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¿Mitades e imperfectas? La condena de "ser mujer de" y no "artista" en pleno siglo XXI

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PLAYZ

Hace unos días, Taylor Swift se colocaba en lo alto de la conversación social de medio mundo. El motivo no fue otro que un comentario misógino que apareció en Ginny & Georgia, la nueva serie de Netflix. La frase de la polémica fue la siguiente: “¿Por qué te importa? Pasas de los hombres más rápido que Taylor Swift”. Et voilà, usuarios de ambos hemisferios alzaron la voz en la semana de la mujer para denunciar una situación que parece que hay quien sigue normalizando y defendiendo.

“Es solo una serie”, dijeron algunos. “¿En serio no podéis tomároslo con algo de humor?”, alegaban otros. Y en medio del debate, una mujer con una trayectoria profesional intachable, decenas de premios a sus espaldas y dos álbumes en menos de un año, tuvo que salir a defenderse de todos aquellos que, a pesar de sus logros, siguen primando su vida personal frente a su carrera artística. “¿Qué tal si dejamos de degradar a las mujeres trabajadoras definiendo esta mierda como divertida? Feliz mes de la historia de la mujer, supongo”, concluía la intérprete de "Fearless" en sus redes.

"Lo importante es justificar el "fracaso" masculino y hacer responsable a una mujer"

Por desgracia, no es la primera vez que una de nosotras debe salir a defender lo que es suyo. Porque no estamos hablando de reivindicar nuestra posición en la sociedad -esto ya es otro tema-, sino que eso de ser “mitades” o seres “imperfectos” se nos queda atrás, muy atrás. Aunque haya a quien no le guste creerlo. ¿Quién no recuerda lo criticada que fue Sara Carbonero durante el Mundial de Fútbol de 2010? Sudáfrica fue el escenario que nos hizo soñar durante semanas, pero también el lugar en el que, de nuevo, una mujer tuvo que salir a defender su posición. La periodista se encontraba en el terreno de juego en cada uno de los partidos de la Selección Española, pero no tardaron en publicarse titulares alegando lo mucho que “distraía” a su pareja, Iker Casillas, mientras se disputaba el encuentro. ¿Por qué cuestionar el estado físico del propio futbolista si se podía culpabilizar a su novia de ello? Fácil, rápido y, una vez más, demasiado normalizado.

La actriz Sara Sálamo también ha tenido que lidiar con más de un comentario machista. ¿El motivo? Ser la pareja de Isco Alarcón, jugador del Real Madrid. En multitud de ocasiones, Sara ha quedado relegada a ser “la mujer de”. Daba igual su trayectoria en cine, en televisión o su influencia en redes. ¿Qué más da? Lo importante es justificar cualquier “fracaso” masculino para terminar redirigiéndolo a la responsabilidad de una mujer. Porque da lo mismo: hagas lo que hagas, siempre vas a tener que enfrentarte a comentarios del tipo “eres una zorra” o “no eres más que una puta”.

“En España no hay machismo”, decía una irónica Sálamo en sus redes sociales. Bajo sus palabras, algún que otro comentario que evidenciaba lo que venimos denunciando: da igual quién seas o los logros que lleves a tus espaldas; vas a tener que justificar tu existencia de forma sistemática.

"Se nos niega la identidad cuando empezamos a ser pareja oficial de alguien"

Lo más triste es que Sara no está sola. Edurne también ha tenido que hacer frente a este tipo de ataques. Ser pareja de un guardameta de éxito parece que nubla no solo quien eres, sino también todo lo que has hecho para conseguirlo. ¿Y qué decir de Shakira? ¿O es que ya se nos ha olvidado que varios medios de comunicación hacen referencia a ella como “la mujer de Piqué”? Siento decirte, querido lector, que si no te chirrían este tipo de comentarios, es que el feminismo es más necesario que nunca.

"Te niegan la identidad y en cuanto empiezas a ser pareja oficial de alguien, pasas a ser "la mujer de" porque esa persona es la que controla tu economía y tu trabajo. Lo peor es que detrás de ese titular, hay una persona que de verdad se lo está creyendo. Pero bueno, el caso es reeducarnos y entender que este tipo de cosas están mal. Me da mucha pena que siga pasando, pero estamos a tiempo de cambiarlo", alegaba Alba Reche durante su intervención en el especial 8M de Playz.

Adriana Ugarte cumple 36 años triunfando como actriz, pero sola en el amor”. Por favor, no pasemos por alto este titular. Más valdría no haberlo leído, todo hay que decirlo. Pero bueno, ya puestos, volvamos a comentar una de las cuestiones por las que llevamos siglos luchando: ¿es necesario justificar nuestro éxito alegando que tenemos novio, novia o una relación poliamorosa? Tener experiencia, una carrera de éxito o poseer una vida llena de aventuras está genial, porque te hace sacar a relucir el GRL POWER que llevas dentro. Pero amiga, se te olvida que si eres mujer, resulta que lo único importante es el amor.

Con 20 años, parece que la sociedad permite que una mujer este sola, cometa algún desliz e incluso explore en cualquier dirección. Total, aún le quedan varios años buenos. Cuando llegan los 30 parece que todo adquiere un matiz distinto: es hora de sentar la cabeza y tener una vida estable. O lo que es lo mismo: “muchacha, si sigues con este ritmo, no vas a tener pareja en tu vida”. Porque claro, tener 36 años y estar soltera no fomenta comentarios del tipo “es su decisión” o “que disfrute de la soltería”, sino más bien algo así como “pobrecilla, no tiene suerte” o “ninguna relación le funciona, qué lástima”. Ni qué decir de esa manida frase cuando algo sale mal, porque seguimos escuchando eso de "eres la Yoko Ono de loquesea". Por ello, la Semana de la Mujer no debería estar solo repleta de peticiones de igualdad -aún tan necesarias-, sino de afirmaciones que dejen claro de una vez por todas que las mujeres no somos mitades, ni mucho menos, imperfectas.