'Tiempos de ilusión': los creadores de 'Intocable' reivindican la convivencia en París entre culturas en los 80
- Los directores Eric Toledano y Olivier Nakache recrean su adolescencia en un suburbio parisino
- La comedia cuenta con un reparto encabezado por Simon Boublil, junto a Louis Garrel y Camille Cottin

Imagen de 'Tiempos de ilusión'.

"Noches de bohemia y de ilusión", cantaba Navajita Platea, y en Francia, tras los disturbios, no sabemos si aquellas nostalgias de una pasado que igual nunca existió han desaparecido, pero sí que hay una película, Tiempos de ilusión, de los creadores Intocable, que vuelve a sus propias infancias parisinas en los 80 para arrasar en taquilla, con más de dos millones de espectadores en nuestro país vecino.
Los actores Louis Garrel y Camille Cottin son unos padres multiétnicos pero el protagonista es un joven descubrimiento escénico, Simon Boublil, que hace de chavalín árabe, judío y francés, remedo además de los propios directores de esta comedia, Eric Toledano y Olivier Nakache, y que tiene que lidiar a sus 13 años con todos los vaivenes emocionales del inicio de la adolescencia en un suburbio de París de 1985 en medio de una crisis económica y de desempleo tal como aconteció.
"Cuando eres adolescente tienes la sensación de que lo entiendes todo, de que puedes llegar a todo y de que todo es posible. Vives plenamente el presente y todo es importante, especialmente el grupo de amigos. Hay una etapa de la vida en la que no quieres vivir con la nostalgia del pasado ni con la angustia del futuro. Por eso queríamos recuperar esa intensidad de la adolescencia", nos explica a un grupo de tres periodistas el propio Olivier Nakache, que subraya que está basada en un 90% en recuerdos personales, "una especie de autobiografía a cuatro manos".
Violencia en el debate público
Tiempos de ilusión muestra un barrio humilde de París de hace 40 años con una convivencia solidaria entre diferentes culturas y religiones, un dibujo que quizá confronte con algunos cuestionamientos actuales respecto a esta posibilidad. "Vivimos una época difícil, especialmente durante los años electorales. Cada vez hay menos debate y menos matices. Todo el mundo parece estar fijado en una pantalla y existe mucha violencia en el debate público y político. Nosotros hemos querido hablar de una época en la que había un poco más de unión entre las personas", reflexiona Nakache, que admira, según nos cuenta, el cine del español Rodrigo Sorogoyen.
Y en este sentido, la manifestación masiva del 15 de junio de aquel 1985 organizada por SOS Racismo: "Fue un momento de gran unión en Francia, la mayor manifestación que ha habido en París, y se hizo porque subía el Frente Nacional, o sea la ultraderecha. Hubo una unidad y marea humana como si Francia hubiera ganado la Copa del Mundo. Para un adolescente fue un momento de decir: 'Algo pasa aquí'. No duró mucho pero nos gustaría volver a encontrar este momento de unidad", recuerda.
"Intocable sigue siendo un milagro"
¿Cómo ve en perspectiva el éxito de Intocable, una de las películas de habla no inglesa más taquillera de su época? ¿Es una sombra muy alargada? "No queremos que esa película eclipse toda nuestra filmografía. Por suerte, creemos que las que hemos hecho después mantienen una cierta coherencia. Intocable es la película que nos dio a conocer y nos abrió muchas puertas, gracias a ella conseguimos libertad para abordar los temas que queríamos tratar. Eso sí, algunas de nuestras películas posteriores también han tenido éxito. Sin embargo, Intocable sigue siendo un milagro".
Nakache se ve como "optimista por naturaleza, aunque la época no nos lo esté poniendo fácil", y aborda junto a Toledano en esta Tiempos de ilusión una cierta nostalgia por la integración entre las diferentes culturas, que ellos conocieron de primera mano, "sin afirmar que antes todo era mejor". A la vez, defiende otra cosa que conoció tiempos de mayor ilusión, el formato de pantalla grande, el cine, como una experiencia colectiva en donde las personas se reúnen porque ellos escriben "para ver las salas llenas". Y lo han conseguido en Francia, ese calado es 'intocable'.
Ahogados en la abundancia y con la atención fraccionada
Otro punto nostálgico también es la remembranza de los videoclubs, con sus cintas de VHS, pecios tecnológicos de un gran democratizador de la cultura en todo el mundo. "Es imposible hablar de nuestra adolescencia sin hablar del cine. Y hemos querido homenajear a la experiencia de descubrir películas y todo lo que significaba ir a un videoclub", describe el director y guionista, que también incluye sus aventuras para sacar de estrangis películas X: "Había que ser más ingenioso, estar atentos a la distracción… y ahora en un click tienes todo en tu pantalla".
Precisamente, ahora internet y las plataformas aplastan al mejor videoclub de cualquier época anterior, pero, cree el cineasta, "estamos un poco ahogados. Con las redes sociales hemos conseguido fraccionar la atención de los jóvenes. Ayer estuve en un festival y un joven dijo que era la primera vez que veía una película entera. Ve las películas en el móvil a velocidad x2. Y ahora con la IA me temo que ellos ya no van a escribir más". ¿Tiempos de ilusión, no? "Sí, jajaja.... Espero que todo se regule un poco".