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Saint Levant contra Shabjdeed: el 'beef' entre raperos que ha desatado un debate sobre la identidad palestina

  • Saint Levant es el cantante palestino con mayor proyección internacional en la actualidad
  • Shabjdeed viven en Cisjordania y habla en sus canciones del día a día de los palestinos
Díptico de los artistas palestinos Saint Levant y Shabjdeed cantando en vivo
A la (i) Saint Levant en París y Shabjdeed en Dinamarca, en julio de 2025 Kristy Sparow/Joseph Okpako/Getty

La polémica comenzó a principios de agosto y ha sido la comidilla en las redes sociales del mundo árabe en las últimas semanas. Es el beef entre los raperos palestinos Shabjdeed y Saint Levant, que ha trascendido lo musical y artístico para plantear una cuestión con trasfondo político, social y hasta filosófico: ¿qué es ser palestino?

La controversia se originó cuando Shabjdeed, que reside en Ramala, en Cisjordania (Palestina), publicó hace unas semanas su single SLV, en referencia a las siglas de Saint Levant, posiblemente el cantante palestino con más proyección internacional en la actualidad. En su tiradera, Shabjdeed se dirige a Saint Levant, nacido en Jerusalén, criado entre Gaza, Argelia y Jordania, y que vive entre Los Ángeles y Amán, para preguntar por qué se hace llamar así cuando su nombre real es "Marwan, hijo de Rashid". "¿Por qué mitad occidental? ¿Por qué no te conviertes en San Mujeres?". En otro momento, el cisjordano rapea, en alusión al otro artista, "mezcla Palestina con cualquier ridiculez y cursilería europea y dice '¡que Dios nos guíe!'. Un grupo se tatúa una sandía en el muslo, solo para que sepas cuánto amo a mi país...".

Saint Levant, cuyo nombre es Marwan Abdelhamid, ha actuado en Coachella y mezcla la música árabe tradicional con el hip hop y el R&B. En sus canciones combina la lengua árabe con el inglés y el francés. Son famosas sus colaboraciones con la estrella libanesa Haifa Wehbe y la actriz porno Mia Khalifa y sus alegatos públicos a favor de Gaza son continuos.

El cantante palestino Saint Levant en un concierto en Zitadelle Spandau en Berlín, el 30 de agosto de 2025 Frank Hoensch/Redferns/Getty

Por contra, Shabjdeed representa otro tipo de artista, que en sus letras aborda su día día en la Cisjordania ocupada y utiliza en sus canciones los dialectos locales, la cultura callejera y habla de la realidad que afrontan los palestinos.

Debate viral, mientras Saint Levant guarda silencio

Su diatriba contra Saint Levant ha provocado un intenso debate en las redes, aunque el principal implicado y blanco de su canción, ha optado por el silencio.

El profesor asociado de Literatura de la Universidad Al Aqsa de Gaza Haidar Eid, exiliado en Sudáfrica, recuerda, en declaraciones a RTVE Noticias, que hay millones de palestinos que residen en la franja, Cisjordania e Israel, a los que se suman los millones de refugiados y exiliados que viven en la diáspora.

"Uno de los principales objetivos de Israel es crear esta división entre palestinos, que comenzó en 1948, continuó en 1967 y se solidificó en 1993 cuando los líderes de los palestinos, de la Organización para Liberación de Palestina (OLP), decidieron firmar los Acuerdos de Oslo", rememora.

El fallecido intelectual palestino Edward Said (1935-2003) llamaba los Acuerdos de Oslo la segunda Nakba, el término en árabe que significa "catástrofe" y que se emplea para referirse al éxodo forzoso y la expulsión de unos 700.000 palestinos de sus hogares en 1948, coincidiendo con la creación del Estado de Israel. "La principal razón por la que Said llamaba esos acuerdos la segunda Nakba es por la cuestión de la identidad", dice Eid, que es también investigador asociado de la Universidad Nelson Mandela y la de Pretoria. Y es que los Acuerdos de Oslo reducían el pueblo palestino únicamente a quienes residen en la Franja de Gaza y Cisjordania reconociendo el derecho de Israel a existir y aceptando la solución de dos Estados, "que básicamente significa establecer un llamado Estado palestino independiente sobre el 22 % del territorio histórico de Palestina, es decir, Gaza y Cisjordania".

Así, quedaban excluidos los refugiados y exiliados, así como los palestinos en Israel. "Según los Acuerdos de Oslo, para aquellos que creen que la solución de dos Estados, quienes están fuera de la franja de Gaza y Cisjordania no son parte esencial del pueblo palestino y esta es la razón por la que se ha dado un debate entre estos dos jóvenes", Saint Levant y Shabjdeed.

Identidad definida por la respuesta al sionismo

En opinión de este profesor universitario, que confiesa que es también cantante amateur y autor del libro Descolonizando La Mente Palestina (2024, Verso Libros), si hay algo que define la identidad palestina es "la respuesta al proyecto sionista en Palestina, por lo que es un tema que se remonta a antes de 1948". "Si mira las definiciones internacionales de qué es un grupo nacional, qué es un grupo étnico o religioso, si se observa la identidad palestina, diría que es todo palestino nacido en Palestina y sus descendientes", explica Eid, que tuvo que salir de Gaza hace dos años por la ofensiva israelí y refugiarse en Sudáfrica.

El rapero palestino Shabjdeed en el festival Roskilde 2025 en Dinamarca el 02 de julio de 2025 Joseph Okpako/WireImage/Getty

El experto pone su ejemplo como miembro y cofundador del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), el movimiento propalestino que aboga por la presión económica y política sobre Israel: "Cuando decidimos lanzar nuestro llamamiento en 2005 instando a la comunidad internacional a boicotear Israel, desinvertir e imponer sanciones, una de las preguntas que surgieron fue ¿quién es palestino? Y decidimos decir, en oposición a los Acuerdos de Oslo y a la llamada solución de dos Estados, que queríamos la aplicación de nuestros derechos básicos. Y cuando hablamos de eso lo hacemos de los derechos de los palestinos en Gaza y Cisjordania, de los que están en Israel, porque son palestinos, y el derecho de retorno de los palestinos que sufrieron una limpieza étnica en 1948 y sus descendientes. Y eso es lo que define la identidad palestina".

Sin embargo, es complicado superar la dispersión geográfica, he aquí una de las principales diferencias entre Shabjdeen y Saint Levant, aunque, para Eid, que está en Johannesburgo, los propios sudafricanos son un ejemplo.

Antes del final del apartheid en 1994, Nelson Mandela fue elegido como el primer presidente negro de un país multirracial. Durante el apartheid, había diez batustanes que eran guetos donde estaba recluida la población negra. El partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés), y el movimiento anti-apartheid sostenían que era imposible resolver los problemas del país sin unificar todos esos batustanes en una única Sudáfrica. "Y es lo mismo en lo que respecta a Palestina. Lo que puede unificar a todos los palestinos es tener un Estado laico democrático, uno para todos sus ciudadanos, independientemente de su la raza, el género, la etnicidad o la religión", sostiene Eid.

Aquí pueden desempeñar un papel importante los descendientes de los palestinos en el extranjero.

"Recuerdo haber leído una pieza de la hija de Edward Said, Najla, sobre una conversación que había tenido con su padre, que le dijo que su propia generación había fracasado y que deberíamos depender y confiar en la nueva generación y la nueva generación que vive en la diáspora", apunta el experto, quien destaca "la responsabilidad enorme de concienciar a la comunidad internacional sobre los derechos básicos de los palestinos" en medio del conflicto en Gaza, donde más 1.250 personas han fallecido desde el anuncio de un alto el fuego el 10 de octubre de 2025, ante una narrativa israelí que es "muy poderosa".

La tragedia en Gaza hace tambalear la narrativa israelí

Edward Said fue vital a la hora de humanizar la causa palestina en el extranjero, así como otros autores fallecidos como Ghassan Kanafani, asesinado en Beirut en 1972 por agentes israelíes, el poeta Mahmoud Darwish (1941-2008) o el intelectual Ibrahim Abu Lughod (1929–2001). "La nueva generación de palestinos en Europa, EE.UU., Latinoamérica, Sudáfrica... Creo que estamos ganando, no porque yo sea palestino, sino porque el propio Israel dice que está perdiendo la narrativa", reflexiona este académico, quien recuerda que la narrativa israelí está basada en el Holocausto y los pogromos cometidos contra los judíos en el siglo XX en Europa. "Y es una narrativa muy, muy, poderosa, que se apoya mucho en el complejo de culpa de Alemania y de países como Alemania, pero ahora esta narrativa está colapsando por el genocidio que está pasando en Gaza", subraya.

La destrucción de Gaza y de sus instituciones culturales han supuesto una importante pérdida para la memoria colectiva palestina.

Eid, que nació en el campo de Al Nuseirat, en el norte de la franja palestina, ha perdido más de 54 parientes en este enclave por los ataques de Israel. Su universidad, Al Aqsa, ha sido destruida, así como el resto de instituciones académicas del territorio y cientos de escuelas.

"El primer blanco de las fuerzas de ocupación israelí fueron las instituciones académicas porque los palestinos valoran la educación y para ellos es un arma a través de la que pueden afirmar su identidad", afirma el experto, que perdió su casa, sus pertenencias y tuvo que desplazarse tres veces dentro de Gaza, hasta que se refugió en Sudáfrica.

"Y sigo escribiendo y escribiendo, publicando artículos y libros, doy conferencias, simposios, etc. —agrega—, todo ello en torno a la cuestión de la identidad Palestina y cómo podemos restaurarla y retenerla".

De vuelta a Shabjdeen y Saint Levant, si el profesor Eid los tuviera en su clase de Literatura les hablaría sobre la importancia y la necesidad de que haya unidad.

"Sí, somos diferentes, pero yo estoy hablando desde Sudáfrica, donde el 80 % de la población son africanos nativos. Luego hay una minoría blanca y también hay indios, pero todos se consideran sudafricanos y esto no supone negar las diferencias. Son diferencias dentro de la unidad, diversidad dentro ella y es lo que les diría a estos dos artistas", detalla.

"Y luego les hablaría de la importancia de descolonizar la mente palestina —continúa—, especialmente las mentes de artistas y figuras culturales y que deberíamos evitar caer en la trampa del colonialismo en Palestina que tiene como objetivo dividirnos", zanja.