La campaña de la castaña se adelanta en el Valle del Jerte por el calor y vuelve a poner el foco en la falta de mano de obra
- La recolección se adelanta entre 10 y 15 días por las altas temperaturas
- Los productores reclaman trabajadores para afrontar una campaña clave para sus explotaciones
La recolección de la castaña ya ha comenzado en el Valle del Jerte. Las altas temperaturas de las últimas semanas han adelantado la campaña entre diez y quince días respecto a lo habitual y los productores afrontan ahora unas semanas de trabajo marcadas también por otro problema que se repite cada año en el campo extremeño: la falta de mano de obra.
En Navaconcejo, en el norte de la provincia de Cáceres, el productor Jorge Bermejo ya ha comenzado a recoger las primeras castañas. La campaña, explica, llega de forma escalonada, con variedades tempranas, medias y tardías, aunque el calor ha acelerado el proceso.
“La campaña pinta mal con los calores que están haciendo. Viene muy desigual. Están cayendo castañas tempranas con castañas de medio tiempo, y ya las tardías están a puntito también de caer.“
Las temperaturas han afectado a los árboles y la falta de lluvias ha obligado a recurrir al riego. El productor espera que las temperaturas bajen varios grados para que la evolución del fruto permita afrontar el resto de la recolección en mejores condiciones.
El trabajo en los castañares comienza mucho antes de recoger el fruto. Durante el año hay que limpiar las parcelas, retirar la vegetación, aplicar fertilizantes y tratamientos contra las plagas y realizar las labores de poda. Ahora, con la campaña ya en marcha, la prioridad es recoger la castaña que va cayendo y mantener las parcelas en condiciones.
La falta de trabajadores, uno de los principales problemas
Más allá de la meteorología, los productores señalan la falta de mano de obra como una de las principales dificultades del sector. Jorge Bermejo cuenta con unas nueve hectáreas de castaños. Actualmente trabaja con tres personas y prevé incorporar a una más durante el próximo mes, aunque considera que necesitaría entre siete y ocho trabajadores para afrontar la campaña con normalidad.
La mayor parte de los trabajadores que participan en estas labores son extranjeros, según explica, y la falta de relevo generacional dificulta todavía más la continuidad de las explotaciones. Sin trabajadores suficientes, advierte, los productores terminan limitándose a las parcelas que pueden atender y otras zonas de cultivo corren el riesgo de quedar abandonadas.
Una campaña clave para las familias productoras
La castaña representa alrededor del 65 % de los ingresos de la explotación de Bermejo, por lo que una mala campaña tiene consecuencias que van más allá de la propia producción. El precio definitivo todavía es una incógnita y dependerá, entre otros factores, de la cantidad de castaña que llegue finalmente al mercado.
La recolección suele prolongarse hasta finales de octubre o comienzos de noviembre, aunque la evolución de las variedades determinará el calendario de esta campaña. Para los productores, mantener los castañares supone también conservar una actividad ligada durante generaciones al Valle del Jerte.
“Esta es mi oficina (el campo). Es donde me encuentro bien, donde se van todas mis penas, las pocas que tengo.“
Para Bermejo, su vínculo con el campo y con sus castañares es muy especial, pues forman parte de su vida y de la actividad económica de su familia. La campaña acaba de comenzar y las próximas semanas serán determinantes para conocer cómo evoluciona finalmente la producción y qué efecto tendrán las altas temperaturas y la falta de trabajadores sobre el resultado final.