La Quiniela cumple 80 años tras repartir más de 8.000 millones de euros en premios
- Nacida el 22 de septiembre de 1946, se ha convertido en una tradición arraigada en el deporte español
- Empezó con un complejo pronóstico de goles, evolucionó al sistema 1X2, el Pleno al 15 y ahora incorpora el fútbol femenino
El 22 de septiembre de 1946 era uno de tantos domingos largos y monótonos de la posguerra. En una España hambrienta y empobrecida, escuchar el partido de fútbol por la radio era uno de los pocos entretenimientos de la población. Pero aquel día echó a rodar La Quiniela: 38.530 españoles sellaron los primeros boletos. Costaba dos pesetas y obligaba a pronosticar los goles exactos de siete partidos de Primera División.
Aquella iniciativa impulsada por el Estado cumple ocho décadas y ha llegado a ocupar un lugar privilegiado en la cultura popular española. Lo que comenzó como una fórmula compleja basada en acertar resultados exactos evolucionó hasta el famoso sistema 1X2 y acabó convirtiéndose en un ritual semanal para millones de aficionados. A lo largo de su historia, la Quiniela ha repartido más de 8.000 millones de euros en premios.
Los antecedentes: cuando el fútbol ya movía apuestas
La historia de La Quiniela no comienza realmente en 1946. El origen hay que buscarlo años antes, en las décadas de 1920 y 1930, cuando el fútbol empezaba a convertirse en el gran espectáculo de masas de los españoles. En torno a los campos de fútbol proliferaban apuestas entre aficionados que trataban de adivinar los resultados de los partidos. Algunos especialistas sitúan su origen en la taberna La Callealtera, en Santander, donde en 1929 se realizaban pronósticos futbolísticos entre aficionados.
La costumbre estaba ya tan extendida que las autoridades franquistas intervinieron para regularlas. El 12 de abril de 1946 se creó el Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo-Benéficas, organismo encargado de gestionar las nuevas apuestas deportivas y destinar una parte de la recaudación a fines benéficos y deportivos.
Panel de resultados de los encuentros de fútbol en un local de apuestas benéficas, el 29 de septiembre de 1946, segunda jornada de La Quiniela. EFE
El primer boleto: siete partidos y dos pesetas
La primera jornada oficial de La Quiniela se disputó el 22 de septiembre de 1946, coincidiendo con el inicio de la temporada liguera. Aquella primera apuesta poco tenía que ver con la actual. El boleto estaba integrado por siete encuentros:
- Athletic Bilbao - Espanyol
- Murcia - Castellón
- Oviedo - Real Madrid
- Atlético Aviación - Sporting de Gijón
- Valencia - Sabadell
- Barcelona - Celta
- Deportivo de La Coruña - Sevilla
El precio era de dos pesetas y los apostantes debían pronosticar con precisión el número de goles que marcaría cada equipo en todos los partidos. Acertar el marcador exacto otorgaba la máxima puntuación y las aproximaciones sumaban puntos en función del error cometido.
A pesar de su dificultad, el estreno de la Quiniela fue un éxito. En la primera jornada, la recaudación alcanzó las 77.060 pesetas. Aparecieron 62 apuestas premiadas y los dos acertantes de máxima categoría cobraron 9.603 pesetas cada uno, una cifra considerable para la época. El escrutinio requirió cinco días completos, algo impensable en comparación con los sistemas actuales informatizados. En la segunda jornada, el total de la recaudación descendió a menos de la mitad, 34.677 pesetas, con dos acertantes de máxima categoría.
Panel informativo de las cantidades correspondientes a los premios de la segunda jornada de La Quiniela en un local de apuestas benéficas, el 29 de septiembre de 1946. EFE
La primera Quiniela tenía también una función social más allá del entretenimiento. Del reparto de la recaudación, un 45% se destinaba para premios, otro 45% para beneficencia y un 10% para gastos de gestión y administración.
Este modelo vinculaba directamente el juego con la financiación de actividades sociales y deportivas, que era uno de los objetivos fundacionales del sistema de apuestas deportivas del Estado. En una España que apenas superaba los 26 millones de habitantes y donde Madrid y Barcelona aún no alcanzaban los dos millones de residentes, el éxito inicial de la Quiniela confirmó el enorme arraigo que ya tenía el fútbol entre la población.
La revolución del 1X2
La Quiniela de los inicios resultaba demasiado complicada para gran parte de los jugadores. Por ello, apenas dos temporadas después, 1948-49, el Patronato la simplificó e implantó el sistema 1X2, en el que '1' es victoria del equipo local, 'X' es empate y '2' es victoria del visitante.
Al mismo tiempo, el boleto pasó a incluir 14 partidos, en lugar de los siete anteriores. La simplificación hizo el juego mucho más accesible y multiplicó su popularidad. Desde entonces, el lenguaje del 1, la X y el 2 pasó a formar parte del imaginario popular español.
La fórmula tuvo tal éxito que apenas ha sufrido modificaciones esenciales desde entonces. Aún hoy, cualquier aficionado identifica inmediatamente el significado de los tres signos.
Los años dorados de la Quiniela
Entre las décadas de 1950 y 1980, La Quiniela trascendió el ámbito del juego para convertirse en un fenómeno cultural. Cada fin de semana, millones de personas rellenaban boletos en bares, administraciones de lotería, peñas futbolísticas y centros de trabajo.
Las peñas quinielísticas se multiplicaron por toda España y compartir una apuesta colectiva se convirtió en una costumbre arraigada entre grupos de amigos y compañeros de trabajo, casi tan importante como los propios partidos de fútbol.
Fue en aquella época cuando surgió una expresión que aún perdura en el lenguaje popular: "hacer el catorce". Acertar los catorce resultados equivalía a alcanzar la fortuna y la locución acabó utilizándose para describir cualquier éxito extraordinario.
La Quiniela también hizo surgir personajes legendarios. El más famoso fue Gabino Moral, un joven agricultor de Valbuena de Duero (Valladolid), que en 1968 se convirtió en el único acertante de un boleto de 14 resultados, por el que ganó más de 30 millones de pesetas (181.532 euros en la actualidad), una cifra extraordinaria para la época que le convirtió en una celebridad nacional y le valió el apelativo de 'Gabino el de los catorce'.
La noticia ocupó portadas, apareció en el NO-DO y convirtió a Gabino en símbolo de la posibilidad de cambiar de vida gracias a una quiniela. Su premio marcó un antes y un después en la dimensión mediática del juego. Desde entonces, los grandes acertantes comenzaron a despertar enorme interés entre la opinión pública.
Gabino Moral, agricultor de Valbuena de Duero (Valladolid), muestra su boleto de quiniela con 14 aciertos en 1968 Europa Press
El Pleno al 15 y la búsqueda de botes millonarios
La siguiente gran innovación llegó en 1988 con la incorporación del llamado Pleno al 15. El objetivo era aumentar la dificultad de los pronósticos y alimentar botes cada vez mayores, con premios más elevados. La novedad consistía en que, además de acertar los catorce partidos, había que resolver un partido adicional cuyo resultado podía decidir el premio máximo.
La fórmula terminó consolidándose como uno de los elementos más característicos de la Quiniela, ya que comenzaron a repartirse premios multimillonarios. El récord histórico continúa asociado a un boleto validado en Reus (Tarragona) en 2005, cuyo propietario ganó más de nueve millones de euros.
De los boletos de papel a la era digital
Como tantas otras costumbres, la Quiniela tuvo que modernizarse con la llegada de internet. La Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) impulsó la digitalización de las apuestas y permitió participar a través de internet, aplicaciones móviles y terminales electrónicos.
Los cambios tecnológicos también revolucionaron la gestión. Lo que en 1946 requería cinco días de recuento hoy puede resolverse en apenas unos minutos mediante sistemas informáticos automatizados.
Al mismo tiempo, la composición de los boletos se ha adaptado a las transformaciones del calendario futbolístico, incorporando partidos internacionales o encuentros de distintas categorías cuando las circunstancias lo aconsejan.
La entrada del fútbol femenino
La última gran transformación de La Quiniela ha llegado de la mano del fútbol femenino. Coincidiendo con su 80º aniversario, los boletos incorporan de forma estable partidos de la Liga F, permitiendo a los aficionados pronosticar también los encuentros de la máxima categoría femenina. La iniciativa, impulsada por la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) y el Consejo Superior de Deportes (CSD), busca reforzar la visibilidad de la competición y contribuir a su crecimiento. Además, el Real Decreto 369/2026 reserva un 15% de la recaudación de las apuestas mutuas deportivas de fútbol para el desarrollo del fútbol femenino profesional.
Más allá de los premios repartidos, una parte de los ingresos obtenidos durante décadas ha servido para respaldar proyectos de interés general, entre ellos las becas del Plan ADO, la organización del Mundial de España 1982 o la preparación de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Ese modelo se mantiene vigente. Actualmente, el 45,5% de la recaudación del Impuesto sobre Actividades de Juego asociado a las apuestas deportivas se destina al fútbol profesional, con un reparto del 30,5% para las competiciones masculinas y del 15% para la máxima categoría femenina. El resto de los fondos se distribuye entre las diputaciones provinciales y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que los dedica al fútbol no profesional.
Desde aquellos modestos 38.530 boletos de dos pesetas sellados el 22 de septiembre de 1946 hasta las actuales apuestas digitales, la Quiniela ha acompañado a varias generaciones de españoles, ha sobrevivido a cambios políticos, económicos y tecnológicos y ha evolucionado con el fútbol hasta convertirse en parte de la memoria colectiva.