Los barrios que enseñaron a España a construir la democracia: un paseo por la memoria sonora de Vallecas
- Una cartografía interactiva recupera las voces del vecindario de Entrevías, El Pozo y Palomeras Bajas
- El mapa sonoro recorre la Transición en Vallecas a través de la memoria oral y las luchas vecinales
El cruce entre la avenida de Entrevías y las vías del ferrocarril guarda un murmullo que no pertenece al tráfico contemporáneo. Una joven sostiene su teléfono móvil frente a una pequeña placa con un código QR.
Al ponerse los auriculares, el bullicio urbano de 2026 se disuelve y emerge una voz quebrada pero firme, la de una antigua vecina que evoca las noches heladas de finales de los sesenta, cuando en este mismo punto no había ni una sola farola ni agua corriente. "Aquí aprendimos a no agachar la cabeza", relata la grabación.
Esta escena, que combina el paseo urbano con el archivo digital interactivo, es la puerta de entrada a la Cartografía de Memorias de las luchas vecinales en Madrid, una iniciativa promovida desde la plataforma España en Libertad 50 años que invita a caminar y escuchar el territorio para redescubrir cómo la periferia obrera enseñó a toda una nación a conquistar la democracia desde la base.
Casas bajas de Palomeras Bajas. ANDRÉS PALOMINO / ARCHIVO DE VALLECAS TODO CULTURA
El proyecto, impulsado por el Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en Libertad a través del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática y detallado en la nota oficial del Comisionado, no plantea un mero recorrido histórico.
Se trata de un dispositivo sonoro y territorial concebido para devolver la palabra a quienes construyeron ciudad con sus propias manos. Centrado en el distrito de Puente de Vallecas, el trabajo abarca dos trazados específicos: uno dedicado a los barrios de Entrevías y El Pozo del Tío Raimundo, y otro centrado en Palomeras Bajas.
[Plano del paseo sonoro por Entrevías y el Pozo del Tío Raimundo]
[Plano del paseo sonoro por Palomeras Bajas]
En total, veintitrés hitos sonoros —trece en el primer mapa y diez en el segundo— permiten rastrear los lugares donde se gestó la resistencia frente al tardofranquismo y la Transición española.
El Madrid que creció sin permiso
Para comprender la magnitud de lo que se gestó en esta zona del sureste madrileño es imprescindible viajar medio siglo atrás. En los años sesenta y setenta, la periferia de Madrid era el destino final de miles de familias procedentes del campo español que buscaban un futuro próspero en la capital.
Sin embargo, lo que encontraron fue una urbe hostil. Entrevías, El Pozo y Palomeras Bajas surgieron sobre descampados, marcados por la proliferación masiva de "chabolas" y construcciones precarias levantadas habitualmente durante la noche para evitar el derribo institucional.
Calle de El Pozo. ARCHIVO FRAVM
El paisaje de aquellos años estaba dominado por el "barro" omnipresente que anegaba los caminos cada vez que llovía, imposibilitando el tránsito. Faltaba absolutamente de todo: no existían colegios públicos, la red de transporte era insuficiente, la luz eléctrica fallaba constantemente y las familias debían recorrer cientos de metros para abastecerse de agua en fuentes comunitarias.
Ante la inacción de las autoridades, los propios habitantes tuvieron que asumir el mantenimiento básico de sus calles. "Había que tirarse al barro y apretar los dientes", recuerda uno de los testimonios recogidos en los audios del mapa para recorrer y entender la historia de Entrevías y El Pozo, destacando cómo la indignación individual mutó en una férrea conciencia colectiva.
El movimiento asociativo, "escuela de ciudadanía"
Lejos de resignarse a la marginación, el vecindario comprendió que la única vía para transformar su realidad era la unión organizada. De esa necesidad nacieron las primeras agrupaciones locales, calificadas en la documentación oficial como verdaderas "escuelas de ciudadanía".
En unos momentos en que la dictadura prohibía cualquier forma de asociación política o sindical, los vecinos supieron aprovechar los escasos resquicios legales que ofreció la normativa de la época.
Jornada por la remodelación de Palomeras Bajas, 1979. ARCHIVO FRAVM
En este proceso, el distrito de Puente de Vallecas marcó un hito histórico. La Asociación Vecinal de Palomeras Bajas se convirtió en 1968 en la primera asociación vecinal legalizada en Madrid al amparo de la Ley de Asociaciones de 1964.
Aquel logro fue el fruto de meses de deliberación clandestina y presión popular. Las sedes asociativas, instaladas a menudo en locales precarios, se convirtieron en espacios de debate donde se aprendió a formular peticiones, votar en "asamblea", redactar manifiestos y negociar con ayuntamientos acostumbrados a dar la espalda a las barriadas.
Como se puede comprobar al consultar el mapa interactivo de Palomeras Bajas, lugares como los locales asociativos o los centros cooperativos funcionaron como catalizadores democráticos donde la gente común comprendió que la política era una herramienta diaria para dignificar la existencia.
Parroquias obreras y populares
En la articulación de este ecosistema asociativo desempeñaron un papel decisivo las parroquias de barrio y los sacerdotes comprometidos con el movimiento obrero. En un clima de represión policial, los templos religiosos ofrecieron el amparo físico y legal indispensable para que el vecindario pudiera reunirse sin ser detenido.
Espacios como el Centro Pastoral San Carlos Borromeo en Entrevías o la emblemática parroquia de El Pozo del Tío Raimundo, vinculada a la figura del jesuita José María de Llanos, cedieron sus altares y salas parroquiales para albergar reuniones sindicales, alfabetizar a adultos y coordinar huelgas.
En estas parroquias obreras se daba cobijo a la lucha social y el lenguaje eclesiástico servía de cobertura para esquivar la censura. Allí se gestaron los planes para exigir que el "pisasfalto" llegase a las barriadas y se organizaron las jornadas de trabajo voluntario en las que el propio vecindario construía en domingo las escuelas que la administración negaba a sus hijos.
Vecindario trabajando en la colonia Sandi, 1973. ANDRÉS PALOMINO / ARCHIVO DE VALLECAS TODO CULTURA
Las mujeres, motor del cambio
Si la historia oficial ha tendido a visibilizar los nombres masculinos en las grandes mesas de negociación política, la memoria sonora de Vallecas restaura una verdad incontrovertible: las verdaderas motoras de la transformación vecinal fueron las mujeres. Al frente del sostén cotidiano de los hogares golpeados por la miseria, fueron las primeras en "dar la cara" y tomar la iniciativa frente a la escasez.
Mujeres en las calles de Entrevías. ARCHIVO FRAVM
Eran ellas quienes organizaban las célebres "marchas de las cacerolas" para reclamar agua potable o la instalación de guarderías comunitarias. Fueron ellas quienes cortaron las vías del tren o se encerraron en las oficinas municipales para exigir farmacias de guardia y ambulancias en los barrios.
Su valentía sembró la semilla del feminismo de barrio que hoy perdura en instituciones populares como la Casa de las Mujeres de Vallekas, cuya impronta se recoge también en las grabaciones disponibles en el repositorio de audios de Palomeras Bajas. Para estas vecinas, "hacer barrio" significaba defender el derecho a una vida plena.
De la barricada al derecho consolidado
Las batallas campales, las manifestaciones masivas y los encierros de los años setenta no quedaron en saco roto. Lo que comenzó como una desesperada protesta por la supervivencia básica terminó forzando a la Administración a sentarse a negociar el Plan General de Remodelación de Barrios de Madrid, una de las operaciones de transformación urbana e integración social más ambiciosas de Europa.
Cabeza de una manifestación por la vivienda en Vallecas, julio de 1976. ANDRÉS PALOMINO / ARCHIVO DE VALLECAS TODO CULTURA
Aquellas reivindicaciones acabaron traduciéndose en derechos fundamentales garantizados: el acceso a viviendas dignas de protección oficial que reemplazaron a las chabolas sin desplazar a la población original, el asfaltado completo de las calles, la apertura de institutos y la creación de parques públicos.
Un caso paradigmático de esta salvaguarda del patrimonio es la conocida Casa Peironcely 10, inmortalizada por el fotógrafo Robert Capa tras los bombardeos sufridos en 1936. Gracias a la incesante presión de la Plataforma #SalvaPeironcely10 y del movimiento asociativo, el inmueble ha sido salvado del derribo y declarado recientemente Lugar de Memoria Democrática.
La memoria, herramienta del presente
A medio siglo de aquellas gestas, la iniciativa del Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en Libertad insiste en que recordar no es un ejercicio de nostalgia contemplativa, sino un compromiso político con el futuro.
En palabras de las investigadoras del colectivo La Liminal —responsables de la investigación y mediación del proyecto junto a la edición sonora de Chico Trópico y el diseño de Kit Caníbal—, la memoria viva de Vallecas ofrece herramientas indispensables para sostener la democracia participativa en el siglo XXI.
Visita del líder comunista Santiago Carrillo a La Cátedra, actual CEPA de Entrevías. SANTI VAQUERO / ARCHIVO FRAVM
El proyecto, realizado en colaboración con la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) y entidades señeras como las asociaciones La Viña, La Paz, El Pozo y Palomeras Bajas, incluye la edición de los planos en versión PDF (ver enlaces en la primera parte del artículo) e iniciativas educativas.
A partir de octubre se activará una Guía Didáctica actualizada y formaciones dirigidas a docentes y dinamizadores comunitarios para mantener encendida la llama del compromiso comunitario.
Caminar hoy por Puente de Vallecas con un auricular en el oído es comprender que los derechos urbanos y sociales no cayeron del cielo ni fueron una concesión graciosa. Fueron el resultado del coraje de unos vecinos que supieron "picar piedra" juntos y demostrar que la democracia se aprende y se defiende. En las calles. Juntos.
Guía práctica: cómo recorrer la memoria sonora de Vallecas
- Puntos señalizados en los mapas: La ruta cuenta con 13 paradas en Entrevías y El Pozo del Tío Raimundo y 10 en Palomeras Bajas. Cada hito dispone de códigos QR para escuchar píldoras de audio (en versión reducida o extendida) y consultar transcripciones.
- Presentaciones públicas con entrega gratuita de mapas impresos:
- Viernes 25 de septiembre (18:00 h): CEPA Entrevías. Presentación del mapa de Entrevías y El Pozo del Tío Raimundo.
- Viernes 2 de octubre (18:30 h): Asociación Vecinal Palomeras Bajas. Presentación del mapa de Palomeras Bajas.
- Recursos didácticos y formación: En octubre se presentará la Guía Didáctica de Memorias de las luchas vecinales en Madrid adaptada como recurso escolar, acompañada de tres jornadas de formación dirigidas a profesorado, dinamizadores y colectivos de igualdad.
- Créditos del proyecto: Investigación y mediación cultural por La Liminal (Beatriz Martins Orozco, Yolanda Riquelme García y Sara Martín Terceño); edición sonora por Chico Trópico; diseño gráfico por Kit Caníbal. En colaboración con la FRAVM, entidades vecinales históricas y colectivos del distrito.