Entre lo real y lo imaginado, las pintoras prerrafaelitas seducen en la Fundación Mapfre
- Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) puede verse hasta el 10 de enero en Madrid
- Elisabeth Siddal, Joanna Boyce, Evelyn de Morgan o May Morris reclaman su lugar en el arte victoriano
Una mujer flotando lánguida rodeada de flores caracterizada como Ofelia, el personaje de Shakespeare. Si nos acercamos más a la icónica imagen del prerrafaelismo, bajo las pinceladas de Millais descubrimos a Elisabeth Siddal. Una artista notable cuya obra fue eclipsada por los representantes masculinos del movimiento. No fue la única: Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850 -1914) pone de relieve la aportación fundamental de las mujeres para cuestionar el arte victoriano.
Lejos de ocupar un papel secundario, artistas, diseñadoras y otras creadoras de diversos ámbitos contribuyeron de manera decisiva a renovar la cultura visual británica entre 1848 y el inicio de la Primera Guerra Mundial, una época de cambios sociales en los que la industrialización contribuyó al papel emergente de la clase media y la lucha de las sufragistas por el voto era la punta de lanza de la "cuestión femenina" (debate más amplio sobre el papel de las mujeres en la sociedad).
La exposición de la Fundación Mapfre se puede ver del 24 de septiembre al 10 de enero y cuenta con cerca de 130 obras, entre pintura, acuarela, grabado, fotos, tapices bordados, cerámica o vidrieras de 65 colecciones tanto particulares como públicas, entre las que destaca el British Museum, el Smithsonian de Nueva York, el Museo d’Orsay o el Victoria and Albert Museum.
Detalle de 'Dulces sueños' de Emma Sandys, 1876. Fundación Mapfre
La comisaria de la exposición, Pamela Gerrish Nunn, entre las más de 40 artistas expuestas destaca el talento de Siddal, Joanna Boyce, May Morris, Maria Spartali Stillman, o Evelyn de Morgan. Mención aparte merece Julia Margaret Cameron, cuyas fotografías se disponen en una pequeña sala circular. Las imágenes de ensueño de la tía abuela de Virginia Woolf aún se pueden apreciar en el Teatro Real.
El recorrido expositivo se articula en nueve secciones temáticas de curso cronológico sobre la evolución del prerrafaelismo, un lenguaje artístico que bebía del medievalismo y rechazaba el academicismo encarnado por el genio renacentista Rafael (1481-1520). Su estética se basaba en la sinceridad, la observación minuciosa de la realidad y el abandono de los convencionalismos, algo que impulsaba la carrera artística de las mujeres, que no podían recibir una formación académica.
Una voz propia
Desde unos inicios marcados por la influencia de las ideas del crítico John Ruskin, las artistas cuyo acceso a los espacios de exhibición pública era limitado, a finales del siglo XIX fueron conquistando oportunidades de aprendizaje, reconocimiento y autonomía creativa para desarrollar una voz propia y acometer proyectos de mayor ambición intelectual.
'Autorretrato' de Mary Severn, c. 1862. Fundación Mapfre
En un contexto de restricciones sociales y profesionales para las mujeres, el prerrafaelismo prometía una visión que resultaba alcanzable, puesto que se basaba en la autenticidad y el esfuerzo individual, más que en la aplicación de la tradición académica. Además de las ya mencionadas, artistas como Emma Sandys, Kate Greenaway o Fanny Bunn, May Morris contribuyeron a expandir el prerrafaelismo hacia ámbitos como la ilustración, las artes decorativas o el diseño.
Arts and Crafts
Como movimiento artístico y social, Arts and Crafts defendía la artesanía, la calidad de los materiales y la creatividad individual frente a la producción industrial. Trasladó al diseño de objetos el interés prerrafaelita por la naturaleza y el medievalismo. Reivindicó disciplinas como el bordado, las vidrieras, la joyería, la ilustración y el diseño textil, y las elevó a la categoría de bellas artes.
'El sueño tras el esfuerzo' de Mary Nevill, 1903-1907. Fundación Mapfre
La expansión de escuelas de arte y redes de colaboración en Birmingham y Glasgow permitió consolidar la presencia femenina en el ámbito artístico con nombres como May Morris, Mary Newill, Florence Camm o Jessie King que contribuyeron decisivamente a renovar las artes decorativas. Su legado sigue vigente en la valoración contemporánea de la artesanía, el diseño y el trabajo manual como formas de creación intelectual y artística.
'La dama de Shalott' de Elisabeth Siddal, 1853. Mario Bettella FOTO: Mario Bettella
Al valorar la observación y el trabajo a partir del entorno cotidiano, el prerrafaelismo permitió a las artistas encontrar temas en espacios accesibles: jardines, paisajes cercanos, interiores domésticos o vistas desde la ventana, así como modelos entre los miembros de la familia.
Desde su ventana
La premisa de la atención rigurosa a la realidad ofrecía así una vía para demostrar habilidad técnica y profesionalidad sin depender de una educación académica, pero la cultura victoriana seguía asociando a las mujeres con la imitación, la paciencia y el trabajo minucioso, cualidades vinculadas a actividades menores como la copia. Aun así, muchas artistas partieron de esa observación rigurosa para afirmar su independencia creativa.
'Vista desde la ventana de Balcony House' de Alice Boyd, 1864. Fundación Mapfre
El ascenso de las clases medias demandaba un arte realista centrado en el presente y la vida cotidiana. Sus detractores consideraban que la cotidianidad era vulgar, trivial e indigna del arte. Sin embargo, este enfoque abrió nuevas posibilidades a las artistas, con temas más cercanos a su experiencia. Así, Alice Boyd pintó las vistas desde su ventana; Joanna Boyce y Jemima Blackburn representaron a los campesinos, y Mary Ellen Edwards retrató interiores burgueses.
"La función del artista en el mundo consiste en ser una criatura que ve y siente", John Ruskin. Este compromiso se refleja en la intensidad cromática, la minuciosidad en el detalle y la mirada penetrante que se aprecia en las obras de las prerrafaelitas.
Vida cotidiana
Las personas de su entorno, trabajadores vinculados a una región u oficio, o individuos anónimos de apariencia singular eran modelos accesibles y símbolos de la vida moderna. Las cuestiones sociales podían encontrarse en espacios cotidianos: una buhardilla, una calle o el campo. Con sensibilidad, pero sin sentimentalismo, las artistas prerrafaelitas aportaron una nueva dignidad a la pintura de animales y dotaron a las naturalezas muertas de una mayor carga simbólica.
'La celosa Jessie' de Emily Hunt, 1861. Fundación Mapfre
Medievo idealizado
Las primeras pinturas prerrafaelitas expuestas en 1849 recreaban fuentes literarias, históricas y religiosas desde una perspectiva romántica. Al dar forma visual a episodios de la poesía de Alfred Tennyson o de relatos bíblicos, artistas como Elizabeth Siddal, Eleanor Vere Boyle y Jemima Blackburn aspiraban a ser fieles al texto y captar la realidad de los personajes.
La estética de las composiciones se inspiró en los manuscritos iluminados medievales, las antiguas baladas inglesas y la obra de Alberto Durero y William Blake, admirados por la verdad moral de sus creaciones por encima del atractivo visual. El resultado suscitó elogios y críticas, especialmente en los temas religiosos, que ofrecían visiones inesperadas de motivos habituales en un contexto marcado por una crisis de fe durante la década de 1850 en amplias capas de la sociedad británica.
'El pálido semblante del amor verdadero' de Eleanor Fortescue-Brickdale, 1899. Fortescue Brickdale Eleanor (1872-1945),,,,,,,, Fundación Mapfre
La fascinación de la sociedad victoriana por los personajes determinó en gran medida el repertorio gráfico: el público tenía sus predilectos, pero el mercado exigía novedades. El auge de la cultura de la fama incrementó el atractivo del retrato entre un público cada vez más amplio. Al mismo tiempo, la literatura incorporó nuevos personajes a los ya aportados por Shakespeare o Byron. Ante la competencia de la fotografía, las pintoras respondieron potenciando la riqueza visual de sus obras.
Desde la década de 1870, aparecieron retratos de personajes reales y ficticios caracterizados por la intensidad cromática y la complejidad ornamental. Un esteticismo que se aprecia en las obras de Emma Sandys o Edith Martineau. Los géneros clave eran el retrato y las fancy pictures , que combinaban retrato y escena de género en imágenes idealizadas de la vida cotidiana con elementos imaginativos.
Mirada sobre la infancia
La mentalidad victoriana daba por sentado que las mujeres poseían una afinidad natural con la infancia y que la maternidad constituía su destino ideal. Con independencia de su posición social, se esperaba de toda mujer que aspirara a convertirse en esposa y madre. También se consideraba que las artistas tenían una especial aptitud para retratar niños y un interés innato por hacerlo, desde los primeros años de vida (Christine Angus, Kate Greenaway) hasta la adolescencia (Francesca Alexander, Alice Chambers).
Detalle de 'Señoritas' de Kate Greenaway, 1879. Fundación Mapfre
Durante gran parte del siglo XIX , las aspiraciones de las artistas se vieron limitadas por los prejuicios y la tradición. Antes de mediados de siglo eran pocas las mujeres dedicadas al arte y se las consideraba marginales o meras aficionadas, autoras de obras menores. Conforme la "cuestión femenina" tomaba cuerpo en el debate social, la opinión pública fue aceptando la figura de la "mujer artista".
El estudio del natural permitió que las artistas de la tercera ola del prerrafaelismo representaran figuras a tamaño real de manera convincente. Su imaginación creativa se vio enriquecida por el conocimiento de los maestros del pasado, que les proporcionó recursos compositivos, y por un mayor acceso a las obras clásicas de la literatura, la historia y la filosofía. Impulsadas por exposiciones en la Grosvenor Gallery y la New Gallery, las mujeres realizaron obras ambiciosas con una visión artística propia.
'El testamento del amor' de Phobe Traquair, 1898. Fundación Mapfre
La comisaria de la exposición ha sostenido que el lenguaje de las imágenes prerrafaelitas es icónico y pese a su distancia temporal y espacial, confía en que "cada visitante sienta que los cuadros le hablan en su propio idioma".
Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) puede verse hasta el 10 de enero en la sede de la Fundación Mapfre en el Paseo de Recoletos. Tras su exhibición en Madrid, la muestra viajará a La Piscine - Musée d’Art et d’Industrie André Diligent de Roubaix, donde podrá visitarse entre el 5 de marzo y el 27 de junio de 2027.