfuerzo.

Ayuda a Julia con el equipaje. ¿Julia?

Mi asistente. ¿Está buena?

Sí.

(RÍEN)

Esto parece una pocilga. Solo hago limpieza espiritual.

Si me hubiera encontrado con una psicóloga como tú

jamás habría abandonado el psicoanálisis.

¿Abandonado? Jamás empezaste. No me digas.

Entonces eras tú haciendo prácticas conmigo.

Lo recuerdo como una tortura.

Nunca te fíes de la memoria de los Ponte Alegre.

Es uno de nuestros puntos flacos. No, la de los Alegre, no.

Esa tara es herencia de tu padre. Es verdad. Tú nunca olvidas nada.

Y yo que pensaba que este rencuentro familiar

iba a ser una pesadilla...

¿Dónde dejo esto? En mi habitación.

Yo te acompaño, mira. Es una casa complicada. Por aquí.

(Claxon)

Debe ser Casandra.

¿Viene con papá?

Ajá. ¿Hace mucho que no le ves?

Mucho.

Hala, corre a darte un baño de autoestima.

Por aquí, por la escalera.

¿Te llevo la maleta?

No, está bien.

¡Hola, Gus! ¿Qué tal el viaje? Inolvidable.

¿Pasa algo? La vida, que no es poco.

¿De verdad la vas a vender? Tú también has venido. Qué bien.

Cada día eres más imprescindible, ¿no?

Los viajes lo desorientan mucho. Pero se acuerda de ti, abuela.

A lo mejor la casa le trae recuerdos.

No entiendo por qué la vendes.

El abuelo necesita que todo le sea familiar.

Lo he estropeado todo.

Papá y mamá se van a separar por mi culpa.

María, María... María...

Escucha, tus padres son adultos.

Pase lo que pase entre ellos, no es culpa tuya.

Deja de llorar.

Tenemos mucho que hacer.

¿Te acuerdas de la primera vez que vinimos juntos aquí?

Me alegro de que estés enfadado contigo.

Ah, ¿sí?

Mucho.

He estado muy preocupada estos meses

pensando que vivía con un zombi. Mira...

-¿Quién está aquí? ¡Hola!

¿Quién está aquí? ¡Mi vida!

(RÍE)

Cariño... Cachalote mío...

Hueles a campo que tiras para atrás.

Vivo en contacto con la naturaleza.

De hecho la llevas casi toda encima, cerdo.

¿Qué?

Voy a buscar las maletas que faltan.

Oye, ¿estáis bien? ¿Gus y yo?

Sí. Sí.

Bueno, la verdad es que no estamos en nuestro mejor momento.

Que no me entere yo. Adoro a tu marido.

Ya. De hecho, debería haberse casado contigo.

O con Héctor. ¿Con Héctor?

Mucho más amigo mío desde siempre. Sí, claro.

Por eso no le has llamado ni una vez desde que te viniste.

He estado muy concentrado en el libro.

Bueno, esa es otra. A mí ni nombrarme, Aquiles.

Cariño, te guste o no eres una Ponte Alegre.

Tengo que contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Tienes razón. Me muero de ganas

por llegar al capítulo en el que el hijo pequeño

del famoso actor quiere seguir los pasos de su padre

y termina en la casa familiar escribiendo su biografía.

Intentaré solaparlo con algún capítulo divertido

para no hacerlo coincidir con el de la hija,

que tras intentar seguir los pasos de su madre,

acaba en la radio haciendo horóscopos.

¡Yo no hago horóscopos! Te gusta sacarla a pasear.

(RÍE)

Difícil va a ser encontrar el capítulo divertido.

No te creas. Algunas tragedias, con distancia, dan mucha risa

Y en esta casa tenemos grandes momentos.

No me creo que la vaya a vender.

Pues dice Héctor que no hay manera de impedírselo.

¿A él qué coño le importa? Si está forrado, no te jode.

Yo no tengo ni...

Ahí está.

El príncipe troyano.

¡Ven aquí!

¿Te acuerdas del escenario que montamos ahí,

en el jardín, por mi cumple?

El rey loco y su bufón. ¡Hermanita!

¡Mi sobrina favorita! -¡Tío Aki!

¡Mi vida!

Soy tu única sobrina. -Única en todo.

Por lo que he oído incluso has desarrollado superpoderes.

Yo soy el hombre pez y tú eres la "sirenuca".

Locos,

pero poderosos.

Leonardo Ponte.

No sabe ni quién soy, ¿no?

Tu abuelo es la prueba viviente

de que la cara es el espejo del alma.

Se le ha borrado la mierda y hasta parece bueno.

Ven, María. Vamos a ver al tío Héctor.

(TODOS HABLAN Y RÍEN)

Corte ilustre de Polonia que de admiraciones tantas

sois testigos.

¡Atended, que vuestro príncipe os habla!

¡Bravo! ¡Bravo, papá!

¡Bravo al primer actor! -¡Bravo!

(RÍEN)

¡Bravo, Leo!

¿Subo a la habitación de siempre? -Sí.

¿Héctor? ¡Héctor!

Mi príncipe troyano.

Estamos en casa.

Estamos en casa.

Venga.

(TODOS) # Soy el que soy y el de ayer no soy hoy.

# Igual y distinto a cada paso que doy.

# Uno y diez mil, vivir es cambiar, somos mutantes

# hasta la hora final. #

(GRITAN Y VITOREAN)

¡Salón de actos de los Marianistas! -¡No! ¡No, por favor!

Sí, salón de actos de los Marianistas.

El público enfervorecido por la actuación de...

(TODOS) ¡Del Gueto!

Gus atacando con la guitarra, un servidor toca la batería.

Y Aquiles Porto Alegre, el vocalista del grupo...

Y justo en el silencio en el que yo tenía que cantar,

entró mi padre para hundirme en la miseria.

Se abren las puertas y aparece el ínclito actor.

Todo el mundo le mira, lógicamente, a él.

Y él, en vez de cerrar la boca, dice: "Pero no, por favor".

(TODOS) "Hoy es a mi hijo a quien tienen que mirar".

Desquítate, Aquiles. Desquítate aquí hoy. Vamos.

¡Huy, qué sorpresa! ¡Neka! (VARIOS) ¡Nekane!

Bueno, estás... ¡Por favor!

(RÍEN)

Qué ilusión, cariño. Qué sorpresón, ¿no?

Es que no tenía ni idea ni de que tuvieras pareja.

Es que no tengo. Ah. ¿Entonces con quién?

Aki, no me lo puedo creer. -¡Tío!

Nekane y yo llevamos por lo menos 20 años que nada.

Absolutamente. -El crío es mío.

Decidí inseminarme. Y estás guapísima.

Me alegro mucho de verte. Y yo a vosotros.

Me hace mucha ilusión ser yo quien os case.

Y a nosotros, señora concejala.

Pasaos por el ayuntamiento y lo arreglamos.

Allí estaremos. (GUS TOCA LA GUITARRA)

Me encantaba esa canción. -A todas.

Mira Casandra cómo le mira.

(TOCA LA GUITARRA)

# La vida se pasa esperando el mañana y puede que el mañana

# no lo llegues a ver.

# Aquí y ahora hay que celebrar, que me mires, que me veas

# que desees lo que deseas. Es un instante,

# un momento fugaz, que se va, que se fue

# que nunca va a volver.

# Aquí y ahora, no existe el mañana,

# lo que dura, dure

# porque nada va a durar.

# Si dejas de oler lo que has de beber,

# puede que pronto te pueda vencer.

# Aquí y ahora, ahora y aquí.

# Tal vez mañana no lo puedas decir... #

Gus. Gus, por favor, vale ya.

Joder, tienes que entenderlo. Fue una tontería.

(BORRACHO) Gus, Casandra. ¡Casandra, Gus!

Toda la vida juntos y aún buscando el momento para pelar la pava.

Héctor... -¡Os quiero, joder!

¡Por favor!

Cómo os quiero. -Ya lo saben, Héctor.

Pero no basta con saberlo. Hay que recordarlo.

Hay que celebrarlo. -Eso.

Cómo os quiero. Os quiero un huevo a los dos.

Daos un beso para que ella vea

lo mucho que os queréis después de tantos años.

Llevamos casi los mismos. -No de forma oficial.

Con un pie dentro y otro fuera. Ellos son el compromiso.

Daos un beso. -Héctor, vete a la cama.

Daos un beso. Daos un beso. ¡Coño! ¡Joder!

¡Por favor! ¡Suéltame, coño!

(VOMITA)

Ay, ay, Héctor.

(RÍE)

Estos son los restos de Héctor Ponte Alegre.

Hay que quererse, chicos, hay que quererse ahora

porque esta es la verdad de lo que somos.

Hala, ya, muy bien. Anda, vamos a la cama.

Sí, venga. -Verás mañana, qué resaca.

Dejadlo como está, vamos.

Ahora os ayudo. No te preocupes, lo hago yo.

¿Te ayudo? Héctor, cariño...

Sí, por favor, gracias.

María, ¿por qué no recoges lo de la mesa?

Sí, yo me quedo con mamá lavando los platos.

Por favor. ¿Qué?

Pero si estamos bien, cariño, de verdad, estamos bien.

(Risas)

(Voces de lejos y risas)

Tengo 45 tacos

y estoy aquí sentado entre papá y mamá,

como cuando se me prohibía levantarme de la mesa

hasta que terminase de cenar.

Puedes levantarte cuando quieras.

Ya no te preocupa si me alimento o no.

¿Tu asistente tiene pareja?

Sí.

Bueno, no soy celoso.

Su pareja sí, mucho.

Qué torpe, así la perderá pronto.

Habló el experto.

Experto soy, en joder relaciones,

pero experto, como todos los Ponte Alegre.

Tus hermanos siguen con las mismas personas hace ya más de 20 años.

Porque Gus y Ana son muy voluntariosos,

pero ni Casandra lo es

ni, desde luego, Héctor. Ellos son como nosotros.

¿Cómo somos nosotros?

Los Ponte Alegre,

un imperativo que solo cuenta con uno mismo para llevarse a cabo.

Aquí, no, por favor.

No, a mí también me aburre muchísimo.

He escarbado tanto para el libro que, a veces...

Ahora lo único que quiero es forrarme

y que me pase como a papá.

¿Verdad, figura?

Vivir para olvidar.

Voy a tirarle los tejos a tu asistente

a ver si se me pasa la morriña

y me pongo alegre.

Qué suerte la tuya no estar aquí

para ver el gran fracaso de tu vida.

Ojalá te quede un resquicio de memoria para...

¿Qué está pasando, abuelo?

¿Eh?

(Voces de aves nocturnas)

¿Qué está pasando?

(Chirrido de los grillos)

(Cesa el chirrido)

(Música suave de piano)

(Crescendo musical)

Hacemos un lote con lo antiguo y que lo subasten.

Cas. ¿Y el Chillida?

Por favor, lo vendió tu padre

hace más de 10 años para hacer el "Edipo",

a mis espaldas, cuando no le permití hipotecar esta casa.

Quién te ha visto y quién te ve. "Leo, es la casa familiar,

no podemos arriesgarnos a perderla".

Cas... ¿Podemos dejar esto?

No, el inventario hay que hacerlo ahora que estamos juntos.

No quiero más sorpresas. No hay prisa.

¿No? ¿No estabas como loca por empezar tu misterioso viaje?

Cas. Cas, Cas, Cas...

¿De verdad no vas a decirnos a santo de qué todo esto?

Cuando uno viaja no se le pregunta por qué, sino, dónde, con quién.

Vamos a seguir. No, vamos a rematar.

El escritorio del despacho me lo quedo, a Gus le gusta mucho.

¿A que sí, Gus? No quiero nada.

(Risas)

Hola. ¿De dónde vienes?

De correr por la playa.

No te saltes la medicación, cielo. No me la salté, mamá.

¿Cambiasteis al abuelo?

No, se me olvidó con el follón este.

Pues lo primero es lo primero.

Abuelo, ven, que te cambio el pañal.

Oye, ¿la cubertería de plata?

Ahí debería estar. No está aquí.

La madre que lo parió.

Esa soy yo y no tengo nada que ver.

¡Aki! Verás qué se inventa

para justificar que se pulió la cubertería.

(RÍE)

Sois como niños.

(Rock metal)

Héctor, el gran domador de caballos.

Casandra, la que ve el futuro

y Aquiles, el de la gloria eterna.

Grandes nombres para grandes proyectos de seres humanos.

Hos... Mira, a lo mejor vosotros estáis de vacaciones, ¿no?,

y os divertís mucho, pero yo estoy trabajando,

si no os importa iros un poco a la mierda.

Ay.

Usted perdone. -Esto va también por ti, sirenuca.

Fuera.

Aquiles, llegamos tarde.

Si uno examina detenidamente la historia de cualquier familia,

seguro que encuentra algún episodio

que solo podría justificarse

por la existencia de estas tres hijas de... Urano.

Las Furias son tres perras que no conocen la compasión,

ni el amor, ni el perdón.

Su alimento es el remordimiento

y la culpa y solo el sacrificio las sosiega.

Claro que si tuviéramos que matar a un animal

por cada uno que se porta mal con la familia,

no quedaría ser vivo sobre la Tierra, ¿verdad, María?

Verdad, María.

María.

María.

No puede tenerte todo el día esclavizada.

Ella lo intenta, conozco a mi madre,

pero, hay que frenarla. ¿Quieres que la denunciemos?

No. Aki... Mira, esta parte de la costa

es una cosa impresionante... Impresionante, sí.

...pero hace falta que te la enseñe alguien

que la conozca bien, y ese soy yo.

No puedo, en serio, es que... Te previno contra mí, ¿verdad?

Sí, no, tiene que ser eso, porque tus encantos no fallan.

Nunca, por eso no te puedes negar.

Estoy atravesando una etapa difícil, delicada,

mi autoestima está por los suelos,

me parece que tienes una obligación como psicóloga.

La obsesión compulsiva no es mi especialidad.

¿Cuál es? Seguro que la padezco. (RÍE)

Julia...

Está aquí, mamá,

inventariando enseres de la casa.

¿Seguimos?

# Te pone la asistente. #

(TARAREA)

Le pongo a la asistente.

¿Qué te pasa con mi hermana? -¿A mí? Nada.

Vivir es cambiar.

# Somos mutantes hasta la hora final. #

Qué mal has cantado siempre, coño.

¿Y tú, por qué tanta prisa por casaros?

Llevamos 20 años ya, joder. -Por eso.

Bueno, tenemos un patrimonio, cualquier día pasa algo, bueno...

Qué romántico.

Gus.

¡Me voy a cagar en tu puta madre!

¡Soy el rey del acantilado! -¡Una polla!

¡Soy el rey del acantilado! -¡Una mierda, eres!

Ya te tengo.

-¡Ah!

¡Por el atajo no vale!

¡Soy el rey!

¡Por el atajo no vale!

¡Soy el rey! -¡Por el atajo no vale!

(AÚLLA)

¡Soy el rey! -¡No!

Soy el rey. -Si vas por el atajo, no.

¿Has visto? La única regla que sigue mi hermano:

para ser rey, no cojas el atajo. -Es que no eres rey.

Soy el rey, soy el rey. -No.

¡Soy el rey, soy el rey...!

No, no lo eres, gilipollas. -Soy el rey. Soy el rey.

No eres el rey. -¡Soy el rey!

¡No eres el rey! (GUS) ¿Qué coño hacéis, hombre?

¡Si coges el atajo, no eres el rey!

Hay cosas que no cambian. -Todo cambia, Héctor,

aunque no queramos, y casi siempre a peor.

Lo siento, se trata de mi familia.

Aceptad este genocidio y sosegaos.

¡Mierda!

¡Ah!

¡No!

(SUSPIRA)

(RÍEN)

Héctor, ¿qué haces? ¡No!

No. Héctor...

¡Ah!

Héctor, me haces daño.

Héctor, ¡ah!

¡Que me haces daño!

¡Ah!

Que me haces daño...

(HÉCTOR LLORA)

(Música de tensión)

(Crescendo musical)

(Fin de música)

Voy a dar un paseo para bajar la comida.

¿Te acompaño? Prefiero ir sola.

Lo siento.

Necesito una voluntaria.

(Música de tensión)

Lo siento.

(Crescendo musical)

(Crujido)

(Música suave de guitarra)

(GUS TARAREA)

Es precioso.

(Susurros y siseos)

(GRITA)

Si alguien como tú es una simple asistente,

yo solo aspiro a ser el asistente de la asistente.

Aquí, no, en serio. No puedo...

Solo quiero pasear contigo, no te estoy proponiendo matrimonio.

Sí, ya, pero... Mira,

no me des ninguna explicación. El mercado laboral está fatal,

lo comprendo, trabajar para una profesional como mi madre

es muy importante para ti, aunque te advierto cuando termines,

serás tú quien necesite tratamiento psiquiátrico.

Sí. No es verdad, no es así tu mamá.

Llevo mucho más tiempo con ella que tú, hazme caso.

Además, no tiene por qué enterarse.

Mira, hagamos una cosa, vamos a dejar estas bolsas aquí...

y nos escaqueamos. No puedo.

En serio, aquí no puedo.

¿Qué te pasa?

Perdóname, padezco el síndrome de Stendhal,

me mareo delante de la belleza.

¿Qué hacéis?

Nos vamos de paseo. Adiós, mamá.

¿Vamos? No, no puedo, en serio.

Seguro que mi madre puede prescindir un ratito de ti,

¿a que sí, mamá? Pues no.

(Ambiente de tormenta)

No puedo prescindir de ella, ni siquiera un ratito.

Vamos para dentro.

Sí, vamos.

Aquí...

(Truenos)

(Llueve con fuerza)

Marga.

Marga, esperá.

Marga.

Marga, ¿puedes esperarme, por favor?

(Truenos)

Ya está, tenía que pasar, no fue de la mejor manera,

pero, podés hablar ahora, tienes la oportunidad de hablar.

No puedo. Ya está hecho, Marga.

Lo he visto en sus ojos. ¿Qué viste en sus ojos, qué?

A mí, a mí.

Marga, basta, mírame, mírame, mírame a los ojos.

¿Qué ves?

Es un espejismo, Julia, una equivocación.

No, no puedo, no puedo, no puedo.

Marga, ahora es cuando deberías avergonzarte,

ahora pareces una vieja ridícula, Marga.

¡No te acuso, lluvia, de ingrata!

¡Nunca un reino te di

ni te llamé hija!

¡Esta tormenta del espíritu

me quita todo el sentimiento,

salvo el que late aquí!

Ingratitud filial,

vuestro viejo padre...

generoso

que os lo dio todo de corazón.

¿No me amáis?

¿No me amáis?

(BABLBUCE) No me amas.

¿Eh?

Vamos a casa, papá.

¡Ah!

(Gruñidos)

(JADEA)

(GRITA)

Hay que despachar lo que queda. Ahora no.

Ahora, sí. Yo, también, tengo planes,

también me quiero liberar, también me da igual todo.

¡Casandra! Casandra, ¿qué?

¿Has movido un dedo para que esto no suceda?

¿Hiciste algo para impedir

que se destruya lo poco que queda de esta familia?

Pero ¿cómo traes así a papá? ¿Deje yo que se fuera solo?

Por favor, vale, ¿eh?, paso de ti y paso de todo.

¿Y qué has hecho, aparte de quejarte y joder a Gus?

Oye. Creo que de eso no puedes opinar.

Por favor, Gus, el príncipe opina sobre todo.

No abras la boca que te la cierro de una hostia.

¿Cuánta pasta sacas de la venta? Aquí no.

¿A que vas a pillar, a que lo organizaste tú?

(MARÍA GRITA) ¡No, no!

¿María?

María. ¿Qué pasa?

María. ¿Qué pasa?

¡María!

(LLORA)

(GRITA) -¡María!

María, cariño, ¿qué ha pasado? ¿Qué pasa, hija?

Tranquila. Lo de encima es solo barro.

María, cariño, tranquila.

La encontré en el cercado de los cerdos

atacando a uno con un cuchillo de mantequilla.

Tranquila. También mató a una gallina.

-María. Mírame, mi amor. Mírame.

Mi niña. Niña.

(MARÍA LLORA)

Niña. Papá, ven, ven.

Mi niña. Ven.

Mi niña...

(LLORA)

Chis.

Son ellas.

Mamá.

Son las Furias.

Méritos suficientes hemos hecho

para que estén cabreadas, ¿verdad, mamá?

-Me cago en la... (MARÍA)¡No, no!

(GRITAN)

(MARÍA) ¡No! ¡María, por favor!

¡María, basta! ¡María! ¡No! ¡No!

Escúchame. Escúchame, mi amor, María.

Las Furias no existen y tú lo sabes. Y tú lo sabes.

¡Sí existen! No existen. Escúchame, María.

No existen. (GRITA) ¡Sí existen!

No, cariño. Son los cuentos de tu abuelo. No existen.

Sí existen, mamá. No existen, cariño.

¿No ves lo que nos están haciendo?

¿No lo ves?

(LLORA)

Ya está, ya está. Chis...

(Llanto de María lejano)

Eh.

(SISEA)

Hola, princesa.

Eh. ¿Te quieres casar conmigo?

¿Sabes de qué me acabo de acordar? Del día que naciste.

Yo te cogí en brazos en el hospital.

Y tú abriste los ojos y me miraste mucho rato

con los ojos abiertos así, como ahora.

Le dije a tu madre: "Esta niña sabe cosas".

Eh. ¡No, no, no, no!

No, no, no. No, no.

Hoy tus oídos están cerrados por fiesta, ¿eh?

Hoy solo hay una banda sonora posible.

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

(RÍE)

¿Marga?

(RÍE)

Marga.

Marga.

Hola, Leo.

¿Dónde está Marga?

No está.

¿Te acostaste con él muchas veces?

¿Una no era demasiado?

¿Más de cinco?

¿Alguna vez en casa?

No.

¿Te gustaba su polla?

Por favor. Por favor.

¿Te comió el coño?

Tienes que aprender a hacértela tú solito, rey.

Venga, Héctor, coño.

Hola, Gus.

Nekane, estás espectacular. -De gorda.

¿Sabes si está tu hermano arriba? -No lo sé.

¿Puedo hablar un momento con vos? -Hola.

Hoy no archivo nada que no esté dentro del...

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Te estaba buscando.

Y puede que me encuentres. -Que solo quería decirte

que si, cuando te tengas que ir de esta casa,

no tienes adónde ir, te puedes quedar en la mía.

Yo pienso quedarme con mi madre hasta que el crío sea mayor.

Mi casa es tan tranquila como esta y allí puedes escribir y...

Caza y captura de un padre para tu hijo.

¿De verdad crees que querría un padre como tú para mi hijo?

(Llaman a la puerta)

Estás preciosa.

Da mala suerte ver a la novia antes de la boda.

¿Quién dice que da mala suerte? ¿Quién?

¡Que salga, que le calzo una hostia que no lo conocerá

ni su puta madre! ¿Quién lo dice? ¡Sal, agorero!

Hay que ver qué listo soy.

No todo el mundo es capaz de ver la suerte que tiene.

Yo te miro y la veo.

Así que no pienso dejar de mirarte en todo el día.

Todo el día. Te voy a mirar todo el día.

Todo el día.

(Música triste)

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Héctor.

Héctor.

Creí que era tu hermano. No paro de decepcionarte.

Aki... Aki.

¿No os arregláis juntas?

A las mujeres os encanta hacerlo, ¿no?

Aki. ¿O la cosa cambia cuando...?

Aki. Marga.

Mamá me cuesta.

Es que se me ha metido una imagen en la cabeza que...

Voy a ponerme elegante.

Marga, ¿esto tuyo es un descubrimiento reciente

o viene de toda la vida?

Me ha hecho replantearme toda nuestra historia familiar.

Aki, se casa tu hermano. Solo te pido...

No me pidas nada. Me la suda la boda.

Me la suda mi hermano. Me la sudas tú.

Y vete reconsiderando la idea de vender la casa.

Si todo pasa por la venta de la casa...

Te juro que como me tenga que mover de esta casa,

se enterarán de lo tuyo con Julia hasta en la China.

Me da igual, hijo.

Ah, ¿sí, Marga? Lo estoy viendo.

La ex mujer del famosísimo actor se hace bollera

y se lía con una chica que podría ser su hija.

¡Uf! Me voy a forrar en los platós.

¡Ay, ay, ay, ay!

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Vamos allá.

Comparecen don Héctor Ponte Alegre y doña Ana Luisa Herrera Martín,

al objeto de contraer matrimonio civil.

Hago constar que se cumplieron las prescripciones legales

para la celebración de este matrimonio civil

y que no se presentó ni denunció impedimento.

Casandra ha pedido dedicaros unas palabras. Cas.

(RÍE)

La verdad es que ahora no sé qué decir. A ver.

Bueno, que...

¿Qué os voy a decir a vosotros que no sepáis?

Que lleváis tantos años juntos...

Tantos como Gus y yo.

Toda una vida.

Solo que hay veces que...

pues uno pierde la claridad y las cosas que cree saber,

bueno, pues como que, de repente...

(CARRASPEA)

Hay veces que uno se pone furioso porque sigue pensando

que son los demás los que no ven.

Y es como si estuviera en un sitio cerrado

y todos gritan y tú gritas más alto para hacerte oír.

Y ya llega un momento en que ni distingues tu voz.

Y sigues vociferando hasta...

¡Ay, María! Te quiero mucho, hija. Mucho.

Ojalá seáis tan felices como he sido yo, ¿eh?

Ojalá que no olvidéis nunca las cosas buenas.

Por favor.

Y ojalá... si alguna vez habéis metido la pata mucho,

muchísimo, muchísimo...

que podáis perdonar, que podáis seguir adelante

y que podáis... Bueno, no sé.

Y hasta aquí la visión de Casandra en el 81.5 de su dial.

# Hablar es muy difícil. #

-Gracias, Casandra.

Continuamos.

¡Un momento, señoría! También me gustaría hablar.

(CARRASPEA) A ver si se puede.

Eh...

La familia es un núcleo curioso, ¿no?

Ni se nos concede la posibilidad de elegir

el clan al que pertenecemos.

Lo cual nos convierte en víctimas de la más pura casualidad.

Nos gustaría casarnos antes de que oscurezca.

-Voy al lío. Nadie elige a su familia.

Esos que dicen: "Mi familia son mis amigos", mienten.

Si fuera lo mismo un hermano que un amigo,

no utilizaríamos dos palabras para nombrarlo.

De hecho, cuando un amigo es muy amigo, le llamamos hermano

para subrayar que... -Aki.

Ya acabo.

Uno se deshace de un amigo con más o menos facilidad.

Pero librarse de un padre, de una madre,

de una hermana, de un hermano,

eso es una tragedia.

La familia es la familia.

Hay que apechugar con lo que toca

y hacer equilibrios entre las Furias y el amor.

Si creemos que el amor existe,

¿por qué no van a existir las Furias?

Por ahí no. -Tenemos más pruebas

de su existencia que de la del amor.

Muy bien. Profundo y breve como siempre.

No he terminado. -Gracias.

Gracias. -No he terminado.

Hoy toca celebrar el amor.

Y por eso no quiero dejar pasar la ocasión

para dar la bienvenida a nuestra familia...

a un miembro nuevo.

Mamá no se decide a hacer la presentación oficial.

Y a mí me parece que no conviene dilatarla más,

cuando su presencia va a cambiar tanto nuestro futuro...

Aki, tu hermano quiere seguir con su boda.

Y yo, con mi vida. Si todo pasa por quedarte aquí,

seguro que podremos. Seguro.

No sé de qué va, pero no lo quiero oír.

Yo sí. ¡Es mi boda!

No permitas que te haga esto.

Julia, por favor. ¿Qué pasa?

Ahora te lo explicará nuestra madre.

¿Podemos seguir, por favor? Marga.

¡No! Sos un miserable.

No tenéis ningún derecho. ¡Julia!

Julia ¿qué? No voy a permitir que nadie,

ni el pelotudo de tu hijo, convierta en algo sucio

mi relación con vos. "Voilá!"

Sos una mierda.

Vos sos una mierda.

¡Sos una mierda! ¿Entendés? ¡Una mierda!

Todavía estamos a tiempo de celebrar una boda doble.

¿Quieres callar de una puta vez? (ANA) ¡Héctor! ¡Héctor, no!

¡Eh! ¡Como vuelvas a tocarme,

te rompo la cabeza! ¡Vale, vale!

¡Puto niñato de mierda! -¡Te mato! ¡Te mato!

Tranquilo, que ya me muero yo solo.

Un cáncer galopante.

De ahí la prisa por celebrar esta puta ceremonia.

Y tú, mírame a mí. Solamente a mí, ¿eh?

Solamente a mí, como si no hubiera nadie más. Mírame a mí.

¿Podemos seguir, por favor? ¿Podemos terminar?

Vamos directamente al "sí quiero", por favor.

¿Quieren abrir el baile?

Cómo no. Cumplamos con las tradiciones.

(Música suave)

# Hay quien quiere tener

# dinero, fama y poder.

# Y hay quien quiere ser

# el que más sabe robar.

# Yo solo quiero saber que me amas,

# correr a tus brazos

# y ganar el espacio. #

No tenemos por qué seguir aquí. ¿Coges tus cosas y vamos al hotel?

# Sea lo que sea

# que sin ti pueda ser,

# no lo quiero.

# No lo quiero saber.

# ¿De qué sirve conocer cómo seré? #

¿Vas a negarle a tu madre un baile el día de tu boda?

# ...cuando no sea nada.

# Y hay quien acumula triunfos, posesiones,

# tesoros, victorias,

# tierras, estados.

# Yo solo quiero noches a tu lado,

# el cúmulo de tus besos,

# tus abrazos, atesorar tus sonrisas,

# ganarme tus caricias... #

Bueno, es hora de... consumar este matrimonio.

Pero la fiesta continúa.

Seguid celebrándola en nuestro nombre.

Hijas de puta.

No les basta con volvernos locos.

Quieren un sacrificio humano.

(GRITA)

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Muchas gracias.

Chis.

Aquí y ahora,

siento que no amo a nadie como te amo a ti.

Aquí y ahora, me siento el tío más afortunado del mundo.

Aquí y ahora,

tengo una erección de caballo.

Y tú, como esposa, deberías hacer algo para remediarlo.

(Música de cuerda triste)

¿Tú sabías algo?

¿Cómo está la niña?

No lo sé.

Le he subido la dosis. Bien.

¿Lleváis mucho tiempo juntas?

Más de un año. ¿Tanto?

Vaya. Siento mucho no haber...

(Puerta)

Deberías ir a buscar a Gus.

No.

No. No tiene solución.

¿Tú quieres a tu marido?

Pues no pierdas tiempo.

Yo le echaré un ojo a María.

Se muere, Leo.

Nuestro niño se muere.

(Crujidos)

Cómo necesitaría que me abrazaras.

Gus... Se acabó.

Todo se acaba.

Todo.

Tú me quieres.

Tú me quieres.

Me has querido toda la vida. No vas a dejar de hacerlo ahora.

Gus.

Gus.

¡Gustavo, párate, joder!

Yo te quiero y tú me quieres.

Y no pienso moverme de aquí hasta que no me lo digas.

Te juro que no pienso moverme de esta playa.

Tenías que haberte traído un poco más de abrigo.

(LLORA)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA CON MÁS INTENSIDAD)

(DEPOSITA ALGO)

Ah, vuelve a dormirte, abuelo. Es muy pronto todavía.

Vuelve a dormirte.

(Oleaje)

¡Ah!

(Graznidos de gaviotas)

(SUSPIRA)

Héctor...

¿Héctor?

¿Héctor?

(SUSPIRA)

Vas a hacer un agujerito en el mármol así, Marga.

(SUSPIRA)

Yo no quiero presionarte.

Ni ser una carga más para vos.

Yo solo quiero estar con vos.

Quiero estar con vos, ¿entendés?

Yo quiero estar con vos.

Eh... Perdón.

¿Habéis visto a papá o a María?

No están en su habitación y tampoco los encuentro en el jardín.

Creí que estaban durmiendo.

¡María! ¿María?

¡Que no puedes venir conmigo! ¡Que no, a casa!

¡A casa, que te vuelvas a casa, abuelo, que no!

Yo tengo que hacer lo que tengo que hacer. ¡Que no!

¡Que no puedes venir conmigo! ¡A casa!

¡Que te vuelvas! ¡Que te vuelvas a casa, abuelo!

¡A casa! ¡A casa! ¡A casa!

(GRITA) ¡María! (AKI) ¿María?

¡No está por ninguna parte!

Voy a la playa, a lo mejor están allí con Casandra.

¡Aki!

¡Aki!

¡Héctor! ¡Héctor!

Héctor se ha ido.

Ha dejado todas sus cosas en la mesa.

Sé que va... -Sé dónde puede estar.

Vosotras id a la playa por si está María.

¡Cas!

¡Casandra!

Cas...

¡Casandra, Cas!

¡Aki!

¡Aki!

Ayuda vos. ¿Pero qué pasa?

¡Héctor!

¡Cas! ¡Casandra!

¡Casandra!

¡Cas!

¡Cas! ¡Eh!

¡Eh! ¡Casandra!

¿Qué?

Si te quedas quieto, las olas te empujarán a la playa.

¡No me sigas!

Y si me sigues, me da igual. Y si después no puedes volver,

tampoco me importa, ¡todo es por tu culpa!

¡No he cogido lastre! ¡No, no, no, no, no!

¡Me has puesto histérica en la playa!

¡Ah, a ver cómo me hundo ahora!

¡Lo estás estropeando todo, abuelo, todo!

¡Te tenían que llevar a ti!

¡Todo es por tu culpa, todo es por tu culpa!

¡Te tenían que llevar a ti, te tenían que llevar a ti!

¡Ah!

Ya están aquí.

Ya están aquí.

Ya están aquí. Ya...

¡Menudo susto me has dado!

He encontrado tu ropa en la playa y había pensado que...

¡Eh, Gus, Casandra!

(GRITA) ¡Eh...!

Tampoco es para ponerse así, hombre.

Una mala noche de bodas la tiene cualquiera.

No puedes hacerlo.

No tienes ningún derecho.

Si tú tiras la toalla, ¿qué me dejas para mí?

¿Qué coño haces? ¿Qué coño haces?

Me he pasado la vida imitándote.

Y esta no me parece de las peores ideas que te copié.

¿Qué puedo hacer?

Mi hermano se va a suicidar, yo no tengo dónde caerme muerto,

mi madre se tira a un pibón que yo no me follo ni en sueños...

(RÍE)

Tengo que hacerlo, Aki.

Tengo que hacerlo.

¡Tengo que hacerlo!

Bueno, pues a ver si saltamos sincronizados, que da más puntos.

¡Voy a hacerlo, voy a hacerlo! ¡Voy a hacerlo!

¡Ah, no puedo hacerlo!

¡Ah!

¡Ah, ah, ah, ah!

¡Ah, ah, ah, ah!

¡No puedo, no!

(JADEA) ¡No puedo hacerlo!

En cuanto empiezo a quedarme sin aire,

tiro para arriba.

¡Héctor!

¡Estaos quietos!

¡Basta, Héctor!

¡Para, para, para, para!

¡Para, para, para, para! -¿Qué vas a hacerle?

¡Hijas de puta!

¿Es que tengo que hacerlo yo todo?

Ahí estáis, ¡ahí estáis!

¡Venid a buscarme!

¡Hijas de puta, venid a buscarme!

¿Qué coño ibas a hacer? -¿Qué haces? ¡No me hagas esto!

¡Venid a buscarme!

¡Venid a buscarme! ¡Ah!

¿Y qué coño ibas a hacer?

¡No me hagas esto, no me hagas esto!

(GRITA) ¡No me hagáis esto!

¡Dejadme a mí! (GRITA) ¡Eh!

¡Es papá! -Desapareció esta mañana con María.

Pero María no está en la barca.

¡Quieto, voy a saltar, nado mejor que tú!

¡No digas tonterías! -¿Queréis saltar de una puta vez?

(GRITAN)

¡La niña!

¡La niña!

¡La niña!

¡La niña, la niña!

¡La niña!

¡La niña!

¡Niña!

Niña, niña.

¡Niña!

¿Qué harías tú por ella? ¿Llorar, pelear, ayunar,

despedazarte, beber vinagre, comerte un cocodrilo?

¡Todo lo haré! ¿O has venido a lloriquear,

a hacerte el valiente lanzándote a su tumba?

Si quieres enterrarte vivo con ella, yo también.

¡Ah!

¡Ah! Cógela, súbela.

¡Súbela! ¡La cuerda, la cuerda!

¡María! (GRITA) ¡María!

¡María! ¡María!

¡Vamos!

¡Por favor, no me hagas esto!

¡No me hagas esto, por favor! ¡No me hagas esto!

¡Dale! -¡No va más rápido la barca!

(GRITA)

(GRITA) ¡Es por mi culpa, cojones!

¡Por favor, no te vayas! ¡Por favor, por favor!

¡María!

¡María!

¡Eh! ¡Eh!

¡Eh!

¡A la playa! Es Ana.

¡A la playa!

¡A la playa!

¡Salta! -¡Gira, gira!

¡Suelta! -Vamos, vamos.

¡Gira!

¡Héctor! -¡Vamos, sácala aquí!

¡Ayúdame, vamos, corre!

¡Ana! -¡Gustavo!

¡María! ¡Gus, ha tragado mucha agua!

Cógela. Ha tragado mucha agua.

Cariño, vuelve. ¡Ay, Dios mío!

María...

¡Cariño! -¡María!

¿Qué has hecho, de verdad? Ah, ¿estás bien? ¡Ay!

¡Bien!

(NEKANE GRITA)

¡Oh, que viene!

¡Que viene, que viene!

¡Oh, oh, oh...! -Ve, ve. Ve, Cas, ve.

(GRITA)

(NEKANE JADEA) -Hay que llevarla al hospital.

Tiene la cabeza fuera.

¡Empuja, Nekane, empuja!

¡Empuja! ¡Empuja, Nekane, empuja!

¡Así! ¡Muy bien!

(GRITA)

(JADEAN)

(GRITA)

¡Empuja, Nekane! (NEKANE GRITA)

Ya. ¡Ya está!

¡Muy bien, Nekane!

(EL BEBÉ LLORA)

(RÍEN)

¡Ya está, ya está, ya, ya está! ¡Ya, cariño, ya está!

¡Ya está, ya está!

(Crescendo de música de cuerda)

¡Es precioso!

¡Es precioso!

¡Ay, qué bonito!

(Llanto del bebé)

# Cuando no era más que un chavalín,

# en un pispás empieza a llover,

# Jugar era lo mismo que vivir.

(Trueno)

# Llovía entonces como ahora va a caer. #

(AMBOS) # Cuando con tiempo aprendí,

# en un pispás rompe a llover.

# El juego lleva siempre a perder.

# Llovía entonces y ahora cae también. #

# Cuando me vine a enamorar,

# en un pispás llueve otra vez. #

Ay.

(Trueno)

# Creí que amor jamás me iba a faltar... #

(Música de cuerda)

Somos cine - Las furias - Ver ahora

Las ovejas no pierden el tren

Reparto: Quim Gutiérrez, Alberto San Juan, Candela Peña, Irene Escolar

Divertida comedia que mezcla situaciones algo surrealistas con momentos más dramáticos con los que todos podemos sentirnos identificados: la falta de trabajo y la necesidad de reciclarse, las historias de amor que rara vez siguen la premisa del “para siempre” y la sensación de que las cosas no son como nos habían contado rodean a unos personajes que harán lo posible por reencauzar sus vidas.

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Las ovejas no pierden el tren - Ver ahora
Transcripción completa

Alberto, que esto no cuaja.

Así que en marzo ya no nevaba, ¿no? Si son cuatro copos de nada.

Cuatro copos...

¿A ti te gusta la nieve, Lucas?

Claro. ¿Mamá, van a venir los Reyes Magos?

El niño no entiende, es que...

Lucas, nieva porque en este pueblo hace un poquito más de frío.

"Poquito", dice... Si no siento la oreja izquierda,

parece que me han implantado la de un muerto.

Mamá, a mí también me han implantado la oreja de un muerto.

¡No empieces tú también, bicho!

Si no he dicho ninguna "palabra rota".

¿Ah, no? ¡Anda, dame un beso!

Pásalo bien en el cole.

Vale.

No, no me mires así, que sé lo que estás pensando.

Esto lo hemos hablado, Alberto, y lo hemos decidido los dos.

¡Así que deja de culpabilizarme a mí de todo!

Si no he abierto la boca. ¡Venga, por favor!

Que se te nota lo que estás pensando. ¡Mírate!

Encajas la mandíbula, subes los hombros y separas los pies.

Y pones la cara esa de pena.

¡Que es que no soporto tu cara de pena!

¿Qué cara quieres que ponga con este frío?

¡No hace tanto frío!

Bueno, hace un poco de frío. Pero, ¿tengo yo la culpa?

¡Alberto, por favor!

¿Pero por qué estás así hoy?

Porque me ha venido la regla.

Y es que no puedo más, Alberto. No quiero que el niño se quede solo.

Quiero que tenga un hermano.

Bueno, tranquila. Lo estamos intentando.

Ya lo sé, ya lo sé. Vale, vale.

Toma.

Haz la compra, anda.

Yo tengo dinero.

Pero, ¿estás seguro?

Sí.

Bueno, pues...

Anda, dame un beso. Adiós.

Y... escribe un poco.

¿Que escriba un poco? No me siento ni las manos.

(Vídeo pornográfico de fondo)

Hola.

¿Qué hay?

¡Quieto, Pilón! ¡Pilón! ¡Pilón, ven aquí, copón!

(GRITA)

¡Deja al hombre!

¡Quita! ¡Anda para adentro, copón!

¡Qué susto me ha dado el puñetero perro!

Pero... ¡La Virgen! Si el perro sólo quiere jugar, hombre.

Bueno, pues póngale un bozal.

Tú no eres de por aquí, ¿verdad?

Llevamos aquí viviendo una temporada.

¿Siempre hace tanto frío?

Si esto no es nada. Aquí los inviernos son malos, malos.

¿Sabe usted dónde puedo conseguir un poco de leña?

¡Yo te arrimo una poca, hombre!

Se lo agradecería mucho.

Manolo.

Alberto.

Hoy por ti, mañana por mí.

Y lo que haga falta.

Venga, entra para adentro, anda, que se te va a quitar el susto.

Muy bien. Pues mañana empezamos el segundo módulo.

Recordad: puntualidad. Hasta mañana.

Luisa, no creo que pueda seguir viniendo a las clases este semestre.

¿Por qué? ¿Te ha salido trabajo?

No es eso, es... por el dinero.

Bueno, no te preocupes.

Vale, gracias.

Hija, aquí hace un frío que pela.

Y más que va hacer.

¿Mamá?

¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?

No, he venido a ver un piso que se alquila aquí encima.

¿Un piso para quién? Para mí.

No, no entiendo.

No hay nada que entender.

Te aseguro que pongo mi mejor voluntad, pero es que...

no aguanto en esa casa ni un minuto más.

No... ¡Sí!

No quiero que me montes ningún número, ¿eh?

¡La decisión es irrevocable! ¡Ay, qué espanto!

Vamos a ver, mamá.

¿Pero tan mal estabais?

Fatal.

Bueno...

No, pero, mira, no es ningún drama, ¿eh?

Yo sólo quiero llevar la vida que me corresponde.

Tampoco es mucho pedir. ¡Ah...!

¿Qué?

Tengo que encontrar algún trabajo, me acabo de dar cuenta.

Mira, búscame algo cómodo, que no me quite mucho tiempo,

para mis conciertos, exposiciones y toda la pesca.

Por favor, mamá, tienes 65 años.

64.

Y lo dices como si fueran muchos.

¿Separada? Pero me parece fatal. Y se lo pienso decir.

No me lo esperaba.

Mamá y su afán de protagonismo.

Ahora que ve que me va bien con los tíos, no lo puede soportar.

Pero ¿tú te escuchas cuando hablas,

o sueltas una palabra tras otra para ver si alguna te encaja?

¿Sabes cuál es el estado de Fran en Facebook?

Pero ¿quién es Fran?

Ah, el de la orgía. Bueno, es que como estábamos hablando de mamá...

Es que no escuchas cuando te hablo.

Su estado es "animado", cuandoantes era "desconcertado".

(RÍE) ¿Cómo te quedas?

Sara, tú no lo habrás llamado compulsivamente, ¿no?

¡Ni una sola vez!

¿Mails?

Dos.

¿WhatsApps?

Tres.

¿Y te ha contestado? ¡Pero eso qué más dará!

¿Cómo que "qué más dará"?

Le he escrito un comentario en Facebook y me ha puesto...

¿Qué es esto?

La manita de "Me gusta".

¿Me podría atender, por favor?

Señora, estoy hablando con mi hermana.

Linda, por favor, atiende.

Mira, de verdad...

Sara, por favor, ¿podemos hablar de mamá?

¡Ay, qué pereza, gorda! Hablar de mamá ahora...

No me apetece.

Pero, cariño, es que es importante.

Mira, si logramos enganchar este pedazo de bodega,

que yo creo que sí, las demás van a venir solas.

¿Qué pasa?

Nada.

No, sí. ¿Qué pasa?

Pues, mira, que el mundo es muy grande y...

y están pasando muchas cosas como para limitarte a informar

sobre una bodega de vinos.

Esto es una actividad dentro del periodismo.

Además, sinceramente,

yo estoy agotado de patearme el mundo a lo largo y ancho.

Si ya lo sé, no me he perdido un telediario.

No sería para tanto.

Que sí, hombre, que eras mi corresponsal favorito.

¿Cuándo vienen tus hijas?

Mañana.

¡Genial! ¿Hacemos algo en tu casa con mis amigos?

¿Tus amigos? ¿Todos?

No te preocupes, que me iré antes que lleguen tus hijas.

A ver cuándo lo organizamos y te las presento.

Eso llevas diciendo seis meses.

Es un tema que hay que ir con cuidado.

Claro, como a ti te gusta: poquito a poco.

No es fácil para mí. Sé un poquito razonable.

Que soy yo la que no estoy siendo razonable, ¿no?

Vamos a ver, ¿a ti te parece normal que me ocultes a tus hijas?

¿Incluso a tu exmujer?

Mira, yo entiendo que este asunto te disguste, pero...

deja de amenazarme, por favor.

No te amenazo. Te informo.

Bueno, gracias por la precisión. De nada.

Perdonad, pero, yo ya me quedo por aquí.

¿Ha tenido buen viaje?

Sí, sí, muy bueno, sí.

¿Qué...? ¿Qué les debo?

Pues, mira, son...

15 euros de la gasolina, 7 del peaje...

y ya está, porque los bocadillos los pagamos a medias. Así que...

Sí, claro. Entonces son 22.

22.

20... y 5.

¿Cambio no tienes?

No.

¿Tú tienes cambio?

¿Yo? No.

Bueno...

Bueno, venga.

-Adiós, ¿eh? -Venga, hasta luego.

Será más económico y todo lo que tú quieras,

pero lo de la falta de intimidad...

Vamos a ver... Por supuesto, también es una cuestión económica,

pero de fondo, es una cuestión ecológica.

Ya...

(GIME)

¿Ya?

(EXHAUSTO) Sí.

Oye, cariño... ¿tú crees que tu semen es bueno?

Joder...

Tu amigo Paco, el periodista deportivo, ¿sigue separado?

Creo que sí. ¿Qué quieres? ¿Que te insemine él?

No, es por... porque se lo podríamos presentar a Sara.

Pobrecillo Paco, ¿no? ¿Qué le pasa a mi hermana?

Está medio loca.

¿Perdona? Mira, Alberto, siempre estas igual, ¿eh?

Qué pesado.

Alberto, ¿tú estás escribiendo

o te metes mucho páginas de Internet de esas...?

¿A qué viene eso?

No, por nada. Yo solo pregunto, ya está.

Oye, ¿por qué no la llamas?

¿Es verdad que tu hermana estuvo en una orgía?

¿Mi hermana en una orgía? Pero ¿tú de qué vas?

Me lo ha contado tu madre.

¿Mi madre? Claro, ¿quién si no?

Y también que se ha separado de Emilio. Fuerte, ¿no?

Pues no, a mí me parece muy bien. Me parece una decisión muy valiente.

Pero ¿qué ha pasado? ¿Tiene un amante?

Pues no. No tiene ningún amante.

Sencillamente, se ha cansado de Emilio y ya está.

Tu madre se cansa muy pronto de las cosas.

¿A ti qué te pasa con mi familia?

Mi madre no es como la tuya, que aguanta lo que le echen.

Ya estamos, hablamos de tu madre y acabamos hablando de la mía.

¡No, perdona, empiezas tú! Siempre estás igual.

Lo que pasa es que tienes una educación machista.

Te cuesta entender que una mujer, pues,

decida tener su vida, tenga la edad que tenga.

Es así, Alberto.

Cariño, tú tranquilo, ya verás cómo todo se arregla.

Tú lo que tienes que hacer ahora es escribir y confiar en ti,

y confiar en la vida, que todo se pasa.

Es que aquí los días son eternos.

Es que no estás conectado con la naturaleza, Alberto.

No lo aprovechas. ¿Sabes el regalo que es eso?

Yo prefiero un iPad.

Un iPad...

Ahora mismo estás instalado en un discurso negativo.

¡Coño con el negativismo y su puta madre, qué pesada!

Pues ya está, tú sigue así. Sigue, negativo...

¡Estoy así porque me sale de los huevos!

No sé para qué digo nada.

¿Te digo yo algo?

¡Tú sigue ahí!

Qué frío hace en este pueblo.

¿Qué pasa ahora?

Que tengo frío.

¡Qué exagerado eres, de verdad!

Eso no se tiene en cuenta al conocer a alguien,

la incompatibilidad térmica.

Pues sí.

Si llego a saber lo friolero que eres, no me caso contigo.

Tú tendrías que estar con un esquimal superpositivo.

Anda, ven aquí, esquimal.

Qué frío...

¡Papi!

Hola, ¿qué tal?

¿Qué tal la semana?

Bien, la semana muy bien.

Pero Laura ha tenido fiebre porque no la has abrigado bien.

A ver, ¿por qué si la niña ha tenido fiebre,

tú deduces que es mi culpa?

Juan, porque se nota.

Pero fui al cole y todo, papi, porque mamá me dio Apiretal.

Pues no es bueno abusar de las medicinas.

Juan, soy enfermera...

Sé cuándo tengo que darle una medicina y cuando no.

Pero con abrigarlas mejor, esto no estaría pasando.

¿Qué dices?

Que no hables así delante de las niñas.

(SE BURLA) ¿Y entonces cómo te lo digo?

"Por cierto... Nada, una tontería,

¿sabes que me estoy follando a una tía de 25 años?"

"¿25 años? ¡Pero qué bien! Cómo me alegro por ti."

"Me sorprende que te lo tomes tan bien."

"Claro que sí, si es que... la vida esta para vivirla".

"Mira yo, sin ir más lejos,

que me he follado a casi todo mi gimnasio."

"-Pero será una broma." "-Incluido el de mantenimiento."

"¿El cubano?"

"Pero si la tiene así de larga."

"Y así de gorda."

Gracias, mamá.

¿Os gustan los canelones?

Nos encantan, abuela. Mucho más que la sopa de papá.

¿Había mucho tráfico?

No, papá, estaba muy bien.

¿Y qué pasa, tienes mucho lío en el trabajo?

Estoy intentando sacar adelante una agencia de comunicación.

No es fácil.

¿Había mucho tráfico?

No, papá, había poco tráfico.

No me eches tanto, mamá, no me quiero poner como Juan.

¿Comes bien en el pueblo ese?

Para una cosa que se puede hacer allí...

¿Había mucho tráfico?

No, papá. hemos venido muy bien.

¿Y Luisa? Yo pensaba que iba a venir a comer.

Ya te he dicho que no puede, mamá, que está trabajando.

¿Cuándo vas a ir a ver a Luis Ángel? El de El Heraldo de Segovia.

Estoy muy liado con la novela, no tengo tiempo.

Ya. ¿Ya qué?

¿Y Lucas con quién se ha quedado entonces?

Con la madre de Luisa.

Estoy muy enchufado con la novela. No tengo nada de tiempo.

Enchufado... (RÍE)

¿Había mucho tráfico?

Papá, papá...

No es tan fácil.

¿Te digo lo que haría yo? Yo iría.

Muy listo.

Es que si no mueves el culo...

¿Había mucho tráfico? ¡Que no había tráfico, coño!

¡Ni un puto coche había en la carretera!

Era lo que me faltaba,

que os pelearais entre vosotros. Toma.

Perdona, me he puesto nervioso. ¿Qué es esto?

La residencia donde voy a meter a vuestro padre.

¿Para que se muera de pena?

¿Qué pasa?

¿Vas a venir tú aquí todos los días a limpiarle el culo?

Yo estoy contigo, mamá. No veo otra opción.

Pero que los empastillan

y los dejan tirados en un pasillo todo el día.

Bueno, pues, ¿vas a venir tú a limpiarle el culo?

¿Vas a venir tú? Yo no, Juan. ¿Tú?

Papi.

Dime, Laura.

Que el abuelo se está comiendo una flor.

Pero lo pagas tú, ¿eh?

Sí, Armando, te toca a ti.

Venga, adiós, cabronazo.

Oye, que vaya la rubia, ¿eh? Venga.

Bueno... ¿y qué tal está tu hermano? Se separó, ¿no?

Bueno, ahora tiene una novia nueva mucho más joven que él.

Está hecho un figura el cabrón.

Y yo estoy viviendo aquí ahora, en la provincia.

Sí, me contó, me contó. Tú publicaste una novela, ¿verdad?

Sí, bueno, eso hace ya más de 12 años.

Pero te hiciste "famosete".

Me acuerdo yo que ibas con tu chupa de cuero y ahí,

a conquistar el mundo.

Normal, eras un chaval.

Desde entonces, me dedico sobre todo al periodismo escrito...

Muy bien.

Periódicos digitales...

Muy preparado, muy bien.

Bueno, ¿qué puedo hacer por ti?

Sí, básicamente, Luis Ángel, quería presentarme,

y decirte que estoy por aquí cerquita, estoy disponible...

Pues claro que sí.

¡Ay, gracias, Alberto! Eres mi héroe.

Bueno, es la última, de verdad. Venga, ponla aquí. Un momentito.

Siento mucho que esté estropeado el ascensor, ¿eh?

Cinco pisos que has subido...

Seis, seis.

Mi hija estará contenta contigo, hombretón.

¡Chicas! Bueno, ¿qué?

¿Qué os parece mi nuevo piso de soltera?

Pues es un pisazo, mamá.

Es excesivo. Y, además, ¿esto quién lo va a pagar?

Emilio.

Pero si tú no estás con Emilio.

Ya.

Pero ¿y a él le parece bien?

Todavía no lo sabe.

¿Pero cómo no lo va a saber, mamá? Que a él no le sobra el dinero.

¿Y tú qué sabes? No me agobies ahora con esas cosas.

Bueno, ¿y de qué vas a vivir?

Encontraré algún trabajo.

Si no has trabajado en tu vida, mamá. ¿Qué vas a hacer?

Pues, mira, una cosa que había pensado estupenda...

era trabajar en la cafetería de Sara.

Sí, vamos, estupendísima. Si yo tengo camareras de sobra.

Camarera... ¡Serás boba!

Pensaba en relaciones públicas, que no tienes.

¡Anda!

¿Y esto?

Pues mi madre, cuando considera que no salimos del todo monas,

nos pone una pegatina en la cara. ¿Qué te parece?

Hablando de fotos... Alberto, anda, venga, te toca.

¡Venga, venga! ¿Qué hacéis? ¿Qué esperáis? Vamos, venga.

Venga, que es el momento perfecto.

¡No salgas comiendo en las fotos! Venga, a ver, ese pelo...

retíratelo, que te hace cara de pito. Y tú, mete la barriga.

¿Qué haces? ¡No! Salgo gorda, más para atrás. Ahí.

Mamá, que tengo prisa.

Voy conocer esta noche al hombre de mi vida.

Le vamos a presentar a mi amigo Paco.

Pues estate tranquilita y relajada, ¿eh?

Y no te montes películas.

¿Ella? Por favor...

Oye, que soy mayorcita.

He pensado que podíamos pactar unas señales tipo:

si le gusto, si no le gusto, si le gusto un poco...

Mira, ya está llegando.

¡No me digas! Por cierto, he buscado todo en Google sobre él.

He leído todos sus tuits,

le he pedido amistad en Facebook, he visto partidos de balonmano...

Vamos, que es una profesional de las citas.

No se te escapa una, ¿verdad?

¡No!

Qué fuerte, a mí me costó tres meses atreverme a hablar con Juan.

A mí me cuesta que me hablen durante tres meses.

Vamos hablar de las señales otra vez.

¿Qué pasa si al verlo te da malas vibraciones y no te gusta?

Diré que a mi amiga Vanessa mañana le hacen una abdominoplastia.

¿Te parece muy redicho, muy rebuscado?

¿Y si te gusta?

Diré que no le he dado de comer al gato.

Pero si tú no tienes gato. Mira, Paco.

¿Cómo estás, macho? ¿Qué tal?

Muy bien. Hola, ¿qué tal?

Ella es Sara, la hermana de Luisa, mi cuñada.

¿Qué tal?

Encantado. Igual.

¿Cómo estás?

Bien, vengo de cubrir un partido en Luxemburgo.

Fíjate, tienes la misma voz que en los partidos.

Sí, claro, la mía.

Y, entonces...

¿tu amiga Vanessa al final no se opera?

No se va operar.

No, no, no. Es que tengo una amiga, les estaba contando,

que se iba hacer una abdominoplastia.

Mi hermana se hizo una, está encantada.

¿En serio? ¡Qué señal!

(RÍEN)

¿Qué pasa? ¿Qué es tan divertido? ¿Me he perdido algo?

No, Juan estaba contando antes unos chistes de...

de médicos y de... ¿cómo era lo del gato?

Ay, mira, a mí se me ha olvidado darle de comer al mío.

¿En serio? ¿Tienes gato?

Julio. Precioso, blanco...

Perdón, pero no me puedo sentar a tu lado. Es que...

me dan alergia los gatos. ¿Te importa que nos cambiemos?

Pero, Paco, por favor, hombre...

Se me empieza a bloquear la glotis, se me cierra...

No pasa nada. No pasa nada, de verdad.

Vale.

No, no me mires así. Tú sabrás, si te sienta fatal.

¿A mí? ¿O a mis espermatozoides?

El tema lo has sacado tú.

Me ves con un cigarro, y me ves con 100 espermatozoides menos.

Cariño, no tienes gracia.

¿Que no tengo gracia?

Si no quieres tener otro hijo, pues me lo dices y ya está.

Relájate, me agobian cosas, Luisa.

Me agobia el dinero, pero lo estamos intentando, ¿no?

No está funcionando. Yo noto que tienes menos cantidad.

¿Lo mides con una probeta?

Deja de ver tanto porno.

Pero ¿qué porno veo yo?

El del historial de tu ordenador:

"dobles penetraciones", "gang bang", "bukake", "M.I.L.F.".

¿Qué es "M.l.L.F."?

Bueno, da igual, a lo que vamos:

si te masturbases menos,

pues tendrías más cantidad y sería más fácil.

Y lo del móvil en el bolsillo, tampoco es bueno.

Por las ondas wifi y eso.

Esto es alucinante, vamos...

Tu hermana se está zampando a Paco de una manera impresionante.

¿No se puede estar quieta?

Cambiamos de garito, ¿os apuntáis?

No, nos tenemos que ir ya, que tenemos al crío.

Te quería decir un momento una cosa.

¿Qué vamos hacer con lo de papá?

¿Sigues pensando que lo de la residencia es buena idea?

Sí, mamá ya ha hecho los trámites y quiere que lo llevemos tú y yo.

No voy a llevar a papá al matadero. Si tu moral te lo permite...

Pasa 24 horas al día con él, como mamá, y luego me hablas de moral.

¿Qué? ¿Os venís a Lavapiés?

Venga. Nos pillamos un par de taxis, ¿no?

¡Ni de coña! A pata, que no somos millonarios.

Venga... Bueno, ¿os venís a "Lavapa"? ¡Dios!

Le vas a romper la espalda.

No, no, estoy bien, estoy bien, estoy bien, ¿eh?

¡A Lavapiés!

Venga, vamos.

"Lavapa". Patético...

(GRITAN)

(RÍEN)

Te quiero.

¿"Te quiero"?

¿Que le has dicho "te quiero", a un tío que acabas de conocer?

Que sí, gorda, que tienes toda la razón.

Se me escapó.

¿Pero cómo se te puede escapar algo así?

Mira, Luisa, ¿nunca se te ha escapado un pedo?

Ya, pero esto es mucho peor que un pedo. ¿Qué hizo él?

Él es un caballero, hizo como que no me oía.

Claro, ¿qué iba a hacer?

Pero que no te llamo para eso,

te llamo para decirte que me ha dado su teléfono,

que hemos quedado en vernos esta semana,

y me ha dicho que tengo las mejores tetas de Europa.

¿De Europa?

Pues ya que se pone, que te diga del mundo, ¿no?

Todo te parece poco.

¿No es suficiente superar a las italianas?

Que sí, hermanita, un beso. Venga, que ya hablamos.

Ay, paso de ti. ¡Qué borde!

(SUSURRA) Envidiosa.

(TV de fondo)

Qué raro el balonmano.

No, no, no, no...

No, no, no...

No, no, no, eso no puede ser. ¡No puede ser!

Qué va, yo también estoy hasta el culo de mandar currículos.

Pero si hace falta,

cojo una cámara de vídeo y me voy hacer reportajes donde sea.

-¿Sabes lo que creo? -No. ¿Qué?

Que tienes madera de "trending topic".

Qué idiota.

Buenos días. Son las 12 de la mañana.

Nos hemos liado un poquito de más.

Sí. ¿Qué te iba a decir...?

No sé si me he acostado con tu amiga Andrea.

No, lo que pasa es que... llevaba un moco de que te cagas.

Así que... la hemos arrastrado hasta tu cama,

porque no quería que nadie entrara en el cuarto de tus hijas.

Tómate un poco a coña esto, ¿vale?

No, si me estoy riendo. Me parece bien, ¿no? Está...

(Timbre)

¡Mis hijas!

Se me había olvidado. ¡Me cago en la mar!

Venga, chicos, vamos levantándonos. ¡Venga!

Arriba todo el mundo, por favor. Qué bien lo hemos pasado. ¡Venga!

¡Por favor! Venga, que lo hemos pasado de puta madre. ¡Hala!

¡A levantar! ¡A levantar todo...! Perdón, perdón.

Está todo bien, ¿eh? Todo estupendo. Natalia...

Ya voy. Venga, vamos, vamos.

Venga, arriba todos.

¿Paula? Bajo ya.

Sí, ahora baja a darte un beso.

Andrea, Andrea. Venga. No...

¡Andrea!

Por favor... ¡Natalia!

Venga, Andrea, vamos.

A ver, Andrea... Porfa... Así no, no te tumbes.

Venga, vigor, vigor.

Qué bien se está aquí.

Venga, a ver, chica.

Un poco de vigor. Venga, ven aquí.

(VOMITA)

¡Dios!

¡Cojonudo! Esto ya es una maravilla, es...

(GRITA) ¡Basta, fuera de aquí!

Perdón.

Perdón.

Baja y ocúpate de tus hijas, que yo me encargo.

(Timbre)

¡Ay, déjame!

Venga, déjaselo.

Hola.

¿Qué tal? ¡Niñas!

Hola, papi.

Qué cara tienes. ¿No has dormido?

Sí... No.

No, que estuve anoche trabajando hasta tardísimo. Estoy...

He dormido muy poco.

¿Estás con una chica?

¿Una chica?

No. ¿Por? ¿Por qué preguntas eso?

Pues no sé, por nada. Bueno, no sería tan raro.

No, pero vamos...

estoy completamente a dos velas. ¿Tú?

Yo soy enfermera, Juan. Yo no tengo tiempo.

¿Esos son tus vecinos?

No me extraña que no duermas...

¿Quién es este señor con esta barrigota?

Eres tú, mami, con la tripa llena de bebés.

¿Ah, sí? ¿Quieres tener un hermanito?

Sí.

¡Todo por el suelo, como siempre!

¿Por qué?

Porque así le cuido, le mimo y también le doy muchos besitos.

A mí también me gustaría que tuvieras un hermanito.

¡Tu juguetito!

Vaya, pensé que te habías muerto.

Papi, ¿a que cuando tenga cinco años voy a llegar al techo?

Sí.

¿A que podré dar patadas a las nubes?

Sí.

¿A que podré dar un gol con la luna?

Que sí, Lucas, que sí.

¡Alberto!

Alberto, ya sé que tienes resaca,

pero podrías preocuparte más por tu hijo.

Sí... ¿Dónde están las aspirinas?

¿Las has comprado tú?

¿Por qué yo? Porque yo estoy trabajando.

Mira, relájate un poquito, que me duele la cabeza.

Mira, Alberto.

Anoche me acosté a la misma hora que tú, bebí las mismas copas,

y me he levantado a las 8

con el niño, no me toques las narices.

Por favor.

¿"Por favor" qué? ¿Pero tú de qué vas?

¿Quieres discutir o qué?

Quiero que te preocupes por la educación de tu hijo.

¡Anda ya y déjame!

¿No me preocupo de la educación del niño?

¿Quién está todo el día con él, eh?

Lucas, ¿quién está todo el día contigo?

¿Pero quieres dejar al niño en paz? Mira, vete para allí.

¡Claro que me voy! ¡Que estás histérica!

Ah, ¿yo?

¡Estás histé...! (GRITA)

Ya, ya. Ya está, mi amor, ya está.

Lo siento.

¡Eh, buen día!

Ven pa'ca.

¿Yo?

Sí. ¿Qué? Dando la vueltecita de rigor, ¿no?

No, estaba ahí...

Anda, échame una mano. Agarra de ahí. Ven, hombre, coge de aquí.

¿Adónde? ¿Adónde vamos?

Ahí dentro. Vamos a meterlo ahí dentro.

Como siempre te veo por ahí dando vueltas, sin hacer nada...

Yo me dedico a pensar, ¿sabe usted? Soy escritor.

Pues te advierto que con esto se le quita a uno rápido la tontería.

¿Qué tontería?

Yo me entiendo. Ahí mismo.

Usted se entiende...

Y aguántame aquí, que van a salir las niñas.

¿Qué niñas? ¡Cuando entren, cierra la puerta!

¿Qué puerta?

¡Vamos, bonitas!

¡Venga pa'dentro! ¡Venga pa'dentro!

¡La puerta, la puerta!

¡Pero no te vayas, hombre! ¿Adónde vas? ¡Escritor!

¡Míralo! ¡Será posible, tío!

Bueno, Álvaro, ya sabes que yo soy más de...

patinaje artístico, pero mañana hay "Champions".

Así que nos oímos aquí, de 14 a... 15 horas,

siempre una hora menos en las islas Canarias.

¡Hasta mañana!

¿Qué haces aquí?

Paco.

Ay, qué tonto. ¿Te da vergüenza?

He venido a invitarte a comer.

¿A comer?

Claro. Paco...

A comer. Vamos a comer, sí.

Oye, ¿cómo has entrado aquí?

Me he hecho un carnet de locutora.

Por cierto, Paco, tienes toda la razón con lo del cuarto árbitro.

¿Lo qué?

Pues que no es necesario.

Me caes fatal.

Y tú a mí también.

Feo.

Borde.

Simple.

Aburrida.

¡Gilipollas!

Estoy ovulando.

¿Qué pasa? ¿Que ya no desprecias mi semen?

Pues... sí, sí lo desprecio.

Lo único que quiero es que lo hagas rapidito y me dejes en paz.

¿Rapidito?

Rapidito.

¿Sin orgasmo?

Sin orgasmo...

como siempre.

(Timbre)

Buenas.

Hola.

¿Está Natalia?

Sí, sí. Adelante, pasa.

(Música de relajación)

Hola.

Hola.

No te esperaba.

Es que... estamos haciendo yoga.

Te he traído la ropa que os dejasteis en casa.

Ah, muy bien. Pues nada, déjala por ahí.

Sí, un jersey verde es mío. Vale, venga, respira.

¿Qué? ¿Qué hacéis?

Ya te lo he dicho, estamos haciendo yoga.

(GIME)

Muy bien.

Pero...

Bueno, pues... ¿No?

Sí. No sé.

¿Quieres tomar algo?

No.

Me voy a buscar a mis hijas y...

Muy bien. Ay, tus hijas y...

Ya he hablado con la directora. Ella te está esperando.

Tú, cuando llegues, le dejas allí, que ella se encarga de todo.

Éstos son los papeles del ingreso. Tan pronto lo dejes, me llamas, ¿eh?

Sí, mamá. No te olvides, hijo.

Te vas con tu hijo Alberto al hospital, a hacerte unos análisis.

Bien, bien. ¿Quién se va?

Tú, al hospital.

Bien, pues no haberlo puesto ahí.

¿Comemos?

Venga, papá, ven conmigo, vamos.

Muy bien, señorito. ¿Había mucho tráfico?

No, está muy bien la carretera, papá.

Todo va a ir muy bien y yo, enseguida que pueda, voy a verte.

Muy bien.

El contrato... Ana, por favor. Ya están los papeles preparados.

Si quiere, me acompaña ya, don Rodrigo.

-Venga conmigo. -Yo... Yo en mi casa.

Papá.

No... Tranquilo. Don Rodrigo, un segundo.

No. Este señor no sabe que no era allí.

-No es... No es allí. -Acompáñeme. Usted tranquilo.

Dile a este señor que no es allí.

Primero las pruebas y luego a casa. Escúchame.

¿Pero tú no me habías dicho que era allí?

¡Que me lo dijiste a mí! ¡No era allí!

-Tranquilo. -¡No era allí! Suélteme.

Suélteme, me tengo que ir a trabajar. Mi mujer me espera.

-Acompáñeme. -Usted no entiende nada, estúpida.

¡Imbécil!

-Usted no entiende nada. -Ahora viene su hijo.

Señor, por favor, ¿puede avisar a mi hijo?

-Vamos. -A nadie le importa.

Yo sabía dónde era y sé dónde es. No importa.

-No pasa nada, no pasa nada. -Y he ido antes todos los años...

¡Vas a morir!

¡Porque yo te voy a matar con mi fuerza bruta!

¡Ay, qué miedo!

¡No, por favor, no me mate!

¡No me maten!

Alberto, ¿no pretenderás que tu padre se quede aquí?

No, pero no sabía qué hacer.

Pero...

¿Has secuestrado a tu padre?

Ahí no se podía quedar. Por lo menos, se hacen compañía.

¿Y tu madre lo sabe?

Ahora la llamo y lo llevo para casa. Relájate, por favor.

Esto es una barbaridad, Alberto, de verdad.

No tiene ningún sentido.

Mami, el abuelo es un bebé.

¡Lucas, no! No toques eso, cariño.

Trae, trae, trae.

¿Te has manchado?

Papá, ponte esto. Papá, abre la boca.

Alberto, haz algo, por favor. Ahora llamo a mi madre, espérate.

No, a tu madre no. Tienes que llamar a un profesional.

Sé lo que tengo que hacer. Abre la boca, papá.

¿No ves que no quiere que le metas eso en la boca?

Relájate, tranquila. ¡Que lo dejes!

Alberto... ¿Qué pasa?

¿Te da asco la dentadura, te da asco mi padre?

No saques las cosas de quicio.

Podías disimular un poquito. Te importa una mierda mi familia.

Claro que me importa. ¿Te quieres tranquilizar?

No sabes el día que he tenido hoy.

Pues no, no sé. Tranquilízate y lo hablamos.

¡Cállate la puta boca, que me estás amargando la vida!

¿Qué has dicho?

Muy bien.

¿Había mucho tráfico?

Odio a la gente que dice: "Te lo dije".

Pero es que te lo dije, macho. Sabía que iba a pasar esto.

Coño, es que tú eres muy listo. Yo, por lo menos, lo intento.

Mejor estar ahí sentado,

criticando y lavándote las manos, como siempre.

No te confundas, yo actúo cuando veo que tiene sentido.

La vida de tu madre no lo tiene.

Pero, ¿qué tonterías dices, macho? Qué tonterías dices.

Siempre has sido un egoísta, vas por ahí dando lecciones

y a la hora de la verdad, mira lo que haces: huir.

Luisa se está hartando de mí.

Lo mismo podría decirte Natalia.

Qué desastre todo. Qué desastre...

¿En qué momento hemos perdido el tren?

¿Eh?

Joder, no me jodas.

No empieces con tus frasecitas de lugares comunes,

que me pongo malo.

¿Cuándo has visto tú pasar un tren?

Bueno, lo que se dice, ¿no?

Pues piensa otra cosa.

¿Qué se supone que es eso? Una metáfora de la vida.

Las oportunidades de la vida, ¿un tren? Piénsalo.

Un cacharro que va por los mismos raíles, sin salirse.

¿Eso es la vida?

Tienes toda la razón, macho.

Por supuesto. Yo también soy mucho de metáforas, cuidado.

Pero metáforas constructivas, metáforas de verdad.

Puto tren.

De ésas que las escuchas, las lees,

y te da la vuelta a la cabeza. ¿Pero un tren?

¿Qué soy? ¿Gilipollas?

¿Que estoy en el sofá viendo "Españoles por el mundo",

y justo pasa un tren por mi casa y no lo veo?

Pues si lo tengo que perder, lo pierdo.

Nos han estafado, macho. Nos han estafado de una manera...

Tenemos derecho a perder todos los trenes que nos dé la gana.

Es insoportable vivir pensando que es demasiado tarde para todo.

No me da la gana, por favor. Mis tiempos los marco yo.

Tienes razón, te voy a decir una cosa. No, escucha.

No, no, no. Yo soy el dueño y señor de mi tiempo, de mi vida...

Por supuesto.

De mis fracasos, de mis éxitos...

Y si tengo que empezar desde cero mil veces, empiezo.

Si te caes, te levantas.

¿Pero quién va a venir a mí a gestionar mi tiempo,

a decirme lo que tengo que hacer o adónde tengo que llegar,

o si es tarde para cumplir los objetivos que hay que cumplir?

Pero ¿qué objetivos?

¿Qué objetivos?

Mi objetivo soy yo.

Tu objetivo eres tú. Mi objetivo soy yo.

Pues claro...

¡Mis tiempos los marco yo!

¡Pienso perder todos los trenes que me dé la gana!

¡Pienso perder todos los trenes que me dé la gana!

(DESGAÑITÁNDOSE) ¡Todos los trenes que me dé la gana!

(DE FONDO) ¡Muy bien, iluminado!

¿Pero te quieres callar la puta boca?

Que el que coge un tren mañana, soy yo.

Igual nos venía bien un ibuprofeno antes de dormir, ¿no?

(Móvil)

¿Sí?

Venga, Lucas, al coche. Alberto, ¿se puede saber dónde estás?

Luisa...

Luisa...

En casa de mi hermano, me he quedado dormido.

Te iba a llamar, pero se me pasó. Ah, que se te pasó.

Me voy a ir unos días a casa de mi madre con el niño, así te aclaras.

No seas radical. Espera y hablamos. Cojo un bus y voy para allá.

Que no, que no, Alberto.

Yo necesito que estés ahí y como no estás,

prefiero estar sola y ya está.

Pero voy a estar, mi amor, te lo juro, voy a estar.

Buen día.

Buen día.

Venga, ya hablamos. Adiós.

Luisa... Lu...

Pero ¿es algo definitivo?

Espero que no, porque yo estoy diseñado para vivir en pareja.

Hombre, vivir en pareja...

Yo prefiero estar mal en pareja antes que solo.

Hombre...

Pues yo dudo que vuelva a tener pareja.

Tú estás viendo mucho a Sara, ¿no? Nos vemos.

¿Y?

Es buena chica, es muy maja.

Sí, maja, maja, pero... te ves con ella un día sí y otro también.

Bueno...

No es de caballeros hablar de estos asuntos.

Nosotros no somos caballeros, Paco.

Un respeto, que es mi cuñada.

¿Pero eres o no eres un caballero?

Pero, ¿qué va a ser éste un caballero? Cuenta.

Pues entonces os diré que tenemos una increíble química en la cama.

Tu cuñada es una maquina sexual.

¿Sara?

Sara. Aparte de que tiene las mejores tetas de Europa.

¿Pero cómo...? ¿Porque las conoces todas?

Menos las de Italia...

Danos detalles.

Movimientos y ritmo...

perfectamente acompasados: "tiqui-taca", "tiqui-taca".

Cuerpo milimétricamente creado para el placer.

¿Sara?

Sara.

Amigos...

esta tía es la quinta esencia del éxtasis sexual hecho mujer.

Sara, ¿eh?

Sara. Sara, Sara, Sara.

Paco.

Sara.

¿Vamos?

¿Qué pasa?

Paco, ¿te gusta el sushi?

¡Sabes hacer sushi!

Paco.

Lo tuyo es de "Champions":

Empresaria de éxito, inteligente, cocinas de 10,

pero encima tienes las mejores tetas de Europa.

Tú, como esposa, no tendrías precio.

Eso mismo pienso yo, pero nadie me lo ha pedido.

La gente no sabe apreciar lo bueno.

No puedo estar más de acuerdo.

A mí me pones un par de cenas como ésta,

y me voy derechito altar.

¡Vamos!

¿Me puedes repetir eso, Paco?

A mí me pones un par de cenitas como esta y voy derechito al altar.

¡Vamos!

¡Eh, copón!

¡Venga, hombre, si te he visto entrar!

¿No sales?

Vale, hombre, vale.

Pues nada, descansa, escritor.

Vale, vale...

Si yo sólo intento saber qué es lo que ha pasado.

¿Te vas a poner de parte de Alberto?

Te podrías poner de mi parte alguna vez.

Y... ¿os vais a quedar mucho tiempo aquí?

Sí, unos días. ¿Por?

No, no, por nada, por nada.

¿Qué pasa? ¿Que no te viene bien?

Sí.

¿Seguro?

Segurísimo.

Mamá, ¿tú no tendrás nada que contarme, no?

¡Uy, qué tontería! Bueno, mira, ya que lo dices, sí.

No, mamá, ven...

Que no me pienso perder la gran antológica del Greco.

Es en Toledo. ¿Vienes?

Un momento... ¿Tú no te habrás liado con alguien, no?

Venga, no me digas bobadas.

¡Mami!

Ah, eres tú.

Fátima.

¡Oh, pero si es mi hermana! ¿Qué haces tú aquí?

Que me he separado de Alberto.

Me afecta, pero, genial.

Así, lo que vengo a contar, no lo cuento dos veces.

Qué cara más fea tienes hoy.

Bueno, chicas, ya sé que sois muy escépticas respecto a mí,

consideráis que mi vida es un absoluto fracaso,

pero tengo algo muy importante que contaros.

Importante para vosotras, para mí...

y para el universo.

Chicas...

me caso.

¿Cómo te quedas?

Por favor...

¿Con quién?

¿Con quién va a ser? Con mi novio.

¿Desde cuándo tienes tú novio? ¿Tú lo conoces?

Mamá, es que no tiene novio. No tienes novio.

Oye, no empecemos con tus limitaciones mentales.

Que lo tenga hace poco tiempo no quiere decir que no lo tenga.

Y sí, mi novio Paco me ha pedido matrimonio.

¿Ah, sí? ¿Y cuándo?

Anoche, cenando.

¿Y cómo ha sido? Cuéntame.

Eso pertenece a mi intimidad. ¿A ti qué te importa?

¡Ay, cariño, que te como,

que te como, que te como, que te como!

A ver, ¿se va a casar la tía Sara o no?

No se va a casar.

Pues has fallado, que sí que se va a casar.

¿Y esas caras?

Oye, ha sido todo tan repentino y con lo de tu hermana...

¿Qué es lo de mi hermana?

Pues que "no me junto" con Alberto.

Te lo he dicho nada más entrar, pero como no me escuchas.

Hija, perdona si mi alegría le quita protagonismo a tus dramas.

(SUSURRA) Vete a la mierda.

¿Qué he hecho?

"Con todos ustedes... ¡Lucas!"

"Mira nuestra nueva casa, qué bonita".

"Espera, espera, espera, mira. Lucas, ¿estás nervioso?"

"Sí".

(MANOLO) ¡Asómate, copón!

¡Alberto!

¡Hombre!

¿Qué pasa?

Vente, que me tienes que echar una mano.

No, no, hoy no puedo, no me encuentro bien.

Por eso, hombre.

Es mejor que te vengas que darle tantas vueltas a la pelota, ¿no?

¡Que no bajo!

Seguro que no muerden, ¿no?

Qué van a morder, hombre. Si son ovejas, copón.

¿Y atacan?

¡Qué van atacar, hombre!

¿Tú no tienes algún primo tonto o algo que te ayude?

No, pero tengo un vecino.

Eh, Sara.

Sara, ¿qué tal?

¡Ay, hola!

Bueno, ¿y qué tal?

Fenomenal.

Lo que pasa es que liadísima con la boda y eso.

Por eso he estado ilocalizable.

Ah, no sabía. ¿Que me casaba?

No, que estabas ilocalizable.

Ah, bueno, pues ya lo sabes.

Bueno, ¿y cómo es que te casas?

Fran, la gente se casa.

Ya, es que no me lo esperaba.

Por eso espero que entiendas que no nos volvamos a ver.

Ah, sí, por mí no te preocupes. Si había perdido tu número.

Bueno, pues entonces todo perfecto.

Me alegro mucho por ti.

Y yo por ti.

Gracias.

Y lo siento.

¿Por? Por ti.

¿Por mí? ¿Por qué?

Fran, mejor lo dejamos aquí.

Mejor.

Suerte.

A ti.

¡No, a ti!

¿No te estoy diciendo que me caso?

Sí, sí, sí.

Hasta luego, Fran.

Hasta luego.

(Balidos)

(Móvil)

Alberto.

Hola. ¿Cómo estás?

Bien, aquí en la escuela, haciendo números.

Que estoy empezando a perder dinero.

¿Y tú dónde estás? ¿Qué haces?

Nada, aquí dando... una vueltecilla.

Luisa, no soporto estar sin vosotros.

No entiendo por qué os habéis ido. No es para tanto, ¿no?

Que no estoy bien. Necesito estar sola y pensar, nada más.

Pero, ¿es porque no te estás quedando embarazada?

A lo mejor no me quedo embarazada porque pasa algo entre nosotros.

Que últimamente no paramos de discutir.

Que no nos aguantamos, Alberto, y ya está.

Vale.

Bueno.

Entonces, ¿cuándo venís?

Venga, Alberto, ya hablaremos.

Bueno, ahora lo vas a llevar tú, ¿vale?

¿Te acuerdas de todo?

El contacto, el arranque...

Las marchas cortas, las largas...

¿Ocho veces me lo vas a explicar, Manolo?

Me pones la cabeza como un bombo, de verdad.

¡Ánimo!

¡Venga, con el tío Alberto! ¡Vamos, niñas!

¡El freno de mano!

¡Coño! Me vas a matar.

¡Hala! Echa tú el pienso, que yo voy a por la paja.

Ahí, ahí, ahí...

Para eso léete "Rebelión en la granja", de Georges Orwell.

¿Lo qué?

Ya lleva un día sin comer, debe de estar a puntito de parir.

Habrás notado la marca del vacío, ¿no?

Vamos, ayer estaba todo el día con ella y no paraba quieta.

Me estás ayudando mucho, chaval.

Pues invítate a algo, ¿no?

Venga, tira, escritor.

"¿Sigues saliendo con esa niña?"

"Bueno, no, digamos que es una buena amiga."

"Ya, claro, es que tú ahora no quieres líos."

"Exacto, exacto. Es que...

las cosas hay que pensárselas muy bien."

"Oye, oye, oye, si te ayuda, pues...

echamos un polvo tú y yo por los viejos tiempos."

"Fantástico, pero...

casi que mejor te vas a poner tú encima porque es que...

ando un poco mal de las lumbares."

Oye, que soy enfermera.

Sabré yo si son buenas o no las chuches.

¿Cada vez que nos encontremos me vas a repetir que eres enfermera?

-Papi, mami, daos un beso. -¡Sí, sí, un beso! ¡Un beso!

No. No, no, chicas, papá y mamá ya no se besan.

(SUSURRA) Qué más da.

Bueno...

¡Bien! ¡Bravo! ¡Bien!

-Venga, hasta luego. -Adiós, papi.

-Perdone. -¿Sí?

¿Todo a su gusto?

Sí, todo genial. Por favor, ¿me podría traer otra igual que esta?

Bueno, ahora le mando el servicio. Es que yo...

soy la jefe del departamento de relaciones públicas. Linda.

Se pasa el día charlando y pidiéndome dinero.

A mí me tiene todo el día haciendo gestiones.

Pues a mí me preocupa lo del dinero,

porque con el tren de vida que lleva...

Pues yo no lo sé,

pero insiste mucho en que el niño y yo nos vayamos de su casa.

¿Y eso por qué?

Pues ata cabos.

¡No!

Dime tú.

¿Pero eso puede ser?

Bueno, mírala, está cada día más joven y más guapa.

Hija, te lo tomas superbién que nuestra madre se prostituya, ¿no?

Pero ¿qué dices, pedazo de bestia? Pero piensa antes de hablar.

Lo que quiero decir es que creo que tiene un rollo con alguien.

Pues peor me lo pones, que está recién separada.

Bueno, mira, habló "doña Orgías".

¡Anda, por favor! ¿Qué orgía ni qué niño muerto?

Aquello técnicamente no fue nada,

esos hombres ni se empalmaron ni nada.

Bueno, ya, no quiero detalles.

No, ni te los pienso dar, que soy una mujer con un pie en el altar.

Qué cosa es la vida, ¿no? Yo casada...

y vosotras separadas. Qué pena.

Pero te he organizado una cita a ciegas.

Pero ¿qué dices?

Ahora que eres soltera...

Pero que yo no estoy soltera.

¿Cómo que no? Si tú pasas de Alberto.

¿Yo?

¡Hombre! Pero si no lo quieres.

¿Tú no sabes que estoy enamorada de Alberto?

¿Lo ves? Lo sabía.

Si estás enamorada de Alberto, ¿qué haces viviendo con tu madre?

Ven, gorda. Vamos hacer las maletas...

y te vas a tu casa.

Oye, ¿y tu familia?

En Madrid.

¿En Madrid? Es jodido estar solo, ¿verdad?

¿Tú llevas mucho tiempo solo, Manolo?

Pues mi Rosario murió hace ya... 15 años.

¿Y se acaba uno acostumbrando?

Andar todo el día cabreado, no les gusta a las mujeres.

¿Qué lo dices? ¿Por mí? Tú sabrás.

Te crees muy listo, me parece a mí. La cosa es más complicada, Manolo.

Que no, hombre, que no. Que al final todo es mucho más fácil.

Alberto, yo tampoco me llevaba bien con mi Rosario.

Es que te miro y me estoy viendo yo cuando era joven, igual que tú.

¿Como yo?

Sí, igual que tú de cabezón.

Todo el día cabreado, que parece que alguien te ha hecho algo.

Venga ya, hombre.

Toma, anda. ¿Y esto?

¿Pues no estás trabajando? Los trabajos se pagan, copón.

Si quieres más de eso todos los meses,

yo sigo necesitando a alguien que me ayude.

Tú verás.

Quiero verla.

Alberto, ¿qué te pasa?

Nada, tengo una cosa muy importante que decir a Luisa.

Pues os habéis cruzado, se acaban de ir a Valdeprados.

¿Cómo? Eso, que se han ido.

¿Seguro?

Sí.

¿Y ese ruido?

Pues nada, que estoy con amigas.

¿Tienes ganas de vera papi?

Sí.

¡Papi! ¡Papi!

¿Y Papá?

¿No está?

No.

Pues no sé, habrá ido a dar un... a dar un paseo.

Ahora vendrá.

Ya verás lo contento que se pone cuando nos vea.

¿Quieres ir a jugar?

¡Sí!

Vete. ¡Alberto!

Muchas gracias por llevarme.

¿Qué historias raras te traes?

Ya te lo cuento en otro momento.

Son 100 kilómetros, Juan. Podía haber pagado yo la gasolina.

¡Y dale! Que es una cuestión ecológica.

Perdón. ¿Sí?

¿Les importa que baje la ventanilla?

Es que huele un poco raro aquí dentro.

No, hombre, lo que haga falta. Están ustedes en su coche, ¿eh?

Gracias. ¡Hombre, faltaría más!

¿Tú el tema de aseo personal no...?

Gracias, Juan.

¡Papi, papi!

Ay, mi niño.

Lo que te echado yo de menos, pequeñajo. ¿Dónde está mamá?

Papi. ¿Qué?

Hueles a vaca.

Ahora te cuento un cuento.

Vaya, me voy un par de semanas

y te encuentro convertido en el hombre de "La casa de la pradera".

Bueno, vivimos en el campo, ¿no?

Ya. Te odio.

Ya lo sé.

¿Por qué nos has dejado marchar?

No lo sé, he sido un imbécil.

Sí. Y un niñato.

Y un niñato. Estoy de acuerdo.

Pero yo ahora lo veotodo claro, Luisa.

Estoy enchufadísimo con...

Bueno, no sé con qué, pero me siento bien, sé que estoy bien.

Y sobre todo sé que te quiero, que es lo único que me importa.

Y sé que he sido un gilipollas y un niñato y un egoísta.

Y no sé si es demasiado tarde para recuperarte, pero...

yo quiero estar contigo y que seamos felices juntos.

Y lo que tenga que venir, vendrá, y, si no viene, pues ya veremos.

Qué guapa estás.

Vamos a la cama... ya.

¿Estás ovulando?

No...

Papá, ¿puedo conducir el tractor?

Cuando seas mayor.

Si ya soy mayor.

¿Tú tienes carnet de conducir?

No.

¿Entonces?

¿Quieres ayudar a papá a recoger lechugas?

Sí.

Pero de esto nada a mamá, ¿eh? Esto entre tú y yo. ¿Secreto?

Secreto.

Vamos allá.

Oye, ¿dónde compras estas verduras y estos tomates que huelen tan bien?

Parecen ecológicos.

¿Te encantan o qué?

Me gustan mucho.

Tú sí que me gustas a mí. Alberto...

Alberto... Alberto, por favor.

No, no, déjame a mí, que tú mezclas los colores. ¡Alberto!

Lo hago yo.

¿Por qué? Oye... Pero, ¿cómo te has manchado así?

En el tractor de papá.

Pero ¿qué dices, Lucas?

¿Cómo que en el tractor de papá?

Que hemos ido con las ovejas.

Ah, ¿con las ovejas?

Tiene una inventiva, de verdad, este chico...

Sí, ¿no?

¿De dónde sacará el niño estas cosas, Alberto?

Pues a saber... Habrá salido a mí, no lo sé.

¿No lo sabes? Alberto, que esto es por el colegio.

Está lleno de gente del campo, están rodeados de ovejas y cabras.

Lo que está viendo.

Ya, ya sé que el colegio...

(Timbre)

¡Papi!

¡Papi!

(NATALIA) Hola.

¿Qué tal?

Bien.

Mira, estoy debajo de tu casa, con las niñas.

Baja y te las presento.

Pues es que... justo ahora mismo, no me viene muy bien.

Ya. Me imagino que estás muy ocupada con tus cosas.

¿Qué dices?

Nada, que tú tienes tu mundo, tus cosas,

en las por lo visto yo no entro. Es igual, no quiero hablar.

Me has llamado tú.

Para presentarte a mis hijas, pero como tú no quieres conocerlas...

Vale, para, Juan. Mira, es que no sé qué quieres.

¿Qué quieres? No te entiendo.

Yo sí me entiendo, yo sí me entiendo.

¡Natalia!

¡Papi, papi!

Papi.

Estírate.

Lucas, dile a la tía Sara:

"Sí, quiero".

Sí, quiero.

¡Y yo también te quiero, Paco!

Perdone, pero vamos a cerrar ya.

Eh... Ya me cambio.

¿Tiene ya la fecha de la boda?

Eh... No está fija, pero es probable que sea en verano.

¿A que sí, Lucas?

Sí.

Mira, no tenemos ni un duro y de repente parece que no le importa.

Yo es que no me lo explico.

A lo mejor está deprimido. Vivís ahí en el campo, francamente...

¿Deprimido? Mamá, pero si está encantado, está feliz.

Por cierto, cuando llegue Paco,

no le comentéis nada de lo de la boda.

¿Cómo? No quiero que se sienta presionado.

Él quiere tomarse las cosas con calma, y yo lo respeto.

¿Y cómo te lo ha dicho, cariño?

¡Ay, mamá, por favor, qué impertinente!

¿Te doy yo explicaciones de cómo me comunico con la gente,

cómo me visto y los restaurantes que escojo?

Sara, por favor.

Y sonríe, que viene por ahí Paco.

Eugenia.

Que no, que no.

¡Paco!

¿Qué tal?

¿Qué pasa? ¿A qué viene esto?

¿El qué?

Esto, las 33 llamadas.

¿Qué dices? ¡33 llamadas!

Mira, es que estábamos por el barrio, y he pensado:

"Podríamos comer juntos los cuatro, ¿no?".

Mira, Marisa, mi madre.

-Mucho gusto. -Encantado.

Y de Luisa te acuerdas, ¿verdad?

Hola, ¿qué tal?

Comer... me va a ser imposible.

Es que tengo que "escaletar" el programa de la noche.

Cómo eres...

Hombre, si... si tiene que "escaletar"...

Ya, hombre, pero te traigo mi familia

para que nos conozcamos mejor, ¿y sales pitando?

(NERVIOSO) Ya, pero, ¿por qué?

Quiero decir, que no es obligatorio, ¿no? Que nos conozcamos.

Quiero decir, hoy, hoy. ¿No? Que...

¿No?

Sin problema, ¿no? Cualquier día va bien, ¿no?

Claro, con más tiempo, ¿no?

Claro, hoy no tiene por qué ser, si es puede ser otro día.

Cariño, no pasa nada.

Bueno...

Paco.

¿Cuándo?

¿Cuándo?

No sé.

Podríamos hacer una comida en Valdeprados, ¿no?

¿En mi casa? ¿En Valdeprados?

Sí, ¿no?

Sí, claro. ¿Por qué no?

¿Vale?

Bueno, pues perfecto entonces.

Quedamos así. Muy bien.

¡Paco, espera, espera, espera! Por favor, espera.

¿Estás tonta?

¿Y qué quieres que haga, mamá?

Venga, hasta luego.

Adiós.

¿A que es un amor, Paco?

(Timbre)

Venga.

Ven.

¿Qué?

Ven.

Niñas, os presento a Natalia, una amiga de papá.

¡Hola!

Hola, chicas.

¿Qué veis?

-"Pepa Pig". -¿"Pepa Pig"?

¿Te quedas a comer con nosotros?

No puedo, no... no puedo.

Aquí siempre hay sopa para comer. Un rollo...

No, te equivocas, señorita. Hoy voy hacer empanadillas.

Quédate.

No puedo, Juan, es que me tengo que ir.

¡Hasta luego, chicas! Adiós.

Natalia, ¿qué pasa?

No sé, es que no...

No sé, no... no me siento cómoda.

Que he entrado y no... Yo no encajo ahí.

Bueno, será porque no quieres encajar.

Pues... Pues sí, puede ser que no quiera.

Me voy.

Nos vemos.

Muy bien, mañana vamos a crear

cada una un complemento, ¿de acuerdo?

Traeros el material que se os ocurra:

cuerdas, botones, telas...

Y que no falte nadie, que paso lista. Hasta mañana.

-Adiós. -Adiós.

¡Hombre, Juan Ramón!

¿Cómo estás? Qué guapo.

Qué casualidad que justo pensaba llamarte.

Luisa, llevas 3 meses de retraso con el alquiler.

Ya, ya, pero un poco de confianza. Que somos amigos.

No, no. No me líes, que te conozco.

Vamos a ver. Un mes, ¿eh?

Un mes, por... por favor.

Mira, tienes dos semanas para recoger. Lo siento.

¿Otra vez el contestador?

Alberto, cariño, que... nada, que voy para casa.

Te lo... Bueno, te lo cuento ahora, ¿vale?

Venga, un beso. Adiós.

(SILBA)

¿Pero tú no te das cuenta de que me has estado ocultando algo...

esencial durante meses?

Sí, y te pido perdón,

yo estaba que me subía por las paredes, Luisa.

Desde que estoy con las ovejas soy más feliz.

¡Tú eres periodista, Alberto, escritor!

Y estoy cansado de esperar. ¡Pues no esperes, escribe!

No soy capaz, no me sale. Y me angustia.

Mira, a mí lo que me gusta es plantar tomates.

Y lo que más me relaja es estar con el tractor.

Tú no sabes lo que es eso.

Es como ir flotando sobre el suelo, es que es la polla.

Yo te escucho hablar yes que no me lo creo,

es que es surrealista. ¡Me he casado con un pastor!

¡Coño con la ecologista!

¿Tú no decías que disfrutara de la naturaleza?

Yo, por lo menos, he tomado una decisión.

Claro, cómo se nota que no tienes que llevar tú

el peso de esta familia, ¿eh?

Lo siento, me he pasado.

No, pero si tienes razón y en parte también lo hago por eso.

Me están pagando por trabajar.

O sea, ¿que va en serio?

Totalmente.

Bueno...

Pues... nos vendrá bien este dinero, ahora que he perdido mi academia.

¿Cómo que has perdido la academia?

El dueño, que quiere que me vaya.

Con lo bien que iba todo...

(RÍE)

¿Qué pasa?

Que...

Que, bueno, que al menos te queda bien el estilismo de pastor.

Estás sexy.

(Gemidos)

(NERVIOSO) Natalia, soy Juan, estoy aquí.

Me gustaría, por favor, que salieses para poder hablar contigo.

Que pares con lo que estás haciendo en este momento.

Que pares, salgas y hablas conmigo.

Se puede hablar las cosas tranquilamente.

No... No... No pasa nada,

pero me gustaría que en este instante salgas.

Por favor. ¡Natalia!

¿Qué haces aquí?

Natalia...

¿Qué pasa?

Lo siento, lo siento. Se... se...

Pero ¿cómo se te puede haber ido tanto la olla?

No lo sé, no lo sé. Mira... toma tus llaves, te las cogí.

¡Si es que no pareces gay!

¿Perdón?

Nada.

Mira, Juan, creo que lo mejor va a ser que te vayas,

y dejes de decir estupideces.

No es gracioso, Ricardo.

Está bien, está bien.

Juan, espera.

Espero que te vaya muy bien.

Eso suena a despedida.

A Andrea le ha salido un curro en Qatar, así que...

me voy a ir con ella. ¿Qué te parece?

Te voy a echar mucho de menos.

Y yo a ti.

Pero es que...

creo que tienes asuntos sin resolver y estando conmigo no lo ibas hacer.

¿Piensas que te he estado utilizando?

¿Y quién no utiliza a los demás?

Tú y yo hemos vivido juntos cosas muy bonitas.

No.

Yo he estado enamorada de ti.

Pero ahora quiero que te vayas porque...

si, al abrir los ojos, sigues aquí...

me lo vas a poner muy difícil.

¿Dónde está? No lo encuentro.

Ah, ¿pero te vas?

Claro, voy tardísimo.

¿Por?

Bueno, es que nunca hablamos. Siempre llevas tanta prisa...

¿Hablar? ¿De qué quieres hablar?

¿De fechas, por ejemplo?

¿Fechas?

De la estación del año preferida tuya,

de si prefieres Madrid a Toledo,

porque eres de Talavera de la Reina, ¿no?

Bueno, nací en París. A los diez me fui a Talavera,

pero llevo 20 años viviendo en Madrid. ¿Por?

Bueno, pues ya está. ¿En verano?

¿Qué pasa en verano? ¿Que si me gusta? Me encanta.

Bueno, pues déjame que...

que mire un sitio bonito y te hago una propuesta.

¿Una propuesta? ¿De qué hablas?

Ah, y acuérdate de la comida de Valdeprados.

Ya, el... problema es que...

yo no conduzco.

Ya lo sé. ¿Vamos en mi coche?

(RÍE) ¿En tu mierda de coche?

Me voy.

Vamos, niñas.

¡Hola, cariño!

Hola, Juan. Hola.

¿Qué tal? ¿Qué tal todo?

¿Bien? ¿Qué tal la semana? ¿Tienes muchas cosas que hacer?

No. ¿Por?

No, por nada.

Qué guapo estás, ¿no?

Tú sí que estás... muy guapa.

¿Pilates?

Sí, sí, pilates.

Bueno, ¿nos vamos? ¡Venga! Hasta luego.

Paula.

No, que de pronto...

¿Qué?

Bueno, que he pensado...

Dímelo normal, Juan. Es que no te entiendo.

Que podíamos hacer algo juntos.

Bueno, eso lo voy a tener más difícil, es que...

estoy muy mal esta semana.

Pero, ¿por qué? Organizándolo...

Juan, porque soy enfermera. Por eso.

Bueno, nos vamos.

Estás muy guapo, ¿eh? Hasta luego.

Luisa, si quieres te echo una mano.

No, mamá, prefiero hacerlo yo sola y así me organizo.

Lo que sí voy es a subir a tu casa a coger algo de comer, ¿vale?

No, no, espera. Ya te bajo yo algo, no te preocupes.

Bueno.

Mira, esto es un poco de dinero que he podido reunir. Toma.

Gracias, mamá, pero es que esta escuela no tiene arreglo.

No es para la escuela,

es para que empieces a diseñar tu propia ropa.

¿Hablas en serio? Si no te gusta nada lo que hago.

Bueno, no exageres.

Esa chaqueta que llevas, por ejemplo, me encanta. Es ideal.

Es de Zara.

Bueno, tanto da.

El caso es que yo creo que tienes talento.

¿Mamá?

¿Qué?

¿Me lo puedes repetir?

Que creo que tienes talento, Luisa.

¿Y por qué no me lo dices nunca?

Ah, pues no sé, porque...

siempre has sido tan lista, tan maravillosa, que...

cuesta pensar que no te vayan bien las cosas.

Pues no sé cómo tomármelo.

¿Quieres un consejo?

Pues claro que quiero un consejo. Es lo que hacen los padres.

Pues no tires la toalla como yo y lucha por lo que quieras hacer.

¡Pero si es que yo quiero tener otro hijo, mamá!

Anda, no seas boba. Quita.

Que te quiero, mamá. Mamá...

Bueno, mira, si tiene que haber otro niño, lo habrá.

Lo que tienes que hacer ahora es dedicarte a lo que te toca,

que es sacar adelante a un hijo que es una monada,

y a un marido inútil.

Anda, cógelo.

Hola, mamá. ¿Qué quieres?

¿De dónde has sacado este dinero?

Son mis ahorrillos.

Mamá, tú no tienes ahorrillos. ¡Lo dirás tú!

¿Quién hay ahí? Mucho quieres saber.

Mamá... ¿Qué?

¿Tú...? ¿Tú te estás...? ¿Te estás prostituyendo?

¿Qué?

¡No sé si darte una bofetada o reírme! ¿Qué dices?

Marisa, cariño, vente ya.

¿Emilio?

Qué susto me has dado, jodía.

Pero... Pero... Pero, ¿tú qué haces aquí?

¿Ya estás satisfecha?

Tu madre y yo, que hemos vuelto.

Pero... Pero... Pero ¿por qué no lo decís?

Porque me ibais a criticar con que si soy una caprichosa,

que si hago las cosas sin pensar en las consecuencias...

Es un resumen perfecto.

Usamos este piso como picadero y nos va de maravilla, ¿verdad, cielo?

No. No necesito tanta información.

Toma, Emilio. ¿Qué?

Gracias, no... puedo aceptarlo.

Pero cómo eres tan bruta de decirle eso a mamá.

Ya, pero te lo dije a ti.

Aunque también te digo una cosa:

con una madre así es imposible que las cosas nos salgan bien.

Disfrute el coche, buen día.

Sí. Oye, te tengo que dejar,

que es me pillas en medio de una gestión importantísima, ¿vale?

Bueno, gorda, luego te llamo. Chao.

¡Mami, mami, la tía Sara tiene un coche sin techo!

¿Sí, mi amor?

(Claxon)

¡Deportivo... descapotable!

Va a ser duro.

¡Hola, familia!

¿Qué pasa, Paco?

¿Qué pasa, Alberto? ¿Cómo estás?

Bueno, bien.

Por fin conozco dónde vives. ¿Qué te parece?

Nada que ver con el... ático de Chamberí.

Yo estoy aquí tres minutos y ya me siento fenomenal.

¿Qué tal? Bien.

Perdón por lo del otro día. Nada, nada, no te preocupes.

Oye, cariño, ¿te gusta el campo?

Sí. Y también el "trartor" de papá.

¿El tractor ha dicho?

No, no, nada. Es que...

Bueno, aquí... escribirás fenomenal.

Cunde mucho el tiempo, sí, sí.

¿Te gustaría venir aquí a criar niños?

Tendrían que pagarme mucho dinero.

¿Cuánto?

Sara, ven conmigo, cariño.

Paco.

Oye, ¿y entonces al final por qué no ha venido Natalia?

Tenía planes y tampoco es cuestión de estar todo el día pegados, ¿no?

No, ya, ya, pero, no sé, ¿estáis bien o...?

Sí. Hombre, tenemos altibajos, como todo el mundo, pero vamos...

Mami, ¿me puedo ir a jugar?

Hombre... Claro.

Bueno, a ver, Alberto, ¿cómo llevas la novela?

Bien, bien, muy bien.

Fatal.

Tampoco ha sido... así, ¿no?

(TOCA LA COPA CON EL TENEDOR) Bueno, familia...

No, Alberto, es que no es el momento. Por favor...

Tengo una notica que daros.

Estáis embarazados.

Desde hace seis meses he colgado el oficio de escritor...

y ahora me dedico al tema de la agricultura y el pastoreo.

(RÍEN)

¿Pastor? ¿Es eso verdad?

Completamente.

¿Es eso verdad?

Sí. Sí, mamá, sí.

Pues, mira, me parece genial.

A mí me parece genial también,

porque yo soy muy de cabra y muy de oveja.

Pero, vamos a ver, una cosa. ¿Cómo...? ¿Que os parece genial?

¿Estás hablando en serio, Alberto? Sí.

Me parece genial que... hay que saber reaccionar a tiempo.

Vamos, a mí me parece que hay que...

aguantar, hay que luchar por defender tu profesión.

Pero si te llega cualquier niñato con un blog y te quita el trabajo.

A ver, que estamos aquí de buen rollo y en familia.

Y para que estemos de mejor rollo, os voy a contar una cosa.

A ver, que es que me da corte. Bueno, Paco, sigue tú.

Sube.

¿Perdona?

Bueno, que es un secreto, pero que alguna ya sabéis...

Ya, pero es que yo no sé nada.

Paco.

Tú hace un tiempo me hiciste una pregunta...

a la cual yo no te contesté.

Pues hoy, delante de mi familia,

y de Juan,

te digo de que... que sí quiero.

¿Que sí quieres, qué?

Qué actitud tan poco romántica, Paco.

Postre. ¿Queréis postre? ¿Sí?

A ver, toma, mamá.

Paco.

Sara.

¿Te ha sentado mal que lo diga delante de mi familia?

Pero ¿decir qué?

Sarita, ¿vas a por las cucharillas?

Espera.

Esto es lo que hace la gente cuando se casa: una pedida, una tarta...

-Vamos a ver, ¿quién se casa? -Sara, ¿abro la tarta?

¿Cómo que quién se casa, Paco?

O sea, es que a veces no entiendo de qué vas.

El que no entiende nada soy yo.

Paco.

Sara.

¿Por qué me insinuaste en una ocasión

que te querías casar conmigo?

¿Cuándo? Yo...

Por favor, dime que... dime que no estás hablando en serio.

Eres una chica muy mona y...

Pero yo no... no pretendía...

(RIENDO NERVIOSO) ¿De verdad pensabas...?

¿Qué? Es broma, ¿no?

Alberto, es broma, ¿no?

Juan, es broma...

Es broma, ¿no?

Pues claro que es una broma, Paco.

Es que mi hermana es muy ingeniosa y además ha bebido demasiado.

¿Cómo se va querer casar contigo? ¿Con este te vas a casar?

Es que has bebido mucho, ¿verdad, Sara?

Mazo.

(ESCRIBE) A partir de ahora mismo, si queréis contactar conmigo,

tendréis que llamarme a casa o escribirme una carta.

Hermanita, perdóname por ser tan insoportable.

(Timbre)

¡Sorpresa!

Venga.

¿Qué haces aquí?

¿Por qué no me has avisado que venías antes con las niñas?

Porque...

hoy comemos arroz y como no me dejes pasar ya,

se me pegarán las manos al metal, que abrasa.

Ya, Juan, es que no me parece una buena idea.

Es buena idea.

Juan, Juan, espera.

Qué bonita tienes la casa, por favor. Relájate.

Que te relajes.

-Juan, Luis. -¿Qué tal?

Encantado.

Es...

¿Colega del hospital, quizá?

Sí, neurología.

Tiene lógica, ¿no?

Tú eres médico, tú eres enfermera, pues entonces...

Bueno...

Bueno. Me voy. Me voy a ir a... Ya me voy.

¿Quieres...? ¿Quieres un trapo?

No, no, estoy bien.

No te doy la mano, ¿eh? Estoy bien, estoy bien.

Ten cuidado.

Bueno...

Buenísimo. ¿Cómo se llama esto?

Arroz a banda, papá.

¿Y si os vais al cine tú y Alberto esta tarde?

¿Y tu padre?

Yo me quedo con él, no tengo prisa.

¿Sabes que me separé hace un año?

Sí.

En el coche de ayer estaban.

Creo que estoy lejos de superarlo, la verdad.

Lo que pasa es que al principio

te engañas y buscas algo nuevo para llenar tu vida.

Y ahí es donde entra Natalia.

20 años más joven que yo.

Una barbaridad.

Me volvió loco.

Esa energía juvenil... Me tiré en plancha.

Un error.

Fue algo patético.

(SUSPIRA)

En realidad...

el problema no es la diferencia de edad.

El problema es... pretender que...

Pretender querer a alguien a quien en realidad no quieres.

Lo que quieres es que esa persona te salve.

Y eso no es posible.

No es honesto.

En fin...

un desastre.

Papá...

un desastre.

Pero...

El caso es que yo estoy dispuesto a que las cosas me vayan bien.

Creo que he tocado fondo.

Y eso... es buena señal.

¿No te parece?

¿Y había mucho tráfico?

Sí, sí.

Bueno, necesitaré algo más de tiempo porque...

la ropa la hacemos a mano.

¡Mami, mami!

(SILBA)

Adiós.

¿Qué?

Vamos a dar un paseo.

Sí, voy. Alberto, ¿para qué te pones el jersey?

Que no es para trabajar.

Son cómodos.

Ya bajo. Venga, arrea.

¿Cuándo puedo jugar con los bebés?

Pues todavía queda un poco, Lucas.

¿Cuánto? ¿Hasta que sea de noche?

Somos Cine - Las ovejas no pierden el tren - Ver ahora

Barcelona, noche de invierno

Reparto: Alberto San Juan, Miki Esparbe, Alexandra Jiménez

Barcelona, durante la mágica Noche de Reyes, divertidos y conmovedores personajes viven historias de amor románticas, alocadas y en ocasiones, agridulces. El Rey Melchor parece haber perdido la cabeza cuando en medio de la Cabalgata de Reyes, salta de su carroza para perseguir a una chica.

No recomendado para menores de 7 años Somos Cine - Barcelona, noche de invierno - Ver ahora
Transcripción completa

(Música animada de guitarra)

(OFF) "En el 2013 dirigí una película,

'Barcelona, noche de verano',

nominada a tres Gaudís, entre ellos mejor película".

"Fue un año de alegrías".

"Algunos dijeron que el éxito se me subía a la cabeza".

"Soy Dani de la Orden, director de 'Barcelona, noche de verano'".

"Definirse en una palabra sería difícil".

"Guapo, genio, leyenda viva".

"Si tuviera que elegir una, sería humilde, sin duda".

-"Perdone, le pedí el nombre para ponerlo en el vaso".

-"Y la fama, tarde o temprano, pasa factura".

-"Dani, tenemos que hablar".

"Te lo digo porque te quiero, Dani,

creo que esto del mundo del cine te está cambiando".

"Ya no eres la persona de la que me enamoré".

-"No es que me esté cambiando, yo cambio el mundo del cine, nena".

-"Mira, lo siento, Dani, ya no te quiero".

-"Cuando te deja una chica se lleva con dignidad,

con la cabeza alta".

(LLORANDO) "¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¡Pero si tengo un Gaudí!".

"En esa época recibí mucha ayuda de mi amigo Bernat".

"Ahora pasarás

por las cuatro clásicas fases de la ruptura".

-"Ni hablar" -Exacto, la primera es la negación.

"Primera fase, la negación de la pérdida".

"Sé que te precipitaste. Dijiste cosas que no pensabas".

"Sé que quieres volver y si me lo pides de buenas maneras

podría darte una segunda oportunidad".

-"Dani, no pienso volver contigo, ya estoy saliendo con otra persona".

"Lo siento".

-"No, no, si yo tampoco quiero volver".

"Era broma, era broma. Era broma".

"Era broma".

"Lo que necesitaba antes de la segunda fase

era animarme viendo alguna comedia, alguna cosa entretenida".

-"¿Qué película? -'Los Puentes de Madison'".

"Solo tenía una cosa clara,

y es que sin ella nunca conseguiría ser feliz".

"Me siento tan identificado".

"Y después vino la segunda fase, la desesperación".

"¡Sal ya! ¡Dime quién es ese tío con el que vas!".

"¡Él nunca te va a querer como yo!".

-"¡Tu ex no vive aquí, vive en la calle de al lado!".

"¡Es la tercera vez que te equivocas!".

-"Mierda, todas las calles del Eixample son iguales".

-"¿Para qué película?".

"Ah... 'Lo que queda del día'".

"Decidí que prefería la soledad y la tristeza,

antes que vivir queriendo a alguien que no fuera ella".

"Es como si alguien hubiera hecho una peli de mi vida".

"Después vino la tercera fase, la falsa recuperación".

"Una de las etapas más difíciles, en la que crees haberlo superado,

pero vuelves a caer en el pozo".

"¿Sabéis quién soy? El director de 'Barcelona, noche de verano'".

"¿Estáis solteras? -¿De qué peli?".

"¿'Barcelona con Mecano'? No la he visto".

"Si fuera 'Ocho apellidos vascos'".

-"Qué mono es Dani Rovira. ¿Lo conoces?".

(Gong)

"Gracias a Dios después llegó la aceptación".

"En esa fase decidí estar preparado para salir del pozo

haciendo lo que más me gustaba, cine".

"Decidí volver al cine, pero esta vez no a llorar,

sino en busca de inspiración, de las musas".

-"¿Para qué peli? -'Terminator'".

"¿'Terminator'? No sabía

que te gustaban esas pelis tan violentas".

-"Lo que no pensé es que la musa no la encontraría en la pantalla,

sino en la taquilla".

"Quería decir 'Pretty woman', como tú".

"¿Te gustan las comedias románticas? A mí me encantan".

-"En ese momento lo tuve claro".

"Me reuní con los guionistas

y escribimos la segunda parte de 'Noche de verano',

'Barcelona, noche de invierno'".

"Una vez escrita me reuní con el equipo decidido a rodar".

"Esta vez rodaje de calidad".

-"¿Cobrando de verdad

o con bocadillos como la última vez?".

-"¿No os gustan los bocadillos? Son de lomo queso".

"Finalmente la conseguimos rodar".

"Hice lo que siempre había querido hacer".

-"¿Una entrada para qué peli?".

"Barcelona, noche de invierno".

"Y ponme dos entradas. Una para mí y otra para... ti".

-"¿Sí?".

"Que quiere cortar conmigo".

"Que todas me dejan".

"No sé lo que hago mal. ¿Qué hago mal?".

"Qué emocionante es".

"Me ha encantado la película, Dani".

"¿Ah, sí? ¿Pues sabes qué? Yo soy el director".

-"¿De verdad? Tienes que tener

el número de Miki Esparbé, ¿verdad?".

"Estoy tan enamorada de él. Es tan guapo...".

(Gong)

"Quizá esta vez no me llevé a la chica,

pero las cosas no salen como uno quiere".

"Eso sí, mi madre dice que la peli quedó muy bien".

-"Es muy buena, ¿eh?".

-"Y espero que disfrutéis tanto

como nosotros hemos disfrutado haciéndola".

-"¡Venid y disfrutadla!".

# Juren que sempre... #

(CHISTA)

(Música suave de guitarra)

Si esperas una historia de estas de película de amor,

de película romántica,

te advierto que te llevarás una decepción.

-Eso ya lo veremos. ¿Y después qué?

Bueno, pues que... tuve una cita.

¿Una cita? Una cita, pero una cita, cita.

Con sus mensajitos de "yo mañana no puedo, pues yo pasado tampoco".

"Pues entonces yo tendré que mirar a ver...".

En fin, dejándole claro desde el principio

que yo no soy un tío precisamente facilón".

Muy bien, muy bien. ¿Qué tal fue? Fue... que no fue.

Pero no fue culpa mía, yo lo tenía todo controlado.

Primero la llevé al cine, a cenar, la acompañé al portal.

Y luego, bueno, subimos a su casa. Ah...

Y allí un poco de todo. ¿Todo?

Es que me pides que te cuente unas cosas, Antonia, que...

Y estuvimos saliendo unos días, unas semanas...

Y ahí no sé qué me pasó que...

se me quitaron las ganas de saber para dónde iba el asunto.

Yo qué sé. Aquí estamos. Siempre es igual.

Sí, siempre igual.

Yo qué sé, el amor supongo que no es para mí.

Te digo una cosa, Antonia,

es posible que el amor no exista.

(OFF) "Es un engaño de la naturaleza. Sí, sí".

"Para que nos juntemos,

tengamos hijos para que la especie sobreviva".

Sensitive activo... básico. Básico, como siempre, Carles.

Como tú.

Carles ¿cómo va a pesar la niña de 11 a 16 kilos?

El otro día la cogí de la cuna...

Anda que no. No la coges mucho, parece ser.

¿Que no...? Cuando la cojo en casa la subo así...

Se me pone brazo.

Serotonina, feniletilamina, dopamina, feromonas...

Elementos químicos que conforman un plan de la naturaleza.

Alfeñique.

Tío, esto no es un insulto.

Si ni es una palabra. Claro que lo es.

¿Qué es un alfeñique?

Tú eres un alfeñique.

Alfeñique tu puta madre.

¿Ves como existe? Incluso tú la utilizas.

Esto es para gente joven que cree en eso.

No digas esas cosas, Miguel. Es la verdad.

Y la tía se viene y me dice que...

que quiere cortar conmigo.

"Si es que siempre me pasa lo mismo".

Que todas me dejan.

Que no sé lo que hago mal. ¿Qué hago mal?

La verdad es que no... No sé.

Pura química, Antonia. Pura química.

Ay, Miguel, Miguel.

No lo digo solo yo, hay un montón de autores que he leído

que dicen esto. ¿Quieres que te apunte

a una página web de esas que yo utilizo?

Por favor, Antonia...

¿Llegas y no me saludas? -Pero si acabo de entrar.

Dame un beso. -Claro que sí.

Vale ya que me llenas de babas.

Estás más guapo desde que estás soltero.

Ay, Miguel, ¿qué vamos a hacer contigo?

Yo qué sé, Antonia.

A mí ya se me ha pasado el...

Oye, ¿verdad que puedes arreglártelas tú solo ya?

Sí. Muchas gracias.

Que vaya bien la cabalgata. Gracias, Antoñita.

(Música dramática)

Tiene que ser hoy.

¿Hoy el qué?

Ah, no, no, ya lo hemos hablado.

Oye, Julia... -Hoy es el día.

¿Por qué tiene que ser hoy? Hoy no me encuentro muy bien.

¿No podría ser mañana? ¿U otro año?

Total ¿para qué?

Porque no puede ser. -Claro que puede ser.

Ha sido así toda la vida. -Pues dejará de serlo.

La rebelión a los 20,

no a los 80, Carme.

Todo irá bien.

(Música suave de guitarra)

-A la salita, por favor. -De acuerdo.

Ey, Julia.

Sí, sí, se fue. Se fue sin mirar atrás.

No había visto a nadie correr tanto en mi vida.

¿A quién se lo cuenta ahora? -Yo qué sé.

Tú sí que me entiendes, Sara. Eres una chica increíble.

Eres atenta, comprensiva, bonita.

Disculpe, mire, tengo que colgar que tengo trabajo en recepción.

Bueno, basta.

Escuchadme los dos. -¿Qué llevas ahí, tío?

Típico de Cataluña, lo compré en Las Rambles.

Lo raro es no llevarlo.

No se lo vi a nadie. -Lo llevan.

¿Me dejas hablar? Gracias.

Tengo flyers para esta noche. Lo tengo todo preparado.

Toma.

Guárdate esto. Que no te pille los mossos que te hostian rápido.

Es marihuana. Claro. ¿Qué parte no entendéis?

Que no salgo. Ceno en el hotel y después veo una peli.

¿Peli? Peli mola también.

Una guapa, no cualquier mierda.

Una comedia romántica para todos.

"Love actually", por ejemplo.

Esa es de puta madre.

Y luego velas.

Velas necesitaremos también para la bañera en pelotas

y nos comamos todos la polla.

Me prometisteis que saldríamos.

Hoy no cenamos.

Tío, mañana sale el avión a primera hora.

Estamos en Barcelona,

capital mundial del libertinaje sexual.

¿Aquí sabéis que es de mala educación

si le pedís follar a una tía que te diga que no?

Después de lo que me pasó no estoy para fiestas.

Y dale.

Me has hinchao los cojones.

Te lo digo clarito. -Curro.

¿Sabes por qué te ha dejado Bárbara y todas con las que has estado?

Tranquilo. -Estoy tranquilo. Se lo diré bien.

Porque eres un puto coñazo. -Claro que sí, con suavidad.

Parece tonto. A la mínima se enamora.

Empiezas a agobiarlas y se asustan. No es verdad.

¿Cuánto estuviste con Bárbara antes de salir?

Dos días. ¿Con Ana, la anterior?

El mismo día empezamos a salir.

Y Sara, la de recepción, ¿qué? Una chica simpatiquísima.

Parece que le pedirás matrimonio en la primera cita.

Eso solo pasó una vez.

¿No puedo liarme con una tía y enamorarme de ella?

Necesitas encontrar el punto intermedio.

Para eso tienes que haber vivido en los extremos del amor.

El del pringao que se enamora el primer día

y quiere casarse y el follador.

Que te la follas una noche y paćasa.

Yo te voy a enseñar a ser ese follador.

Lo primero es que te vienes esta noche y haces lo que te diga.

No me apetece salir de fiesta, yo qué sé.

¿Y qué te apetece, Óscar?

¿Seguir amargándote en camas de hotel?

No. Claro que no. Vamos a salir.

Le vamos a dar a las catalanas lo suyo.

Vale.

Vale no, más alto. Vale.

¿Vale qué?

Que me voy a liar con una tía.

¿Y qué más?

Me voy a ligar a una tía, me la follo y ya.

Claro que sí, a follar.

¿Quién es mi tigre?

Hasta luego.

Eh, ¿dónde vas, Casanova? ¿Ya no te quedas?

Tequila y juegos de mesa, ¿eh? Tentador, pero tengo una cita.

Venga, qué traviesillo, ¿eh?

Hala, que viva el amor, ¿eh? Hala...

Es maricón y no lo sabe.

¿Qué has pedido para cenar? Unas veggies paprikas.

¿No jodas? ¿Otra vez del vegetariano?

¿Qué? ¿No te gusta? ¿A ti desde cuándo?

Voy yo. Hijo de puta, ya sé lo que te pasa.

¿Qué repartidora te mola? ¿La rubia o la morena?

Si la morena tiene casi 60 años.

Bueno, olla vieja hace buen caldo.

Bueno, llevo un mes trabajándomela, no me lo jodas.

Eh, eh, eh.

También me la he trabajado.

Cada vez que paso delante

me la quedo mirando rollo: "¿Sí o no?".

"¿Sí o no?". Vaya gilipollez.

Llevo un mes pidiendo comida en el restaurante.

Llamo dos días sí, uno no. Un día no, dos sí.

Luego uno no, uno sí, y tres no.

Y vuelvo a empezar para no llamar cada día...

Vale, vale, vale.

Si significa tanto para ti te la dejo.

¿Cómo que me la dejas?

¿Insinúas que si quisieras no tendría posibilidades?

Se me dan bien las tías y a ti se te da bien...

las palabras, ¿eh?

Para mí el scrabble y para ti las tías.

Mira, que te jodan.

Adelante, guapa.

Vaya, qué piso más chulo, ¿no? -Sí, ¿eh?

Si llamas tanto al final pensaré que llamas porque quieres verme.

Sí, claro, chicas a domicilio.

Estaría bien que existieran.

Sí, existen, se llaman prostitutas.

Ten, Álvaro, que aproveche. Hasta la próxima.

Ángel. -Ángel. Ángel.

Hasta la próxima.

Yo a ti te conozco, ¿no? Vosotros sois...

Compañeros. -¿Sois compañeros?

Cada uno en su habitación. No te líes. Nada de...

Compañeros de piso. Ah, no, no...

Separaditos y tal. -Ah, claro, muy bien.

Encantada. Soy Adrián.

Ah, Silvia.

Pues nada...

Gracias por la comida. -Ah, claro.

¡Ay!

Pues muy bien, nada... Una cosa, eh...

¿Haces algo esta noche?

No... Dentro de un par de horas termino el reparto

y después ya nada.

Ah, bueno, ¿si te apetece tomar aquí algo con nosotros?

Ah, sí, sí, ¿por qué no?

Sí, claro, cuando acabe puedo venir a tomar una copa.

Perfecto.

Aquí estaremos. Pues, muy bien, que aproveche.

Hala, adiós. -Hasta luego.

Adiós. Adiós.

Pasa.

¿Ves ese montón de papeles de ahí?

Son currículums.

"Estoy deseando esforzarme mucho para aprender el oficio...".

Bla, bla, bla... ¿Qué te parece?

¿Será buen fotógrafo? -No sé.

Creo que será una mierda de fotógrafo.

Como todos los jóvenes que no habéis revelado un carrete.

Pero parece que por lo menos intentará hacer bien su trabajo.

¿Has visto lo que me enviaste la semana pasada?

Te pedí fotos de un tipo saliendo de un hospital y mira.

Aquí está de espaldas.

Esto artístico pero no lo entiendo.

Aquí la cara tapada por una cinta. Por el amor de Dios, Anna.

Es que con este tipo de reportajes no me acabo de sentir cómoda.

En esta agencia hacemos de todo.

Si para ti hacer prensa rosa no es suficiente,

quizá sea que no vales para este trabajo.

A mí a tu edad no me importaba ensuciarme las manos.

Tienes que hacer lo que sea, lo necesario, lo que haga falta.

Pero no esta mierda, por favor.

En blanco y negro... ¡Mierda!

¡Remierda!

Si no se ve una mierda.

Te prometo que la próxima vez... -Ya veremos si hay próxima vez.

De momento tienes que salir ahora.

Uno de tus compañeros dice que está enfermo

y tienes que cubrir la cabalgata.

Niños sonrientes, espíritu de Navidad.

Gente cogiendo caramelos... -Sí, jefe.

No la vuelvas a cagar, Anna.

Venga.

(Llanto de bebé)

(Llanto)

Mira qué tiene el papa. Mira.

Ya está.

"Lamentablemente debemos informarle

que no podemos contratarla en este momento".

Operación completada. Stop.

"Listos para salir".

Venga.

¿Qué? ¿Vamos?

¿A Madrid? No, a la cabalgada, digo.

¿A la cabalgata ahora? (ASIENTE)

Bueno, es muy justo, Carles.

Luego tendríamos que pasar antes de irnos.

La niña es pequeña. No se enterará de nada.

Si solo es un momento.

De verdad, me parece un jaleo.

Vamos a hacer una cosa, a votar.

La niña lo está pidiendo.

Yo. Te lo está pidiendo a gritos.

Pues nada, todos a la cabalgata.

¿Lo tienes todo listo? Sí, sí.

¿A que sí?

Te estabas dejando el abrigo. Lo iba a coger ahora, sí.

Los guantes, el gorrito...

Iba ahora. Si... claro.

El otro chupete. Se lo iba a poner.

Dalsy. Hostia el Dalsy. Sí.

Toallitas, pañales... Oye, Laura,

para venir con este rollo te puedes quedar en casa.

Que no, que no, vamos. Está bien.

Parece que no quieras que salga solo con la niña.

No quiero discutir, Laura, de verdad.

Al final pensaré que solo decides tú las cosas aquí.

¿Sabes lo que pasa? Si no tomo las decisiones no las toma nadie.

Ah. ¿Cómo se lleva eso de mandar tú

y a la vez ser la única puteada? No se entiende.

No sé si te das cuenta. No he dicho de mandar.

Estoy hablando de responsabilidad. Muy bien.

Tampoco quiero discutir.

Si la cosa fuera mandar y se hiciera lo que me conviene

ya me dirá qué hago viviendo en Barcelona lejos de mi familia

habiendo dejado mi trabajo...

Oye, yo también hago esfuerzos, hoy voy a Madrid...

Ah.

No... No te... No.

Anda, ven. Está bien. Está bien conmigo.

Sí, lo sé. Vamos.

Hala, vamos, chiquitita.

Vamos, chiquitita.

Oye, Laura, lo de Barcelona lo hablamos

y decidimos juntos que era la mejor opción.

¿Al final quién ha pringao? Hemos pringao los dos.

Por eso somos pareja.

¿O no pago el alquiler y no pasa nada?

Muy generoso tú, ¿eh?

Te encargas de recordármelo por si se olvida.

No, no, no...

Te pido que me apoyes un poquito más.

Ahora no te apoyo. No te apoyo, vamos.

Dos semanas estuvo la niña mala y no tuve un minuto de descanso.

Igual podrías pedir ayuda.

¿Yo te tengo que pedir ayuda a ti? No. No, no, no...

Vale, vale, vale. Es igual.

¿Cómo se llama su pediatra?

¿A qué estamos jugando ahora?

Pues... ¿Lo ves o no lo ves?

No me viene ahora. ¿Qué importancia tiene eso? No tiene.

Ya.

Laura...

Para la hora que es vamos tirando para el AVE.

Ah, muy bien.

¿Y por "vamos"? ¿A quién te refieres exactamente?

Si te apetece te vienes y si no, te quedas.

Fantástico, vamos. Sí que tomas decisiones, sí.

Me dejas una libertad...

Oye, Laura... ¡Laura!

¿Qué?

Ay, mira, Carles, haz lo que te dé la gana, ¿eh?

No te equivoques, ¿eh?

No soy el que hace lo que le da la puta gana.

(D. BSO "Barcelona, noche invierno")

Doctor González.

Doctor González.

(Música clásica)

(Megafonía)

"¡El rey Melchor!".

¡Hola, niños!

¡Andrea!

¡Andrea!

¡Andrea!

(Silencio)

(Música dramática)

¡Quieto!

(Grito)

¡Andrea!

Perdón. Perdón. Perdón.

¡Andrea!

¡Mamá!

¡Perdón!

¡Perdón!

Perdón.

¡Una foto! Así, muy bien, sonreíd.

Mira.

Cuélgalo en el facebook. -Ey, ey, ey, ey, ¿qué pasa?

El Rey Mago saltó de la carroza. -¿Qué?

(Timbre)

(Ladridos)

¿Jaume Armengol Fons?

Soy yo.

Tengo que hablar con usted.

Pase.

¿Qué?

¿Ha venido aquí a pasearse?

No. Perdón.

Busco información sobre una persona que conoció hace más de 50 años.

Una chica que se llamaba Cécile.

¿Cécile?

¿Cécile?

¿Cécile está...?

(Música suave de piano)

He venido porque usted tiene una hija.

Yo no tengo ninguna hija.

Esta es su hija.

Hasta hace tres meses nosotros tampoco sabíamos

que usted era su padre.

¿Es mi hija?

Buenas noches.

Majestad.

¿Le apetece tomar algo?

Tenemos churros con o sin chocolate.

Rellenos de crema, caramelo, nata.

Tenemos porras.

Tenemos... Una de churros normales, por favor.

Un clásico entre los clásicos.

Ha hecho una gran elección.

Aquí tiene, majestad.

Gracias.

¡Hostia! Disculpe.

¿Las fotos? No las tengo, pero le juro que no volverá a pasar.

La próxima vez... "¡Adiós!".

¿Hola?

No, no, no, no.

¿Hola?

Hola.

Yo soy Ana, ¿y tú? No tengo ganas de hablar.

Es que yo trabajo para una agencia

y creo que me van a echar por tu culpa.

Bueno, por tu culpa no,

pero el caso es que estaba en la cabalgata

y no pude captar tu proeza.

Había unos mellizos muy guapos

y pensaba que tenía que hacer fotos...

¿Jerséis iguales?

¿Como con arbolitos navideños? Sí, sí, esos.

¿Me enseñas la foto? Ah, sí, sí.

De hecho, quería pedirte si te parece bien

si podía hacerte una foto... Cállate un poco, por favor.

Es que es esta. Mírala.

¿Ves la mujer que tiene una bolsa en la mano?

Ajá. ¿Te suena? ¿La has visto?

No, había mucha gente allí y yo... ¿Y la bolsa de qué es?

Perdona. La mujer que aparece con una bolsa en la mano.

Sí. ¿Esa bolsa no te suena?

¿De qué es? De una cadena de hoteles.

Mi suegra vive al lado.

¿Cómo se llama? Mercè. Bueno, Mercedes.

Cuando me casé no sabía que la llamaban Mercedes.

Mercè, Mercè, Mercè... Tu suegra no, los hoteles.

Ah... Silken.

Gracias. Gracias.

Espera.

Majestad.

Me ha robado. El de la barba. Me ha robado la cartera.

Cago en la mar.

No tengo un duro.

Ah... Yo te puedo ayudar.

No tengo pasta,

pero tengo un camello que te llevará donde quieras.

¿Qué dices tú ahora de camello?

¡Tará!

Pero quiero algo a cambio.

Hoy todos los fotógrafos

tendrán una foto tuya

saltando de la carroza, y yo no.

Por eso necesito que tú también me ayudes a mí.

¿Qué quieres?

Quiero que me cuentes qué estás haciendo

y acompañarte para unas fotos para un reportaje.

De acuerdo. Eh...

Busco una mujer que hace 20 años que no veo.

La vi desde la carroza, salté... Espera.

Corrí entre el público... Espera.

No... ¿20 años?

20 años, sí.

¿Después de tanto tiempo...? No voy a entrar en ese tema.

Vámonos.

Espera, tienes que llevar la barba puesta.

Para las fotos.

También es parte del trato.

Vamos.

(D. BSO "Barcelona, noche invierno")

Hola. -Hola. ¡Claudia!

¡Oh!

¡Ay!

¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas?

Mírame, gorda.

Ay. -A punto de explotar.

Laurita, mi vida.

Uy, mira qué grande está.

¿Y a Carles qué le ha pasado?

-Nada, una gastroenteritis de estas...

Hija. -Papá.

Ay, cariño... -¿Qué tal?

Ay... Ay...

"Tengo problemas con la bebida".

¿Cómo le pones esta camiseta a la niña?

Ay, Dios.

"Ya hemos llegao".

¿Y? "Ya hemos llegao".

Punto.

¡Allá, papá!

Hostia.

En su corazón encontrará el camino correcto.

Gracias. Gracias, ¿eh?

Gracias.

¿Qué?

Berta...

Sí, hola.

Me gustaría reservar una plaza en el AVE Barcelona Madrid.

A nombre de Carles.

Mire, ¿sabe qué?

Póngame dos.

Sí, a nombre de Josep.

Con pe, con pe.

Sí, pe, pe, de Puigcerdá.

(Música animada de guitarra)

He fundido el 3-G, pero te bajé todas las aplicaciones para ligar.

Adopta a un tío, Happen, Badoo,

Meetec, Tinder, Wanted,

Poof, Lovoo, Grupifive, Grindr y Siri.

Grindr es de gais.

¿Y tú cómo lo sabes? -Lo sé y punto. Quiero ayudar.

¿Lo hemos traído por descuento?

Solo quiere ayudar. Que se calle la puta boca.

Toma. Lo importante es encontrar a la chica adecuada.

Vamos a hacer ronda de reconocimiento.

Quédate, vigila que no me echen burundanga.

Es muy importante que sea guapa.

Pero no demasiado guapa.

Una mala elección te puede joder toda la noche.

Vale.

(Música animada)

¿Qué tal esa? Esa está muy bien.

Muy bien. Muy guapa de cara, buenas tetas.

Está sola en un bar...

Triste, acaba de llorar. La acaban de dejar.

No, no, eso no está bien.

No puedo dejarte que vayas. Ya.

Está mal aprovecharse. Que voy a ir yo.

No me jodas, me mira a mí.

Óscar, espero que me perdones. ¿Y si voy primero qué pasa?

¿Cómo vas a ir con los pantalones así

que parece que te acabas de mear? ¿Qué les pasa a mis pantalones?

¡Hijo de la gran... puta!

Mamón.

Eres un pringao.

¿Qué?

Que eres un pringao.

Y tu amigo un cabrón.

Se ha quedado contigo. Me he dado cuenta. Gracias.

Uh, no te preocupes, porque creo que no llegará a buen puerto.

Vale, creo que ahora me siento mejor.

Me alegro. Muchísimas gracias.

No nos hemos presentado, ¿verdad? Yo soy Óscar.

¡No! No ¿qué?

No, no, no, no.

¿Ahora intentas ligar conmigo? No.

Que no, que no.

Perdona. Perdona, lo siento.

Espera. Nadie ha dicho que no me gusta que lo hagas.

¿Y estás sola? Buen intento.

Con una amiga. Está en el baño.

Querréis hablar de vuestras cosas...

Eso pensaba yo también.

No se calla ni un momento.

Yo, yo, yo, yo y yo.

Que si diseño mi propia ropa, que soy mi propia jefa...

Que si soy emprendedora. Cállate ya, joder.

Eh, pues...

Pues por qué no la dejas aquí ¿y... te vienes conmigo?

¿Qué? Sí.

¿Estás loco? ¿Qué es lo peor que te puede pasar?

¿Que sea tan o más pesado que ella? No.

Eso no va a pasar.

Y yo te invito a una cerveza, nos vamos por Barcelona,

me enseñas la ciudad y ya está. Yo me voy mañana.

Va.

Vale.

¿Sí? Sí.

¿Seguro? Que sí.

Joder, ¿ya? Que sí.

Oye, ¿no serás un psicópata, no?

Si lo soy será una historia que contar a tus hijos.

Corre. Vale.

Estoy flipando.

¿Ya? Joder con las catalanas, vaya guarras.

No me la robes, por favor. Tranquilo. Pero no la cagues.

No te enamores, Óscar. No la cagues.

¿Y cómo hago para no cagarla?

Hay tres normas básicas como buen follador.

La primera, nada de dormir juntos.

Ni caricias ni mariconadas.

Te la follas y pa casa.

Para un follador hay pre y durante.

Nada de post. No hay pros, perfecto.

Post, céntrate.

Segunda, nada de comer juntos.

Si te entra hambre te pillas un kebab.

Te lo comes solo, como los machos. Los machos comen Kebab.

Comen solos. No te enteras.

Tercera, y más importante, nada de contacto con sus amigos.

Ni amigos, ni compañeros de piso, ni familiares.

Cuanto menos te echen de menos, mejor. No me falles, follador.

¿Qué? ¿Crees que se la follará o qué?

¿A una catalana? Ni de coña.

Vale, vale, pero ¿le pilló haciendo qué?

Ah, bueno, a muchos les pillan sus padres haciendo...

No pasa nada. Con todo el mondongo ahí.

A mí mi madre me pilló una vez también.

-¿Tocándote? -No, qué va, con dos tíos.

¿Con dos tíos? Sí.

¿A la vez? -Sí, ¿qué pasa?

Ah, no, nada, nada, nada.

Nada, nada... Un trío. ¿No habéis hecho un trío?

Ah...

No, yo no.

Yo sí.

¿Y lo haríais?

¿Ahora? -No, tío, ahora no.

Eres un flipao... -Sí, venga, ahora...

Se lo cree todo. Cómo es.

Pero es guay, mola.

Te falta menta, ¿no?

Sí, sí te falta.

Acompáñame un momento a por menta.

Vale, sí. Ven.

¿El lavabo? -Allí detrás.

¿Te has fijao en lo que acaba de pasar?

Joder, sí.

¿Crees que lo dice en serio?

No lo sé...

Probablemente no, ¿no?

Vale, vale, ya decía yo.

¿Tú crees que sí? Yo creo que sí.

Pero no estoy seguro.

Porque en el caso hipotético de que ella quisiera, ¿tú?

No, claro que no.

¿Qué pasa? Pensaba que esto era una fiesta de tres, ¿no?

Ya vamos. Ya vamos.

Es como la lotería sin comprar número.

Que no quiero y punto.

Yo no soy el tipo de persona que hace orgías.

¿Pero qué orgía ni qué niño muerto?

¿Sabes lo que significaría convertirme en uno que hace tríos?

Tendría que cambiar personalidad, ir al gimnasio,

hacerme tatus, ir a "Mujeres, hombres y viceversa".

Que no quiero ser ese tío.

No estoy preparado, lo siento.

Tú estás como una cabra, ¿eh?

Además no tengo muy claro que ella quiera.

Esta tía es como una montaña rusa. Parece que sube, que sube,

y antes de llegar arriba ya vuelve a bajar.

Me aturde. No sé de qué hablas.

¿No te has dado cuenta? No.

Mira, ya verás.

Ey. -Ey.

¿Está rico el mojito? -Está buenísimo, me encanta.

Además, el mojito me recuerda

a la primera vez que tomé de campamentos...

Era de noche, había un lago

y fui a bañarme yo sola con todos los monitores, ¿vale?

Todo tíos.

Empezamos a tomar mojitos sin parar, a bañarnos.

A jugar a ahogarnos...

Empezaron a arrancarme la parte superior del biquini

y me quedé ahí sin nada bañándome en pelotas.

Y al final... -¿Qué?

Nos quedamos todos dormidos.

¿Y no pasó nada más?

No. ¿Por? No, por nada.

¡Ay!

¿Puedo ducharme?

¿No te importa? -No, ve, ve.

Es que llevo todo el día para arriba y para abajo

y tengo la manía que hago tufo.

¿Sí?

Y después una vez limpia, ¿hacemos el trío?

Madre mía, no me puedo creer que vayamos a decir que no a esto.

Vamos. ¿De verdad?

Si tantas ganas tienes, vamos. Vamos.

(Música suave de guitarra)

¿Te sirvo más vino? -Sí, ponme un poco.

-¿Está bueno? -Sí, lo ha traído Enric.

Sí, es un charelo de garnacha blanca. Está bien.

¿Cómo se llama? -Hábitat.

Ya basta.

¿Cuándo llegará papá? -Llamó y dice que viene.

Mamá, ¿qué tal el tobillo? -Mejor. Mucho mejor, sí.

¿Qué tal, Enric?

Bien. -No estás bien, ¿eh?

Estás más gordo. -No, no estoy más gordo.

Está como siempre.

No parece que rompiera con Rosa, parece que se la tragó.

Manel, no estoy más gordo. Estoy un poco hinchado. Ya está.

Bueno, hinchado de gordo.

¿Qué sabemos de Rosa?

Montse se la encontró por la calle.

Dice que estaba guapísima. Se ha hecho no sé qué en el pelo.

Y que está más joven que...

Mamá, mira qué me hace. -Nena.

¿Quieres que los Reyes te traigan carbón o qué?

Deja respirar a tu hermana.

Clara, ¿qué pediste a los Reyes? -Una bici.

No, has pedido unos patines. -No, una bici.

¿Qué dices de una bici?

Están pasadas de moda. No sabes ir en bici.

Una bici, pero con ruedecitas.

Barcelona no está preparada para ir en bici.

No hay suficiente carril bici, te la roban.

Los conductores no están habituados y te aplastarán el cerebrito.

Manel...

Eres tú quien ha pedido los patines.

Yo una PlayStation.

¿Qué me estáis contando?

En la carta no pone nada

ni de bici, ni de PlayStation, ni de nada.

Ey, ey, Manel...

Que esta no es la auténtica.

Que hago una fotocopia, para mí, para que yo sepa qué traen los...

Mira, los patines Pinky Doggie y la casita de muñecas Planet.

Esta carta no es. La envió mamá.

Montse, no te imaginas el curro que ha tenido el Rey

para encontrar la casita Pinky Ponke

y los patines de los Doggies.

Manel, los Reyes son mágicos y seguro que lo solucionan.

-Claro que sí, seguro.

-Manel, lo tienes bastante jodido esto.

Quisiera decir unas palabras.

Espero que pidas unos patines. -Manel...

Hace tiempo que quería hablar con vosotros, meses.

Quisiera deciros que os quiero mucho

y que sois lo más importante de mi vida.

Por eso, Julia y yo

tenemos la necesidad de deciros que...

El rey Melchor se ha dado a la fuga.

Aún estamos a tiempo de pedir casita y patines.

Manel, no seas pesado. -Julia y yo...

queremos deciros la verdad. -Mamá.

¿Qué estás diciendo?

¿Qué es Julia? -Julia, la tita.

En realidad no es la tía ni la hermana de nadie.

Si dejáis de llamarla tita será más fácil.

Mamá, ¿quieres que llamemos Julia a la tita?

No le vamos a cambiar el nombre ahora.

Es imposible.

Pasar a llamarla Julia a la tita... -Un momento.

Di, yaya, va.

Julia y yo...

tenemos una relación sentimental.

Guau.

Niñas, iros a jugar un ratito, anda.

(Timbre)

¿Abro yo? -Sí.

Voy.

-Niño, ¿cómo estás?

Campeón. -¿Cómo estás?

Muy bien, muy bien, muy bien. -¿Sí?

Buenas noches, familia. Ya estoy aquí.

Hola. -Cuñado, ¿cómo estás?

Chaval. -Hola.

Carme. Julia.

Hola, cariño. ¿Qué tal?

Perdonad, el retraso, pero no llegaba un palé.

Ya os imagináis. El berenjenal de siempre, lo típico.

Ya está, ya está, ya pasó todo.

¿Y qué? ¿Qué tal?

(Música suave de guitarra)

¿Pasa algo? -No.

Tenemos un rey que se ha escapado de la carroza,

no sabemos quién ha pedido los patines y la casita y...

mamá, que se ha hecho lesbiana. -¿Eh?

(Música animada)

Buenas noches. Buenas noches.

Creo que tengo una amiga alojada aquí. Se llama Andrea.

Si puede, por favor, ponerme en contacto.

Pero vaya jeta.

¿Sabe el disgusto que le ha dado a mi hijo?

Por favor...

Pues no, no hay nadie registrado con ese nombre.

(Continúa la música animada)

No... ¿Seguro? ¿Seguro?

¿Le puedo hacer una fotografía?

Vamos.

¿Qué haces? Esta exclusiva es mía. -¿Qué haces?

(Continúa la música)

No, lo siento.

Visca el Barça.

(Continúa la música)

No, lo siento.

No, lo siento.

No, lo siento.

Pues sí, tenemos una Andrea.

Eh...

Perdón.

¿Puede llamarla por teléfono y pasármelo después?

Lo lamento, pero a estas horas no nos está permitido.

Vamos a ver.

Si lo desea puede dejarle una nota y mañana se la entregamos.

Sí. No. O sea, déjeme que le explique.

Llevo 20 años buscando a esta mujer.

La he encontrado... Que no.

Que no puede ser. A mí qué me cuenta.

Qué pasa con la gente que todos me dan la lata, por Dios.

Oye, ¿qué es eso?

(Teléfono)

¿Qué?

Perdona, ya volveremos mañana. Buenas noches.

He visto la habitación.

Trescientos trece.

Corre.

Corre.

(Continúa la música)

No puedo llamar así. Ah, sí, dame.

¡La peluca!

Espera.

Bien. ¿Qué le vas a decir?

No lo sé.

¿Sí?

Eh... Perdone, ¿usted se llama Andrea?

Sí, soy yo misma.

¿Pasa algo?

Nada. Perdón, me he equivocado.

Buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches.

(Música dramática de guitarra)

Va.

Jo...

Mi madre ya está mayor y la verdad es que...

no quiere saber nada de todo esto.

No puso muy buena cara cuando le dije

que iba a intentar encontrar a mi abuelo.

Después del funeral de mi abuela,

vaciando su habitación, encontramos una carta,

que hacía referencia a usted.

Y empecé a investigar.

No sabía su segundo apellido.

Así que...

Antes de venir aquí ya casi me había dado por vencida.

Habla muy bien castellano.

Decía que era el suvenir que había traído para nosotras.

Su abuela y yo fuimos pareja durante un año y medio.

Ella me enseñó a conducir.

En aquella época vivía en un pueblo pequeño.

Y ella alta, francesa...

Se había ido unas semanas a Francia.

Y yo solo esperaba los días esperando su vuelta.

Entonces en una carta me confesaba la verdad.

Estaba prometida con otro hombre.

No hubiese imaginado nunca...

que cuando se marchó estuviera...

Mi madre no entiende por qué Cécile mintió todo aquel tiempo.

El mundo no era como el de ahora.

No podías dejarlo todo por alguien tan fácilmente.

Continuamos escribiéndonos

y ella cada vez tenía más decidido dejarlo todo por mí.

Pero un día las cartas ya no llegaron.

A veces tengo la sensación que...

desde que Cécile desapareció,

no sé, he vivido como...

como suspendido en el tiempo.

Me alegro

que ella tuviera fuerzas

para seguir adelante con su nueva vida.

Quizá yo hubiera debido tener más.

¿Podría darme una foto de usted?

Se la cambio por las suyas.

Es un cambio justo.

Bueno...

# I el sol se'n va a un racó.

# I és fa de nit a l'escenari.

# Dos actors sota un balcó.

# Tothom a lloc...

# I que plogui amb tanta força.

# ...avall la història.

# Que ressoni aquella nota.

# No pareu,

# fins que s'ofeguin els records. #

¿Y de verdad, hija, le sigues dando de mamar?

Sí, papá, sí.

¿Qué necesidad tienes, hija?

Hablando de mamar a edades que no tocan.

No sé de qué hablas. -No, ni yo.

¿Qué te digo siempre? -A papá ni caso.

¿Y al niño qué le vas a decir, que su padre ha muerto?

No, pero a lo mejor le explico cómo maté a su abuelo.

Pero hija sin un hombre a tu lado que...

No te preocupes por eso, contigo tenemos de sobra.

(Timbre)

No, hija, quieta, tú no te levantes.

Anda, ve tú, Mari. -No te fastidia.

Voy yo.

¡Ah!

¡Carles! Hola.

¿Qué tal estás? ¿Qué tal?

Qué sorpresa.

Qué guapa estás y qué enorme.

¿Esto qué es? ¿Has visto?

No te esperábamos. Ya.

¿Estás bien? Sí. Sí, bien, bien.

Dadme los abrigos y ya... ya los dejo.

Vale. Te ayudo.

Sí, muy bien.

¿Carles? Hola, Laura.

Veo que al final te has... Sí, al final...

O sea, Josep... O sea, yo...

Que, bueno, aquí estoy.

Mira, Laura, que me sabe muy mal todo esto, que...

lo siento, y...

y ya está.

¿Ya está?

Qué guapa estás.

Carles. ¿Qué tal?

Tú sí que eres guapo. ¿Y tu tripita? Eh...

Mamá, no te acerques mucho no te vaya a contagiar.

Anda, ven conmigo.

Oye, ¿qué tal la niña? Dormida, bien.

¿Qué tal el viaje? ¿Bien? Bien, bien. ¿Tú?

Bien, la tripita mucho mejor.

Sí, sí. Ah.

Jefe, ¿qué tal? ¿Qué tal la gastroenteritis?

Bien, mejor.

# I si et despertes

# i és de nit... #

Te voy a hacer una pregunta importante.

A ver.

Me entiendes cuando hablo catalán. Te entiendo perfectamente.

¿Y eso? Yo tuve una novia catalana.

¿Qué es esto? Es la iglesia de Sant Felip Neri.

La plaza tiene el mismo nombre.

¿Por qué está así? Está hecha un Cristo.

No, son los restos del bombardeo aéreo

que sufrió Barcelona en el 1938.

Se ha querido conservar así como...

testimonio de las 42 personas que murieron aquel día.

Te lo sabes de puta madre. Sí.

(Música suave de guitarra)

Yepa...

Óscar, lo siento.

Es... Es que...

Prefiero que no pase nada entre nosotros esta noche.

No pasa nada.

No me gusta enrollarme la primera noche, ¿sabes?

Y menos si el tío se va al día siguiente.

Que no pasa nada, que yo tampoco quiero nada.

Me ibas a besar. No.

Venga, tío, me ibas a besar. Que no, que no, que no.

Quiero ver Barcelona y ya está.

Y que nos vamos por ahí...

Ahí va.

¿Dónde está tu hotel? Poble Nou.

¿Está lejos de aquí o qué? En el quinto coño.

Pero no te preocupes, vamos a mi casa.

Vale.

Espera, espera.

¿Dónde está el baño? Allí.

Vamos.

Puedes hacerlo. Como los perros en el parque.

Te la follas y luego sigues como si nada.

Y ya está.

Hola.

Hola.

Perdón.

(Música animada de guitarra)

Ey, ¿tenéis zumo de naranja natural?

Sí. Ahora te preparo uno. -Eh, campeón.

Me voy a la ducha.

Ahora en serio. Es una broma vuestra, ¿no?

No. No es broma, no. -Venga. ¿Quién quiere café?

¿Es broma o no? -No.

Como presidenta

de la Asociación de Deportistas de Élite Homosexuales,

os felicito.

Fina, que no estamos en el Palau de la Generalitat, cariño.

Pero ¿qué significa exactamente relación sentimental?

Una relación perfectamente normalizada.

Una relación que la sociedad asume como perfectamente normal.

Ya, pero...

¿Os tocáis? -Joder, Manel.

A ver, sesenta años de amistad

ya son una relación sentimental de por sí, ¿no?

Se quieren y ya está. -La yaya no intenta decir eso.

Habéis tenido que vivir con eso en silencio,

ahora ya está, se acabó.

Estoy superorgulloso de ti.

Os grabaremos en vídeo, el que hacemos para la asociación.

¿Lo tendremos en vídeo? Para verlo cuando lo necesitemos.

No lo veo muy claro yo.

¿Qué no ves claro? ¿Qué no ves claro?

¿Que haya 76 países donde la homosexualidad es ilegal?

¿O que el 62 por ciento de los homosexuales en Europa

todavía vivan dentro del armario?

¿Qué no ves claro? -¿Los he metido yo?

Te aporto datos para que veas de qué estamos hablando.

Tienes un hijo gay, para ti es más fácil de asumir.

No hay que asumir nada. -Ya lo sabías, ¿no?

Con el radar que tenéis para detectaros entre vosotros.

Como encendamos el radar de la tontería pasas el límite ya.

Lo han hecho público y está muy bien.

Venga, Fina, no animes a mamá.

¿Qué quieres que te diga? Se me hace raro que mi madre...

Asúmelo, Manel. Asúmelo.

¿Podemos dejar el tema aquí?

Amo a Julia.

Sí, ya, como amabas a Greta

y nunca decías que tenías

una relación sentimental con la gata. ¿A que no?

Eso es. -Por favor, hagamos un brindis.

Por favor, levántate. -Es que...

Hagamos un brindis, por favor.

Hagamos un brindis por el amor en la tercera edad.

Ya vale. ¿Quién quiere café?

Os haremos miembros de honor... -No son deportistas de élite.

Que son dos yayas.

Mamá nos está diciendo que es lesbiana, ¿os parece normal?

Me parece que hay un homófobo en la sala, señoras y señores.

Que no, Fina, que no soy homófobo.

Fui el primero en felicitar a tu hijo.

Bueno, ya está, ya hemos cubierto el cupo de gais en la familia.

Sí, el cupo de chorradas parece

que no están cubiertas en la familia.

Mamá nos dice que es bollera, ¿te da igual?

¿Te suena el concepto papá?

Quizá mamá quiere a la tita Julia ahora.

¿De qué lado estás? -No es un partido de fútbol.

Lo que digo es que de papá casi ni me acuerdo.

En cambio tita Julia lleva toda la vida.

Muy bien, 20 años bastan para olvidarse de papá.

No es eso. -Va, hombre. Va, hombre. Va.

Por favor, es un insulto a su memoria.

Perdona, pero papá era... un imbécil.

¿Qué has dicho?

He dicho que era un imbécil. ¿Quieres que lo diga más claro?

Papá era un imbécil.

Retira eso ahora mismo. -Mamá, no...

Quise mucho a vuestro padre. No era muy afable,

pero ni mucho menos era un imbécil, ¿entendido?

Sí, sí, lo querías mucho.

No tienes derecho a opinar.

Era mi padre. -Y mi marido.

No me encuentro muy bien.

Me voy.

Espera, Julia, que te acompaño. Espera un momento.

¿Ah, sí, se ha fugado un rey?

¿No tenéis ojos en la cara?

¿Tú te has visto, mamá?

¿Sabes cuántos años tienes? -Olvídalo, Enric. Déjalo ya...

Deja el vino también.

Brindemos. Así disimularás las no sé cuántas copas

que te has tomado. -Eh, eh, eh. No pienso tolerar...

Calla, calla, por favor.

Hago lo que me da la gana, homófobo de mierda.

¡Ese es tu problema! -¡Parad ya, joder!

¡Déjame! -Cálmate, Enric.

Solo decimos que mamá hace cunnilingus.

También se los hago a Montse y no pasa nada.

No razona, Manel. No razona y ya está.

Están engañando a mamá.

Le venden mierdas de amor a los 80 años, ¿entendéis?

Que Rosa te haya abandonado

no significa que los demás no podamos amar y ser amados.

¿Lo entiendes eso?

No os pido que aprobéis lo que hay entre Julia y yo.

Solo quería compartirlo con mi familia, mi familia.

No con la presidenta de ninguna asociación,

ni con el estudiante graciosillo,

ni con el hombre de hielo.

¿Lo entendéis?

Mamá, perdona.

(Ruido)

Julia. ¡Julia!

Avisad a una ambulancia.

# Si me'n vaig abans

# que ho facis tu, no feu gaire dol.

# I prepareu-vos un sopar espectacular,

# com si fos Cap d'Any.

# I que soni aquella cançó

# que ens feia sentir, malgrat tot. #

Ha sido todo una estupidez.

Deberías ver la parte positiva.

Al menos lo has intentado.

Ella tiene uno igual.

Ella me compró uno a mí y yo le compré uno a ella.

¿Cómo os conocisteis?

Durante un verano,

en el pueblo de mi madre.

Yo iba todos los veranos allí.

Y pasaba los días con los mismos amigos

haciendo las mismas cosas.

Y aquel verano...

la vi.

Y pasé el resto del día

averiguando quién era,

de dónde había salido, dónde vivía.

Y todavía no sé cómo reuní el valor

para ir a su apartamento, llamar a la puerta,

y presentarme.

Si me hubieras conocido en esa época

sabrías que fue todo un logro para mí.

Y... ya no nos separamos el resto del verano.

Mis amigos del pueblo se reían. Decían que me había poseído.

Envidia.

Fueron solo tres semanas, pero...

maravillosas.

Supongo que te parece ridículo.

Pero después de ella nunca...

he sentido...

Nunca he vuelto a sentir...

Nunca.

¿Pero no os disteis el teléfono o algo?

Bueno, en esa época no había teléfonos móviles.

Nos dimos las direcciones.

Y estuvimos escribiéndonos durante meses unas cartas...

Yo quise ir a verla, pero mis padres me...

Yo qué sé, me acobardé, no fui.

¿Y qué pasó?

Nos mudamos mi familia y yo. Yo le escribí...

una carta diciéndole mi nueva dirección,

pero no sé si se mudó también. El caso es que nunca más...

Y tampoco en ese momento me animé a ir a buscarla.

Luego traté de olvidarla, pero...

Como dice un autor que yo he leído,

tratar de olvidar a alguien es recordarlo para siempre.

Por eso cuando la he visto esta noche desde la carroza...

Yo qué sé, no han salido las cosas bien.

El amor no existe.

Ni los Reyes Magos.

Ostras, qué casualidad, hoy he visto uno igual.

¿Perdón? El amuleto.

Justamente hoy he visto una clienta que llevaba el mismo.

¿El mismo? ¿Seguro?

Sí, juraría que sí. Una clienta del hotel.

Me dijo que cogía un avión a primera hora de la mañana.

Creo que pasaba la noche en el aeropuerto.

Vamos. Sí.

Muchas gracias.

¡Gracias!

Por fin se durmió. -Bueno, hija, Laura,

descansa un poquito ya.

¿Ya tenéis su primer regalo? -Sí, un body, un peluche.

Anda que le hará ilusión con esa edad.

Ya nos hará ilusión a los demás.

Al mío le pienso hacer un montón de regalos.

El mejor regalo para un niño, hija, es despertarse el Día de Reyes

con una mamá y un papá.

Ay, por favor...

¿Por qué no te callas ya?

¿Qué pasa? ¿No puedo decir lo que quiera en mi casa?

Tú te volcabas muchísimo con nosotras dos.

¿Verdad, mamá? Él se volcaba muchísimo.

Hija, no creo que seas capaz.

Capaz o no es lo que hay, porque es lo que yo quiero.

Esperaba otra cosa de ti. -Yo esperaba exactamente esto,

que te comportaras como un imbécil. -Alba...

Que a papá ni caso.

Hija, cuidado. -No, no, bien. Estoy bien.

Voy... voy al baño.

¿Y qué tal, hija, esa búsqueda de trabajo por Barcelona?

Bueno, estamos en ello.

Te digo esto porque ahora que tienes tiempo

por qué no aprovechas y... -Papá, por favor.

Me paso el día cuidando a la niña que es muy pequeña

y necesita mucha atención.

Igual, Laura, si me la dejaras cuidar un poquito a mí.

¿Quieres sacar la cabalgata?

Usted perdone, ya me callo.

No se te puede decir nada. ¿Te lo hace en casa?

Cada dos por tres. Deberías ver.

¿Qué?

Mira, Carles, vamos a dejarnos de gilipolleces.

Nena, habla bien.

Joder.

Perdonad, familia, nos vamos a ir porque es que hoy no...

Gracias por todo, de verdad.

Muy bueno el turrón.

Feliz Día de Reyes.

¿Estás bien? -Sí, no es nada.

"¿Qué pasa?".

-"Pues que no estoy bien".

"Me han vuelto a mandar otra carta de rechazo".

"Es que me siento inútil".

"No puedo estar 24 horas en casa. Yo necesito trabajar".

Yo estoy todo el día en casa, con la niña...

Y siento que tengo que hacerlo yo todo.

Que si no lo hago yo no lo hace nadie.

Y es que no doy abasto.

Y él, él está en su ciudad con su familia, con sus amigos...

Que muy bien, que me gustan, pero es que me siento sola.

"Y lo peor es que hay algo que entre nosotros no funciona".

Discutimos todo el rato, no llegamos a ningún acuerdo y...

"No me fío de dejarlo solo con la niña".

"Y hay algo entre nosotros que no...".

"No sé, estoy empezando a pensar que...".

A lo mejor me he equivocado.

(Cristales)

(Llanto de mujer)

(Música suave de piano)

¿Qué ha pasao?

No, no, no, él no es. Es Salva.

Joder, Josep.

Vale. Ah... Una ambulancia.

Alba, ven aquí.

(HABLA CATALÁN)

(HABLA CATALÁN)

(HABLA CATALÁN)

No. ¿No?

Es que no te entiendo.

Claro, claro. Joder...

Alba, que te vamos a llevar a la cama ahora

y la ambulancia llegará en nada.

Otra cosita. Dime.

Me estás haciendo mucho daño. Perdona.

No pasa nada. Vamos. Va, va, va.

Agárrate aquí. -Tengo mucho calor.

Eso, ventilamos aquí, va.

Una ambulancia para parto.

No, no soy el padre, soy...

el marido de la hermana del marido de la hermana.

Estoy sola.

No. -No va a tener padre.

Josep. Con "p" de Puigcerdá.

O de Pamplona, sí.

Vas a tener un nieto que no te lo mereces. Calla.

Para parto y desmayo.

Venga. Cojines aquí.

Todo va ir bien, cariño.

(GRITA) ¿Qué pasa?

Contracción.

Hasta ahora no me habían dado.

Alba, por lo que sé las contracciones pueden ser leves

y piensas que no son de parto, pero si ha pasado un minuto

es que la cosa es inminente.

Lo leí en "El milagro de la vida".

"Mi primer embarazo", "Comer, amar, mamar".

¿Cómo sabes todo esto? Los leí todos, Laura.

Por favor... Laura, te pones detrás suyo,

te vamos a girar un poquito. Venga.

Y ahora respira, ¿eh?

¿Dónde estás? -Contigo aquí, mi amor.

Está aquí.

Buenas noches. Buscamos a Julia Guerrero.

La acaban de traer. -Eh... Sí. ¿Son familiares?

No. -Sí.

Bueno, no está claro aún. -Claro que somos familia.

Esperen allí, por favor.

Enseguida os llamarán.

(Música suave de piano)

Duc...

Tranquila, cariño, que todo va a ir bien. Vas a ver.

Voy a morir. Lo que vas a hacer es parir.

Lo vas a hacer muy bien. Me pongo abajo.

No te vayas. No me voy.

Me pongo aquí. Girémosla un poquito.

Muy bien. Poquito a poquito.

Muy bien. Si lo estás haciendo bien.

¿Qué dice este del dallonse?

La cabeza que ya sale de lo tuyo.

¿Que la cabeza ya...? ¡Josep, por favor!

Escúchame, Alba. Escúchame.

Si va rápido, mejor.

Ya verás, no te das ni cuenta, y habrás parido.

Cuando lo cuentes en la guardería serás la envidia.

Venga, va.

¡Está ahí! ¡Ahí está!

¿Dónde está la ambulancia?

Estamos contigo, linda. Si sale, sale.

Eso que avanzas.

¿Verdad, Laura? Sí.

Va, va, va, va.

Vas muy bien. Enrique, ¿verdad?

Venga, va, Enrique, que soy tu tío.

Tú y yo vamos a ser muy colegas, ¿eh?

Alba, déjalo salir solo que ya tiene una edad.

Vale.

Va, va, va, va.

Vas perfecto. Vas perfecto, mi vida.

Vas a poner esto aquí. Lo haces muy bien.

Ay, ay, ay.

Ay, ay, ay, ay, ay.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Vale.

Ahora vamos... Vamos a empujar juntos en cada contracción.

Vale, tú le empujas la espalda, ¿sí?

Venga.

Joder. ¿Está ahí?

Vale, vale, vale.

Eso es, eso es, eso...

Va, va, va, va.

La cabeza, la cabeza...

La cabeza.

Ya sale.

Una más, una más, una más.

(Llanto de bebé)

Está aquí.

(Llanto)

(Música suave de piano)

No, no, no, no, no.

Mierda.

(Música dramática de piano)

¿Qué haces?

Nada.

¿Ibas a irte sin decir nada? No, no, no. No. Eh...

No serás tan hijo de puta, ¿no? Joder, que...

que iba a comprar. ¿Algo de comer?

Sí. No, no, no, no hace falta.

Tengo la nevera llena. Haberlo dicho antes.

¿Qué quieres? Eh...

No era para mí, era para ti.

Oh, qué mono.

Pues... me preparas

unos huevos fritos con una tostada untada con tomate y bacon

cortadito así pequeñito.

Perfecto.

Gracias.

Joder.

Qué rico.

No me puedo creer que no hubiéramos cenado aún.

¿Seguro que no quieres? No.

No, no, gracias.

No tengo hambre. Vale.

Uh...

¿Trabajas a las 7 o qué?

Ayudo a mi tía a vender roscón de reyes.

Un coñazo.

A ver si acabo la carrera y encuentro algo de lo mío.

¿Qué estudias? Psicología.

Pero tranquilo, no estoy psicoanalizándote.

Todos lo preguntan.

Sí que puedo leer la mente.

¿Ah, sí? (ASIENTE)

¿Te pongo a prueba? Cuando quieras.

Bah, ¿eh qué estoy pensando?

¿Tú? Yo.

Tú...

Tú estás pensando que soy la chica más guapa

que has visto en tu vida.

Y que esto debe ser...

lo que llaman amor a primera vista.

Te estoy tomando el pelo, hombre. Es broma.

Voy al baño, ahora vengo.

Joder.

# Love is in the air...

(Tarareo)

# Love is in the air... # (CHISTA)

(Tarareo)

¡Olga! ¿Eh?

Creo que han venido dos compañeros de piso.

No vivo con mis compañeros de piso. Yo vivo con mi...

No.

¿Puedes sola, mama?

Sí, puedo, sí. Ya ves, qué remedio.

Uy, hola. -Oh, sorpresa.

¿Qué... qué... qué hacéis aquí?

¿No pasabais unos días fuera? -Tu tío se ha roto una pierna.

Se ha metido una hostia... -Por todos lados.

Todos para casa, ya ves. Yo soy Óscar.

Pero ya me iba, ¿no?

Hombre, ¿cómo te vas a ir?

Si acabamos de llegar. Ven, ven.

Por favor...

Por nosotros no sufras, de verdad.

Todo un disgusto, nena. Se empeñó que quería la litera

y se ha metido una hostia, pero de la parte de abajo, ¿eh?

¿Un trío? ¿Con la repartidora?

¿Y cómo ha ido?

Normal. No ha pasado nada raro.

Venga, ¿no puedes ni mirarme a la cara?

No.

Pero, tío...

Ángel, júrame que nunca volveremos a hablar de eso

que ha pasado ahí dentro.

Te lo juro. Bien.

Creo que me voy a dormir.

Eh, eh, eh, me lo explicáis, ¿eh?

Adrián, pero si yo ni siquiera quería.

Me lo acabas de jurar.

Me parece muy fuerte que ahora te enfades por algo idea tuya.

No quiero... Así está bien.

Así está de puta madre.

Tío, yo necesito explicarlo.

Me está consumiendo por dentro.

Siéntate, Oriol.

Mira, el tema, ¿vale?, es que no lo quería hacer.

Pero Adrián me ha suplicado para que dijera que sí

porque decía que era una oportunidad entre mil

y que si decíamos que no nos arrepentiríamos toda la vida.

Bueno, la tía la verdad es que iba...

Ya, ya, ya está.

Si hay que contarlo prefiero hacerlo yo.

Todo iba bien, muy bien.

Esta chica era una máquina en la cama y...

está claro que no era la primera vez.

No, está claro que no. Lo sabía hacer todo.

Por arriba, por abajo. Una pierna por aquí, por allá.

No le hacía ascos a nada.

Un puto sueño hecho realidad.

Pero solo nos pidió una cosa a cambio.

Que nada de... encima suya.

Comprensible.

No, muy comprensible.

Todo se aceleró y en el último momento...

Bueno, yo ya iba, Oriol, y me he puesto nervioso

y tenía pocos segundos para reaccionar

y lo único claro es que a ella no la podía tocar.

Bueno...

Lo que se llama un fuego amigo.

Ah, ¿fuego amigo?

Pero en la cara, tío.

¡Ah!

Tío, perdóname, ha sido sin querer.

Todo ha ido tan rápido que...

Ahora ya es tarde. Tío, pero si no hay para tanto, ¿no?

Tampoco es tan malo.

Si... si dicen que es hidratante.

Hijo de puta. Que os den por culo a los dos.

Adrián...

Oriol, es que...

Pero... pum y pam...

¿Sus pa...?

Solo tú puedes conocer a los suegros en la primera cita.

Te has superao. Ayúdame.

¿Cómo salgo de aquí?

¿Recuerdas la tercera norma? "Sí".

Eh... Caerle mal a sus amigos.

"A los amigos y a los familiares".

Tienes que caerles como el culo.

No te vayas tú, que te echen ellos.

Perfecto.

Hasta luego. "¡Espera, espera, espera!".

¿Qué somos? "Machos".

¿Y qué comen los machos? Kebab.

Pues eso, tráeme un kebab cuando vengas.

Joder.

Va, pasa.

Siéntate aquí con nosotros.

Contra más seremos, más reiremos.

¿Tienes hambre?

¿Te apetece algo? No, gracias.

¿No?

Eres guapo, ¿eh, tío? Gracias.

El amor llega cuando menos te lo esperas.

No la dejes escapar que es un sol.

Como su madre. -Papá, papá...

Guapo. Guapo. -Y tiene estudios, ¿eh?

Estudios e intuición

que es lo útil para la supervivencia.

Va, mamá. Va, ya.

Eso de guapo lo ha dicho porque va quemada, ¿verdad, señora?

Hostia, pues mira, antes lo hablábamos, ¿sí, papa?

No es que vaya quemada. ¿Sabes qué me pasa?

Yo desde los 40 estoy viviendo como una plenitud sexual.

Tendrías que haberla visto antes en la cena.

No seas burro, va.

Nos hemos jugado si se ligaba o no al camarero.

Y mira tú, el teléfono.

Perfecto.

¿Qué es eso? Esto es mi hierba.

La llevo siempre encima.

Me gusta fumarme unos cuantos para pillarme un buen globo.

¿Hierba? -¿Qué coño dices, tío?

¿Puedo fumarme un petardo aquí mismo?

¿Hierba? Sí.

¿Hierba?

En mi casa no se fuma hierba...

a no ser que sea con una buena pipa como esta.

Sí, bravo. Sibarita. Sibarita, papi.

¿Me podrías pasar un poco?

Hace que no pillo, el que me la pasa está de viaje

y ahora encontrar un camello que sea fiable y a buen precio...

Yo ya no fumo, me he retirado porque me bajaba mucho la tensión.

¿Sí o no, papa? Cada amarillo... -Blanca.

Pero fatal, ¿eh?

Le he cogido miedo. No la quiero ni ver.

Bueno, se acabó la tontería. ¿Cuánto hace que os conocéis?

Mucho. No, mucho no.

Mucho no. Eh...

Hace dos horas.

Y en 20 minutos me la cepillé en el cuarto.

Hombre, ole, ole, ole. -Campeón.

Ole, ole, como en los sesenta.

No, mujer, que se va a pensar que somos de esa época.

¿Qué coño haces, tío?

Tampoco te pongas así. No te ponga así

que hay que hablar de estas cosas. Claro, claro.

Hemos hecho de todo. ¿Qué hemos hecho?

Hemos hecho el perrito. Ah.

Mi prefe, me lo pido. -Guau, guau, guau...

Me lo pido. -Guau.

También hemos hecho el 69. Esa hace tiempo que no la hacemos.

Esa me encanta a mí.

Sí que hace tiempo, sí.

Pues su hija es una experta. ¿Ah, sí?

Mi hija es una experta porque lo lleva en el ADN.

Debe ser el tuyo,

porque cuando me agarra me descoordino.

No es verdad, papa, no es verdad. -No digas que no, es así.

El 69 lo haces bien, papa.

Es que me jode que sea tan inseguro.

Esto viene de familia. Viene de familia.

Usted es tan cerda como ella, ¿no?

Vaya par de guarras.

Porque su hija se ha puesto aquí y...

Vamos, que me ha dejado el sable impecable.

Se nota que le gusta más una polla...

Ya. Me he pasado aquí. Aquí me he pasado, ¿verdad?

Óscar, ven conmigo ahora mismo.

Lo siento muchísimo.

Va. Yo no soy así.

¿Cómo hemos llegado tan lejos?

Vete de mi casa inmediatamente.

Nunca había pasado tanta vergüenzas. Eres un gilipollas.

Por favor. ¡Que te vayas, ya!

(Música suave de guitarra)

(Truenos)

Mierda. Mierda. Mierda. Mierda.

Me cago en la puta y la madre que la parió.

La puta grúa me va a dejar seca.

Voy a llamar.

¿Qué hace aquí mi cartera? ¿Qué?

Ah, sí.

Te la has dejado antes en la churrería.

Me la has robado tú. No.

Robado no, en todo caso tomado prestada.

Lo siento.

Es que yo te necesitaba y no me hacías ni caso,

¿qué querías que hiciera?

Te he llevado donde has querido más rápido que un taxi.

Cago en la mar serena.

O sea que además te tengo que dar las gracias.

Me has robao y me has dejao tirao en la autopista.

Por tu culpa estoy aquí.

¡Tengo que llegar al aeropuerto! ¿No te das cuenta?

Ahora yo me interpuesto en tu noble cruzada amorosa, ¿no?

Me has hecho ir con la barba como un mono de feria.

Te lo voy a decir bien clarito para que no te quepa duda.

Estás haciendo el ridículo.

¿Sabes lo que te digo yo?

No me extraña que te vayan a echar del trabajo.

Ahí te quedas.

Que te aprovechen las fotos.

¡Eso, vete!

¡A ver qué haces tú solo!

(Música suave de guitarra)

Saldrá de esta.

Ya verás.

Olga, ¿qué edad tiene este nene?

Veinticinco. -Ya está.

¿Qué? -Cada siete años un cambio.

A ver, no coincide, no coincide, tiene que coincidir.

¿Siete por tres? -Veintiuno.

Siete por cuatro, veintiocho.

Réstale tres.

Está en época de cambios.

Comprobadísimo. -Te digo una cosa.

(Continúa la música)

El billete. Eh... No tengo.

Bueno, pues tendrá que sacarlo, como todo el mundo.

Perdón, necesito pasar.

Es un segundo. Necesito hablar con una persona dentro.

Hablo, salgo. Es un segundo. Sin billete no pasa.

No tengo dinero para un billete. ¡Digo que no!

He dicho que no. Es entrar...

¡Que no! Y despeje la zona.

(Continúa la música)

Bien.

Ahora, lo que está es colgadísimo, ¿eh?

Cuidado no confundamos.

Como un polluelo. -Está colgadísimo por ti, hostia.

(Continúa la música)

Eh.

Gracias. De nada.

Carles. ¿Sí?

No, que lo has hecho muy bien.

Todavía no sé ni cómo, pero...

Gracias.

Bé.

Josep.

Antes te he oído hablando con tu hermana.

Mira, Carles, yo no... Espera, espera. Espera.

Sé que estamos pasando por un momento muy delicao.

Lo sé porque lo veo, Laura, porque no soy tonto.

Veo que no te he sabido escuchar, no te he sabido decir las cosas.

Por eso no quiero pedirte disculpas por enésima vez.

Siempre es el mismo cuento. Lo sé.

Lo que quiero es explicarme. ¿Puedo?

Claro.

Me da la sensación,

Laura, que en esta relación hay unos roles muy marcados.

Por un lado estás tú que...

que eres la responsable,

la que se ocupa de las cosas serias.

Y sé que en gran parte es mi culpa.

Pero es que luego estoy yo, Laura,

que llevo el cartel de irresponsable

aquí colgado todo el día y...

me jode, Laura.

Me jode porque tengo 32 palos,

porque tenemos una niña preciosa...

Y me da la sensación pues que...

no me dejas.

Y sé, Laura, sé...

que has hecho muchísimo.

No quiero que pienses que no lo valoro.

Porque no es así, te lo juro.

De nada.

Yo también lo siento, Carles.

(Llanto de bebé)

Ven aquí. Ven aquí. ¿Está bien?

Sí, sí, sí, sí.

Hala, ven con papá.

Que la cojas.

No pongas esa cara, por favor.

Nada mal la Noche de Reyes, ¿eh?

Esto es mejor que una cabalgata.

Un parto. No olvidemos es un parto. Cuidado, ¿eh?

Oye, he parido.

¿Qué?

¿Cómo te quedas?

Yo ahí con tu hermana.

He visto un poquito... Merezco el premio.

(RÍE)

(D. BSO "Barcelona, noche invierno")

Ya está, ¿no?

¿Qué? -El azúcar ya se habrá disuelto.

¿Qué tal está? -Bien.

¿Recuerdas la tobillera de la yaya?

De cuando se rompió el tobillo en la bañera,

¿sabes? -Sí.

Pues se ve que un día tú tenías trabajo no sé dónde

y pediste a la yaya y a Julia que llevaran comida a Duc.

Total que las dos van a tu casa y al entrar no está ahí.

Y van a casa de Rosa y la encuentran allí.

¿Rosa?

Tu exmujer había aprovechado que no estabas en casa,

y ella lo sabía, para coger el perro y robártelo.

Qué cojones.

Y la yaya empieza a decirle

que lo devuelva, que lo devuelva.

Y Rosa que no, no lo quería devolver.

Total, que a Julia se le hinchan los ovarios,

coge a Duc...

Imagínate, coge al perro,

y se van las dos calle abajo...

Imagínatelas con casi 90 años las dos.

Total, que al final lo dejan en tu casa sin que te enteres.

Y llegas por la noche, Duc te saluda como siempre,

y no te sientes solo.

Ya, pero la abuela...

La abuela mi divorcio nunca...

No, no, no, no, no, la yaya no ha entendido nunca tu divorcio,

pero no por ello ha dejado de estar ahí, nunca.

Yo creo que el amor consiste bastante en eso, ¿eh?

En estar siempre.

En estar ahí dentro y no aquí fuera.

En torcerse el tobillo por su hijo y el perro.

Y además, que tú las quieres.

Las quieres a las dos por muy lesbianas que sean.

Así que espabila.

(Llaman a la puerta)

(Puerta)

He ido a... a pasear a Duc.

Perdonad el retraso.

Todo irá bien.

Cuenta con nosotros para lo que necesites, mamá.

Claro que sí.

(Música dramática)

¿Qué tal? Ey, tío.

¿Dónde está Curro?

Desde ayer que no lo veo. Vete a saber dónde está este hombre.

¿Qué te pasa?

Me pasa que soy gilipollas.

Eso me pasa.

¿Tú de dónde sales? -Chicos,

me he enamorado.

¿Pero de dónde sales? -Conocí a la mujer de mis sueños.

Lo supe cuando la vi. Amor a primera vista.

¿No decías que no existía?

Hablas del Curro del pasado. Era antes.

El amor cuando te llega, te llega. Lo notas.

Hay una magia, una conexión.

Se llama Lola. Es fantástica.

El primer bar que estuvimos, ¿te acuerdas?

Allí la conocí.

Se ve que su amiga la dejó plantada.

Para. ¿Me lo estás diciendo en serio?

En serio. Es diseñadora, se hace su propia ropa.

Es emprendedora.

Claro, Lola. ¿Y dónde está?

En el baño, emprendiendo un tordo.

¿Cómo es posible...? Los botecitos estos que es gel y champú.

¿Te lo das a la vez? -Será por el cuello cabelludo.

Madre mía. Perdón que os interrumpa.

Soy Óscar. Hola.

Lola, emprendedora. Hola.

Diseña su ropa, te lo dije.

Tienes que ayudarme. Sí.

Tu amiga Olga, la que te dejó tirada ayer.

Me debe 2,95 de la cerveza que no pagó ayer, ¿te acuerdas?

2,95, con lo que está el paro. Vale.

¿Sabés dónde está la panadería donde trabaja?

No te recomiendo ir. Las napolitanas están malísimas.

Me da igual. ¿Me puedes dar la dirección?

¿Cómo puede estar mala una napolitana?

La dirección exacta.

Donde la farmacia, esa que nunca abre, famosa.

La dirección exacta, por favor. Trafalgar, 43.

Trafalgar, 43.

Ya está.

(Música animada de guitarra)

El avión sale en una hora, ¿no? -Hostia.

(MEGAFONÍA) "Rogamos tengan sus pertenencias

controladas en todo momento".

¿Otra vez?

Por favor, déjame...

Vete ya. No vengo a hacerte fotos.

¿Qué haces aquí?

Pues mira, que yo también he decidido saltar de la carroza.

¡Venga, va! ¿No tenías que buscar a no sé quién?

No me dejan pasar.

¿Y ya está? ¿Eso es todo?

Tengo una idea.

Tenga. Muchas gracias.

Gracias. Adiós.

-Hola, buenos días. -Buenos días.

Creo que me llevaré uno de trufa, por favor.

¿Qué coño haces aquí?

Oye, guapo...

Es que quiero hablar contigo. Estoy trabajando.

¿No lo ves o qué?

Ponte en la cola y te esperas a que te toque.

No. Vamos.

Dígame.

Bien, uno de trufa. -Sí.

El... el de trufa, muy bien. -El de trufa.

Ahora mismo se lo sirvo.

Mierda.

Olga. ¿Qué quieres?

Hablar contigo que pierdo mi vuelo. Me la suda.

Eres un imbécil.

¿El roscón con fruta confitada? Sí.

No soy un imbécil, el imbécil es mi amigo Curro.

¿De qué coño hablas?

Pues que esta noche intentaba demostrarme a mí mismo

que era capaz de follarme a una tía, dejarla tirada y...

y no enamorarme de ella.

Ah, muy bien.

Qué romántico. ¡Toma!

Perdone, ¿qué quería? -Ese.

Espere un momento, señora. Espere un momento.

Que no lo entiendes, que no he sido capaz.

¿Qué me dices? ¿Que te has enamorado?

¿Estás loco o qué?

No, yo no estoy loco, yo soy así y ya está.

Y me da igual.

Y no voy a dejar que nadie me cambie.

Y es mejor equivocarse cien veces que dejar de ser uno mismo

y quizá dejar pasar la buena.

Y sé que no nos conocemos de nada, pero esta noche ha sido... guau.

¡Guau!

Y yo quiero darle una oportunidad a ese guau.

¿Qué... qué quieres de mí?

Yo lo quiero es volverte a ver, y ya está.

Y contesta rápido porque si no cojo el próximo bus al aeropuerto

estoy jodido. Joder.

Sin presión, ¿no?

Decídete, guapa,

que no tenemos todo el día. Claro.

Estás como una puta cabra.

Sí.

Pero vale. ¿Vale qué?

Me parece bien que nos veamos.

¿Sí? Sí.

¿Seguro? Que sí, pesao.

¿Qué haces? ¿Qué haces?

¿Qué haces?

Romper la segunda norma,

desayunar contigo.

Vas a perder el avión.

Mi avión ha salido hace más de media hora.

Te lo pago.

Gracias.

Guapa.

Feliz Navidad.

(Música animada de guitarra)

Señorita, la cámara. -¡Mira el pajarito!

No se puede hacer fotos aquí en el aeropuerto.

¡No se puede hacer fotos! ¡Deme la cámara!

¡Selfie! Para la universidad.

No puedo... ¡Ay!

¡Por favor! -¡Un momento, un momento!

Qué modales.

"Atención, hay un hombre en camisón en las cintas".

Quédate con ella.

Venga, conmigo. Vamos.

Hola. ¿Qué tal?

(Continúa la música animada)

Perdón, perdón, perdón.

¡Eh!

Señora, tenemos que cerrar el embarque.

(Música suave de piano)

Señora.

Hola. Buenos días.

Ah.

Eh...

Hola. Buenos días.

Eh...

Al fin te encuentro.

(Música suave de piano)

¿Dónde está? -¡Ahí, ahí!

Vete, anda.

Vete.

(D. BSO "Barcelona, noche invierno")

¡Viva el amor!

Cécile.

Lo siento muchísimo.

La verdad es que...

vaya noche.

(OFF) "Querido Jaume:

Todavía me encuentro en Francia,

aún sin fecha de regreso a Cataluña".

"Hace días que ardo en deseos

de explicarte una cosa que me asusta,

a la vez que me emociona".

"Estoy esperando un hijo, Jaume, un hijo tuyo".

Está llorando porque el papa se merece un regalito.

¿Has visto?

(OFF) "Todo ha ido muy rápido y todavía no lo sabe nadie".

"Hace tiempo que pienso en dejar la vida que tengo en Francia".

"Hacía mucho que no era feliz".

"Y tú me has dado en pocos días lo poco que necesitaba".

"Solo se trata de tener valor para empezar una nueva vida,

de perseguir aquello que uno desea, de no dejarlo escapar".

"Espero ser capaz de echar la carta en el buzón".

"Si eso es así, significa que ya estaré un poco más cerca".

"¿Quién me iba a decir que me enamoraría de ti?".

"¿Quién me iba a decir que tan joven

sabría con quién quiero compartir mi vida?".

"¿Quién me iba a decir que amar tendría un precio tan alto?".

"Pero tienes que dejar que el amor te cambie la vida".

"Porque al fin y al cabo,

¿para qué hacemos las cosas si no es por amor?".

"Espero volver a verte. Te quiere cada día