El papel 'nuclear' de la IA y otras claves de la cumbre de Xi y Trump en Washington: qué buscan y qué podemos esperar
- La gobernanza de la tecnología se cuela entre los asuntos económicos de la visita, como unas posibles inversiones chinas
- La venta de armas a Taiwán y las acciones de Pekín en el estrecho de Ormuz ocuparán la agenda política
Entre flores y casi 500 militares de todas las ramas de las Fuerzas Armadas, Donald Trump recibe este jueves a Xi Jinping en una ceremonia en los jardines de la Casa Blanca. El presidente estadounidense quiere honrar la primera visita oficial de su homólogo chino en más de una década, al tiempo que exhibe un poder marcial que no usará en la mesa de negociación. En la agenda, además de las habituales disputas, como la guerra comercial y Taiwán, la inteligencia artificial (IA) ha ganado protagonismo.
"¡Quien gane en IA, gana!" Es el mantra que el magnate ha repetido en el debate sobre la necesidad de establecer límites a estos desarrollos tecnológicos, mientras Pekín aboga por una mayor cooperación internacional. Pero estas dos posturas tienen otra cara.
Del lado estadounidense, el director de la CIA, John Ratcliffe, ha comparado la IA con "armas nucleares digitales", y son precisamente las empresas californianas Anthropic y OpenAI las que han reclamado un freno ante la posibilidad de "perder el control" de las máquinas, ya capaces de armar ciberataques por su cuenta.
Por la parte china, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha calificado de "alarmismo, confrontación y competencia feroz" el mensaje del CEO de Anthropic, Dario Amodei, que pedía explícitamente obstaculizar el progreso del gigante asiático para mantener su ventaja en los próximos años. A su llegada a Washington, Xi Jinping, ha llamado a Estados Unidos a construir una relación en la que ambos países sean "socios" y no "rivales", según declaraciones a la agencia oficial china Xhinhua.
En definitiva, tanto EE.UU. como China reconocen la amenaza tecnológica, pero ambos países quieren ser quienes fijen el marco de seguridad y el estándar sobre el que se construya todo lo demás. Y, para eso, tienen que liderar la carrera.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (derecha), camina por la alfombra roja tras saludar al presidente chino, Xi Jinping (izquierda), durante la ceremonia de bienvenida CHIP SOMODEVILLA / GETTY IMAGES NORTH AMERICA
Dos caminos para un mismo objetivo
¿Pero cómo lograr su objetivo? Los relatos a un lado y al otro del océano Pacífico son dispares, aunque la estrategia es similar.
"Si los actores globales pueden basarse en los chips, las nubes, los modelos, los estándares de ciberseguridad y las aplicaciones estadounidenses, Estados Unidos también liderará todo el ecosistema", señala el subdirector e investigador especializado en datos del think tank Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Yasir Atalan, que cree que la "estrategia de la Administración Trump" de exportar las IA estadounidense a todo el mundo "va en la dirección correcta".
El Ministerio de Seguridad del Estado chino, en cambio, sostiene que la IA debe ser un "bien público internacional que beneficie a toda la humanidad", un posicionamiento con el que Pekín "se compromete a liderar la expansión de la IA, colaborar con los países en desarrollo del Sur Global y aplicarla en distintas industrias", según explica a RTVE Noticias el economista de la Universidad Camilo José Cela (UCJC), Juan Vázquez Rojo.
El también autor del ensayo El Regreso de China aclara que lo que subyace en ese discurso "es que sean tecnologías chinas las que se utilicen en los terceros países" y señala un matiz diferente en sus planes: las compañías estadounidenses se empeñan en "generar la mejor IA posible", pero la República Popular busca modelos "más eficientes" y "baratos" que faciliten esa ansiada expansión en el mundo.
"A medida que China va progresando en su desarrollo de la IA, Occidente se va a cerrar cada vez más a las tecnologías chinas. Entonces, China tiene que hacer un esfuerzo por buscar mercados alternativos", expone el investigador principal del Real Instituto Elcano, Miguel Otero Iglesias, y lo conecta con la nueva Ruta de la Seda, estrategia lanzada por el dragón ya en 2013 para afianzar comercios, comunicaciones e influencias a través de Asia, Europa y África.
Otero reconoce que las relaciones entre China y Estados Unidos están mediadas por una "desconfianza enorme", pero recuerda que la Administración norteamericana ya acordó con la Unión Soviética la no proliferación nuclear, y aquellas eran "potencias mucho menos integradas e interdependientes" que las que nos ocupan ahora.
El precedente nuclear: cooperar y competir a la vez
De momento, en los contactos bilaterales previos a la cumbre en Washington, ha trascendido una propuesta estadounidense para crear un mecanismo para avisarse mutuamente de incidentes de seguridad relacionados con la IA. El investigador del Real Instituto Elcano subraya la importancia de ese tipo de "canales de comunicación y cooperación" para asegurar que "otros actores no puedan llegar a controlar" la tecnología fuera de un marco de seguridad. Pero en el camino a la construcción de ese espacio de confianza hay que tener en cuenta el carácter diplomático de cada país ahora.
"Frente a un Estados Unidos más unilateralista y proteccionista, con problemas internos y una aparente debilidad por lo que está pasando en Irán, China aprovecha para erigirse como el campeón de la cooperación internacional. Es un llamamiento a que se le considere tan importante como a Estados Unidos y, en cierto sentido, el líder en la gobernanza de esa nueva tecnología que es la IA", afirma Otero, que recuerda que Pekín no se encuentra "muy a gusto en instituciones supranacionales" y multilaterales.
Los equilibrios comerciales
Vinculado al pulso por el control de la IA, en el encuentro de Xi y Trump apenas cuatro meses después del último en Pekín, seguirán latiendo las mutuas dependencias para el desarrollo de esta tecnología: China necesita los semiconductores y microchips avanzados de Estados Unidos, que a su vez necesita minerales críticos y tierras raras.
Además, todavía resuenan también las acusaciones de "robo de propiedad intelectual" que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, lanzó contra los desarrolladores de IA chinos. "OpenAI y Anthropic han denunciado que usan sus modelos para entrenarse. Es lo que se llama "destilación", explica Vázquez Rojo, de la Universidad Camilo José Cela.
Tanto este economista como Miguel Otero, del Real Instituto Elcano, apuntan a que la cumbre podría zanjarse con acuerdos de inversión china en Estados Unidos, lo que se mezclará previsiblemente con las compras de productos agrícolas y, la prórroga hasta el 10 de enero, anunciada este miércoles, del llamado "acuerdo de Busan", alcanzado el año pasado para reducir la escalada arancelaria entre las dos mayores economías del mundo.
El paquete armamentístico a Taiwán
Más allá de la IA y los temas comerciales, una de las metas de Xi en su visita a la Casa Blanca es persuadir a Trump para que continúe retrasando la venta estadounidense de armas por valor de 14.000 millones de dólares a Taiwán, un territorio que Pekín considera perteneciente a China, lo que es rechazado por Taipei, aliado de Washington, según ha adelantado el diario The New York Times.
El paquete armamentístico, que incluye misiles, armas antidrones y baterías antiaéreas, está pendiente de la aprobación de Trump, que ha descrito esta transacción como una "moneda de cambio potencial". El lunes confirmó a la prensa que el asunto estará sobre la mesa. "El presidente Xi preferiría que no lo hiciéramos, pero yo voy a tener esa conversación", anticipó.
Antes de la visita del responsable chino, un grupo de senadores de EE.UU., tanto demócratas como republicanos, enviaron una carta a Trump instándole a dejar claro que "el apoyo de EE.UU. a Taiwán es inviolable" y a notificar "formalmente" la venta de armas a Taiwán, que el Congreso preaprobó en enero de 2025.
Bajo el principio de "una sola China", Washington reconoce que la República Popular China es el único Gobierno legal de China, pero mantiene una ambigüedad estratégica sobre la soberanía de Taiwán. En ese sentido, EE.UU. tiene fuertes relaciones extraoficiales con la isla, a la que le ha vendido miles de millones de dólares en armamento, pero no ha aclarado si intervendría militarmente ante un hipotético ataque chino. En agosto del año pasado, Trump aseguró a Fox News que el líder chino le prometió no invadir Taiwán mientras él esté en la Casa Blanca.
Sin duda, el encuentro se seguirá con atención desde Taipei, donde el ministro taiwanés de Exteriores, Lin Chia-lung, ha expresado su confianza en las relaciones con Washington y en que la política sobre Taiwán no va a cambiar. Aun así, con Trump nunca se sabe.
El papel de Pekín en Ormuz
La cita en la Casa Blanca tiene lugar en un momento en que el mundo mira al estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el comercio mundial, bloqueado por la guerra en Oriente Medio, iniciada en febrero pasado con una ofensiva de EE.UU. e Israel contra Irán. Debido a ese ataque, la República Islámica impide el tránsito por el estrecho, mientras EE.UU. bloquea los puertos iraníes.
Precisamente la semana pasada, los ministros de Exteriores chino, Wang Yi, y el iraní, Abás Araqchí, se reunieron en Pekín, en medio del rechazo de Teherán a negociar con EE.UU. hasta que no se cumplan una serie de condiciones.
El lunes, un grupo de congresistas demócratas dirigió una carta a Trump para pedirle que solicite explicaciones a Xi sobre el respaldo chino a Teherán. Los legisladores, todos ellos veteranos de las Fuerzas Armadas estadounidenses, mencionaron en su misiva un artículo del diario The Wall Street Journal sobre el empleo por parte de Irán de imágenes por satélite suministradas por una empresa china para lanzar un ataque contra una base aérea en Jordania en julio, donde fallecieron tres soldados estadounidenses.
"Nuestros soldados están pagando con sangre el rechazo patético de esta Administración a una confrontación con Pekín", han escrito los congresistas.
El Departamento de Estado de EE.UU. sancionó en mayo a cuatro organizaciones con base en China por "proporcionar imágenes por satélite que permiten los ataques de las fuerzas armadas de Irán contra las fuerzas de EE.UU. en Oriente Medio". No obstante, Pekín ha negado que compañías de propiedad estatal estén apoyando a Irán.
Preguntado por los periodistas sobre si iba a abordar este asunto con Xi, Trump ha declarado: "Cuando dicen que China nos espía, yo digo 'están en lo cierto, y nosotros les espiamos también', ¿saben? Les espiamos también".