La crisis del ébola dos meses después: se triplican los contagios y se quintuplican las muertes
- Médicos Sin Fronteras publica un informe en el que solicita "un mayor apoyo internacional"
- Este brote, de la variante Bundibugyo, se ha convertido en la tercera más grande y de mayor velocidad de propagación
Se cumplen dos meses de la declaración del brote de ébola en la República Democrática del Congo como emergencia de salud pública de importancia internacional por la OMS. El virus se ha propagado en el último mes a nuevas regiones, Alto Uélé y Tshopo —este nuevo brote, de la variante Bundibugyo, se detectó en la provincia de Ituri y se extendió a Kivu del Norte y Kivu del Sur—.
Según datos del Ministerio de Comunicación y Medios de la RDC, a fecha del 12 de julio se han registrado 2.011 casos confirmados en las cinco provincias afectadas, y la cifra de fallecidos asciende a 754. De todos los contagios, 753 se encuentran "aislamiento u hospitalizados".
Ituri se mantiene como el epicentro de la epidemia y registra el mayor número de casos, el 90% de ellos, mientras que la provincia vecina de Kivu del Sur lleva 47 días sin alertar de nuevos contagios, un hecho que el Ministerio de Comunicación ve como "un avance alentador" unido a los 366 pacientes que se han recuperado.
"Necesitamos una acción internacional más firme y coordinada para actuar con mayor rapidez y mejorar el acceso tanto a la atención médica para el ébola como a otros servicios sanitarios esenciales", ha afirmado Trish Newport, coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF). A pesar de ese respiro en Kivu del Sur, el ébola ha extendido de forma alarmante en las últimas semanas y los esfuerzos para contenerla se ven mermados.
El brote de ébola se ha convertido en estos dos meses en el más grande y el de más rápido crecimiento hasta la fecha, triplicando los casos de contagios en las últimas semanas, pasando de 650 a más 2.011 y multiplicando por cinco los decesos, que han subido de 130 a 754. Supera así la mitad del número de casos del brote entre 2018 y 2020 en el mismo país.
MSF alerta del limitado acceso a la atención médica y la dificultad del sistema de seguimiento, que se encuentra desbordado con cifras que cada día suben más. Además, las presiones que hay sobre los centros de tratamiento hacen que aquellos fuera de las zonas principales sigan sin recibir el apoyo adecuado. Desde la organización exigen que se aumenten, lo antes posible, los recursos destinados a combatir la epidemia del ébola, pero que también se cubran las necesidades médicas que no estén relacionadas con el brote.
"En Mongbwalu, vemos cada día las mortíferas consecuencias de estas carencias", ha asegurado Ayokunnu Raji, doctor y coordinador médico de MSF. "El Centro de Tratamiento del Ébola de Elikiya, con 90 camas, funciona casi siempre a plena capacidad. La gente nos dice a menudo que prefiere esperar en casa y acudir solo cuando hay una cama disponible (...) seguimos recibiendo pacientes que llegan tarde y que ya se encuentran en estado crítico", ha contado Sylvie Kaczmarczyk, también coordinadora de emergencias.
El brote al que se enfrenta el país se ha producido en un contexto complejo, con crisis bélicas o emergencias sanitarias como la malaria o el cólera en otras regiones a las que MSF también hace frente. Otra de las dificultades es el cierre de fronteras. Tanto la República Democrática del Congo como naciones vecinas han paralizado la movilización o han impuesto medidas de autocontrol que afectan al personal sanitario y obstaculiza más las labores médicas, ya que atrasan su llegada a los pacientes y zonas afectadas.