Iyad Allawi, ex primer ministro iraquí: "La invasión de Estados Unidos de Irak fue un error de cálculo histórico"
- El exresponsable iraquí habla en una entrevista con RTVE de las consecuencias del 11S para su país
- EE.UU. invadió Irak en 2003 pese a que el régimen de Sadam no estaba relacionado con los atentados
Los atentados del 11S en Estados Unidos, de los que ahora se cumplen 25 años, destaparon la caja de los truenos en Irak y cambiaron el equilibrio de poder en Oriente Medio, permitiendo una expansión de la influencia de Irán, que, en la actualidad, la propia Administración del republicano Donald Trump e Israel intentan frenar. Iyad Allawi, de 82 años, fue primer ministro interino de Irak entre junio de 2004 y mayo de 2005, tras el derrocamiento del régimen de Sadam Husein en 2003 por la invasión y posterior ocupación estadounidense, que considera "un error de cálculo histórico", en una entrevista con RTVE Noticias.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001, reivindicados por Al Qaeda, motivaron la orden del entonces inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, de comenzar un mes después una ofensiva en Afganistán ante la negativa de los talibanes de entregar al entonces líder de la red terrorista, Osama bin Laden. Dos años más tarde, en marzo de 2003, bajo el pretexto de la 'guerra contra el terrorismo' declarada por Bush a raíz del 11S, las tropas estadounidenses entraban en el territorio iraquí para derrocar el régimen de Sadam, pese a que este no guardaba vinculación con Al Qaeda ni disponía de armas de destrucción masiva, como alegaba la Casa Blanca. Lo que vino después fue destrucción y violencia sectaria.
Allawi se encontraba en Londres aquel 11 de septiembre fatídico, liderando el partido de la oposición 'Acuerdo Nacional Iraquí'. "Me quedé sorprendido por la manera en que EE.UU. reaccionó", indica en una entrevista telefónica desde Jordania.
En ese momento, telegrafió al que era secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, para advertirle de que Sadam era "la cabeza de la serpiente" y había que evitar que continuara "administrando veneno en la región" de Oriente Medio. Aun así, Allawi considera que la invasión de 2003 fue "un error de cálculo histórico" por parte de Washington.
"En aquella época, existía la creencia extendida de que Sadam estaba vinculado de manera indirecta con los eventos del 11S y debido al desafío que Sadam suponía y su persecución de la oposición iraquí, muchos de nosotros creíamos que el presidente Bush apoyaría a la oposición iraquí para enfrentarse al régimen", rememora Allawi, que de profesión es médico y en su juventud militó en el Partido Baaz Árabe Socialista, del entonces dictador iraquí, aunque más tarde se hizo opositor y se marchó a Londres.
El ex primer ministro iraquí Iyad Allawi dando una rueda de prensa el 31de enero de 2005 en Bagdad Pool Chris Helgren/Pool/Getty
EE.UU. no vio que Irak era un país unido
Sin embargo, Washington era partidario de intervenir directamente en Irak enviando soldados. "Los estadounidenses hicieron un error de cálculo, porque querían quitar a Sadam a través de la guerra, pero descartaron que Irak fuera un país unido".
Allawi les advirtió de que ocupar Irak implicaría muchos problemas tanto para EE.UU. como para el propio Irak. "Hablé con Colin Powell y con el jefe de la CIA (George Tenet) para explicarles. También visité varios países de la región como Egipto, Jordania y Turquía para instar a sus líderes a que intentaran emplear su influencia sobre Estados Unidos para persuadirlo de que no interviniera en Irak.
"Mi preocupación estaba en parte enraizada en la historia; creo que las ocupaciones extranjeras, en concreto las que se llevan a cabo sin una clara comprensión del país, pueden llevar al caos y la inestabilidad", afirma. Pronto pudo comprobarlo de primera mano. Los primeros uniformados de EE.UU. pisaban suelo iraquí el 20 de marzo de 2003, una invasión que dio paso a una ocupación que duró oficialmente hasta diciembre de 2011.
Para sustituir al derrocado gobierno de Sadam Husein, se creó en abril de 2003 una Autoridad Provisional de la Coalición, una especie de Ejecutivo temporal establecido por Washington y sus aliados, encabezada por un administrador civil, el diplomático estadounidense Paul Bremer, que entregó el poder un año después al Gabinete interino liderado por Allawi.
En opinión del político chií, "los errores de EE.UU. con más consecuencias en Irak fueron declarar el país ocupado, disolver las fuerzas armadas iraquíes e implementar la 'desbaazificación' (desmantelar el partido Baaz y eliminar su implantación en las instituciones del Estado) bajo fundamentos políticos más que a través de un proceso legal basado en la responsabilidad individual".
"Incluso los nazis fueron llevados ante la Justicia y rindieron cuentas por sus delitos", subraya Allawi.
Pese a que el Baaz era un partido nacionalista árabe laico, en Irak se había trazado una relación entre esta formación y la comunidad suní, credo que profesaba Sadam, porque el dictador otorgó el poder político y los privilegios a esta minoría en detrimento de otras, como los chiíes o los kurdos, a los que reprimió duramente.
Allawi avisó a Powell y Tenet contra esas decisiones, pero así como el secretario de Estado le escuchó, el director de la CIA no le prestó atención y se mostró inflexible al considerar que "Irak era un país malvado", lo que, según Allawi, en cierto modo es cierto, porque el régimen de Sadam perjudicó a su propio pueblo. "Yo fui víctima de un intento de asesinato en Londres", rememora, en alusión a la tentativa de atentado que sufrió en 1978 en la capital británica cuando unos agentes del régimen iraquí irrumpieron en su casa y trataron de matarlo con un hacha, dejándolo gravemente herido.
En la memoria de los iraquíes están masacres como la campaña de Anfal, llevada a cabo por el dictador contra los kurdos entre 1987 y 1989, que se cobró las vidas de 182.000 civiles, o el ataque químico contra la localidad de mayoría kurdo-iraquí de Halabja, donde unas 5.000 personas fallecieron. Sadam, de hecho, fue juzgado y condenado a la horca, pena que se ejecutó el 30 de diciembre de 2006, por la matanza de Duyail en 1982, cuando las fuerzas de su régimen asesinaron a 148 chiíes, entre ellos menores, en una operación de castigo después de que el entonces presidente iraquí sufriera un intento fallido de asesinato en esa localidad.
Un administrador civil de Irak con conocimiento limitado
Pese a la responsabilidad que EE.UU. asumió al entrar en Irak, Bremer "tenía un conocimiento limitado" del país y su enfoque fue "muy diferente" respecto a la manera en que históricamente el Reino Unido y otras potencias europeas habían lidiado con Bagdad, indica Allawi. "Esas políticas —continúa— y la manera en que fueron implementadas contribuyeron a un caos profundo y a la inestabilidad que han continuado afectando Irak desde entonces".
La disolución del Ejército iraquí y el desmantelamiento del Baaz alimentaron la insurgencia y fueron el germen para la implantación de Al Qaeda en Irak, y más tarde la aparición del grupo Estado Islámico (EI), que nació como una escisión de la organización de Bin Laden y llegó a tomar partes del centro y el norte del país, así como áreas de la vecina Siria a partir de 2014.
"Muchos miembros del partido Baaz no solo fueron excluidos de la vida pública, sino que también se les denegaron derechos básicos, incluidos en muchos casos sus pensiones. Esto tuvo un efecto dañino especialmente en las áreas suníes, donde muchos exoficiales y funcionarios habían tenido cargos clave en la administración del Estado y las Fuerzas Armadas", explica el ex primer ministro.
"Una vez que fueron destituidos y privados de su sustento de vida, tuvieron pocos incentivos para respaldar el nuevo orden, y muchos se volvieron opositores a las fuerzas de EE.UU. que estaban ocupando el país", detalla Allawi.
Las consecuencias fueron graves, tanto para la población civil, ya que fallecieron más de 200.000 iraquíes por la violencia, como para EE.UU., que sufrió más de 4.400 bajas militares en Irak.
Durante sus contactos con Bremer y Tenet, Allawi les transmitió no solo que sus políticas y decisiones de ocupar Irak eran "fundamentalmente erróneas", sino también que el pueblo iraquí terminaría sintiéndose muy distanciado del Gobierno que emergiera durante esa ocupación.
"Cuando la gente se encuentra sin comida, seguridad o una atención médica adecuada, inevitablemente comienza a buscar la forma de defender sus derechos y a sus comunidades. En una rueda de prensa, cuando me preguntaron por aquellos que se levantaron en armas, dije que no los veía simplemente como insurgentes, sino que los consideraba como patriotas iraquíes que creían que luchaban por su país", apunta el ex primer ministro.
Durante el tiempo que estuvo al frente del Gobierno interino, su decisión más complicada fue la de crear un nuevo ejército iraquí. "Yo mismo volví a reclutar un ejército cuando era primer ministro y se lo dije a los estadounidenses; tuve una pelea con Wolfowitz (Paul Wolfowitz, vicesecretario de Defensa de los Estados Unidos entre 2001 y 2005) y le dije: 'Irak es Irak; nunca nos doblegaremos ante ustedes'."
Las tropas estadounidenses se replegaron oficialmente del país en 2011, tras años de atentados y violencia sectaria. Después de su etapa como primer ministro, Allawi fue vicepresidente del país entre 2014 y 2015 y más tarde entre 2016 y 2018.
Cuando mira atrás estos 25 años, ve que la balanza no se inclina a favor de Irak: "Porque el Gobierno de Irak no representa al pueblo iraquí, es sobre todo chií y hay unos pocos suníes. Yo soy chií y no lo acepto; esta es una mala gestión y luego están los estadounidenses interfiriendo de forma muy descarada en Irak y están causando problemas", reflexiona.
La doctrina del 'Eje del mal' enunciada por Bush
La caída de Bagdad desencadenada tras el 11S fue también catalizadora de un cambio de paradigma que afectó al mundo árabe bajo la doctrina del 'Eje del mal', una expresión utilizada por Bush en su discurso del Estado de la Unión en enero de 2002 para referirse a los países que, a su juicio, patrocinaban el terrorismo y aspiraban a tener armas de destrucción masiva. En un principio, para Washington esos Estados eran Irán, Irak y Corea del Norte, pero más tarde se amplió esta designación a Cuba, Libia y Siria. Así, EE.UU. se lanzó a intervenir directamente en Irak para "democratizarlo". Más de dos décadas después, el país sigue inestable y, si se observa a sus vecinos, hay Estados fallidos como el Yemen, Libia o Siria, reina el sectarismo y se han normalizado las guerras subsidiarias, es decir, conflictos que libran las potencias en terceros países.
"Se rompió la paz en el mundo árabe", resume Allawi, quien remarca que los lazos entre otros Estados árabes e Irak se volvieron "muy malos", ya que su país era visto como "la oveja negra".
Ahora tampoco es que esa percepción haya cambiado mucho. "He hablado con líderes en Oriente Medio sobre asuntos políticos y dicen que no consideran Irak como parte del Oriente Medio, que está relacionado y controlado por Irán", lamenta el ex primer ministro.
Irán e Irak estuvieron en guerra durante ocho años (1980-1988) y en la época de Sadam el país árabe actuaba como "zona de amortiguación política" frente a la República Islámica, donde tiene el poder un régimen religioso chií. En la actualidad, Irán ha consolidado su presencia en la región y tiene aliados en Irak, el Yemen, el Líbano y Siria.
"Los líderes iraníes han afirmado a veces que Irán ejerce su influencia a través de cuatro capitales árabes, Bagdad, Beirut, Damasco y Saná. En base a esas afirmaciones y las políticas regionales de Irán, creo que la conducta de Irán y su creciente influencia han sido un factor importante que ha contribuido a la inestabilidad en la región", dice Allawi, quien hace hincapié en que él es chií y nunca ha viajado a Irán ni lo hará. "Todavía conservo resentimiento tras los ocho años de guerra contra Irán".
El ex primer ministro iraquí Iyad Allawi habla con líderes tribales en Bagdad el 31 de agosto de 2004 Wathiq Khuzaie Wathiq Khuzaie/Getty
Un cambio de equilibrios en Oriente Medio
Este cuarto de siglo ha sido testigo no solo de cómo Irán ha extendido su influencia en Oriente Medio, sino de cómo el poder político y diplomático en el mundo árabe ha pasado de gravitar en torno a Irak, Egipto y Siria a hacerlo alrededor de las ricas monarquías petroleras del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Para el exresponsable iraquí, "desafortunadamente los Estados del Golfo se han apoyado en gran medida en arreglos comerciales y económicos más que abordar los problemas políticos y de seguridad subyacentes en Oriente Medio".
Prueba de ello son los llamados 'Acuerdos de Abraham', auspiciados por EE.UU. y suscritos en 2020 por los EAU y Baréin con Israel para la normalización de los lazos, que cuentan con un importante componente económico y comercial. Más tarde se unieron a esos acuerdos otros países como Marruecos, Sudán y Kazajstán.
En paralelo, Allawi destaca que los Estados del Golfo "se han vuelto cada vez más alineados con Estados Unidos", lo que, bajo su punto de vista, ha limitado aún más su capacidad de tener un curso de acción independiente ante ciertos problemas.
Para el ex primer ministro, esos países no son neutrales y se ha perdido la unidad entre los árabes, en un momento en que Israel marca el paso. "Veo que el futuro no es muy bueno para nosotros (los árabes), parece que a los israelíes les está yendo mejor".
Ante este panorama, su reflexión es clara: "Deberíamos escucharnos los unos a los otros, no tenemos que obedecer lo que otros quieren que hagamos".