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Nepal y China frenan los rescates ante el riesgo de una nueva riada

  • Nepal detiene los vuelos de rescate durante 90 minutos y China repliega a sus equipos de las zonas más peligrosas
  • Al menos 478 personas han muerto y otras 1.535 continúan desaparecidas, entre ellas tres españoles
Nepal y China frenan los rescates ante el riesgo de una nueva riada
Imagen aérea del Servicio Móvil de Bomberos y Rescate de Lhasa que muestra un lago formado tras un deslizamiento de lodo en la frontera entre China y Nepal con un "alto riesgo de rotura" AFP
RTVE.es/Agencias

Nepal y China han suspendido temporalmente este viernes las operaciones de rescate en las zonas más expuestas de su frontera después de que un lago formado por la acumulación de rocas y escombros en el Tíbet comenzara a desbordarse. Las autoridades nepalíes han alertado de que el nivel del río Bhote Koshi está subiendo y han pedido a residentes y equipos de emergencia que se dirijan a lugares elevados.

“Hemos recibido un aviso de que el lago ha rebasado sus márgenes”, ha declarado a Reuters Narendra Pariyar, principal responsable administrativo del distrito nepalí de Rasuwa. “Podemos ver que el nivel del agua del río está subiendo”, ha añadido, aunque ha reconocido que por ahora se desconoce la magnitud del incremento.

Un hombre uniformado y su perro de búsqueda inspeccionan una zona devastada por una riada en Nepal, con otros observadores y edificios dañados al fondo.

Las autoridades buscan supervivientes de las riadas en la zona de Trishuli en el distrito de Nuwakot, en Nepal Prakash Mathema/ AFP

Repliegue de medios por temor a una nueva inundación

Nepal ha detenido inicialmente durante 90 minutos los rescates en helicóptero en Rasuwa. Un testigo citado por la agencia ha visto a vecinos correr hacia las laderas tras recibir la alerta. No se ha confirmado todavía si los vuelos han podido reanudarse una vez transcurrido ese plazo.

En el lado chino, todo el personal y los vehículos desplegados en el sector más peligroso se han retirado a lugares seguros. Los equipos que ya habían conseguido aproximarse al epicentro han retrocedido un kilómetro, aunque continúan la vigilancia aérea, las evacuaciones y los trabajos alejados del cauce. Las autoridades temen que la presa natural ceda completamente y provoque otra inundación, desprendimientos de montaña o avalanchas.

La nueva amenaza complica las labores de búsqueda tras la devastadora riada del miércoles. El balance asciende ya a al menos 478 muertos: 475 en Nepal y tres en el Tíbet. Otras 1.535 personas continúan desaparecidas - 977 en territorio nepalí y 558 en el lado tibetano -, entre ellas centenares de turistas y peregrinos extranjeros. Las autoridades de Nepal aseguran haber rescatado con vida a 3.253 personas.

La Embajada de España en Nueva Delhi y el Consulado Honorario de España en Nepal, junto con el Consulado General de España en Pekín, "siguen atentamente la situación y haciendo gestiones con las autoridades locales", según citan sus fuentes, que confirman que hay tres españoles desaparecidos hasta el momento.

Dos lagos formados por los escombros

Las toneladas de rocas y sedimentos arrastradas por la primera riada han obstruido varios cauces y formado al menos dos lagos de barrera a ambos lados de la frontera. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal ha advertido de que continúa aumentando el nivel de uno de ellos, originado por el bloqueo del Bhote Koshi, y ha pedido a la población que se aleje de sus orillas.

El segundo se encuentra en el Tíbet, a más de diez kilómetros río arriba del paso fronterizo de Gyirong, y es el que ha comenzado a desbordarse. Las imágenes aéreas tomadas por un equipo chino muestran una masa de agua marrón acumulada en una cuenca sin una salida visible, que ya ha cubierto arbustos y árboles y ejerce presión contra una barrera de piedras y escombros.

El lago tiene unos 150 metros de longitud y entre 40 y 50 metros de profundidad. Su volumen ha superado los 2,5 millones de metros cúbicos, frente a los entre 1,5 y dos millones calculados el jueves. El Ministerio de Recursos Hídricos de China estima que otros tres millones de metros cúbicos podrían llegar durante los próximos tres días, con un máximo caudal previsto en torno al 1 de septiembre. Las lluvias están reblandeciendo las laderas y aumentando la inestabilidad del terreno.

Que el agua haya comenzado a rebosar no significa necesariamente que la presa natural se haya derrumbado por completo. Binod Parajuli, responsable de Predicción de Inundaciones del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos de Nepal, considera además que el volumen acumulado representa aproximadamente un 10% del agua implicada en la riada del miércoles. Los especialistas no esperan por ahora una avenida de la misma magnitud, pero mantienen la alerta ante la posibilidad de una rotura repentina.

Más de un centenar de personas atrapadas en un túnel

La suspensión de los vuelos afecta, entre otros lugares, al complejo hidroeléctrico del Trishuli 3A. El Ejército había conseguido rescatar allí a unas 350 personas y trataba de llegar a más de un centenar de trabajadores y residentes que permanecían atrapados en un túnel cuando se interrumpieron las operaciones.

Nepal ha movilizado a más de 13.000 miembros de las fuerzas de seguridad para las tareas de búsqueda, evacuación y asistencia. Equipos con maquinaria pesada y perros rastreadores recorren las riberas y las localidades sepultadas por el barro, mientras los helicópteros transportan ayuda a comunidades aisladas.

En el Tíbet, las autoridades chinas han evacuado o realojado a 499 residentes y trabajadores y a 555 turistas. Pekín asegura que no quedan visitantes aislados en esa región, aunque 558 personas siguen desaparecidas, 260 de ellas extranjeras.

Personal de rescate en uniforme de camuflaje avanza por terreno fangoso y lleno de escombros, con maquinaria pesada trabajando y un pueblo devastado al fondo bajo un cielo despejado.

Personal de rescate en uniforme de camuflaje avanza por terreno fangoso y lleno de escombros, con maquinaria pesada trabajando y un pueblo devastado al fondo bajo un cielo despejado v

Un colapso de hielo y roca desató un muro de hasta 15 metros

La principal hipótesis sobre el origen de la tragedia apunta al desprendimiento de una enorme masa de hielo y lecho rocoso bajo un glaciar situado a unos 5.200 metros de altitud. El material cayó alrededor de 1.200 metros hasta el fondo del valle, bloqueó temporalmente el cauce y, al ceder la barrera, desencadenó la riada.

El Servicio Geológico de Estados Unidos, que inicialmente interpretó la señal como un posible terremoto de magnitud 5,2, determinó posteriormente que correspondía al colapso y a la avalancha de materiales. Los expertos advierten de la creciente inestabilidad de las zonas de alta montaña por el aumento de las temperaturas, aunque todavía no se ha establecido el papel concreto del cambio climático en esta catástrofe.

Según la televisión estatal china CCTV, la corriente alcanzó velocidades de hasta 200 kilómetros por hora y formó un muro de agua y barro de hasta 15 metros al golpear el puesto fronterizo de Gyirong. A su paso arrasó localidades, centrales hidroeléctricas, viviendas, dependencias policiales y de aduanas, carreteras y decenas de puentes, incluido el Puente de la Amistad entre Nepal y China. Cerca de 40 kilómetros de vías han quedado destruidos o dañados en el corredor que conecta Katmandú con Lhasa.

La corriente ha transportado cadáveres a cientos de kilómetros del lugar del desastre y las morgues de varios distritos, especialmente Chitwan y Pokhara, están alcanzando su límite de capacidad. La Federación Internacional de la Cruz Roja calcula que unas 93.000 personas pueden haberse visto afectadas y ha solicitado 31 millones de dólares para responder a la emergencia. Naciones Unidas ha liberado otros dos millones destinados a atención médica, alojamiento, agua potable y saneamiento