El auge de la inteligencia artificial como apoyo en la salud mental: "No puede sustituir a un psicólogo"
- Nueve de cada diez jóvenes de entre 16 y 19 años recurren a la tecnología para informarse sobre salud
- Más de mil millones de personas en el mundo tienen algún problema de salud mental, según la OMS
Ayelén Sebastián, zaragozana de 24 años, llevaba tiempo sintiendo que su relación de pareja no funcionaba. Su entorno le advertía que estaba en un círculo tóxico, aunque ella no terminaba de verlo. Ante esta situación, decidió enviar varias conversaciones con su entonces pareja a ChatGPT para pedir consejo.
"Cuando estás dentro de una relación así, muchas veces no eres consciente. La inteligencia artificial (IA) analizó mis conversaciones y me explicó por qué eran tóxicas. Me ayudó a salir de mi gran vacío", relata. "También me señaló comportamientos míos que no eran sanos".
Desde entonces, su manera de pensar cambió por completo. La inteligencia artificial pasó a convertirse en un apoyo puntual, siempre con la conciencia —subraya— de que se trata únicamente de "una herramienta".
Ayelén Sebastián en Granada. Ayelén Sebastián
Ayelén acude también al psicólogo de la sanidad pública, donde, asegura, las consultas son cada demasiado tiempo. "Una persona que necesita apoyo emocional no puede poner en pausa lo que siente hasta que llega su turno", afirma. Y es ahí donde la IA aparece como recurso complementario.
"Está disponible cuando quieras y es un espacio de desahogo en el que sabes que no te van a juzgar, que muchas veces es lo que necesitas", confiesa.
Pese a ello, Ayelén no recomendaría su uso de forma generalizada. "A mí me funciona porque tengo los pies en la tierra. Si una persona tiene ansiedad o depresión, debe acudir a un psicólogo", advierte. En su caso, insiste, la IA es "un complemento de apoyo para quienes sufren la lentitud del sistema público".
Pero no todas las experiencias son positivas. Aurora Vicente, de 22 años, coincide en que la inteligencia artificial ofrece respuestas más estructuradas que las de un profesional, pero que tiene muchos más límites.
Imagen creada con inteligencia artificial. ChatGPT
"No deja de ser una inteligencia artificial que no es capaz de comprender de verdad las emociones humanas", explica. "Creo que siempre hay que recurrir a una persona".
Aurora ha utilizado la IA en alguna ocasión para "no agobiarse" con el futuro, aunque siempre ha echado en falta el componente humano. "Está claro que no puede sustituir a un psicólogo, porque no es profesional, te da lo que quieres", concluye.
En esta línea, la psicóloga general sanitaria en Zaragoza Leticia Chaverri advierte de que modelos como ChatGPT "no están entrenados" para actuar como profesionales de la salud mental.
"Uno de los cambios recientes de ChatGPT tuvo que ver con un exceso de complacencia y una validación acrítica", explica. "Hay empatía, el modelo está entrenado así. Como la que encuentras en terapia, pero no hay confrontamiento, absolutamente necesario en problemas de salud mental".
De este modo, señala que la IA está diseñada para contestar a todo lo que quieres oír, con aparente cercanía, pero sin el factor de estar en persona con el paciente, algo necesario en muchos procesos terapéuticos.
Aun así, considera importante que los profesionales analicen las respuestas que ofrecen estas herramientas para también entender a quienes las utilizan. "He escuchado casos de usuarios que piden 'que les atienda la máquina' en lugar de su psiquiatra habitual", comenta.
Y, aunque Chaverri explica que ya existen inteligencias artificiales especialistas en estos ámbitos, en su caso todavía no cuenta con una. De este modo, asegura, la IA acabará siendo "un asistente en todas las profesiones", y precisamente por eso, aclara, su posición no es la de un "no rotundo a la IA", porque tiene claro que acabará por integrarse en la suya.
Aumento de apoyo psicológico con IA
Los problemas de salud mental han aumentado de forma significativa desde la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de personas en el mundo padecen algún problema de salud mental.
En España, las hospitalizaciones por depresión han aumentado un 1.200%, según datos recientes ofrecidos por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Además, un estudio de Línea Directa revela que nueve de cada diez jóvenes de entre 16 y 19 años recurren a la tecnología para informarse sobre salud, y que el 24,8% de los españoles ha optado por el autodiagnóstico digital como primera opción.
También que la mitad de las personas diagnosticadas de ansiedad o depresión utiliza la inteligencia artificial casi a diario. La combinación de inmediatez, disponibilidad permanente, aparente ausencia de juicio y bajo coste explica, en parte, por qué muchos jóvenes optan por estas herramientas frente a la consulta profesional.
Un año de una ley que "tiene que cumplirse"
En febrero se cumple un año de la entrada en vigor de la primera ley de inteligencia artificial, impulsada por la Unión Europea. La normativa pone el foco, entre otros aspectos, en el apoyo emocional, con el objetivo de evitar que la IA sustituya a profesionales, genere dependencia o tome decisiones sin supervisión humana.
Además, una investigación del diario The Guardian alertó de que algunas herramientas de inteligencia artificial integradas en buscadores han llegado a ofrecer información sanitaria inexacta o descontextualizada, presentada como fiable para el usuario.
A estos riesgos se suman tragedias como la de un adolescente en Estados Unidos que se suicidó tras interactuar con ChatGPT como apoyo emocional, hechos que refuerzan la necesidad de un marco regulador.
En este contexto, la especialista en ética y tecnología aplicada a la IA, Mónica Villas, considera "imprescindible" la legislación de inteligencia artificial europea, aunque insiste en que la clave está en una aplicación real. "No se trata de hacer muchas leyes, sino de comprobar si realmente se cumplen", señala.
Aunque para Villas, parte de la responsabilidad recae también en los usuarios. "El uso tiene que ser responsable", afirma, y subraya la importancia de formar a la ciudadanía en competencias digitales para saber cómo y para qué utilizar estas herramientas.
Además, defiende que la parte ética debe incorporarse desde el inicio del desarrollo tecnológico. "Las personas que entrenan estos modelos deben tener una base ética clara. Al final, siempre hay personas y empresas detrás de la máquina", añade.
¿Cómo funciona la máquina?
En 2025, cerca de 900 millones de usuarios se registraron en ChatGPT, siendo cada vez más los que la usan para pedir consejos personales. Así lo explica el cofundador de la empresa aragonesa IA Experience y experto en inteligencia artificial, Alberto Laplaza.
Según detalla, la IA responde a partir de grandes bases de datos, lo que conlleva el riesgo de generar "consejos erróneos" o "alucinaciones". "Hay que ser muy prudentes. No nos podemos fiar. Todavía no ofrece respuestas precisas para casos particulares".
Por eso, la calidad de las respuestas depende en gran medida de cómo se formula la pregunta y del contexto proporcionado. Aunque incluso así, advierte, la IA no tiene por qué ofrecer soluciones reales.
““Con la inteligencia artificial escuchas lo que quieres oír” “
"Tal y como está entrenada, muchas veces te da lo que tú quieres", reflexiona. "Puedes decirle: 'Estoy muy mal' y siempre te responderá: 'Te entiendo'. Con la inteligencia artificial escuchas lo que quieres oír".
Laplaza insiste en que la IA "no se moja" y que no puede sustituir a un profesional de la salud mental. "Un psicólogo te ofrece soluciones reales, no solo respuestas estructuradas", afirma.
Alberto Laplaza, cofundador de IA Experience. Nazaret Parrilla
No obstante, no descarta que en el futuro pueda tener un papel más relevante, a medida que evolucione y se especialice en ámbitos concretos. Por ahora, concluye, la inteligencia artificial solo puede ser "un complemento", pero "no puede sustituir a un psicólogo".
Así, casi de un momento a otro, la inteligencia artificial se ha abierto camino como una herramienta de apoyo emocional en el día a día de muchos jóvenes. Sin embargo, su papel sigue planteando preguntas sobre hasta dónde puede llegar y qué riesgos implica cuando se trata de un tema tan importante como cuidar la salud mental.