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Doré y Rauschenberg enfrentan sus visiones del infierno de Dante en la Fundación Canal

  • El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg puede verse del 7 de octubre al 5 de enero en Madrid
  • La visión del grabador francés y el pintor estadounidense se contraponen en la exposición
'Canto XXI. Demonios y Virgilio' de Gustave Doré
'Canto XXI. Demonios y Virgilio' de Gustave Doré. Grabado de Héliore Pisan

"Dante conocía el infierno porque lo había vivido", asegura Lola Durán, comisaria de la exposición El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg. El poeta italiano escribe La Divina Comedia desde un exilio político. Dante tiene que salir de Florencia, porque los güelfos blancos pierden el poder frente a los negros, le pilla en un viaje para ver al Papa y nunca puede volver a su ciudad. "El ha conocido la política desde dentro, ha conocido el alma humana y por su sensibilidad, tiene una gran capacidad para representarlo", afirma la historiadora.

La Fundación Canal ha escogido las visiones de Gustave Doré (1832-1883) y Robert Rauschenberg (1925-2008) sobre el infierno de Dante, pero las imágenes que convocan sus versos poseen "un gran poder visual" y han inspirado a otros artistas, desde Miquel Barceló que ilustró con acuarelas Infierno, Purgatorio y Paraíso en una hermosa edición de Círculo de Lectores en 2002, a la interpretación de Moebius en clave de cómic o la más clásica de William Blake (1757-1827), que también usó acuarelas.

Tras bajar unas escaleras, la Sala de Mateo Inurria recibe al visitante con una introducción flanqueada por un xilograbado con la efigie de Dante y la portada de Rauschenberg. Sin demorarse demasiado hay que girar a la derecha en sentido contrario a las agujas del reloj para encontrarse en medio de una selva oscura con las paredes pintadas de un gris antracita casi negro. En cada sección, una litografía del estadounidense está acompañada de varias ilustraciones de Doré.

La puerta del infierno

Para entrar en el primer círculo del infierno, hay que pasar un arco de la sala de bovedas, bajo una leyenda que reza: "Deja fuera toda esperanza", cita literal que encabeza el canto III. En este espacio nos encontramos en el limbo a los paganos virtuosos: Homero, Sócrates, Aristóteles, Ovidio, Averroes o Avicena. En la visión contemporánea de Rauschenberg, la puerta del infierno es la de la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de la URSS, situada en Moscú.

En el segundo círculo nos encontramos a los lujuriosos Paolo Malatesta y Francesca di Rimini, cuñados y amantes, asesinados por el marido traicionado. Ella aparece desnuda con una puñalada dramática en el pecho de la que salen algunas gotas de sangre, pero también Doré nos muestra a la pareja leyendo las aventuras de Lancelot y Ginebra, romance caballeresco que desencadena su infidelidad.

Al final del túnel, los glotones yacen hundidos en el barro vigilados por el temible can Cerbero. Bajo la mirada de Rauschenberg, el ser mitológico aparece descompuesto y rodeado de manos.

'Canto VIII. Quinto círculo, la laguna Estigia. Ira / Sexto círculo: Dite, capital del infierno. Los ángeles caídos' de Rauschenberg

'Canto VIII. Quinto círculo, la laguna Estigia. Ira / Sexto círculo: Dite, capital del infierno. Los ángeles caídos' de Rauschenberg. Francesco Pernigo © 2026 Robert Rauschenberg Foundation / Licensed by VAGA at Artists Rights Society (ARS), NY / VEGAP, Madrid.

Venganza personal

El cuarto círculo del infierno está representado con una espiral que domina el centro de una sala con los muros teñidos de rojo, allí penan las almas de los avaros y los derrochadores, ambos empujan enormes piedras redondas y se reprochan unos a otros sus faltas.

El poeta del Quattrocento coloca en la misma situación a los que pecan por exceso y por defecto, así en el quinto círculo comparten las aguas cenagosas de la laguna Estigia los iracundos y los perezosos. El florentino se permite una pequeña venganza y coloca al caballero Filippo Argenti, enemigo personal, intentando agarrarse a la barca de Flegias, mientras que Virgilio lo rechaza para que se hunda en el barro.

'Canto VIII. La Estigia. Filippo Argenti' de Gustave Doré

'Canto VIII. La Estigia. Filippo Argenti' de Gustave Doré. Grabado de Héliore Pisan

La teología es la clave del sexto círculo en el que los herejes y los epicúreos están condenados a yacer encerrados en tumbas ardientes, custodiados por las Furias. En el séptimo círculo los violentos están separados en tres anillos: los que ejercieron violencia contra el prójimo (tiranos, asesinos, ladrones y saqueadores), contra uno mismo (suicidas y dilapidadores) y contra dios, la naturaleza y el arte (blasfemos, sodomitas y usureros).

Denuncia de la corrupción

Para descender al octavo círculo, Dante y Virgilio montan a lomos de Gerión, un monstruo con rostro de hombre, cuerpo de serpiente, garras de león y cola de escorpión, personificación del fraude que les espera más abajo, pues el engaño se esconde "detrás de una apariencia amable". Llegan al Malebolge (Malasbolsas) en el que diez fosas concéntricas encierran a rufianes, simoníacos, adivinos, políticos, corruptos, hipócritas, ladrones, falsos consejeros y falsificadores.

El pintor estadounidense usa a políticos como Kennedy y fotos de revistas junto a soldados, armas y desfiles conectando la corrupción con el militarismo de la segunda mitad del siglo XX.

'Canto XXI. Los corruptos' de Robert Rauschenberg

'Canto XXI. Octavo círculo. Quinto recinto: los corruptos'. Francesco Pernigo © 2026 Robert Rauschenberg Foundation / Licensed by VAGA at Artists Rights Society (ARS), NY / VEGAP

Los eclesiásticos que comerciaron con las cosas sagradas están sepultados cabeza abajo en huecos de roca con las plantas de los pies devoradas por las llamas en las imágenes de Doré, mientras que Rauschenberg critica la corrupción institucional y el mercantilismo político en la sociedad estadounidense de los años cincuenta, con un tratamiento iconográfico similar.

Traidores infames

El noveno y último círculo alberga a los traidores, el gigante Anteo ayuda a llegar a Dante y Virgilio a un infierno de hielo en el que moran los tres mayores traidores de la historia: Judas Iscariote (que vendió a Jesús por 30 monedas de plata), Bruto y Casio (conspiradores en contra de Julio César). El artista de Florida invoca el humo de la bomba atómica como el peligro de exterminio de la humanidad y el escenario más dantesco posible.

'Canto XXXIV. La Judeca' de Gustave Doré

'Canto XXXIV. La Judeca' de Gustave Doré. Grabado de Héliore Pisan

Dejan atras a Lucifer, que con su batir de alas genera un viento gélido que mantiene congelado el lago Cócito, y salen a la superficie para ver las estrellas. Allí termina el recorrido de Dante y Virgilio y también el de los visitantes, que han cerrado el círculo y vuelto al punto de partida, tras contemplar 111 obras gráficas (76 de Doré y 35 de Rauschenberg).

El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg puede verse del 7 de octubre al 5 de enero en la Sala de Mateo Inurria de la Fundación Canal en Madrid.