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La visita de Santiago Abascal a la plaza de África en Ceuta y las "heridas" del día a día de los ceutíes

  • Abascal ha elegido Ceuta para celebrar el 12 de octubre en lugar de compartir tribuna con Sánchez en Madrid
  • Ceutíes, en la recepción al líder de Vox: "Apoyamos a los que vienen a apoyar a Ceuta"
El líder de Vox, Santiago Abascal, en un encuentro con simpatizantes en Ceuta
El líder de Vox, Santiago Abascal, en un encuentro con simpatizantes en Ceuta Thomas Coex / AFP

Santiago Abascal ha llegado a la plaza de África, ha saludado, ha escuchado el himno de España, ha colocado una corona de flores ante el monolito a los caídos en la Guerra de África y se ha hecho un puñado de fotos con los militantes.

El presidente de VOX había anunciado que este 12 de octubre no estaría “en ninguna tribuna con un Gobierno mafioso que ha traicionado a España y que ha dejado parte de nuestro territorio nacional invadido”, sino en Ceuta, "con los españoles que defienden la frontera que Sánchez ha abandonado”.

La jornada comenzaba en el puerto de Algeciras. Abascal embarcaba a las 10:00 de la mañana en el ferry de la ciudad gaditana acompañado por el presidente de Agrupación Nacional de Francia, Jordan Bardella, y el exdirector de Frontex (la Policía de frontera europea) Fabrice Leggeri para mostrar lo que ha definido como "la alianza de las fuerzas patrióticas" en momentos difíciles.

Tras dar un paseo por varios puntos de la ciudad autónoma y saludar a sus seguidores, la exposición mediática se desplegó en el Mirador de Isabel II, en el monte de García Aldave. Allí, con una panorámica privilegiada de la frontera con Marruecos, la comitiva ofrecía una rueda de prensa con una cuidada puesta en escena y la presencia de periodistas españoles y franceses.

Rueda de prensa de los líderes de la ultraderecha española y francesa, Abascal y Bardella, en Ceuta.

Rueda de prensa de los líderes de la ultraderecha española y francesa, Abascal y Bardella, en Ceuta. AFP / THOMAS COEX

En ese escenario, ante cámaras y micrófonos con unas vistas espectaculares, Abascal ha pedido la militarización de la frontera, la expulsión inmediata de todos los migrantes que entraron en las crisis recientes —aunque las leyes internacionales lo impiden— y ha cargado con dureza contra el Gobierno de Pedro Sánchez por lo que considere una entrada "patrocinada por Marruecos".

Bardella, por su parte, ha aprovechado la estampa para advertir de que la situación de Ceuta representa "el futuro de Europa" si no se blindan las fronteras comunitarias. Ha sido un acto sin prisas y cuidado al milímetro.

De risas en el ferry

En el mismo barco de las 10:00 h en el que viajaban Abascal y Bardella me encuentro con otra Ceuta más juvenil y despreocupada. Comparto mesa en el barco con tres jóvenes caballas de entre 20 y 25 años que regresaban de fiesta tras pasar la noche de rumba por Marbella.

Ibrahim, Adan —"sin tilde y sin Eva"— y Nani son tres trabajadores, criados en la barriada de O’Donnell, justo al lado de la frontera. En la historia personal de Ibrahim Salvador Mohamed Pérez se sintetiza la propia convivencia y el mestizaje cotidiano de Ceuta. Ibra es hijo de padre musulmán y madre cristiana, él mismo se define como musulmán y católico. "Es que estoy bautizado en las dos religiones", asegura.

Ninguno de ellos es votante de Vox. Comentan con simpatía que les cae bien el presidente autonómico Juan Jesús Vivas porque "se parece al dibujo de las Matutano". Pero dejan claro que no les interesa mucho la política. Entre risas, cansancio y el cachondeo propio de la resaca, uno de ellos —José María, al que sus amigos llaman Nani— suelta una ocurrencia que retrata el desinterés y el desencanto. "Pues yo voy a votar a Abascal", suelta todo serio. "¿Y eso?", le inquiere uno de sus amigos. "Pues porque me aburro".

En las últimas elecciones autonómicas Vox consiguió el respaldo de 7.050 votantes traducidos en cinco diputados. Desde que se produjo la crisis con Marruecos con la entrada masiva de miles de personas, esta es la segunda vez que Abascal acude a la ciudad autónoma.

La plaza de África, en el corazón de Ceuta, durante el acto de Vox.

La plaza de África, en el corazón de Ceuta, durante el acto de Vox. S. RIESCO

"Aquí, los fines de semana, el que puede se escapa", explica un funcionario municipal a la gente mientras esperamos la llegada del líder de Vox a la plaza de África. "Necesitamos nuestra dosis de 'peninsulitis'", bromea, en el corazón de la ciudad un lunes festivo, último día de puente, Fiesta Nacional y víspera de la histórica visita de los reyes de España.

Los ceutíes de la plaza África

Entre los ceutíes que esperan a Abascal en la plaza de África, está Juan Antonio, de 60 años, el primer taxista que me llevó por las playas de Ceuta para fotografiar por última vez el asentamiento de El Guano dos días antes de que la policía lo desalojase. Nos damos la mano y me cuenta que me vio ayer caminando por la ciudad, por el centro, cuando bajé del cementerio musulmán.

Juan Antonio es taxista y está

Juan Antonio es taxista y está "cansado de los invasores". S. RIESCO

Le cuento que hoy han publicado los medios una información donde dicen que el 30 y el 31 de julio había fragatas marroquíes en aguas territoriales españolas. "Eso no es noticia, están ahí todos los días. Lo que está claro es que esto es una invasión y hay que pararla. Hay que echar a todos los invasores de aquí", asegura con firmeza.

Juan Antonio es diabético y ha comenzado a sentirse regular por el calor y la espera. Me explica que va a por una botella de agua y, antes de despedirse, vuelve a ofrecerme sus servicios como taxista para cuando lo necesite. "Ya tienes mi teléfono", me recuerda.

Unos metros más allá comparten sombra cuatro mujeres llegadas de las barriadas periféricas. Charo, ama de casa con dos hijos que vive en San Pedro; Lola, que trabaja en el Carrefour y que viene de la zona de Playa Benítez y cría a tres hijos; Virginia, del Mixto, también con dos hijos; y Juani, ama de casa de la barriada Juan Carlos I. Las cuatro coinciden al explicar, con sencillez, su presencia en la plaza esperando a Abascal: "Apoyamos a los que vienen a apoyar a Ceuta".

Charo, Lola, Virginia y Juani esperando a Santiago Abascal.

Charo, Lola, Virginia y Juani esperando a Santiago Abascal. S. RIESCO

En medio del recinto, aguardan también María y Daniela, dos hermanas acompañadas por sus perritas, la yorkshire Roberta y la chihuahua Luna. Los vítores a España y las consignas gritadas por los ceutíes a la llegada de Abascal hacen que las perritas comiencen a ladrar.

María, cursa el grado de Derecho a través de la UNED y confía en que la visibilidad política sirva para que no se olvide el futuro de los jóvenes ceutíes. "Vivimos aquí cerca y así sacamos a las perras y apoyamos a Ceuta y a los que vienen a vernos". Su hermana, Daniela, lleva la camiseta del AD Ceuta y juega en el equipo de fútbol de su Fundación.

Las hermanas Daniela y María con sus mascotas, Luna y Roberta.

Las hermanas Daniela y María con sus mascotas, Luna y Roberta. S. RIESCO

Un poco de historia

Cerca del monumento destaca un hombre con la camiseta de la selección española que ondea una bandera con la Cruz de Borgoña. Se llama Jesús, es militar y ha venido con su mujer, Sandra, que trabaja como técnica de cuidados y enfermería. Al preguntarles, afirman con rotundidad que el obelisco de la plaza conmemora la "Guerra de África de 1934". Pero no.

Jesús y Sandra portan la bandera con la Cruz de Borgoña.

Jesús y Sandra portan la bandera con la Cruz de Borgoña. S. RIESCO

La placa a los pies del monolito indica que es un homenaje a los soldados españoles caídos en la Guerra de África acontecida entre 1859 y 1860, en pleno siglo XIX. Del mismo modo que la bandera de Borgoña —las aspas rojas de San Andrés— fue el histórico estandarte militar de los ejércitos de la Monarquía Hispánica, pero nunca la bandera oficial del imperio español, como popularmente repiten algunos nostálgicos.

Placa del monumento donde Vox ha protagonizado una fugaz ofrenda floral en la Plaza de África, Ceuta.

Placa del monumento donde Vox ha protagonizado una fugaz ofrenda floral en la Plaza de África, Ceuta. S. RIESCO

Al emprender el viaje de regreso sobre las aguas del Estrecho, resuenan de otro modo las palabras que me dijeron en el mismo ferry, pero a la ida, aquellos tres chavales de resaca. Una reflexión sincera que resume cómo ha cambiado la mirada de España hacia esta tierra: "Antes en la península decíamos que veníamos de Ceuta y pensaban que les íbamos a robar, ahora nos abrazan en plan solidaridad".