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Alemania acusa a Rusia del ataque con dron en Leipzig y cierra el último consulado ruso en el país

  • Berlín afirma que el dispositivo encaja en el patrón de las operaciones híbridas rusas
  • Moscú advierte: responderá a “todas las acciones antirrusas”, pero no detalla qué tipo de represalias
Alexander Dobrindt y Johann Wadephul, ministros alemanes, posan en una rueda de prensa. Ambos visten trajes oscuros y están detrás de atriles con micrófonos.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt (derecha), y el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, ofrecen una rueda de prensa sobre el incidente del dron en el aeropuerto de Leipzig, en Berlín EFE
RTVE

El Gobierno alemán ha responsabilizado formalmente este martes a Rusia del intento de ataque con un dron cargado de explosivos en el aeropuerto de Leipzig/Halle el pasado 4 de agosto y ha anunciado el cierre del último consulado general ruso que seguía abierto en el país, en Bonn.

El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha asegurado que el Ejecutivo federal concluye que “Rusia es responsable del ataque híbrido perpetrado en Leipzig”. Según ha explicado, la configuración del dron, sus componentes y el explosivo empleado, junto a las conclusiones de los servicios de inteligencia alemanes y de sus socios, encajan con el patrón de anteriores operaciones híbridas rusas en Europa.

"Condenamos en los términos más enérgicos posibles el intento de ataque con drones de Rusia en el Aeropuerto de Leipzig. Rusia debe detener su guerra de agresión contra Ucrania, en lugar de escalarla. La UE se encuentra en plena solidaridad con Alemania", ha escrito el presidente del Consejo Europeo, António Costa, tras conocer la noticia.

El artefacto, equipado con explosivos y detonador, fue encontrado cerca de un avión de carga ucraniano en el aeropuerto de Leipzig/Halle, un importante centro logístico y de transporte de mercancías. Las autoridades alemanas lo desactivaron.

Alemania cerrará la Casa Rusa de Berlín

Como respuesta, el ministro de Exteriores, Johann Wadephul, ha ordenado el cierre del consulado general ruso en Bonn el próximo 18 de septiembre. También rescindirá el acuerdo que permite el funcionamiento de la Casa Rusa de Berlín, un centro cultural gestionado por una agencia estatal rusa. El embajador ruso ha sido convocado al Ministerio de Exteriores para ser informado de las decisiones.

Berlín promoverá además, junto a sus socios de la Unión Europea, nuevas sanciones contra Rusia, mayores controles de entrada para ciudadanos rusos y un refuerzo de la presión sobre la denominada flota en la sombra que transporta petróleo ruso. Wadephul ha recalcado que Alemania mantendrá su apoyo civil y militar a Ucrania.

La respuesta de Moscú no se ha hecho esperar. El Ministerio de Exteriores ruso ha advertido, según la agencia Interfax, de que Rusia responderá a "todas las acciones antirrusas", aunque no ha precisado qué medidas adoptará ni cuándo. La Embajada rusa en Berlín ya había rechazado las sospechas sobre el incidente a comienzos de agosto, que calificó de “provocación fabricada” y de un episodio de "histeria antirrusa".

Dobrindt ha asegurado que Alemania no está “en guerra”, pero sí es "objetivo diario de una guerra híbrida" y ha advertido de que estas acciones híbridas amenazan infraestructuras críticas, empresas de defensa y el apoyo europeo a Ucrania. Igualmente ha asegurado que Berlín espera nuevos intentos de causar daños relevantes.

Retrato de Vladímir Putin en un despacho oficial, con traje oscuro y corbata. Detrás, la bandera rusa y el escudo de armas.

El presidente ruso, Vladímir Putin, en un despacho del Kremlin en Moscú EFE/EPA/Alexander Kazakov/Sputnik/Kremlin Pool

Cuando los drones cruzan la frontera de la OTAN

El caso de Leipzig llega tras una cadena de incursiones aéreas que ha expuesto las vulnerabilidades del flanco oriental de la Alianza, aunque no todas tienen la misma naturaleza.

El 10 de septiembre de 2025, más de veinte drones procedentes de Rusia penetraron en el espacio aéreo de Polonia durante un ataque contra Ucrania. Varsovia pidió consultas de la OTAN en virtud del artículo 4 y se activaron las defensas aéreas aliadas. El Gobierno polaco lo consideró una provocación, mientras que la Alianza evitó entonces pronunciarse sobre si la entrada había sido intencionada.

En Rumanía, el riesgo dejó de ser solo una vulneración del espacio aéreo el pasado mayo. Un dron ruso Geran-2 con explosivos impactó contra un bloque de viviendas de Galați e hirió a dos personas. El informe técnico de las autoridades rumanas determinó el origen ruso del aparato y Bucarest responsabilizó a Moscú. Fue el primer incidente de este tipo que causó víctimas en territorio rumano desde el inicio de la invasión de Ucrania.

La última alerta se ha producido este martes en Estonia, pero con una autoría distinta. Las Fuerzas de Defensa estonias han confirmado que drones empleados por Ucrania en un ataque contra objetivos rusos entraron brevemente en su espacio aéreo. El ministro de Defensa, Hanno Pevkur, ha señalado que el incidente, el último de una serie registrada en los últimos meses, refuerza la necesidad de suministrar más defensas aéreas a Ucrania.

La distinción es relevante: las incursiones de Polonia y Rumanía se produjeron durante ataques rusos contra Ucrania, mientras que el episodio de Estonia procede de una operación ucraniana contra territorio ruso.

Alemania, sin embargo, no presenta lo ocurrido en Leipzig como un desvío o una incursión transfronteriza, sino como un intento de sabotaje contra una infraestructura logística en su propio territorio. La atribución formal a Moscú eleva así el incidente a una fase distinta de la presión híbrida rusa sobre Europa.