Enlaces accesibilidad

La finca de Esquivias que fue propiedad de Cervantes y quiere dar un salto al oleoturismo

  • La explotación alberga plantaciones de olivar con variedades Lecciana, Picual y Cornicabra.
  • "Queremos que el público que se desplace hasta nuestra almazara descubra cómo se fabrica el aceite, de dónde viene y qué variedades tenemos", destaca el director de 'Aceites Hermida', Pedro Hermida.
Ramas de olivo con hojas verdes y pequeñas aceitunas en primer plano, fondo desenfocado de un campo de olivos y cielo nublado.
Imagen de una explotación olivarera. RADIO 5
M. Martín

Hacer oleoturismo es un plan cada vez más habitual. Conocer el origen del aceite de oliva, cómo es el proceso de su producción y participar en catas es el objetivo que persiguen ciertas explotaciones agrícolas dedicadas al cultivo del olivar y que se decantan por este tipo de turismo.

Precisamente con ese propósito trabaja la empresa familiar 'Aceites Hermida', ubicada en la finca Trascabezas, en Esquivias (Toledo), que se centra en un proyecto de oleoturismo. La iniciativa pretende acercar al visitante la cultura del aceite en una finca que, según la documentación que se conserva, perteneció a Catalina de Palacios, esposa de Miguel de Cervantes y natural de la localidad toledana.

Así lo explica el director de la empresa, Pedro Hermida, quien sostiene que desconoce cómo llegó la propiedad a manos de su bisabuelo, hace ya cuatro generaciones, pero asegura que se conservan documentos sobre su pasado. "Tenemos documentación gráfica en el Instituto Miguel de Cervantes de que Catalina, al casarse con Miguel de Cervantes, aportó esta finca como parte de su dote y pasó a formar parte del matrimonio".

Del cereal al olivar

Hasta hace una década la finca se dedicaba al cultivo del cereal. Fue entonces cuando Pedro decidió empezar con la plantación del olivar cultivando la variedad Cornicabra. Con el paso de los años, han incorporado otras dos: Picual y Lecciana. Estas dos últimas ocupan un total de nueve hectáreas de la finca, tres dedicadas a Picual y seis de ellas a Lecciana, de origen italiano.

Tres variedades con las que el olivarero ha querido apostar, principalmente por esta última: "Es una de las pocas que se puede cultivar en un sistema super intensivo y tiene cierto parecido a las del olivar tradicional. Prácticamente, fuimos pioneros en la plantación de esta variedad en España, la segunda plantación que se cultivó", explica.

Según Hermida, esta variedad supera las 500 partes por millón en cuanto a su contenido en polifenoles. Una cifra que, tal y como explica, favorece la calidad del aceite. "Nosotros elaboramos este aceite en octubre y lo podemos conservar con las mismas características hasta los seis u ocho meses desde su elaboración", detalla.

La explotación contiene los tres sistemas del cultivo. Por un lado, el super intensivo, con la variedad Lecciana y 1.850 plantas por hectárea; intensivo, con Picual y 225 plantas; y el tradicional, con variedad Cornicabra y entre 70 y 75 olivos por hectárea.

Un proyecto de oleoturismo con 97 variedades

A estas tres variedades se suma un jardín con 97 variedades de toda la cuenca mediterránea: de Portugal, Francia, Italia, Grecia, Túnez, Marruecos e incluso de Eslovenia. "Queremos experimentar qué variedades se adaptan a nuestro clima y suelo para ir viendo como se compartan los olivos y comprobar qué calidad podemos obtener de ellos", apunta Hermida.

Este espacio forma parte de un proyecto de oleoturismo que se desarrolla en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid y que tiene como objetivo mostrar al público, en un par de años, todo el proceso: desde el cultivo del olivar a la almazara donde se extrae el aceite.

A través de un código QR, los asistentes van a poder ampliar la información del proceso y conocer las características del olivo, de la aceituna y del aceite que se produce con cada variedad. "Entendemos que debe de estar abierto en el año 2028 o, como tarde, en 2029", recalca.

En definitiva, Hermida recalca que el fin de este proyecto es "culturizar a la gente" y aportar conocimientos sobre el mundo del aceite. "Queremos que el público que se desplace hasta nuestra localidad, a nuestra almazara, a la finca, descubra cómo se fabrica el aceite, de dónde viene y qué variedades tenemos. Esa es nuestra filosofía".