Noruega despide al rey Harald V, símbolo de unidad nacional
- Fue el monarca vivo de mayor edad en Europa y un símbolo de respeto, diversidad y unidad en Noruega
- Los reyes Felipe VI y Letizia acuden al acto en Oslo
Noruega se despide del rey Harald V, un monarca querido por su pueblo y que ha modernizado la Corona noruega. A las 12:00 en punto, las puertas del Palacio Real de Oslo se han abierto para dar paso al cortejo fúnebre, con la bandera de la Guardia con crespón de luto cubriendo el féretro del monarca, hacia la Catedral del Salvador, donde se celebrará un funeral de Estado.
Durante el recorrido, el recién nombrado rey Haakon VIII acompaña el cuerpo de su padre junto a la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y la princesa Marta Luisa encabezando la marcha fúnebre, mientras que la reina Mette-Marit y la reina consorte Sonja lo hacían desde un coche.
Detrás de la familia real noruega, han acompañado a la marcha fúnebre miembros de 19 casas reales, entre los que se ha podido ver al rey Felipe VI —padrino de Ingrid Alexandra— y la reina Letizia; los reyes Guillermo y Máxima de Países Bajos, acompañados por la princesa heredera Catalina Amalia, y los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia, junto con sus tres hijos.
Otros miembros de la comitiva: los príncipes herederos Akishino y Kiko de Japón; el rey Abdalá II de Jordania y la reina Rania; el príncipe Alberto de Mónaco y Charlene; los reyes Felipe y Matilde de Bélgica; los reyes Federico X y Mary de Dinamarca, y el príncipe Guillermo y la princesa Ana de Inglaterra, entre otros.
También asisten varios jefes de Estado como los presidentes de Lituania, Gitanas Nauseda; de Ucrania, Volodímir Zelenski; de Chequia, Petr Pavel; de Finlandia, Alexander Stubb, además de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.
La procesión del féretro de Harald V está flanqueada por 1.900 militares y el mayor despliegue de seguridad de la historia del país, con alrededor de 3.000 efectivos y 3.500 militares, incluidos unos 600 miembros de la Guardia Nacional.
La reina consorte Sonja, el rey Haakon VIII, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus junto al féretro de Harald V durante el la misa funeral EPA/NTB / Lise Aserud / POOL
Llegada a la catedral de Oslo
A la llegada del ataúd a la catedral de Oslo, la reina consorte Sonja y la reina Mette-Marit han bajado del vehículo para saludar a Olav Fykse Tveit, presidente de la Conferencia de Obispos de la Iglesia de Noruega, que se encargará de conducir la misa, y a Sunniva Gylver, obispa de Oslo. La familia ha sido la primera en acceder a la catedral y le han seguido el resto de las 19 casas reales, que han accedido en el orden establecido por el año de subida al trono.
Se ha podido ver a Marius Borg, el hijo de Mette-Marit y condenado a cuatro años de prisión, en el interior de la catedral, detrás del resto de los principales miembros de la familia real.
Acompañado por un organista y el Coro de la Catedral de Oslo, el féretro ha sido trasladado al interior con una solemnidad propia del funeral de un monarca, mientras algunos asistentes hacían una reverencia a su paso.
Con tres tañidos de campana, ha comenzado el minuto de silencio en honor a Harald V de Noruega. Al finalizar el momento, Masud Gharahkhani, presidente del Parlamento noruego y el primer ministro, Jonas Gahr Støre, han dedicado unas palabras en honor al fallecido rey.
Un discurso en el que han agradecido a Harald V no por su reinado, sino por el tipo de rey que era. Un momento en el que la reina consorte Sonja, viuda del rey, se ha mostrado visiblemente emocionada. Poco después se levantó en mitad del acto para poner una rosa en el féretro de su marido. Una muestra de la diversidad que vive Noruega es el instante en el que representantes de diferentes confesiones religiosas y corrientes filosóficas han encendido unas velas en una vigilia en honor al rey.
“Él quiso acogernos a todos, que todos sintiéramos que pertenecíamos y, en especial, aquellos que se han sentido excluidos. Así fue el lema: “Todo por Noruega”. Se convirtió también en amor para todos nosotros”, ha transmitido Olav Fykse Tveit durante la misa.
La princesa heredera Victoria de Suecia, ahijada del rey Harald V, ha hecho una de las lecturas durante el servicio.
A lo largo del funeral, los miembros de la familia real se han mostrado afectados y con ojos vidriosos, además de muestras de apoyo entre ellos, como se ha podido ver entre la princesa Ingrid Alexandra y su hermano menor, el príncipe Sverre Magnus.
Tras un padre nuestro, Olav Fykse Tveit ha hecho la implantación de la tierra, en la que se vierten tres pequeñas palas de tierra sobre el ataúd del rey, símbolo de la Trinidad cristiana “Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
De izq. a drcha.: el príncipe Sverre Magnus, el rey Haakon VII, la princesa heredera Ingrid Alexandra y la princesa Marta Luisa, durante la procesión del féretro de Harald V EPA/NTB / Cornelius Poppe / POOL
Después del funeral de Estado
Tras la ceremonia religiosa, el féretro ha vuelto a salir en procesión, y se ha dirigido a la iglesia del castillo de Akershus, que se sitúa en la histórica fortaleza de Oslo. Allí se ha celebrado una ceremonia privada a la que solo ha podido asistir la familia y los invitados reales extranjeros. Este es el lugar en el que Harald V descansará definitivamente, junto a los restos de su familia: el rey Haakon VII, la reina Maud, el rey Olav, y la princesa heredera Märtha.
El rey Haakon VIII y la reina Mette-Marit han salido al patio de la fortaleza de Akershus después de la misa privada para la familia y donde las banderas que, hasta ahora permanecían a media asta, han vuelto a ondear en alto junto a una doble salva de honor real, mientras las campanas de todo el país repican durante una hora
Por último, la familia real ha regresado al Palacio Real y, a su llegada, han aparecido en el balcón para saludar al pueblo noruego y simbolizar el cambio de generación en la monarquía.
¿Quién fue Harald V de Noruega?
Harald V de Noruega fue el símbolo de una monarquía noruega moderna, que apostaba por la unidad del pueblo, el respeto a la diversidad y un rey que mostró su cariño al pueblo. El 28 de agosto falleció a los 89 años de edad —fue el monarca vivo de mayor edad— en el Hospital Nacional de Oslo tras un ingreso por una infección bacteriana en la sangre.
En estos días, más de 46.000 personas han visitado la capilla ardiente, ante largas colas, para despedirse por última vez de su monarca. La ciudad ya se ha preparado para el funeral de Estado, decorando las calles con columnas con el monograma real de Harald V. En las vitrinas de tiendas y comercios se han colocado imágenes del difunto rey a modo de homenaje y en la Plaza Real los noruegos no han parado de dejar pequeños recuerdos, fotos, ramos de flores o dibujos de los más pequeños.
Su reinado duró más de 35 años, desde 1991, y fue una época de reformismo para la corona y de popularidad a su figura. Rompió la tradición al casarse con una "plebeya", pidió a su pueblo que se apoyara mutuamente cuando se produjeron los atentados de Oslo y Utøya en 2011 y no escondió sus lágrimas durante el oficio celebrado en la capital.
Mientras fue rey, la frase "la libertad es más fuerte que el miedo" marcó su mandato. La monarquía se volvió más igualitaria y transparente en cuanto a salud y finanzas. Apoyó al colectivo LGTBIQ+ y defendió la diversidad religiosa y cultural. La modernización y la transparencia llegaron a la Casa Real con la creación de una página web oficial y la publicación de las cuentas anuales.
Una serie de hitos que le granjearon los títulos de "abuelo" de Noruega y "rey del pueblo".
El féretro del rey Harald V en la procesión a la catedral de Oslo, acompañado por su familia y otras casas monárquicas y jefes de Estado EPA/NTB / Cornelius Poppe / POOL
Su infancia y ascensión al trono
Harald V nació el 21 de febrero de 1937 en Skaugum y fue el tercer hijo, y el único hombre, del rey Olav y la princesa Märtha de Suecia. Su nacimiento lo enmarcó como el primer príncipe nacido en Noruega en 567 años. También continuó la dinastía que llegó al país en 1905 cuando se separó de Suecia y puso a su abuelo, el danés Haakon VII, en el trono.
En 1940, con la invasión alemana del 9 de abril, su madre huyó con él y sus hermanas a Suecia. Su padre y abuelo permanecieron en Noruega ofreciendo resistencia. El 7 de junio de 1945, volvieron al país.
Durante nueve años tuvo una relación en secreto con Sonja Haraldsen, una joven sin relaciones ni ascendencia aristocrática. Harald le advirtió a su padre que, si no se casaba con Sonja, no se casaría con ninguna otra mujer. Su hijo ha seguido sus pasos al casarse con Mette-Marit, que tampoco tiene lazos aristocráticos. Su padre acabó cediendo y este momento significó una apertura de la monarquía a la sociedad.
Como marca la tradición noruega y como ha pasado con su hijo, Haakon VIII, el príncipe heredero se convierte en monarca el mismo día en que fallece su antecesor. Así, Harald V se convirtió en rey de Noruega el 17 de enero de 1991. Heredó el lema de su padre y abuelo: "Alt for Norge", "Todo por Noruega".
Escándalo público
En los últimos años de su reinado, Harald tuvo que enfrentarse a problemas familiares que suscitaban las críticas de los ciudadanos.
Su hija, Marta Luisa, renunció en 2022 a sus funciones como miembro de la Casa Real para dedicarse a actividades empresariales relacionadas con la medicina alternativa. Su relación con el estadounidense Durek Verrett y el mantenimiento del título de princesa que decidió su padre no estuvieron exentos de polémica.
Entonces vino uno de los sucesos que más ha sacudido a la monarquía noruega: su hijo, Haakon VIII, heredero al trono —ahora rey—, se casó con Mette-Marit, que ha aparecido en los documentos sobre Jeffrey Epstein, el delincuente sexual, un hecho que ha dañado la imagen y confianza de la monarquía. El hijo de Mette-Marit, Marius Borg Høiby —de una relación anterior—, fue condenado a cuatro años de prisión por más de 38 delitos de violación, malos tratos, robos y otros crímenes. A pesar de no ser familia directa del rey, ha convivido con ellos muchos años en la residencia de los príncipes herederos.
La popularidad de Harald V sobrevivió a estos escándalos, aunque la Corona si se ha visto sacudida por los hechos. Ahora, la ciudadanía está pendiente de su hijo, y nuevo rey, y su capacidad para heredar la confianza que todos tenían puesta en su padre.