Los jóvenes leen más, pero crecen las dificultades para comprender textos complejos
- El 76,9% de los jóvenes de 15 a 24 años lee, el porcentaje más alto de todos los grupos de edad en España, según datos del Ministerio de Cultura
- Gema Orgaz y Carmen Vanesa Álvarez detectan problemas de concentración y de comprensión ante textos cada vez más breves y sencillos
Los jóvenes leen, pero leer más no significa necesariamente comprender mejor. Gema Orgaz, responsable de la Librería Letras de Ávila, y Carmen Vanesa Álvarez, profesora de Lengua Española y Literatura de la Universidad de Salamanca en el Campus de Ávila, coinciden en que parte de las nuevas generaciones tiene más dificultades para mantener la concentración, enfrentarse a textos complejos y desarrollar el pensamiento abstracto.
El reto no es solo terminar un libro
Para Gema Orgaz, la cuestión está en qué leen los jóvenes y cuánto comprenden de lo que leen. La librera considera que leer no consiste únicamente en pasar las páginas, sino en entender el texto, razonar sobre él y desarrollar una capacidad crítica que después pueda aplicarse a otras situaciones.
Carmen Vanesa Álvarez coincide desde las aulas universitarias. La profesora, que forma a futuros maestros, asegura que cada vez observa más dificultades para mantener la atención y para trabajar con ideas abstractas. También señala que los alumnos encuentran problemas que hace años resultaban menos habituales.
Adaptar los clásicos como punto de partida
Ambas profesionales consideran que las adaptaciones de obras clásicas pueden ser una buena vía para acercar la literatura a nuevos lectores. El problema aparece cuando esa adaptación se convierte en el punto de llegada.
Álvarez defiende que los jóvenes deben avanzar progresivamente hacia textos más complejos. “Se puede empezar de una manera fácil para conseguir lo difícil”, resume. A su juicio, las dificultades de un texto también forman parte del aprendizaje, porque obligan a ampliar vocabulario, comprender la sintaxis y establecer conexiones.
Más estímulos y menos texto
Desde la librería, Orgaz observa además que parte de la literatura infantil y juvenil ha ganado ilustraciones, colores, viñetas y otros estímulos visuales, mientras pierde peso el texto.
Los recursos pueden hacer más atractivo un libro, pero también pueden dificultar el paso posterior a una página con menos apoyos y una estructura más compleja. Para la librera, el problema no está en que los jóvenes lean romance, fantasía o literatura young adult, sino en que las obras que consumen también les proporcionen modelos de lenguaje y de construcción narrativa.
La inmediatez también llega a la lectura
El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros dibuja, de hecho, una imagen positiva: los jóvenes de 15 a 24 años son el grupo de edad que más lee, con un 76,9% de lectores. La lectura por ocio también ha seguido creciendo en España.
Pero ese aumento convive con un entorno marcado por las pantallas y la inmediatez. Álvarez advierte además de que la inteligencia artificial puede favorecer una dinámica en la que las respuestas llegan ya elaboradas, reduciendo el esfuerzo necesario para cuestionarlas y construir un razonamiento propio.
La profesora reivindica también el papel de la memoria como herramienta para establecer conexiones entre conocimientos. La lectura, sostiene, no debería servir únicamente para conocer una historia, sino también para aprender a comprender, interpretar y construir un discurso propio.
Así, el reto no parece estar en conseguir que los jóvenes lean más, sino en preservar la lectura como una herramienta para pensar.