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Septiembre y calor en Andalucía ¿Cómo cambia la sensibilidad a las altas temperaturas según dónde vives?

  • Los residentes en Sevilla soportan el umbral más alto de calor extremo de España
  • Expertos advierten que la vulnerabilidad depende de la vivienda, la renta, la edad y el barrio de residencia.
El calor en Sevilla no da tregua, las temperaturas aumentan en septiembre
Ángela Ruiz

Sevilla es la provincia española donde el calor debe alcanzar temperaturas más elevadas para que aumente significativamente la mortalidad asociada a las altas temperaturas. Así lo recoge la actualización del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, elaborado por el Ministerio de Sanidad. Según este documento, el umbral de riesgo para la salud en la campiña sevillana se sitúa en los 41,5 grados, el más alto de España.

La cifra contrasta con la de otros territorios del norte peninsular. En algunas zonas de Asturias o Gipuzkoa, el riesgo aumenta a partir de los 25,7 grados. La diferencia no significa que el calor sea menos peligroso para los sevillanos, sino que la población está más acostumbrada a convivir con temperaturas extremas durante buena parte del año.

La investigadora de la Universidad de Sevilla Natalia Limones, especializada en calor urbano, explica que esta situación responde a un proceso de adaptación acumulado durante décadas. Según señala, en Sevilla es mucho más frecuente registrar temperaturas elevadas, lo que ha favorecido la incorporación de hábitos, estrategias cotidianas y determinadas características constructivas destinadas a hacer frente al calor. Por ese motivo, los incrementos de mortalidad asociados a las altas temperaturas no aparecen hasta alcanzar valores mucho más extremos que en otras zonas del país.

Sin embargo, los especialistas advierten de que esa capacidad de adaptación no es homogénea. La edad, el estado de salud, la calidad de la vivienda o la situación económica condicionan enormemente la exposición al calor y sus consecuencias.

Barrios más vulnerables

La docente e investigadora de la Universidad de Sevilla Estrella Cruz, especializada en vulnerabilidad climática, señala que existen áreas de la ciudad donde el impacto de las altas temperaturas es potencialmente mayor. Entre ellas cita polígonos residenciales con bajos niveles educativos, hogares monoparentales, zonas con una elevada presencia de población migrante no europea o barrios con abundancia de viviendas de alquiler que no cuentan con medidas adecuadas de protección térmica. Entre los espacios identificados por los estudios sobre vulnerabilidad aparecen barrios como Los Pajaritos, Torreblanca, el Polígono Sur, algunas zonas de San Jerónimo o determinados sectores de la Macarena.

Esta realidad la conocen de primera mano asociaciones vecinales como Barrios Hartos. Su portavoz, Juan García, asegura que durante los episodios de calor más intenso algunas viviendas llegan a superar los 50 grados debido al calor acumulado en paredes y cubiertas. Una situación que se agrava cuando coinciden problemas en el suministro eléctrico. Según denuncia la entidad, los cortes de luz registrados en determinadas zonas de la ciudad impiden en ocasiones utilizar ventiladores, aparatos de aire acondicionado o incluso disponer de agua fría. Circunstancias que afectan especialmente a personas mayores, familias con menores y vecinos con enfermedades crónicas.

Más allá de toldos y sombras

Los expertos consultados coinciden en que las medidas de adaptación deben ir más allá de las actuaciones urbanísticas puntuales. Aunque reconocen la utilidad de elementos como toldos o arbolado, consideran necesario reforzar las políticas dirigidas específicamente a la población más vulnerable. En este sentido, tanto investigadores como asociaciones vecinales reclaman una mayor atención a los barrios con peores condiciones habitacionales y sociales.