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Sí se puede "limpiar" el monte y recoger piñas: te explicamos qué dicen la ley y los expertos sobre la gestión forestal

La ley obliga a gestionar los montes para prevenir incendios
La ley obliga a gestionar los montes para prevenir incendios Anadolu / Getty Images

Con los incendios forestales que asolan España ha regresado la narrativa que asegura que actividades como "limpiar" el monte, recoger piñas o madera, desbrozar o pastorear están prohibidas o excesivamente reguladas. La legislación no prohíbe estas actividades y, de hecho, obliga la gestión de los montes para prevenir los incendios. En VerificaRTVE te contamos qué dice la ley con la ayuda de expertos en gestión forestal y medioambiental.

¿Qué mensajes circulan? 

  • "No podéis hacer cortafuegos. Multa. No podéis recoger las piñas. Multa. No podéis limpiar el monte. Multa. No podéis recoger la leña del suelo. Multa. Tu rebaño no puede desbrozar el monte. Multa", escuchamos en un vídeo de TikTok que se ha compartido más de 18.000 veces desde el 26 de julio.
  • "Esto evita incendios (...) Dejad de prohibir, miserables…", publican en X junto a un vídeo donde se ve un rebaño de ovejas pastando.  
  • "No está prohibido desbrozar los montes. Está obligado por la ley de Montes. Peroooooooooo....... Nos tienen MANIATADOS. Aquí van TODOS los pasos reales para solicitarlo (y entender por qué casi nadie lo hace)", anuncia un mensaje en X del 26 de julio que se ha compartido más de 2.000 veces.
  • "No, si prohibido no está, lo que está es imposible", leemos en otro mensaje en X del 27 de julio junto a varias capturas de pantalla donde se detallan los plazos y costes de realizar una actividad ganadera.   

Son solo algunos de los mensajes que hemos visto estos días en redes sociales y que, en un grado u otro, contribuyen a reforzar la narrativa falsa o engañosa de que la gestión forestal o las actividades en el monte están prohibidas o excesivamente reguladas. Este discurso incide en que estas "prohibiciones" están detrás de los incendios y culpa en muchas ocasiones a los ecologistas por estas restricciones.  

Mensajes de redes que hablan sobre la recogida de piñas, las prohibiciones y la regulación

Mensajes de redes que hablan sobre la recogida de piñas, las prohibiciones y la regulación VerificaRTVE

La ley no prohíbe "limpiar" el monte, sino que obliga a gestionarlo para prevenir incendios

Ninguna ley española, ni estatal ni autonómica, prohíbe "limpiar" (gestionar) el monte. De hecho, tanto la Ley de Montes como las distintas normativas autonómicas obligan a gestionarlo para prevenir los incendios. Por eso mismo, para Ignacio Pérez-Soba, portavoz del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, los mensajes que aseguran que la gestión forestal está prohibida son "un bulo" y "afirmaciones como que no se pueden recoger piñas o no se puede recoger una rama seca son rotundamente falsas". 

La presidenta de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales, Ingrid Guerrero, va más allá y afirma que "la ley no es que no prohíba limpiar el monte, sino que obliga a limpiarlo" y explica que son las comunidades autónomas quienes tienen la obligación de elaborar planes anuales de "prevención y de extinción de incendios".

Los expertos coinciden en que la regulación no es una prohibición

Lo que existen son regulaciones. Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace, argumenta que "los montes, como la caza, la pesca o el tráfico, están regulados" y que regulación no es lo mismo que prohibición. Unos límites que resume Pérez-Soba: "Aquellas cosas que tengan inocuidad ambiental y económica, es decir, que no se recojan con ánimo de lucro y que no supongan ninguna alteración ambiental significativa, se pueden coger libremente porque no lo prohíbe ninguna ley". Desde la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León aseguran a VerificaRTVE: "Se puede aprovechar el monte, se puede aprovechar y mucho". 

¿Cómo se regula la "limpieza" o gestión forestal? 

La gestión forestal –que implica distintas actividades como desbroces, aprovechamiento de recursos o pastoreo– se regula en las distintas normativas autonómicas. Además, hay que tener en cuenta aspectos como la propiedad o las figuras de protección de un determinado espacio. 

Por ejemplo, en Castilla y León, el decreto 5/2025 que regula los aprovechamientos forestales no gestionados por la Junta especifica qué actividades no están sujetas a regulación y para cuáles se necesita un permiso. En su artículo 6 se detalla que no hay que presentar ninguna solicitud para recoger piñas abiertas, ramas caídas o para podar la mayor parte de árboles

En este mensaje compartido en X se puede consultar el resumen de las actividades que no necesitan autorización en Castilla y León. 

En España, en el caso de las piñas, del que tanto se habla, con carácter general, las piñas abiertas en el suelo se pueden coger libremente para un uso doméstico; en otros casos cuando se pretenda, por ejemplo, su explotación o se trate de piñas cerradas puede que se requiera de una autorización. 

También hay que tener en cuenta la propiedad del monte. En España más del 70% de la superficie forestal es privada y, como aclaran desde la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, "los productos que proporciona el monte (...) son de ese propietario". "Para hacer cualquier cosa, en cualquier propiedad, necesitas autorización del propietario", aclara el ingeniero forestal Marcos Ferreira. 

Además, cerca del 28% de la superficie terrestre española se encuentra protegida (página 2) y en estos espacios puede haber otras limitaciones. Ingrid Guerrero afirma que "cada espacio natural tiene su propio plan de ordenación de recursos naturales o de uso y gestión". Además, "sí hay especies de fauna que están protegidas, pues lógicamente ese cauce, esa ribera, no se podrá tocar en determinada fecha". Basta, eso sí, con "ajustarse a ese condicionante" y pedir "el tipo de autorización que se necesite". En "ningún caso" se trata de una prohibición sino de una limitación y una regulación, dice esta experta. 

¿Es la burocracia un problema para el aprovechamiento forestal?

Determinadas actividades en el monte como la tala de madera o la quema de rastrojos requieren declaraciones responsables o solicitar permisos y, aunque según los profesionales consultados se tiende a simplificar la burocracia, para algunas personas estos trámites suponen una barrera de la que las administraciones sí son conscientes. 

"Imagínate el cambio generacional y tecnológico tan rápido que hemos tenido. Me imagino que a una población de avanzada edad, lógicamente, les cuesta y les resulta mucho más difícil", reflexiona Ingrid Guerrero. 

No es el caso de Teresa Carrera, de 64 años. Explica que en Galicia, en terreno urbano, para desbrozar no se requiere permiso y que, para quemar rastrojos en las épocas en las que está permitido, hay que solicitar autorización a la Xunta mediante una aplicación. "Es facilísimo", resume. Comparte opinión Ana Aznar, de 43. En Extremadura, cuenta, que para hacer trabajos silvícolas de mantenimiento en su finca, como podas, quemas o desbroces con disco, se requieren trámites sencillos que se pueden gestionar telemáticamente o a través de la oficina comarcal agraria. 

En cualquier caso, ante las dudas y para facilitar estos trabajos, Ingrid Guerrero reivindica el papel de los más de 6.000 guardas, agentes forestales o medioambientales que hay en España: "Es tan sencillo como consultarnos a nosotros, que somos los que estamos presentes en el territorio los 365 días al año y conocemos a los ciudadanos que viven en él".

Gran parte de la población percibe además que existen más restricciones de las que hay en realidad. Desde la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León explican que tras décadas en las que apenas había limitaciones a la gestión forestal, la legislación restringió muchas actividades para proteger el monte y paliar años de "sobreexplotación". Ahora, la ley, aseguran, habría encontrado un punto intermedio: "Hay que dejar claro que la extracción de productos del monte no está tan limitada como antes".

Los profesionales del sector primario piden más facilidades 

El aprovechamiento forestal está permitido y gran parte de los trámites, cuando se requieren, son sencillos. Sin embargo, los trabajadores del sector primario en el mundo rural llevan tiempo pidiendo más facilidades para trabajar en el campo. 

Nuria Prat, de la Fundación Pau Costa, es consciente de sus reivindicaciones: Reducir "la burocracia es algo que el sector primario lleva reivindicando durante tiempo". Marta Corella, ingeniera forestal y antigua alcaldesa de Orea (Guadalajara), coincide: "La realidad es que hay muchas limitaciones de las que la gente no es consciente". 

Sin embargo, frente a los mensajes que se lanzan en redes sociales, el pastoreo en extensivo no está prohibido. Mariano, ganadero en Liébana (Cantabria), explica a VerificaRTVE que el proceso es simple: "Tú sacas unas guías para ir al comunal y punto". Según Ingrid Guerrero, en Andalucía "los pastores tienen su publicitación, tienen su contrato y pueden pastorear. Es que tiene que estar regulado simplemente".

No es la burocracia, es el coste económico y la despoblación 

 La comunidad de incendios y los expertos coinciden en que una de las causas que explican la propagación de estos incendios es la gran cantidad de combustible que se acumula en los bosques. Sin embargo, la burocracia no es culpable de ello: "El déficit que tenemos de tratamientos silvícolas en España no se debe principalmente a esa burocracia sino a que son caros y a que las personas no están interesadas en realizarlos y, por tanto, no se solicitan", afirma Ignacio Pérez-Soba, portavoz del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes. Por eso, a su juicio, "es mucho más importante que todas las administraciones ayuden a los propietarios forestales a poder realizar una buena silvicultura, que también ayudará a prevenir incendios". 

Según la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, a esto se le suma el problema de la despoblación: "Al final, el principal problema es la nula gestión forestal, porque no hay población en los pueblos". Es decir, "no es tanto que la administración te coarte" sino que "el sector forestal es una actividad económicamente muy poco beneficiosa". Un análisis que comparte Ingrid Guerrero: "Lo que falta es gente que trabaje en el sector primario."